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Primeros Mapas de la Antártida

Info2/6/2011
Primeros Mapas de la Antártida [Info]

Hola, Aca Les Dejo Mi Nuevo Post Espero que Les Guste:

misterio

Misterio Sobre la Antartida:



¿Cómo es posible que mapas de los siglos XVI al XVIII detallen con precisión milimétrica el continente antártico, que no fue descubierto hasta 1818?

Y lo que es más, ¿cómo se explica que esos mapas lo dibujen sin hielos, cuando hace 6000 años sus costas están literalmente congeladas. Los cartógrafos los tienen así de claro: ellos copiaron sus mapas de cartas de navegación diseñadas en la oscura noche de los tiempos. Pero ¿por quién?

A principios de los años treinta, durante una inspección de los fondos del antiguo palacio imperial de Topkapi, en Estambul, se descubrió un viejo mapa pintado sobre piel de gacela en una polvorienta estantería de madera. Pronto se supo que el mapa en cuestión fue diseñado en 1513 por un almirante de la flota otomana llamado Piri Reis. Este hombre, un navegante de reconocido prestigio en su época, que incluso llegó a publicar un libro – el Kitabi Bahriye- en el que describe palmo a palmo el Mar Egeo, dibujó con extraordinaria precisión las costas atlánticas de África, la Antartida, España y Sudamérica sobre aquel pedazo de piel. Y lo hizo tomando los datos necesarios de un buen número de mapas antiguos cuyo origen nunca ha llegado a esclarecerse.

Pese a la extraordinaria precisión geográfica que demuestra ese mapa, tuvieron que pasar casi tres décadas hasta que un profesor de Historia de la Ciencia de New Hampshire (Estados Unidos) se interesara por él. Charles Hapgood – el profesor en cuestión – no tardó en poner en manos del Escuadrón de Reconocimiento Técnico de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF), encargado de la cartografía militar norteamericana, una copia del mapa del Almirante Reis con la intención de comprobar la precisión de sus contornos. El 6 de Julio de 1960, el teniente coronel Harold Z. Ohlmeyer redactó sus conclusiones. En ellas admitía que la costa antártica que representaba el mapa tuvo, forzosamente, que "ser cartografiada antes de que fuera cubierta por la capa de hielo". Y añadía que, en nuestros días, "la capa de hielo en esta región tiene más de un kilómetro de grosor".

Las precisiones del teniente coronel Ohlmeyer despertaron todas las alertas de los científicos. Tal y como Hapgood no tardó en calcular, las regiones antárticas cartografiadas por Reis estuvieron libres por última vez de hielos hace al menos... ¡6.000 años! Esto es, varios siglos antes de que -según la cada vez más malherida arqueología ortodoxa- surgieran los primeros vestigios de la cultura egipcia en el delta del Nilo. Y es que, si en el 4.000 a.C. no existía "oficialmente" ninguna civilización desarrollada sobre el planeta, ¿cómo pudo haber alguien que cartografiara esas regiones hace tanto tiempo? Y lo que es más, ¿tan antiguos eran los mapas en los que se basó Reis para confeccionar su hoy famosa carta marina?

Por fortuna para nosotros, el Almirante Reis lo dejó bien claro: él no "inventó" su mapa, sino que se limitó a copiar varios otros mapas antiguos a los que había tenido acceso en la Biblioteca Imperial de Constantinopla. Según el profesor Hapgood, muchos de los mapas custodiados en el siglo XVI en ese recinto habían llegado hasta allí gracias a marineros fenicios. "Tenemos evidencia -asegura Hapgood – de que éstos los consultaron y estudiaron en la gran Biblioteca de Alejandría (Egipto) y que esas compilaciones fueron hechas por geógrafos que trabajaron allí". Tampoco hay que perder de vista que, durante la Tercera Cruzada, los venecianos asaltaron Alejandría y muchos de los marineros de ese puerto italiano comenzaron a manejar mapas de precisión justo a partir del año 1204. ¿Fue, pues, el saber acumulado en el antiguo Egipto el que copió Piri Reis en su mapa?

