DELIRIO XENEIZE diego armando maradona Buenos Aires, 1961) Futbolista argentino. Considerado como el mejor jugador de los últimos tiempos, destacó por su habilidad con el balón y su depurada técnica. De familia humilde, Diego Armando Maradona empezó a jugar al fútbol con sus amigos de Villa Fiorito, un barrio suburbano de chabolas situado en la afueras de Buenos Aires. Apodado El Pelusa y Pibe de Oro, siendo muy pequeño consiguió un puesto de titular en el equipo infantil de Estrella Roja, de Fiorito. El entrenador Francisco Cornejo le vio jugar en este equipo y le propuso ir al Argentinos Juniors. A los 12 años ya era campeón con la novena división del Argentinos Juniors. En dos años ascendió ocho divisiones, de novena a primera. El 27 de febrero de 1977 debutó con la selección absoluta argentina, en un partido contra Hungría en el que jugó sólo unos minutos. Dos años después ganó el Mundial Juvenil con la selección argentina y fue proclamado el mejor jugador argentino. Con su equipo, el Argentinos Juniors, consiguió llegar a las semifinales del Campeonato de Liga y consiguió el galardón de máximo goleador. Del Argentinos Juniors pasó a jugar al Boca Juniors, aunque el River Plate también intentó contratarlo. En el Boca jugó dos temporadas y consiguió el título de liga con este equipo. En 1982 Diego Armando Maradona firmó un contrato con el Barcelona por 1.200 millones de pesetas. Debutó oficialmente en el club blaugrana el 5 de septiembre de 1982 en un partido contra el Valencia. Jugó 39 partidos y fue el máximo goleador del equipo con 27 tantos. En 1984 firmó un contrato con el Nápoles por 1.300 millones de pesetas y en el que se comprometía a permanecer hasta 1989. Si bien en las dos primeras temporadas no logró el título de Liga, Maradona sí lo consiguió en la temporada 1986-87, en la cual el Nápoles también conquistó la Copa de Italia. Poco antes, en 1986, Maradona había obtenido el título mundial con la selección Argentina en el Campeonato del Mundo celebrado en México, donde demostró ser el mejor jugador desde Pelé o Cruyff. El Nápoles y Maradona se tomaron la revancha deportiva en la campaña siguiente, 1988-89; en ella los napolitanos obtuvieron la primera competición europea de su historia, la Copa de la UEFA. En la temporada 1989-90 el club napolitano obtuvo su segundo título de Liga. Ese año se casó con con Claudia Villafañe, de la que tendría dos hijas, Dalma y Giannina. La temporada siguiente se inició de forma esperanzadora para el futbolista argentino, pues consiguió su club la Supercopa de Italia. Pero sólo fue un espejismo, ya que pronto comenzaron a llegar los resultados negativos para el Nápoles, que resultó eliminado de la Copa de Europa en los octavos de final por el Spartak de Moscú. En febrero de 1991 Diego Armando Maradona fue acusado de estar relacionado con el tráfico de drogas y la prostitución; el 2 de abril de 1991, el Comité de Disciplina de la Federación Italiana de Fútbol le impuso una sanción cautelar para jugar por haberse confirmado en el contraanálisis su positivo por cocaína tras el partido Nápoles-Bari, fue suspendido por este comité; y el Comité de Apelaciones ratificó la sanción. Poco después fue detenido en Buenos Aires en una redada policial antidroga. El 28 de abril de 1992 quedó en libertad y tuvo que afrontar la acusación por suministro de droga a título gratuito y tenencia de droga. Tras varios meses de contactos y negociaciones, el presidente del Nápoles firmó el traspaso de Maradona al Sevilla por 7,5 millones de dólares; el 28 de Septiembre de 1992, después de un año y medio apartado de los terrenos de juego por sanción, debutó como jugador del Sevilla en un partido amistoso contra el Bayern de Munich alemán. En octubre debutó en competición oficial con el Sevilla en la Liga española, ocho años después de jugar en ella por primera vez. En febrero de 1993 Diego Armando Maradona volvió a vestir la camiseta de su selección nacional, tras dos años y medio, en el partido Argentina-Brasil disputado en Buenos Aires. Cuatro meses después fue despedido del Sevilla F.C. antes de que terminara su contrato. El 7 de noviembre de ese mismo año debutó como jugador del club Newell´s Old Boys, argentino, tras once años de ausencia en equipos de su país. Un año después la FIFA decidió suspenderle cautelarmente de toda competición al dar positivo en un control antidopaje realizado en la Copa del Mundo de Estados Unidos y, poco después, la FIFA le impuso una multa de 15.500 dólares y una suspensión de 15 meses. Posteriormente pasó a ser entrenador, primero con el Deportivo Mandiyú, que estaba situado en penúltima posición del torneo de Apertura de la Primera División argentina y en el que no permaneció mucho tiempo. Su segundo equipo como entrenador fue, a partir del mes de diciembre del 94, el Racing Club de Avellaneda. Maradona firmó con el Boca Juniors para regresar como jugador, al cumplir su sanción, el 30 de septiembre de 1995. Su club ratificó el compromiso inicial y programó la alineación de Diego para jugar en Seúl frente a la selección de Corea del Sur, partido en el cual hizo su debut con el equipo bonaerense. Ese mismo año recibió el Balón de Oro al mejor jugador de todos los tiempos. El 30 de octubre de 1997 anunció su retirada. Guillermo Barros Schelotto: Guillermo Barros Schelotto.- Un ganador, sin lugar a dudas. Ganó la Centenario con Gimnasia, ídolo y máximo ganador de títulos con Boca y se quedó con el Oro en los Panamericanos de 1995, con la Selección. Figura del fútbol argentino desde que debutó en 1991 con el "lobo". Hoy en el Columbus de la MLS, también es figura y capitán. Guillermo Barros Schelotto nació el 4 de Mayo de 1973, en La Plata, Buenos Aires, Argentina. Sus inicios futbolísticos esta en el Club Gimnasia y Esgrima, donde comenzó a jugar en las divisiones menores con su mellizo Gustavo. Después de las infantiles y juveniles, debutó en la primera división del lobo el 6 de Octubre de 1991, en el partido que le ganaron por 3 a 2 a Independiente de Avellaneda. Marcó una época en el club platense donde terminó convirtiéndose en el máximo ídolo de la historia del club. En sus seis temporadas con la camiseta "tripera", el mellizo se consagró campeón de la Copa Centenario en 1993, cuando le ganó la final a River en el estadio del Bosque. Además estuvo en los subcampeonatos del Torneo Clausura de 1995 y 1996. A mediados de 1997 se rumoreó la posibilidad que junto a su hermano fueran incorporados por el Club Atlético River Plate, algo que nunca sucedió. Un año después -en 1998- Guillermo y Gustavo Barros Schelotto se incorporaron al Club Atlético Boca Juniors, cuando también arribó al club de La Ribera el ex Estudiantes Martín Palermo. Los tres llegaron por expreso pedido de Diego Armando Maradona. Los primeros juegos el mellizo los vivió desde la banca, ya que se encontraba como titular Claudio Caniggia. De a poco se fue ganando un lugar con el dorsal 23, incluso desde que debutó ante Newell's en la segunda etapa con un gol. Con la llegada de Carlos Bianchi a la dirección técnica de Boca, Guillermo se hizo dueño de la playera número 7, la cual dejaría en el momento de abandonar la institución. En ese momento formó la mejor dupla de atacantes del fútbol argentino junto a Martín Palermo, enemigo futbolístico en la ciudad natal de ambos. Luego de varias vueltas olímpicas y momentos de gloria, el