Relatos de Terror!!
Francisco era un hombre que se quejaba de y por todo. Trabajaba de mantenimiento en un edificio que quedaba a 10 cuadras de su casa.
Un dia, el personal del edificio dio una fiesta en un terreno muy lejos del edificio. Francisco fue invitado.
Llego el dia de la fiesta y no sabia que ponerse. Al fin opto por una camisa blanca y un saco negro. Saco al coche del garage y se fue.
La fiesta era muy aburrida, segun el, y decidio marcharse. Saludo a algunos compañeros del trabajo y se marcho. Iba en el auto escuchando un cd de musica clasica, era su favorita. Noto que el camino se habia vuelto mas largo y cuando se dio cuenta aparecio en un lugar desolado. Ya era de noche y Francisco no llegaba a su casa. A lo lejos pudo destinguir a una figura, era una chica. Francisco la alcanzo y pregunto "queres que te lleve?" La chica no respondia. Volvio a preguntar lo mismo la chica desaparecio. Francisco estaba muy confundido. Escucho un golpe. Era la puerta de atras. Miro muy asustado y vio a la chica sentada, tranquila, en la parte de atras. "A donde te llevo?" pregunto Francisco. "A Lomos 102" contesto la chica. Francisco acelero, queria llegar cuanto antes a su casa. Estaba muy cansado. Mientas iban camino a la casa de la chica Francisco no escuchaba rastro de la chica. Pero aun estaba sentada atras. "Bueno" dijo Francisco "llegamos". La chica habia desaparecido una vez mas! Confundido y aterrado a la vez, Francisco bajo del coche y toco el timbre de la casa 102. La casa era muy vieja, casi abandonada. Al fin salio un viejo. Francisco conto todo lo que habia pasado. El viejo lo miro a Francisco con una cara rara. Mientras el viejo la contaba la verdad, Francisco lo miro aterrado. "Esa chica que me contastes era mi hija. Si, te digo era porque murio. Tenia tan solo 10 años. Desde su muerte muchos automovilistas llegaron en la misma situacion que usted". "Pero porque?" dijo Francisco. "No tengo tiempo" dijo el viejo y desaparecio en el interior de la casa. Aterrado, Francisco camino hacia su auto. Pero alguien o algo lo impidio. Así el me lo conto, tambien me dijo que lo ultimo que recuerda es haber visto una sombra. Tambien me dio una advertencia: si estan en un lugar desolado y de noche tengan cuidado con las personas. Algunas resultan ser buenas, otras resultan ser malas. Así que tengan cuidado con "La aparecida".
Tendría 8 años cuando me enteré que había muerto una vecina de mis padres, corriendo dejé de jugar y me fui detrás de la carroza mortuoria, todavía iba arrastrada por caballos, para mí era una fiesta, me colocaba a primera fila, junto el cadáver, me quedaba como hipnotizada, la verdad es que no había más niños a mi alrededor, la gente ya me conocía, era un pueblo pequeño casi todos estábamos emparentados, con el tiempo supe que mi vida siempre estaría relacionada con muertos.
Pasaron los años y terminé los estudios básicos, entonces era normal que a los 14 años te pusieras a trabajar y por la noche estudiaras, mis amigas trabajaban cuidando niños, dependientas etc., yo me fui a ayudar a una floristería, que su especialidad eran las coronas mortuorias, estaba en mi salsa, nadie de mi familia entendía que a mí me gustara ese ambiente, yo creo que se lleva en la sangre, si no que otra explicación hay, yo siempre he encontrado la muerte y todo lo que la rodea fascinante.
Ya tenía 21 años, ya podía hacer lo que quisiera, no hay que olvidar que en mi época, la mayoría de edad era a los 21, para mí fue una liberación, me independicé y entré a trabajar en una funeraria, ese día fue uno de los mejores de mi vida, con todo el respeto que hay que tener, somos lo que somos y la gente cuando fallecemos con todo su dolor lo que quieren es que todo se acabe pronto, y nosotros estamos para facilitar la tarea y además te tiene que gustar tu trabajo, así puedes llevar el día a día con normalidad.
