Si tienen alguna sugerencia o algun aporte o comentario no duden en hacerlo, manteniendo el respeto. Espero que les guste y que la disfruten tanto como yo disfrute escribiendola ... para los que no sepan Salta es una provincia al norte de Argentina 
SIN MAS PREAMBULOS AQUI LA HISTORIA:
Capitulo 1
Nadie supo bien como comenzó todo, lo que si sabíamos era que se expandía como reguero de pólvora y vaya a saber uno cuanto iba a durar.
Era lunes, me acuerdo bien porque ese día tenía que ir al centro a pagar la factura de gas, y si bien el clima no era malo, tampoco era bueno, había algo de viento y amenazaba con llover en cualquier momento. De muy mala gana, pero con paso firme, fui hacia el auto, me subí y maneje hasta el local de cobros, la verdad en ese momento no se me antojaba ir a pagar nada. De camino al centro note que la ciudad estaba un poco vacía, raro para ser hora pico, pero no preste demasiada atención a los detalles. Al llegar, el puto local estaba cerrado, me acorde con poco cariño de los antepasados de la dependienta, me subí al auto y volví a mi casa pensando en la puteada que me daría mi viejo al ver la factura impaga en la mesilla del descanso.
La vuelta se me hizo larguísima, hubo un choque en plena Avenida Kennedy y el transito estuvo parado mucho rato, no se cuanto pero se que el suficiente como para hacer una siestita mientras esperaba, para cuando me toco pasar cerca del choque, pase lento para mirar. El accidente era tremendo, no quedo casi nada de los autos, los cadáveres estaban desparramados en la banquina, un par de paramédicos estaban levantando uno de los cuerpos, cuando este se levanto dificultosamente y ataco a uno de ellos, el otro paramédico trato de ayudar pero también fue atacado, todo era un pandemónium, no logre ver mucho mas porque ya empezaba a alejarme.
Ni bien llegue a casa, le conté a mi hermano gemelo lo que había visto, le costo un poco creerme, entonces le dije: - Fijate en el canal 10, lo deben estar pasando en vivo ahí. Cuando encendimos la tele para ver, nos dimos con que en toda la ciudad había accidentes y ataques violentos, era como si todo el mundo estuviera poseído. Tratamos de llamar al viejo, que estaba en la oficina en ese momento, pero al teléfono del despacho no lo atendió nadie, lo llamamos a su celular y el muy basura daba ocupado. No sabíamos que hacer y se nos ocurrió que podíamos ir a lo de mi abuela que vive en un pueblo a 30 minutos de la ciudad, mande a Javier a que armara una mochila con un poco de ropa, el cepillo de dientes y una que otra cosa importante, mientras yo hacia lo mismo, nos subimos al auto y a los pocos minutos agarramos la Avenida para ir al pueblo, en el camino, todo era una locura terrible, algunas personas (o eso creíamos que eran) perseguían a los oficiales de policía que les disparaban, pero parecía que no hacían efecto las balas, de pronto una de esas “personas” le salto encima a un oficial y como si fuera una ramita, le rompió el cuello a la mitad y comenzó a comérselo.
- Qué mierda pasa, decime que estoy soñando Juli, esto parece un videojuego de esos que a vos no te gustan.
- No se, Javi, no se, esto es increíble, por las dudas saca la cámara de mi mochila y filma. Quien sabe por ahí después nos pagan un fangote de guita por el videíto.
Mi respuesta no fue precisamente la más tranquilizadora, pero sirvió para que mi hermano se calmara un poco y pasara el rato tonteando con la camarita. Casi a la entrada del pueblo había mas hecatombe todavía, yo pise el acelerador a fondo y llegamos a lo de la abuela en menos de 1 minuto, Javi se bajo y abrió el portón del frente para meter el auto, hicimos todo el tramite lo mas rápido posible, me baje y nos metimos corriendo a la casa. Adentro estaba oscuro y silencioso, de la abuela ni señales, estábamos bastante preocupados, porque generalmente la bienvenida de la abu, eran abrazos, mimos y unos ricos mates, pero esta vez nada, Javi corrió al piso de arriba a buscarla, mientras yo echaba un ojo en la sala, la cocina y el baño. En esas estaba cuando escuche ruidos en el patio trasero y no tuve mejor idea que asomarme por la ventana a ver. Lo que vi no lo voy a olvidar nunca mientras viva, el vecino estaba todo ensangrentado, tratando de trepar la medianera de alambres que divide ambos patios, gruñía, gemía y se rompía los dedos y las uñas queriendo escalar, sin éxito por suerte para nosotros, en lo que contemplaba esa escenita de horror, Javi me grito desde la escalera y me dio un susto monumental: - Juli, vení dale, la abu esta en el desván y no se quiere bajar.
Corrí escaleras arriba para ver a mi abuela y ayudarla, la pobre vieja estaba en el desván acurrucada en una esquina y nos amenazaba con su biblia y su rosario. Nos costo mucho convencerla de que estábamos bien y que no éramos ni demonios ni nada por el estilo, cuando por fin logramos calmarla, ella nos conto que los vecinos estaban volviéndose locos,
- Estaba en la carnicería, en la fila para comprar las milanesas cuando vi que paso el diariero corriendo y por detrás venían persiguiéndolo los muchachos del taller mecánico. Corría como si les debiera dinero, pero cuando lo alcanzaron, se le tiraron encima y lo destrozaron con las manos, hasta que llegaron los agentes de la policía, ya se habían comido la mitad. Miguel el vecino, que estaba detrás de mi en la fila me dijo que me llevaba a casa porque estaba feo el día para salir, nos subimos a su trafic y nos vinimos para casa, el iba a buscar a su señora y de ahí se venían los dos para aquí por las dudas. Prendí la radio pero solo hay estática y en las noticias de la tele no dicen mucho. ¿Ustedes saben algo que yo no sepa?
Yo lo mire a Javi con esa mirada cómplice que solo tienen los gemelos y solo dije – Abu, te voy a traer un vaso con agua para que tomes tu remedio ya vengo. Acompañame Javier.
Cuando entramos a la cocina le mostré por la ventana lo que había visto hacia un rato y el solo pudo poner cara de preocupación mezclada con susto. – Mas vale que no le contemos a la viejita porque se va a morir de un infarto, apurate con el agua antes que se quiera venir para aquí.
Estábamos por tomar un par de mates, cuando en la tele pasaron un boletín especial.
“A todos los ciudadanos, se les recomienda que no salgan de casa, estamos sufriendo un brote de “RABIA HUMANA”, los contagiados son extremadamente violentos y no obedecen a la razón, si usted o algún familiar presenta los siguientes síntomas, manténgase en aislamiento hasta nuevo aviso: Fiebre elevada, alucinaciones, deshidratación, sangrado de los orificios corporales. Vuelvo a repetir, señores mantengan en aislamiento a sus posibles infectados y extreme las medidas de seguridad. Estaremos ampliando en breves instantes”
Con Javi nos miramos y quedamos medio atontados, por suerte mi abu es medio sorda y entendió la mitad de lo que decía el periodista así que en pocas palabras le explicamos:
– Abu, en el noticioso dicen que no hay que salir y que hay que esconderse bien porque hay olas de violencia en todos lados, se esta armando la revolución.
Suerte que con eso la convencimos de subir de nuevo al desván, juntamos comida, algunas mantas y los colchones chicos de nuestras habitaciones y armamos un bunker con todo eso, mientras pensábamos en un plan de ataque por las dudas.
De entrada nomas sabíamos que la abuela no podía correr con sus 83 años encima así que había que protegerla por las dudas pasara algo. A Javi se le ocurrió que lo mejor era que si esas cosas entraban en la casa era correr hacia el auto, previamente rompiendo la escalera del desván para que no puedan subir y así la abuela estaría segura, de las provisiones no teníamos que preocuparnos demasiado ya que subimos toda la despensa, frio no tendría y por el baño ni problemas porque para eso estaba el mini baño del desván. Ahora tratándose de nosotros era otra historia, estábamos jóvenes y fuertes, podíamos correr y defendernos de ser necesario, de modo que preparamos toda la casa como para huir rápidamente, suerte para nosotros que era una construcción viejísima, mas vieja que mi abuela, por lo tanto eran paredes resistentes y puertas gruesas e infranqueables, ventanas con rejas de hierro, todo cercado por una linda medianera que media mas o menos 2.5 metros, terminada en su parte superior con alambres de púas. De momento estábamos seguros, pero uno nunca sabe cuando todo se puede ir a la concha de la lora.
Esa noche dormimos a medias, un rato yo y un rato Javi, estábamos atentos a cualquier ruido que no fuera normal. Cuando a las 3 de la mañana mas o menos sonó mi celu, no alcance a atender, pero era mi viejo, en lo que estaba marcando para llamarlo, sonó el celu de Javi y el si atendió.
- Donde carajo están pendejos de mierda!! – La voz del viejo sonaba angustiada, pero con un toque de felicidad
- Estamos bien viejo, estamos en lo de la abuela, nos atrincheramos bastante bien aquí, vos donde estas?
- Yo estoy en lo de Mariangeles, en cuanto empezó el quilombo ella nos trajo a su casa, los estuve llamando mucho rato y ninguno fue culo de atenderme, en cuanto los vea les voy a dar una buena patada en el ojete por pelotudos. Mira que irse sin avisar. – Se notaba que ya no estaba tan preocupado, siempre que amenazaba con darnos patadas era señal de relajación.
– Mañana a la mañana salgo para allá no se vaya a ninguna parte y cuiden a la abuela.
Capitulo 2
Casi al mediodía, sonó de nuevo el celu, era el viejo avisando que llegaba en 15 minutos con Mariangeles (su secretaria) y con Arturo y Rubén (los colegas del despacho) teníamos que esperarlos en la entrada del garaje para abrir el portón y que metan rápido la camioneta. Javi corrió el auto mas adentro, para hacer lugar a que entrara la camioneta y yo preparé todo para hacer el trámite lo más rápido posible.
En el momento que escuchamos la bocina, corrí a abrir el portón, mientras Javi hacia guardia con el machete por las dudas. Todo estaba tranquilo, demasiado tranquilo, pero cuando empezó a entrar la camioneta, vimos como un montón de gente venia corriendo en nuestra dirección, todos eran conocidos del pueblo, el almacenero, el carnicero, la verdulera, el bibliotecario y hasta el comisario venían a comernos, Rubén termino de guardar la camioneta, mientras los demás se tiraban rápidamente y sacaban un buen par de pistolas para achurarlos a balazos a todos, mientras nosotros luchábamos por cerrar el estúpido portón del garaje que se había trabado, hasta que … VICTORIA! Pudimos cerrarlo. Afortunadamente todos estábamos ilesos, sudados como cerdos, pero ilesos. Una vez adentro, el viejo nos abrazo fuerte y lloro un poco, creo que la situación ameritaba que nadie lo cargara por llorar.
- Suerte que están bien todos, ellos son mis compañeros de la oficina, a Mariangeles ya la conocen, ¿donde dejaron a la abuela?