DT dejó el cargo en 2004 -antes lo había hecho en 2001-, nunca más tuvo el lugar de privilegio que se ganó a fuerza de grandes actuaciones. Los técnicos que vinieron después, como Basile, Benítez y La Volpe, nunca lo tuvieron en cuenta como lo había echo el "Virrey". En sus diez años en Boca Juniors, se consagró campeón del Torneo Apertura de 1998, 2000, 2003 y 2005; y del Torneo Clausura de 1999 y 2006. A nivel internaciones se alzó con la Copa Libertadores en 2000, 2001, 2003 y 2007; la Copa Sudamericana de 2004 y 2005; la Recopa Sudamericana de 2005 y 2006; y la Copa Intercontinental de 2000 y 2003. Al no ser tenido en cuenta y él sentirse un jugador en buen nivel con muchas ganas de seguir, decidió abandonar Boca y embarcarse hacia los Estados Unidos. El 19 de Abril de 2007 se anunció su incorporación al Columbus Crew de la Mejor League Soccer (MLS). Durante lo que jugó de 2007, disputó 22 juegos -19 como titular-, marcó 5 goles y convidó 11 asistencias. Algunas buenas actuaciones lo convirtieron en el "Mejor Jugador del mes de Julio" de la MLS, con 3 tantos y 4 pases gol. Actualmente se encuentra en el equipo oriundo del estado de Ohio, donde tiene contrato algunos meses más. A finales de 2007, existió la posibilidad de retornar a Gimnasia y Esgrima para terminar su carrera, pero su vínculo se lo imposibilitó ya que para irse del club debía abandonar la actividad o convertirse en entrenador. Pero la chance para despedirse en el "Lobo", estará viva hasta que él diga lo contrario. Extrañamente, Guillermo nunca fue citado con frecuencia en la Selección Argentina. Ganó la Medalla de Oro de los Juegos Panamericanos de Mar del Plata 1995 de la mano de Daniel Passarella. Después fue citado por el mismo "couch" para las Eliminatorias de Francia 1998 y la Copa América de 1999. Algunos datos personales: es el jugador que más títulos ganó con Boca Juniors 16 y el argentino que más veces se consagró con 18. Es el segundo máximo goleador internacional en la historia de Boca con 25 goles, detrás de Martín Palermo. En sus 300 juegos con la camiseta xeneize, marcó 86 goles. Carlos Maria García Cambón El 3 de febrero de 1974 Carlos María García Cambón fue protagonista de uno de los debuts más recordados de la historia del club: el conjunto xeneize derrotó a River por 5 a 2 y el número nueve boquense anotó cuatro tantos. Es posible que la noche anterior al encuentro frente a River por la primera fecha del Torneo Metropolitano, Carlos María García Cambón haya imaginado que podía cumplir una buena actuación en el clásico. Incluso que haya fantaseado con vencer el arco rival y llenarse la boca de gol mirando a la tribuna fuera de control. La realidad, sin embargo, superaría ampliamente las aspiraciones del goleador. García Cambón había comenzado su carrera futbolística en Chacarita, donde se consagró campeón en 1969 y se consolidó como uno de los delanteros temidos por las defensas de los equipos nacionales. A principios de 1974, cuando el año todavía no había comenzado a respirar fútbol, el ex goleador del equipo de San Martín se preparó para jugar su primer encuentro vistiendo la azul y oro. El Metro de aquel año comenzó con la particularidad de que el clásico de los clásicos se disputó en el primer episodio del torneo, una rareza entre las rarezas. La Bombonera, colmada como era de esperarse, recibió a los protagonistas del encuentro con euforia, papeles y cánticos ensordecedores. En medio de ese ritual carnavalesco, García Cambón, con su número nueve bien puesto en la espalda, pisó la verde gramilla, miró de reojo las tribunas intentando no conmoverse demasiado y conservó la concentración necesaria para enfrentar a los hombres de River. El pitazo del juez dio inicio al match. Tan sólo dos minutos más tarde llegaría el primer grito de la tarde nublada. Luego de un largo pelotazo del Conejo Tarantini, nuestro héroe aprovechó un error de uno de los centrales riverplatenses y encaró de frente al Pato Fillol que nada pudo hacer ante el remate certero del debutante. El balón se hundió en el arco y la tribuna y el verdugo gritaron conjuntamente el primer grito del clásico. A los 16 minutos River llegó al empate a través de Ghiso. La igualdad, sin embargo, duraría poco: antes del fin de la primera parte, el gran Carlos María volvió a amargarle la tarde a la parcialidad rojiblanca. Así se fueron al entretiempo: 2 a 1. Los 15 minutos del descanso sólo serían una excusa para que la escalada de goles tuviera un alto momentáneo, ya que al minuto de la segunda parte Ferrero anotó el 3 a 1 con un penal bien ejecutado. Cuando Wolf achicó diferencias -también desde el tiro de los doce pasos- la gente de la banda roja cosechó esperanzas y soñó con un empate. Esas añoranzas fueron en vano. El encargado de abatir nuevamente al conjunto de River fue -como no podía ser de otra manera- García Cambón. Pero el 4 a 2 no conformó ni a él ni al resto de los hombres xeneizes, que salieron a buscar el quinto como si fuera el primer minuto del encuentro. A los 26 del complemento Carlos María García Cambón venció a Fillol por cuarta vez en la tarde. Era el 5 a 2.y para el respiro de River, era el último tanto del cotejo. De esta manera casi inverosímil (si bien el fútbol muchas veces es inverosímil) el antiguo jugador de Chacarita vistió la camiseta de Boca por primera vez. Ni en sus mejores sueños hubiera jugado mejor. Hugo Orlando Gatti "El Loco" A lo largo de tres décadas Hugo Orlando Gatti, además de defender los tres palos con suma pericia, inventó una moderna manera de atajar. Debido a su particular estética, a sus alocadas declaraciones y a su estilo de juego, se ganó un apodo que le hacía justicia: El Loco. En un lejano Boca v. River de la década del 60, cuando Gatti todavía defendía los colores rojiblancos, la hinchada xeneize arrojó una escoba cerca del arco. El golero del club de Núñez, en una de sus clásicas ocurrencias (locuras, diría alguno), tomó aquel destartalado adminículo de limpieza y comenzó a barrer al área. Fue allí cuando los simpatizantes boquenses cambiaron insultos por carcajadas. Por aquel entonces, aunque ninguno de los dos lo sabía (ni la hinchada ni el propio Gatti), varios años más tarde el gran guardavalla desembarcaría en Boca para salir campeón en reiteradas oportunidades y recibirse de ídolo. Hugo Orlando Gatti nació el 19 de agosto de 1944 en Carlos Tejedor (Provincia de Buenos Aires). En 1960, a los 16 años, vio jugar a Amadeo Carrizo y decidió que quería seguir sus pasos. Algunos meses más tarde viajó a Capital Federal para probarse en Atlanta, en donde fue ganándose un puesto en la sexta división. Sus ruegos por debutar en primera fueron escuchados y el 5 de agosto de 1962, en La Plata, "El Loco" lució la casaca bohemia frente a Gimnasia y Esgrima. A partir de ese momento su nombre fue ganando prestigio y sus atajadas reconocimiento por parte de pares, hinchas y periodistas. Luego de disputar dos temporadas en Atlanta, la gente de River Plate puso sus ojos en el joven arquero y, en 1964, fue transferido al conjunto de la banda roja. Delante de él tenía al notable Amadeo Carrizo y no resultó fácil para el portero pelearle el puesto a una institución de semejante envergadura. Si bien llegó a disputar gran cantidad de encuentros, la relación de Gatti con la gente riverplatense nunca llegó a ser distendida, así que luego de la temporada del 68, emigró a