Una de las alteraciones del comportamiento mas llamativas y perversas de todas las conocidas es el canibalismo. Aunque el canibalismo se ha practicado en muchas culturas por motivos rituales, y en otras circunstacias por motivos de necesidad extrema, los sujetos de los que vamos ha hablar en este artículo, describen su interés por el canibalismo no como una practica ritual ni como una necesidad para la supervivencia, sino como una necesidad propia que les ayuda a conseguir placer y gratificación.
El instinto sexual, a veces, entra en asociación con otros instintos. Por ejemplo, el de la alimentación. La medicina clásica aseveraba que los gastropáticos (enfermos del estómago) pocas veces eran amadores activos. La depresión, aparte de bajar los impulsos sexuales, normalmente baja el apetito.
La reunión entre el instinto sexual y el de la alimentación queda clara en las orgías romanas, y en los banquetes de bodas. Después de una buena comida es frecuente notar congestión pélvica, y se estimulan las voluptuosidades. Máxime si se ingiere alcohol.
Los psicoanalistas hablan de las ‘necesidades orales’, y de que la mujer tiende a suministrar alimentos a todo aquél que sea objeto de su solicitud, y no solamente a su hijo. De ahí la tendencia de muchas mujeres a ofrecer sus pechos a desconocidos de buen ver. No vayan a creer que desvarío. Cuánto cito en este párrafo está contenido en un libro llamado Maternité, de un psicoanalista llamado Deutsch, (Presses Univers de France, Paris 1949). Opina el conspicuo autor que el instinto sexual relativo a la alimentación es básicamente femenino, pues la cocina es un trabajo exclusivo de las mujeres.
La unión máxima entre alimentación y sexo, es el canibalismo ligado a la sexualidad. Es decir, cuando el objeto de amor no es solamente amado sino también deglutido. El nombre técnico es ‘antropofagia’ palabra griega que significa ‘comer hombres’. Caníbal es palabra indígena cuyo significado descubrieron los conquistadores españoles en sus propias carnes, nunca mejor dicho.
Existen culturas en las que comer carne humana es algo habitual. No nos referimos solamente a tribus más o menos salvajes, ni al canibalismo habitual de ciertos pueblos africanos o de indígenas de Nueva Guinea. Estos degluten el cerebro, corazón e hígado de sus familiares fallecidos. Lo hacen con la intención de captar su espíritu. La pena es que captan virus y priones que les transmiten la enfermedad de Jacob – Creutzfeld (la de las vacas locas).
Cuando hablo de culturas que gustan de la carne humana me refiero a que la prefieren, con deleite, a otras carnes, para preparar sus asados y frituras.
Existen zonas de hambrunas periódicas, en las que sus conciudadanos se dedican históricamente a comerse entre ellos. No solamente se zampan a los muertos por causas naturales. También ingieren vivos que (previamente) degüellan y desuellan con finalidades culinarias. Son legendarias las antropofagias vividas en Ucrania, durant los años de la hambruna propiciada por Stalin (hacia 1936), así como las periódicas hambrunas de Canton, en China.
Los cantoneses tienen fama de comerse todo lo que se mueva, con patas o no. Serpientes, perros, lagartos, ratas, ciertas cucarachas... y, muy especialmente, seres humanos. En las tristes épocas de la invasión japonesa, inmediatamente antes de la guerra mundial, los cantoneses intercambiaban a sus hijos entre ellos, para matarlos y comerlos. Así evitaban el reparo de comerse a sus propios críos. Lo malo es que muchos de ellos quedaron con la querencia, y, se dice, que existen restaurantes clandestinos donde, aún hoy en día, siguen sirviéndose exquisitos chop suey de carne de niño.
Uno de los más famosos asesinos – violadores – caníbales de la historia, Albert Fish, contó en la amable carta que envió a la madre de una de sus víctimas, Grace Bud, acerca de cómo su ilusión por la carne humana le fue transmitida por un marinero que había visitado China. Fish, conocido como "El vampiro de Brooklyn", fue condenado a muerte en 1935 por matar y degustar a más de 16 niños. "Adoro oírlos llorar de dolor", dijo a sus jueces. Tenia una debilidad por los niños pobres, a quienes violaba y atormentaba durante varios días antes de matarlos.
