Epilepsia
¿Que es ?
¿QUÉ ES LA EPILEPSIA Y CÓMO SE MANIFIESTA?
Las epilepsias son un grupo de enfermedades con muchas caras, muchas veces mal comprendidas. No es una enfermedad rara, ya que alrededor del 1% de la población mundial padece alguna forma de epilepsia, y de ellos el 10% tienen varias crisis en un mes. Hablamos de crisis epiléptica cuando ocurre una descarga desordenada de las células del cerebro., Cuando éstas tienen un origen definido hablamos de “crisis focales” que tendrán diferentes modalidades de presentación dependiendo de la localización de la descarga. Cuando su origen es muy extenso al mismo tiempo se trata de “crisis generalizadas”. Una crisis puede originarse en un punto del cerebro y de allí difundirse al resto del mismo, y entonces se le llama crisis focal o parcial secundariamente generalizada. Cuando las crisis se repiten varias veces, se hace el diagnóstico de epilepsia. Es importante mantener en mente que no todas las epilepsias se manifiestan con movimientos anormales, dependiendo del sitio del cerebro del que se originen, los pacientes pueden tener sensaciones extrañas, escuchar, ver u oler algo determinado o en los niños es frecuente que haya como periodos en blanco, donde el niño se desconecta brevemente del medio, pero a veces puede ser tan frecuente en un día que tiene repercusiones escolares.(crisis de ausencias).
Algunas epilepsias aparecen sólo en determinada edad, otras se acompañan de otros problemas neurológicos, otras se producen sólo frente a un estimulo definido, como descargas de luz; otras más son hereditarias, o se acompañan de problemas en otras funciones cerebrales o en otros órganos. Cuando así sucede se habla de “síndromes epilépticos” .
No todas las epilepsias tienen el mismo pronóstico, es decir habrá algunas que se controlan muy fácilmente con un antiepiléptico determinado, otras que sólo aparecen en la infancia y pasada ésta no vuelven a repetirse, pero hay algunos síndromes epilépticos, que se asocian a problemas neurológicos progresivos, que dañan el desarrollo de los niños y a veces de los adolescentes, y son de muy difícil control.
¿Por què ocurre la epilepsia?
Es muy importante tratar de conocer en lo posible la causa de la epilepsia. Cuando definitivamente podemos demostrarla, le llamamos “epilepsia secundaria”, por ejemplo si se debe a un tumor cerebral o a una cicatriz por daño al nacimiento; otras veces sólo podemos intuir su origen como sucede en las epilepsias hereditarias, y en otras ocasiones a pesar de todos nuestros esfuerzos no logramos identificar el motivo de que ocurran (epilepsias primarias). Dependiendo de la edad del paciente, las causas de la epilepsia varían en frecuencia. En los primeros años de vida, la más frecuente se debe a problemas durante el embarazo, sobre todo en los momentos inmediatos previos al parto, durante el parto y en las primeras horas que siguen a éste (período perinatal), la falta de oxigenación suficiente en estos momentos, infecciones de la madre, medicamentos o radiaciones que haya recibido, pueden tener repercusiones en el bebé. Las malformaciones cerebrales, es decir, problemas en la formación del cerebro durante el embarazo es otra causa de epilepsia en los primeros años de la vida. Los golpes, el paso del bebé por el canal del parto muy difícil, el uso de fórceps, etc., pueden ocasionar también problemas. Algunas alteraciones en el metabolismo igualmente pueden provocar epilepsia y muchas veces si no son detectados a tiempo también repercuten en el desarrollo futuro. Las infecciones del cerebro, los traumas y los tumores son otra causa. Conforme avanza la edad, se vuelve diferente el orden en el que estos problemas causan la epilepsia; en los niños más grandes y adolescentes, las infecciones, las parasitosis en el cerebro (cisticercosis) y los traumas craneales se hacen mas importantes. En el adulto los traumas, el abuso de drogas y los tumores, son más frecuentes- En el anciano los problemas vasculares y los tumores.