Gimnasia y Esgrima de la Plata. En el conjunto platense fue recibido como ídolo, y entre el 1969 y 1974 defendió sus colores con sangre, sudor y lágrimas. Fue por aquellos años cuando su fama de excéntrico le regaló varios apodos ("Beatle", por su pelo largo, era uno de ellos). Sin embargo, "El Loco" sería el que lo designaría por el resto de su carrera profesional. Luego de un breve paso por Unión de Santa Fe, el "Toto" Lorenzo lo convocó para que formara parte del nuevo plantel boquense que se estaba armando a comienzos de 1976. Junto con otros dos integrantes del conjunto tatengue (Mastrángelo y el "Chapa" Suñé), Hugo Gatti ingresó al club en el que haría historia. Ya en aquella primera temporada, "El Loco" demostró que la auriazul no le quedaba grande: con su prestancia bajo los tres palos Boca se coronó campeón del Metropolitano y repitió el lauro en el Nacional. Al año siguiente, el conjunto xeneize fue en busca del torneo internacional que no había podido obtener en 1963, cuando perdió la final frente al Santos de Pelé: la Copa Libertadores de América. En la ronda inicial, Boca superó a River, a Peñarol y a Defensor de Montevideo. Tras vencer a Libertad de Paraguay y a Deportivo Cali, accedió a la final frente al poderoso Cruzeiro, último campeón de América. Luego de dos encuentros (en el que Boca ganó en la primera oportunidad y Cruzeiro en la segunda), se jugó un partido desempate que finalizó igualado en cero. Era el turno de los penales. Se fueron sucediendo los tiros desde los doce pasos y ni lo argentinos ni los brasileños desperdiciaban sus oportunidades. Hasta que, en el último penal de la serie, Vanderley se paró frente a Gatti. El hombre de Cruzeiro tomó carrera y disparó, "El Loco" se lanzó hacia su palo izquierdo y tapó el remate. todo había acabado y Boca era dueño de América. Gatti, el nuevo héroe. Las cosas para el guardavalla boquense siguieron en alza cuando, al año siguiente, el conjunto xeneize alzó nuevamente la Copa Libertadores y, además, trajo a la Argentina la Copa Intercontinental, obtenida frente al Borussia el 1º de agosto. En 1981, Gatti desde el área, pudo ver cómo su equipo avasalló a los rivales de la mano de Diego Armando Maradona. Una vez más, el arquero se consagró campeón del Torneo Metropolitano. A lo largo de casi toda la década del 80, Hugo Orlando Gatti siguió siendo figura del primer equipo y, sobre todas las cosas, un ídolo inolvidable para las hinchada boquense. Finalmente, el 11 de septiembre de 1988 dijo "adiós" al fútbol. Detrás de él dejó varios records impresionantes: el es futbolista argentino que disputó más partidos en primera división (765 encuentros oficiales), es el que jugó con mayor edad (44 años) y es el arquero -junto con el "Pato" Fillol- que atajó más penales (26 tiros detenidos). Con estas cifras inverosímiles -pero reales- se despidió uno de los mayores mitos de la historia de Boca. En el recuerdo eterno quedará la imagen de Gatti haciendo su clásica atajada, "la de Dios", y evitando el gol rival. Natalio Pescia Natalio Pescia será recordado por su alma de caudillo y su espíritu de lucha sin tregua. En los años 40 y 50, su menuda imagen en el campo de juego hacía rugir a las tribunas domino tras domingo gracias a su notable pericia en el sector defensivo. La tan famosa y valorada garra boquense es una marca registrada que el club de la ribera ha sabido cosechar desde el génesis de su historia futbolística. Esta cualidad tan particular no se ha obtenido por mero azar, sino a través de la formación de una exigente escuela que ha contado con grandes maestros y tutores. Uno de los más recordados es Natalio Pescia, un defensor con virtudes técnicas y, por sobre todas las cosas, con un corazón dispuesto a entregar sangre, sudor y lágrimas por el bien de la casaca aurizaul. No en vano su apodo era el "Leoncito". Nació el primer día de 1922 en Buenos Aires y en su juventud hizo sus primeras armas en el fútbol defendiendo los colores del club amateur Viena, de Dock Sud. Un cazatalentos de Boca Juniors intuyó que aquel gladiador de pantalones cortos podría tener futuro en el club xeneize, así que le ofreció al novato Pescia una oportunidad de oro. En 1936 debutó en la sexta de Boca y gracias a su constancia logró escalar posiciones en las divisiones inferiores. El tan esperado bautismo en primera se produjo el 30 de agosto de 1942, cuando Boca visitó a Chacarita Juniors en la vieja cancha de Villa Crespo. Si bien en las inferiores se había desempeñado en el centro del campo, desde su arribo a las ligas mayores Pescia se transformó en un importante baluarte de la defensa. Casi desde su debut se ganó el cariño de la tribuna. La hinchada reconocía domingo tras domingo la entrega de este pequeño pero explosivo jugador (medía 1,68 y pesaba 68 kilos). En 1943 dio su primera vuelta olímpica con el club de sus amores, logro que se repitió un año más tarde. En aquellos equipos campeones, Pescia formó junto a Sosa y Lazzati una línea de fondo de pesadilla para los atacantes rivales, que pronto aprendieron a respetar a ese llamativo half izquierdo de calvicie prominente. Si bien su juego era duro, nunca fue considerado desleal: sólo fue expulsado en una oportunidad. En 1954, tras diez años sin obtener el primer lugar, de la mano del caudillo Pescia, Boca se alzó con el campeonato y agregó una nueva estrella a su escudo. Para aquel entonces, el "Leoncito" era capitán del equipo y un símbolo de la garra xeneixe. Por supuesto que sus servicios también fueron requeridos por el seleccionado nacional, en donde disputó doce encuentros. El 2 de diciembre de 1956 le dijo adiós a las canchas y colgó la casaca boquense, la del único club que defendió en su carrera profesional. Atrás habían quedado 346 partidos, siete goles y tres campeonatos. Natalio Pescia murió el 1º de noviembre de 1989 y, a modo de homenaje por tantos años de sacrificio, garra y corazón, la tribuna donde se ubica "La 12" lleva su nombre Domingo Tarascone A partir de 1922 comenzó a vestir la casaca xeneize una de las mayores pesadillas de los arqueros rivales: Domingo Tarascone. Durante diez años su infalible olfato de gol le regaló a la número 12 decenas de gritos eufóricos. Cuando se hurga un poco en la extensa historia de Boca, cuando se ojean páginas y páginas de fotos descoloridas o de tonos sepia, cuando se recaban datos de los años del amateurismo, indefectiblemente sale a la luz el nombre de Domingo Tarascone. Este potente jugador se inició en Atlanta, en donde jugaba como wing derecho. Allí se desempeñó hasta 1921, pero en la temporada siguiente mudó sus colores para calzarse la azul y oro. Tarascone arribó a la ribera y se encontró con que el puntero derecho boquense era, ni más ni menos, que el gran Pedro Calomino. Debido a ello, pasó a pararse en la cancha como centrodelantero. Esta decisión fue una de las más acertadas de su carrera: a partir de ese momento se convirtió en un voraz goleador que haría sufrir a defensas y arqueros por igual. En 1923 y 1924 Boca se consagró campeón de la Asociación Argentina de Football y "Tarasca" -el sobrenombre que bajaba de los tablones- fue el máximo anotador de la escuadra xeneize en ambas oportunidades. Luego de este bicampeonato (el de 1924 en condición de invicto) Boca Juniors parecía ser el conjunto nacional más adecuado para realizar una gira por Europa. En febrero de 1925 el plantel