Si miran las fotos de Fish, verán que tenía pinta de viejecito adorable. Ese abuelo que desearíamos para cualquier niñita. Muchos de esos asesinos son, en apariencia, simpáticos y adorables. Su capacidad para la seducción es vital si quieren que sus víctimas se les acerquen sin sospechar. Sin embargo, tienen una peculiar afición; para cenar prefieren un suculento pedazo de carne...humana. Fish acumulaba una gran cantidad de perversiones. Entre ellas, el masoquista (y dudoso) placer de introducirse tallos de rosa (con espinas) por la uretra.
A falta de noticias sobre China, la caída del telón de acero ha propiciado conocimientos acerca de lo que pasa en Rusia. Andrés Tkachenko, director del centro psiquiátrico Serbsky de Moscú, admitió durante una entrevista divulgada en el 2000 por el canal privado ruso NTV que desde 1979, el hospital atendió por lo menos a unas 100 personas clasificadas como asesinos en serie. Según Tkachenko, a principios de los 80´s, el promedio era de 3 a 5 por año. Ahora ha subido a 10 al año y sigue aumentando. Solo en Rostov tuvimos cinco casos el año 2001, precisó en el mismo programa Alexander Bukhanovsky, el psiquiatra que ayudo a capturar a Andrei Chikatillo (famoso caníbal que mato y comió a 52 niños).
Vean la receta para cocinar carne humana de Ilshat Kusikov, quien mató a tres personas en San Petesburgo, las sazono y después se las comió. La contó al psiquiatra del centro de detenciones 45 de san Petesburgo. Alto, rubio, afable, el joven sentado frente al psiquiatra se llamaba Ilshat Kusikov y tenía 35 años. "¿Has probado esta receta?, dice Kusikov con tranquilidad, "Primero fríes la carne en aceite. Luego, en otra cacerola, salteas las cebollas, lo mezclas, agregas un poco de agua y después lo dejas a fuego lento por una hora."
En su apartamento, la policía encontró además varios órganos humanos, recetas de cómo convertir a perros y gatos en hamburguesas o el hígado de un amigo en un delicioso plato tradicional. Kusikov era selectivo, nunca comió brazos, cabezas, intestinos o genitales. Fue condenado por la muerte de 3 hombres, pero la policía cree que sus víctimas fueron muchas más. Además de la crisis económica, la corrupción y la mafia, los ciudadanos rusos se han enfrentado en los últimos años a otro peligro: el canibalismo.
La policía rusa admite que en la década pasada hubo un alza sin precedentes de asesinatos en serie. La cifra se estima entre 70 y 100 y, de ellos al menos una docena están relacionados con el canibalismo, una proporción más alta que en el resto del mundo. La voz de alarma sobre este nuevo y atroz fenómeno en la antigua Unión Soviética la dio la prensa en 1996 al publicar artículos sobre caníbales que se comían a los vagabundos, así como testimonios que en algunas ciudades la carne humana se vendía en mercados..
El psiquiatra Bukhanovsky cree que el aumento de los asesinatos en serie y el canibalismo en Rusia se debe a varios factores como la corrupción de la familia, las serias dificultades económicas, la amplia distribución de pornografía, falta de educación sexual y la crueldad del pasado reciente de Rusia, ejemplificada en los campos de concentración de Stalin y la hambruna.
Hace poco, el rotativo moscovita "Noskovskiye Novosti" publico un articulo de Yelena Rykovtseva donde se afirma que en muchas ciudades rusas los casos de canibalismo se han multiplicado. Por ejemplo, en la prisión de Semipalatinsk, en Kasajistan, cuatro convictos sentenciados a muerte mataron, descuartizaron, frieron en una plancha eléctrica y se comieron a uno de sus compañeros. En otra cárcel, otro convicto, Maslich, no pudo cocinar la sopa que intentaba hacer con el hígado de su compañero de celda porque el fuego fue insuficiente. Sin embargo, a ninguno de estos crímenes se les enjuició por canibalismo, pues el acto de canibalismo no se encuentra en el código criminal Ruso. Por ejemplo, la madre de uno de los criminales, quien cocinó la carne humana y la consumió, fue declarada inocente.