- La viejita esta en el desván, sabíamos que no puede correr muy mucho así que la pusimos ahí para que este segura, ahora creo que esta descansando. – Le dije apresuradamente, mientras les acercaba unas toallas para que se quiten el sudor de tanto esfuerzo.
- ¿Juli ya cocinaste algo?, si necesitas yo te doy una manito, mira que alimentarlos a estos es mas difícil que darle de comer a los de la marina – Propuso Mariangeles con su clásica sonrisa de secretaria diligente. En el fondo no me agradaba demasiado, pero tampoco me caía mal. Ella era una chica común, no tenia nada que la destacara de las demás, con casi 36 años, solterona por elección y forrada en plata porque los viejos de ella eran personas de dinero.
Fuimos a preparar la comida, mientras los hombres estaban en la sala pensando que hacer, todos teníamos conciencia que las provisiones de la despensa no durarían demasiado y también sabíamos que ante cualquier “invasión externa” teníamos que dejar a mi abuela en el desván y lógicamente no podía quedar sin alimentos.
Algo había que hacer pero, siempre es mejor tener un plan en caso de que algo salga mal. Después de almorzar, nos reunimos alrededor de la televisión para ver si decían algo más, pero seguían repitiendo el mismo boletín del día anterior en todos los canales.
-A ver pendejos, ¿ustedes que saben hacer? – Pregunto Arturo con una voz ronca y a la vez simpática. Arturo era un hombre alto, fornido, con un bigote que parecía de caricatura, no tenia mas de 45 y era viudo desde hacia años, igual que mi papá.
-Yo se cocinar y el juega a los videojuegos muy pero muy bien, ¿alguna de esas habilidades te sirve Arturo? – Le dije medio en broma y medio en serio, suerte que es una persona con buen sentido del humor y se rio con ganas.
-Jorge, tus hijos son una cagada de inútiles jajaja, Al menos mi hijo sabe manejar. – Se reía con ganas y le palmeaba la espalda a mi viejo.
-Para viejo, que vergüenza, van a pensar que me criaste dentro del auto – Replicó Rubén en un tono un poco abochornado, pero también en broma. Arturo y Rubén eran padre e hijo, se había recibido de abogado hacia muy poco tiempo, era joven, alto, tenia el porte de su padre y era bastante atractivo, quizás tenia unos 25 o 26 años, y un futuro brillante si sobrevivía al quilombo.
-Mira Arturo, parece que tenemos visitas – Dijo mi viejo señalando la ventana de la sala. Afuera había una trafic estacionada, se distinguían a algunas personas dentro pero no se veía bien si eran normales o rabiosos.
-No me digas que queres salir a revisar Jorge, dejate de joder a ver si por culpa de tu solidaridad terminamos todos como bifes con patas, además acordate que no hay mucha comida como para andar haciendo caridad
– Se giro hacia Javi y le dijo – Tu viejo es un pelotudo, pero ojo pendejo, es un pelotudo bueno.
Mientras los viejos discutían que hacer con la trafic ya empezaba a anochecer y los rabiosos eran cada vez más y más alrededor de la casa, yo tenía la sensación de que los rabiosos estaban planeando algo, pero me guarde mi paranoia y no dije nada.
Con la llegada de la noche, llego también la decisión con respecto a la trafic. Alguien tenía que subirse al techo y desde ahí usar los binoculares para espiar a ver si eran normales o no los que estaban dentro. Después de una votación un poco despareja y machista Mariangeles fue la elegida para subir a echar un ojo.
Renegó un poco, se quejo y hasta llorisqueo, pero con una agilidad totalmente anormal en una secretaria, Mariangeles se subió al techo como si fuera un gato y desde ahí nos iba pasando un informe mediante algunas señas. Eran cuatro personas, una mujer, una chica y dos hombres grandes, parecían estar sanos, pero no era para confiarse, así que le lanzo algunos pedazos de teja a la trafic para atraer su atención, uno de los hombres se asomo por la parte de arriba de la camioneta con un pedazo de cartón. “Estamos sanos, somos 4 y tenemos muchas provisiones, por favor ayúdennos!”.
Teníamos que pensar como hacer para hacer que lleguen desde su vehículo hacia la casa, si bien la distancia no era larga, pero estaba lleno de rabiosos por todos lados y había riesgos grandes. De momento Mariangeles volvió a subir al techo y desde ahí con mucho cuidado, con una caña de pesca que solía ser del abuelo, les hizo llegar un teléfono celular, al menos estaríamos en contacto y al conocerlos sabríamos si eran de confiar o no.
-Juli, a mi no me cabe la idea de meter desconocidos en la casa.
-¿Sabes que justamente estaba por decirte lo mismo?, tengo una mala vibra, espero equivocarme.
- Ufa vos!, si te pagaran por echar sal ya serias millonaria nena.
Capitulo 3
Los rabiosos estaban por toda la calle, y se alborotaban cada vez que escuchaban ruidos, arremetían furiosamente contra la medianera de alambre, también golpeaban fuertemente la trafic, de tal modo que parecía que iban a ponerla patas arriba. Teníamos que pensar rápido.
Nuestros nuevos “amigos” eran los Prez, era un matrimonio con una hija adolescente y con ellos estaba un hermano de la mujer. No parecían mala gente, mientras hablaban por teléfono se escuchaba el miedo y la preocupación en la voz de Daniel Prez, el padre, que nos iba contando con detalles como habían ido a parar al pueblo y como habían tenido que “liquidar” a algunos parientes para poder sobrevivir. De verdad era una historia triste.
Mientras el viejo y Arturo terminaban de ultimar detalles del plan con Daniel, nos mandaron a nosotros a disponer la casa en caso de emergencia y de paso controlar que la abuela este bien (y vaya que lo estaba, estaba de mejor animo que todos nosotros, porque se pasaba el tiempo en el desván tejiendo sus mantas al crochet). A las 6 de la mañana ya teníamos todo listo para que en cuanto hubiera luz de día se ejecutara la misión de rescate. El plan era sencillo, consistía en generar una distracción durante el tiempo suficiente como para que los Prez puedan meter la trafic en el patio delantero de la casa, para eso, Javi, Rubén y yo, nos encargaríamos de la entrada, Arturo y Mariangeles crearían distracción con un buen pedazo de cerdo que había en el congelador de la abuela, y mi viejo estaría en el techo con la escopeta y el celular para orquestar los movimientos y de paso cubrirnos en caso de fallas.
A las 9 de la mañana, extrañamente había pocos rabiosos, así que era el momento ideal, sigilosamente los tres nos dirigimos al portón principal de la casa y nos ocultamos sabiamente tras los arbustos ingleses. Unos pocos minutos después, escuchamos como Arturo maldecía como camionero a los rabiosos para atraerlos hacia el lado contrario de la casa y milagrosamente resulto. Pudimos maniobrar bien nuestra parte, pero Mariangeles no y justo cuando iba a tirar el corte de carne, el peso mal apoyado la venció y cayo por la medianera hacia la calle, Arturo estaba desesperado, pero no había mucho que pudiera hacer para ayudarla, estaba bastante lastimada y sangraba por la boca, lo único que ella atino a hacer fue tirar el chancho lo mas lejos posible y se desmayo, todos asumimos que había muerto, estábamos tristes pero ya no había nada que hacer.
Los Prez entraron a salvo al patio, estacionaron y se bajaron con muchas bolsas de mercado, canastas y demás, todo cargado de comida, lógicamente los ayudamos a meter todo y volvimos a encerrarnos en la casa. Desde adentro veíamos como se volvían a amontonar los rabiosos en la calle, ahora se comportaban algo diferente, era como si estuvieran buscando algo, gruñían, gritaban, babeaban y se mordisqueaban entre ellos tal como hacen los animales cuando pelean por comida.
Entre toda la multitud de rabiosos mi padre reconoció a Mariangeles y se le escaparon algunas lágrimas.
– Estas hecho un viejo choto Jorge, perdóname pero no la puedo ver así, en vida era demasiado buena gente
– Dijo Arturo en un tono algo triste pero seco, al tiempo que abría una ventana y le disparaba en medio de la frente. El ruido del disparo enloqueció a los rabiosos, que comenzaron a golpear el portón del garaje y la medianera, tenía la ligera impresión de que iban a derribarla en cualquier momento, no solo porque eran muchos, sino porque tenían demasiada fuerza.
Pasaron un par de días sin que nada “anormal” ocurriera, por el momento estábamos bien, teníamos comida y agua, todavía había algo de gas, luz no teníamos pero bueno, hay cosas peores que estar alumbrados con velas y luz natural. Aprovechamos el tiempo para conocer a nuestros nuevos compañeros de casa.
Daniel, a pesar de su físico de patovica y su cara de pocos amigos, era una persona cálida y amable, gozaba de buen humor y se parecía a Arturo en cuanto a las puteadas universales que daba ante el menor estimulo y el carácter jodón.
Rosario, la esposa de Daniel, era una mujer muy bella, a pesar de tener casi 53 estaba bien conservada y todavía tenía rastros de una antigua altivez, aun así tenia un humor bastante denso, le gustaba jugarnos bromas de mal gusto y reía con ganas cada vez que alguno de nosotros caía en su trampa.
Melissa, tenía 20, igual que Javi y yo, y era heredera de la belleza de su madre, debo confesar que me sentí un poco celosa, cosa natural entre mujeres, pero ella no conquistaba con su belleza, sino con su carácter (me lo dijo Javi, ¿como puedo saber yo de esas cosas?)Y si, era buena y servicial, siempre a disposición para lo que sea necesario, igual que su padre.
Facundo, el hermano de Rosario, era una persona robusta y de mal carácter, debía rondar los 40 y pico de años, no hablaba mucho, pero cuando lo hacia, se notaba que era bastante prepotente y egocéntrico, y era evidente que no le agradaba la idea de debernos la vida.
Nosotros trabamos amistad con Melissa rápidamente y mientras los adultos pasaban las tardes jugando cartas en la sala, nosotras nos trenzábamos el pelo, conversábamos de chicos (Meli me hablaba de Javi) o molestábamos a los muchachos. En fin, pasamos casi una semana de tranquilidad, tanto que casi se nos había olvidado por completo la plaga de rabiosos que nos rodeaba, y que sin darnos cuenta habían pasado de ser cientos a ser miles.
Cada día amanecía la casa mas y mas rodeada, como si se multiplicaran en la noche, tal vez venían de las fincas de los alrededores del pueblo, que los atraía hacia la casa nunca lo sabré, pero seguramente era el olor a vivo que emanábamos nosotros.
Capitulo 4
- Jorge, levanta a los pendejos, ya ya, nos tenemos que ir ya! Rubén, busca las llaves de los autos que nos vamos.- Arturo gritaba por toda la casa, ninguno comprendió hasta que nos asomamos a las ventanas y los vimos, de tanto forcejear, habían abierto un agujero en la tela metálica de la medianera y estaban empezando a entrar, eran solo unos pocos, pero aun así era riesgoso quedarnos.
