HUYENDO
La «Película Lawson», como es llamada ahora comúnmente, de 1965, es una película casera grabada en 8 mm de cinco personas que intentan escapar de la infestación de Lawson, en Montana. Su metraje tembloroso y sin sonido muestra al grupo corriendo hacia el autobús de un colegio, arrancando el motor e intentando sal ir del pueblo conduciendo. Después de dos manzanas, chocaron por accidente con dos coches que estaban estropeados, retrocedieron hacia un edificio, pero terminaron rompiendo el eje trasero. Dos de los miembros del grupo rompieron el parabrisas y lo intenta¬ron a pie. El cámara filmó a uno de ellos siendo agarrado y mutilado por seis zombis. El otro corrió para salvar la vida desapa¬reciendo a la vuelta de una esquina. Momentos después, siete zombis rodearon el autobús. Afortunadamente, fueron incapaces de volcar el vehículo o romper los cristales de la puerta lateral. Ya que la filmación se interrumpió después de sólo unos pocos minutos, poco se sabe de lo que les sucedió a los supervivientes. Al final, el autobús fue encontrado con la puerta echada abajo. La sangre seca cubría el interior.
Durante el transcurso de un brote, puedes encontrar necesario abandonar la zona. Pueden invadir tu fortaleza. Se te pueden acabar las provisiones. Puedes acabar seriamente herido o enfermo, en la necesidad de atención médica profesional. El fuego, los productos químicos o incluso la radiación podrían invadirlo todo rápidamente. Atravesar un área infestada es en general lo más peligroso que puedes hacer. Nunca estarás n salvo, nunca estarás seguro. Siempre expuesto, en territorio hostil, sabrás lo que significa ser una presa.
REGLAS GENERALES:
1. UN OBJETIVO: Con demasiada frecuencia, la gente que se ha escondido en viviendas fortificadas se sienten tenta¬dos por las distracciones de su libertad inicial. La mayoría de esas personas nunca alcanzan la seguridad. No pases a formar parte innecesaria de esas estadísticas. Tu misión es escapar, nada más ni nada menos. No mires los objetos de valor que abandonas. No caces al zombi de turno. No inves¬tigues ningún ruido extraño o luces en la distancia. Sólo vete. Cada desvío, cada pausa en la jornada, aumenta las posibilidades de ser encontrado y devorado. Si por alguna casualidad te cruzas con humanos que necesiten ayuda, párate a ayudarlos. (En ciertas ocasiones, la lógica debe dar paso a la humanidad.) De otro modo, ¡no te pares!
2. ELIGE UN DESTINO: ¿Hacia dónde te diriges exacta¬mente? A menudo, las personas abandonan sus fortificacio¬nes para deambular sin rumbo fijo y desesperanzados por una zona abarrotada de gules. Sin un destino fijado en mente, las probabilidades de sobrevivir al viaje son muy pocas. Usa la radio para descubrir el refugio más cercano. Si es posible, intenta comunicarte con el mundo exterior para confirmar que el destino es seguro. Ten siempre un destino alternativo en caso de que invadan el primero. A menos que otros huma¬nos estén esperando, y a no ser que se mantenga una comu¬nicación constante, puedes encontrarte con una reunión de zombis hambrientos esperándote en la línea de llegada.
3. REÚNE INFORMACIÓN Y PLANEA TU VIAJE:
¿Cuántos zombis, aproximadamente, hay entre tú y tu
destino? ¿Dónde están las fronteras naturales? ¿Ha habido accidentes peligrosos como incendios o vertidos químicos? ¿Cuáles son los caminos más seguros a escoger? ¿Cuáles son los más peligrosos? ¿Cuáles se han bloqueado desde que comenzó el brote? ¿Supondrá la meteorología un problema? ¿Hay recursos a lo largo del camino? ¿Estás seguro de que aún están allí? ¿Puedes pensar en alguna información que te gustaría tener antes de emprender el viaje? Obviamente, uno vez que te has escondido en tu fortaleza, reunir información puede ser difícil. Puede resultar imposible saber cuántos zombis hay fuera, si un puente se ha derribado o si todas las embarcaciones del puerto deportivo se han marchado. Asi que conoce tu terreno. Esto, al menos, no cambiará con un brote. Considera dónde estarás cuando acabe el día. Asegúrate, al menos en el mapa, de que es relativamente defendible, con buenos escondites y varias rutas de escape. También has de considerar un equipamiento específico, dependiendo del camino que elijas. ¿Será necesaria una cuerda para escalar? ¿Qué hay de agua extra en caso de no existir una fuente natural?
Una vez calculados todos estos factores, considera la variantes desconocidas y formula planes alternativos en torno a ellas. ¿Qué harás si un incendio o un vertido químico te bloquean el paso? ¿A dónde irás si la amenaza zombi se vuelve mayor de lo previsto? ¿Y si hieren a un miem¬bro de tu grupo? Considera todas las posibilidades y haz lo máximo para planearlas. Si alguien te dice: «Eh, vamonos y ya nos las arreglaremos con lo que nos encontremos», ponle una pistola con una bala en la mano y dile que esa sería una forma más fácil de suicidarse.
4. PONTE EN FORMA: Si las instrucciones anteriores se han seguido al pie de la letra, tu cuerpo debería estar prepa¬rado para un largo viaje. Si no es ese el caso, comienza un régimen cardiovascular estricto. Si no hay tiempo, asegú¬rate de que el camino que has elegido está dentro de tus posibilidades físicas.
5. EVITA GRUPOS NUMEROSOS: Cuando te defiendes, la ventaja radica en el número. Cuando viajas por territo¬rio zombi , lo contrario es lo válido. Los grupos numero¬sos aumentan las posibilidades de ser detectados. Incluso con una disciplina estricta, los accidentes ocurren. Los grupos numerosos también retrasan la movilidad, porque los miembros más lentos tienen que luchar para alcanzar el paso de los más rápidos, y viceversa. Por supuesto, viajar solo también conlleva problemas. La seguridad, la vigilan¬cia y, naturalmente, dormir se vuelven más complicados si alguien intenta hacerlo solo. Para la ejecución ideal, haz que tu equipo sea de tres personas. De cuatro a diez aún puede ser aceptable. Cualquier cosa por encima de eso es buscar problemas. Tres miembros permiten una protección mutua en el combate cuerpo a cuerpo, la dispersión en las guar¬dias durante la noche y la habilidad para que dos miembros carguen durante periodos cortos de tiempo con un tercero que ha sido herido.
6. ENTRENA A TU GRUPO: Apunta las habilidades de los miembros de tu equipo y úsalas como corresponde. ¿Quién puede cargar con más cosas? ¿Quién es el que corre más rápido? ¿Quién es el más silencioso en el combate cuerpo a cuerpo? Elige trabajos individuales tanto para el combate como para la supervivencia diarios. Cuando tu equipo comienza la marcha, cada uno debería saber qué se espera de él o ella. El trabajo conjunto también debería ser una prioridad. Practica técnicas de supervivencia simuladas así como también instrucciones de combate. Por ejemplo, calcula cuánto tiempo tardaríais en empaquetar todo vues¬tro equipo y salir durante un ataque de zombis repentino. Obviamente, el tiempo puede ser crítico en tu salida. En una situación ideal, tu grupo debería desplazarse como si fuera un individuo, actuar como si fuera un individuo y matar como si fuera un individuo.
7. PERMANECE EN MOVIMIENTO: Una vez descu¬bierto, los zombis se dirigirán hacia ti desde todas direc¬ciones. La movilidad, y no la capacidad de disparo, es üi mejor defensa. Prepárate para correr en cuanto los perci¬bas. Nunca empaquetes más cosas de las que puedas llevar mientras corres. Nunca desempaquetes todo tu equipo de una vez. ¡Nunca te quites los zapatos a menos que la segu¬ridad inmediata sea un hecho! Encuentra tu propio ritmo. Realiza carreras a gran velocidad sólo cuando sea necesario, ya que desperdician grandes cantidades de preciosa ener-gía. Realiza pausas frecuentes y cortas. No te permitas estar demasiado cómodo. Recuerda estirar en cada pausa. Nunca corras riesgos innecesarios. Saltar, escalar y cualquier acti¬vidad que pueda causarte lesiones debería evitarse en 1 posible. En un territorio infestado de gules, lo último que necesitas es torcerte el tobillo.
8.PERMANECE INVISIBLE: Aparte de la velocidad, tu siguiente aliado más próximo será el sigilo. Al igual que un ratón intentando arrastrarse a través de un nido de serpientes, debes hacer todo lo posible por evitar la detección. Apaga cualquier radio portátil o equipo electrónico. Si llevas un reloj digital, asegúrate de que la alarma está desactivada. Ata bien tu equipo, asegurándote de que no hay nada que haga ruido mientras caminas. Si es posible, ten siempre la cantimplora llena (para así evitar el ruido del chapoteo cuando te desplaces). Si vas en grupo, evita hablar. Susurra o usa señales visuales para comunicarte. Permanece en áreas con buenos escondites. Viaja en campo abierto sólo cuando sea necesario. Por la noche, evita encender fuegos, linternas o cualquier otra fuente de luz. Esto restringirá tu movilidad a las horas del día y tu dieta a raciones frías, pero estos sacrificios deben hacerse.
Los estudios han demostrado que los zombis con ojos intactos pueden divisar la brasa de un cigarrillo encendido a más de medio kilómetro de distancia. (Lo que no se sabe es si esto les hace investigar, pero ¿para qué arriesgarse?)
Pelea sólo cuando tengas que hacerlo. Retrasarse a causa de la batalla servirá únicamente para atraer a más zombis. Se sabe de personas que mataron a un zombi sólo para acabar encontrándose rodeadas por docenas más. Si el combate resulta inevitable, usa armas de fuego sólo en las circuns¬tancias más desesperadas. Disparar no es diferente a lanzar una bengala. Al encenderla atraerás a los zombis que haya a kilómetros a la redonda. A menos que tengas vías de escape fiables y muy rápidas, o a menos que tu arma de fuego esté silenciada, usa un arma de mano secundaria. Si no es el caso, planea una vía de escape que puedas tomar en cuanto hayas abierto fuego.
9. MIRA Y ESCUCHA: Aparte de permanecer escondido, debes intentar avistar amenazas potenciales. Vigila cada movimiento. No ignores las sombras o las figuras humanoides en la distancia. Durante los descansos y mientras estés en marcha, párate a escuchar a tu alrededor. ¿Oyes pasos o chirridos? ¿Están los zombis gimiendo, o es sólo el viento? Por supuesto, es fácil volverse paranoico y creer que hay zombis al cruzar cada esquina. ¿Es eso malo? En este caso, no. Una cosa es creer que todo el mundo te persigue y otra muy diferente cuando te persiguen de verdad.
10. ¡DUERME!: Tú o tu grupo estáis solos, intentando perma¬necer en silencio, intentando estar alerta. Los zombis podrían estar en cualquier parte, escondidos, cazando. Podrían aparecer docenas en cualquier momento y la ayuda se encuentra a muchos kilómetros. ¿Cómo demonios se supone que vas a dormir? Parece de locos, imposible, pero es vital si quieres resistir con vida este calvario. Si no descansas, los músculos se deterioran, los sentidos se debili¬tan y cada hora que pasa reduce tus habilidades para actuar. Muchos humanos inconscientes creyeron que su cuerpo podría aguantar el duro viaje a base de cafeína y muchas ganas, y se dieron cuenta demasiado tarde de las consecuen¬cias de su estupidez. Una ventaja de viajar durante el día es que, te guste o no, no vas a dirigirte a ninguna parte durante al menos unas horas. En lugar de maldecir la oscuridad, úsala. Viajar en pequeños grupos, al contrario de si vas solo, permite dormir más seguro porque los diferentes miembros del grupo pueden hacer turnos para vigilar. Por supuesto, no resulta fácil dormirse ni cuando hay alguien que vigila mientras tú no lo haces. Resiste la tentación de usar somní¬feros. Sus efectos podrían inhabilitarte para reaccionar si los zombis atacan durante la noche. Aparte de la meditación y otros ejercicios mentales, no hay una solución rápida para dormirse en mitad de una infestación.
11. ABSTENTE DE REALIZAR SEÑALES EXPLÍCI¬TAS: La primera visión de un avión podría causar que intentases atraer la atención del piloto disparando tu arma, encendiendo una bengala o una hoguera, o por algún otro medio dramático. Esto podría atraer la atención del piloto, que podría contactar por radio con un helicóptero o con un equipo de salvamento de a pie para que se dirigiera a tu posición. Aunque esta acción también podría atraer a los zombis que se encontraran cerca. A menos que el helicóp¬tero se encuentre a unos minutos de distancia, los zombis le alcanzarían primero, sin lugar a dudas. A no ser que el aparato de vuelo que veas tenga la capacidad para aterri¬zar en ese mismo momento donde te encuentras, no intentes mandarles señales si no es con una radio o con un espejo. Si estos no están disponibles, sigue avanzando.