El Dr. Sergei Ivanov, el psiquiatra de Ilshat Kurikov, admite que a simple vista nadie podría identificar a un caníbal como tal, pues casi siempre son tipos amigables, simpáticos e inofensivos. "Son el tipo de gente con la cual usted iría a beber una cerveza a la taberna próxima". A Kurikov, por ejemplo, lo adoraban en su barrio, era un buen vecino y siempre dispuesto a ayudar, cuenta su casera. Era paciente del hospital psiquiátrico y, como a todo Ruso, le encantaba beber vodka. Lo único curioso de su persona era que siempre iba con una gran bolsa colgada del brazo, la cual estaba llena de huesos humanos cuando lo detuvieron. Era dulce y devoto a su gata "Dasha". Sabia como ser agradable. Cuando la policía llego a su casa no se resistió, y encontraron botellas de refresco repletas de sangre, una jarra de cristal llena de orejas secas y, en el balcón, un deposito de aluminio con restos marinados y listos para comer. Era lo que quedaba de su ultima víctima. El doctor Ivanov explica que estos hombres tienen un olor típico, huelen a animal, tienen un aroma que proviene del sudor ácido que nace de una química equivocada.
El canibalismo ruso, el caso mas famoso es el de Andrei Chikatilo. Nació en Rostov, Ucrania, en 1936. En esa época el país atravesaba por una terrible hambruna. Chikatilo contó que uno de sus hermanos había muerto de hambre, y los vecinos se lo comieron para que no les sucediera lo mismo. Su niñez transcurrió en la miseria y la burla de sus condiscípulos por su avanzada miopía. Al dejar el ejercito, en 1960, odiaba a las muchachas, pues una novia contó a todo el mundo acerca de sus problemas de erección. A los 27 años se casó, pudo superar su problema sexual y tener dos hijas. Ese fue el mejor periodo de su vida. Miembro del partido Comunista, en 1970 comenzó a trabajar como profesor, pero fue despedido dos veces por abusar de sus alumnos.
El 22 de diciembre de 1978, secuestro en la calle a una niña de 12 años, la llevó a un bosque cercano y ahí la desnudo y la apuñalo hasta llegar a la eyaculación; después la estranguló. En 1981, mató a Larisa Tkachenko, de 17 años. La invitó a merendar en el bosque, donde repitió el ritual asesino. En esa época comenzó a comerse los genitales de sus víctimas. Fue detenido en 1990. Su perfil había sido elaborado por el Dr. Bukhanovsky, un conocido psicólogo ruso, quien le llamo "Ciudadano X" (después fue el nombre de una película basada en su historia).
Durante los interrogatorios, Chikatilo dijo que al matar y mutilar sentía satisfacción sexual. En el juicio admitió haber asesinado a 53 niños e incluso hablo de más víctimas. Después de su confesión, Chikatilo fue encarcelado en una celda de acero hasta su ejecución con un tiro en la nuca.
La "fama" de Chikatilo en la antigua Unión Soviética solo es superada por la de Nikolai Sergei Dzhurmongaliev, quien es considerado el rey de los caníbales soviéticos. Nikolai Sergei Dzhurmongaliev, ocupa el número 7 en la lista de todos los asesinos caníbales del mundo por la cantidad de personas ingeridas: unas 100, todas mujeres. Se calcula que sirvió a unas 47 de sus víctimas cocinadas como platos típicos de la república soviética de Kazajistan, donde vivía. Cuando fue detenido, confeso con orgullo que el ingrediente secreto de sus raviolis era una rubia de ojos azules. Durante los interrogatorios, preciso que dos mujeres le suministraban suficiente carne para mantenerse durante una semana. Conocido también como el Caníbal Kazajo y Colmillo de Metal, por tener un diente de plata, comenzó su carrera de caníbal después de que fue dado de alta de un asilo para locos en Tashkent. Dzhurmongaliev creía que las mujeres y la prostitucion eran la raíz de todos los males del mundo.
Según Yuri Dubyagin, el oficial del Ministerio del interior que llevó su caso, Dzhurmongaliev parecía, "absolutamente normal, afable y simpático". Lo describió como un lobo solitario y como un hombre muy fuerte. Cuando lo detuvimos, declaró, me golpeó tan fuerte que si no hubiera habido otros guardias, se habría escapado. La policía calcula que entre 1980 y 1991 mató a 100 mujeres atractivas, a quienes seducía con facilidad. Fue enviado al asilo de locos en Tashkent, pero sobornó a sus carceleros y escapó en 1989. Sin embargo, a los dos años lo capturaron de nuevo. Un tribunal lo declaró perturbado mental y fue enviado a una celda solitaria en un hospital psiquiátrico, donde se encuentra todavía.
Otro caníbal, en este caso el norteamericano Arthur Shawcross, asegura ante las cámaras que fue en la guerra de Vietnam donde descubrió su afición por la carne humana. Antes había trabajado como carnicero y había probado «mucha carne cruda», pero nunca humana. En el conflicto asiático, asegura, capturó a dos mujeres del Vietcong y, mientras mantenía a una atada en un árbol, procedió a despedazar y comer partes de la otra.