Javi agarro el martillo grande y subió las escaleras, le costo, pero tiro abajo la escalera que llevaba al desván, y se despidió de la abuela con un gesto de la mano.
Cargamos todas las cosas en el auto, la camioneta y la trafic y nos alistamos para salir cuanto antes. Javi, Meli, Rubén y yo nos subimos en el auto. Mi viejo y Arturo se subieron a la camioneta y los Prez a la trafic. Arrancamos a toda velocidad, llevándonos por delante a todo rabioso que osara cruzarse en el camino. Lo malo es que no llegamos muy lejos, a la trafic le quedaba poco combustible así que tuvo que pararse a medio camino de regreso a la ciudad. Difícil decisión, ¿Qué hacer con la trafic y sus pasajeros? Si dejábamos el transporte, perdíamos las provisiones que teníamos en el y si compartíamos el combustible, corríamos el riesgo de no llegar ninguno. La solución llego rápidamente al ver que los rabiosos salían de los lados de la ruta, a toda velocidad nos dividimos las provisiones de la trafic y los Prez subían a la camioneta cuando un rabioso le salto encima a Facundo, lo mordió en el rostro y lo arrastro hacia donde estaban los demás, el pobre gritaba y pataleaba, pero nadie se atrevió a ir a ayudarlo, cuando sonó de repente un disparo, Rosario le había disparado a Facundo, para que ya no sufriera imagino. Mientras nos alejábamos veíamos por el retrovisor como los rabiosos cenaban, estábamos sentidos, no lo niego, pero nadie iba a extrañarlo mucho.
Nuestra idea consistía en viajar hacia la ciudad y hacer campamento en algún supermercado o shopping, ahí siempre hay todo lo que puedas necesitar y son bastantes seguros, esperábamos un viaje sin muchas complicaciones, suponiendo que al haber pasado unos días ya no habría tantos rabiosos cerca. ERROR! Terrible error, la ciudad estaba infectada, por todos lados paseaban los contagiados, Rubén manejaba medio lento con tal de no hacer mucho ruido y no atraerlos, mi viejo iba adelante un poco mas rápido que nosotros, pero nos distrajimos un momento al ver que desde un edificio nos hacían señas unas personas desde el balcón, y tuvimos la mala idea de ayudarlos, Javi saco de su mochila papel y fibrón y anoto con números gigantes el numero de su celular, lo saco por la ventana del auto y espero unos minutos. Sonó el teléfono y atendió rapidísimo para que no haya ruido.
- Soy Diego, estamos atrincherados en el departamento 9 del 3º piso, es bastante seguro aquí, tenemos todo lo necesario para defendernos, son bienvenidos si así lo desean.
- Que alegría escuchar gente sana, cuantos son ustedes?
- Somos 2, mi novia y yo, el resto del edificio creo que esta vacio, son muchos en el auto?
- No, somos solo 4, en la camioneta que va adelante nuestro son 4 también, vamos al shopping a ver si ahí nos podemos esconder un tiempo, creo que es mas razonable si ustedes bajan y se nos unen.
- Nooo, no vayan al shopping, esta lleno de infectados, es peligroso, suban y les contamos todo. Si van a subir avísame que bajo a abrir el portón de adelante. De que camioneta hablan? Yo no veo ninguna.
Todos nos miramos con cara de horror al notar que la camioneta ya no estaba adelante nuestro. Habrán doblado en la esquina y no los vimos? Ahora que podemos hacer, estamos solos en la ciudad y los viejos se dirigen a una trampa mortal. Me desespere y comencé a llamar al viejo, para que vuelva, y no atendía, seguí llamando y nada, hasta que contestaron.
- Donde están? Están todos bien? Nosotros llegamos al shopping y está todo mal aquí, vamos a tratar de volver, pero ya no estamos todos.
- Que paso viejo? Como que no están todos? Nosotros nos quedamos en la Avenida, hay gente en un edificio, ya nos comunicamos con ellos y nos invitan a subir, te esperamos pero no te demores mucho.
- Lo voy a intentar hija, pero haceme el favor y habla con Meli que lo que voy a decirles va a ser un shock bien grande para ella.
- Ok, por las dudas no digas nada mas, vamos a estacionar el auto en la puerta del edificio, para que sepan donde estamos, no nos vamos a quedar aquí afuera porque se esta poniendo peligroso. Besos pá, cuidate.
Javi llamo de vuelta a Diego y le aviso que íbamos a entrar, pero que teníamos que volver por los demás, el no se hizo mucho drama y soluciono todo con un “Ok, ahora bajo y arreglamos todo, vos tranqui capo, no se demoren”. Nos estacionamos y esperamos un momento hasta escuchar que se abría la puerta principal, nos tiramos todos del auto lo más rápido que pudimos con lo que teníamos en la mano y entramos corriendo al lobby.
Diego era una de esas personas adictas al gimnasio, parecía un fisicoculturista, pero se notaba en su cara que era buena gente.
- Pasen rápido - dijo y cerro la puerta – A quienes esperamos?
- A nuestros viejos, ya están viniendo, se fueron al shopping y les fue como el orto, no sabemos mas que eso
– Dije yo rápidamente, no quería hacer mucho alboroto, pero ya me imaginaba lo peor.
Capitulo 5
Ni bien entramos al departamento de Diego, su novia nos recibió con un abrazo de alegría, yo medio pensé que estaba loca, pero no di mucha bola.
- Que lindo ver gente viva!!, estoy muy feliz, ya casi pensaba que éramos los únicos que quedábamos – Decía mientras nos hacia sentar y nos alcanzaba unos sanguchitos de dudoso contenido – Mi nombre es Karina y el de ustedes?.
Kari, era simpática, flaquita al punto de parecer anoréxica y con una forma de ser bastante estrafalaria, que recordaba en algunos momentos a los hippies de los 70.
Nos presentamos todos, y en lo que estábamos conversando, sonó el celu de Javi, era el viejo que estaba afuera, con la camioneta rodeada de rabiosos y sin poder bajarse.
- Y me ayudan? O se piensan quedar a vivir ahí adentro? – Sonaba bastante alterado
- Ahí estamos bajando, son muchos los cosos esos? – Pregunto Javi al tiempo que se lanzaba corriendo por las escaleras junto a Diego y Rubén
- No bajen, ustedes quédense en el balcón con el rifle por las dudas – Nos grito Diego desde abajo.
Nada mas salir al balcón, Meli y yo nos preocupamos mucho, en la camioneta no se veía ningún movimiento, y para colmo, estaba toda rodeada de infectados, que la movían de un lado al otro. Kari estaba muy calmada y apuntaba con el rifle a los rabiosos y les disparaba como si fuera un videojuego, no es gran cosa para destacar pero, tenía muy buena puntería la guacha.
La puerta principal del edificio se abrió de un solo golpe y Diego salió corriendo como un endemoniado en dirección a los rabiosos que rodeaban la camioneta, machete en mano hizo volar toda cabeza que se cruzara en su camino, despejando el camino y al grito de – Ahora la concha de la lora – El viejo y Arturo salieron como balas de la camioneta y se metieron en el edificio, seguidos por un Diego bañado hasta los calzones en sangre y tripas. Se cerró la puerta justo tras de si y lo siguiente que escuchamos fue a los hombres subiendo pesadamente las escaleras, ni bien entraron, Arturo abrazó a Meli y le dijo:
- Perdoname pendeja, te juro que hice lo que pude, pero no tuve tiempo, tu vieja corrió y tu viejo la siguió y todo paso demasiado rápido, no pudimos ayudar. – Se le escurrían algunas lágrimas, se notaba que de verdad lo había afectado la muerte de los Prez.
- Ya esta Arturo, calmate, nadie pudo hacer nada, esas cosas son demasiado rápidas, y no es de cagón, pero a mi me dan miedo – Acoto el viejo, todo agitado y preocupado por la pobre Meli que ahora era huérfana.
Javi y Rubén estaban consolando a Meli y yo note algo raro en Diego, no se, estaba así como atontado, y se lo señale disimuladamente a Arturo, que fue directo con mi papá a ver que era lo que le pasaba.
- Che pendejo, estas bien vos?
- Si Jorge estoy bien, solo que un poco descompuesto, creo que me dio asco estar así todo bañado en sangre. Soy el sueño de cualquier vampiro jajaja – Bromeo Diego y se encamino hacia el baño para sacarse los restos de rabiosos de encima.
Aunque Diego dijera que estaba bien a mi no me pareció, se lo notaba un poco pálido después de su ducha. Kari también lo notaba enfermo así que lo mando a acostarse, porque pensó que se iba a resfriar.
Esa noche, Diego se levanto de la cama con una cara terrible, ceno con nosotros y a los pocos minutos comenzó a vomitar, primero toda la comida, luego un poco de sangre, y se desmayo pesadamente en la sala.
Todos corrimos a ver si podíamos ayudar, los chicos lo levantaron del piso y lo llevaron de nuevo a su cama, para que se recupere un poco. A las dos horas, Diego volvió a levantarse, pero esta vez, tenia la mirada perdida y la piel blanca como papel, Kari se acerco a el y justo en ese momento se giro con una velocidad increíble y la mordió en el cuello, arrancándole un pedacito y llenando el pasillo con sangre, no conforme con atacarla, se volteo hacia nosotros y corrió a atacarnos, Arturo tomo rápidamente una silla y se la partió de lleno en la cabeza, lo tiro al piso y con un resto de madera que había quedado se lo clavo en el ojo terminando de matarlo.
Estábamos horrorizados, Diego se había infectado y ahora Kari se estaba levantando para comernos, en lo que se levantaba, Javi agarro un cuchillo de la cocina y se lo clavo en la frente, pero no se detenía, estaba a punto de comerse a mi hermano gemelo, había que actuar rápido, así que mi viejo saco la pistola y le disparo.
El viejo reviso a Javi para ver si estaba lastimado o algo, afortunadamente no tenia nada, solo estaba asustado. Que íbamos a hacer con los cadáveres de nuestros amigos?, la mejor opción era revisar los bolsillos de Diego para encontrar las llaves del edificio, después de eso los envolvimos a los dos con sabanas de la habitación y los pusimos en el balcón, después nos pusimos a limpiar un poco con Meli, estábamos decididos a quedarnos ahí hasta que todo mejore un poco. Lo que nunca advertimos fue que con tanto ruido, abajo, en la vereda había un terrible amontonamiento de rabiosos.
Arturo y Rubén revisaron las llaves que tenia Diego y se dieron cuenta de que eran las llaves del portero, es decir que teníamos acceso a todos los apartamentos, lo charlaron con el viejo y concluyeron que lo mejor seria cambiarnos de departamento, de modo que Arturo salió al pasillo del edificio junto con Javi, Rubén y el viejo, listos para revisar el lugar y ver si encontraban donde podíamos “mudarnos”.
Pasó una hora, luego otra y otra más y no teníamos noticias de ellos, ya estábamos bastante preocupadas, cuando de pronto escuchamos un golpe terrible en la puerta, asustadas y sin muchas opciones, nos asomamos a la mirilla de la puerta para ver que estaba pasando, eran Javi y Rubén que estaban desesperados por entrar, estaban sudorosos y agitados, como si hubieran corrido una maratón.