Existen condiciones en las que una persona puede tener una crisis sin que realmente sea epiléptico, por ejemplo los niños entre los seis meses y los cinco años, pueden presentar crisis cuando tienen fiebre (crisis febriles). En otras ocasiones, puede haber una crisis única, cuando se presenta una baja brusca de azúcar, o una intoxicación por alcohol. Aquí solamente se debe tratar la causa que la motivó es lo más importante.
Algunas formas de epilepsia tienen un factor hereditario, como las crisis de ausencia, y las crisis mioclónicas del adolescente; otras están desligadas de la herencia y se deben a problemas adquiridos como una infección, un parásito o un golpe severo.
Cuando una persona presenta una crisis por primera vez, debe acudir al médico a la brevedad, para que éste determine la causa posible de ésta, y actúe en consecuencia, así como según sea el caso administre medicamentos para evitar que las crisis se repitan. El médico revisará al enfermo, muy probablemente ordenará estudios, y según la edad, y las características de las crisis, realizará estudios de imagen, como la tomografia de cráneo, o la resonancia magnética. Casi en todos los casos solicitará un estudio de electroencefalograma, y si sospecha que la causa del problema sea una infección del sistema nervioso hará estudios del liquido cefalorraquídeo. Si se identifica una causa específica de las mismas se dará tratamiento específico por ejemplo, si es un tumor que se pueda operar, se intervendrá al paciente, o si se trata de un cisticerco vivo, se dará tratamiento que lo destruya. Según el caso, se requerirá también de tratamiento antiepil´peitico independientemente de la causa.
¿Còmo se trata la epilepsia?
Una vez que se identifica el tipo de crisis que presenta el paciente y si no existe tratamiento específico para la causa detectada o ésta no se pudo establecer porque todos los estudios resultaron normales, la epilepsia debe ser tratada con medicamentos que eviten la presentación repetida de las crisis. De acuerdo al tipo de crisis se elige el medicamento ideal, se prescribe a las dosis necesarias en un horario adecuado para mantener constantemente el medicamento en concentraciones útiles y se continúa el seguimiento del enfermo, quién deberá tener confianza en su médico, preguntarle todo lo que quiera saber sobre su enfermedad, hasta que quede satisfecho, pero a la vez se comprometerá en seguir al pie de la letra las indicaciones, ya que en nuestro país la primera causa de falla en el control de la epilepsia es que el paciente no cumple las órdenes del médico.
Además de tomar la medicina será importante modificar algunos hábitos: evitar desvelarse, no consumir bebidas alcohólicas; dependiendo del tipo y control de las crisis, no manejar ni hacer actividades de mayor peligro a las normales, en términos generales si el enfermo no tiene una causa grave de su epilepsia, ni hay alteraciones neurológicas asociadas, la medicina logra un excelente control del paciente, siempre y cuándo este lleve unos buenos hábitos también.
. El equipo de salud bien entrenado, será el que en cada caso particular tendrá que señalar las indicaciones del manejo. La mayoría de los pacientes con epilepsia tienen capacidades normales, y pueden ser gente completamente productiva, y feliz, y no hay motivo para no estimularlos a serlo. Algunas veces, sin embargo la epilepsia es sólo un dato de otra enfermedad neurológica mas grave, que obstaculiza el desarrollo o alguna función y de ser así, generalmente ocurre una mayor dificultad en el control de las crisis y necesidad de apoyo de rehabilitación, educación especial, etc, aun así la lucha por lograr la máxima calidad de vida del paciente no debe ser olvidada, pues muchos de estos enfermos de alguna forma discapacitados, con una adecuada vigilancia y educación pueden llegar a ser útiles a la sociedad. Aproximadamente de cada 100 pacientes con epilepsia 80 se controlan muy bien con los medicamentos pero en los otros 20 existen dificultades para controlar bien las crisis o las medicinas necesarias les causan algún problema. Para estos pacientes existen varias opciones de atención especializada como las clínicas de epilepsia públicas y privadas y los centros de atención integral de la epilepsia localizados en estas instancias.