Mí jefe era bastante tacaño a pesar de ser uno de los más ricos del pueblo, era la única funeraria que había en los alrededores, abarcaba a 9 pueblos y era una de las primeras que tenían horno crematorio. La gente poco a poco se iba acostumbrando a la incineración. Un día el horno dejó de funcionar era invierno y teníamos varios cadáveres esperando, eran ancianos, en invierno las gripes pueden con ellos. Pasaron varios días y el horno no se arreglaba, le pregunté a mi jefe que se nos iba amontonando la faena, entre nosotros el lenguaje es familiar a veces incluso se nos olvida realmente el trabajo que hacemos.
Normalmente la gente después de la despedida nos dejaba a sus muertos para incinerar, y pocos eran los que se quedaban a ver el proceso, tuvimos suerte que en esos momentos nadie se quedó y pudimos dejarlos en las cámaras frigoríficas, la cosa se iba complicando por momentos no quedaban cámaras libres y no había dinero para un horno nuevo, mi jefe había contraído unas deudas muy importantes por unos malos hábitos y lo tenía todo hipotecado.
Nada más quedaba una solución enterrarlos en el recinto de la funeraria y plantar rosales y jazmines que eran unas flores que aguantaban mucho el clima del pueblo. Así lo hicimos enterremos diez cadáveres, pero el problema seguía existiendo había que pensar otra cosa. Al cabo de unos meses vimos que las flores habían crecido mucho y eran las mejores de todo el pueblo, ya teníamos la solución, mí jefe tenía una máquina especial para triturar maderas y ramas secas, íbamos a tener mucho trabajo por delante, teníamos que desenterrar todos los cadáveres y triturarlos para conseguir el tan preciado abono, luego envasarlo y ponerlo a la venta.
Como todo nos iba muy bien, tuvimos que colocar a nuestra familia a trabajar con nosotros, ya teníamos dos empresas, la funeraria y la fabrica de abono para plantas y cultivos. De esto ya han pasado 20 años, somos la empresa familiar mas productiva de toda la comarca, en estos momentos trabajamos 30 personas entre padres, hijos y nietos mi jefe ya no lo es, ahora somos propietarios por igual, somos como un matrimonio, pero a nosotros la muerte nos ha unido para siempre.
Era una mañana clara y muy agradable. Mi compañera de trabajo y yo nos disponiamos a salir al campo a realizar las visitas a las diferentes parcelas que teniamos planificadas para ese dia.
En el camino nos cogió el amanecer y todo parecía tan normal que en ningún momento pudimos presentir lo que más tarde nos iba a ocurrir.
Tras las primeras visitas hicimos una parada para tomar el desayuno, paramos el todoterreno en lo alto de un cerro, desde el cual divisabamos todo el terreno que nos rodeaba. Mientras comiamos estubimos supervisando los planos de la siguiente parcela que teniamos que visitar, y orientandonos vimos que la parcela se encontraba a unos cientos de metros de donde nos encontrábamos. Buscando una referencia para llegar a la parcela vimos en la foto aerea una casa, la cual se podía divisar a lo lejos tras la loma que teniamos delante.
Nos montamos en el coche y nos dirigimos a la parcela, mientras que nos ibamos acercando mi compañera me comentó que no se encontraba muy bien, sentia como un escalofrio que le recorria desde la cabeza al estomago, yo le comenté que podría ser que algo de lo que comió no le había sentado bién, pero no prestamos más atención al tema.