12. EVITA LAS ZONAS URBANAS: No importa cuáles sean tus posibilidades de sobrevivir durante una infestación; sin lugar a dudas, disminuirán en un 50 o un 75 % cuando atra¬vieses una zona urbana. El hecho simple es que en un lugar donde vivan más personas habrá más muertos. Cuantos más edificios haya, podrán acechar más lugares. Estos edificios, además, dificultan el campo de visión. Las superficies de duro hormigón, a diferencia del suelo blando, no permiten amortiguar las pisadas. Añádele las posibilidades de tirar algo, de tropezar con los restos o de pisar un cristal roto y tienes la receta de un viaje muy ruidoso.
Además, como ya se ha puesto de relieve y volverá a ponerse en este capítulo, la posibilidad de que te atrapen, te arrinconen o seas rodeado de otro modo en una zona urbana es infinitamente mayor de lo que puede serlo en una zona salvaje. Olvida por un momento que tu problema quizá sean los muertos vivientes. ¿Qué hay del fuego amigo, con otros humanos escondidos en los edificios o con las bandas arma¬das de cazadores que te confunden con un zombi ? ¿Qué hay del fuego que los cazadores empiezan de modo acci¬dental o intencionado? ¿Qué hay de los vertidos quími¬cos, el humo tóxico u otras consecuencias peligrosas de las guerras callejeras? ¿Qué hay de la enfermedad? Recuerda que los cuerpos tanto de los humanos muertos como de los zombis despachados podrían llevar abandonados semanas, Los microorganismos mortales que portan y que se propa-gan por el viento pueden ser un peligro para la salud tan potente como cualquier otro que se encuentre por las calles. A menos que tengas alguna razón legítima (un intento de rescate u obstáculos insuperables en el otro lado, no una oportunidad inmediata para saquear) mantente lejos de las ciudades a toda costa.
EQUIPO
Ir ligero de equipaje es esencial para tu viaje. Antes de empa¬quetar nada, hazte una pregunta: «¿De verdad necesito esto'.-'». Una vez que recopilas tu equipo, revisa la lista y hazte de nuevo esa pregunta. Una vez que hayas hecho esto, hazlo de nuevo. Por supuesto, llevar poco equipaje no quiere decir que te hagas con una pistola del calibre 45, cojas un poco de cecina y una botella de agua y te dirijas carretera abajo. El equipo será vital, mucho más que en otros escenarios donde estás encerrado en un lugar (una prisión, un colegio, en tu propia casa) donde abundan las provisiones. El equipo que lleves contigo puede ser todo lo que tengas. Cargarás sobre tu espalda tu hospital, tu despensa y tu armería. Lo que sigue es una lista del equipo estándar que necesitarás para un viaje con éxito. El equipo específico como los esquís alpinos, el filtro solar o la mosquitera debería añadirse dependiendo de tu entorno.
• Mochila
• Botas de montaña fiables (que ya estén usadas)
• Dos pares de calcetines
• Una botella de agua de un litro de boca ancha
• Pastillas para purificar el agua*
• Cerillas a prueba de viento y agua
• Pañuelo para el cuello o la frente
• Mapa**
• Brújula**
• Linterna pequeña (de pilas AAA) con lentes revestidas
• Poncho
• Espejo pequeño para hacer señales
• Petate o saco de dormir (llevar los dos será demasiado incó¬modo)
• Gafas de sol (con lentes polarizadas)
• Kit pequeño de primeros auxilios*
• Navaja suiza o multiusos
• Radio portátil con auriculares
• Cuchillo
• Prismáticos**
• Arma de fuego principal (preferiblemente, una carabina semiautomática)
• Cincuenta cartuchos (si es un grupo, treinta por persona)
• Kit de limpieza**
• Arma de fuego secundaria (preferiblemente, una pistola del calibre 22)*
• Veinticinco cartuchos*
• Arma de mano (preferiblemente, un machete)
• Bengalas**
*no necesario en grupos
** cargado sólo por una persona si es en grupo
Además, todos los grupos deberían llevar:
• Arma balística con silenciador (preferiblemente un arma de fuego silenciada o una ballesta)
• Munición extra para quince muertes (si el arma difiere del arma de fuego estándar)
• Visor telescópico
• Kit de medicina mediano
• Transmisor-receptor con auriculares
• Desencofrador (en lugar de un arma de mano)
• Bomba para purificar el agua
Una vez que has elegido tu equipo, asegúrate de que todo funciona. Pruébalo todo, una y otra vez. Ponte la mochila durante un día entero. Si el peso es demasiado en la comodidad de tu fortaleza, imagina cómo será después de un día entero de caminata. Algunos de estos problemas pueden resolverse eligiendo objetos que combinen varias herramientas (algunas radios portátiles vienen equipadas con linternas, los cuchillos de supervivencia llevan brújulas, etc.).
Aplica esta filosofía de ahorrar espacio al elegir las armas también. Un silenciador para un arma que ya existe requiere menos espacio que un arma completamente nueva, como un ballesta y saetas extras. Llevar el equipaje un día entero te dará también una idea de dónde puede provocarte una erupción por el roce, dónde debes ajustar más las correas y cuál es la mejor manera de asegurar el equipo.
VEHÍCULOS
¿Por qué andar cuando puedes conducir? Los estadounidenses se han obsesionado siempre con la idea de la maquinaria de ahorro de trabajo. En todos los niveles de vida, la industria ludí I en una carrera interminable por inventar y perfeccionar máqui¬nas que hagan las tareas del día a día más rápidas, más fáciles y más eficientes. ¿Y cuál podría ser la deidad más importante para LA tecno-religión estadounidense sino un automóvil? Da igual cuál sea nuestra edad, sexo, raza, posición económica o situa¬ción geográfica; nos han enseñado que esta máquina omnipotente, dentro de sus formas maravillosas, es la respuesta a nuestras plegarias. ¿Por qué no sería esto cierto durante un brote zombi ? ¿No tendría sentido simplemente conducir a toda velo¬cidad a través de un territorio hostil? La duración del viaje se reduciría de días a meramente horas. El almacenamiento del equipaje ya no sería un problema. ¿Y qué peligro supondrían los zombis cuando podrías simplemente atropellarlos? Estas son ventajas poderosas, sin duda, pero con ellas vienen multitud de problemas igualmente poderosos.
Ten en cuenta el consumo de gasolina. Puede que haya pocas gasolineras y que se encuentren muy lejos entre sí. Lo más seguro es que las que encuentres habrán sido vaciadas mucho tiempo atrás. Aunque determines el kilometraje exacto de tu vehículo, lo llenes con gasolina extra e incluso planifiques el camino exacto, no llegarás muy lejos.
¿Cómo sabrás qué camino te conducirá a un sitio seguro? Estudios realizados tras una infestación, especialmente en América del Norte, han mostrado que la mayoría de las carreteras acaban bloqueadas por vehículos abandonados. Otros obstácu¬LOS adicionales pueden incluir puentes destruidos, montones de escombros y barricadas abandonadas por defensores desespera¬DOS. Conducir por zonas que no están pavimentadas presenta el mismo o incluso mayor desafío. (Véase «Clases de terreno», pp. 145-154) Conducir por el campo, buscando un camino abierto hacia la libertad, es la mejor forma de agotar la gasolina. Más de un vehículo ha sido encontrado solo en campo abierto, con el tanque vacío y el interior salpicado de sangre.
Imagina una avería. Muchos occidentales cuando llevan sus vehículos a países del Tercer Mundo, empaquetan, normal¬mente, un juego completo de piezas de repuesto. El razona¬miento tras esto es simple: el automóvil es una de las máquinas más complejas de la Tierra. En carreteras malas, sin el conve¬niente taller de coches, esta máquina puede convertirse rápida¬mente en un montón de chatarra inútil.
Además está el ruido. El rugido del motor en una zona infes¬tada puede parecer atractivo cuando las cosas van bien. Pero un motor encendido, por muy bueno que sea el silenciador, genera más ruido que el paso más estridente de un humano. Si te encuentras en un vehículo que por cualquier razón no puede avanzar ni un metro más, ¡coge tu equipo y corre! Hasta este momento, has estado anunciando tu presencia a cada gul de la zona. Ahora que tu movilidad mecanizada ha desaparecido, buena suerte evitándolos.
Aparte de estos avisos, la tentación de un transporte motori¬zado puede parecer irresistible. La siguiente es una breve lista de los vehículos más comunes y sus ventajas y desventajas.
1. EL TURISMO
Lo que se conoce de otro modo como «coche» tiene miles de variantes. Esto hace difícil generalizar sobre sus ventajas y desventajas. Al elegir, fíjate en el consumo de gasolina por kilómetro, el espacio para almacenar tu equipo y la durabili¬dad. Si los turismos tienen un gran inconveniente es la falta de capacidad para manejarlos en todo tipo de terrenos. Como se ha comentado anteriormente, la mayoría de las carreteras esta¬rán bloqueadas, atascadas o destruidas. Si tienes un turismo, imagina cómo te las arreglarías para atravesar un campo. Ahora añádele nieve, barro, rocas, tocones de árboles, fosos, lechos de riachuelos y una variedad de basura oxidada y abandonada. Lo más seguro es que tu turismo no llegaría demasiado lejos. Con demasiada frecuencia, el terreno que hay alrededor de una zona intestada se ha llenado de turismos averiados o inmovilizados.
2. EL TODOTERRENO
Con una economía en auge combinada con una abundancia de gasolina barata, los años 90 presenciaron una explosión de este tipo de vehículos; monstruos de la carretera evocaban la edad de oro del automóvil de los años 50, cuando lo grande siem¬PRE era lo mejor. A primera vista, parecen ser el medio ideal para escapar. Con la capacidad todoterreno de un vehículo mili¬TAR y la comodidad y fiabilidad de un turismo, ¿qué puede ser mejor para huir de los no muertos? La respuesta: muchas cosas. A pesar de su apariencia, no todos los todoterrenos están equi¬pados para conducirlos en toda clase de terreno. Muchos fueron fabricados para un consumidor que jamás contempló llevar su todoterreno más allá de su vecindario. ¿Pero qué hay de la seguridad? ¿No debería ofrecer más protección la increíble masa de un vehículo tan grande? De nuevo, la respuesta es no. Repetidos estudios del consumidor han mostrado que muchos todoterre¬nos poseen estándares de seguridad muy por debajo de muchos turismos de tamaño medio. Dicho esto, algunos de estos vehícu¬los son en realidad lo que aparentan ser: herramientas excelen¬tes, resistentes y de fiar que pueden soportar condiciones impla¬cables. Investiga tus opciones con atención para que puedas diferenciar entre estos modelos genuinos y los que consumen mucha gasolina, fabricados pensando en la estética, piezas de vanidad irresponsablemente comercializadas.
3. EL CAMIÓN
Este tipo se refiere a vehículos de carga de tamaño mediano, desde furgonetas a camiones de reparto y a caravanas. Con un consumo alto de gasolina por kilómetro, con una capacidad todo-terreno limitada (dependiendo del modelo) y con un inmenso e incómodo tamaño, estos vehículos pueden considerarse la peor elección como transporte. En muchos casos, los camiones se han atascado tanto en lugares urbanos como en campo abierto, transformando a sus ocupantes en comida en lata.
4. EL AUTOBÚS
Al igual que el tipo ante¬rior, estos monstruos gran¬des de la carretera pueden presentar tantos peligros para sus conductores como para los muertos vivientes. Olví¬date de la velocidad, olvídate de la maniobrabilidad, olvídate del rendimiento de la gasolina, de la capacidad todoterreno, del sigilo o de cualquier otra característica que vayas a necesitar para escapar de un área infestada. Un autobús no posee ninguna de ellas. Irónicamente, si un autobús tiene alguna ventaja, es como medio no de escape, sino de defensa. En dos ocasiones, grupos de cazadores condujeron autobuses de la policía a zonas infestadas y usaron los vehículos como fortalezas móviles. A menos que planees usar un autobús con este fin, evítalos.
5. EL VEHÍCULO BLINDADO
Estos tanques civiles son esca¬sos, por decir algo. A no ser que trabajes para una compañía de seguridad o poseas una fortuna inmensa, es poco probable que puedas acceder a uno. A pesar
de su alto consumo de gasolina y su falta de capacidad para conducir por toda clase de terrenos, los vehículos blindados
presentan un número de ventajas para las personas que huyen. Su blindaje macizo da al conductor una invulnerabilidad virtual. Incluso durante una avería, los que estén dentro pueden sobrevivir tanto tiempo como duren las provisiones. Una horda de zombis de cualquier tamaño y fuerza sería incapaz de atravesar el acero reforzado.