Un aspecto que inquieta mucho a los padres y a los pacientes es qué sucederá con la vida futura del paciente, ¿podrá ir a la escuela, tener una profesión, o una actividad independiente, podrá tener una pareja, formar una familia?. La respuesta es afirmativa en la mayoría de los casos.
¿Es posible formar una familia y tener hijos?
No hay motivos para que un paciente de inteligencia normal no viva en pareja, y si se encuentra bien controlado, pueda establecer una familia. Siempre les decimos a nuestras pacientes, que antes de un embarazo, es muy importante plantearle al médico este deseo, a fin de planearlo adecuadamente, y que éste pueda ofrecer cuidados especiales y a veces algún medicamento con el fin de ofrecer las mejores posibilidades a la pareja, y al nuevo ser. El medico encargado de atender la epilepsia tendrá que valorar antes del embarazo si se mantiene el mismo tratamiento o se modifica, dependiendo del control de las crisis antes del embarazo, cabe prever que si la paciente no ha tenido crisis en los últimos dos o mas años le vaya muy bien en el embarazo, en cambio si ha convulsionado hasta un mes o menos antes del embarazo, es posible que su situación pueda empeorar en el mismo. Los antiepilépticos pueden tener distintas repercusiones en la salud reproductiva, aun así su el beneficio de su uso es mayor, pero la enferma y su familia deben estar bien informados. Así por ejemplo, un medicamento llamado ácido valproico, es muy útil y noble en varios tipos de epilepsia de la infancia y la adolescencia, pero su uso durante los tres primeros meses del embarazo puede asociarse con malformaciones en el bebé que se está desarrollando. La mujer con epilepsia que se embaraza, requiere de la administración de una vitamina llamada ácido fólico, para prevenir en la medida de lo posible los efectos sobre el bebé en formación. Es más peligroso para el bebé que la madre presente crisis, que los posibles efectos de los antiepilépticos, pero la pareja debe estar perfectamente informada que cuando la madre padece epilepsia y requiere de medicamentos antiepilépticos el riesgo de malformaciones en el feto aumenta. Así mismo deben saber que cuando uno de los padres es epiléptico, dependiendo del tipo de epilepsia, el riesgo de tener epilepsia es mayor. A pesar de todo esto, en estudios realizados en nuestro país, cuando la pareja acude al médico tempranamente, la madre ha recibido atención medica oportuna y eficaz y sigue al pie de la letra las indicaciones de su médico que controla la epilepsia, así como las del gineco-obstetra que vigila el embarazo, el índice de éxito es muy alto, culminando con el nacimiento de un niño sano.
Es muy triste descubrir que los enfermos prefieran recurrir a “remedios”, dejando su tratamiento médico, quizá porque no han encontrado en su doctor la disponibilidad, o la confianza para establecer una buena relación, por lo que contar con un médico con el que se entable una excelente relación es primordial. Cuando el enfermo deja sus medicamentos, abandona la supervisión médica, puede descontrolarse, teniendo muchas crisis, perdiendo la conciencia entre ellas, y presentado un problema que se conoce como estado de mal epiléptico, que amerita atención inmediata en un hospital, inclusive en la terapia intensiva y que aún en las mejores manos, ocasiona la muerte en muchos enfermos, que por otra parte no tendrían porque haberlo presentado si hubiesen seguido las instrucciones de su médico.
¿Que hacer para que la persona con epilepsia tenga una vida normal?
A través de la historia, al paciente que padece de epilepsia se le han impuesto varias restricciones innecesarias, se le ha marcado y segregado de la sociedad, debido a que alrededor de la epilpeisa existen muchos mitos y prejuicios. . Es nuestro interés el que los miembros de la sociedad, de la escuela, de la familia, y del el lugar de trabajo, así como los pacientes, comprendan este problema, entendiendo que en la gran mayoría de los casos, el apego a las recomendaciones del médico, algunos cambios sencillos en los hábitos, y la disciplina, logran un control total y una vida plena,.