Cuando llegamos a la entrada de la parcela nos fijamos que la casa que usamos de referencia estaba en muy mal estado, en la verja de la entrada que estaba descolgada y a punto de caerse, vimos la fecha de construcción de la casa (1905). Una vez en la parcela preperamos loa diferentes instrumentos para realizar la medición de la parcela y me fijé en una de las ventanas de la casa en la cual se podia ver un efecto de sombras que parecian el perfil de una persona, y me llamó la atención pero seguimos realizando nuestro trabajo. Tras realizar la medición tomamos varias fotos desde diferentes angulos de la parcela para tener varias referencias, y mi compañera me volvio a comentar que no tenia buenas sensaciones, que se sentia como triste, y como comentario jocoso yo le dije que esa tristeza era porque estaba trabajando. Tras realizar todas las mediciones comenzamos a descargar las fotos en el portatil y viendolas para clasificarlas pudimos ver en varias de ellas como una sombra de un brazo señalandonos desde una ventana. Fuimos hacia la ventana para ver si era un efecto de la cámara y comenzamos a oir una voz diciendo: Cogedlos, cogedlos, que no salgan. De pronto comenzó a sonar pasos en la planta de arriba de la casa, y miré a mi compañeras y vi que su cara estaba pálida. Salimos corriendo hacia el coche y nos fuimos lo más rapidamente posible.
Al dia siguiente comentando lo sucedido en la cafetería de la oficina se nos acercó un chico de unos treinta años aproximadamente, el cual estaba sentado en la mesa de atras nuestra, y nos dijo que no pudo evitar oirnos y empezó ha hacernos preguntas de la parcela y nos dio unos detalles de la misma, como si la conociese muy bien. Tras unos minutos de charla nos dijo de repente levantandose de la silla para dirigirse al WC: ¿Y qué hicisteis caso a lo que os dijeron?. Desapareció tras la puerta y pasados unos minutos fuí al WC yo también y ya este chico no estaba,le pregunté a la camrera y me dijo que de allí no habia salido nadie desde hacia un rato. Cuando volví a la mesa vi a mi compañera con las lágrimas saltadas y me dijo: desde que este chico se sentó con nosotros he sentido lo mismo que ayer, y te puedo asegurar que ha desaparecido, porque desde que entro en el WC he dejado de sentirme mal ¿a qué no estaba dentro?.
Desde ese día no hemos vuelto a ver a este chico y eso que todos los dias vamos a esa misma cafetería, y desde entonces cada vez que mi compañera me dice que presiente algo, le hago caso con los ojos cerrados.
Espero que les alla gustado!!Besos Floor_15
Francisco era un hombre que se quejaba de y por todo. Trabajaba de mantenimiento en un edificio que quedaba a 10 cuadras de su casa.
Un dia, el personal del edificio dio una fiesta en un terreno muy lejos del edificio. Francisco fue invitado.
Llego el dia de la fiesta y no sabia que ponerse. Al fin opto por una camisa blanca y un saco negro. Saco al coche del garage y se fue.
La fiesta era muy aburrida, segun el, y decidio marcharse. Saludo a algunos compañeros del trabajo y se marcho. Iba en el auto escuchando un cd de musica clasica, era su favorita. Noto que el camino se habia vuelto mas largo y cuando se dio cuenta aparecio en un lugar desolado. Ya era de noche y Francisco no llegaba a su casa. A lo lejos pudo destinguir a una figura, era una chica. Francisco la alcanzo y pregunto "queres que te lleve?" La chica no respondia. Volvio a preguntar lo mismo la chica desaparecio. Francisco estaba muy confundido. Escucho un golpe. Era la puerta de atras. Miro muy asustado y vio a la chica sentada, tranquila, en la parte de atras. "A donde te llevo?" pregunto Francisco. "A Lomos 102" contesto la chica. Francisco acelero, queria llegar cuanto antes a su casa. Estaba muy cansado. Mientas iban camino a la casa de la chica Francisco no escuchaba rastro de la chica. Pero aun estaba sentada atras. "Bueno" dijo Francisco "llegamos". La chica habia desaparecido una vez mas! Confundido y aterrado a la vez, Francisco bajo del coche y toco el timbre de la casa 102. La casa era muy vieja, casi abandonada. Al fin salio un viejo. Francisco conto todo lo que habia pasado. El viejo lo miro a Francisco con una cara rara. Mientras el viejo la contaba la verdad, Francisco lo miro aterrado. "Esa chica que me contastes era mi hija. Si, te digo era porque murio. Tenia tan solo 10 años. Desde su muerte muchos automovilistas llegaron en la misma situacion que usted". "Pero porque?" dijo Francisco. "No tengo tiempo" dijo el viejo y desaparecio en el interior de la casa. Aterrado, Francisco camino hacia su auto. Pero alguien o algo lo impidio. Así el me lo conto, tambien me dijo que lo ultimo que recuerda es haber visto una sombra. Tambien me dio una advertencia: si estan en un lugar desolado y de noche tengan cuidado con las personas. Algunas resultan ser buenas, otras resultan ser malas. Así que tengan cuidado con "La aparecida".