Los dejamos pasar y les preguntamos por los viejos, sus caras fueron totalmente espantosas, y trataron de explicar lo mejor que pudieron.
- El viejo y Arturo entraron a un departamento que parecía vacio, era grande y tenia pinta de haberle pertenecido a algún tipo rico, porque había toda clase de cosas caras en todos lados, nos separamos y nos pusimos a revisar cuarto por cuarto, hasta que en el baño, Arturo encontró a una mina, medio en bolas y asustada, cuando la interrogaron para saber porque estaba ahí, dijo que su esposo se había vuelto loco y que había tratado de matarla, pero que justo llego un vecino y su esposo fue tras el vecino y se olvido de ella, también dijo que estuvo ahí encerrada mas o menos 3 o 4 días sin comer. No estaba contagiada así que los viejos la sacaron del baño, la ayudaron a abrigarse un poco, en eso estaban cuando se escucho ruidos afuera y no tuvieron mejor idea que salir a revisar. – Conto Javi
- Había varios rabiosos afuera del departamento, y se lanzaron furiosamente sobre la chica que encontramos, los viejos trataron de ayudar pero no pudieron hacer mucho, se convirtió en la cena de esos cosos, y fue ahí cuando corrimos, ellos corrieron escaleras arriba y nosotros abajo, nos perseguían un par de ellos, y tuvimos que defendernos, no nos quedo otra. Lo único que espero es que los viejos estén bien, estoy bastante preocupado y no se que podemos hacer. – Termino de explicar Rubén.
- Lo primero será que ustedes recuperen algo de fuerza, nosotras no vamos a poder cooperar muy mucho, no somos tan fuertes como ustedes. – Dijo Meli con un tono áspero y triste.
- Bueno, a ver, comamos algo mientras pensamos como hacemos para ayudar a los viejos. Lo único que se me ocurre es que si por esas casualidades están escondidos, ni siquiera intentemos llamarlos por teléfono, no vaya a ser cosa de que los rabiosos sigan el ruido y los encuentren. – Aporte yo a modo de idea y los demás estuvieron de acuerdo conmigo.
Estuvimos un buen rato deliberando nuestro plan de acción, y la verdad no importaba lo que hiciéramos, igual iba a ser arriesgado y difícil, sobre todo porque no sabíamos cuantos rabiosos había dentro del edificio. Estábamos en clara desventaja frente a la situación, y nuestras oportunidades no eran muchas ni tan siquiera las mejores, pero aun así había que intentarlo, al fin y al cabo eran nuestros viejos che!.
Capitulo 6
Totalmente decididos a rescatar a los viejos, salimos del departamento del extinto Diego, armados con la pistola que tenía Rubén, algunos cuchillos que encontramos en la cocina y dos bates de beisbol que estaban en la habitación.
Rubén iba delante, yo lo seguía, detrás de mi, Meli y Javi al final, caminamos con cuidado escaleras arriba, rogando no encontrar ningún rabioso en el camino, subimos un piso, luego otro y cuando llegábamos al tercero, escuchamos ruidos y fingiendo ser valientes sin miedo, nos adentramos en el para averiguar que pasaba.
Estaba oscuro y algo tétrico, había sangre en las paredes y algunos restos humanos a medio comer regados por el pasillo, aun así avanzamos lenta y sigilosamente, nada en el primer departamento, ni en los siguientes cuatro que revisamos, pero cuando nos dirigíamos al último departamento al final del pasillo, escuchamos la voz de Arturo que se quejaba muy suavemente, era como el llantito sin gracia que tienen los viejos cuando sienten el peso de la soledad, buscamos y dimos con el, estaba hecho un bollito en una esquina del ascensor(que no funcionaba), nos acercamos con cuidado a verlo, en cuanto nos reconoció, se puso de pie como pudo y nos abrazo a mi y a Javi.
- Perdón pendejos, perdón. Los cosos esos se comieron a su viejo ahí en el pasillo, me cago en la mierda! Por qué me quede sin balas? Porque? – Decía entre lágrimas
Mi cara se contracturo en una mueca horrorosa que era una mezcla de odio y enojo, y Arturo lo noto, en cambio Javi, lo calmo diciéndole que no era culpa suya. Pero lo detuvo secamente y dijo algo que no esperábamos.
- Váyanse, váyanse ya, esos soretes me mordieron y no se cuanto tiempo mas siga siendo yo, puta madre odiaría tener que perseguirlos para comérmelos. Ah! Y ni se les ocurra ir mas arriba, que los muy hijos de puta están por montones ahí – Luego miro a Rubén con una cara tristísima – Hijo mío, nunca te olvides que tu madre y yo te amamos profundamente, vos fuiste mi razón de vivir cuando ella nos dejo, TE AMO HIJO, TE AMO! Ahora corran.
Rubén lloraba en silencio, lo tome del brazo, arrastrándolo un poco para que caminara y volvimos sobre nuestros pasos lentamente hacia el departamento que habíamos abandonado, cuando de repente escuchamos gruñidos que venían de la escalera y unos segundos después nos encontramos rodeados de rabiosos, parecía que esta vez no íbamos a zafar de la situación.
Javi y Meli salieron disparados como pudieron para un lado y Rubén y yo para el otro lado, corrimos todo lo que pudimos y alcanzamos el departamento de Diego, llegamos a cerrar la puerta justo a tiempo antes de que nos mordieran, cerramos con pasador y casi al instante sentí un dolor espantoso que me doblo en dos, me brotaron las lagrimas y cuando Rubén se acerco a preguntarme que me pasaba se lo dije:
- Javi esta muerto Rubén, Javi se murió, lo pude sentir aquí adentro – Le explique mientras me tocaba el pecho. Es bien sabido que los gemelos tienen un vínculo único y especial que los une desde que nacen hasta que mueren - y seguro que Meli también.
También lloraba por mi papa, por los Prez, por Arturo y por todos los amigos y seres queridos que dejamos atrás y que ya no íbamos a volver a ver nunca.
- Calmate Juli, ¿estas segura de lo que decís?
- Si, estoy segura, toda la vida me paso lo mismo, siempre sentí cuando el se lastimaba y a el le pasaba lo mismo conmigo, por algo éramos gemelos.
- Bueno, vos tranquila, te prometo que yo te voy a cuidar – Después de que me dijo eso me calme un poco y tratamos de guardar la compostura para ver como hacer para salir de ahí, la cosa estaba bien difícil, estábamos solos, sin armas, y rodeados por todos lados de rabiosos, que mierda puede hacer uno en esa situación? Parecía que la puerta del departamento iba a ceder en cualquier momento debido a la cantidad de rabiosos que la azotaban furiosos para conseguir su merienda.
Después de un par de horas de deliberación optamos por salir por el lado del balcón, si bien es bastante alto desde un 3º piso, pero era preferible afrontar el vértigo a ser comidos por los cosos esos, armamos una mochila con un poco de comida y salimos al balcón, la luz del amanecer nos golpeo directamente en la cara y nos cegó unos instantes, ni bien nos acostumbramos al exceso de luz, yo me monte a “caballito” de la baranda del balcón y vi como los rabiosos que estaban abajo se enloquecían, tal vez pensaban que les iba a llover comida, me baje y le mostré a Rubén la escena que nos esperaba en la acera, a el no se le ocurrían demasiadas ideas en ese momento, quizás la falta de sueño lo estaba afectando. Y en un inesperado arranque de inteligencia propuso echar primero los cadáveres de Diego y Kari para distraerlos, y yo acepte, los desenvolvimos con cuidado y echamos primero a Diego que al ser tan grandote los distraería un rato mas que Kari, cuando el cuerpo de nuestro amigo impacto en la acera, los rabiosos se aglomeraron a su alrededor para darse un festín, era el momento indicado, así que nos descolgamos balcón por balcón hasta llegar casi al suelo, Rubén se bajo despacito, tratando de no hacer ruido y me ayudo a bajar, corrimos hacia la camioneta y nos subimos.
Rubén hurgo en sus bolsillos, saco la llave y arranco la camioneta, pero al escuchar el ruido del motor, nos rodearon por todos lados.
- Pisa el acelerador, dale boludo, aplastalos a todos estos hijos de su puta madre! – Le grite con un odio acumulado que lo dejo sorprendido y un poco asustado.
- Jajaja! Puteas igual que mi viejo Juli – Dijo mientras se llevaba por delante a cuanto rabioso se ponía en frente – Feliz? Ya los estoy aplastando. Ves?
Pasamos por las calles, llegamos a la autopista y recién allí respiramos aliviados, donde vamos? No lo se, seguiremos vivos mañana? Tampoco tengo respuesta para eso, lo único que se con certeza es que Rubén es lo único que me queda en el mundo y que aunque este sentado a mi lado manejando me siento tan sola y tan triste que tengo deseos de morirme para volver a ver a mi viejo y a mi hermano.
- Juli? Te puedo decir algo?
- Si, que pasa?
- Primero quiero que sepas que desde que te conocí, me enamore de vos, ojala nos hubiéramos visto en otras circunstancias así te invitaba a tomar un café.
- No me tomes el pelo, de verdad me decís? Yo sentí lo mismo, pero no lo dije antes porque pensé que no me ibas a dar bola.
- Si, si de verdad te digo, pero hay algo mas que tenés que saber.
- Que cosa?
- Se nos termino el combustible, parece que aquí se termina todo – Lo dijo mientras se estacionaba en medio de la calle.
- No, no, no, esto no puede estar pasando.
Nos bajamos de la camioneta y caminamos un par de metros, en silencio y tomados de las manos, cuando otra vez vimos que se acercaban los rabiosos, era el final del camino para nosotros. Me abrazo fuerte, y me dio un beso, yo me deje llevar y cerré los ojos, esperando sentir en cualquier segundo las mordidas de los rabiosos, pero lo que escuchamos fue muy diferente. Un disparo corto el silencio en el que nos encontrábamos envueltos, y abrimos los ojos, detrás nuestro venían los camiones del ejercito, militares a pie con ametralladoras liquidaban a los rabiosos.
Ahora ya estamos a salvo, nos hicieron un millar de análisis para saber si estábamos bien, y nos pusieron en un avión camino a Australia, para que rehiciéramos nuestras vidas.
Después de todo el horror que pasamos, todavía estamos juntos, ya han pasado varios años desde aquel lunes de mierda en el que nuestras vidas se fueron al carajo sin previo aviso, mi Rubén es un exitoso abogado, y yo, bueno, yo soy contadora en una firma importante, decidimos casarnos y somos muy felices esperando la llegada de nuestro primer hijo, son gemelos!, todas las mañanas cuando Rubén se levanta para irse a trabajar yo prendo la radio y le cebo mates de desayuno, como para no olvidarnos de donde venimos.