Shawcross cumple 239 años de cárcel en el correccional de Sullivan, en el estado de Nueva York. En 1972 asesinó a un niño y a una niña, pasó 15 años en la cárcel y, poco después de un año de su salida, volvió a asesinar: 11 prostitutas en 18 meses. El convicto presume de haberse comido el corazón y el pene del niño de 11 años Jack Blake y los genitales de tres de las prostitutas que asesinó.
A través de la historia, muchas culturas utilizaron el rito de comer carne humana. Se dice que los aztecas de México consumían una cantidad indeterminada de personas que eran sacrificadas de acuerdo con un ritual religioso.
Hoy en dia el canibalismo esta prohibido, pero la practica ha sobrevivido ligada a los criminales que actúan bajo motivaciones sexuales o sádicas. El famoso caníbal antes citado, Albert Fish, prefería la carne infantil, mientras que el californiano Edmund Kemper devoró parte de sus víctimas como un ritual "de posesión". Además, les cortaba la cabeza. Mató a su madre, a la que odiaba. "Matar es la manera que tengo de vencer. Ellos están muertos y yo estoy vivo. Es mi victoria personal", solía decir. Fue condenado a cadena perpetua.
«Sólo quería conocer el sabor de la carne humana, de la carne de una chica joven y atractiva. Cuando uno se enamora de una mujer, lo normal es que quiera besarla. Para mí es lo mismo. Sólo quería probarla. Soy un caníbal. Es una obsesión». El hombre de aspecto más bien gris que con gélida frialdad desliza estas palabras se llama Issei Sagawa y es un menudo japonés de 51 años. Hace 21, en junio de 1981, asesinó en París a una joven holandesa que le daba clases de alemán, la violó después de muerta y se comió parte de sus caderas, sus glúteos, sus pechos, sus muslos y sus labios. Miles de ingleses escucharon su declaración cuando la cadena Channel 4 emitió el reportaje ‘Caníbal: Los Hannibal Lecter reales.’
Lo curioso es que Sagawa, declarado ‘loco’ en Francia, fue deportado a Japón, donde vive en libertad. Lejos de estar en la cárcel, su caso se hizo famoso y hoy es una especie de estrella que lo mismo aparece en una película porno que hace críticas gastronómicas sobre los restaurantes de la capital japonesa. Durante cuatro años estuvo recluido en la unidad de máxima seguridad de un psiquiátrico parisino, pero las autoridades francesas decidieron que no era a ellas a quienes correspondía correr con los gastos. De manera que lo deportaron a Japón. En la orden de deportación no existía ninguna cláusula que estableciese que Sagawa debía seguir encerrado y, desde su llegada, es un hombre libre.
Asegura que si se sintió tentado de asesinar a Renee Hartevelt, la joven holandesa de 25 años que le enseñaba alemán en su juventud parisina, fue porque se sintió atraído por ella: «Soy un tipo feo y bajito. Me gusta la gente fuerte y robusta, sobre todo si son mujeres guapas. Y en mi cabeza comer y ser comido es lo mismo. No me importaría que me comiese una mujer siempre que fuese joven y atractiva».
Unas lesiones en la parte frontal del cerebro podrían ayudar a explicar su trastorno. Pero hay más. Unas viejas cintas caseras que muestran los juegos de infancia de Sagawa y su hermano con su padre y su tío. El padre aparece como un caballero medieval; el tío, como un ogro. Los dos se batían por los niños. Si vencía el ogro, los comía figuradamente. Pero los adultos llevaban este juego hasta tal extremo que en las películas se observa una cazuela de verdad hirviendo en una cocina de verdad.
El canibal confeso Nathaniel Bar-Jonah mató a un niño de 10 años, y la cocinó para sus amistades. Curiosamente fue considerado sospechoso del rapto, pero la madre del niño se negó a declarar contra él pues quería pensar que el menor seguía vivo. Detenido al fin en 1997 y juzgado en 1999, se le supusieron entre 30 y 54 crímenes precedidos de actos pederásticos. Fue condenado a 130 años sin remisión.