6. LA MOTOCICLETA
Definitivamente la mejor elección para huir de un área infestADA. La motocicleta (especIAlmente la moto todoterreno) puede alcanzar lugares inaccesibles para los vehícu¬los de cuatro ruedas. Su velocidad y maniobrabilidad permi¬TEN que sea posible conducirlas perfectamente a través de una multitud de zombis. Su peso ligero permite empujarlas durante kilómetros. Por supuesto, hay inconvenientes. Las motocicle¬TAS tienen tanques de gasolina pequeños y no ofrecen ningún tipo de protección. Las estadísticas muestran, sin embargo, que estas son desventajas poco importantes. Cuando compara¬MOS con otros motoristas que han logrado escapar de un brote zombi , los conductores de motos todoterreno tienen una estadística de supervivencia de 23 sobre 1. Lo triste es que el 31 % de LAS muertes en motocicleta provienen de accidentes ordinarios, un motorista imprudente o arrogante puede encontrarse muerto TAN fácilmente por un accidente como por las mandíbulas de un muerto viviente.
7. EQUIPO ADICIONAL PARA VEHÍCULOS DE MOTOR
• Parches para los neumáticos
• Bomba
• Gasolina extra (tanta como pueda ser llevada y almacenada fuera del habitáculo)
• Piezas de repuesto (dentro de los límites de tamaño)
• Radio de banda ciudadana
• Manual de instrucciones
• Kit de reparación (pinzas para la batería, gato, etc.)
8. MEDIOS DE TRANSPORTE ALTERNATIVOS
A. EL CABALLO
Nadie puede discutir que hay una ventaja obvia en escapar n caballo: repostar en las gasolineras se vuelve irrelevante; el abastecimiento extra se limita a la comida, una manta y algún medicamento adicional; las opciones de terreno aumentan, porque cuatro cascos no necesitan una carretera. Antes de que existiera el lujo de los automóviles, la gente viajaba de manera bastante eficiente sobre estos animales rápidos y resistentes. Sin
embargo, antes de ensillar un caballo y galopar por un camino, ten muy presente estas advertencias simples. Cualquiera que haya montado en poni de niño estará de acuerdo, montar a caba¬llo requiere cierta habilidad. Olvida lo fácil que parece en las películas del Oeste. Las aptitudes requeridas para cabalgar y cuidar de los caballos son difíciles de dominar. A menos que sepas de antemano cómo se hace, no creas que puedas aprender sobre la marcha. Otro inconveniente, específico tratándose de zombis, es que los caballos sienten verdadero pánico hacia los no muertos. Incluso el olor de un zombi , llevado por el viento y quizá a varios kilómetros de distancia, será suficiente para poner a la mayoría de los caballos histéricos. Este podría ser un sistema ventajoso de alerta previa para un jinete experimen¬tado, para uno que sepa cómo controlar al animal. Para el resto, sin embargo, el resultado final puede ser terminar catapultado de una sacudida al suelo, además de herido. El caballo, en ese momento, no sólo dejará a su desventurado jinete desamparado, sino que el frenético relincho servirá también para alertar a los zombis que se encuentren cerca de allí.
B. LA BICICLETA
Sin igual, este vehículo ofrece lo mejor de los dos mundos. La bicicleta común es rápida, silenciosa, se acciona con el movi¬miento humano y es fácil de mantener. Añade a todo esto la ventaja adicional de que es el único vehículo que puedes coger y llevar si el terreno es bastante desigual. Las personas que usan bicicletas para escapar de las áreas infestadas tienen casi siem¬pre un final mejor que los que van a pie. Para un rendimiento óptimo, usa una bici de montaña y no un modelo de carreras o de paseo. Pero no dejes que la velocidad y la movilidad se te suban a la cabeza. Ponte ropa de seguridad estándar y elige la cautela antes que la velocidad. Lo último que quieres es termi¬nar en una zanja, con las piernas rotas, la bici destrozada, con el sonido de los pies que se arrastran haciéndose más fuerte a cada paso.
CLASES DE TERRENO
Gran parte de la evolución de nuestra especie ha sido una lucha por dominar nuestro medio ambiente. Algunos dirían que hemos ido demasiado lejos. Esto podría ser verdad o no. Lo que no podemos afirmar, especialmente en el caso de los países desarrollados e industrializados, es que sea posible asegurar
***MAG FALTA 146,147
4. COLINAS
Viajar por terrenos con ondulaciones limitará tu visibilidad. Si es posible, evita los terrenos altos. Ve por los valles. Vigila las cimas de las colinas que haya alrededor por si un zombi inesperado pudiera verte. Los terrenos altos pueden ser útiles para orien¬tarte, confirmar tu ruta y confirmar la localización de los zombis de la zona. Acércate a los terrenos altos con extrema precaución. Viaja agachado, sobre tu estómago, con los ojos preparados para avistar una figura encorvada y los oídos alerta para ese gemido característico.
5. PANTANOS
Si es posible, evita cuanto puedas los terrenos húmedos. El ruido del chapoteo del agua impide cualquier posibilidad de ser sigiloso. La fauna venenosa y depredadora supone la misma amenaza que los zombis. El barro blando te impedirá que avances, especialmente si llevas una mochila pesada. Quédate siem-
pre en terreno firme y seco. Si es necesario, camina sólo a través de las aguas menos profundas. Vigila las ondas o cualquier movimiento bajo la superficie. Un zombi podría haberse hundido en el barro blando y haberse quedado atrapado por debajo del nivel del agua. Observa con atención las pisadas y los cadáveres de animales. Al igual que en los bosques, escucha la fauna. Su presencia física también actuará como mecanismo alerta previa. Cientos de animales diferentes y especies de pájaros viven en este ecosistema. La sola amenaza de depredadores grandes sería suficiente para acallarlos a todos. Si te encuen¬tras en mitad de un pantano y de repente no oyes absolutamente nada, sabrás que los no muertos se acercan.
6. TUNDRA
El entorno subártico es el lugar más amable con el hombre de la Tierra. Las largas noches de invierno son seguras para viajar, porque las temperaturas extremadamente bajas congelan a los zombis al momento. Las largas jornadas de verano hacen que los humanos, que dependemos del sentido de la vista, nos ponga¬mos a la misma altura que nuestros perseguidores con omnisentidos, los no muertos. Esto nos permite emplear más tiempo en el viaje. De manera irónica, el crepúsculo subártico también
ha demostrado ser de ayuda para poder dormir de manera más profunda y relajada. Los refugiados que duermen por la noche han contado en muchas ocasiones la habilidad que hay que poseer para descansar realmente sin temer que una multitud pútrida les ataque desde la oscuridad.
7. DESIERTO
Detrás, de las zonas urbanas, las zonas cálidas y áridas pueden ser los sitios más peligrosos de la Tierra. Incluso sin la amenaza de zombis, la deshidratación o la insolación pueden matar a
Un hombre sano en varias horas. El mejor modo de evitar estas regiones letales es, obviamente, viajar de noche. Desafortu¬nadamente, esto será imposible, porque desplazarse de noche es altamente desalentador durante un brote. El viaje ocupará tres horas después del amanecer y tres horas antes de que anochezca. Debemos pasar las horas del día más soleadas y cálidas quie-
tos y protegiéndonos del sol. Usa las horas de total oscuridad para descansar. Esto ralentizará tu travesía pero reduce enorme¬mente el riesgo de ataque. En este terreno más que en cualquier otro, asegúrate de que llevas suficiente agua para el largo viajo o de que sabes exactamente dónde conseguirla. Si puedes, evita completamente los desiertos. Nunca olvides que este entorno puede matarte tan fácilmente como cualquier muerto andante.
8. CIUDAD
Como hemos dicho anteriormente, las zonas con alta densidad de población deberían evitarse por todos los medios cuando te desplazas. Dentro de sus límites será un remolino de caos inca¬lificable. ¿Te imaginas a un gran número de personas, ponga¬mos medio millón, haciendo lo que ven más conveniente en una ciudad sin agua corriente, electricidad, teléfonos, reparto de comida, atención médica, recogida de basura, control do incendios o fuerzas del estado? Ahora añádele miles de criatu¬ras humanoides carnívoras rondando por las calles ensangrenta¬das. Imagina medio millón de seres humanos asustados, frenéti¬cos, frustrados, luchando por sus vidas. Posiblemente no exista un campo de batalla convencional, ni disturbios, ni un ataque normal dentro del orden social que pueda prepararte para la pesadilla que supone una ciudad sitiada por los muertos vivien¬tes. Si debes olvidar todo sentido común y viajar a través de una zona urbana, las siguientes reglas mejorarán (ya que no garanti¬zarán de ninguna manera) tus posibilidades de sobrevivir:
A ¡CONOCE LA ZONA!
Esta regla nos obliga a reiterarnos, porque en ningún lugar mejor que en las zonas urbanas resulta tan vital. ¿Cómo de grande es la ciudad en la que entras? ¿Cómo de anchas son sus carreteras? ¿Dónde se encuentran los cuellos de botella, como puentes o túneles? ¿Dónde hay callejones sin salida y callejas? /.Hay fábricas, plantas químicas u otros lugares que almacenen materiales peligrosos? ¿Dónde se encuentran las construcciones que pueden suponer un obstáculo? ¿Hay apartamentos, zonas abiertas como campos de juego y parques que puedan reducir el tiempo del viaje? ¿Dónde están los hospitales, las comisa¬rías, las iglesias y cualquier otro edificio adonde los zombis se puedan sentir atraídos por humanos que se esconden? Un mapa de la ciudad sería esencial y una guía adicional incluso mejor, pero el conocimiento de primera mano es el mejor.
B NUNCA USES VEHÍCULOS DE CUATRO RUEDAS
I ,as probabilidades de encontrar una calle con el paso abierto de un extremo de la ciudad al otro son prácticamente inexisten¬tes. A menos que tengas acceso a información actualizada de manera constante sobre cada carretera, ni siquiera te plantees intentar encontrar una con tu coche, camión o todo terreno. Una motocicleta te permitirá bordear las carreteras bloqueadas. Sin embargo, el ruido cancela esta ventaja. Viajar a pie o en bicicleta le ofrece la ventaja de la velocidad, el sigilo y la versatilidad en este laberinto de hormigón.
C UTILIZA LAS AUTOPISTAS
Si el brote ha pasado de la batalla activa a la infestación total, la carretera más segura será la autopista. Desde los años 50, se han construido autopistas entre todas las ciudades medianas y grandes de Estados Unidos. El diseño suele ser recto, dismi-nuyendo la duración del viaje. Largas secciones están delinea¬das con alambradas altas o suspendidas por encima del suelo, lo que hace casi imposible que te alcancen los gules. Si logran encontrar una entrada o rompen las alambradas, todavía tendrás la rapidez para marcharte conduciendo (en bicicleta o moto¬cicleta) o simplemente corriendo. De nuevo, los vehículos de cuatro ruedas no son una opción, porque no cabe duda de que todas las autopistas estarán bloqueadas por vehículos para¬dos. Muchos de ellos contendrán zombis: humanos a quienes mordieron y que intentaban huir de la ciudad, pero que acabaron sucumbiendo a sus heridas y resucitando mientras aún tenían el cinturón de seguridad puesto en sus asientos. Examina cada vehículo antes de acercarte y ten cuidado con los que tienen las ventanas abiertas o rotas. Ten el machete en la mano por si aparece de repente una mano que se aterra a ti. Sé extrema¬damente cauteloso cuando uses armas de fuego, silenciadas o de otra forma. Recuerda que estás caminando por un campo de minas de tanques de gasolina llenos o a medio llenar. Una bala descarriada o una simple chispa y los muertos vivientes serán el menor de tus problemas.
D. PERMANECE SOBRE EL SUELO
Las bocas de tormenta, el metro, las alcantarillas y otro tipo de estructuras por debajo del suelo pueden protegerte de las hordas que hay encima. Sin embargo, al igual que en las autopistas, corres el riesgo de que te arrinconen zombis que acechaban la zona. A diferencia de las autopistas, no tienes el lujo de saltar por encima de un muro o saltar desde un viaducto. Si hay confron-tación puede que no haya lugar adonde correr. Viajar por debajo del suelo también asegura la oscuridad continua y podrían atacarte en cualquier momento. La acústica de la mayoría de los túneles es mucho mejor que la que encuentras por encima del nivel del suelo. Aunque esto no permite a los zombis determinar tu posición exacta, producirá una reacción en cadena a través de los pasajes subterráneos. A menos que seas un experto conoce¬dor del sistema (a menos que hayas ayudado a diseñarlo, a cons¬truirlo o a mantenerlo) ni siquiera te acerques a estos lugares.