Esta mañana, mientras le cebaba mates a Rubén, escuchamos en las noticias que hay olas de violencia por todo Sidney…

AVISO: SI LA VEN EN ALGUN LADO NO DUDEN EN DENUNCIAR PORQUE ES UN ESCRITO MIO!
SIN MAS PREAMBULOS AQUI LA HISTORIA:
Infección Salta
Capitulo 1
Nadie supo bien como comenzó todo, lo que si sabíamos era que se expandía como reguero de pólvora y vaya a saber uno cuanto iba a durar.
Era lunes, me acuerdo bien porque ese día tenía que ir al centro a pagar la factura de gas, y si bien el clima no era malo, tampoco era bueno, había algo de viento y amenazaba con llover en cualquier momento. De muy mala gana, pero con paso firme, fui hacia el auto, me subí y maneje hasta el local de cobros, la verdad en ese momento no se me antojaba ir a pagar nada. De camino al centro note que la ciudad estaba un poco vacía, raro para ser hora pico, pero no preste demasiada atención a los detalles. Al llegar, el puto local estaba cerrado, me acorde con poco cariño de los antepasados de la dependienta, me subí al auto y volví a mi casa pensando en la puteada que me daría mi viejo al ver la factura impaga en la mesilla del descanso.
La vuelta se me hizo larguísima, hubo un choque en plena Avenida Kennedy y el transito estuvo parado mucho rato, no se cuanto pero se que el suficiente como para hacer una siestita mientras esperaba, para cuando me toco pasar cerca del choque, pase lento para mirar. El accidente era tremendo, no quedo casi nada de los autos, los cadáveres estaban desparramados en la banquina, un par de paramédicos estaban levantando uno de los cuerpos, cuando este se levanto dificultosamente y ataco a uno de ellos, el otro paramédico trato de ayudar pero también fue atacado, todo era un pandemónium, no logre ver mucho mas porque ya empezaba a alejarme.
Ni bien llegue a casa, le conté a mi hermano gemelo lo que había visto, le costo un poco creerme, entonces le dije: - Fijate en el canal 10, lo deben estar pasando en vivo ahí. Cuando encendimos la tele para ver, nos dimos con que en toda la ciudad había accidentes y ataques violentos, era como si todo el mundo estuviera poseído. Tratamos de llamar al viejo, que estaba en la oficina en ese momento, pero al teléfono del despacho no lo atendió nadie, lo llamamos a su celular y el muy basura daba ocupado. No sabíamos que hacer y se nos ocurrió que podíamos ir a lo de mi abuela que vive en un pueblo a 30 minutos de la ciudad, mande a Javier a que armara una mochila con un poco de ropa, el cepillo de dientes y una que otra cosa importante, mientras yo hacia lo mismo, nos subimos al auto y a los pocos minutos agarramos la Avenida para ir al pueblo, en el camino, todo era una locura terrible, algunas personas (o eso creíamos que eran) perseguían a los oficiales de policía que les disparaban, pero parecía que no hacían efecto las balas, de pronto una de esas “personas” le salto encima a un oficial y como si fuera una ramita, le rompió el cuello a la mitad y comenzó a comérselo.
- Qué mierda pasa, decime que estoy soñando Juli, esto parece un videojuego de esos que a vos no te gustan.
- No se, Javi, no se, esto es increíble, por las dudas saca la cámara de mi mochila y filma. Quien sabe por ahí después nos pagan un fangote de guita por el videíto.
Mi respuesta no fue precisamente la más tranquilizadora, pero sirvió para que mi hermano se calmara un poco y pasara el rato tonteando con la camarita. Casi a la entrada del pueblo había mas hecatombe todavía, yo pise el acelerador a fondo y llegamos a lo de la abuela en menos de 1 minuto, Javi se bajo y abrió el portón del frente para meter el auto, hicimos todo el tramite lo mas rápido posible, me baje y nos metimos corriendo a la casa. Adentro estaba oscuro y silencioso, de la abuela ni señales, estábamos bastante preocupados, porque generalmente la bienvenida de la abu, eran abrazos, mimos y unos ricos mates, pero esta vez nada, Javi corrió al piso de arriba a buscarla, mientras yo echaba un ojo en la sala, la cocina y el baño. En esas estaba cuando escuche ruidos en el patio trasero y no tuve mejor idea que asomarme por la ventana a ver. Lo que vi no lo voy a olvidar nunca mientras viva, el vecino estaba todo ensangrentado, tratando de trepar la medianera de alambres que divide ambos patios, gruñía, gemía y se rompía los dedos y las uñas queriendo escalar, sin éxito por suerte para nosotros, en lo que contemplaba esa escenita de horror, Javi me grito desde la escalera y me dio un susto monumental: - Juli, vení dale, la abu esta en el desván y no se quiere bajar.
Corrí escaleras arriba para ver a mi abuela y ayudarla, la pobre vieja estaba en el desván acurrucada en una esquina y nos amenazaba con su biblia y su rosario. Nos costo mucho convencerla de que estábamos bien y que no éramos ni demonios ni nada por el estilo, cuando por fin logramos calmarla, ella nos conto que los vecinos estaban volviéndose locos,
- Estaba en la carnicería, en la fila para comprar las milanesas cuando vi que paso el diariero corriendo y por detrás venían persiguiéndolo los muchachos del taller mecánico. Corría como si les debiera dinero, pero cuando lo alcanzaron, se le tiraron encima y lo destrozaron con las manos, hasta que llegaron los agentes de la policía, ya se habían comido la mitad. Miguel el vecino, que estaba detrás de mi en la fila me dijo que me llevaba a casa porque estaba feo el día para salir, nos subimos a su trafic y nos vinimos para casa, el iba a buscar a su señora y de ahí se venían los dos para aquí por las dudas. Prendí la radio pero solo hay estática y en las noticias de la tele no dicen mucho. ¿Ustedes saben algo que yo no sepa?
Yo lo mire a Javi con esa mirada cómplice que solo tienen los gemelos y solo dije – Abu, te voy a traer un vaso con agua para que tomes tu remedio ya vengo. Acompañame Javier.
Cuando entramos a la cocina le mostré por la ventana lo que había visto hacia un rato y el solo pudo poner cara de preocupación mezclada con susto. – Mas vale que no le contemos a la viejita porque se va a morir de un infarto, apurate con el agua antes que se quiera venir para aquí.
Estábamos por tomar un par de mates, cuando en la tele pasaron un boletín especial.
“A todos los ciudadanos, se les recomienda que no salgan de casa, estamos sufriendo un brote de “RABIA HUMANA”, los contagiados son extremadamente violentos y no obedecen a la razón, si usted o algún familiar presenta los siguientes síntomas, manténgase en aislamiento hasta nuevo aviso: Fiebre elevada, alucinaciones, deshidratación, sangrado de los orificios corporales. Vuelvo a repetir, señores mantengan en aislamiento a sus posibles infectados y extreme las medidas de seguridad. Estaremos ampliando en breves instantes”
Con Javi nos miramos y quedamos medio atontados, por suerte mi abu es medio sorda y entendió la mitad de lo que decía el periodista así que en pocas palabras le explicamos:
– Abu, en el noticioso dicen que no hay que salir y que hay que esconderse bien porque hay olas de violencia en todos lados, se esta armando la revolución.
Suerte que con eso la convencimos de subir de nuevo al desván, juntamos comida, algunas mantas y los colchones chicos de nuestras habitaciones y armamos un bunker con todo eso, mientras pensábamos en un plan de ataque por las dudas.
De entrada nomas sabíamos que la abuela no podía correr con sus 83 años encima así que había que protegerla por las dudas pasara algo. A Javi se le ocurrió que lo mejor era que si esas cosas entraban en la casa era correr hacia el auto, previamente rompiendo la escalera del desván para que no puedan subir y así la abuela estaría segura, de las provisiones no teníamos que preocuparnos demasiado ya que subimos toda la despensa, frio no tendría y por el baño ni problemas porque para eso estaba el mini baño del desván. Ahora tratándose de nosotros era otra historia, estábamos jóvenes y fuertes, podíamos correr y defendernos de ser necesario, de modo que preparamos toda la casa como para huir rápidamente, suerte para nosotros que era una construcción viejísima, mas vieja que mi abuela, por lo tanto eran paredes resistentes y puertas gruesas e infranqueables, ventanas con rejas de hierro, todo cercado por una linda medianera que media mas o menos 2.5 metros, terminada en su parte superior con alambres de púas. De momento estábamos seguros, pero uno nunca sabe cuando todo se puede ir a la concha de la lora.
Esa noche dormimos a medias, un rato yo y un rato Javi, estábamos atentos a cualquier ruido que no fuera normal. Cuando a las 3 de la mañana mas o menos sonó mi celu, no alcance a atender, pero era mi viejo, en lo que estaba marcando para llamarlo, sonó el celu de Javi y el si atendió.
- Donde carajo están pendejos de mierda!! – La voz del viejo sonaba angustiada, pero con un toque de felicidad
- Estamos bien viejo, estamos en lo de la abuela, nos atrincheramos bastante bien aquí, vos donde estas?
- Yo estoy en lo de Mariangeles, en cuanto empezó el quilombo ella nos trajo a su casa, los estuve llamando mucho rato y ninguno fue culo de atenderme, en cuanto los vea les voy a dar una buena patada en el ojete por pelotudos. Mira que irse sin avisar. – Se notaba que ya no estaba tan preocupado, siempre que amenazaba con darnos patadas era señal de relajación.
– Mañana a la mañana salgo para allá no se vaya a ninguna parte y cuiden a la abuela.
Capitulo 2
Casi al mediodía, sonó de nuevo el celu, era el viejo avisando que llegaba en 15 minutos con Mariangeles (su secretaria) y con Arturo y Rubén (los colegas del despacho) teníamos que esperarlos en la entrada del garaje para abrir el portón y que metan rápido la camioneta. Javi corrió el auto mas adentro, para hacer lugar a que entrara la camioneta y yo preparé todo para hacer el trámite lo más rápido posible.
En el momento que escuchamos la bocina, corrí a abrir el portón, mientras Javi hacia guardia con el machete por las dudas. Todo estaba tranquilo, demasiado tranquilo, pero cuando empezó a entrar la camioneta, vimos como un montón de gente venia corriendo en nuestra dirección, todos eran conocidos del pueblo, el almacenero, el carnicero, la verdulera, el bibliotecario y hasta el comisario venían a comernos, Rubén termino de guardar la camioneta, mientras los demás se tiraban rápidamente y sacaban un buen par de pistolas para achurarlos a balazos a todos, mientras nosotros luchábamos por cerrar el estúpido portón del garaje que se había trabado, hasta que … VICTORIA! Pudimos cerrarlo. Afortunadamente todos estábamos ilesos, sudados como cerdos, pero ilesos. Una vez adentro, el viejo nos abrazo fuerte y lloro un poco, creo que la situación ameritaba que nadie lo cargara por llorar.
- Suerte que están bien todos, ellos son mis compañeros de la oficina, a Mariangeles ya la conocen, ¿donde dejaron a la abuela?