LOS ASESINOS SERIALES SON PERSONAS CON PERFILES QUE ENCAJAN CON SUFRIMIENTO Y ABUSO EN SU NIÑES INCLUSO BURLA POR PARTE DE COMPAÑEROS DE VIDA Y SUS PROPIOS PADRES, LO PEOR DE TODO QUE PODEMOS ESTAR SERCAS DE UNO Y NO SABERLO NI IMAGINARLO. DA ALGO DE MIEDO
Psicópatas y caníbales
El instinto sexual, a veces, entra en asociación con otros instintos. Por ejemplo, el de la alimentación. La medicina clásica aseveraba que los gastropáticos (enfermos del estómago) pocas veces eran amadores activos. La depresión, aparte de bajar los impulsos sexuales, normalmente baja el apetito.
La reunión entre el instinto sexual y el de la alimentación queda clara en las orgías romanas, y en los banquetes de bodas. Después de una buena comida es frecuente notar congestión pélvica, y se estimulan las voluptuosidades. Máxime si se ingiere alcohol.
Los psicoanalistas hablan de las ‘necesidades orales’, y de que la mujer tiende a suministrar alimentos a todo aquél que sea objeto de su solicitud, y no solamente a su hijo. De ahí la tendencia de muchas mujeres a ofrecer sus pechos a desconocidos de buen ver. No vayan a creer que desvarío. Cuánto cito en este párrafo está contenido en un libro llamado Maternité, de un psicoanalista llamado Deutsch, (Presses Univers de France, Paris 1949). Opina el conspicuo autor que el instinto sexual relativo a la alimentación es básicamente femenino, pues la cocina es un trabajo exclusivo de las mujeres.
La unión máxima entre alimentación y sexo, es el canibalismo ligado a la sexualidad. Es decir, cuando el objeto de amor no es solamente amado sino también deglutido. El nombre técnico es ‘antropofagia’ palabra griega que significa ‘comer hombres’. Caníbal es palabra indígena cuyo significado descubrieron los conquistadores españoles en sus propias carnes, nunca mejor dicho.
Existen culturas en las que comer carne humana es algo habitual. No nos referimos solamente a tribus más o menos salvajes, ni al canibalismo habitual de ciertos pueblos africanos o de indígenas de Nueva Guinea. Estos degluten el cerebro, corazón e hígado de sus familiares fallecidos. Lo hacen con la intención de captar su espíritu. La pena es que captan virus y priones que les transmiten la enfermedad de Jacob – Creutzfeld (la de las vacas locas).
Cuando hablo de culturas que gustan de la carne humana me refiero a que la prefieren, con deleite, a otras carnes, para preparar sus asados y frituras.
Existen zonas de hambrunas periódicas, en las que sus conciudadanos se dedican históricamente a comerse entre ellos. No solamente se zampan a los muertos por causas naturales. También ingieren vivos que (previamente) degüellan y desuellan con finalidades culinarias. Son legendarias las antropofagias vividas en Ucrania, durant los años de la hambruna propiciada por Stalin (hacia 1936), así como las periódicas hambrunas de Canton, en China.
Los cantoneses tienen fama de comerse todo lo que se mueva, con patas o no. Serpientes, perros, lagartos, ratas, ciertas cucarachas... y, muy especialmente, seres humanos. En las tristes épocas de la invasión japonesa, inmediatamente antes de la guerra mundial, los cantoneses intercambiaban a sus hijos entre ellos, para matarlos y comerlos. Así evitaban el reparo de comerse a sus propios críos. Lo malo es que muchos de ellos quedaron con la querencia, y, se dice, que existen restaurantes clandestinos donde, aún hoy en día, siguen sirviéndose exquisitos chop suey de carne de niño.

Albert Fish, el 'Monstruo de Broocklin'
Uno de los más famosos asesinos – violadores – caníbales de la historia, Albert Fish, contó en la amable carta que envió a la madre de una de sus víctimas, Grace Bud, acerca de cómo su ilusión por la carne humana le fue transmitida por un marinero que había visitado China. Fish, conocido como "El vampiro de Brooklyn", fue condenado a muerte en 1935 por matar y degustar a más de 16 niños. "Adoro oírlos llorar de dolor", dijo a sus jueces. Tenia una debilidad por los niños pobres, a quienes violaba y atormentaba durante varios días antes de matarlos.
Si miran las fotos de Fish, verán que tenía pinta de viejecito adorable. Ese abuelo que desearíamos para cualquier niñita. Muchos de esos asesinos son, en apariencia, simpáticos y adorables. Su capacidad para la seducción es vital si quieren que sus víctimas se les acerquen sin sospechar. Sin embargo, tienen una peculiar afición; para cenar prefieren un suculento pedazo de carne...humana. Fish acumulaba una gran cantidad de perversiones. Entre ellas, el masoquista (y dudoso) placer de introducirse tallos de rosa (con espinas) por la uretra.