E. VIGILA EL FUEGO AMIGO
Incluso si una ciudad o parte de ella ha sido declarada «invadida» (completamente tomada por zombis), todavía puede haber focos de humanidad. Sin duda, estos supervivientes primero dispara¬rán y, a continuación, identificarán a sus atacantes. Para evitar el fuego amigo, estate atento a las aglomeraciones de zombis. Esto podría indicarte que aún no ha terminado la batalla. Atención también a los montones de cuerpos muertos. Podrían señalar la zona de disparo de un francotirador desde una fortaleza cercana, escucha los disparos, intenta determinar su localización y dales un amplio margen. Mira y escucha otras señales tales como el humo, las luces en las ventanas, las voces de humanos o el sonido de maquinaria. De nuevo, vigila los cuerpos. Montones de cadá¬veres, especialmente aquellos que miran hacia una dirección concreta, denotan que los no muertos intentaron por una razón en especial alcanzar un objetivo. El hecho de que mueran en el mismo lugar puede significar que un francotirador bien entrenado les disparó uno a uno desde una distancia fijada. Si sientes que estás cerca de los humanos, no intentes comunicarte con ellos. Hacer ruidos para que te reconozcan o gritar «¡No dispares!» por el camino atraería únicamente a los no muertos.
F. ENTRA AL AMANECER Y SAL AL ANOCHECER
A menos que la ciudad sea demasiado grande para atravesarla de día, nunca te pares o descanses dentro de sus límites. Como se ha dicho antes, los riesgos que se sufren viajando de noche por los campos se multiplican por cien en una ciudad. Si entras en una ciudad con sólo unas horas de luz, retírate de vuelta al campo. Si te encuentras cerca de los límites de una ciudad a pocos minutos de la puesta del sol, sigue avanzando hasta que estés seguro antes de parar a acampar. Es la única ocasión en que viajar de noche puede aceptarse. El campo durante la noche siempre es más seguro (relativamente) que la ciudad durante las horas de más luz.
G. DUERME CON UNA VÍA DE ESCAPE
Algunas ciudades pueden ser logísticamente imposibles de cruzar en un día. En especial ahora, con la extensión y la función de relleno de las ciudades (el desarrollo de terreno entre dos cascos urbanos), se hace más complicado definir los límites de una ciudad. En estos casos, será necesario encontrar un lugar adecuado para dormir o, al menos, descansar para el día siguiente. Busca edificios, preferiblemente de cuatro plan¬tas como máximo, situados cerca (pero sin tocarse) uno de otro. Un edificio con azotea y con una sola entrada es el mejor refu¬gio temporal. Primero, asegúrate de que puedes saltar de forma segura desde una azotea a otra. Segundo, sella la puerta de tu azotea. Si es imposible, haz una barrera con objetos que hagan el mayor ruido posible en caso de romperse. Tercero, ten siem¬pre un plan de escape a largo plazo y otro a corto plazo. Si los zombis entran en la azotea, tienes el tiempo justo de desper¬tarte y saltar a la azotea siguiente, posiblemente a la que sigue a esta y finalmente hacerlo a la calle. ¿Y entonces qué? Sin un plan de escape a largo plazo, lo único que habrás hecho es saltar al consabido fuego.
MEDIOS DE TRANSPORTE ALTERNATIVOS
1. POR AIRE
Las estadísticas han mostrado que volar es el modo más seguro DE viajar. Cuando escapas de un área infestada, esto no puede ser más cierto. El tiempo de ruta se reduce a minutos. El terreno y otras barreras físicas se convierten en insignificantes. La nece¬SIDAD de alimento, provisiones, prácticamente todas las leccio¬nes de este capítulo, se desvanecen cuando vuelas alto muy por encima de las cabezas de una plaga de gules. Sin embargo, Viajar por aire tiene sus inconvenientes. Dependiendo del tipo de aparato de vuelo y de las condiciones en cuestión, estas desven-tajas pueden anular cualquier beneficio de desplazarse por el aire.
A. APARATO DE VUELO DE ALA FIJA
Para la velocidad y la accesibilidad, nada supera al avión están¬dar, si asumimos que al menos una persona de tu grupo sabe pilotar uno. La gasolina puede ser, literalmente, una cuestión de vida o muerte. Si el viaje requiere una parada para repostar, asegúrate de que sabes su localización exacta y puedes garan¬tizar un aterrizaje seguro. En las primeras etapas de los brotes, muchos particulares cogieron sus aviones privados sin saber en absoluto a donde se dirigían. Muchos se estrellaron mientras otros intentaban repostar en áreas infestadas. En un caso, un ex piloto acrobático dirigió el avión hacia una zona fuera de peli¬GRO, se le acabó el combustible e intentó salvarse saltando en paracaídas. Para cuando tocó tierra, todos los zombis a dieciséis ki lómetros a la redonda habían visto estrellarse el avión y se iban acercando lentamente a su posición. (El resultado fue contado por otro piloto.) Los hidroaviones anulan este peligro poten¬cial (siempre que permanezcas sobre el agua). Sin embargo, un aterrizaje forzoso en mitad de un lago o de un océano puede ponerte a salvo de los gules pero no de la naturaleza. Lee los relatos sobre pilotos de la Segunda Guerra Mundial que pasaron semanas en botes salvavidas después de ser derribados y puede que quieras pensártelo dos veces antes de subir en tu pájaro anfibio.
B. HELICÓPTERO
La habilidad de aterrizar en cualquier estructura en cualquier momento supone un avance enorme en relación a los aparatos de vuelo de ala fija. Que se acabe el combustible no es una senten¬cia de muerte, ya que no necesitas una pista de aterrizaje para aterrizar. ¿Pero qué pasa si lo haces en territorio hostil? Sólo el ruido anunciará tu presencia. En cuanto a repostar, aplica las mismas reglas que con los aparatos de vuelo de ala fija.
C. GLOBO AEROSTÁTICO
Una de las máquinas para volar más primitivas es en realidad una de las más eficaces. El globo aeros¬tático, tanto de aire caliente como de helio, puede permanecer en el aire durante semanas. La desven¬taja, sin embargo, es la falta de propulsión. Los globos aerostáti¬cos dependen en gran medida del viento y de las corrientes térmicas para su desplazamiento. A menos que tengas mucha experiencia, utilizar un globo aerostá¬tico puede hacer poco más que dejarte suspendido y desampa¬rado sobre territorio hostil.
D. DIRIGIBLE
Pueden parecer ridículos, pueden ser casi imposibles de encontrar, pero si pretendes viajar por aire, no hay nada mejor que un dirigible lleno de helio. Estos aparatos de vuelo sin alas, perfec¬cionados durante la Primera Guerra Mundial y que iban por buen camino para reemplazar a los aviones, fueron casi olvida¬dos tras el desastre de Hindenburg en 1937. Hoy existen como poco más que vallas publicitarias o cámaras aéreas para eventos deportivos. Sin embargo, durante una infestación, combinan la longevidad del globo aerostático con la movilidad y la habili¬dad para aterrizar en cualquier terreno del helicóptero. Los diri-gibles se han usado en cuatro ocasiones durante los brotes de zombis: una para escapar, una para estudiar y dos para misiones de búsqueda y destrucción. Todas fueron éxitos rotundos.
2. POR AGUA
Los barcos, en casi cualquier forma, suponen el modo de trans¬porte más seguro durante un ataque. Como se ha comentado untes, aunque los zombis no usan los pulmones y pueden desplazarse bajo el agua, les falta coordinación para nadar. Por este motivo, viajar en barco tiene muchas de las ventajas de hacerlo volando. En muchas ocasiones, personas que intentan escapar cruzando cualquier masa de agua han mirado abajo para ver a los gules mirarles desde el fondo. Incluso si la quilla del barco queda a un par de centímetros del alcance de los zombis, los humanos en el interior no tienen nada que temer. Los estudios han demostrado que escapar por el agua tiene un índice de super-vivencia cinco veces más alto que hacerlo por tierra. Como gran parte de Estados Unidos está llena de ríos y canales, el trans¬porte es teóricamente posible durante cientos de kilómetros. En algunos casos, los humanos que usan barcas como islas artificia¬les en lagos o estanques han sobrevivido durante semanas mien¬tras que las orillas estaban repletas de muertos vivientes.
CLASES DE PROPULSIÓN
1. El motor: El combustible fósil permite no sólo una mayor velocidad sino un control en cualquier tipo de vía fluvial que
no puede compararse con nada. Sin embargo, un inconveniente bastante obvio es el suministro finito. De nuevo, asegúrate de llevar suficiente combustible para el viaje entero o de saber dónde se mantienen reservas seguras y repletas. Otro problema es, como puede esperarse, el ruido. Viajar muy lento conservará el combustible pero también alertará a todos los zombis que estén al alcance del oído desde la orilla (un motor que va lento hace tanto ruido como uno que va rápido). Los motores que funcionan con combustible fósil tienen su lugar. En un segundo, pueden aportar una explosión de potencia. Úsalos sólo cuando sea necesario y ten siempre mucho cuidado.
2. La vela: El viento es una fuente de energía consistente. Aprovecharlo te permitirá viajar sin la preocupación de tener que dosificar el combustible. Aparte del ondear de las velas suel¬tas, las naves que se impulsan con el viento hacen el mismo ruido que el kelp flotante: casi ninguno. Desafortunadamente, el viento es también altamente impredecible. Un día de calma puede dejarte varado; un temporal fuerte puede hacer que zozobres. Nueve de cada diez veces, el viento no soplará en la dirección correcta. Aunque así sea, ir más lento o parar no será tan fácil como apagar el motor. Cualquier principiante puede pilo¬tar una lancha motora como un cazador de ballenas de Boston, pero navegar requiere habilidad, paciencia, inteligencia y años de práctica. Recuerda esto antes de hacerte marinero de un día para otro, izar el foque y encontrar que el viento sopla en direc¬ción a los muertos vivientes.
3. La fuerza física: ¿Qué puede haber más sencillo que remar? Con un poco de práctica, cualquiera puede propulsar y hacer maniobrar su propio navio. En este caso la mayor desventaja es tan simple como la vida misma: nos cansamos. Esto debe tenerse en cuenta cuando planifiques el viaje marítimo. ¿Qué distan¬cia vas a recorrer? ¿Cuántas personas viajan contigo? Incluso haciendo turnos para llevar los remos, ¿podéis alcanzar vuestro destino antes de que todos estéis exhaustos? A menos que cuen¬tes con un motor de reserva o velas, ten cuidado cuando plani¬fiques viajes que dependen por completo de la fuerza física. Recuerda, los humanos necesitan descansar; los zombis, no. ¿Por qué ponerte en una situación que enfrenta nuestra mayor debilidad contra su mayor fortaleza?
REGLAS GENERALES:
Lo peor que puedes hacer cuando pones un pie en una barca es creer que se ha acabado el peligro. Este falso sentimiento de seguridad ha causado la muerte de cientos de personas, víctimas que habrían sido supervivientes fácilmente si hubieran mante¬nido la guardia y la mente trabajando. Escapar por agua no es diferente a hacerlo por aire o por tierra. Se debe prestar aten¬ción a las advertencias, se deben seguir las reglas y las lecciones deben aprenderse, tanto si han de aplicarse como si no, para un viaje seguro y con éxito.
CONOCE LA VÍA FLUVIAL: ¿Hay esclusas? ¿Qué hay de las presas, los puentes, los rápidos y las cataratas? AI igual que en suelo firme, conocer al detalle las vías fluviales que te encontrarás es esencial antes de comenzar tu viaje.
PERMANECE EN AGUAS PROFUNDAS: Preferible¬mente más profundas de tres metros y medio. Menos profun¬didad y un zombi puede ser capaz de alcanzar tu barca. Se ha perdido a muchos refugiados a causa de gules que van por debajo del agua, particularmente en aguas turbias. Otros han perdido partes de las hélices o una sección del timón al golpear a zombis sumergidos.
NO ESCATIMES EN PROVISIONES: Muchas perso¬nas creen que viajar por un río o un canal elimina la nece¬sidad de llevar comida empaquetada. Después de todo, ¿por qué no simplemente pescar y beber el agua que tienes justo debajo? Tristemente, los días de Huckíeberry Finn, cuando los ríos estaban limpios y repletos de alimento, hace mucho que terminaron. Tras décadas de vertidos industria¬les, muchos ríos no están en condiciones de albergar vida alguna. Incluso sin los agentes contaminantes artificia¬les, muchos ríos y lagos llevan suficientes bacterias de los desperdicios humanos y animales como para causar enfer¬medades mortales. Conclusión: lleva siempre suficiente comida y agua fresca para la duración del viaje. También deberías usar una bomba con filtro de tres niveles para cocinar y lavarte.