- La viejita esta en el desván, sabíamos que no puede correr muy mucho así que la pusimos ahí para que este segura, ahora creo que esta descansando. – Le dije apresuradamente, mientras les acercaba unas toallas para que se quiten el sudor de tanto esfuerzo.
- ¿Juli ya cocinaste algo?, si necesitas yo te doy una manito, mira que alimentarlos a estos es mas difícil que darle de comer a los de la marina – Propuso Mariangeles con su clásica sonrisa de secretaria diligente. En el fondo no me agradaba demasiado, pero tampoco me caía mal. Ella era una chica común, no tenia nada que la destacara de las demás, con casi 36 años, solterona por elección y forrada en plata porque los viejos de ella eran personas de dinero.
Fuimos a preparar la comida, mientras los hombres estaban en la sala pensando que hacer, todos teníamos conciencia que las provisiones de la despensa no durarían demasiado y también sabíamos que ante cualquier “invasión externa” teníamos que dejar a mi abuela en el desván y lógicamente no podía quedar sin alimentos.
Algo había que hacer pero, siempre es mejor tener un plan en caso de que algo salga mal. Después de almorzar, nos reunimos alrededor de la televisión para ver si decían algo más, pero seguían repitiendo el mismo boletín del día anterior en todos los canales.
-A ver pendejos, ¿ustedes que saben hacer? – Pregunto Arturo con una voz ronca y a la vez simpática. Arturo era un hombre alto, fornido, con un bigote que parecía de caricatura, no tenia mas de 45 y era viudo desde hacia años, igual que mi papá.
-Yo se cocinar y el juega a los videojuegos muy pero muy bien, ¿alguna de esas habilidades te sirve Arturo? – Le dije medio en broma y medio en serio, suerte que es una persona con buen sentido del humor y se rio con ganas.
-Jorge, tus hijos son una cagada de inútiles jajaja, Al menos mi hijo sabe manejar. – Se reía con ganas y le palmeaba la espalda a mi viejo.
-Para viejo, que vergüenza, van a pensar que me criaste dentro del auto – Replicó Rubén en un tono un poco abochornado, pero también en broma. Arturo y Rubén eran padre e hijo, se había recibido de abogado hacia muy poco tiempo, era joven, alto, tenia el porte de su padre y era bastante atractivo, quizás tenia unos 25 o 26 años, y un futuro brillante si sobrevivía al quilombo.
-Mira Arturo, parece que tenemos visitas – Dijo mi viejo señalando la ventana de la sala. Afuera había una trafic estacionada, se distinguían a algunas personas dentro pero no se veía bien si eran normales o rabiosos.
-No me digas que queres salir a revisar Jorge, dejate de joder a ver si por culpa de tu solidaridad terminamos todos como bifes con patas, además acordate que no hay mucha comida como para andar haciendo caridad
– Se giro hacia Javi y le dijo – Tu viejo es un pelotudo, pero ojo pendejo, es un pelotudo bueno.
Mientras los viejos discutían que hacer con la trafic ya empezaba a anochecer y los rabiosos eran cada vez más y más alrededor de la casa, yo tenía la sensación de que los rabiosos estaban planeando algo, pero me guarde mi paranoia y no dije nada.
Con la llegada de la noche, llego también la decisión con respecto a la trafic. Alguien tenía que subirse al techo y desde ahí usar los binoculares para espiar a ver si eran normales o no los que estaban dentro. Después de una votación un poco despareja y machista Mariangeles fue la elegida para subir a echar un ojo.
Renegó un poco, se quejo y hasta llorisqueo, pero con una agilidad totalmente anormal en una secretaria, Mariangeles se subió al techo como si fuera un gato y desde ahí nos iba pasando un informe mediante algunas señas. Eran cuatro personas, una mujer, una chica y dos hombres grandes, parecían estar sanos, pero no era para confiarse, así que le lanzo algunos pedazos de teja a la trafic para atraer su atención, uno de los hombres se asomo por la parte de arriba de la camioneta con un pedazo de cartón. “Estamos sanos, somos 4 y tenemos muchas provisiones, por favor ayúdennos!”.
Teníamos que pensar como hacer para hacer que lleguen desde su vehículo hacia la casa, si bien la distancia no era larga, pero estaba lleno de rabiosos por todos lados y había riesgos grandes. De momento Mariangeles volvió a subir al techo y desde ahí con mucho cuidado, con una caña de pesca que solía ser del abuelo, les hizo llegar un teléfono celular, al menos estaríamos en contacto y al conocerlos sabríamos si eran de confiar o no.
-Juli, a mi no me cabe la idea de meter desconocidos en la casa.
-¿Sabes que justamente estaba por decirte lo mismo?, tengo una mala vibra, espero equivocarme.
- Ufa vos!, si te pagaran por echar sal ya serias millonaria nena.
Capitulo 3
Los rabiosos estaban por toda la calle, y se alborotaban cada vez que escuchaban ruidos, arremetían furiosamente contra la medianera de alambre, también golpeaban fuertemente la trafic, de tal modo que parecía que iban a ponerla patas arriba. Teníamos que pensar rápido.
Nuestros nuevos “amigos” eran los Prez, era un matrimonio con una hija adolescente y con ellos estaba un hermano de la mujer. No parecían mala gente, mientras hablaban por teléfono se escuchaba el miedo y la preocupación en la voz de Daniel Prez, el padre, que nos iba contando con detalles como habían ido a parar al pueblo y como habían tenido que “liquidar” a algunos parientes para poder sobrevivir. De verdad era una historia triste.
Mientras el viejo y Arturo terminaban de ultimar detalles del plan con Daniel, nos mandaron a nosotros a disponer la casa en caso de emergencia y de paso controlar que la abuela este bien (y vaya que lo estaba, estaba de mejor animo que todos nosotros, porque se pasaba el tiempo en el desván tejiendo sus mantas al crochet). A las 6 de la mañana ya teníamos todo listo para que en cuanto hubiera luz de día se ejecutara la misión de rescate. El plan era sencillo, consistía en generar una distracción durante el tiempo suficiente como para que los Prez puedan meter la trafic en el patio delantero de la casa, para eso, Javi, Rubén y yo, nos encargaríamos de la entrada, Arturo y Mariangeles crearían distracción con un buen pedazo de cerdo que había en el congelador de la abuela, y mi viejo estaría en el techo con la escopeta y el celular para orquestar los movimientos y de paso cubrirnos en caso de fallas.
A las 9 de la mañana, extrañamente había pocos rabiosos, así que era el momento ideal, sigilosamente los tres nos dirigimos al portón principal de la casa y nos ocultamos sabiamente tras los arbustos ingleses. Unos pocos minutos después, escuchamos como Arturo maldecía como camionero a los rabiosos para atraerlos hacia el lado contrario de la casa y milagrosamente resulto. Pudimos maniobrar bien nuestra parte, pero Mariangeles no y justo cuando iba a tirar el corte de carne, el peso mal apoyado la venció y cayo por la medianera hacia la calle, Arturo estaba desesperado, pero no había mucho que pudiera hacer para ayudarla, estaba bastante lastimada y sangraba por la boca, lo único que ella atino a hacer fue tirar el chancho lo mas lejos posible y se desmayo, todos asumimos que había muerto, estábamos tristes pero ya no había nada que hacer.
Los Prez entraron a salvo al patio, estacionaron y se bajaron con muchas bolsas de mercado, canastas y demás, todo cargado de comida, lógicamente los ayudamos a meter todo y volvimos a encerrarnos en la casa. Desde adentro veíamos como se volvían a amontonar los rabiosos en la calle, ahora se comportaban algo diferente, era como si estuvieran buscando algo, gruñían, gritaban, babeaban y se mordisqueaban entre ellos tal como hacen los animales cuando pelean por comida.
Entre toda la multitud de rabiosos mi padre reconoció a Mariangeles y se le escaparon algunas lágrimas.
– Estas hecho un viejo choto Jorge, perdóname pero no la puedo ver así, en vida era demasiado buena gente
– Dijo Arturo en un tono algo triste pero seco, al tiempo que abría una ventana y le disparaba en medio de la frente. El ruido del disparo enloqueció a los rabiosos, que comenzaron a golpear el portón del garaje y la medianera, tenía la ligera impresión de que iban a derribarla en cualquier momento, no solo porque eran muchos, sino porque tenían demasiada fuerza.
Pasaron un par de días sin que nada “anormal” ocurriera, por el momento estábamos bien, teníamos comida y agua, todavía había algo de gas, luz no teníamos pero bueno, hay cosas peores que estar alumbrados con velas y luz natural. Aprovechamos el tiempo para conocer a nuestros nuevos compañeros de casa.
Daniel, a pesar de su físico de patovica y su cara de pocos amigos, era una persona cálida y amable, gozaba de buen humor y se parecía a Arturo en cuanto a las puteadas universales que daba ante el menor estimulo y el carácter jodón.
Rosario, la esposa de Daniel, era una mujer muy bella, a pesar de tener casi 53 estaba bien conservada y todavía tenía rastros de una antigua altivez, aun así tenia un humor bastante denso, le gustaba jugarnos bromas de mal gusto y reía con ganas cada vez que alguno de nosotros caía en su trampa.
Melissa, tenía 20, igual que Javi y yo, y era heredera de la belleza de su madre, debo confesar que me sentí un poco celosa, cosa natural entre mujeres, pero ella no conquistaba con su belleza, sino con su carácter (me lo dijo Javi, ¿como puedo saber yo de esas cosas?)Y si, era buena y servicial, siempre a disposición para lo que sea necesario, igual que su padre.
Facundo, el hermano de Rosario, era una persona robusta y de mal carácter, debía rondar los 40 y pico de años, no hablaba mucho, pero cuando lo hacia, se notaba que era bastante prepotente y egocéntrico, y era evidente que no le agradaba la idea de debernos la vida.
Nosotros trabamos amistad con Melissa rápidamente y mientras los adultos pasaban las tardes jugando cartas en la sala, nosotras nos trenzábamos el pelo, conversábamos de chicos (Meli me hablaba de Javi) o molestábamos a los muchachos. En fin, pasamos casi una semana de tranquilidad, tanto que casi se nos había olvidado por completo la plaga de rabiosos que nos rodeaba, y que sin darnos cuenta habían pasado de ser cientos a ser miles.
Cada día amanecía la casa mas y mas rodeada, como si se multiplicaran en la noche, tal vez venían de las fincas de los alrededores del pueblo, que los atraía hacia la casa nunca lo sabré, pero seguramente era el olor a vivo que emanábamos nosotros.
Capitulo 4
- Jorge, levanta a los pendejos, ya ya, nos tenemos que ir ya! Rubén, busca las llaves de los autos que nos vamos.- Arturo gritaba por toda la casa, ninguno comprendió hasta que nos asomamos a las ventanas y los vimos, de tanto forcejear, habían abierto un agujero en la tela metálica de la medianera y estaban empezando a entrar, eran solo unos pocos, pero aun así era riesgoso quedarnos.
