Este es un tema que me parece muy interesante, por lo cual lo iré actualizando regularmente. Si te interesa seguime... ¿El fin de la recesión? ¿Quién engaña a quién? Immanuel Wallerstein La Jornada Los medios nos dicen que la "crisis" económica ya pasó, y que la economía-mundo está de regreso a su modo normal de crecimiento y ganancia. El 30 de diciembre, Le Monde resumió este sentir en uno de sus acostumbrados y brillantes titulares: "Estados Unidos quiere creer en una recuperación económica". Exacto, ellos "quieren creer", y no es solamente gente Estados Unidos. ¿Pero es esto así? Primero que nada, como lo he estado diciendo en repetidas ocasiones, no estamos en una recesión sino en una depresión. La mayoría de los economistas tienden a tener definiciones formales de estos términos, basados primordialmente en el aumento de los precios en los mercados bursátiles. Utilizan estos criterios para demostrar el crecimiento y la ganancia. Y los políticos en el poder se ponen felices de explotar este sinsentido. Pero ni el crecimiento ni la ganancia son las medidas apropiadas. Siempre hay algunas personas que obtienen ganancias, aun en el peor de los tiempos. La cuestión es cuántas personas, cuáles personas. En los tiempos "buenos", la mayoría de la gente disfruta de mejoras en su situación material, aun cuando haya diferencias considerables entre quienes están en la cima y los que están en la base de la escalera económica. Una marea creciente levanta todos los barcos, como dice el refrán, o por lo menos la mayoría de los barcos. Pero cuando la economía-mundo se estanca, como lo ha sido la economía-mundo desde la década de 1970, varias cosas ocurren. La cantidad de gente que está empleada con ganancia y que por tanto recibe un ingreso mínimamente adecuado, baja de modo considerable. Y debido a esto, los países intentan exportar su desempleo unos a otros. Además, los políticos intentan privar de ingreso a los ancianos retirados y a los jóvenes que aún no están en edad de trabajar, con tal de apaciguar a sus votantes, que caen en las categorías comunes con edad de trabajar. Si valoramos la situación país por país, es por eso que hay siempre algunos de éstos donde la situación se mira mejor que en la mayoría de los otros. Pero cuáles países parecen estar en mejor situación es algo que varía con alguna rapidez, como ha estado ocurriendo durante los últimos 40 años. Es más, mientras continúa el estancamiento, el cuadro negativo crece y se agranda, razón por la cual los medios comienzan a hablar de "crisis" y los políticos a buscar remedios prontos. Hacen llamados a la "austeridad", lo que significa recortar todavía más las pensiones, la educación y la atención a la niñez. Deflactan sus divisas, si eso les es posible, con el fin de reducir momentáneamente sus tasas de desempleo a expensas de las tasas de desempleo de otro país. Veamos el problema de las pensiones gubernamentales. En 2009, un pequeño poblado en Alabama agotó su fondo de pensión. Se declaró en bancarrota y dejó de pagar sus pensiones, con lo que violó la ley estatal que le requería hacerlo. Como apuntó el New York Times, "no son sólo los pensionistas los que sufren cuando un fondo de pensiones se seca. Si una ciudad intenta obedecer la ley y pagarle a un pensionista con dinero de su presupuesto anual de operación, probablemente tendrá que adoptar vastos incrementos en sus impuestos, o realizar enormes recortes en los servicios, para juntar el dinero. Los actuales trabajadores urbanos pueden terminar pagando un plan de pensiones que no estará ahí para su propio retiro". Pero éste es un problema que se avizora en cada uno de los estados de Estados Unidos que, por ley, deben contar con presupuestos balanceados, lo que significa que no pueden recurrir a préstamos para cumplir con sus actuales necesidades presupuestarias. Y hay un problema paralelo en toda nación que se encuentre en la zona euro que no puede deflactar sus divisas con el fin de cumplir con sus necesidades presupuestarias, lo que ha significado que su capacidad de obtener préstamos conduzca a costos insostenibles y exorbitantes. Pero qué hay, pueden ustedes preguntar, de aquellos países donde se dice que la economía "florece", como Alemania, y más en particular dentro de Alemania, en Bavaria –llamado por algunos "el planeta de los felices". ¿Por qué ocurre entonces que los habitantes de Bavaria "sientan un malestar" y parezcan "avasallados e inseguros de su salud económica"? El New York Times anota que "(en Bavaria) está muy extendida la visión de que la buena fortuna de Alemania... llegó a expensas de los trabajadores, que en los últimos 10 años han sacrificado salarios y beneficios para hacer a sus empleadores más competitivos... De hecho, parte de la prosperidad proviene de que la gente no obtenga la seguridad social que debería tener". Bueno, entonces, por lo menos está el buen ejemplo de las "economías emergentes" que han mostrado un crecimiento sostenido durante los últimos cuantos años, especialmente en los llamados países BRIC (Brasil, Rusia, India y China). Miremos de nuevo. El gobierno chino está muy preocupado por las sueltas prácticas de otorgamiento de préstamos de los bancos chinos, que parecen ser una burbuja, y que conduce a la amenaza de una inflación. Un resultado es el marcado incremento en los despidos, en un país donde la red de seguridad de los desempleados parece haber