¡VIGILA EL ANCLAJE!: Con demasiada frecuencia, las personas que se sienten seguras en sus barcas paran por la noche, echan el ancla y caen rendidos. Algunas de estas perso¬nas nunca se despiertan. Los zombis que andan en el fondo pueden oír cómo se acerca una barca, así como el sonido que hace el ancla al chocar con la tierra. Aparte de encontrar¬ la cadena, pueden usarla para ascender hasta la barca. Deja siempre al menos a una persona vigilando y estate prepa¬rado para cortar el anclaje a la primera señal de problemas.
http://www.taringa.net/posts/paranormal/11628977/Max-Brooks-The-Zombie-Survival-Guide-espanol-parte-5.html
La «Película Lawson», como es llamada ahora comúnmente, de 1965, es una película casera grabada en 8 mm de cinco personas que intentan escapar de la infestación de Lawson, en Montana. Su metraje tembloroso y sin sonido muestra al grupo corriendo hacia el autobús de un colegio, arrancando el motor e intentando sal ir del pueblo conduciendo. Después de dos manzanas, chocaron por accidente con dos coches que estaban estropeados, retrocedieron hacia un edificio, pero terminaron rompiendo el eje trasero. Dos de los miembros del grupo rompieron el parabrisas y lo intenta¬ron a pie. El cámara filmó a uno de ellos siendo agarrado y mutilado por seis zombis. El otro corrió para salvar la vida desapa¬reciendo a la vuelta de una esquina. Momentos después, siete zombis rodearon el autobús. Afortunadamente, fueron incapaces de volcar el vehículo o romper los cristales de la puerta lateral. Ya que la filmación se interrumpió después de sólo unos pocos minutos, poco se sabe de lo que les sucedió a los supervivientes. Al final, el autobús fue encontrado con la puerta echada abajo. La sangre seca cubría el interior.
Durante el transcurso de un brote, puedes encontrar necesario abandonar la zona. Pueden invadir tu fortaleza. Se te pueden acabar las provisiones. Puedes acabar seriamente herido o enfermo, en la necesidad de atención médica profesional. El fuego, los productos químicos o incluso la radiación podrían invadirlo todo rápidamente. Atravesar un área infestada es en general lo más peligroso que puedes hacer. Nunca estarás n salvo, nunca estarás seguro. Siempre expuesto, en territorio hostil, sabrás lo que significa ser una presa.
REGLAS GENERALES:
1. UN OBJETIVO: Con demasiada frecuencia, la gente que se ha escondido en viviendas fortificadas se sienten tenta¬dos por las distracciones de su libertad inicial. La mayoría de esas personas nunca alcanzan la seguridad. No pases a formar parte innecesaria de esas estadísticas. Tu misión es escapar, nada más ni nada menos. No mires los objetos de valor que abandonas. No caces al zombi de turno. No inves¬tigues ningún ruido extraño o luces en la distancia. Sólo vete. Cada desvío, cada pausa en la jornada, aumenta las posibilidades de ser encontrado y devorado. Si por alguna casualidad te cruzas con humanos que necesiten ayuda, párate a ayudarlos. (En ciertas ocasiones, la lógica debe dar paso a la humanidad.) De otro modo, ¡no te pares!
2. ELIGE UN DESTINO: ¿Hacia dónde te diriges exacta¬mente? A menudo, las personas abandonan sus fortificacio¬nes para deambular sin rumbo fijo y desesperanzados por una zona abarrotada de gules. Sin un destino fijado en mente, las probabilidades de sobrevivir al viaje son muy pocas. Usa la radio para descubrir el refugio más cercano. Si es posible, intenta comunicarte con el mundo exterior para confirmar que el destino es seguro. Ten siempre un destino alternativo en caso de que invadan el primero. A menos que otros huma¬nos estén esperando, y a no ser que se mantenga una comu¬nicación constante, puedes encontrarte con una reunión de zombis hambrientos esperándote en la línea de llegada.
3. REÚNE INFORMACIÓN Y PLANEA TU VIAJE:
¿Cuántos zombis, aproximadamente, hay entre tú y tu
destino? ¿Dónde están las fronteras naturales? ¿Ha habido accidentes peligrosos como incendios o vertidos químicos? ¿Cuáles son los caminos más seguros a escoger? ¿Cuáles son los más peligrosos? ¿Cuáles se han bloqueado desde que comenzó el brote? ¿Supondrá la meteorología un problema? ¿Hay recursos a lo largo del camino? ¿Estás seguro de que aún están allí? ¿Puedes pensar en alguna información que te gustaría tener antes de emprender el viaje? Obviamente, uno vez que te has escondido en tu fortaleza, reunir información puede ser difícil. Puede resultar imposible saber cuántos zombis hay fuera, si un puente se ha derribado o si todas las embarcaciones del puerto deportivo se han marchado. Asi que conoce tu terreno. Esto, al menos, no cambiará con un brote. Considera dónde estarás cuando acabe el día. Asegúrate, al menos en el mapa, de que es relativamente defendible, con buenos escondites y varias rutas de escape. También has de considerar un equipamiento específico, dependiendo del camino que elijas. ¿Será necesaria una cuerda para escalar? ¿Qué hay de agua extra en caso de no existir una fuente natural?
Una vez calculados todos estos factores, considera la variantes desconocidas y formula planes alternativos en torno a ellas. ¿Qué harás si un incendio o un vertido químico te bloquean el paso? ¿A dónde irás si la amenaza zombi se vuelve mayor de lo previsto? ¿Y si hieren a un miem¬bro de tu grupo? Considera todas las posibilidades y haz lo máximo para planearlas. Si alguien te dice: «Eh, vamonos y ya nos las arreglaremos con lo que nos encontremos», ponle una pistola con una bala en la mano y dile que esa sería una forma más fácil de suicidarse.
4. PONTE EN FORMA: Si las instrucciones anteriores se han seguido al pie de la letra, tu cuerpo debería estar prepa¬rado para un largo viaje. Si no es ese el caso, comienza un régimen cardiovascular estricto. Si no hay tiempo, asegú¬rate de que el camino que has elegido está dentro de tus posibilidades físicas.
5. EVITA GRUPOS NUMEROSOS: Cuando te defiendes, la ventaja radica en el número. Cuando viajas por territo¬rio zombi , lo contrario es lo válido. Los grupos numero¬sos aumentan las posibilidades de ser detectados. Incluso con una disciplina estricta, los accidentes ocurren. Los grupos numerosos también retrasan la movilidad, porque los miembros más lentos tienen que luchar para alcanzar el paso de los más rápidos, y viceversa. Por supuesto, viajar solo también conlleva problemas. La seguridad, la vigilan¬cia y, naturalmente, dormir se vuelven más complicados si alguien intenta hacerlo solo. Para la ejecución ideal, haz que tu equipo sea de tres personas. De cuatro a diez aún puede ser aceptable. Cualquier cosa por encima de eso es buscar problemas. Tres miembros permiten una protección mutua en el combate cuerpo a cuerpo, la dispersión en las guar¬dias durante la noche y la habilidad para que dos miembros carguen durante periodos cortos de tiempo con un tercero que ha sido herido.
6. ENTRENA A TU GRUPO: Apunta las habilidades de los miembros de tu equipo y úsalas como corresponde. ¿Quién puede cargar con más cosas? ¿Quién es el que corre más rápido? ¿Quién es el más silencioso en el combate cuerpo a cuerpo? Elige trabajos individuales tanto para el combate como para la supervivencia diarios. Cuando tu equipo comienza la marcha, cada uno debería saber qué se espera de él o ella. El trabajo conjunto también debería ser una prioridad. Practica técnicas de supervivencia simuladas así como también instrucciones de combate. Por ejemplo, calcula cuánto tiempo tardaríais en empaquetar todo vues¬tro equipo y salir durante un ataque de zombis repentino. Obviamente, el tiempo puede ser crítico en tu salida. En una situación ideal, tu grupo debería desplazarse como si fuera un individuo, actuar como si fuera un individuo y matar como si fuera un individuo.
7. PERMANECE EN MOVIMIENTO: Una vez descu¬bierto, los zombis se dirigirán hacia ti desde todas direc¬ciones. La movilidad, y no la capacidad de disparo, es üi mejor defensa. Prepárate para correr en cuanto los perci¬bas. Nunca empaquetes más cosas de las que puedas llevar mientras corres. Nunca desempaquetes todo tu equipo de una vez. ¡Nunca te quites los zapatos a menos que la segu¬ridad inmediata sea un hecho! Encuentra tu propio ritmo. Realiza carreras a gran velocidad sólo cuando sea necesario, ya que desperdician grandes cantidades de preciosa ener-gía. Realiza pausas frecuentes y cortas. No te permitas estar demasiado cómodo. Recuerda estirar en cada pausa. Nunca corras riesgos innecesarios. Saltar, escalar y cualquier acti¬vidad que pueda causarte lesiones debería evitarse en 1 posible. En un territorio infestado de gules, lo último que necesitas es torcerte el tobillo.
8.PERMANECE INVISIBLE: Aparte de la velocidad, tu siguiente aliado más próximo será el sigilo. Al igual que un ratón intentando arrastrarse a través de un nido de serpientes, debes hacer todo lo posible por evitar la detección. Apaga cualquier radio portátil o equipo electrónico. Si llevas un reloj digital, asegúrate de que la alarma está desactivada. Ata bien tu equipo, asegurándote de que no hay nada que haga ruido mientras caminas. Si es posible, ten siempre la cantimplora llena (para así evitar el ruido del chapoteo cuando te desplaces). Si vas en grupo, evita hablar. Susurra o usa señales visuales para comunicarte. Permanece en áreas con buenos escondites. Viaja en campo abierto sólo cuando sea necesario. Por la noche, evita encender fuegos, linternas o cualquier otra fuente de luz. Esto restringirá tu movilidad a las horas del día y tu dieta a raciones frías, pero estos sacrificios deben hacerse.
Los estudios han demostrado que los zombis con ojos intactos pueden divisar la brasa de un cigarrillo encendido a más de medio kilómetro de distancia. (Lo que no se sabe es si esto les hace investigar, pero ¿para qué arriesgarse?)
Pelea sólo cuando tengas que hacerlo. Retrasarse a causa de la batalla servirá únicamente para atraer a más zombis. Se sabe de personas que mataron a un zombi sólo para acabar encontrándose rodeadas por docenas más. Si el combate resulta inevitable, usa armas de fuego sólo en las circuns¬tancias más desesperadas. Disparar no es diferente a lanzar una bengala. Al encenderla atraerás a los zombis que haya a kilómetros a la redonda. A menos que tengas vías de escape fiables y muy rápidas, o a menos que tu arma de fuego esté silenciada, usa un arma de mano secundaria. Si no es el caso, planea una vía de escape que puedas tomar en cuanto hayas abierto fuego.
9. MIRA Y ESCUCHA: Aparte de permanecer escondido, debes intentar avistar amenazas potenciales. Vigila cada movimiento. No ignores las sombras o las figuras humanoides en la distancia. Durante los descansos y mientras estés en marcha, párate a escuchar a tu alrededor. ¿Oyes pasos o chirridos? ¿Están los zombis gimiendo, o es sólo el viento? Por supuesto, es fácil volverse paranoico y creer que hay zombis al cruzar cada esquina. ¿Es eso malo? En este caso, no. Una cosa es creer que todo el mundo te persigue y otra muy diferente cuando te persiguen de verdad.
10. ¡DUERME!: Tú o tu grupo estáis solos, intentando perma¬necer en silencio, intentando estar alerta. Los zombis podrían estar en cualquier parte, escondidos, cazando. Podrían aparecer docenas en cualquier momento y la ayuda se encuentra a muchos kilómetros. ¿Cómo demonios se supone que vas a dormir? Parece de locos, imposible, pero es vital si quieres resistir con vida este calvario. Si no descansas, los músculos se deterioran, los sentidos se debili¬tan y cada hora que pasa reduce tus habilidades para actuar. Muchos humanos inconscientes creyeron que su cuerpo podría aguantar el duro viaje a base de cafeína y muchas ganas, y se dieron cuenta demasiado tarde de las consecuen¬cias de su estupidez. Una ventaja de viajar durante el día es que, te guste o no, no vas a dirigirte a ninguna parte durante al menos unas horas. En lugar de maldecir la oscuridad, úsala. Viajar en pequeños grupos, al contrario de si vas solo, permite dormir más seguro porque los diferentes miembros del grupo pueden hacer turnos para vigilar. Por supuesto, no resulta fácil dormirse ni cuando hay alguien que vigila mientras tú no lo haces. Resiste la tentación de usar somní¬feros. Sus efectos podrían inhabilitarte para reaccionar si los zombis atacan durante la noche. Aparte de la meditación y otros ejercicios mentales, no hay una solución rápida para dormirse en mitad de una infestación.
11. ABSTENTE DE REALIZAR SEÑALES EXPLÍCI¬TAS: La primera visión de un avión podría causar que intentases atraer la atención del piloto disparando tu arma, encendiendo una bengala o una hoguera, o por algún otro medio dramático. Esto podría atraer la atención del piloto, que podría contactar por radio con un helicóptero o con un equipo de salvamento de a pie para que se dirigiera a tu posición. Aunque esta acción también podría atraer a los zombis que se encontraran cerca. A menos que el helicóp¬tero se encuentre a unos minutos de distancia, los zombis le alcanzarían primero, sin lugar a dudas. A no ser que el aparato de vuelo que veas tenga la capacidad para aterri¬zar en ese mismo momento donde te encuentras, no intentes mandarles señales si no es con una radio o con un espejo. Si estos no están disponibles, sigue avanzando.