Un "pequeño detalle", denunciado hasta la saciedad por el científico espacial francés Maurice Chatelain (que falleció, por cierto, recientemente en California), tiende a asentar esta tesis. Según Chatelain, la deformación que presentan las líneas de costa en el mapa de Piri Reis obedece a que esta carta "representaba una proyección plana de la superficie esférica de la Tierra tal y como podría ser vista hoy por un astronauta situado a una gran altura sobre Egipto". Efectivamente. Una foto de satélite tomada a 4.300 kilómetros sobre la vertical de El Cairo mostraría, exactamente, esa deformación de las costas... lo que ha permitido a cientificos de la talla de Chatelain suponer que el mapa de Piri Reis es, en verdad, una copia de enésima generación de un mapa antiquísimo realizado desde la vertical de la moderna ciudad de las pirámides de Gizéh.

Sea como fuere, la precisión del mapa de Reis no se detiene ahí. El Almirante turco ubicó en su longitud y latitud correctas Sudamérica y África. Empresa, por cierto, nada fácil si tenemos en cuenta que hasta el siglo XVIII nuestros marineros no pudieron calcular con precisión las longitudes, al carecer de cronómetros que ofrecieran márgenes de error de pocos segundos. No obstante, y para ser ecuánimes, debe reconocerse que Piri Reis cometió ciertos "errores", como repetir dos veces el curso del río Amazonas o el de ignorar la existencia del río Orinoco. Sobre el primero, el profesor Hapgood atribuye el "fallo" a que el Almirante copió de mapas distintos dos veces el mismo río; y lo demuestra argumentando que si bien uno de esos Amazonas recoge la isla de Marajo en su delta, el otro no lo hace porque está basado en una carta de hace ¡15.000 años!, cuando todavía Marajo estaba unida al continente... En cuanto al Orinoco, Hapgood disculpa a Piri Reis argumentando que, en lugar de este rio, el Almirante dibujó dos profundos entrantes en el continente que debieron transformarse en el río hace también varios miles de años.



Las rotundas afirmaciones de Hapgood cortan el aliento aún más de dos décadas después de ser formuladas. De hecho, recientemente, idéntica tesis ha sido retomada por el periodista e historiador Graham Hancock en su obra Fingerprints of the Gods, en la que pretende demostrar que hace más de doce mil años habitó la Tierra una cultura muy desarrollada, científica y tecnológicamente. Su libro, que ha merecido toda clase de críticas por haber pasado de largo investigaciones previas de expertos como Sitchin o Von Daniken, conduce hacia otros mapas antiguos que bebieron de las mismas misteriosas fuentes documentales que Piri Reis y que recogen las mismas cartografías "imposibles" subglaciales de la Antártida, así como costas en su época aún no descubiertas.

El ejemplo más destacado es el mapa antártico de Oronce Finé, trazado en 1531. Su descripción del continente helado se ajusta casi totalmente a las cartografías de la Antártida desarrolladas a partir de su descubrimiento oficial en 1818. Y es que -permítaseme la licencia lingüistica- Finé hiló muy fino, pues no sólo dibujó detalles de sus costas no descubiertos hasta fechas recientes, sino que ubicó correctamente el emplazamiento del Polo Sur, trazando su rnapa gracias a cartas necesariamente elaboradas, siempre según el profesor Hapgood, "cuando las costas debían estar libres de hielos". Hapgood quedó fascinado con este mapa. Llevó copias del mismo al doctor Richard Strachan, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), para su análisis, confirmando que Finé copió su carta de otras anteriores y que las originales muestran el perfil de los ríos antárticos con el aspecto que debían presentar hace seis rnilenios, antes de que los depósitos de sedimentos modificaran parte de su aspecto.