desaparecido. Entre tanto, la nueva presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, dice perturbarle que la "sobrevaluación" de la divisa brasileña se conjunte con lo que ella percibe como deflación de las divisas estadunidense y china amenazando la competitividad de las exportaciones brasileñas. Y los gobiernos de Rusia, India y Sudáfrica, todos enfrentan los primeros síntomas de descontento por parte de grandes segmentos de sus poblaciones que parecen no haber recibido los beneficios de su supuesto crecimiento económico. Finalmente, y no es menor, hay aumentos marcados en los precios de la energía, los alimentos y el agua. Esto es el resultado de la combinación de un crecimiento en la población mundial y el aumento en los porcentajes de gente que exige contar con ellos. Esto implica una lucha en pos de estos bienes básicos, una lucha que puede tornarse mortal. Hay dos posibles resultados. Uno es que gran cantidad de gente reduzca el nivel de su demanda –lo que es de lo más improbable. Otro es que lo mortal de la lucha termine reduciendo la población mundial y por lo tanto haya menos escasez –una solución malthusiana de lo más desagradable. Conforme entramos en esta segunda década del siglo XXI, parece poco probable que hacia 2020 miremos hacia atrás a esta década como una en que la "crisis" fue relegada a recuerdo histórico. No ayuda mucho "querer creer" en una perspectiva que parece remota. No ayuda para intentar entender qué es lo que debemos hacer al respecto. Traducción: Ramón Vera Herrera Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2011/01/08/index.php?section=opinion&article=018a1mun FUENTE: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=119980 "La crisis financiera durará entre seis y doce meses más" El banco asegura que tiene más capital del necesario para afrontar las turbulencias ENTREVISTA: JOHN THAIN MERRILL LYNCH IÑIGO DE BARRÓN / CLAUDI PÉREZ 16/03/2008 John Thain, presidente y primer ejecutivo de Merrill Lynch, parece un hombre tranquilo. Es una condición imprescindible para alguien en ese puesto. Thain ha llegado a este banco de inversión de Nueva York en el peor año de su historia, tras reconocer pérdidas y provisiones de casi 24.000 millones de dólares (15.340 millones de euros) por la crisis de las hipotecas basura de EE UU. Quizá el sueldo de 30 millones de euros (que puede quintuplicarse en función de los resultados) ayudara a Thain a decidirse por Merrill Lynch tras dejar el cargo de primer ejecutivo de la Bolsa de Nueva York. Merrill Lynch se disputa con Citigroup el primer puesto en el ranking de los más afectados por el terremoto de las hipotecas tóxicas, aunque hay un matiz importante: su rival tiene un tamaño tres veces mayor. Thain visitó España el pasado 6 de marzo por primera vez desde su llegada a la presidencia. Fue una visita relámpago para explicar a los empleados y a sus principales clientes -las grandes empresas del Ibex 35- que la compañía no está tan mal como parece. Mantuvo encuentros con los máximos responsables del BBVA y del Santander, con los que compartió su visión de la crisis. La entrevista duró algo más de 20 minutos ante la apretada agenda de Thain. Pregunta. ¿Cuáles son los principales errores que la banca tradicional y los bancos de inversión han cometido en esta crisis, después del boom hipotecario del pasado verano? Respuesta. El problema actual es el resultado de una burbuja de liquidez. Hubo demasiado dinero disponible durante demasiado tiempo y a un coste demasiado bajo, y eso permitió que se originara un endeudamiento cada vez más grande en condiciones muy laxas. Eso permitió, por ejemplo, que los fondos de private equity [capital riesgo] operaran con niveles de deuda extraordinariamente elevados. Cuando esa burbuja de liquidez estalló, provocó los problemas que estamos viendo ahora, lo que ha llevado a una pérdida de confianza en el conjunto del sistema financiero. En este momento, estamos sufriendo las consecuencias de esta burbuja. P. ¿Cree que podría resurgir la crisis si las aseguradoras de bonos, las llamadas monolines, tienen más problemas? R. La crisis continúa y las monolines están en situaciones muy diferentes, dependiendo de qué entidad se elija. Una de las mayores, MBIA, ha aumentado su capital y ha conseguido que sus calificaciones de riesgo se reconfirmen, así que yo creo por lo menos a corto plazo que va a estar en buena situación. Otra de las grandes, Ambac, está intentando conseguir más capital. Así que aunque hay mucha preocupación con estas compañías, no creo que en sí mismas sean la causa de este problema o un factor para que la crisis mejore o empeore. P. ¿Cree que lo peor ya ha pasado? ¿Se ve el final del túnel? R. No. Todavía no. P. ¿Cuándo terminará? R. Nadie tiene la verdadera respuesta. Pero creo que la crisis durará entre seis y doce meses más, por lo menos. P. ¿Piensa que la política de la Reserva Federal -la Fed, el banco central estadounidense- de bajar los tipos de interés es correcta y eficaz? R. La Reserva Federal está bajando los tipos de interés para estimular la economía. Pero por desgracia, la rebaja de tipos no es una ayuda para el sector financiero en esta crisis de crédito, ya que el problema no es el precio del dinero, sino la disponibilidad de crédito y la falta de confianza. Así que limitarse a bajar los tipos de interés no va a servir de nada. P. ¿Qué opina sobre la invitación