12. EVITA LAS ZONAS URBANAS: No importa cuáles sean tus posibilidades de sobrevivir durante una infestación; sin lugar a dudas, disminuirán en un 50 o un 75 % cuando atra¬vieses una zona urbana. El hecho simple es que en un lugar donde vivan más personas habrá más muertos. Cuantos más edificios haya, podrán acechar más lugares. Estos edificios, además, dificultan el campo de visión. Las superficies de duro hormigón, a diferencia del suelo blando, no permiten amortiguar las pisadas. Añádele las posibilidades de tirar algo, de tropezar con los restos o de pisar un cristal roto y tienes la receta de un viaje muy ruidoso.
Además, como ya se ha puesto de relieve y volverá a ponerse en este capítulo, la posibilidad de que te atrapen, te arrinconen o seas rodeado de otro modo en una zona urbana es infinitamente mayor de lo que puede serlo en una zona salvaje. Olvida por un momento que tu problema quizá sean los muertos vivientes. ¿Qué hay del fuego amigo, con otros humanos escondidos en los edificios o con las bandas arma¬das de cazadores que te confunden con un zombi ? ¿Qué hay del fuego que los cazadores empiezan de modo acci¬dental o intencionado? ¿Qué hay de los vertidos quími¬cos, el humo tóxico u otras consecuencias peligrosas de las guerras callejeras? ¿Qué hay de la enfermedad? Recuerda que los cuerpos tanto de los humanos muertos como de los zombis despachados podrían llevar abandonados semanas, Los microorganismos mortales que portan y que se propa-gan por el viento pueden ser un peligro para la salud tan potente como cualquier otro que se encuentre por las calles. A menos que tengas alguna razón legítima (un intento de rescate u obstáculos insuperables en el otro lado, no una oportunidad inmediata para saquear) mantente lejos de las ciudades a toda costa.
EQUIPO
Ir ligero de equipaje es esencial para tu viaje. Antes de empa¬quetar nada, hazte una pregunta: «¿De verdad necesito esto'.-'». Una vez que recopilas tu equipo, revisa la lista y hazte de nuevo esa pregunta. Una vez que hayas hecho esto, hazlo de nuevo. Por supuesto, llevar poco equipaje no quiere decir que te hagas con una pistola del calibre 45, cojas un poco de cecina y una botella de agua y te dirijas carretera abajo. El equipo será vital, mucho más que en otros escenarios donde estás encerrado en un lugar (una prisión, un colegio, en tu propia casa) donde abundan las provisiones. El equipo que lleves contigo puede ser todo lo que tengas. Cargarás sobre tu espalda tu hospital, tu despensa y tu armería. Lo que sigue es una lista del equipo estándar que necesitarás para un viaje con éxito. El equipo específico como los esquís alpinos, el filtro solar o la mosquitera debería añadirse dependiendo de tu entorno.
• Mochila
• Botas de montaña fiables (que ya estén usadas)
• Dos pares de calcetines
• Una botella de agua de un litro de boca ancha
• Pastillas para purificar el agua*
• Cerillas a prueba de viento y agua
• Pañuelo para el cuello o la frente
• Mapa**
• Brújula**
• Linterna pequeña (de pilas AAA) con lentes revestidas
• Poncho
• Espejo pequeño para hacer señales
• Petate o saco de dormir (llevar los dos será demasiado incó¬modo)
• Gafas de sol (con lentes polarizadas)
• Kit pequeño de primeros auxilios*
• Navaja suiza o multiusos
• Radio portátil con auriculares
• Cuchillo
• Prismáticos**
• Arma de fuego principal (preferiblemente, una carabina semiautomática)
• Cincuenta cartuchos (si es un grupo, treinta por persona)
• Kit de limpieza**
• Arma de fuego secundaria (preferiblemente, una pistola del calibre 22)*
• Veinticinco cartuchos*
• Arma de mano (preferiblemente, un machete)
• Bengalas**
*no necesario en grupos
** cargado sólo por una persona si es en grupo
Además, todos los grupos deberían llevar:
• Arma balística con silenciador (preferiblemente un arma de fuego silenciada o una ballesta)
• Munición extra para quince muertes (si el arma difiere del arma de fuego estándar)
• Visor telescópico
• Kit de medicina mediano
• Transmisor-receptor con auriculares
• Desencofrador (en lugar de un arma de mano)
• Bomba para purificar el agua
Una vez que has elegido tu equipo, asegúrate de que todo funciona. Pruébalo todo, una y otra vez. Ponte la mochila durante un día entero. Si el peso es demasiado en la comodidad de tu fortaleza, imagina cómo será después de un día entero de caminata. Algunos de estos problemas pueden resolverse eligiendo objetos que combinen varias herramientas (algunas radios portátiles vienen equipadas con linternas, los cuchillos de supervivencia llevan brújulas, etc.).
Aplica esta filosofía de ahorrar espacio al elegir las armas también. Un silenciador para un arma que ya existe requiere menos espacio que un arma completamente nueva, como un ballesta y saetas extras. Llevar el equipaje un día entero te dará también una idea de dónde puede provocarte una erupción por el roce, dónde debes ajustar más las correas y cuál es la mejor manera de asegurar el equipo.
VEHÍCULOS
¿Por qué andar cuando puedes conducir? Los estadounidenses se han obsesionado siempre con la idea de la maquinaria de ahorro de trabajo. En todos los niveles de vida, la industria ludí I en una carrera interminable por inventar y perfeccionar máqui¬nas que hagan las tareas del día a día más rápidas, más fáciles y más eficientes. ¿Y cuál podría ser la deidad más importante para LA tecno-religión estadounidense sino un automóvil? Da igual cuál sea nuestra edad, sexo, raza, posición económica o situa¬ción geográfica; nos han enseñado que esta máquina omnipotente, dentro de sus formas maravillosas, es la respuesta a nuestras plegarias. ¿Por qué no sería esto cierto durante un brote zombi ? ¿No tendría sentido simplemente conducir a toda velo¬cidad a través de un territorio hostil? La duración del viaje se reduciría de días a meramente horas. El almacenamiento del equipaje ya no sería un problema. ¿Y qué peligro supondrían los zombis cuando podrías simplemente atropellarlos? Estas son ventajas poderosas, sin duda, pero con ellas vienen multitud de problemas igualmente poderosos.
Ten en cuenta el consumo de gasolina. Puede que haya pocas gasolineras y que se encuentren muy lejos entre sí. Lo más seguro es que las que encuentres habrán sido vaciadas mucho tiempo atrás. Aunque determines el kilometraje exacto de tu vehículo, lo llenes con gasolina extra e incluso planifiques el camino exacto, no llegarás muy lejos.
¿Cómo sabrás qué camino te conducirá a un sitio seguro? Estudios realizados tras una infestación, especialmente en América del Norte, han mostrado que la mayoría de las carreteras acaban bloqueadas por vehículos abandonados. Otros obstácu¬LOS adicionales pueden incluir puentes destruidos, montones de escombros y barricadas abandonadas por defensores desespera¬DOS. Conducir por zonas que no están pavimentadas presenta el mismo o incluso mayor desafío. (Véase «Clases de terreno», pp. 145-154) Conducir por el campo, buscando un camino abierto hacia la libertad, es la mejor forma de agotar la gasolina. Más de un vehículo ha sido encontrado solo en campo abierto, con el tanque vacío y el interior salpicado de sangre.
Imagina una avería. Muchos occidentales cuando llevan sus vehículos a países del Tercer Mundo, empaquetan, normal¬mente, un juego completo de piezas de repuesto. El razona¬miento tras esto es simple: el automóvil es una de las máquinas más complejas de la Tierra. En carreteras malas, sin el conve¬niente taller de coches, esta máquina puede convertirse rápida¬mente en un montón de chatarra inútil.
Además está el ruido. El rugido del motor en una zona infes¬tada puede parecer atractivo cuando las cosas van bien. Pero un motor encendido, por muy bueno que sea el silenciador, genera más ruido que el paso más estridente de un humano. Si te encuentras en un vehículo que por cualquier razón no puede avanzar ni un metro más, ¡coge tu equipo y corre! Hasta este momento, has estado anunciando tu presencia a cada gul de la zona. Ahora que tu movilidad mecanizada ha desaparecido, buena suerte evitándolos.
Aparte de estos avisos, la tentación de un transporte motori¬zado puede parecer irresistible. La siguiente es una breve lista de los vehículos más comunes y sus ventajas y desventajas.
1. EL TURISMO
Lo que se conoce de otro modo como «coche» tiene miles de variantes. Esto hace difícil generalizar sobre sus ventajas y desventajas. Al elegir, fíjate en el consumo de gasolina por kilómetro, el espacio para almacenar tu equipo y la durabili¬dad. Si los turismos tienen un gran inconveniente es la falta de capacidad para manejarlos en todo tipo de terrenos. Como se ha comentado anteriormente, la mayoría de las carreteras esta¬rán bloqueadas, atascadas o destruidas. Si tienes un turismo, imagina cómo te las arreglarías para atravesar un campo. Ahora añádele nieve, barro, rocas, tocones de árboles, fosos, lechos de riachuelos y una variedad de basura oxidada y abandonada. Lo más seguro es que tu turismo no llegaría demasiado lejos. Con demasiada frecuencia, el terreno que hay alrededor de una zona intestada se ha llenado de turismos averiados o inmovilizados.
2. EL TODOTERRENO
Con una economía en auge combinada con una abundancia de gasolina barata, los años 90 presenciaron una explosión de este tipo de vehículos; monstruos de la carretera evocaban la edad de oro del automóvil de los años 50, cuando lo grande siem¬PRE era lo mejor. A primera vista, parecen ser el medio ideal para escapar. Con la capacidad todoterreno de un vehículo mili¬TAR y la comodidad y fiabilidad de un turismo, ¿qué puede ser mejor para huir de los no muertos? La respuesta: muchas cosas. A pesar de su apariencia, no todos los todoterrenos están equi¬pados para conducirlos en toda clase de terreno. Muchos fueron fabricados para un consumidor que jamás contempló llevar su todoterreno más allá de su vecindario. ¿Pero qué hay de la seguridad? ¿No debería ofrecer más protección la increíble masa de un vehículo tan grande? De nuevo, la respuesta es no. Repetidos estudios del consumidor han mostrado que muchos todoterre¬nos poseen estándares de seguridad muy por debajo de muchos turismos de tamaño medio. Dicho esto, algunos de estos vehícu¬los son en realidad lo que aparentan ser: herramientas excelen¬tes, resistentes y de fiar que pueden soportar condiciones impla¬cables. Investiga tus opciones con atención para que puedas diferenciar entre estos modelos genuinos y los que consumen mucha gasolina, fabricados pensando en la estética, piezas de vanidad irresponsablemente comercializadas.
3. EL CAMIÓN
Este tipo se refiere a vehículos de carga de tamaño mediano, desde furgonetas a camiones de reparto y a caravanas. Con un consumo alto de gasolina por kilómetro, con una capacidad todo-terreno limitada (dependiendo del modelo) y con un inmenso e incómodo tamaño, estos vehículos pueden considerarse la peor elección como transporte. En muchos casos, los camiones se han atascado tanto en lugares urbanos como en campo abierto, transformando a sus ocupantes en comida en lata.
4. EL AUTOBÚS
Al igual que el tipo ante¬rior, estos monstruos gran¬des de la carretera pueden presentar tantos peligros para sus conductores como para los muertos vivientes. Olví¬date de la velocidad, olvídate de la maniobrabilidad, olvídate del rendimiento de la gasolina, de la capacidad todoterreno, del sigilo o de cualquier otra característica que vayas a necesitar para escapar de un área infestada. Un autobús no posee ninguna de ellas. Irónicamente, si un autobús tiene alguna ventaja, es como medio no de escape, sino de defensa. En dos ocasiones, grupos de cazadores condujeron autobuses de la policía a zonas infestadas y usaron los vehículos como fortalezas móviles. A menos que planees usar un autobús con este fin, evítalos.
5. EL VEHÍCULO BLINDADO
Estos tanques civiles son esca¬sos, por decir algo. A no ser que trabajes para una compañía de seguridad o poseas una fortuna inmensa, es poco probable que puedas acceder a uno. A pesar
de su alto consumo de gasolina y su falta de capacidad para conducir por toda clase de terrenos, los vehículos blindados
presentan un número de ventajas para las personas que huyen. Su blindaje macizo da al conductor una invulnerabilidad virtual. Incluso durante una avería, los que estén dentro pueden sobrevivir tanto tiempo como duren las provisiones. Una horda de zombis de cualquier tamaño y fuerza sería incapaz de atravesar el acero reforzado.