embarcó rumbo al puerto de Vigo. El periplo por el Viejo Continente resultó un éxito rotundo. Luego de viajar por varias ciudades de España, Alemania y Francia, el saldo fue de diecinueve encuentros disputados, quince ganados, uno empatado y sólo tres perdidos. "Tarasca" no dejó pasar la oportunidad y se dedicó a vencer vallas europeas: estrelló el balón contra las mallas seis veces. La vuelta a la Argentina recibió a los atletas de La Boca como héroes e inmejorables embajadores deportivos. Al año siguiente, el equipo xeneize volvió a consagrarse campeón del torneo local y Domingo Tarsacone fue nuevamente el principal scorer del conjunto auriazul. Para aquel entonces, el centroforward boquense ya contaba con un socio de lujo en el ataque: Roberto Cherro. Entre 1927 y 1929 Tarascone y sus socios pelearon los torneos hasta el final y salieron ubicados en la segunda posición. El último campeonato del amateurismo, disputado en el año 30, fue monopolizado por Boca Juniors, que se alzó con una nueva estrella. El paso al profesionalismo significó un giro de 180 grados. Si bien Tarascone todavía conservaba su capacidad goleadora intacta, los años gloriosos de la era amateur había finalizado y con ellos se iban los mejores recuerdos de "Tarasca". En 1931 Boca obtuvo el primer torneo del profesionalismo; fue el último festejo del gran centrodelantero. Un año más tarde colgó los botines y, finalmente, dio respiro a los arqueros rivales. Juan Roman Riquelme En 1978 nació en Buenos Aires Juan Román Riquelme. En efecto, el 24 de junio de aquel año, el hogar de la familia Riquelme recibió a uno de los once hermanos. El romance entre Román y la pelota no tardó en concretarse. Desde muy pequeño, Román se destacó en los potreros de su San Fernando natal. Primero defendió los colores de clubes barriales, entre ellos La Carpita. El gran nivel de Román en aquellos campeonatos barriales llegó a oídos de varios buscadores de talentos, quienes debieron luchar para convencer a Román de fichar por algún club grande. El enviado de Argentinos Juniors convenció a Román y se lo llevó a La Paternal Los primeros tiempos en la disciplina de Argentinos Juniors fueron duros, Román tuvo problemas para conseguir la titularidad y ocupó en principio, el puesto de mediocampista central. Desde allí, desplegó todo su talento, pero esa función obligó a Riquelme a realizar un gran desgaste físico, lo que le costó perder la titularidad. Mientras tanto, Román forjó su amor por Boca Juniors cada domingo desde las tribunas de "La Bombonera"; el padre de Emmanuel Ruiz, otro crack "made in Argentinos", llevó a ambos amigos con rigurosa disciplina a ver al primer equipo "azul y oro". El gran juego de Román lo hizo famoso en el ambiente de las divisiones inferiores. En 1996, Carlos Bilardo aconsejó a Mauricio Macri la compra de varios valores de Argentinos Juniors. En una operación sin precedentes en el fútbol argentino, Boca adquirió al club de La Paternal las fichas de grandes promesas: Fabricio Coloccini (hoy flamante figura del Atlético Madrid), Pablo Islas, César La Paglia, Carlos Marinelli (titular en el Middlesbrough inglés), Emmanuel Ruiz y Juan Román Riquelme. Obviamente, Riquelme causó sensación en Boca desde el principio. La pobre campaña del conjunto "xeneize" obligó al entrenador Bilardo a apurar el debut del talentoso mediocampista del barrio San Jorge. Román debutó el 11 de noviembre de 1996 ante Unión de Santa Fé en "La Bombonera". Aquella tarde Boca venció 2 a 0 al conjunto "albirrojo" en lo que fue el comienzo del romance entre Riquelme y la parroquia boquense. De allí y hasta el final del torneo Apertura, Riquelme fue titular y su nivel fue en ascenso. Su primer gol en primera no tardó en llegar. El 24 de noviembre Riquelme convirtió el sexto gol en la goleada de Boca sobre Huracán por 6 a 0; Román volvió a marcar en la derrota de Boca 4 a 2 frente a Rosario Central. En febrero de 1997, Román formó una gran dupla creativa con Pablo Aimar en la selección sub 20 que ganó en forma brillante el Campeonato Sudamericano de Chile, en aquel torneo convirtió 3 goles. Héctor "Bambino" Veira asumió la dirección técnica de Boca Juniors a principios de 1997. El juego del conjunto en general nunca fue bueno en el torneo Clausura, pero Riquelme consiguió mantener su nivel a lo largo de los 14 partidos que disputó y en los que marcó 2 goles. José Pekerman construyó un verdadero "Dream Team" para el Campeonato Mundial de Malasia: Riquelme, Aimar, Samuel, Placente, Scaloni, Cambiasso, Romeo y Franco entre otros brillaron en la espectacular conquista argentina. Riquelme convirtió 4 goles en el campeonato. El talento de Riquelme hizo que equipos de Europa como el Betis de Sevilla y el Parma se interesaran en su concurso. Román desestimó ambas ofertas y prefirió continuar jugando en el club de sus amores. Veira acarició la gloria con Boca en el Apertura '97, pero al equipo le faltó gas en la parte final y el campeonato fue a las vitrinas de River Plate. Pero en la vida futbolística de Román hubo un hecho testimonial: el 25 de octubre se enfrentaron River y Boca en el "Monumental". Ese encuentro fue el último que disputó oficialmente Diego Armando Maradona; tras una derrota parcial por 1 a 0, Veira dispuso el cambio de Riquelme por Diego Maradona y Boca pudo dar vuelta el juego y el resultado de la mano de Román. Ese cambio fue el traspaso del trono de Diego a Román. Aquella gloriosa tarde, Román fue considerado unánimemente la figura del cotejo por toda la prensa especializada. El 16 de noviembre de 1997 Román debutó en la Selección Mayor. Y el debut no pudo ser en otro lugar que "La Bombonera". Daniel Passarella convocó a Riquelme al último partido de Argentina en las eliminatorias hacia la Copa del Mundo Francia '98. Riquelme ingresó en el minuto 80 en lugar de Marcelo Gallardo y las tribunas estallaron con una cerrada ovación. El primer semestre de 1998 fue muy difícil para Boca Juniors. El equipo de Héctor Veira se bajó temprano de la lucha por el título y Riquelme jugó poco en ese torneo. No obstante esto, Riquelme fue nuevamente convocado por José Pekerman para el Torneo Esperanzas de Toulon. Argentina se alzó con el título y Juan Román Riquelme fue considerado el mejor jugador del torneo. Pero en julio de 1998 llegó a Boca Juniors el entrenador Carlos Bianchi. Este extraordinario director técnico respaldó a Riquelme desde el primer día; lo hizo sentir importante y le dio un rol protagónico. Y Román no defraudó a Bianchi: el condujo magistralmente al Boca campeón invicto del Apertura '98. Riquelme tuvo asistencia perfecta en el torneo y marcó 3 goles. Riquelme conformó un letal trío ofensivo junto a los delanteros Guillermo Barros Schelotto y Martín Palermo. El gran paso de Boca continuó con la obtención del Clausura '99. Riquelme continuó deleitando a todo el mundo del fútbol con su excepcional juego repleto de belleza y efectividad. En julio de 1999 Riquelme fue convocado por el seleccionador Marcelo Bielsa; Román formó parte del plantel que disputó la Copa América Paraguay '99. El nivel que mostró el talentoso mediocampista fue bueno, pero sin llegar a los niveles de Boca Juniors. En agosto de 1999, Riquelme y el Barcelona se vieron las caras por primera vez. Una verdadera exhibición de gambetas, pisadas y caños de un inspirado Román enloquecieron a los defensores "blaugranas" durante un