a los bancos del presidente de la Fed, Ben Bernanke, para que se relajen las condiciones financieras a los clientes para evitar impagos? R. Creo que la Reserva Federal está haciendo lo correcto, pero no tiene todas las herramientas que funcionarían para resolver este problema. P. ¿Necesita un cambio la Administración de Estados Unidos? R. El Gobierno de Estados Unidos va a cambiar pase lo que pase. Vamos a tener una nueva Administración en nueve meses pase lo que pase. P. ¿Qué opina de los últimos ocho años de George W. Bush? R. Es una pregunta demasiado amplia, demasiado difícil de contestar. P. Llegó a Merrill Lynch en diciembre, en un momento difícil. ¿Qué ha hecho desde su llegada a la compañía en diciembre para cambiar la terrible situación del banco? R. Déjeme que replantee su pregunta, porque no todo el grupo Merrill Lynch estaba en una situación terrible. En realidad, la mayor parte de Merrill Lynch estaba en una situación muy buena. La mayoría de las áreas de negocio están en excelente forma. Nuestra división de banca privada, así como la de banca de inversión y el mercado de capitales, registraron cifras récord en 2007. P. Entonces, ¿dónde estaban los problemas? R. Concentrados en un área muy pequeña, los créditos subprime y las CDO (activos financieros basados en las hipotecas basura), donde ya hemos efectuado importantes saneamientos. En 2007 las pérdidas fueron de 8.600 millones de dólares (5.520 millones de euros), pero conseguimos 12.800 millones de dólares (8.215 millones de euros) de capital en menos de dos meses. Tenemos más capital del que perdimos, lo que significa capital disponible adicional. Ahora podemos centrarnos en impulsar nuestro negocio y en aplicar nuestra estrategia, que es para lo que estoy aquí. P. ¿Qué ha cambiado internamente en la gestión del banco? R. Hemos reestructurado nuestras funciones de gestión de riesgos para evitar que este problema vuelva a reproducirse. Hemos contratado un nuevo codirector de riesgo y hemos cambiado el departamento de riesgos para que dependa directamente de la presidencia, por lo que yo estaré mucho más implicado en su gestión. Ahora el tamaño del riesgo se ajusta adecuadamente a la escala del negocio. El control del riesgo se ha centralizado para toda la compañía. También hemos cambiado la estructura de retribuciones de modo que el primer determinante sea el resultado global de la compañía, después la evolución del departamento y, por último, la aportación de cada persona. Éstos son los principales cambios. P. ¿No necesitan más inyecciones de capital, como en el caso de Citigroup? R. No. Ése es un punto muy importante. Hemos realizado una limpieza enorme en nuestra cartera de créditos. Tenemos más capital del que necesitamos, de modo que podemos decir al mercado que no necesitamos más inyecciones. Podemos afirmar que hemos abordado el problema. P. ¿Merrill Lynch no dará más sorpresas a los mercados? R. Hemos solucionado los problemas más significativos. Nuestro balance aún mantiene algunas posiciones de riesgo, de modo que aún no lo hemos eliminado completamente, pero ninguna de estas posiciones es de la magnitud de las que vimos al final del último trimestre. P. Así que ya se puede decir que Merrill Lynch ha superado la crisis. R. No, yo diría que hemos hecho frente a los problemas más graves. Pero eso no significa que no tengamos ningún riesgo, porque lo tenemos. P. ¿Y espera problemas en otros bancos? R. Sí, cualquiera que tenga activos relacionados con el crédito podría estar expuesto. Todos los que tengan créditos estructurados, préstamos de refinanciación de hipotecas o tarjetas de crédito al consumo, por ejemplo, podrían tener dificultades en el futuro, porque el valor de estos activos está cayendo en picado. P. ¿Qué piensa de Europa, de los grupos bancarios europeos? R. El uso del mercado de derivados ha extendido los problemas a otras zonas del mundo, así que hemos visto pérdidas en bancos franceses, bancos alemanes e incluso bancos australianos. El problema se ha extendido por todo el mundo. FUENTE: http://www.elpais.com/articulo/empresas/sectores/crisis/financiera/durara/doce/meses/elpepueconeg/20080316elpnegemp_4/Tes La recesión económica duró 18 meses: EU El Buró Nacional de Investigaciones Económicas dijo que la caída terminó en junio de 2009; el mandatario Barack Obama dijo que muchas personas aún sienten la realidad de la recesión. WASHINGTON (AP) — La recesión más larga que Estados Unidos soportó desde la Segunda Guerra Mundial terminó en junio del 2009, dijo el lunes un grupo de investigación que determina el comienzo y el final de las crisis económicas. La recesión duró 18 meses, entre diciembre del 2007 y junio del 2009, dijo el Buró Nacional de Investigación Económica (NBER por sus siglas en inglés), un grupo de académicos con sede en Cambridge, Massachusetts. Esto la haría la recesión más larga desde la Segunda Guerra, al superar a las de 1973-1975 y 1981-1982, que duraron 16 meses cada una. La economía de Estados Unidos creció 2.4% en el segundo trimestre de 2010, por debajo del 2.7% que había previsto el propio Gobierno. Las expectativas para el tercer trimestre también muestran un descenso. Un sondeo de la Reserva Federal de Filadelfia a 36 analistas estima que la economía crecería a una tasa anual del 2.3% este trimestre, por debajo de la estimación anterior del 3.3% entregada en mayo. Cuando la NBER declara