Tendría 8 años cuando me enteré que había muerto una vecina de mis padres, corriendo dejé de jugar y me fui detrás de la carroza mortuoria, todavía iba arrastrada por caballos, para mí era una fiesta, me colocaba a primera fila, junto el cadáver, me quedaba como hipnotizada, la verdad es que no había más niños a mi alrededor, la gente ya me conocía, era un pueblo pequeño casi todos estábamos emparentados, con el tiempo supe que mi vida siempre estaría relacionada con muertos.
Pasaron los años y terminé los estudios básicos, entonces era normal que a los 14 años te pusieras a trabajar y por la noche estudiaras, mis amigas trabajaban cuidando niños, dependientas etc., yo me fui a ayudar a una floristería, que su especialidad eran las coronas mortuorias, estaba en mi salsa, nadie de mi familia entendía que a mí me gustara ese ambiente, yo creo que se lleva en la sangre, si no que otra explicación hay, yo siempre he encontrado la muerte y todo lo que la rodea fascinante.
Ya tenía 21 años, ya podía hacer lo que quisiera, no hay que olvidar que en mi época, la mayoría de edad era a los 21, para mí fue una liberación, me independicé y entré a trabajar en una funeraria, ese día fue uno de los mejores de mi vida, con todo el respeto que hay que tener, somos lo que somos y la gente cuando fallecemos con todo su dolor lo que quieren es que todo se acabe pronto, y nosotros estamos para facilitar la tarea y además te tiene que gustar tu trabajo, así puedes llevar el día a día con normalidad.
Mí jefe era bastante tacaño a pesar de ser uno de los más ricos del pueblo, era la única funeraria que había en los alrededores, abarcaba a 9 pueblos y era una de las primeras que tenían horno crematorio. La gente poco a poco se iba acostumbrando a la incineración. Un día el horno dejó de funcionar era invierno y teníamos varios cadáveres esperando, eran ancianos, en invierno las gripes pueden con ellos. Pasaron varios días y el horno no se arreglaba, le pregunté a mi jefe que se nos iba amontonando la faena, entre nosotros el lenguaje es familiar a veces incluso se nos olvida realmente el trabajo que hacemos.
Normalmente la gente después de la despedida nos dejaba a sus muertos para incinerar, y pocos eran los que se quedaban a ver el proceso, tuvimos suerte que en esos momentos nadie se quedó y pudimos dejarlos en las cámaras frigoríficas, la cosa se iba complicando por momentos no quedaban cámaras libres y no había dinero para un horno nuevo, mi jefe había contraído unas deudas muy importantes por unos malos hábitos y lo tenía todo hipotecado.
Nada más quedaba una solución enterrarlos en el recinto de la funeraria y plantar rosales y jazmines que eran unas flores que aguantaban mucho el clima del pueblo. Así lo hicimos enterremos diez cadáveres, pero el problema seguía existiendo había que pensar otra cosa. Al cabo de unos meses vimos que las flores habían crecido mucho y eran las mejores de todo el pueblo, ya teníamos la solución, mí jefe tenía una máquina especial para triturar maderas y ramas secas, íbamos a tener mucho trabajo por delante, teníamos que desenterrar todos los cadáveres y triturarlos para conseguir el tan preciado abono, luego envasarlo y ponerlo a la venta.