amistoso disputado en Málaga en el que Boca venció por 3 a 2. En el año 2000 llegó el momento de afrontar el gran desafío: disputar la Copa Libertadores de América. Y Román fue gran artífice de la tercera conquista continental de Boca Juniors. En la memoria de la afición boquense perduran grandes momentos de Riquelme como el golazo de tiro libre a River en el Monumental, el penal convertido y el caño de taco al defensor Yepes en la revancha ante el mismo rival y el fútbol desplegado durante las finales frente al Palmeiras. Con América a sus pies, Boca fue por el Mundo... El equipo de Carlos Bianchi encaró la segunda parte del año 2000 con el objetivo prioritario de la Copa Intercontinental y con la intención de pelear hasta el final el Torneo Apertura y la Copa Mercosur. Y Boca estuvo cerca del póker... Boca ganó el campeonato local, llegó a octavos de final en la Mercosur y tocó el cielo futbolístico a fines de noviembre en Tokio cuando batió 2 a 1 al Real Madrid. Aquella noche Riquelme deslumbró al mundo con una actuación sensacional. Román se convirtió en una pesadilla para toda la defensa madridista, en especial para Geremy y Makelele. Tan espectacular labor de Román hizo que el Barcelona se convenciera de su fichaje. El conjunto "culé" acordó el traspaso con Boca Juniors en una suma superior a los 20 millones de dólares, operación que luego quedó frustrada. El 2001 trajo como gran desafío revalidar todos los títulos obtenidos durante el 2000. Boca Juniors no pudo repetir el juego brillante de la temporada anterior pero el oficio del equipo le alcanzó para retener la Copa Libertadores. En el torneo local, lo más destacado fue la paliza 3 a 0 a River en "La Bombonera". Aquella noche Román mostró por primera vez su festejo a lo "Topo Gigio" (en honor a su hijita Florencia, según dijo). El equipo debió recorrer un durísimo camino hacia la Copa. En el infierno del Estadio Metropolitano de Barranquilla Boca sacó a relucir su temple y venció al local por 3 a 2; en la revancha igualaron 1 a 1. En cuartos de final, el rival fue el Vasco Da Gama, equipo que hasta el momento de enfrentar a Boca había ganado todos sus partidos. El campeón de América venció al Vasco 1 a 0 en Río de Janeiro y bailó a los brasileños 3 a 0 en una "Bombonera" repleta. En las semifinales, Boca enfrentó a un Palmeiras dirigido por Luiz Felipe Scolari sediento de revancha. Como en las finales de la Copa del 2000, fue igualdad 2 a 2 en la ida en Buenos Aires (el segundo gol de Boca fue una espectacular apilada de Román para servirle el gol a Barijho) y se repitió el marcador en el Parque Antártica, el hogar del "verdao". Pero en la revancha Riquelme jugó uno de los mejores partidos de su vida. El fue el responsable de la clasificación de Boca para la final. Riquelme enloqueció a los defensores de Palmeiras con su repertorio más bello y efectivo, el segundo gol de Boca fue una verdadera obra de arte de Román. Boca y el Cruz Azul mexicano dirimieron la monarca americano del 2001. Boca sorprendió a los "aztecas" en la primera final cuando venció 1 a 0 con gol de Marcelo Delgado. Todos dieron entonces por descontado el tetra campeonato de América para los "xeneizes", pero el Cruz Azul le devolvió la gentileza a los dirigidos por Carlos Bianchi y fue necesaria la definición con disparos desde el punto penal para consagrar al campeón. Román tranquilizó a toda la parroquia "azul y oro" al convertir la primera ejecución; las manos de Oscar Córdoba hicieron el resto y Boca retuvo el cetro máximo a nivel clubes en Sudamérica. El Bayern Munich asomó entonces como el gran desafío para los hombres de Bianchi. Lamentablemente, Boca Juniors cayó derrotado por los alemanes 1 a 0 en los últimos minutos del tiempo suplementario. Román no pudo reeditar su hazaña del año anterior. Los alemanes, debidamente notificados del talento de Riquelme, lo marcaron de cerca y no dudaron en utilizar el juego brusco para detenerlo. La prensa argentina lo distinguió con el premio "Olimpia" de Plata 2001. Envuelto en una serie de interminables disputas con la dirigencia boquense, Riquelme supo que estos primeros meses del 2002 serían los últimos con la camiseta "azul y oro". Riquelme se impuso como gran meta para este año formar parte del plantel argentino del Mundial de Corea y Japón y conquistar por tercera vez consecutiva la Copa Libertadores con Boca Juniors. Lamentablemente, Román no consiguió ninguna de las dos cosas y sufrió además un penoso incidente familiar, lo cual motivó su decisión de abandonar la disciplina de Boca Juniors. Las controversias en las que se vio envuelto le quitaron a Riquelme esa alegría necesaria para desarrollar cualquier actividad. Tras su discreto paso por el Barcelona, ha logrado demostrar al mundo entero sus cualidades en el Villarreal. El equipo del chileno Pellegrini, semifinalista de la Champions League 2005-2006, ha formado un esquema de juego que depende de Riquelme. Pero tras esa exitosa temporada, y diversas diferencias con el entrenador chileno, Riquelme vuelve a Boca Juniors para ganar su tercera Copa Libertadores. Martin Palermo Martín Palermo (La Plata, Buenos Aires, Argentina, 7 de noviembre de 1973), futbolista argentino. Juega de centrodelantero y su primer club fue Estudiantes de La Plata. Es uno de los principales goleadores históricos de Boca Juniors.Palermo debutó en Primera División a los 18 años, el 5 de julio de 1992 en el empate sin goles entre San Lorenzo y Estudiantes. Sin embargo le costó mucho asentarse en el primer equipo. Muestra de ello es que recién pudo convertir el primer tanto de su carrera el 22 de mayo de 1993 a los 20 minutos del encuentro que finalizó en victoria (3-0) del pincha frente a San Martín de Tucumán El equipo tucumano volvería a cruzarse en su camino poco tiempo después. Con Estudiantes recién ascendido Palermo no figuraba en los planes del director técnico Miguel Ángel Russo y aceptó irse cedido a préstamo a San Martín para jugar en el Nacional B. Pero una diferencia económica entre los clubes frustró el pase y Palermo se quedó en Estudiantes. Tras cartón, el cuerpo técnico presentó su renuncia, asumió el Profesor Daniel Córdoba, Palermo tuvo su oportunidad y no la desaprovechó. En menos de un año se convirtió en figura y goleador del equipo, con actuaciones destacadas y goles frente a los grandes del fútbol argentino. En su paso por Estudiantes Palermo disputó 93 partidos de Primera División, marcando 34 goles.Al finalizar el año 2000 Martín Palermo fue transferido al Villarreal español. A mediados de 2004 Palermo regresó a la Argentina para jugar en Boca Juniors. Pese a una expulsión en su primer partido volvió a contar con un puesto como titular y a hacerse presente en las redes rivales. El equipo fracasó en el Apertura pero obtuvo la Copa Sudamericana. El primer semestre de 2005 no fue positivo para el equipo ni para Palermo, que vio peligrar su puesto durante la conducción de Jorge Chino Benítez pero con la llegada de Alfio Basile el Loco volvió a ser inamovible y Boca se quedó con todas las competencias que disputó en la temporada 2005-2006. Pese a haber superado los 30 años y dar ventajas en lo físico, Palermo siguió marcando goles y se convirtió en uno de los principales goleadores de la historia del club. Palermo estubo casado con la modelos brasilera Jaqueline Dutra con la que tubo unos hijos. Actualmente se volvio a casar. Tras