el inicio de una recesión, no la define como dos trimestres consecutivos de caídas en el Producto Interno Bruto (PIB), tal como lo definen muchos países. En cambio, declara que Estados Unidos está en recesión cuando ve una caída en la actividad económica que se extiende a lo largo de la economía y que dura unos meses. Obama replica El presidente estadounidense, Barack Obama, dijo este lunes que muchas personas aún sienten la realidad de la recesión, pese al reporte del NBER. En declaraciones al canal de televisión CNBC, el mandatario elogió además la labor desempeñada por el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, y por su principal asesor económico, Larry Summers. Obama destacó que no había tomado ninguna decisión sobre posibles cambios de personal en su equipo, al preguntársele si Geithner y Summers permanecerían en sus cargos. FUENTE: http://www.cnnexpansion.com/economia/2010/09/20/crisis-recesion-termino-oficial-expansio Esto de la Recesión Económica, Crisis Económica Mundial supuestamente sería de varios años pero según la FMI ( Fondo Monetario Internacional ) la Crisis Economica Mundial ya terminó y ahora estamos en la etapa de recuperación, se habla de varios paises y como esta la situación en cada país, aca un corto video explicando que sucede con la Recesión Económica. link: http://www.youtube.com/watch?v=TxJjHY1nrmE&feature=player_embedded FUENTE: http://negocio-internacional.net/crisis-economica-recesion-mundial-termino-video/ link: http://www.youtube.com/watch?v=XukcQG2NIu4 CRISIS DEL CAPITALISMO POR DAVID HARVEY link: http://www.youtube.com/watch?v=5DNJdz64cVo La crisis de los países industrializados amenaza la recuperación global 14/01/2011 El Banco Mundial ha afirmado que los problemas financieros de los países ricos constituyen una amenaza para la recuperación económica, advirtiendo que la economía mundial experimentará un crecimiento menor al esperado este 2011. La economía mundial creció en 2010 un 3,9% debido fundamentalmente al aporte del crecimiento en los países en desarrollo que alcanzaron de forma conjunta un 7 por ciento. Para este año el Banco Mundial espera un crecimiento 0,6% menor, de 3,3 por ciento. Nuevamente, se espera que los países en desarrollo crezcan a un ritmo más acelerado con un crecimiento esperado de 6%. La demanda en estos países se ha convertido en uno de los principales motores de la economía mundial. El Banco Mundial advierte que la principal amenaza a la recuperación económica son los problemas financieros en los países ricos. Durante 2011, los países de la eurozona tienen vencimientos de deuda equivalentes a unos 560.000 millones de euros. La principal preocupación es que algunos de estos países, como Portugal, Irlanda o Grecia, no puedan hacer frente a sus compromisos, lo cuál provocaría una crisis bancaria y amenazaría la estabilidad del euro. El Banco Mundial también se refirió a los flujos de capitales especulativos que están yendo hacia economías emergentes como Brasil, destacando que en la mayoría de los países estos capitales han reforzado el crecimiento económico, pero podrían provocar burbujas inmobiliarias y llevar a la apreciación de las monedas, lo cual afectaría su competitividad. Varios países como Brasil y Perú entre otros, han adoptado medidas para restringir estos capitales y poner un freno a la apreciación cambiaria. El Banco Mundial advirtió además sobre los riesgos de inflación y destacó que los precios de los alimentos continuarán subiendo si los inversionistas siguen apostando al sector de materias primas a fin de obtener altos dividendos. FUENTE: http://mamvas.blogspot.com/2011/01/la-crisis-de-los-paises.html?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+feedburner%2FDqyr+%28Jaque+al+Neoliberalismo%29&utm_content=Google+Feedfetcher Para salir de la crisis hay que acabar antes con el crimen financiero Juan Torres López y Alberto Garzón Espinosa Altereconomía 17/01/2011 Un informe del Foro Económico Mundial advierte de que el mundo no podrá aguantar otra crisis financiera. El Banco Mundial señala que la crisis de la deuda europea amenaza al crecimiento mundial. El Fondo Monetario Internacional es pesimista sobre sus previsiones y teme que vuelvan a darse episodios de recesión, y los economistas más críticos o Premios Nobel como Stiglitz o Krugman advierten de que todo puede volver a ponerse peor en el año que acaba de comenzar. Es lógico que predominen esas opiniones. Hasta el momento, a la economía no se le ha dado un verdadero tratamiento sintomático orientado a atacar las causas de los males que padece. A lo sumo, se le han suministrado algunos placebos o sucedáneos: muchas buenas palabras, algunas normas de regulación más estricta que no se han puesto en marcha y que, como ha ocurrido con la europea que dice estar orientada a poner en orden los mercados de CDS más peligrosos, lo único que hacen es facilitar que los bancos, las grandes fortunas y los especuladores vuelvan a ganar cada vez más dinero. Esta última norma europea aparentemente dedicada a reglamentar la inversión en los llamados hedge funds y por lo tanto, según dicen, destinada a limitar el riesgo sistémico que representan para la economía, muestra quizá mejor que ninguna otra el cinismo de quienes tienen el mundo en sus manos. Dicen que van a reforzar la capacidad de supervisión de las diferentes autoridades financieras nacionales europeas y que, para