En estos días he estado leyendo muchos posts en los cuales se señala que la energía nuclear es lo mejor para el medio ambiente, que todas las noticias que vienen de Japón están sobreactuadas por intereses políticos y por los medios que no saben nada, que el hombre domina la energía nuclear, etc., etc. e incluso hasta algun experto argentino indicandonos que las dos centrales nuestras atucha I y II (nunca terminada y monumento a la corrupción como Yaciretá) son a prueba de accidentes, que están hechas con distintas tecnologías mas seguras, etc. etc., ¿SABEN QUE? NO LES CREO NADA, y tengamos claro Atucha está solo a 100 kilometros de Buenos Aires.
Y para nada estoy a favor de los combustibles fósiles, por las dudas...
La mejor definición que encontré para la energía nuclear es la que leí en un artículo que les dejo a continuación, por John Saxe Fernandez para el diario La Jornada de Méjico
No es sólo el riesgo de estallido de reactores: científicos de la Universidad de Kioto exigen que se haga pública la información sobre la intensidad de los escapes de yodo 131, mientras Robert Álvarez, del Institute for Policy Studies, ex asesor de Bill Clinton, dice que un solo depósito con barras de combustible usado como los de la central de Fukushima –o del Cañón del Diablo y San Onofre, en California– contiene más cesio-137 que el total depositado en el hemisferio norte por todas las pruebas nucleares atmosféricas y que una explosión así podría lanzar a la atmósfera, quizá entre tres y nueve veces la cantidad de cesio-137 por el desastre en el reactor de Chernóbil.
Andy Robinson informa de que si cualquier depósito se queda sin agua podría ser inminente una catastrófica fusión de los desechos nucleares, algo más temible que la fusión de un reactor, ya que en el proceso nuclear de generación de energía lo que se coloca en los depósitos son materias muy radiactivas como el yodo 237 por lo que fue de extrema importancia que el Consejo de Investigación Nuclear de Estados Unidos advirtiera de que los residuos del reactor 4 de Fukushima ¡se habían quedado sin agua! (www.lavanguardia.es).
¿Cómo explicar que, a pesar del riesgo global y de que, hasta hoy, no hay solución al problema de almacenar durante siglos sustancias tan tóxicas, la Casa Blanca reitere que la energía nuclear es parte del plan general de energía del presidente y promueva la instalación de esas centrales en países de gran riesgo sísmico como Chile o México? ¿Se trata de una inercia mortal por el peak oil; el peso político-electoral del cabildo nuclear; la coopción empresarial del ente regulador; el calentamiento global y el aumento al subsidio federal del sector, que de 8 mil millones de dólares (mmd) en 2009 pasa a 18.5 mmd y ahora a 54.5 mmd? ¿Ello en medio de un déficit fiscal de 1.5 billones (trillions) de dólares y de fuertes recortes a servicios de salud, educación y apoyo a la comunidad?; ¿o es porque según Russ Baker, desde 2003 altos ejecutivos y empleados de Exelon, principal operadora de centrales atómicas en Estados Unidos, hicieron donaciones a las campañas de Obama al senado y luego a la presidencia?¿
Baker dice que el vicepresidente ejecutivo y el director de Exelon recaudaron fondos para esas campañas; igual el presidente de Exelon, quien además maneja un instituto eje del cabildo nucleoeléctrico y que David Axelrod, principal estratego político de la Casa Blanca, fue asesor de esa firma.
Sea como fuere, la tragedia de Fukushima muestra que, como ironizó en 2000 Dixie Ray Lee, ex director de la Comisión de Energía Atómica –que aglutina las principales empresas de energía nuclear de Estados Unidos–, “la cuestión de los residuos es el no problem más grande de la historia”. (ibid)
Fuente
http://www.jornada.unam.mx/2011/03/24/index.php?section=opinion&article=026a1eco
Y para nada estoy a favor de los combustibles fósiles, por las dudas...
La mejor definición que encontré para la energía nuclear es la que leí en un artículo que les dejo a continuación, por John Saxe Fernandez para el diario La Jornada de Méjico
La emergencia atómica en Japón, país con fama de modelo en esa tecnología, confirma, por enésima vez, las advertencias de físicos, médicos y ecólogos: Barry Commoner, Helen Caldicott y Greenpeace, entre otros, de que la energía nuclear es una forma cara y muy riesgosa de calentar agua para generar electricidad. Es como usar una sierra eléctrica para rebanar mantequilla, con alta vulnerabilidad por la combinación, potencialmente catastrófica, de fallas de diseño, errores humanos y desastres naturales.
No es sólo el riesgo de estallido de reactores: científicos de la Universidad de Kioto exigen que se haga pública la información sobre la intensidad de los escapes de yodo 131, mientras Robert Álvarez, del Institute for Policy Studies, ex asesor de Bill Clinton, dice que un solo depósito con barras de combustible usado como los de la central de Fukushima –o del Cañón del Diablo y San Onofre, en California– contiene más cesio-137 que el total depositado en el hemisferio norte por todas las pruebas nucleares atmosféricas y que una explosión así podría lanzar a la atmósfera, quizá entre tres y nueve veces la cantidad de cesio-137 por el desastre en el reactor de Chernóbil.
Andy Robinson informa de que si cualquier depósito se queda sin agua podría ser inminente una catastrófica fusión de los desechos nucleares, algo más temible que la fusión de un reactor, ya que en el proceso nuclear de generación de energía lo que se coloca en los depósitos son materias muy radiactivas como el yodo 237 por lo que fue de extrema importancia que el Consejo de Investigación Nuclear de Estados Unidos advirtiera de que los residuos del reactor 4 de Fukushima ¡se habían quedado sin agua! (www.lavanguardia.es).
¿Cómo explicar que, a pesar del riesgo global y de que, hasta hoy, no hay solución al problema de almacenar durante siglos sustancias tan tóxicas, la Casa Blanca reitere que la energía nuclear es parte del plan general de energía del presidente y promueva la instalación de esas centrales en países de gran riesgo sísmico como Chile o México? ¿Se trata de una inercia mortal por el peak oil; el peso político-electoral del cabildo nuclear; la coopción empresarial del ente regulador; el calentamiento global y el aumento al subsidio federal del sector, que de 8 mil millones de dólares (mmd) en 2009 pasa a 18.5 mmd y ahora a 54.5 mmd? ¿Ello en medio de un déficit fiscal de 1.5 billones (trillions) de dólares y de fuertes recortes a servicios de salud, educación y apoyo a la comunidad?; ¿o es porque según Russ Baker, desde 2003 altos ejecutivos y empleados de Exelon, principal operadora de centrales atómicas en Estados Unidos, hicieron donaciones a las campañas de Obama al senado y luego a la presidencia?¿
Baker dice que el vicepresidente ejecutivo y el director de Exelon recaudaron fondos para esas campañas; igual el presidente de Exelon, quien además maneja un instituto eje del cabildo nucleoeléctrico y que David Axelrod, principal estratego político de la Casa Blanca, fue asesor de esa firma.
Sea como fuere, la tragedia de Fukushima muestra que, como ironizó en 2000 Dixie Ray Lee, ex director de la Comisión de Energía Atómica –que aglutina las principales empresas de energía nuclear de Estados Unidos–, “la cuestión de los residuos es el no problem más grande de la historia”. (ibid)
Fuente
http://www.jornada.unam.mx/2011/03/24/index.php?section=opinion&article=026a1eco