alcanzar las 200 conquistas con la camiseta de Boca, Martín Palermo demostró, una vez más, que no hay récord que valgan más que sus goles. El "Loco" es el máximo goleador de la historia profesional de Boca, es decir, desde 1931, pero Roberto Cherro, es el mayor artillero de la entidad de la Ribera entre amateurismo y profesionalismo. Con los dos goles que le convirtió al Deportivo Táchira por la Copa Libertadores de América, Palermo llegó a los 200 goles, 160 por torneos locales y 40 por campeonatos internacionales, todo en 320 partidos jugados, y de esa manera quedó a 18 gritos de alcanzar Cherro. El 1 de marzo pasado Palermo había superado la marca que ostentaba Francisco Varallo como máximo artillero del club en el profesionalismo (194 conquistas), tras convertirle un tanto a Huracán, por la cuarta fecha del Torneo Clausura. En cuanto a goles en el fútbol argentino, el "Loco" lleva 192, 158 vistiendo la casaca de Boca y 34 con la de Estudiantes de La Plata, en 330 cotejos disputados y se sitúa en el undécimo escalón entre los artilleros del fútbol argentino, a sólo uno de superar a Delfín Benítez C ceres (193) para quedar entre los top ten. De Roberto Cherro a Martín Palermo: sobran goles e historia A fines de la década del '20 y comienzos de los años '30, Boca tuvo a dos goleadores de excepción: Roberto "Cabecita de Oro" Cherro y Francisco "Cañoncito" Varallo, ambos actualizados por el récord de Martín Palermo en los últimos tiempos. Cherro, nacido en Barracas el 23 de febrero de 1907, jugó en Boca entre 1926 y 1938 convirtiendo 220 goles oficiales. Con él, Varallo -adquirido a Gimnasia y Esgrima La Plata- obtuvo casi en el mismo tiempo otros 180 tantos. Con atributos distintos pero la misma eficacia goleadora. No hay antecedentes en el fútbol argentino que dos delanteros, contemporáneos, en ocho décadas hayan anotado 400 goles entre ambos. Y siendo amigos entre sí. Aún hoy Varallo sostiene -luego de siete décadas- que su mejor amigo fue Roberto Cherro. Al que perdió hace casi cuatro décadas. De físico retacón -no mucho más alto que Diego Armando Maradona- Roberto Eugenio Cherro, a instancias del historiador Pablo Ramírez, destacaba "velocidad mental" y "astucia" para sorprender en el área adversaria", escribió. Se infiere que el fútbol se jugaba distinto -más preciosismo, menos espacio- donde el ritmo era cansino. Cherro alcanzó su "primera marca" en 1930, cuando fue el goleador con 37 tantos, en la antesala del profesionalismo. Ese año Boca venció por 9 a 1 al desaparecido equipo -aún en el amateurismo- "Honor y Patria". Esa tarde, Cherro hizo 7 goles, siendo el mayor registro de un futbolista "xeneize" de toda la historia. En 1928, cuando Boca hizo la recordada gira por Europa -primer club argentino que hacía la travesía en barco y al cabo de 25 días de viaje- el delantero apodado "Cabecita de oro" (Roberto Cherro) hizo 33 goles en el campeonato. Varallo, de 93 años, lo sobrevivió y atesora todos los recuerdos en La Plata, donde vive, curiosamente, la misma ciudad que vio nacer a Martín Palermo, el célebre goleador contemporáneo de aquéllos delanteros del recuerdo Blas Giunta Nació el 6 de septiembre de 1963, en Capital. Además de Boca, jugó en San Lorenzo, Platense, Murcia, Toluca, Ourense, Defensores de Belgrano y la Selección Argentina.Retirado, se convirtió en DT. En el club batalló en 189 partidos, marcó 10 goles, obtuvo 4 títulos y derrotó a River en 10 ocasiones. En los años 90 bajaba desde las tribunas xeneizes un canto inconfundible: "Giunta, Giunta, Giunta, huevo, huevo, huevo". Con esas estofas la hinchada homenajeaba a uno de los hombres más guapos que vio la historia del fútbol argentino. Luego de que Navarro Montoya le atajara el remate al Luifa Artime en la definición por penales de la final de la Supercopa de 1989, Blas Armando Giunta tomó el balón con sus manos y lo puso en el punto del penal. Era el disparo que definiría si Boca vencía a Independiente y levantaba el trofeo. Parecía que no había nadie más adecuado para tomar aquella responsabilidad. Si bien Giunta no se caracterizaba por su pegada exquisita, el pueblo boquense sabía que era un hombre que destilaba sangre fría y guapeza. El juez pitó y el arquero Pereira fue hacia su izquierda; la pelota, a la derecha. Gol y grito. Grito y triunfo. Triunfo y vuelta olímpica. De esta manera Blas Armando Giunta, sinónimo de garra y temperamento, le regaló a su gente la primera edición de la Supercopa. Con este hito en la historia del club, comenzó el romance entre Giunta y Boca Juniors. El volante se había desempeñado anteriormente en San Lorenzo, Cipolletti, Platense y había tenido un paso fugaz por Europa, cuando defendió los colores del Murcia, en España. Pero a mediados del 89 se puso la auriazul para enamorarse de ella como un quinceañero y defenderla hasta el dolor. Inmediatamente quedó claro que se trataba de un jugador diferentes, un caudillo de mitad de cancha que dejaba alma y vida en cada pelota, en cada jugada, en cada acción. La hinchada retribuía su sacrificio con ovaciones inolvidables. Aunque en algunas oportunidades cedió su puesto en el centro del campo a compañeros como Marangoni o Villarreal, su estampa brilló incontables veces en el puesto de centrojás. Allí, cerca del círculo central, protagonizó batallas campales con los rivales en las que se disputaba la pelota como trofeo. En 1991 integró un equipo soñado, en el que también se destacaron Fernando Latorre y Gabriel Omar Batistuta. Aquel año Giunta estuvo a un paso de coronarse campeón, pero la derrota con Newell's por penales provocó que Boca se quedara con las manos vacías. Sin embargo, en el Apertura del 92 el conjunto xeneize consiguió su revancha: logró dar la vuelta olímpica tras once años de frustraciones en el torneo local y uno de los símbolos indiscutidos de aquella conquista fue el amado Blas Armando Giunta. A partir de allí, el volante se consolidó como uno de los jugadores más respetados por la gente boquense y durante casi toda la década del 90 hubo un grito de guerra que atemorizó a sus rivales: "Giunta, Giunta, Giunta, huevo, huevo, huevo". Giunta reaccionaba por él igual que por cualquier jugador que llevara la camiseta de Boca arriba de su cuerpo sudado. Era el guardaespaldas del plantel y, de algún modo, el representante de la gente dentro de la cancha. Por eso cuando se escuchaba el "Giunta, Giunta, Giunta/huevo, huevo, huevo", al hincha de Boca se le erizaba la piel y él se sentía capaz de pelear una pelota contra un tren. No es una figura ocasional: a Giunta se lo ha visto en el césped trabar con la cabeza. "Con la camiseta de Boca me gusta jugarme la vida en cada pelota", juró más de una vez. Y cumplió más de una vez. Su primera página dorada con la azul y oro la escribió al definir por penales la Supercopa del 89, contra Independiente, una noche de luna de Avellaneda, donde él mismo concretó el 5-4 final que nos dio el título. "Cuando Giunta terminaba un partido, sólo se quedaba conforme si al estrujar su camiseta chorreaba transpiración", opinó alguna vez el Rata Rattin. En un superclásico por la Copa del 91, le dio vida a la paternidad moderna. Blas, desde el vértice derecho del área, clavó un cabezazo infernal que Paset no pudo sacar ni en las repeticiones. Fue el 2-3. Después Marchesini y un Latorre crack lo llevarían hasta la victoria. A River siempre le jugó con