La lucha para lograr esa vida plena es tarea de toda la comunidad, a través de la información, la educación, la comunicación y la confianza con el personal de salud por lo que ha surgido el interés de realizar esfuerzos conjuntos de muchos neurólogos y otros profesionales, así como personas interesadas en el problema, por “sacar a la epilepsia de las sombras”, integrados en una campaña mundial llamada así, cuya finalidad es justamente desmitificarla, para mejorar la actitud de la sociedad hacia la persona con epilepsia con la finalidad de permitir y favorecer el pleno desarrollo de la persona que la padece y su integración completa a la sociedad.
Epilepsia en el trabajo
Epilepsia en el ambiente laboral
Es posible que en el lugar donde usted trabaja se encuentre una persona que padezca epilepsia.
Tal vez al presenciar una de sus crisis no sepa cómo ayudarla; quizá prefiera no verla y se aleje de ella o la considere diferente de los otros y evite tratarla.
Este rechazo es una persona común y por eso es importante que sepa que la persona con epilepsia tiene una enfermedad que no la hace diferente y que goza de los mismos derechos que los demás.
¿Cómo apoyar al paciente con epilepsia en el ambiente laboral?
La mejor forma de apoyarlo es darle un trato similar al resto de los compañeros de trabajo y en caso de que se presentara una crisis puede hacer lo siguiente:
* Colocarlo en un sitio donde no se lastime con ningún objeto.
* Proteger su cabeza para que no se golpee.
* Poner su cabeza de lado para que las flemas y la saliva salgan libremente y pueda respirar.
* Nunca introduzca objetos ni sus dedos en la boca.
* No lo sujete.
* Esperar que la crisis termine sola.
* Dejarlo descansar cuando pase la crisis y platicarle después lo que pasó.
¿Afecta la epilepsia el rendimiento en el trabajo?
El desempeño de la persona con epilepsia al igual que el de cualquier otra, depende sólo de su capacidad y conocimiento. La epilepsia no afecta el rendimiento ni la capacidad mental de quien la padece, aunque es cierto que hay algunas actividades que son de alto riesgo para una persona con este padecimiento, como el manejo de maquinaria punzocortante y el conducir vehículos de transporte público o aviones. Fuera de éstas no hay impedimento para que el paciente con epilepsia trabaje.
Al presentarse una crisis es necesario que el paciente recupere su energía durante un pequeño periodo de reposo, pero esta limitación es incluso menor en tiempo de lo que dura un dolor de cabeza o de lo que se ausenta de su trabajo una persona por otros motivos, como el alcoholismo, cuyo malestar es más frecuente y prolongado que el que ocasiona una crisis.
La persona con epilepsia goza de los mismos derechos que todos los demás, entre ellos tener un empleo y una vida digna, así como un trato respetuoso y cordial, ya que su padecimiento no debe ser motivo de discriminación en ninguna circunstancia.
