Acabo de estar buscando posts sobre Guantánamo y vi dos historias que me interesaron, y las voy a poner para que al que le interesa lo lea.. Para empezar habria que hablar de lo que es Guantánamo. EL gobierno de Estados Unidos mantiene en la base militar de Guantánamo —en territorio cubano— una de las cárceles más terribles del mundo. Allí permanecen detenidos-enjaulados en condiciones aberrantes, sin proceso judicial ni acceso a abogados, unos 500 prisioneros supuestamente miembros de Al Qaeda y del régimen talibán. Naciones Unidas insistió durante años para poder constatar la situación de estos prisioneros. Este año el Pentágono aceptó, pero con dos condiciones: los inspectores no podían tomar contacto con los detenidos y rechazaban a dos de los integrantes de la delegación propuesta por la ONU. Uno de estos era el embajador Leandro Despouy, actual titular de la Auditoria General de la Nación. La ONU finalmente rechazó realizar la visita, bajo las condiciones impuestas por el gobierno de George W. Bush. Lo que sigue es la visión del especialista Leandro Despouy sobre La situación en Guantánamo y por qué no se puedo realizar la investigación. En Junio de 2004, Naciones Unidas les pidió a cinco expertos internacionales, encabezados por el austríaco Manfred Nowak y entre cuyos integrantes me cuento, que visitaran los lugares de detención en Guantánamo. A partir de esta solicitud unánime de los 54 expertos de la ONU se hicieron gestiones ante Estados Unidos para que se permitiera la visita, pero esto fue denegado. Este año la ONU nos mandató para que insistiéramos y para que lleváramos a cabo una investigación a partir de testimonios y de otras fuentes. En octubre nos reunimos con la delegación norteamericana y a los dos días nos hizo saber que sólo aceptaría el ingreso de tres de los cinco. Yo era uno de los excluidos. La intención del equipo de investigadores que integro era la de viajar a la Bahía de Guantánamo el 6 de diciembre, tres días después de haber inspeccionado las cárceles en China. Era, como dijo Nowak, “el primer resultado tangible del diálogo con el gobierno estadounidense” y un hecho que podía facilitar futuras visitas similares a las prisiones gestionadas por Estados Unidos en Afganistán e Irak. La ONU aceptó de antemano limitar la inspección de la base a un día —en lugar de los diez habituales— y a reducir el número de inspectores que integraría el equipo —de cinco a tres—. Nowak explicó que era tiempo suficiente para hablar con al menos 20 presos. Junto a él, el Pentágono autorizó a viajar a la base a Leila Zerrougui y a Asma Jahangir. El primero es experto en tortura y tratos abusivos. La segunda, en detenciones arbitrarias. Y el tercero, en cuestiones de libertad de creencias. Yo fui uno de los excluidos porque hice saber a las autoridades norteamericanas que sólo aceptaría si se me permitía el acceso directo y privado a las personas detenidas. Entre otras cosas, yo no quería sentar el precedente de violar esta regla esencial del sistema de visitas para todo el resto del mundo. Zerrougui dijo que aceptaban estas dos limitaciones en respuesta a la cooperación mostrada por Washington. Pero añadió que no estaban dispuestos a renunciar a los estándares mínimos que fija nuestro equipo para este tipo de visitas, porque puede sentar un precedente peligroso con vistas a futuras visitas en otros países y pondrán en cuestión sus procedimientos de vigilancia. “El acceso a los presos —dijo— es un requisito esencial para preservar la independencia de nuestro trabajo.” El Pentágono optó al final por mantener su negativa, limitándose a explicar que hay una guerra en curso y que Naciones Unidas no es competente en la materia. Además, argumentan que la Cruz Roja tiene ya un acceso permanente a los presos. Pero su trabajo es confidencial y no pueden informar a la ONU de lo que ven dentro de la prisión extraterritorial de EE.UU. EL CASO DE OMAR KAHDR: Encerrado sin días ni noches: Su testimonio deja al descubierto el maltrato al que son expuestos los reclusos, aun cuando el gobierno de Estados Unidos indica que “son tratados de acuerdo con su edad y condición”. Pero Omar Khadr sólo tenía 15 años y su condición de niño y de ser humano fue dejada de lado en el momento de su detención. En su relato cuenta que en su primera etapa de detención en territorio afgano le fue negada cualquier tipo de medicación para aliviar el dolor de