6. LA MOTOCICLETA
Definitivamente la mejor elección para huir de un área infestADA. La motocicleta (especIAlmente la moto todoterreno) puede alcanzar lugares inaccesibles para los vehícu¬los de cuatro ruedas. Su velocidad y maniobrabilidad permi¬TEN que sea posible conducirlas perfectamente a través de una multitud de zombis. Su peso ligero permite empujarlas durante kilómetros. Por supuesto, hay inconvenientes. Las motocicle¬TAS tienen tanques de gasolina pequeños y no ofrecen ningún tipo de protección. Las estadísticas muestran, sin embargo, que estas son desventajas poco importantes. Cuando compara¬MOS con otros motoristas que han logrado escapar de un brote zombi , los conductores de motos todoterreno tienen una estadística de supervivencia de 23 sobre 1. Lo triste es que el 31 % de LAS muertes en motocicleta provienen de accidentes ordinarios, un motorista imprudente o arrogante puede encontrarse muerto TAN fácilmente por un accidente como por las mandíbulas de un muerto viviente.
7. EQUIPO ADICIONAL PARA VEHÍCULOS DE MOTOR
• Parches para los neumáticos
• Bomba
• Gasolina extra (tanta como pueda ser llevada y almacenada fuera del habitáculo)
• Piezas de repuesto (dentro de los límites de tamaño)
• Radio de banda ciudadana
• Manual de instrucciones
• Kit de reparación (pinzas para la batería, gato, etc.)
8. MEDIOS DE TRANSPORTE ALTERNATIVOS
A. EL CABALLO
Nadie puede discutir que hay una ventaja obvia en escapar n caballo: repostar en las gasolineras se vuelve irrelevante; el abastecimiento extra se limita a la comida, una manta y algún medicamento adicional; las opciones de terreno aumentan, porque cuatro cascos no necesitan una carretera. Antes de que existiera el lujo de los automóviles, la gente viajaba de manera bastante eficiente sobre estos animales rápidos y resistentes. Sin
embargo, antes de ensillar un caballo y galopar por un camino, ten muy presente estas advertencias simples. Cualquiera que haya montado en poni de niño estará de acuerdo, montar a caba¬llo requiere cierta habilidad. Olvida lo fácil que parece en las películas del Oeste. Las aptitudes requeridas para cabalgar y cuidar de los caballos son difíciles de dominar. A menos que sepas de antemano cómo se hace, no creas que puedas aprender sobre la marcha. Otro inconveniente, específico tratándose de zombis, es que los caballos sienten verdadero pánico hacia los no muertos. Incluso el olor de un zombi , llevado por el viento y quizá a varios kilómetros de distancia, será suficiente para poner a la mayoría de los caballos histéricos. Este podría ser un sistema ventajoso de alerta previa para un jinete experimen¬tado, para uno que sepa cómo controlar al animal. Para el resto, sin embargo, el resultado final puede ser terminar catapultado de una sacudida al suelo, además de herido. El caballo, en ese momento, no sólo dejará a su desventurado jinete desamparado, sino que el frenético relincho servirá también para alertar a los zombis que se encuentren cerca de allí.
B. LA BICICLETA
Sin igual, este vehículo ofrece lo mejor de los dos mundos. La bicicleta común es rápida, silenciosa, se acciona con el movi¬miento humano y es fácil de mantener. Añade a todo esto la ventaja adicional de que es el único vehículo que puedes coger y llevar si el terreno es bastante desigual. Las personas que usan bicicletas para escapar de las áreas infestadas tienen casi siem¬pre un final mejor que los que van a pie. Para un rendimiento óptimo, usa una bici de montaña y no un modelo de carreras o de paseo. Pero no dejes que la velocidad y la movilidad se te suban a la cabeza. Ponte ropa de seguridad estándar y elige la cautela antes que la velocidad. Lo último que quieres es termi¬nar en una zanja, con las piernas rotas, la bici destrozada, con el sonido de los pies que se arrastran haciéndose más fuerte a cada paso.
CLASES DE TERRENO
Gran parte de la evolución de nuestra especie ha sido una lucha por dominar nuestro medio ambiente. Algunos dirían que hemos ido demasiado lejos. Esto podría ser verdad o no. Lo que no podemos afirmar, especialmente en el caso de los países desarrollados e industrializados, es que sea posible asegurar
***MAG FALTA 146,147
4. COLINAS
Viajar por terrenos con ondulaciones limitará tu visibilidad. Si es posible, evita los terrenos altos. Ve por los valles. Vigila las cimas de las colinas que haya alrededor por si un zombi inesperado pudiera verte. Los terrenos altos pueden ser útiles para orien¬tarte, confirmar tu ruta y confirmar la localización de los zombis de la zona. Acércate a los terrenos altos con extrema precaución. Viaja agachado, sobre tu estómago, con los ojos preparados para avistar una figura encorvada y los oídos alerta para ese gemido característico.
5. PANTANOS
Si es posible, evita cuanto puedas los terrenos húmedos. El ruido del chapoteo del agua impide cualquier posibilidad de ser sigiloso. La fauna venenosa y depredadora supone la misma amenaza que los zombis. El barro blando te impedirá que avances, especialmente si llevas una mochila pesada. Quédate siem-
pre en terreno firme y seco. Si es necesario, camina sólo a través de las aguas menos profundas. Vigila las ondas o cualquier movimiento bajo la superficie. Un zombi podría haberse hundido en el barro blando y haberse quedado atrapado por debajo del nivel del agua. Observa con atención las pisadas y los cadáveres de animales. Al igual que en los bosques, escucha la fauna. Su presencia física también actuará como mecanismo alerta previa. Cientos de animales diferentes y especies de pájaros viven en este ecosistema. La sola amenaza de depredadores grandes sería suficiente para acallarlos a todos. Si te encuen¬tras en mitad de un pantano y de repente no oyes absolutamente nada, sabrás que los no muertos se acercan.
6. TUNDRA
El entorno subártico es el lugar más amable con el hombre de la Tierra. Las largas noches de invierno son seguras para viajar, porque las temperaturas extremadamente bajas congelan a los zombis al momento. Las largas jornadas de verano hacen que los humanos, que dependemos del sentido de la vista, nos ponga¬mos a la misma altura que nuestros perseguidores con omnisentidos, los no muertos. Esto nos permite emplear más tiempo en el viaje. De manera irónica, el crepúsculo subártico también
ha demostrado ser de ayuda para poder dormir de manera más profunda y relajada. Los refugiados que duermen por la noche han contado en muchas ocasiones la habilidad que hay que poseer para descansar realmente sin temer que una multitud pútrida les ataque desde la oscuridad.
7. DESIERTO
Detrás, de las zonas urbanas, las zonas cálidas y áridas pueden ser los sitios más peligrosos de la Tierra. Incluso sin la amenaza de zombis, la deshidratación o la insolación pueden matar a
Un hombre sano en varias horas. El mejor modo de evitar estas regiones letales es, obviamente, viajar de noche. Desafortu¬nadamente, esto será imposible, porque desplazarse de noche es altamente desalentador durante un brote. El viaje ocupará tres horas después del amanecer y tres horas antes de que anochezca. Debemos pasar las horas del día más soleadas y cálidas quie-
tos y protegiéndonos del sol. Usa las horas de total oscuridad para descansar. Esto ralentizará tu travesía pero reduce enorme¬mente el riesgo de ataque. En este terreno más que en cualquier otro, asegúrate de que llevas suficiente agua para el largo viajo o de que sabes exactamente dónde conseguirla. Si puedes, evita completamente los desiertos. Nunca olvides que este entorno puede matarte tan fácilmente como cualquier muerto andante.
8. CIUDAD
Como hemos dicho anteriormente, las zonas con alta densidad de población deberían evitarse por todos los medios cuando te desplazas. Dentro de sus límites será un remolino de caos inca¬lificable. ¿Te imaginas a un gran número de personas, ponga¬mos medio millón, haciendo lo que ven más conveniente en una ciudad sin agua corriente, electricidad, teléfonos, reparto de comida, atención médica, recogida de basura, control do incendios o fuerzas del estado? Ahora añádele miles de criatu¬ras humanoides carnívoras rondando por las calles ensangrenta¬das. Imagina medio millón de seres humanos asustados, frenéti¬cos, frustrados, luchando por sus vidas. Posiblemente no exista un campo de batalla convencional, ni disturbios, ni un ataque normal dentro del orden social que pueda prepararte para la pesadilla que supone una ciudad sitiada por los muertos vivien¬tes. Si debes olvidar todo sentido común y viajar a través de una zona urbana, las siguientes reglas mejorarán (ya que no garanti¬zarán de ninguna manera) tus posibilidades de sobrevivir:
A ¡CONOCE LA ZONA!
Esta regla nos obliga a reiterarnos, porque en ningún lugar mejor que en las zonas urbanas resulta tan vital. ¿Cómo de grande es la ciudad en la que entras? ¿Cómo de anchas son sus carreteras? ¿Dónde se encuentran los cuellos de botella, como puentes o túneles? ¿Dónde hay callejones sin salida y callejas? /.Hay fábricas, plantas químicas u otros lugares que almacenen materiales peligrosos? ¿Dónde se encuentran las construcciones que pueden suponer un obstáculo? ¿Hay apartamentos, zonas abiertas como campos de juego y parques que puedan reducir el tiempo del viaje? ¿Dónde están los hospitales, las comisa¬rías, las iglesias y cualquier otro edificio adonde los zombis se puedan sentir atraídos por humanos que se esconden? Un mapa de la ciudad sería esencial y una guía adicional incluso mejor, pero el conocimiento de primera mano es el mejor.
B NUNCA USES VEHÍCULOS DE CUATRO RUEDAS
I ,as probabilidades de encontrar una calle con el paso abierto de un extremo de la ciudad al otro son prácticamente inexisten¬tes. A menos que tengas acceso a información actualizada de manera constante sobre cada carretera, ni siquiera te plantees intentar encontrar una con tu coche, camión o todo terreno. Una motocicleta te permitirá bordear las carreteras bloqueadas. Sin embargo, el ruido cancela esta ventaja. Viajar a pie o en bicicleta le ofrece la ventaja de la velocidad, el sigilo y la versatilidad en este laberinto de hormigón.
C UTILIZA LAS AUTOPISTAS
Si el brote ha pasado de la batalla activa a la infestación total, la carretera más segura será la autopista. Desde los años 50, se han construido autopistas entre todas las ciudades medianas y grandes de Estados Unidos. El diseño suele ser recto, dismi-nuyendo la duración del viaje. Largas secciones están delinea¬das con alambradas altas o suspendidas por encima del suelo, lo que hace casi imposible que te alcancen los gules. Si logran encontrar una entrada o rompen las alambradas, todavía tendrás la rapidez para marcharte conduciendo (en bicicleta o moto¬cicleta) o simplemente corriendo. De nuevo, los vehículos de cuatro ruedas no son una opción, porque no cabe duda de que todas las autopistas estarán bloqueadas por vehículos para¬dos. Muchos de ellos contendrán zombis: humanos a quienes mordieron y que intentaban huir de la ciudad, pero que acabaron sucumbiendo a sus heridas y resucitando mientras aún tenían el cinturón de seguridad puesto en sus asientos. Examina cada vehículo antes de acercarte y ten cuidado con los que tienen las ventanas abiertas o rotas. Ten el machete en la mano por si aparece de repente una mano que se aterra a ti. Sé extrema¬damente cauteloso cuando uses armas de fuego, silenciadas o de otra forma. Recuerda que estás caminando por un campo de minas de tanques de gasolina llenos o a medio llenar. Una bala descarriada o una simple chispa y los muertos vivientes serán el menor de tus problemas.
D. PERMANECE SOBRE EL SUELO
Las bocas de tormenta, el metro, las alcantarillas y otro tipo de estructuras por debajo del suelo pueden protegerte de las hordas que hay encima. Sin embargo, al igual que en las autopistas, corres el riesgo de que te arrinconen zombis que acechaban la zona. A diferencia de las autopistas, no tienes el lujo de saltar por encima de un muro o saltar desde un viaducto. Si hay confron-tación puede que no haya lugar adonde correr. Viajar por debajo del suelo también asegura la oscuridad continua y podrían atacarte en cualquier momento. La acústica de la mayoría de los túneles es mucho mejor que la que encuentras por encima del nivel del suelo. Aunque esto no permite a los zombis determinar tu posición exacta, producirá una reacción en cadena a través de los pasajes subterráneos. A menos que seas un experto conoce¬dor del sistema (a menos que hayas ayudado a diseñarlo, a cons¬truirlo o a mantenerlo) ni siquiera te acerques a estos lugares.