eso, será cada una de ellas la que se encargue de vigilar la entrada de esos fondos en sus respectivos territorios y de establecer si cumplen los estándares necesarios para que puedan operar en Europa (de darle, digámoslo a lo claro, como el “pasaporte” para poder operar en Europa). ¡Qué buenas palabras! Sólo que detrás de ellas se esconde un objetivo engañoso: de esa manera será más fácil que haya alguna autoridad que sea más generosa a la hora de aplicar los criterios de entrada o autorización de actividad, y como al mismo tiempo se ha establecido que si cualquiera de esas autoridades aprueba la presencia de un fondo, éste tendrá ya “pasaporte” para operar en toda la Unión, resulta que de esta forma lo que se facilita es que los fondos de inversión más peligrosos y más generadores de turbulencias podrán operar con más facilidad en toda Europa, y no bajo un control más severo, como se dice. Y ahora viene lo bueno: casi el 80% de los hedge funds está radicado en la City de Londres que es, además, la plaza más tolerante a la hora de permitirles actuar, de modo que lo que ocurrirá no será que disminuya el riesgo sistémico sino todo lo contrario. Y eso, además, se verá agravado porque en la norma apenas se avanza hacia lo que es fundamental, es decir, el modo en que esos fondos trasladan el riesgo al sistema financiero: por medio del apalancamiento, es decir, de los préstamos que solicitan a las entidades financieras. Ni se limita la cantidad en que pueden apalancarse (que es mucha porque precisamente actúan con muy poco capital propio), ni se obliga a la autoridades a intervenir si hay problemas por esa causa. También se ha dicho que esta norma europea sirve para luchar contra los paraísos fiscales porque con ella se prohibirá que puedan operar en Europa los fondos que estén situados en ellos, es decir, en países que no garanticen un intercambio activo de información fiscal. Pero también eso es mentira. La norma impide que ese fondo opere en Europa, ¡pero no que cualquier entidad europea compre inversiones del fondo! Y, como en este caso, quienes invirtieran en esos hedge funds no tendrían entonces que informar a las autoridades europeas (aunque sean entidades europeas). Resulta entonces que la información sobre el riesgo que haya asumido no saldrá a la luz. En fin, la norma es una buena prueba de que las que, ya de por sí escasas, se están presentando como reformas del sistema son en realidad más de lo mismo y que, por lo tanto, la verdad es que hay una completa falta de voluntad a la hora de imponer medidas de auténtico control de los movimientos especulativos, de las operaciones de alto riesgo que son las que están constituyendo auténticos actos de extorsión a los gobiernos. Y cuando están dejando que todo siga prácticamente igual hay que decir las cosas muy claras para que nadie se llame a engaño. Lo que ha provocado esta crisis y otras anteriores es la generalización de actividades especulativas y el mantenimiento de un sistema financiero cada vez más vinculado a la realización de actividades claramente criminales. El presidente del gobierno andaluz lo dijo en su día muy claramente: se está produciendo terrorismo financiero (El País 05/05/2010). Hace unos días, los fondos de inversión especulativos difundían la idea de que Portugal no podría pagar su deuda. Bancos españoles como el BBVA quedarían afectados por eso, puesto que son acreedores de Portugal y de bancos portugueses, y por tanto bajaron sus acciones en los mercados. Los especuladores aprovecharon para comprarlas más baratas. Días más tarde, Portugal tenía que subir el tipo de interés de sus bonos y los propios especuladores compraban los bonos con más rentabilidad. Las acciones del BBVA subían y así los especuladores las vendían con márgenes suculentos. Un gran convite para ellos a costa en este caso del pueblo portugués, pero en otros casos del irlandés, del griego, del mexicano, del argentino… Y eso es simplemente un robo consentido. Los bancos han acumulado cientos de miles de millones de pérdidas por su conducta irresponsable y después de enriquecer sin límite a sus propietarios y directivos. Han recibido billones de euros para tapar sus agujeros patrimoniales y ayudas legales y financieras para ocultar sus quiebras, todo lo cual lo pagan los pueblos. Eso es un robo muy bien orquestado. Los súper ricos que ven aumentar constantemente sus ingresos y riquezas apenas pagan impuestos y sólo los trabajadores y los pequeños y medianos empresarios han de proporcionar los ingresos de los Estados. Eso es un robo perfectamente premeditado. Los bancos y los súper ricos operan en paraísos fiscales escondiendo sus beneficios y ocultando sus operaciones sucias de todo tipo. Eso es un robo institucionalizado. Los ricos obligan a que los recortes de gastos que llevan a cabo los gobiernos se centren en derechos sociales y no en los que les benefician a ellos, como las ayudas a la gran empresa, los gastos militares o las subvenciones para competir con facilidad en los mercados. Eso es un robo a mano armada. Los bancos cobran comisiones altísimas, obligan a suscribir cláusulas leoninas y a los clientes no les queda más remedio que aceptar lo que les imponen sin que los bancos centrales hagan nada para evitarlo. Eso es un robo en cuadrilla. Los especuladores manipulan los mercados y alteran el precio de de la deuda para exigir después a los gobiernos