Javi agarro el martillo grande y subió las escaleras, le costo, pero tiro abajo la escalera que llevaba al desván, y se despidió de la abuela con un gesto de la mano.
Cargamos todas las cosas en el auto, la camioneta y la trafic y nos alistamos para salir cuanto antes. Javi, Meli, Rubén y yo nos subimos en el auto. Mi viejo y Arturo se subieron a la camioneta y los Prez a la trafic. Arrancamos a toda velocidad, llevándonos por delante a todo rabioso que osara cruzarse en el camino. Lo malo es que no llegamos muy lejos, a la trafic le quedaba poco combustible así que tuvo que pararse a medio camino de regreso a la ciudad. Difícil decisión, ¿Qué hacer con la trafic y sus pasajeros? Si dejábamos el transporte, perdíamos las provisiones que teníamos en el y si compartíamos el combustible, corríamos el riesgo de no llegar ninguno. La solución llego rápidamente al ver que los rabiosos salían de los lados de la ruta, a toda velocidad nos dividimos las provisiones de la trafic y los Prez subían a la camioneta cuando un rabioso le salto encima a Facundo, lo mordió en el rostro y lo arrastro hacia donde estaban los demás, el pobre gritaba y pataleaba, pero nadie se atrevió a ir a ayudarlo, cuando sonó de repente un disparo, Rosario le había disparado a Facundo, para que ya no sufriera imagino. Mientras nos alejábamos veíamos por el retrovisor como los rabiosos cenaban, estábamos sentidos, no lo niego, pero nadie iba a extrañarlo mucho.
Nuestra idea consistía en viajar hacia la ciudad y hacer campamento en algún supermercado o shopping, ahí siempre hay todo lo que puedas necesitar y son bastantes seguros, esperábamos un viaje sin muchas complicaciones, suponiendo que al haber pasado unos días ya no habría tantos rabiosos cerca. ERROR! Terrible error, la ciudad estaba infectada, por todos lados paseaban los contagiados, Rubén manejaba medio lento con tal de no hacer mucho ruido y no atraerlos, mi viejo iba adelante un poco mas rápido que nosotros, pero nos distrajimos un momento al ver que desde un edificio nos hacían señas unas personas desde el balcón, y tuvimos la mala idea de ayudarlos, Javi saco de su mochila papel y fibrón y anoto con números gigantes el numero de su celular, lo saco por la ventana del auto y espero unos minutos. Sonó el teléfono y atendió rapidísimo para que no haya ruido.
- Soy Diego, estamos atrincherados en el departamento 9 del 3º piso, es bastante seguro aquí, tenemos todo lo necesario para defendernos, son bienvenidos si así lo desean.
- Que alegría escuchar gente sana, cuantos son ustedes?
- Somos 2, mi novia y yo, el resto del edificio creo que esta vacio, son muchos en el auto?
- No, somos solo 4, en la camioneta que va adelante nuestro son 4 también, vamos al shopping a ver si ahí nos podemos esconder un tiempo, creo que es mas razonable si ustedes bajan y se nos unen.
- Nooo, no vayan al shopping, esta lleno de infectados, es peligroso, suban y les contamos todo. Si van a subir avísame que bajo a abrir el portón de adelante. De que camioneta hablan? Yo no veo ninguna.
Todos nos miramos con cara de horror al notar que la camioneta ya no estaba adelante nuestro. Habrán doblado en la esquina y no los vimos? Ahora que podemos hacer, estamos solos en la ciudad y los viejos se dirigen a una trampa mortal. Me desespere y comencé a llamar al viejo, para que vuelva, y no atendía, seguí llamando y nada, hasta que contestaron.
- Donde están? Están todos bien? Nosotros llegamos al shopping y está todo mal aquí, vamos a tratar de volver, pero ya no estamos todos.
- Que paso viejo? Como que no están todos? Nosotros nos quedamos en la Avenida, hay gente en un edificio, ya nos comunicamos con ellos y nos invitan a subir, te esperamos pero no te demores mucho.
- Lo voy a intentar hija, pero haceme el favor y habla con Meli que lo que voy a decirles va a ser un shock bien grande para ella.
- Ok, por las dudas no digas nada mas, vamos a estacionar el auto en la puerta del edificio, para que sepan donde estamos, no nos vamos a quedar aquí afuera porque se esta poniendo peligroso. Besos pá, cuidate.
Javi llamo de vuelta a Diego y le aviso que íbamos a entrar, pero que teníamos que volver por los demás, el no se hizo mucho drama y soluciono todo con un “Ok, ahora bajo y arreglamos todo, vos tranqui capo, no se demoren”. Nos estacionamos y esperamos un momento hasta escuchar que se abría la puerta principal, nos tiramos todos del auto lo más rápido que pudimos con lo que teníamos en la mano y entramos corriendo al lobby.
Diego era una de esas personas adictas al gimnasio, parecía un fisicoculturista, pero se notaba en su cara que era buena gente.
- Pasen rápido - dijo y cerro la puerta – A quienes esperamos?
- A nuestros viejos, ya están viniendo, se fueron al shopping y les fue como el orto, no sabemos mas que eso
– Dije yo rápidamente, no quería hacer mucho alboroto, pero ya me imaginaba lo peor.
Capitulo 5
Ni bien entramos al departamento de Diego, su novia nos recibió con un abrazo de alegría, yo medio pensé que estaba loca, pero no di mucha bola.
- Que lindo ver gente viva!!, estoy muy feliz, ya casi pensaba que éramos los únicos que quedábamos – Decía mientras nos hacia sentar y nos alcanzaba unos sanguchitos de dudoso contenido – Mi nombre es Karina y el de ustedes?.
Kari, era simpática, flaquita al punto de parecer anoréxica y con una forma de ser bastante estrafalaria, que recordaba en algunos momentos a los hippies de los 70.
Nos presentamos todos, y en lo que estábamos conversando, sonó el celu de Javi, era el viejo que estaba afuera, con la camioneta rodeada de rabiosos y sin poder bajarse.
- Y me ayudan? O se piensan quedar a vivir ahí adentro? – Sonaba bastante alterado
- Ahí estamos bajando, son muchos los cosos esos? – Pregunto Javi al tiempo que se lanzaba corriendo por las escaleras junto a Diego y Rubén
- No bajen, ustedes quédense en el balcón con el rifle por las dudas – Nos grito Diego desde abajo.
Nada mas salir al balcón, Meli y yo nos preocupamos mucho, en la camioneta no se veía ningún movimiento, y para colmo, estaba toda rodeada de infectados, que la movían de un lado al otro. Kari estaba muy calmada y apuntaba con el rifle a los rabiosos y les disparaba como si fuera un videojuego, no es gran cosa para destacar pero, tenía muy buena puntería la guacha.
La puerta principal del edificio se abrió de un solo golpe y Diego salió corriendo como un endemoniado en dirección a los rabiosos que rodeaban la camioneta, machete en mano hizo volar toda cabeza que se cruzara en su camino, despejando el camino y al grito de – Ahora la concha de la lora – El viejo y Arturo salieron como balas de la camioneta y se metieron en el edificio, seguidos por un Diego bañado hasta los calzones en sangre y tripas. Se cerró la puerta justo tras de si y lo siguiente que escuchamos fue a los hombres subiendo pesadamente las escaleras, ni bien entraron, Arturo abrazó a Meli y le dijo:
- Perdoname pendeja, te juro que hice lo que pude, pero no tuve tiempo, tu vieja corrió y tu viejo la siguió y todo paso demasiado rápido, no pudimos ayudar. – Se le escurrían algunas lágrimas, se notaba que de verdad lo había afectado la muerte de los Prez.
- Ya esta Arturo, calmate, nadie pudo hacer nada, esas cosas son demasiado rápidas, y no es de cagón, pero a mi me dan miedo – Acoto el viejo, todo agitado y preocupado por la pobre Meli que ahora era huérfana.
Javi y Rubén estaban consolando a Meli y yo note algo raro en Diego, no se, estaba así como atontado, y se lo señale disimuladamente a Arturo, que fue directo con mi papá a ver que era lo que le pasaba.
- Che pendejo, estas bien vos?
- Si Jorge estoy bien, solo que un poco descompuesto, creo que me dio asco estar así todo bañado en sangre. Soy el sueño de cualquier vampiro jajaja – Bromeo Diego y se encamino hacia el baño para sacarse los restos de rabiosos de encima.
Aunque Diego dijera que estaba bien a mi no me pareció, se lo notaba un poco pálido después de su ducha. Kari también lo notaba enfermo así que lo mando a acostarse, porque pensó que se iba a resfriar.
Esa noche, Diego se levanto de la cama con una cara terrible, ceno con nosotros y a los pocos minutos comenzó a vomitar, primero toda la comida, luego un poco de sangre, y se desmayo pesadamente en la sala.
Todos corrimos a ver si podíamos ayudar, los chicos lo levantaron del piso y lo llevaron de nuevo a su cama, para que se recupere un poco. A las dos horas, Diego volvió a levantarse, pero esta vez, tenia la mirada perdida y la piel blanca como papel, Kari se acerco a el y justo en ese momento se giro con una velocidad increíble y la mordió en el cuello, arrancándole un pedacito y llenando el pasillo con sangre, no conforme con atacarla, se volteo hacia nosotros y corrió a atacarnos, Arturo tomo rápidamente una silla y se la partió de lleno en la cabeza, lo tiro al piso y con un resto de madera que había quedado se lo clavo en el ojo terminando de matarlo.
Estábamos horrorizados, Diego se había infectado y ahora Kari se estaba levantando para comernos, en lo que se levantaba, Javi agarro un cuchillo de la cocina y se lo clavo en la frente, pero no se detenía, estaba a punto de comerse a mi hermano gemelo, había que actuar rápido, así que mi viejo saco la pistola y le disparo.
El viejo reviso a Javi para ver si estaba lastimado o algo, afortunadamente no tenia nada, solo estaba asustado. Que íbamos a hacer con los cadáveres de nuestros amigos?, la mejor opción era revisar los bolsillos de Diego para encontrar las llaves del edificio, después de eso los envolvimos a los dos con sabanas de la habitación y los pusimos en el balcón, después nos pusimos a limpiar un poco con Meli, estábamos decididos a quedarnos ahí hasta que todo mejore un poco. Lo que nunca advertimos fue que con tanto ruido, abajo, en la vereda había un terrible amontonamiento de rabiosos.
Arturo y Rubén revisaron las llaves que tenia Diego y se dieron cuenta de que eran las llaves del portero, es decir que teníamos acceso a todos los apartamentos, lo charlaron con el viejo y concluyeron que lo mejor seria cambiarnos de departamento, de modo que Arturo salió al pasillo del edificio junto con Javi, Rubén y el viejo, listos para revisar el lugar y ver si encontraban donde podíamos “mudarnos”.
Pasó una hora, luego otra y otra más y no teníamos noticias de ellos, ya estábamos bastante preocupadas, cuando de pronto escuchamos un golpe terrible en la puerta, asustadas y sin muchas opciones, nos asomamos a la mirilla de la puerta para ver que estaba pasando, eran Javi y Rubén que estaban desesperados por entrar, estaban sudorosos y agitados, como si hubieran corrido una maratón.