Las epilepsia y el derecho al trabajo
Las epilepsia y el derecho al trabajo
Dra. Lilia Núñez Orozco
Presidenta del Comité Latinoamericano del Buró Internacional para la Epilepsia
(IBE, siglas en inglés de International Bureau for Epilepsy)
El trabajo es una actividad remunerada que proporciona a la persona que lo desempeña una sensación de ser útil para sí mismo y para la sociedad en la que vive. El trabajo proporciona recursos para que existan medios de vida: alimentos, casa, atención médica, educación, recreación y otros satisfactores que varían de acuerdo al estilo de vida de cada persona. La sociedad en que vivimos, trátese de países desarrollados o en vías de desarrollo, tiene un sistema económico basado en el trabajo de sus miembros quienes desde temprana edad reciben una educación que los conducirá a contar con un oficio o profesión que les permita su inserción en la vida productiva de la sociedad. Sabemos que en muchos lugares, especialmente en los países subdesarrollados con un alto índice de desempleo o de actividad económica informal, del que no escapan los países desarrollados tampoco, muchas personas trabajan en áreas diferentes a las de su preparación educativa o no encuentran empleo porque tienen una discapacidad o una enfermedad, debido a la cual carecen de capacitación para el trabajo o son discriminados por los empleadores debido a esa condición. Las personas que padecen epilepsia se encuentran desempleadas o con empleos informales en un 25 % de los casos, de acuerdo a una encuesta realizada en México, índice que está muy por encima del de desempleo en la población general. Los motivos que aducen son los siguientes:
* No informan al empleador que tienen epilepsia y cuando presentan una crisis son despedidos de inmediato.
* Si al solicitar el empleo informan que padecen epilepsia no son contratados o se les coloca en un puesto inferior al que su capacidad les permitiría desempeñar
* Los que tienen empleo son relegados de puestos de responsabilidad y no tienen posibilidades de ascenso o bien son forzados a pensionarse.
* La necesidad de obtener un trabajo remunerado hace que muchas personas con epilepsia incurran en riesgos pues se colocan en empleos donde ponen en peligro su integridad física y la de los demás al intentar desempeñarse en el manejo de vehículos de transporte público, maquinarias de precisión, prensas o cortadoras.
Por el contrario, en otros casos se sobre-estiman los riesgos y empleos que pueden fácilmente ser desempeñados por personas con epilepsia les son negados con el argumento de que “no se pueden hacer responsables” de lo que les suceda en caso de una crisis, en la que lo peor que puede pasar es recibir algún golpe al caer.
La imposibilidad de conseguir un empleo o de ser despedido del mismo trae como consecuencia una menor autoestima de la persona con epilepsia por no ser aceptada en un ámbito laboral para el que está capacitada, su poder adquisitivo se deteriora al no tener un ingreso económico, pierde el derecho a tener un seguro de atención médica estatal o privado y por lo tanto su enfermedad se empeora al no poder disponer de la atención médica y los medicamentos necesarios para el tratamiento, todo lo cual ocasiona un deterioro importante de la calidad de vida.
La Declaración de los Derechos Humanos en la cual se garantizan todos los derechos a todas las personas, sin distinción de raza, religión, inclinación política o cualquier otra condición incluye el derecho a la educación y al trabajo. Esta declaración ha sido incluida en las legislaciones de todos los países, pero a pesar de ello las personas con epilepsia o cualquier otra discapacidad, son víctimas de discriminación. A este respecto, la misma Organización de las Naciones Unidas ha propuesto una Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, firmada por representantes de muchos países en marzo de este año, la cual en relación al trabajo dice lo siguiente:
1. Los Estados Partes reconocen el derecho de las personas con discapacidad a trabajar, en igualdad de condiciones con las demás; ello incluye el derecho a tener la oportunidad de ganarse la vida mediante un trabajo libremente elegido o aceptado en un mercado y un entorno laborales que sean abiertos, inclusivos y accesibles a las personas con discapacidad. Los Estados Partes salvaguardarán y promoverán el ejercicio del derecho al trabajo, incluso para las personas que adquieran una discapacidad durante el empleo, adoptando medidas pertinentes, incluida la promulgación de legislación, entre ellas:
a)Prohibir la discriminación por motivos de discapacidad con respecto a todas las cuestiones relativas a cualquier forma de empleo, incluidas las condiciones de selección, contratación y empleo, la continuidad en el empleo, la promoción profesional y condiciones de trabajo seguras y saludables...
b) Alentar las oportunidades de empleo y la promoción profesional de las personas con discapacidad en el mercado laboral, y apoyarlas para la búsqueda, obtención, mantenimiento del empleo y retorno al mismo;
c) Promover oportunidades empresariales, de empleo por cuenta propia, de constitución de cooperativas y de inicio de empresas propias;
d) Emplear a personas con discapacidad en el sector público;
e) Promover el empleo de personas con discapacidad en el sector privado mediante políticas y medidas pertinentes, que pueden incluir programas de acción afirmativa, incentivos y otras medidas....