chicanas. "Cuando ven la camiseta de Boca se anulan", repitió en cadena nacional provocando que los hinchas repitieran por triplicado el Giunta, y el huevo, aunque estuvieran solos y en el medio de la nada. Alberto Marcico "Beto" Alberto José Márcico es "el jugador de fútbol" argentino nacido el 13 de mayo de 1960 en Corrientes. Debutó en Ferro Carril Oeste el 6 de agosto de 1980, bajo las órdenes de su gran maestro, Carlos Timoteo Griguol, de una forma muy particular. Nunca hizo Divisiones Inferiores. Jugó en Ferro entre los años 1980 y 1984. Consagrándose Campeón Nacional 2 veces, en 1982 ante Quilmes, y en 1984 ante River Plate. Delantero potente y habilidoso, se caracterizó por el manejo de su cuerpo para deshacerse de adversarios.Luego de su brillante etapa en el club de Caballito, viajó al fútbol francés para ir a jugar al Toulouse en el año 1985. Luego de varios años en Francia, fue tentado por Boca Juniors (del cual es hincha), siendo muy bien recibido por la parcialidad xeneize. Ya en el final de su carrera, tuvo un ofrecimiento para volver a Ferro, pero pudo más el afecto a su maestro Griguol, quien lo convenció para ir a jugar para Gimnasia y Esgrima de La Plata en 1996. Más allá de haber hecho una buena campaña, las constantes lesiones decidieron que tuviera que abandonar la práctica del fútbol profesional. En Ferro Carril Oeste jugó un total de 210 partidos, convirtiendo 44 goles.-tras realizar el curso de técnico viaja a Francia y fue vinculado al Tolouse. En su vuelta a la Argentina en el año 2002 se une a Oscar Washington Tabarez, para ser su ayudante de campo de Boca Juniors. Luego Tabarez se fue de Boca y Márcico también dio un paso al costado. A mediados del 2003, tras la ida de Néstor Gorosito (quien lo había salvado del descenso la temporada anterior) llega al Club Atlético Nueva Chicago, junto a sus colaboradores Blas Armando Giunta y Sergio Saturno, diciendo que "Me tocó un club bárbaro para comenzar, se parece a Boca en cuanto al reclamo de los hinchas por la pasión, pero acá mi pasado como jugador no vale de nada. Tengo que empezar de cero. El estilo del equipo va a ser trabajar para recuperar la pelota y después cuidarla con tres o cuatro jugadores que la manejen. Salvo Boca y River que hacen diferencia, el resto somos todos muy parejos". Pero lamentablemente llega a dirigir al conjunto de Mataderos por solo 5 partidos, de los cuales solo saca 2 puntos a raíz de 2 empates, y 3 derrotas, fue despedido y así se convirtió en el primer técnico que deja su club desde comenzado dicho torneo. Algo que influyo en el despido del técnico fue que muchos dirigentes (entre los que no estaba el presidente Juan Angel Guerra) de Nueva Chicago, no estaban apoyando incondicionalmente al equipo del "Beto", y eso demostró que la dirigencia del "torito" no estaba unida. Márcico en Chicago vivió (en sus pocas fechas dirigidas) situaciones de muy mal gusto, como cuando integrantes de la barra brava de Mataderos amenazó al técnico y a su colaborador, Blas Giunta, al irrumpir en un entrenamiento. Pero el "Beto" se encargo de desmentirlo, aunque obviamente estaba condicionado: "No pasó absolutamente nada: nadie nos visitó ni nadie nos amenazó. Trabajamos en la cancha con absoluta normalidad como lo venimos haciendo desde que asumimos. Sabemos que la gente está caliente y quiere que el equipo gane, pero nosotros somos los primeros en querer buenos resultados. Esperemos que se nos empiecen a dar pronto, si es el viernes, contra Olimpo de locales, mejor". Y también intervino en ese momento el presidente Juan Angel Guerra, quien declaró: "Esta vez, es mentira. No pasó nada, es todo una usina de rumores. Algo raro hay: alguien quiere perjudicar a Chicago", en alusión a que ya no era la primera vez que la barra brava amenazaba a los técnicos, ya que había ocurrido lo mismo cuando estaba "Pipo" Gorosito en el cargo de director Carlos F Navarro Montoya "El Mono" Nació el 26 de febrero de 1966 en Medellín (Colombia) cuando su padre, también arquero argentino se encontraba desarrollando su profeción en ese país. "Pibe: el domingo preparate que sos titular", fue la frase de Alfio Basile, director técnico de Vélez Sarsfield en aquel entonces. El 8 de Abril de 1984 Navarro Montoya comenzó su carrera. Vélez enfrento a Temperley y gano 1-0 con un gol de Carlos Bianchi. Al año siguiente, 1985, fue convocado por el seleccionador colombiano, Gabriel Ochoa Uribe, para jugar el repechaje de las Eliminatorias del Mundial de México 1986 con Colombia, disputando tres partidos oficiales, en donde quedó eliminado el seleccionado "cafetero". Con el correr de los años, Navarro consiguió una habilitación para jugar en el seleccionado argentino, casi comenzado el mundial de Francia 1998, cuando ya había perdido el visto buenos de los distintos técnicos que formaron parte de dicho seleccionado. Pese a este permiso especial, nunca pudo jugar para la selección del país "gaucho" por un conocido problema extrafutbolístico. Luego tuvo un breve paso por el Independiente Santa Fe de Bogotá (1986-1987). En el año 1987 regresó a Vélez y al año siguiente desembarcó en Boca Juniors, donde disputó 396 de sus 752 partidos. El debut en Boca fue el 18 de setiembre de 1988 ante River Plate. El cotejo lo ganó Boca 2 a 0. El 22 de mayo de 1991 por el partido de vuelta de las semifinales de la Copa Libertadores Boca visitaba a Colo Colo. Durante el partido se produjeron varios incidentes, entre ellos, Carlos golpeó a un camarográfo después del gol definitivo (3:1) a favor de Colo Colo para pasar a finales. Sucesivamente, el perro policía que mordió al 'Mono' fue galardonado por la prensa como el perro más famoso de Chile. A mediados de la década tuvo un claro duelo con el paraguayo Chilavert, en el que el Mono no salió muy favorecido. Los dos eran protagonistas del fútbol argentino. Navarro Montoya se lucía dentro de un Boca que en aquellos tiempos no ganaba nada y Chilavert era uno de los caudillos de un Vélez ganador. Fue allí donde algún dirigente xeneize sugirió hacer un trueque entre estos dos famosos arqueros. Más allá de infinidad de cruces, el duelo tuvo un momento cumbre: el 16 de junio de 1996 en el estadio de Vélez. Esa fue una tarde no muy grata para Navarro Montoya, puesto que recibió dos goles del paraguayo, de tiro libre primero y de penal después, en el recordado 5-1 de Vélez a Boca con arbitraje de Castrilli y expulsiones varias (Maradona incluido). Cuando fue a patear desde los doce pasos el Mono preguntó a José Luis: "¿Sos guapo, Paraguayo?". "No. Soy campeón" le respondió... Hacia el año 1996, era de público conocimiento la división del plantel boquense. Se decía que de un lado estaba los del Mono y del otro los de Márcico y Blas Giunta. Así, Navarro Montoya, junto con Fabbri y MacAllister, señalados claramente por la dirigencia como "cabecillas de los jugadores camarillereros, conflictivos", fueron dejando Boca uno a uno. Cumpliendo su sueño de jugar en el fútbol europeo, en año 1996 desembarco en el Extremadura (1996 - 1997) donde jugó una temporada. Continuando con su gira europea, jugo también en Mérida (1997 - 1998) y Tenerife (1998-2000). Regresó al continente americano en el 2001 para jugar para Deportes Concepción de Chile, y luego también al fútbol argentino para jugar esta vez Para Chacarita Juniors (2001 -2003). Sus destacadas actuaciones en el Funebrero lo llevaron