sus heridas, que no le permitieron usar el baño al punto de que se orinó encima que tenía sus manos atadas a una puerta mientras una bolsa le cubría la cabeza. Además, le tiraban agua fría y los oficiales ingresaban con perros para atormentarlo. En octubre del 2002 fue transferido a la Bahía de Guantánamo y allí fue sometido a terribles torturas. Le esposaron las manos y sujetaron sus pies al piso dejándolo así por varias horas mientras que oficiales norteamericanos se le acercaban sólo para burlarse. Fue encerrado en habitaciones frías, golpeado por guardias, levantado del cuello con las manos esposadas para después ser arrojado al piso. También llegaron a cortarle la respiración presionando sobre su cuello. “Tu vida está en mis manos”, le advirtió el interrogador a Omar Khadr en Guantánamo y así era. Estuvo por más de un año en el Campo y de Bahía de Guantánamo, el de máxima seguridad reservado para reclusos de “alto valor”. Cuenta que allí no existían los días ni las noches, las luces estaban encendidas tas 24 horas, si alguien intentaba cubrirlas con sus ropas era severamente castigado. El frío de la refrigeración destrozaba sus pulmones y muchas veces fue aislado del resto por períodos de aproximadamente un mes. Además de las palizas y los interrogatorios, constantemente era amenazado con ser trasladado a Afganistán, donde la tortura acabaría con su vida. También lo amenazaban con ser violado por un soldado egipcio, conocido como “El Número Nueve”. En julio del 2005, Omar inició una huelga de hambre junto con otros 200 detenidos por el maltrato y las condiciones en las que se encontraban. Durante la huelga de hambre el abuso no paró. El se encontraba debilitado y casi sin fuerzas para trasladarse, pero eso no evitaba que en los traslados a su celda recibiera de parte de los carceleros innumerables patadas en sus piernas. A instancias de unos abogados, pudo ser evaluado por psiquíatras independientes que corroboraron los efectos traumáticos de la tortura. El doctor Erico W. Trupin, experto en salud mental de jóvenes, dictaminó que tos síntomas de Omar Khadr eran los presentados por una persona expuesta a la tortura, y llamó al cese de la misma. Concluyendo en que sufría severos “trastornos psicológicos” y “alto riesgo de suicidio”. Sin embargo, este informe fue cuestionado por los abogados del gobierno. El caso de Omar fue uno de los pocos que pudo llegar a una Corte estadounidense, y según consta en los archivos el joven fue entrevistado por funcionarios canadienses, a partir del 27 de marzo del 2003, cuatro veces en cuatro días, sin embargo nadie reparó sobre su estado de salud ni le ofrecieron la posibilidad de enviar un mensaje a su familia. El gobierno de EE.UU. lo considera combatiente de Al Qaeda y lo califica como un “combatiente enemigo”. El Departamento de Defensa anunció que el 7 de noviembre iba a ser examinado por una comisión militar en forma completa y justa. Pero el secreto sobre Guantánamo impuesto por el Pentágono impide saber si ese examen se hizo y cuáles fueron los resultados. Como el habran muchos mas casos que no salieron a la luz, como la carcel que estaba escondida en un barco... Y hacian experimentos peores con los presos en los que los torturaban hasta hacerlos creer que ellos habian cometido crimenes que no cometieron, solo para que se culpen de los atentados del 11 de septiembre por ejemplo.. LES DEJO OTRO RELATO "Guantánamo no es una prisión, es un campo de torturas" Murat Kurnaz, cinco años en Guantánamo; escritor y activista de los derechos humanos 26 años. Nací y vivo en Bremen (Alemania). Antes de mi secuestro trabajaba en la construcción naval. Mi mujer se divorció de mí porque no sabía si estaba vivo o muerto. Creo en la democracia, pero bajo ese concepto se hacen cosas que no son democráticas. Creo en el islam Los países democráticos y más avanzados tienen lugares donde se tortura a la gente hasta matarla. Soy testigo de ello. Algo más que testigo. Tenía 19 años, había pasado dos meses estudiando en una escuela del Corán en Pakistán y volvía a casa, a Bremen (Alemania), con una bolsa llena de regalos para mi familia. Estaba contento. El autobús que me llevaba al aeropuerto se detuvo y un policía pakistaní me hizo bajar. ... Así empezó mi estancia en el infierno, que duró cinco años. Fui vendido a los americanos por 3.000 dólares. Los americanos no sabían quién era yo, y pocos meses