Mientras las leyes se cumplen, el problema del desempleo es uno de los principales que aquejan a la población epiléptica adulta, que ha tomado algunas iniciativas para paliar esta situación: autoemplearse mediante la implementación de algún negocio pequeño, el ofrecimiento de servicios y la búsqueda de oportunidades en empresas.
Es indispensable una campaña educativa para las personas con epilepsia que deben valorar los riesgos reales de ciertos empleos y no exponer su vida ni la de los demás. Si esta labor educativa se realiza desde el periodo de entrenamiento y capacitación de los jóvenes, tendrán una idea clara de lo que pueden desempeñar y lo que no, encaminándolos a prepararse en áreas en las que les será más fácil la obtención del empleo y no incurrirán en riesgos innecesarios. Por otro lado, también es indispensable una campaña educativa dirigida a empresarios con la finalidad de que conozcan lo que es la epilepsia, otorguen oportunidades a quienes la padecen sin ninguna discriminación, no hagan despidos injustificados y promuevan un ambiente laboral favorable, sin burlas ni estigmatización hacia las personas con epilepsia.
Publicado en IBE News, órgano de difusión del IBE.
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Epilepsia en la mujer
El embarazo es una condición médica que conlleva cambios hormonales, metabólicos y psíquicos que modifican substancialmente la historia natural de muchas enfermedades, en especial las neurológicas y por consecuencia la toma de decisiones terapéuticas.
Durante el embarazo pueden aparecer enfermedades neurológicas en pacientes previamente sanas, en algunas ocasiones de manera aleatoria (Enf. desmilielinizantes) y en otras por predisposición especial de la embarazada (Ej. trombosis venosas cerebrales). Cualquier enfermedad neurológica existente (epilepsia, esclerósis múltiple, etc.) puede modificar su evolución natural o requerir de cambios en el tratamiento con la finalidad de evitar mayor daño o el efecto teratogénico potencial de los medicamentos corrientemente utilizados para su control
.La epilepsia se presenta en el 0.5% de los embarazos y puede manifestarse en dos categorías: La primera es aquella mujer que ha sido identificada como epiléptica antes de la concepción de su hijo (la forma más frecuente) y la segunda, cuando las primeras manifestaciones epilépticas suceden durante el embarazo sin asociación a toximanía; un 25% de este grupo sólo presentarán convulsiones durante los embarazos constituyendo una epilepsia gestacional.
La epilepsia ha sido rodeada de temor, ignorancia y prejuicios, no sólo en la población general, sino también en el medio profesional, en especial el propio médico, (cabe recordar que en el código de Hammurabi se prohibía la compra de esclavos epilépticos) y en los Estados Unidos de Norteamérica, en el estado de Missouri fue hasta 1982 cuando se suprime la ley que impedía a los epilépticos contraer matrimonio y hasta1986 se consideraba legal la esterilización involuntaria a los pacientes con epilepsia en el estado de Carolina del Sur.
El embarazo puede afectar la frecuencia de crisis epilépticas. Los estudios al respecto muestran reportes muy heterogéneos en cuanto a la modificación de la frecuencia de las crisis epilépticas, en general se acepta que un tercio delas pacientes podrán tener mayor número de sus crisis y otro tercio no presentará modificación al embarazarse, sin embargo en pacientes mexicanas del Instituto Nacional de Perinatología, seleccionadas y bajo control perinatal estricto, se observa que el 46% no presentaron manifestaciones epilépticas durante el embarazo, en el 29% se documentó una disminución en la frecuencia de las crisis, al compara con el año previo al embarazo, 14% presentaron una frecuencia similar y sólo 11% incrementó la frecuencia de las crisis.