que apliquen nuevas políticas neoliberales. Eso es un robo con alevosía. Las grandes empresas, de telefonía, de gas, de electricidad, petroleras… juegan con las empresas como mejor les conviene y cobran precios por encima de los de competencia. Eso es un robo a manos llenas. Los ricos afirman que no hay dinero para financiar las pensiones públicas pero no dicen nada del dinero que se gasta el gobierno en apoyar los planes de pensiones privados para que así se nutran los fondos financieros especulativos. Eso es un robo cargado de mentira y de cinismo. Los especuladores manipulan los precios de las materias primas alimentarias y su precio sube a las nubes provocando hambrunas y millones de muertes. Eso es, como dice Jean Ziegler, un crimen organizado contra la humanidad. Ésta es simplemente una brevísima e incompleta relación de los crímenes financieros consentidos en nuestra época. Son los que producen que haya crisis financieras, económicas, alimentarias, ambientales… y los que hacen que el mundo sea un verdadero infierno para miles de millones de personas. Son crímenes que se pueden evitar con decisión y voluntad política. O mejor dicho: son lo primero que habría que evitar, lo que hay que evitar urgentemente, si es que de verdad quisiéramos acabar con la crisis. Y se puede evitar si la ciudadanía se empeña y se enfrenta de una vez a semejante vergüenza. FUENTE: http://www.rebelion.org/noticias/economia/2011/1/para-salir-de-la-crisis-hay-que-acabar-antes-con-el-crimen-financiero-120534 La macroeconomía ortodoxa está acabada, lo que pasa es que no todos los zombies que la practican reconocen que están muertos Randall Wray 16/01/11 El texto que sigue es el de una conferencia dictada en el simposio de la ASSA [Unión de Asociaciones de Ciencia Social, por su siglas en inglés] celebrado en Denver la pasada semana, en una mesa organizada por James Galbraith ["El paradigma económica bajo presión"] y patrocinada por Economistas por la Paz y la seguridad. Como es harto sabido, la Reina preguntó a sus economistas porqué ninguno vio venir la crisis. Ni que decir tiene, la respuesta es complicada, pero parte de la misma tiene que buscarse en la evolución de la teoría económica en el período de postguerra: desde la "Edad de Keynes", pasando por la era friedmanita y el regreso de la virulenta teoría económica neoclásica, hasta, finalmente, el Nuevo Consenso Monetario, con una nueva versión antikeynesiana de los ajustes ocasionales realizados por un banco central eximido de rendir cuentas a nadie ["independiente"]. No podemos dejar de lado los desarrollos paralelos en la teoría financiera –con su hipótesis de los mercados financieros eficientes— y la subsiguiente desregulación y de-supervisión que llevaron a la financiarización de todo. Pero para hacer corta una larga historia: si tu teoría dice que es imposible un colapso global, no lo verás venir. Y lo cierto es que, como ha sostenido Jamie en su gran libro El Estado predador, nadie, salvo en Chicago y en otros institutos de investigación pretendidamente superior, tomó jamás en serio el mantra del libre mercado: fuera de las torres de marfil, nunca pasó de ser ese mantra una consigna, una justificación del enriquecimiento de la minoría con poder. Como Jamie , yo creo también que la macroeconomía ortodoxa está acabada; lo que pasa es que no todos los zombies que la practican reconocen que están muertos. Luego del estallido de la crisis, Jamie, Duncan Foley y yo fuimos invitados por la Universidad de Chicago a discutir en mesas redondas con una docena o así de Chicago boys. Ninguno de ellos –la cosa difícilmente resultará sorprendente— se mostró dispuesto a apearse de su dogma de los mercados libres y eficientes: la crisis estaba causada por un exceso de interferencias públicas. Solución: más desregulación. Y tras tres años de crisis, quienes nunca la vieron venir dicen observar indicios de recuperación por doquiera que miran. Sólo la academia está desnortada. Quienquiera que actuara en los mercados financieros la vio venir: en realidad, planificaron dándola por hecha, y trabajaron con denuedo para provocarla; sacarían beneficio por el camino, y aún mayor beneficio cuando llegara el colapso recogiendo ganancias en sus apuestas en los mercados de derivados financieros de impagos crediticios (CDS) y robando todas las viviendas. Es la sociedad de propietarios de Bush, y el objetivo fue siempre transferir toda la propiedad a los de arriba por la vía de crear burbujas en serie: lo que Michael Hudson llama Burbujonia: el mayor despojo de tierras desde el movimiento de cercamiento y privatización [en la Europa de los siglos XVI-XVIII]. Pues no señor; no hay recuperación. Los bancos son más insolventes hoy –masivamente insolventes— que hace dos años. Están cocinando sus libros de contabilidad para poder pagar bonos a sus ejecutivos y remunerar a los intermediarios financieros y a los operadores de ejecuciones hipotecarias por su exitosa labor de transferir toda la riqueza a la elite. Pero Jamie me ha pedido que hable hoy aquí sobre la situación de la teoría económica, no de la economía. Y me voy a centrar en un zombie que anda particularmente necesitado de una estaca de madera en el corazón o de una bala de plata en la cabeza: el llamado Nuevo Consenso Monetario. Se trata de una versión actualizada del viejo pseudokeynesianismo bastardo del modelo ISLM. La idea es que la