después de capturarme, cuando ya estaba en Guantánamo, se dieron cuenta de que era inocente. ¿Entonces por qué lo retuvieron? Avisaron al Gobierno alemán para que se hiciera cargo de mí, pero el Gobierno alemán no hizo nada y tampoco lo hizo publico, se mantuvo en secreto. ¿Por qué? Todavía hoy el Gobierno alemán no puede dar ninguna explicación; incluso estando preso en Guantánamo tres miembros del servicio secreto alemán, el BND, me interrogaron e hicieron un informe en el que constaba que era inocente. El Gobierno alemán sabía que era inocente y que me estaban torturando, así que para mí es cómplice de esas torturas. Angela Merkel pidió su libertad a Bush. Sí, cuando el tema saltó a los medios de comunicación. Nunca he sido acusado de nada, nunca he tenido un juicio, pero seguiría en Guantánamo de no ser por mi madre. ¿Ha puesto usted alguna demanda? Estoy trabajando con dos abogados, uno en EE. UU. y otro en Alemania, y con Amnistía Internacional. Perdone la pregunta, ¿pero por qué se fue a Pakistán y se dejó barba tras el 11-S? En Bremen yo trabajé como portero de discoteca y vi cómo la droga destrozaba a muchos amigos míos, me sentía muy impotente. En Pakistán hay una escuela del Corán muy famosa que se dedica a ayudar a la gente sin recursos y a jóvenes con problemas de droga. Quise ir a conocerla, a formarme con ellos, y allí me dejé la barba como todos sus miembros. ¿No tenían ninguna consigna política? Es una escuela totalmente apolítica, que está contra la guerra y contra la violencia. ¿Adónde le llevaron al detenerle? A una cárcel secreta norteamericana en Kandahar, donde pasé tres meses de continuas torturas, palizas, electrochoques, ahogo en cubos de agua, y me colgaban de un gancho por las muñecas. Un médico lo supervisaba todo, te llevaban al límite de la muerte; aun así, he visto morir a muchos. Los americanos dijeron que le capturaron en zona de guerra en Afganistán. Sí, eso dijeron. Querían demostrar que yo era culpable, querían que firmara una confesión escrita por ellos conforme pertenecía a Al Qaeda. Aprendí dos cosas: que es muy fácil engañar a la gente manipulando las apariencias, y que gente cuyo aspecto es muy normal, gente de la que te fiarías, puede cometer los actos más atroces. ¿Le torturaban jóvenes soldados americanos? Sí, algunos tenían 18 años y también había mujeres. "¡Somos americanos! Sois terroristas, ¡lo vais a pagar!", no paraban de gritar, y se liaban a patadas seis o siete contra alguno de nosotros hasta matarlo. Tres meses después le enviaron a Guantánamo. Vivíamos en pequeñas jaulas, teníamos que estar sentados y, cuando oscurecía, tumbados boca arriba; si hablábamos entre nosotros nos pegaban; nos torturaban a diario y de forma arbitraria. En total, yo debí de pasar un año en aislamiento, en un agujero en absoluta oscuridad y con un frío espantoso. En una ocasión me tuvieron tres meses seguidos. Guantánamo no es una prisión, es un campo de torturas. En teoría, es una prisión de alta seguridad para terrorista, ¿qué gente hay ahí? Políticos, médicos, deportistas y, sorprendentemente, muchos adolescentes, niños de 14 años. El 95% de los presos han sido comprados por los americanos y el otro 5% son ladronzuelos que pertenecen a bandas. ¿Quién vende a esa gente? El hambre. En Pakistán, a cualquiera que no sea pakistaní. Durante mi estancia, el preso más joven tenía 9 años y el más anciano 105. ¡Qué hace un niño de 9 años en ese lugar! Él no lo sabía, y yo creo que era inocente, pero, en todo caso, un niño con quien tiene que estar es con su madre y no en una jaula. Soy testigo de cómo obligaban a los padres a ver la tortura de sus hijos y viceversa. Mi vecino de jaula, un hombre de unos 85 años, estaba paralítico desde hacía 27 años. "¡¿Pero qué he hecho yo?!", preguntaba a los americanos. Como a todos los demás, a él también lo torturaban. ... Trajeron a un chico de 19 años, no tenía piernas, eran dos muñones ensangrentados y purulentos. Venía de la prisión de Bagram, donde hacía tanto frío que se le helaron los pies y en el hospital militar le amputaron las piernas. No era el único al que le habían cortado un miembro del cuerpo, lo he visto en Guantánamo varias veces. Muchos tenían las piernas, los brazos o los pies rotos a causa de los golpes, pero allí no trataban las fracturas. "Se cura solo", decían los centinelas.
EEUU = ¿Tortura?
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