Pero Finé no fue el único en copiar esos misteriosos "mapas madre". Un contemporáneo suyo, apodado Mercator -y al que muchos identifican con el célebre cartógrafo Gerard Kremer –, trazó un Atlas en 1569 en el que ubicaba con precisión lugares descubiertos muchos siglos más tarde, como el Mar de Amudsen o el Mar de Bellinghausen. Lo cierto es que Mercator tuvo lazos muy estrechos con Egipto, llegando incluso a visitar la Gran Pirámide en 1563. Y no sería descabellado suponer que, fruto de esas conexiones, Mercator obtuvo los "mapas madre" (o copias de los mismos, perdidas hoy) que le sirvieron de documentación para su obra. Una obra, por cierto, que sirvió de guía doscientos años más tarde a Philippe Buache, un cartógrafo ochocentista que también dibujó la Antártida desprovista -esta vez en su totalidad – de hielos. Un mapa que, por cierto, no ha podido "imitarse" hasta que los científicos obtuvieron nuevos datos de este continente en 1958, con motivo del Año Geofísico Internacional.

¿No son los datos contenidos en estos mapas un indicio más que sólido de la existencia de un saber muy anterior al que admite la historia? La respuesta a esta interrogante sólo puede ser afirmativa.



-Este es una fragmento del mapa de Piri Reis:

piri reis



Mapa actualizado de la antartida





Mapa de Piri Reis

El mapa de Piri Reis es un fragmento de un mapa elaborado por el almirante y cartógrafo otomano Piri Reis en 1513. Piri Reis nació en Galípoli hacia 1470. Sobrino de un célebre corsario, Kemal Re'is, desde muy joven acompañó a su tío en sus correrías marinas, participando en las campañas navales contra Venecia y en la conquista de la isla de Rodas en 1523. Dos años antes de esta fecha había publicado el Libro de las Materias Marinas, cuya exhaustiva información hacía referencia exclusivamente al Mediterráneo.

El mapa está pintado en cuero de gacela, con un entramado de líneas que atraviesan el océano Atlántico. Llamadas líneas de rumbo son típicas de las cartas de los marinos medievales tardíos y no indican latitud y longitud, sino que se usan como ayuda para establecer direcciones (hoy en día, se usan también en aviación). En el bahriye (comentario marginal) anotó: "Un mapa de esta clase no lo posee nadie hoy en día". El mapa incluye bellísimos dibujos, acompañados de inscripciones que indican descubrimientos importantes. Uno de ellos se corresponde, casi con total certeza, con la expedición de Pedro Álvares Cabral de 1500. Se cree que Cabral "descubrió" Brasil cuando los vientos lo sacaron de su ruta, en un viaje a las indias orientales.
La península Ibérica y la costa de África occidental están dibujadas con mucho cuidado, casi como en las cartas portulanas. Es frecuente que reciba el nombre de "portulano", a pesar de que no lo sea stricto sensu. Muchos de los nombres de estas regiones se dan en turco, sin transliterar del castellano o el portugués. En lo alto del mapa hay un barco anclado junto a un pez, con dos personas sobre su lomo: una clara referencia a la leyenda medieval de San Brandán de Irlanda. Como está copiado cuidadosamente de uno de sus mapas fuente, evidencia que al menos uno de los mapamundis mencionados por Piri Reis era una producción europea medieval y no un mapa de "los antiguos reyes del mar".

Hipótesis que intenta correlacionar el contorno inferior del mapa de Piri Reis con el de la costa patagónica argentina y las Islas Malvinas.