Como todo nos iba muy bien, tuvimos que colocar a nuestra familia a trabajar con nosotros, ya teníamos dos empresas, la funeraria y la fabrica de abono para plantas y cultivos. De esto ya han pasado 20 años, somos la empresa familiar mas productiva de toda la comarca, en estos momentos trabajamos 30 personas entre padres, hijos y nietos mi jefe ya no lo es, ahora somos propietarios por igual, somos como un matrimonio, pero a nosotros la muerte nos ha unido para siempre.
Era una mañana clara y muy agradable. Mi compañera de trabajo y yo nos disponiamos a salir al campo a realizar las visitas a las diferentes parcelas que teniamos planificadas para ese dia.
En el camino nos cogió el amanecer y todo parecía tan normal que en ningún momento pudimos presentir lo que más tarde nos iba a ocurrir.
Tras las primeras visitas hicimos una parada para tomar el desayuno, paramos el todoterreno en lo alto de un cerro, desde el cual divisabamos todo el terreno que nos rodeaba. Mientras comiamos estubimos supervisando los planos de la siguiente parcela que teniamos que visitar, y orientandonos vimos que la parcela se encontraba a unos cientos de metros de donde nos encontrábamos. Buscando una referencia para llegar a la parcela vimos en la foto aerea una casa, la cual se podía divisar a lo lejos tras la loma que teniamos delante.
Nos montamos en el coche y nos dirigimos a la parcela, mientras que nos ibamos acercando mi compañera me comentó que no se encontraba muy bien, sentia como un escalofrio que le recorria desde la cabeza al estomago, yo le comenté que podría ser que algo de lo que comió no le había sentado bién, pero no prestamos más atención al tema.
Cuando llegamos a la entrada de la parcela nos fijamos que la casa que usamos de referencia estaba en muy mal estado, en la verja de la entrada que estaba descolgada y a punto de caerse, vimos la fecha de construcción de la casa (1905). Una vez en la parcela preperamos loa diferentes instrumentos para realizar la medición de la parcela y me fijé en una de las ventanas de la casa en la cual se podia ver un efecto de sombras que parecian el perfil de una persona, y me llamó la atención pero seguimos realizando nuestro trabajo. Tras realizar la medición tomamos varias fotos desde diferentes angulos de la parcela para tener varias referencias, y mi compañera me volvio a comentar que no tenia buenas sensaciones, que se sentia como triste, y como comentario jocoso yo le dije que esa tristeza era porque estaba trabajando. Tras realizar todas las mediciones comenzamos a descargar las fotos en el portatil y viendolas para clasificarlas pudimos ver en varias de ellas como una sombra de un brazo señalandonos desde una ventana. Fuimos hacia la ventana para ver si era un efecto de la cámara y comenzamos a oir una voz diciendo: Cogedlos, cogedlos, que no salgan. De pronto comenzó a sonar pasos en la planta de arriba de la casa, y miré a mi compañeras y vi que su cara estaba pálida. Salimos corriendo hacia el coche y nos fuimos lo más rapidamente posible.
Al dia siguiente comentando lo sucedido en la cafetería de la oficina se nos acercó un chico de unos treinta años aproximadamente, el cual estaba sentado en la mesa de atras nuestra, y nos dijo que no pudo evitar oirnos y empezó ha hacernos preguntas de la parcela y nos dio unos detalles de la misma, como si la conociese muy bien. Tras unos minutos de charla nos dijo de repente levantandose de la silla para dirigirse al WC: ¿Y qué hicisteis caso a lo que os dijeron?. Desapareció tras la puerta y pasados unos minutos fuí al WC yo también y ya este chico no estaba,le pregunté a la camrera y me dijo que de allí no habia salido nadie desde hacia un rato. Cuando volví a la mesa vi a mi compañera con las lágrimas saltadas y me dijo: desde que este chico se sentó con nosotros he sentido lo mismo que ayer, y te puedo asegurar que ha desaparecido, porque desde que entro en el WC he dejado de sentirme mal ¿a qué no estaba dentro?.
Desde ese día no hemos vuelto a ver a este chico y eso que todos los dias vamos a esa misma cafetería, y desde entonces cada vez que mi compañera me dice que presiente algo, le hago caso con los ojos cerrados.
Espero que les alla gustado!!Besos Floor_15