A falta de noticias sobre China, la caída del telón de acero ha propiciado conocimientos acerca de lo que pasa en Rusia. Andrés Tkachenko, director del centro psiquiátrico Serbsky de Moscú, admitió durante una entrevista divulgada en el 2000 por el canal privado ruso NTV que desde 1979, el hospital atendió por lo menos a unas 100 personas clasificadas como asesinos en serie. Según Tkachenko, a principios de los 80´s, el promedio era de 3 a 5 por año. Ahora ha subido a 10 al año y sigue aumentando. Solo en Rostov tuvimos cinco casos el año 2001, precisó en el mismo programa Alexander Bukhanovsky, el psiquiatra que ayudo a capturar a Andrei Chikatillo (famoso caníbal que mato y comió a 52 niños).
Vean la receta para cocinar carne humana de Ilshat Kusikov, quien mató a tres personas en San Petesburgo, las sazono y después se las comió. La contó al psiquiatra del centro de detenciones 45 de san Petesburgo. Alto, rubio, afable, el joven sentado frente al psiquiatra se llamaba Ilshat Kusikov y tenía 35 años. "¿Has probado esta receta?, dice Kusikov con tranquilidad, "Primero fríes la carne en aceite. Luego, en otra cacerola, salteas las cebollas, lo mezclas, agregas un poco de agua y después lo dejas a fuego lento por una hora."
En su apartamento, la policía encontró además varios órganos humanos, recetas de cómo convertir a perros y gatos en hamburguesas o el hígado de un amigo en un delicioso plato tradicional. Kusikov era selectivo, nunca comió brazos, cabezas, intestinos o genitales. Fue condenado por la muerte de 3 hombres, pero la policía cree que sus víctimas fueron muchas más. Además de la crisis económica, la corrupción y la mafia, los ciudadanos rusos se han enfrentado en los últimos años a otro peligro: el canibalismo.
La policía rusa admite que en la década pasada hubo un alza sin precedentes de asesinatos en serie. La cifra se estima entre 70 y 100 y, de ellos al menos una docena están relacionados con el canibalismo, una proporción más alta que en el resto del mundo. La voz de alarma sobre este nuevo y atroz fenómeno en la antigua Unión Soviética la dio la prensa en 1996 al publicar artículos sobre caníbales que se comían a los vagabundos, así como testimonios que en algunas ciudades la carne humana se vendía en mercados..
El psiquiatra Bukhanovsky cree que el aumento de los asesinatos en serie y el canibalismo en Rusia se debe a varios factores como la corrupción de la familia, las serias dificultades económicas, la amplia distribución de pornografía, falta de educación sexual y la crueldad del pasado reciente de Rusia, ejemplificada en los campos de concentración de Stalin y la hambruna.
Hace poco, el rotativo moscovita "Noskovskiye Novosti" publico un articulo de Yelena Rykovtseva donde se afirma que en muchas ciudades rusas los casos de canibalismo se han multiplicado. Por ejemplo, en la prisión de Semipalatinsk, en Kasajistan, cuatro convictos sentenciados a muerte mataron, descuartizaron, frieron en una plancha eléctrica y se comieron a uno de sus compañeros. En otra cárcel, otro convicto, Maslich, no pudo cocinar la sopa que intentaba hacer con el hígado de su compañero de celda porque el fuego fue insuficiente. Sin embargo, a ninguno de estos crímenes se les enjuició por canibalismo, pues el acto de canibalismo no se encuentra en el código criminal Ruso. Por ejemplo, la madre de uno de los criminales, quien cocinó la carne humana y la consumió, fue declarada inocente.
El Dr. Sergei Ivanov, el psiquiatra de Ilshat Kurikov, admite que a simple vista nadie podría identificar a un caníbal como tal, pues casi siempre son tipos amigables, simpáticos e inofensivos. "Son el tipo de gente con la cual usted iría a beber una cerveza a la taberna próxima". A Kurikov, por ejemplo, lo adoraban en su barrio, era un buen vecino y siempre dispuesto a ayudar, cuenta su casera. Era paciente del hospital psiquiátrico y, como a todo Ruso, le encantaba beber vodka. Lo único curioso de su persona era que siempre iba con una gran bolsa colgada del brazo, la cual estaba llena de huesos humanos cuando lo detuvieron. Era dulce y devoto a su gata "Dasha". Sabia como ser agradable. Cuando la policía llego a su casa no se resistió, y encontraron botellas de refresco repletas de sangre, una jarra de cristal llena de orejas secas y, en el balcón, un deposito de aluminio con restos marinados y listos para comer. Era lo que quedaba de su ultima víctima. El doctor Ivanov explica que estos hombres tienen un olor típico, huelen a animal, tienen un aroma que proviene del sudor ácido que nace de una química equivocada.