Que



Otra hipótesis, menos aceptada, que intenta correlacionar el contorno americano del mapa de Piri Reis con el de la costa venezolana y brasileña.

piri reis



Gregory McIntosh

Gregory McIntosh, un historiador de la ciencia cartográfica, examinó el mapa en detalle y publicó sus resultados en The Piri Reis Map de 1513 (Atenas y Londres: University of Georgia Press, 2000). Allí sostiene que la fuente colombina que Reis menciona fue usada para dibujar el Caribe: esta zona es, en efecto, de excepcional importancia. En su extremo noroeste se halla una gran isla llamada La Española (hoy Haití y la República Dominicana), descubierta por Colón en su primer viaje y donde había establecido una colonia, indicada en el mapa con tres torres. Inmediatamente al sur de La Española se ve Puerto Rico, y al noreste un conjunto de islas que llama "Úndizi Vérgine" ("Las Once Vírgenes". Dado que este nombre es claramente italiano, no portugués ni español, evidencia el origen colombino de este sector. En efecto, muchos de los nombres de puertos y accidentes geográficos usados por Reis se encuentran también en textos colombinos. Por lo tanto tampoco esta zona se basaría en mapas de la Antigüedad remota.

Es evidente que Colón deformó La Española en sus mapas, haciéndola quedar completamente desproporcionada con respecto a Brasil y orientada de norte a sur en vez de este a oeste. De esa manera quedaba sorprendentemente parecida a las representaciones convencionales del Cipango (Japón) de Marco Polo que se ven en los mapas de Martin Behaim o Paolo Toscanelli, que Colón utilizó. El Almirante, al menos en su primer viaje, estaba convencido de haber hallado aquel territorio fabuloso, y habría dibujado su Española con esta forma para apoyar su tesis.
Un elemento aún más importante para reafirmar el origen colombino de esta zona del mapa frente a su supuesto origen arcaico es que la verdadera isla de Cuba no aparece, tal y como es lógico en un mapa colombino, pues Colón pensaba al principio que el territorio continental americano era una parte de Asia, y lo dibujó como tal. En el mapa de Piri Reis, la proyección continental que se halla frente a La Hispaniola es, con toda seguridad, Cuba; y aparece de norte a sur tal y como Colón creía, influenciado por las descripciones de Marco Polo sobre Catay. Dado que Colón pensaba que había hallado la costa asiática, lógicamente dibujó el continente de esta manera, según la representación convencional. De hecho, todo sector continental en el extremo noroeste está etiquetado con topónimos que en los viajes colombinos fueron asignados a lugares cubanos.
McIntosh afirma que el mapa muestra dos grupos de Islas Vírgenes porque Piri Reis las tomó de dos mapas distintos sin advertir que representaban lo mismo.
La delineación de la costa brasileña en la carta de Piri Reis es mucho más precisa que la caribeña. La relación y distancia entre Sudamérica y la costa africana occidental, por ejemplo, es mucho más correcta que en la mayoría de mapas europeos de su época. Los nombres que aparecen en esa zona, claramente transliterados del italiano y el castellano, quedan nítidamente asociados a los informes de viaje de Américo Vespucio y otros.10

Mapa de Nicolaus Caverio (1504-05). Se aprecia una cordillera en aproximada concordancia con la de los Andes, pero no aparece la mítica Tierra del Sur.

misterio



Charles Hapgood

El área caribeña del mapa es tremendamente imprecisa. El estadounidense Charles Hapgood intentó hacerla encajar postulando una proyección equidistante desde un punto de origen próximo a El Cairo, diciendo que la isla que aparece claramente identificada como la Hispaniola es en realidad Cuba y reorientando todas las regiones caribeñas del mapa. Esta tesis ha sido recibida con escepticismo por la comunidad científica, y se le ha acusado de deformar la realidad para adaptarla a la teoría.
Uno de los detalles topográficos más sorprendentes, y de los que han causado más discusiones, es la presencia de una cadena montañosa a lo largo de Sudamérica, que Hapgood identificó como los Andes. Los ríos que parten de ella, lógicamente, se consideran el Amazonas, el Orinoco y el Río de la Plata; y el animal con dos cuernos que se halla junto a las montañas, según Hapgood, es una llama.
Sin embargo, el mapa de Piri Reis no es el primero en mostrar montañas en el interior de Sudamérica. El Planisferio de Caverio (Biblioteca Nacional de París) y la carta de Martin Waldseemüller de 1507 dibujan la costa este de Sudamérica —aunque esquemáticamente— y una cadena montañosa adornada con árboles.