Esto pone de manifiesto que bajo vigilancia estrecha, la mayoría delas pacientes epilépticas que se embarazan, pueden cursar su gestación con pocos o ningún evento epiléptico durante su embarazo.
Algunos tipos de epilepsia sintomática tienen tratamiento específico, además del control sintomático de las crisis. Cuando la epilepsia es causada por una lesión no progresiva (secuelas de infarto cerebral, cisticercosis calcificada, etc.) o es idiopática, el tratamiento es solamente sintomático.
CONDUCTA ANTE UNA CRISIS.
En caso de que el paciente presente crisis generalizadas tónico-clónicas es necesario explicar a la familia la conducta adecuada al momento de la crisis. Las recomendaciones son:
1.- No dejar solo al paciente y observar las características de la crisis para informar posteriormente al médico.
2.- Protegerlo de lesiones colocándolo en un sitio seguro; es conveniente dejarlo en el piso, con una protección en la cabeza y lejos de escaleras o muebles con los que se pueda golpear; si existe la oportunidad de colocar un objeto firme entre los dientes para evitar la mordedura de la lengua puede hacerse, pero es contraproducente forcejear cuando ya los maxilares se encuentran firmemente cerrados.
3.- Asegurar una buena oxigenación aflojando la ropa y colocando la cabeza de lado para permitir que la salivación excesiva y la acumulación de flemas obstruyan la vía respiratoria.
4.- Esperar a que la crisis cese sola, lo cual suele ocurrir en 3 a 5 minutos. Permitirle reposar en el periodo postictal. No llevarlo al hospital a menos que la crisis sea prolongada (más de 10 min.) o se repita antes de la recuperación de la conciencia. No aplicar medicamentos adicionales ni estímulos de ningún tipo. Registrar la crisis y continuar el tratamiento habitual.
Calendario de crisis.
Cualquiera que sea el tipo de crisis, se debe recomendar al paciente y/o al familiar responsable de él, que se lleve un registro de las crisis día con día, lo cual permite tener un punto de comparación para evaluar los resultados del tratamiento.
Medidas higuienicas
Existen una serie de situaciones que no son causa de epilepsia pero sí actúan como factores precipitantes de crisis:
- Bebidas alcohólicas. Su ingesta abundante y prolongada puede provocar convulsiones en el periodo de deprivación. La asociación de bebidas alcohólicas con los medicamentos anticonvulsivos potencia los efectos tóxicos del alcohol y los efectos indeseables de los medicamentos y también provoca crisis.
- Actividad física. La respiración agitada favorece en algunos pacientes la presentación de sus descargas anormales. El grado de restricción dependerá de la edad,la actividad acostumbrada previamente por el paciente y su condición física. La práctica de cualquier deporte, incluyendo la natación, es permisible siempre y cuando se haga con vigilancia y sin llegar al agotamiento.
- Deprivación del sueño. Esta puede precipitar algunos tipos de crisis. Cuando el paciente requiera desvelarse por estudio o diversión se recomienda que duerma previamente una siesta y luego prolongue sus horas de sueño.
- Ayuno prolongado. La hipoglicemia severa puede provocar crisis convulsivas aún en sujetos no epilépticos. Es suficiente con que el paciente haga sus comidas a las horas usuales sin excederse en cantidad y/o frecuencia.
- Interacciones medicamentosas. Algunos medicamentos que pudieran requerirse para tratar enfermedades intercurrentes elevan los niveles de los fármacos anticonvulsivos y pueden provocar manifestaciones de toxicidad, mientas que otros los disminuyen y ocasionan descontrol de la epilepsia.
- Suspensión del anticonvulsivo. La interrupción brusca del tratamiento por la razón que sea, puede ocasionar estado epiléptico.
Cualquier modificación de dosis se debe realizar muy lentamente.
Fuente:google
Fuente 2: http://www.epilepsiahoy.com/
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