E. VIGILA EL FUEGO AMIGO
Incluso si una ciudad o parte de ella ha sido declarada «invadida» (completamente tomada por zombis), todavía puede haber focos de humanidad. Sin duda, estos supervivientes primero dispara¬rán y, a continuación, identificarán a sus atacantes. Para evitar el fuego amigo, estate atento a las aglomeraciones de zombis. Esto podría indicarte que aún no ha terminado la batalla. Atención también a los montones de cuerpos muertos. Podrían señalar la zona de disparo de un francotirador desde una fortaleza cercana, escucha los disparos, intenta determinar su localización y dales un amplio margen. Mira y escucha otras señales tales como el humo, las luces en las ventanas, las voces de humanos o el sonido de maquinaria. De nuevo, vigila los cuerpos. Montones de cadá¬veres, especialmente aquellos que miran hacia una dirección concreta, denotan que los no muertos intentaron por una razón en especial alcanzar un objetivo. El hecho de que mueran en el mismo lugar puede significar que un francotirador bien entrenado les disparó uno a uno desde una distancia fijada. Si sientes que estás cerca de los humanos, no intentes comunicarte con ellos. Hacer ruidos para que te reconozcan o gritar «¡No dispares!» por el camino atraería únicamente a los no muertos.
F. ENTRA AL AMANECER Y SAL AL ANOCHECER
A menos que la ciudad sea demasiado grande para atravesarla de día, nunca te pares o descanses dentro de sus límites. Como se ha dicho antes, los riesgos que se sufren viajando de noche por los campos se multiplican por cien en una ciudad. Si entras en una ciudad con sólo unas horas de luz, retírate de vuelta al campo. Si te encuentras cerca de los límites de una ciudad a pocos minutos de la puesta del sol, sigue avanzando hasta que estés seguro antes de parar a acampar. Es la única ocasión en que viajar de noche puede aceptarse. El campo durante la noche siempre es más seguro (relativamente) que la ciudad durante las horas de más luz.
G. DUERME CON UNA VÍA DE ESCAPE
Algunas ciudades pueden ser logísticamente imposibles de cruzar en un día. En especial ahora, con la extensión y la función de relleno de las ciudades (el desarrollo de terreno entre dos cascos urbanos), se hace más complicado definir los límites de una ciudad. En estos casos, será necesario encontrar un lugar adecuado para dormir o, al menos, descansar para el día siguiente. Busca edificios, preferiblemente de cuatro plan¬tas como máximo, situados cerca (pero sin tocarse) uno de otro. Un edificio con azotea y con una sola entrada es el mejor refu¬gio temporal. Primero, asegúrate de que puedes saltar de forma segura desde una azotea a otra. Segundo, sella la puerta de tu azotea. Si es imposible, haz una barrera con objetos que hagan el mayor ruido posible en caso de romperse. Tercero, ten siem¬pre un plan de escape a largo plazo y otro a corto plazo. Si los zombis entran en la azotea, tienes el tiempo justo de desper¬tarte y saltar a la azotea siguiente, posiblemente a la que sigue a esta y finalmente hacerlo a la calle. ¿Y entonces qué? Sin un plan de escape a largo plazo, lo único que habrás hecho es saltar al consabido fuego.
MEDIOS DE TRANSPORTE ALTERNATIVOS
1. POR AIRE
Las estadísticas han mostrado que volar es el modo más seguro DE viajar. Cuando escapas de un área infestada, esto no puede ser más cierto. El tiempo de ruta se reduce a minutos. El terreno y otras barreras físicas se convierten en insignificantes. La nece¬SIDAD de alimento, provisiones, prácticamente todas las leccio¬nes de este capítulo, se desvanecen cuando vuelas alto muy por encima de las cabezas de una plaga de gules. Sin embargo, Viajar por aire tiene sus inconvenientes. Dependiendo del tipo de aparato de vuelo y de las condiciones en cuestión, estas desven-tajas pueden anular cualquier beneficio de desplazarse por el aire.
A. APARATO DE VUELO DE ALA FIJA
Para la velocidad y la accesibilidad, nada supera al avión están¬dar, si asumimos que al menos una persona de tu grupo sabe pilotar uno. La gasolina puede ser, literalmente, una cuestión de vida o muerte. Si el viaje requiere una parada para repostar, asegúrate de que sabes su localización exacta y puedes garan¬tizar un aterrizaje seguro. En las primeras etapas de los brotes, muchos particulares cogieron sus aviones privados sin saber en absoluto a donde se dirigían. Muchos se estrellaron mientras otros intentaban repostar en áreas infestadas. En un caso, un ex piloto acrobático dirigió el avión hacia una zona fuera de peli¬GRO, se le acabó el combustible e intentó salvarse saltando en paracaídas. Para cuando tocó tierra, todos los zombis a dieciséis ki lómetros a la redonda habían visto estrellarse el avión y se iban acercando lentamente a su posición. (El resultado fue contado por otro piloto.) Los hidroaviones anulan este peligro poten¬cial (siempre que permanezcas sobre el agua). Sin embargo, un aterrizaje forzoso en mitad de un lago o de un océano puede ponerte a salvo de los gules pero no de la naturaleza. Lee los relatos sobre pilotos de la Segunda Guerra Mundial que pasaron semanas en botes salvavidas después de ser derribados y puede que quieras pensártelo dos veces antes de subir en tu pájaro anfibio.
B. HELICÓPTERO
La habilidad de aterrizar en cualquier estructura en cualquier momento supone un avance enorme en relación a los aparatos de vuelo de ala fija. Que se acabe el combustible no es una senten¬cia de muerte, ya que no necesitas una pista de aterrizaje para aterrizar. ¿Pero qué pasa si lo haces en territorio hostil? Sólo el ruido anunciará tu presencia. En cuanto a repostar, aplica las mismas reglas que con los aparatos de vuelo de ala fija.
C. GLOBO AEROSTÁTICO
Una de las máquinas para volar más primitivas es en realidad una de las más eficaces. El globo aeros¬tático, tanto de aire caliente como de helio, puede permanecer en el aire durante semanas. La desven¬taja, sin embargo, es la falta de propulsión. Los globos aerostáti¬cos dependen en gran medida del viento y de las corrientes térmicas para su desplazamiento. A menos que tengas mucha experiencia, utilizar un globo aerostá¬tico puede hacer poco más que dejarte suspendido y desampa¬rado sobre territorio hostil.
D. DIRIGIBLE
Pueden parecer ridículos, pueden ser casi imposibles de encontrar, pero si pretendes viajar por aire, no hay nada mejor que un dirigible lleno de helio. Estos aparatos de vuelo sin alas, perfec¬cionados durante la Primera Guerra Mundial y que iban por buen camino para reemplazar a los aviones, fueron casi olvida¬dos tras el desastre de Hindenburg en 1937. Hoy existen como poco más que vallas publicitarias o cámaras aéreas para eventos deportivos. Sin embargo, durante una infestación, combinan la longevidad del globo aerostático con la movilidad y la habili¬dad para aterrizar en cualquier terreno del helicóptero. Los diri-gibles se han usado en cuatro ocasiones durante los brotes de zombis: una para escapar, una para estudiar y dos para misiones de búsqueda y destrucción. Todas fueron éxitos rotundos.
2. POR AGUA
Los barcos, en casi cualquier forma, suponen el modo de trans¬porte más seguro durante un ataque. Como se ha comentado untes, aunque los zombis no usan los pulmones y pueden desplazarse bajo el agua, les falta coordinación para nadar. Por este motivo, viajar en barco tiene muchas de las ventajas de hacerlo volando. En muchas ocasiones, personas que intentan escapar cruzando cualquier masa de agua han mirado abajo para ver a los gules mirarles desde el fondo. Incluso si la quilla del barco queda a un par de centímetros del alcance de los zombis, los humanos en el interior no tienen nada que temer. Los estudios han demostrado que escapar por el agua tiene un índice de super-vivencia cinco veces más alto que hacerlo por tierra. Como gran parte de Estados Unidos está llena de ríos y canales, el trans¬porte es teóricamente posible durante cientos de kilómetros. En algunos casos, los humanos que usan barcas como islas artificia¬les en lagos o estanques han sobrevivido durante semanas mien¬tras que las orillas estaban repletas de muertos vivientes.
CLASES DE PROPULSIÓN
1. El motor: El combustible fósil permite no sólo una mayor velocidad sino un control en cualquier tipo de vía fluvial que
no puede compararse con nada. Sin embargo, un inconveniente bastante obvio es el suministro finito. De nuevo, asegúrate de llevar suficiente combustible para el viaje entero o de saber dónde se mantienen reservas seguras y repletas. Otro problema es, como puede esperarse, el ruido. Viajar muy lento conservará el combustible pero también alertará a todos los zombis que estén al alcance del oído desde la orilla (un motor que va lento hace tanto ruido como uno que va rápido). Los motores que funcionan con combustible fósil tienen su lugar. En un segundo, pueden aportar una explosión de potencia. Úsalos sólo cuando sea necesario y ten siempre mucho cuidado.
2. La vela: El viento es una fuente de energía consistente. Aprovecharlo te permitirá viajar sin la preocupación de tener que dosificar el combustible. Aparte del ondear de las velas suel¬tas, las naves que se impulsan con el viento hacen el mismo ruido que el kelp flotante: casi ninguno. Desafortunadamente, el viento es también altamente impredecible. Un día de calma puede dejarte varado; un temporal fuerte puede hacer que zozobres. Nueve de cada diez veces, el viento no soplará en la dirección correcta. Aunque así sea, ir más lento o parar no será tan fácil como apagar el motor. Cualquier principiante puede pilo¬tar una lancha motora como un cazador de ballenas de Boston, pero navegar requiere habilidad, paciencia, inteligencia y años de práctica. Recuerda esto antes de hacerte marinero de un día para otro, izar el foque y encontrar que el viento sopla en direc¬ción a los muertos vivientes.
3. La fuerza física: ¿Qué puede haber más sencillo que remar? Con un poco de práctica, cualquiera puede propulsar y hacer maniobrar su propio navio. En este caso la mayor desventaja es tan simple como la vida misma: nos cansamos. Esto debe tenerse en cuenta cuando planifiques el viaje marítimo. ¿Qué distan¬cia vas a recorrer? ¿Cuántas personas viajan contigo? Incluso haciendo turnos para llevar los remos, ¿podéis alcanzar vuestro destino antes de que todos estéis exhaustos? A menos que cuen¬tes con un motor de reserva o velas, ten cuidado cuando plani¬fiques viajes que dependen por completo de la fuerza física. Recuerda, los humanos necesitan descansar; los zombis, no. ¿Por qué ponerte en una situación que enfrenta nuestra mayor debilidad contra su mayor fortaleza?
REGLAS GENERALES:
Lo peor que puedes hacer cuando pones un pie en una barca es creer que se ha acabado el peligro. Este falso sentimiento de seguridad ha causado la muerte de cientos de personas, víctimas que habrían sido supervivientes fácilmente si hubieran mante¬nido la guardia y la mente trabajando. Escapar por agua no es diferente a hacerlo por aire o por tierra. Se debe prestar aten¬ción a las advertencias, se deben seguir las reglas y las lecciones deben aprenderse, tanto si han de aplicarse como si no, para un viaje seguro y con éxito.
CONOCE LA VÍA FLUVIAL: ¿Hay esclusas? ¿Qué hay de las presas, los puentes, los rápidos y las cataratas? AI igual que en suelo firme, conocer al detalle las vías fluviales que te encontrarás es esencial antes de comenzar tu viaje.
PERMANECE EN AGUAS PROFUNDAS: Preferible¬mente más profundas de tres metros y medio. Menos profun¬didad y un zombi puede ser capaz de alcanzar tu barca. Se ha perdido a muchos refugiados a causa de gules que van por debajo del agua, particularmente en aguas turbias. Otros han perdido partes de las hélices o una sección del timón al golpear a zombis sumergidos.
NO ESCATIMES EN PROVISIONES: Muchas perso¬nas creen que viajar por un río o un canal elimina la nece¬sidad de llevar comida empaquetada. Después de todo, ¿por qué no simplemente pescar y beber el agua que tienes justo debajo? Tristemente, los días de Huckíeberry Finn, cuando los ríos estaban limpios y repletos de alimento, hace mucho que terminaron. Tras décadas de vertidos industria¬les, muchos ríos no están en condiciones de albergar vida alguna. Incluso sin los agentes contaminantes artificia¬les, muchos ríos y lagos llevan suficientes bacterias de los desperdicios humanos y animales como para causar enfer¬medades mortales. Conclusión: lleva siempre suficiente comida y agua fresca para la duración del viaje. También deberías usar una bomba con filtro de tres niveles para cocinar y lavarte.
¡VIGILA EL ANCLAJE!: Con demasiada frecuencia, las personas que se sienten seguras en sus barcas paran por la noche, echan el ancla y caen rendidos. Algunas de estas perso¬nas nunca se despiertan. Los zombis que andan en el fondo pueden oír cómo se acerca una barca, así como el sonido que hace el ancla al chocar con la tierra. Aparte de encontrar¬ la cadena, pueden usarla para ascender hasta la barca. Deja siempre al menos a una persona vigilando y estate prepa¬rado para cortar el anclaje a la primera señal de problemas.
http://www.taringa.net/posts/paranormal/11628977/Max-Brooks-The-Zombie-Survival-Guide-espanol-parte-5.html