Chikatillo, 'El Carnicero de Rostov'
El canibalismo ruso, el caso mas famoso es el de Andrei Chikatilo. Nació en Rostov, Ucrania, en 1936. En esa época el país atravesaba por una terrible hambruna. Chikatilo contó que uno de sus hermanos había muerto de hambre, y los vecinos se lo comieron para que no les sucediera lo mismo. Su niñez transcurrió en la miseria y la burla de sus condiscípulos por su avanzada miopía. Al dejar el ejercito, en 1960, odiaba a las muchachas, pues una novia contó a todo el mundo acerca de sus problemas de erección. A los 27 años se casó, pudo superar su problema sexual y tener dos hijas. Ese fue el mejor periodo de su vida. Miembro del partido Comunista, en 1970 comenzó a trabajar como profesor, pero fue despedido dos veces por abusar de sus alumnos.
El 22 de diciembre de 1978, secuestro en la calle a una niña de 12 años, la llevó a un bosque cercano y ahí la desnudo y la apuñalo hasta llegar a la eyaculación; después la estranguló. En 1981, mató a Larisa Tkachenko, de 17 años. La invitó a merendar en el bosque, donde repitió el ritual asesino. En esa época comenzó a comerse los genitales de sus víctimas. Fue detenido en 1990. Su perfil había sido elaborado por el Dr. Bukhanovsky, un conocido psicólogo ruso, quien le llamo "Ciudadano X" (después fue el nombre de una película basada en su historia).
Durante los interrogatorios, Chikatilo dijo que al matar y mutilar sentía satisfacción sexual. En el juicio admitió haber asesinado a 53 niños e incluso hablo de más víctimas. Después de su confesión, Chikatilo fue encarcelado en una celda de acero hasta su ejecución con un tiro en la nuca.
La "fama" de Chikatilo en la antigua Unión Soviética solo es superada por la de Nikolai Sergei Dzhurmongaliev, quien es considerado el rey de los caníbales soviéticos. Nikolai Sergei Dzhurmongaliev, ocupa el número 7 en la lista de todos los asesinos caníbales del mundo por la cantidad de personas ingeridas: unas 100, todas mujeres. Se calcula que sirvió a unas 47 de sus víctimas cocinadas como platos típicos de la república soviética de Kazajistan, donde vivía. Cuando fue detenido, confeso con orgullo que el ingrediente secreto de sus raviolis era una rubia de ojos azules. Durante los interrogatorios, preciso que dos mujeres le suministraban suficiente carne para mantenerse durante una semana. Conocido también como el Caníbal Kazajo y Colmillo de Metal, por tener un diente de plata, comenzó su carrera de caníbal después de que fue dado de alta de un asilo para locos en Tashkent. Dzhurmongaliev creía que las mujeres y la prostitucion eran la raíz de todos los males del mundo.
Según Yuri Dubyagin, el oficial del Ministerio del interior que llevó su caso, Dzhurmongaliev parecía, "absolutamente normal, afable y simpático". Lo describió como un lobo solitario y como un hombre muy fuerte. Cuando lo detuvimos, declaró, me golpeó tan fuerte que si no hubiera habido otros guardias, se habría escapado. La policía calcula que entre 1980 y 1991 mató a 100 mujeres atractivas, a quienes seducía con facilidad. Fue enviado al asilo de locos en Tashkent, pero sobornó a sus carceleros y escapó en 1989. Sin embargo, a los dos años lo capturaron de nuevo. Un tribunal lo declaró perturbado mental y fue enviado a una celda solitaria en un hospital psiquiátrico, donde se encuentra todavía.

Arthur Shawcross
Otro caníbal, en este caso el norteamericano Arthur Shawcross, asegura ante las cámaras que fue en la guerra de Vietnam donde descubrió su afición por la carne humana. Antes había trabajado como carnicero y había probado «mucha carne cruda», pero nunca humana. En el conflicto asiático, asegura, capturó a dos mujeres del Vietcong y, mientras mantenía a una atada en un árbol, procedió a despedazar y comer partes de la otra.