El mapa de Caverio se dibujó entre 1504 y 1505, mucho antes de que se explorara esa zona del interior. Existe una similitud extraordinaria entre este mapa y el de Piri Reis, por lo que cabe suponer que el uno se basa en el otro. Piri Reis podría haber tenido acceso también a los mapas de Waldseemuller (1507), Clareanus (1510) y Johannes de Stobnicza (1512).
Todos están relacionados entre sí y, casi sin duda, se derivan del mapa de Caverio. En particular, el mapa de Johannes de Stobnicza pudo haber sido accesible para Piri Reis, pues fue impreso en Cracovia —una edición de Claudio Ptolomeo— en 1512, un año antes del dibujo del pirata turco. Este podría ser uno de los mapas que llamó "dibujados en la época de Alejandro el Grande" (356-323 a. C.) a que hace referencia el propio Reis, cayendo en la confusión que existía entre los dos Ptolomeos (siendo el más antiguo Claudio Tolomeo, astrónomo, matemático y geógrafo griego, del siglo II a. C.).

Mapamundi de Abraham Ortelius (1570), en el que figura la inmensa tierra austral fundida a la Isla Grande de Tierra del Fuego.

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La zona de la Antártida y la costa de tendencia hacia el este situadas en el extremo inferior fue crucial para las hipótesis de Hapgood. Pero, aunque ninguno de los mapas derivados del de Nicolo Caverio muestre un continente antártico, otros grupos de mapas antiguos sí lo hacen. A partir del siglo XV los cartógrafos frecuentemente incluyeron una gran masa meridional que unía África con Asia, haciendo del Océano Índico un mar interior: esta noción geográfica se deriva de interpretaciones ptolemaicas de la Terra Australis. Cuando el portugués Hernando de Magallanes pasó entre Sudamérica y la isla de Tierra del Fuego (a través del estrecho que lleva su nombre), creyó que la Isla se trataba del extremo norte del mítico territorio del que hablaban los griegos antiguos. No fue sino hasta el viaje de Francis Drake de 1578 cuando esta idea se corrigió.
La búsqueda de la Terra Australis duró siglos, produciendo el descubrimiento de la gran isla que ahora lleva el nombre que tanto fascinó a los cartógrafos renacentistas: Australia. Pero la Antártida no se quiso manifestar a los grandes descubridores. Existen indicios de que fue avistada antes de su descubrimiento oficial en 1820, por ejemplo el relato de Américo Vespucio —desplazado 500 millas (unos 900 km) de su ruta por los vientos— donde habla de una Tierra Vista: quizás las Islas Malvinas o tal vez la propia Antártida. Algunos de los textos que dan soporte a esta hipótesis son presumiblemente apócrifos, pero la evidencia cartográfica inmediatamente posterior tiende a apoyarla.11
En 1514, el año posterior a la finalización del mapa de Piri Reis, dos barcos portugueses y otros dos holandeses informaron cosas parecidas. Si esta llamada PressillgtLandt era o no la Antártida es tema de discusión, pero no lo es el hecho de que un buque del siglo XVI bien construido y pilotado pudiera llegar muy al sur.

Hapgood admite que hay unas 900 millas de la costa sudamericana que no aparecen en el mapa otomano.
A la fecha no existen evidencias históricas que sustenten que la carta de Reis procede de "antiguas civilizaciones" o de culturas desconocidas. El mapa de Piri Reis se considera actualmente una extraordinaria y bella compilación de todo el conocimiento geográfico de la Europa medieval tardía.



Planisferio de Rumold Mercator (1587). Sigue apareciendo una Terra Australis Incognita.

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