otra vez a jugar en un grande del fútbol argentino, esta vez Independiente de Avellaneda, donde se mantuvo una temporada como arquero titular cumpliendo muy buenas actuaciones. Sin embargo, con la llegada de Julio Cesar Falcioni y una confusa decisión de la dirimencia de darle lugar a los arqueros de inferiores, como Oscar Ustari, decidieron no renovar el préstamo que lo vinculaba. Tras la salida de Independiente, el Mono llegó a Gimnasia y Esgrima de La Plata, donde tuvo excelentes actuaciones a lo largo de la temporada 2005-2006. Luego tuvo un breve paso por el fútbol brasileño en Atlético Paranaense (2006), para luego volver a Argentina, a Nueva Chicago y a Olimpo de Bahía Blanca. Sin dudas el Mono marco una epoca en el futbol argentino, esta considerado uno de los 5 mejores arqueros de la historia del futbol argentino (junto a Fillol, Santoro, Gatti y Abbondanzieri), con 42 años cumplidos el mono no deja de soñar con vestir la camiseta de la seleccion Argentina y jugar un mundial, cosa que no lo logró. Navarro Montoya se desvinculó de Olimpo de Bahía Blanca por tener una lesion que sufrió el 12 de septiembre de 2007 y dijo: "No me parecía correcto cobrar hasta junio si no podía serle útil al equipo" CARLOS TEVEZ "EL APACHE" Carlos Alberto Tévez nació el 5 de Febrero de 1984, en Ciudadela, Argentina. Se crió en el barrio Ejército de los Andes, mas conocido como Fuerte Apache. Realizó las inferiores en el club All Boys y después en Boca Juniors, donde luego debutó en el Xeneize en Septiembre de 2001, de la mano de Carlos Bianchi. Deslumbró cuando apareció en Primera División en el conjunto de Boca, y con él consiguió en 2003 la Copa Libertadores de América -figura ante el Santos de Brasil-, La Copa Intercontinental -ante Milán- y el Torneo Apertura. Además la Copa Sudamericana de 2004, con el Chino Benítez como DT. En Noviembre de 2004 firmó su venta al Corinthians de Brasil, a cambio de una suma cercana a los 24 millones de dólares, gracias a un inversor iraní muy cuestionado. En Diciembre del mismo año, se despidió de Boca a los 20 años, después de 38 goles en 110 encuentros. Apenas piso suelo paulista, fue ídolo total de la "torcida del timao". Mas que nada porque en su primer año ayudó al Corinthians a conseguir el Brasileirao en Diciembre de 2005 -mejor jugador del campeonato-. No todas fueron rozas en Brasil. Le llegaron a patear su vehiculo cuando se retiraba de un encuentro a causa de los malos resultados que su equipo cosechaba. Los bajos rendimientos, las peleas internas con compañeros -a trompadas-, discusiones con los técnicos y la recaída del equipo, hicieron que dejara el club paulista a mediados de 2006. En Agosto de 2006 dejó el "timao" y se fue a Inglaterra junto a Mascherano. Se unieron los dos al conjunto del West Ham United a préstamo. Le costó entrar en el equipo pero, a causa de buenas actuaciones y el cariño de la hinchada, se quedó con la titularidad. En las últimas fechas de la temporada consiguió varios tantos que hicieron que su equipo se salve del descenso. A mediados de 2007, después de cerrar una buena temporada con los "Hammers", fue transferido al Manchester United a préstamo por dos años. Hoy por hoy, es delantero titular junto a Wayne Rooney. Figura en las diferentes Selecciones Nacionales. Participó en el Mundial Sub. 17 de Trinidad y Tobago de 2001, donde logró el cuarto puesto. A comienzos de 2003, se quedó con el Sudamericano Sub. 20 en Uruguay. En 2004 ganó otra vez el Sudamericano y la Medalla de Oro de los Juegos Olímpicos de Atenas. Allí fue figura y goleador del certamen Sub. 23. En la Selección mayor debutó el 30 de Marzo de 2004 frente a Ecuador, de la mano de Marcelo Bielsa y participó con el mismo DT de la Copa América de Perú 2004 -segundo lugar-. De la mano de José Pekerman integró el plantel que disputó el Mundial de Alemania 2006 -convirtió un gol-. Ahora con Basile participa de las Eliminatorias para la próxima Copa del Mundo y jugó la Copa América de Venezuela 2007 -segunda posición-. A lo largo de su corta carrera recibió varios galardones: "Rey del fútbol de América" -otorgado por el diario uruguayo El País- en 2003, 2004 y 2005. Fue goleador de los Juegos Olímpicos de 2004 y en 2007, "Mejor jugador del West Ham United del año" -entregado por la institución-. Gabriel Batistuta "Batigol" La exitosa carrera del máximo anotador en la historia de la Selección Argentina. Si hablamos de Gabriel Omar Batistuta, hablamos de gol. Conocedor del área, poseedor de una potencia extrema en ataque y una más que elogiable humildad personal. Atributos que sólo los grandes pueden exhibir. A lo largo de su exitosa carrera profesional, se convirtió en el máximo goleador de la Selección Nacional (56) y es, entre los argentinos, el que más tantos anotó en los Campeonatos Mundiales (10). Batistuta nació el 1° de febrero de 1969. Fue en su tierra natal, Reconquista, donde comenzó a forjar ese idilio con el arco rival, esa simbiosis entre el arquero abatido y su grito de gol. Allí en la ciudad santafesina, empezó a dar sus primeros pasos en busca de la gloria, una gloria que demoró un poco en llegar pero que después no lo abandonó jamás. "Bati", como cariñosamente se lo conoce, debutó en Primera División en 1988 defendiendo la camiseta de Newell's Old Boys de Rosario. Un año más tarde, pasó a uno de los clubes más grandes de la Argentina: River Plate, institución donde no pudo explotar su capacidad de rompe redes. Pero el fútbol, ya le estaba haciendo su guiño cómplice: En 1990 fue comprado por el archirrival Boca Juniors. En la Ribera todo fue distinto: se consagró como goleador, se recibió de ídolo y saltó a la Selección Nacional. Todo fue vertiginoso, como sus carreras, que casi de manera invariable, acababan derrotando a impotentes arqueros. Sus primeros pasos con la celeste y blanca fueron brillantes, consiguió la Copa América de 1991 y fue galardonado con el Balón de Oro como el mejor jugador del certamen. Dos años más tarde, obtendría nuevamente este título. Luego, en la Selección, usó la camiseta número 9 en 3 mundiales: Estados Unidos 1994, Francia 1998 y Corea/Japón 2002. La excelente performance en Chile 1991, hizo que sus goles cruzaran el Atlántico y desembarcaran en el viejo continente. En 1991, llegó a la Fiorentina de Italia. Sus comienzos no fueron del todo buenos, al punto que tras su segunda temporada, el club perdió la categoría. De cualquier manera, un año más tarde, el conjunto de la ciudad de Florencia de la mano de sus goles (fue el máximo anotador de la Serie B) volvió a la Primera División. Fiel a su costumbre, continuó rompiendo redes, lo que lo convirtió en uno de los delanteros más codiciados por el universo futbolístico. En 1998 logró un hito aún no superado: se transformó en el máximo goleador de la historia de la Selección. En un enfrentamiento por eliminatoria frente a Paraguay, anotó un gol clave que le permitió superar la marca que tenía hasta ese momento Diego Armando Maradona. Su carrera, sustentada en su insaciable voracidad goleadora, continuó en ascenso en el fútbol italiano. En el 2000, después de 9 maravillosos años, dejó la Fiorentina para pasar a la Roma. En el equipo de la capital italiana obtuvo lo que le faltaba: el codiciado scudetto del Calcio. Un título que el club no lograba desde 1982 y para el cual "el Rey León&
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