inflación ralentiza el crecimiento, razón por la cual hay que combatirla diligentemente. La Reserva Federal mantendrá bajas las expectativas de inflación, la inflación será baja y el crecimiento, robusto. Todos los eslabones de esta cadena de razonamiento son deliciosamente ilusorios. Se supone que la Reserva Federal maneja las expectativas convenciendo a los mercados de que controla la inflación, y mientras controle las expectativas, controla la inflación. Pero si no puede controlar las expectativas, no puede manejar la inflación, y todo queda en agua de borrajas. ¡Menudo alfilerillo del que prender toda la política pública! Y en cualquier caso: ¿por qué habría de generar crecimiento robusto una inflación baja? Pues porque…, bueno, porque lo dice la Reserva Federal, a redropelo de cualquier prueba empírica. Ahí afuera, en el mundo real, las meras expectativas no pueden gobernar ningún fenómeno económico: las expectativas de inflación sólo determinarán la inflación real si quienes de verdad pueden influir en los precios actúan sobre esas expectativas. Y la inflación por debajo del doble dígito jamás ha sido un freno al crecimiento económico. Tomemos la situación actual a modo de ejemplo. Hemos pasado a una nueva emisión, por la Reserve Federal, de flexibilización cuantitativa (QE2), una aplicación del Nuevo Consenso Monetario (NCM). El helicópero cargado de dólares de Ben va a inyectar billones de dólares en la economía, supuestamente para crear expectativas de inflación a fin de contrarrestar las fuerzas deflacionarias del mundo real. Ello es que muchos extremistas políticos están esperando realmente la llegada de la inflación y corriendo como pollos sin cabeza comprando oro y disparatando sobre la hiperinflación y el colapso del dólar. Y sin embargo, de inflación, nada de nada. ¿Por qué? Porque quienes de verdad tendrían poder para imponer precios –las grandes corporaciones empresariales y los sindicatos— no pueden crear inflación. Los trabajadores no pueden aumentar sus salarios, dado el desempleo masivo; y las empresas no pueden aumentar los precios, dadas las presiones competitivas. Así que, por fuertes que sean las ansias subjetivas de creer, nada pueden esas ansias frente a unos hechos objetivos enterquecidos. Terminará por verse que los extremistas andan muy equivocados. La Reserva Federal no puede crear inflación. En manos del banco central está el poder para bajar el precio de las reservas –el tipo de interés interbancario a 24 horas— tan cerca de cero como quiera. También puede bajar los tipos de interés a más largo plazo sobre activos que esté dispuesto a comprar, pero eso tiene un límite práctico, superior a cero, basado en lo que Keynes llamó la regla del cuadrado. Supuestamente, la flexibilización cuantitativa bombea dinero hacia la economía, a fin de generar gasto y crear expectativas de inflación. Pero todo lo que consigue es substituir letras del Tesoro por reservas en los libros de contabilidad bancaria, rebajando los ingresos por intereses. La flexibilización cuantitativa no funciona porque: • (1) la reservas bancarias adicionales no permiten o no estimulan un mayor préstamo bancario; • (2) los efectos del tipo de interés son, a lo sumo, pequeños, y quedan anegados por la furia desapalancadora del sector privado; – La mejor estimación, basada en el estudio de la Reserva federal neoyorquina: 18 puntos básicos • (3) las ventas de letras del Tesoro no pasan de ser una permuta financiera que reduce el vencimiento de los activos del sector privado, pero no aumenta los ingresos del sector privado; y • (4) dado el reducido vencimiento de los portafolios del sector privado, la reducción del ingreso por intereses podría llegar a tener efectos reales deflacionarios. Pero todo eso ya lo sabíamos: Japón ha venido practicando la flexibilización cuantitativa durante 20 años, buscando crear expectativas de inflación y contrarrestar los vientos deflacionarios. Es interesante comparar la experiencia japonesa con la estadounidense (hasta ahora), observando la siguiente serie de tres gráficos: Como dicen, la historia nunca se repite; pero en este caso, rima estupendamente. Sólo la locura podría llevarnos a seguir la senda japonesa y esperar resultados distintos. Se me permitirá terminar mi crítica del Nuevo Consenso Monetario con una observación de un Galbraith, esta vez John Kenneth: "Para frenar el desempleo y la recesión en los EEUU, así como contener el riesgo de inflación, la entidad que se precisa es la Reserva Federal (…) Durante muchos años (y los que seguirán) se ha hallado ésta bajo la dirección, desde Washington, de un presidente harto respetado (…) La institución y su máximo dirigente constituyen la respuesta autorizada tanto al auge y la inflación como a la recesión y la depresión (…) Se considera que las tranquilas medidas respaldadas por la Reserva Federal son las acciones económicas más aptas y más aceptadas. También son patentemente ineficaces. No logran lo que se supone que logran. La recesión y el desempleo o el auge y la inflación siguen su curso. He aquí nuestra forma de fraude más estimada, y si bien se mira, la más evidente." Aun si la teoría económica "keynesiana" de la inmediata postguerra tenía muy poco que ver con Keynes, al menos guardaba cierta relación con el mundo real. Lo que pasaba por macroeconomía en el precipicio del colapso global no tenía ya nada que ver con la realidad: