Wikileaks revela informes secretos sobre la diplomacia de los Estados Unidos
Wikileaks ha revelado los secretos más desconocidos de la política exterior de los Estados Unidos, como podían ser la orden de espiar a altos funcionarios de la ONU o las opiniones de otros mandatarios internacionales.
Entre los documentos a los que Wikileaks ha tenido acceso, se observa cómo el Departamento de Estado estadounidense obligó a sus diplomáticos a ejercer de espías para recabar información de sus aliados, incluso en el seno de Naciones Unidas, donde esta práctica está prohibida.
Entre las personalidades que debían ser espiados figuraban el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, embajadores de los países que son miembros permanentes del Consejo de Seguridad, y políticos de Oriente Medio y Latinoamérica.
El Departamento de Estado de Estados Unidos además de solicitar información de datos personales -como tarjetas de crédito y horarios de trabajo-, deseaba información biométrica, como pueden ser las huellas dactilares.
Los documentos filtrados también revelan el regateo en el que se vio envuelto Estados Unidos para colocar a los prisioneros de la cárcel de Guantánamo en otras naciones. Por ejemplo, al gobierno de Eslovenia se le indicó que aceptara a un excarcelado si quería recibir una visita del presidente estadounidense, Barack Obama, mientras que a Kiribati se le ofrecieron millones de dólares por la aceptación de un grupo de ex prisioneros.
Aunque la gran mayoría de los documentos cubren los últimos cinco años, también nos encontramos con las reflexiones de un diplomático estadounidense en Ciudad de Panamá, en 1989, acerca de las opciones para sacar del gobierno al general Manuel Antonio Noriega.
Otro aspecto a destacar la mención que EE.UU. y Corea del Sur hacen sobre las perspectivas de una Corea unificada si los problemas económicos y la transición política llevan al colapso de Corea del Norte.
Desde 2007, Estados Unidos ha llevado a cabo un esfuerzo secreto, y hasta ahora infructuoso, para sacar de un reactor nuclear paquistaní el uranio altamente enriquecido que Washington cree que podría usarse para una bomba nuclear.

Las filtraciones también revelan las sospechas de corrupción en el Gobierno de Afganistán, un ataque cibernético de China contra Google y la persistente contribución de donantes saudíes a grupos extremistas como Al Qaeda.
Otro aspecto interesante de las filtraciones es que desvelan la opinión que EE.UU. tiene de otros mandatarios internacionales.
Sobre el primer ministro ruso, Vladimir Putin, los documentos lo describen como un político autoritario y machista. Lo que explica, según esos funcionarios, la química con su homólogo italiano, Silvio Berlusconi, con quien mantiene una relación extraordinariamente estrecha, que incluye el intercambio de espléndidos regalos y la firma de lucrativos contratos energéticos. Los intercambios diplomáticos hacen referencia también a las fiestas salvajes.
A la canciller alemana Angela Merkel, la catalogan alguien que evita los riesgos y es poco creativa, una política que prefiere quedarse en la retaguardia hasta conocer el equilibrio de fuerzas.
También hacen referencia al presunto uso de botox por parte del líder libio Muamar al Gadafi, a quien diplomáticos estadounidenses presentan como un hipocondríaco.
Los documentos revelan también que la diplomacia estadounidense trabajó para que países de América latina aislaran al mandatario venezolano, Hugo Chávez, y que el Departamento de Estado solicitó información a su embajada en Buenos Aires sobre la salud mental de la presidenta Cristina Fernández.
Esto es EEUU
Wikileaks.