Los dejamos pasar y les preguntamos por los viejos, sus caras fueron totalmente espantosas, y trataron de explicar lo mejor que pudieron.
- El viejo y Arturo entraron a un departamento que parecía vacio, era grande y tenia pinta de haberle pertenecido a algún tipo rico, porque había toda clase de cosas caras en todos lados, nos separamos y nos pusimos a revisar cuarto por cuarto, hasta que en el baño, Arturo encontró a una mina, medio en bolas y asustada, cuando la interrogaron para saber porque estaba ahí, dijo que su esposo se había vuelto loco y que había tratado de matarla, pero que justo llego un vecino y su esposo fue tras el vecino y se olvido de ella, también dijo que estuvo ahí encerrada mas o menos 3 o 4 días sin comer. No estaba contagiada así que los viejos la sacaron del baño, la ayudaron a abrigarse un poco, en eso estaban cuando se escucho ruidos afuera y no tuvieron mejor idea que salir a revisar. – Conto Javi
- Había varios rabiosos afuera del departamento, y se lanzaron furiosamente sobre la chica que encontramos, los viejos trataron de ayudar pero no pudieron hacer mucho, se convirtió en la cena de esos cosos, y fue ahí cuando corrimos, ellos corrieron escaleras arriba y nosotros abajo, nos perseguían un par de ellos, y tuvimos que defendernos, no nos quedo otra. Lo único que espero es que los viejos estén bien, estoy bastante preocupado y no se que podemos hacer. – Termino de explicar Rubén.
- Lo primero será que ustedes recuperen algo de fuerza, nosotras no vamos a poder cooperar muy mucho, no somos tan fuertes como ustedes. – Dijo Meli con un tono áspero y triste.
- Bueno, a ver, comamos algo mientras pensamos como hacemos para ayudar a los viejos. Lo único que se me ocurre es que si por esas casualidades están escondidos, ni siquiera intentemos llamarlos por teléfono, no vaya a ser cosa de que los rabiosos sigan el ruido y los encuentren. – Aporte yo a modo de idea y los demás estuvieron de acuerdo conmigo.
Estuvimos un buen rato deliberando nuestro plan de acción, y la verdad no importaba lo que hiciéramos, igual iba a ser arriesgado y difícil, sobre todo porque no sabíamos cuantos rabiosos había dentro del edificio. Estábamos en clara desventaja frente a la situación, y nuestras oportunidades no eran muchas ni tan siquiera las mejores, pero aun así había que intentarlo, al fin y al cabo eran nuestros viejos che!.
Capitulo 6
Totalmente decididos a rescatar a los viejos, salimos del departamento del extinto Diego, armados con la pistola que tenía Rubén, algunos cuchillos que encontramos en la cocina y dos bates de beisbol que estaban en la habitación.
Rubén iba delante, yo lo seguía, detrás de mi, Meli y Javi al final, caminamos con cuidado escaleras arriba, rogando no encontrar ningún rabioso en el camino, subimos un piso, luego otro y cuando llegábamos al tercero, escuchamos ruidos y fingiendo ser valientes sin miedo, nos adentramos en el para averiguar que pasaba.
Estaba oscuro y algo tétrico, había sangre en las paredes y algunos restos humanos a medio comer regados por el pasillo, aun así avanzamos lenta y sigilosamente, nada en el primer departamento, ni en los siguientes cuatro que revisamos, pero cuando nos dirigíamos al último departamento al final del pasillo, escuchamos la voz de Arturo que se quejaba muy suavemente, era como el llantito sin gracia que tienen los viejos cuando sienten el peso de la soledad, buscamos y dimos con el, estaba hecho un bollito en una esquina del ascensor(que no funcionaba), nos acercamos con cuidado a verlo, en cuanto nos reconoció, se puso de pie como pudo y nos abrazo a mi y a Javi.
- Perdón pendejos, perdón. Los cosos esos se comieron a su viejo ahí en el pasillo, me cago en la mierda! Por qué me quede sin balas? Porque? – Decía entre lágrimas
Mi cara se contracturo en una mueca horrorosa que era una mezcla de odio y enojo, y Arturo lo noto, en cambio Javi, lo calmo diciéndole que no era culpa suya. Pero lo detuvo secamente y dijo algo que no esperábamos.
- Váyanse, váyanse ya, esos soretes me mordieron y no se cuanto tiempo mas siga siendo yo, puta madre odiaría tener que perseguirlos para comérmelos. Ah! Y ni se les ocurra ir mas arriba, que los muy hijos de puta están por montones ahí – Luego miro a Rubén con una cara tristísima – Hijo mío, nunca te olvides que tu madre y yo te amamos profundamente, vos fuiste mi razón de vivir cuando ella nos dejo, TE AMO HIJO, TE AMO! Ahora corran.
Rubén lloraba en silencio, lo tome del brazo, arrastrándolo un poco para que caminara y volvimos sobre nuestros pasos lentamente hacia el departamento que habíamos abandonado, cuando de repente escuchamos gruñidos que venían de la escalera y unos segundos después nos encontramos rodeados de rabiosos, parecía que esta vez no íbamos a zafar de la situación.
Javi y Meli salieron disparados como pudieron para un lado y Rubén y yo para el otro lado, corrimos todo lo que pudimos y alcanzamos el departamento de Diego, llegamos a cerrar la puerta justo a tiempo antes de que nos mordieran, cerramos con pasador y casi al instante sentí un dolor espantoso que me doblo en dos, me brotaron las lagrimas y cuando Rubén se acerco a preguntarme que me pasaba se lo dije:
- Javi esta muerto Rubén, Javi se murió, lo pude sentir aquí adentro – Le explique mientras me tocaba el pecho. Es bien sabido que los gemelos tienen un vínculo único y especial que los une desde que nacen hasta que mueren - y seguro que Meli también.
También lloraba por mi papa, por los Prez, por Arturo y por todos los amigos y seres queridos que dejamos atrás y que ya no íbamos a volver a ver nunca.
- Calmate Juli, ¿estas segura de lo que decís?
- Si, estoy segura, toda la vida me paso lo mismo, siempre sentí cuando el se lastimaba y a el le pasaba lo mismo conmigo, por algo éramos gemelos.
- Bueno, vos tranquila, te prometo que yo te voy a cuidar – Después de que me dijo eso me calme un poco y tratamos de guardar la compostura para ver como hacer para salir de ahí, la cosa estaba bien difícil, estábamos solos, sin armas, y rodeados por todos lados de rabiosos, que mierda puede hacer uno en esa situación? Parecía que la puerta del departamento iba a ceder en cualquier momento debido a la cantidad de rabiosos que la azotaban furiosos para conseguir su merienda.
Después de un par de horas de deliberación optamos por salir por el lado del balcón, si bien es bastante alto desde un 3º piso, pero era preferible afrontar el vértigo a ser comidos por los cosos esos, armamos una mochila con un poco de comida y salimos al balcón, la luz del amanecer nos golpeo directamente en la cara y nos cegó unos instantes, ni bien nos acostumbramos al exceso de luz, yo me monte a “caballito” de la baranda del balcón y vi como los rabiosos que estaban abajo se enloquecían, tal vez pensaban que les iba a llover comida, me baje y le mostré a Rubén la escena que nos esperaba en la acera, a el no se le ocurrían demasiadas ideas en ese momento, quizás la falta de sueño lo estaba afectando. Y en un inesperado arranque de inteligencia propuso echar primero los cadáveres de Diego y Kari para distraerlos, y yo acepte, los desenvolvimos con cuidado y echamos primero a Diego que al ser tan grandote los distraería un rato mas que Kari, cuando el cuerpo de nuestro amigo impacto en la acera, los rabiosos se aglomeraron a su alrededor para darse un festín, era el momento indicado, así que nos descolgamos balcón por balcón hasta llegar casi al suelo, Rubén se bajo despacito, tratando de no hacer ruido y me ayudo a bajar, corrimos hacia la camioneta y nos subimos.
Rubén hurgo en sus bolsillos, saco la llave y arranco la camioneta, pero al escuchar el ruido del motor, nos rodearon por todos lados.
- Pisa el acelerador, dale boludo, aplastalos a todos estos hijos de su puta madre! – Le grite con un odio acumulado que lo dejo sorprendido y un poco asustado.
- Jajaja! Puteas igual que mi viejo Juli – Dijo mientras se llevaba por delante a cuanto rabioso se ponía en frente – Feliz? Ya los estoy aplastando. Ves?
Pasamos por las calles, llegamos a la autopista y recién allí respiramos aliviados, donde vamos? No lo se, seguiremos vivos mañana? Tampoco tengo respuesta para eso, lo único que se con certeza es que Rubén es lo único que me queda en el mundo y que aunque este sentado a mi lado manejando me siento tan sola y tan triste que tengo deseos de morirme para volver a ver a mi viejo y a mi hermano.
- Juli? Te puedo decir algo?
- Si, que pasa?
- Primero quiero que sepas que desde que te conocí, me enamore de vos, ojala nos hubiéramos visto en otras circunstancias así te invitaba a tomar un café.
- No me tomes el pelo, de verdad me decís? Yo sentí lo mismo, pero no lo dije antes porque pensé que no me ibas a dar bola.
- Si, si de verdad te digo, pero hay algo mas que tenés que saber.
- Que cosa?
- Se nos termino el combustible, parece que aquí se termina todo – Lo dijo mientras se estacionaba en medio de la calle.
- No, no, no, esto no puede estar pasando.
Nos bajamos de la camioneta y caminamos un par de metros, en silencio y tomados de las manos, cuando otra vez vimos que se acercaban los rabiosos, era el final del camino para nosotros. Me abrazo fuerte, y me dio un beso, yo me deje llevar y cerré los ojos, esperando sentir en cualquier segundo las mordidas de los rabiosos, pero lo que escuchamos fue muy diferente. Un disparo corto el silencio en el que nos encontrábamos envueltos, y abrimos los ojos, detrás nuestro venían los camiones del ejercito, militares a pie con ametralladoras liquidaban a los rabiosos.
Ahora ya estamos a salvo, nos hicieron un millar de análisis para saber si estábamos bien, y nos pusieron en un avión camino a Australia, para que rehiciéramos nuestras vidas.
Después de todo el horror que pasamos, todavía estamos juntos, ya han pasado varios años desde aquel lunes de mierda en el que nuestras vidas se fueron al carajo sin previo aviso, mi Rubén es un exitoso abogado, y yo, bueno, yo soy contadora en una firma importante, decidimos casarnos y somos muy felices esperando la llegada de nuestro primer hijo, son gemelos!, todas las mañanas cuando Rubén se levanta para irse a trabajar yo prendo la radio y le cebo mates de desayuno, como para no olvidarnos de donde venimos.
Esta mañana, mientras le cebaba mates a Rubén, escuchamos en las noticias que hay olas de violencia por todo Sidney…
FIN?