resulta tan pertinente para nuestra economía como la teoría de la tierra plana para la ciencia natural. En suma: esperar que los economistas de la Reina pronostiquen la crisis sería como poner a los partidarios de la teoría de la tierra plana al frente de una nave espacial de la NASA y esperar que hagan predicciones exactas de los puntos de regreso y aterrizaje del ingenio aeroespacial. Huelga decirlo: los consejeros económicos de los presidentes Bush y Obama no podían hacerlo mejor. Refiriéndose al trabajo de los economistas más célebres de los últimos treinta años, Lord Robert Skidelsky ha dejado dicho lo que sigue: "Raramente en la historia se han entregado mentes tan poderosas a ideas tan extravagantes". Pero no eran sólo ideas extravagantes: las ideas de los Larry Summers, Bob Rubin, Greg Mankiw, Marty Feldstein, Ben Bernanke y John Taylor de este mundo tenían, encima, mucho peligro. Sin embargo, un economista sí consiguió acertar, y vio venir la crisis. Fue Hyman Minsky. Su teoría decía que "ello" podía repetirse: las fuerza del mercado son desestabilizadoras. La economía salida de la II Guerra Mundial tenía un sistema financiero robusto: apenas deudas privadas, y una montaña de deuda pública sana y líquida. Varias reformas del New Deal y de la posguerra lograron estabilizar la economía: una red de bienestar que estabilizó el consumo; una estricta regulación financiera; leyes de salario mínimo y de sostén a los sindicatos; hipotecas a bajo coste y préstamos baratos a los estudiantes, etc. Y el recuerdo de la Gran Depresión, disuasorio de comportamientos económicos de riesgo. Paulatinamente, todo fue cambiando: los recuerdos se desvanecieron, la autorregulación desplazó a las regulaciones financieras, los sindicatos perdieron poder y sostén público, la globalización trajo consigo una presión competitiva a la baja sobre los salarios, y la red de bienestar social fue deshilachándose. Además, las empresas ávidas de beneficios y las instituciones financieras tomaran cada vez más riesgos con unas finanzas cada vez más precarias. Creció la tendencia a la fragilidad. Eso "lo" hizo posible, de nuevo. Aunque la mayoría de los que apelan a Minsky se centran en el crash, él creía que la inestabilidad principal es una tendencia hacia una euforia explosiva. Alta demanda agregada y altos beneficios ligados a un alto nivel de empleo aumentan las expectativas e incentivan cada vez más las aventuras arriesgadas basadas en compromisos y opciones de ingresos futuros que no se realizarán. Una bola de nieve de quiebras lleva entonces a la deflación por deuda y a altos niveles de desempleo, a menos que haya mecanismos de "interrupción de circuitos" que intervengan para frenar las fuerzas de mercado. Los principales interruptores de circuitos son el Gran Banco (el banco central como prestador de último recurso) y el Gran Gobierno (los déficits presupuestarios contracíclicos). Y hete aquí que, ay, ay, ay, ¡hemos tenido un Gran Banco y un Gran Gobierno! De consuno, el equipo formado por Benny y Timmy han gastado, prestado o garantizado la friolera de 25 billones de dólares en nombre del Tío Sam. Y ni siquiera eso es bastante. "Ello" sigue ocurriendo. El problema es que el grueso de eso lo ha hecho el Gran Banco Fed con el propósito de ayudar a las entidades financieras, buscando reflotar los desvalorizados activos de las mismas. La teoría en que eso se fundaba: necesitamos un capitalismo de gestores del dinero, y la única esperanza de mantenerlo pasa por hinchar otra burbuja. No funcionará. El problema es la financiarización, no una estrategia económica sostenible. Lo que necesitamos es, antes bien, girar hacia un anticuado New Deal keynesiano-minskyano basado en el empleo, los salarios crecientes y el consumo, especialmente consumo público, unas finanzas contenidas y disminuidas, y mayor igualdad. También hay que disminuir la política monetaria, y en cambio, la política fiscal debe desempeñar un papel mucho mayor. No pequeños ajustes ocasionales, sino una presencia positiva y permanente para contrarrestar y guiar y servir de suplemento al propósito privado. Lo más importante: tenemos que disponer de una teoría aplicable al mundo en que realmente vivimos, no de una teoría imaginariamente representativa de agentes que asignan recursos a lo largo de una senda de consumo óptimo. Por eso estamos encaramados a las espaldas de gigantes como Minsky: en la tradición de la ciencia económica heterodoxa. L. Randall Wray es uno de los analistas económicos más respetados de Estados Unidos. Colabora con el proyecto newdeal 2.0 y escribe regularmente en New Economic Perspectives. Profesor de economía en la University of Missouri-Kansas City e investigador en el "Center for Full Employment and Price Stability". Ha sido presidente de la Association for Institutionalist Thought (AFIT) y ha formado parte del comité de dirección de la Association for Evolutionary Economics (AFEE). Randall Wray ha trabajado durante mucho tiempo en el análisis de problemas de política monetaria, macroeconomía y políticas de pleno empleo. Es autor de Understanding Modern Money: The Key to Full Employment and Price Stability (Elgar, 1998) y Money and Credit in Capitalist Economies (Elgar 1990). FUENTE: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3858
Crisis mundial y países emergentes (Actualizado)
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