Shawcross cumple 239 años de cárcel en el correccional de Sullivan, en el estado de Nueva York. En 1972 asesinó a un niño y a una niña, pasó 15 años en la cárcel y, poco después de un año de su salida, volvió a asesinar: 11 prostitutas en 18 meses. El convicto presume de haberse comido el corazón y el pene del niño de 11 años Jack Blake y los genitales de tres de las prostitutas que asesinó.

Ed Kemper
A través de la historia, muchas culturas utilizaron el rito de comer carne humana. Se dice que los aztecas de México consumían una cantidad indeterminada de personas que eran sacrificadas de acuerdo con un ritual religioso.
Hoy en dia el canibalismo esta prohibido, pero la practica ha sobrevivido ligada a los criminales que actúan bajo motivaciones sexuales o sádicas. El famoso caníbal antes citado, Albert Fish, prefería la carne infantil, mientras que el californiano Edmund Kemper devoró parte de sus víctimas como un ritual "de posesión". Además, les cortaba la cabeza. Mató a su madre, a la que odiaba. "Matar es la manera que tengo de vencer. Ellos están muertos y yo estoy vivo. Es mi victoria personal", solía decir. Fue condenado a cadena perpetua.

Issei Sagawa
«Sólo quería conocer el sabor de la carne humana, de la carne de una chica joven y atractiva. Cuando uno se enamora de una mujer, lo normal es que quiera besarla. Para mí es lo mismo. Sólo quería probarla. Soy un caníbal. Es una obsesión». El hombre de aspecto más bien gris que con gélida frialdad desliza estas palabras se llama Issei Sagawa y es un menudo japonés de 51 años. Hace 21, en junio de 1981, asesinó en París a una joven holandesa que le daba clases de alemán, la violó después de muerta y se comió parte de sus caderas, sus glúteos, sus pechos, sus muslos y sus labios. Miles de ingleses escucharon su declaración cuando la cadena Channel 4 emitió el reportaje ‘Caníbal: Los Hannibal Lecter reales.’
Lo curioso es que Sagawa, declarado ‘loco’ en Francia, fue deportado a Japón, donde vive en libertad. Lejos de estar en la cárcel, su caso se hizo famoso y hoy es una especie de estrella que lo mismo aparece en una película porno que hace críticas gastronómicas sobre los restaurantes de la capital japonesa. Durante cuatro años estuvo recluido en la unidad de máxima seguridad de un psiquiátrico parisino, pero las autoridades francesas decidieron que no era a ellas a quienes correspondía correr con los gastos. De manera que lo deportaron a Japón. En la orden de deportación no existía ninguna cláusula que estableciese que Sagawa debía seguir encerrado y, desde su llegada, es un hombre libre.
Asegura que si se sintió tentado de asesinar a Renee Hartevelt, la joven holandesa de 25 años que le enseñaba alemán en su juventud parisina, fue porque se sintió atraído por ella: «Soy un tipo feo y bajito. Me gusta la gente fuerte y robusta, sobre todo si son mujeres guapas. Y en mi cabeza comer y ser comido es lo mismo. No me importaría que me comiese una mujer siempre que fuese joven y atractiva».
Unas lesiones en la parte frontal del cerebro podrían ayudar a explicar su trastorno. Pero hay más. Unas viejas cintas caseras que muestran los juegos de infancia de Sagawa y su hermano con su padre y su tío. El padre aparece como un caballero medieval; el tío, como un ogro. Los dos se batían por los niños. Si vencía el ogro, los comía figuradamente. Pero los adultos llevaban este juego hasta tal extremo que en las películas se observa una cazuela de verdad hirviendo en una cocina de verdad.

Nathaniel Bar-Jonah
El canibal confeso Nathaniel Bar-Jonah mató a un niño de 10 años, y la cocinó para sus amistades. Curiosamente fue considerado sospechoso del rapto, pero la madre del niño se negó a declarar contra él pues quería pensar que el menor seguía vivo. Detenido al fin en 1997 y juzgado en 1999, se le supusieron entre 30 y 54 crímenes precedidos de actos pederásticos. Fue condenado a 130 años sin remisión.
LOS ASESINOS SERIALES SON PERSONAS CON PERFILES QUE ENCAJAN CON SUFRIMIENTO Y ABUSO EN SU NIÑES INCLUSO BURLA POR PARTE DE COMPAÑEROS DE VIDA Y SUS PROPIOS PADRES, LO PEOR DE TODO QUE PODEMOS ESTAR SERCAS DE UNO Y NO SABERLO NI IMAGINARLO. DA ALGO DE MIEDO
