Tiene 13 años y cursa tres carreras universitarias
Kouichi Cruz, un "niño genio" argentino no sólo va a la universidad, sino que además se impuso el desafío de aprender cuatro idiomas. BBC Mundo habló con él
Kouichi Cruz tiene 13 años pero su nombre -que significa "brillante único" en japonés- no es lo único que lo distingue de los otros chicos de su edad en la provincia argentina de Córdoba.
A los cuatro años, un test de inteligencia determinó que era un "superdotado", como califica la Organización Mundial de la Salud a todo aquel que tiene un coeficiente intelectual mayor a 130. Kouichi tenía un CI de 145.
Desde entonces, es conocido como "un niño genio" y ha ganado fama gracias a una aparición en un popular programa de entretenimientos de la televisión argentina.
Recientemente, el mayor diario del país, Clarín, lo entrevistó para dar cuenta de un nuevo desafío en su vida: este año, Kouichi comenzó la universidad. Y, como si eso no fuera suficiente para un chico con 13 años recién cumplidos, decidió estudiar tres carreras a la vez.
"Voy a hacer una licenciatura en Ciencias de la Computación, Ingeniería en Computación y Economía", le cuenta, orgulloso, a BBC Mundo, a pocos días de haber comenzado las clases.
A él, cursar con alumnos mucho más grandes no le resulta intimidante.
"Ya estoy acostumbrado", explica.
Pequeño con sueños grandes
En 2010 Kouichi se graduó de la secundaria con un promedio de 9. El máximo es 10.
Su plan ahora es terminar la universidad, hacer un posgrado y luego dedicarse a los negocios.
"Kouichi quiere instalar su propia empresa de software", le dice a BBC Mundo su tía, Alejandra Pérez Lucero, quien junto con su marido cría al niño desde hace cinco años, ya que sus padres viven en España.
La decisión de no vivir en Europa fue del joven, que prefirió continuar sus estudios en la Facultad de Matemática, Astronomía y Física (FAMAF) de Córdoba.
Budista
Para Alejandra, la capacidad de Kouichi de asimilar fácilmente los nuevos retos que se impone tiene mucho que ver con sus creencias.
El joven, al igual que sus padres, es budista, una religión que "habla mucho sobre la evolución del individuo", dice su tía.
"Él no toma las cosas con la misma filosofía que otros", agrega, asegurando que sus creencias y su personalidad le permiten mantenerse centrado, incluso ante la ausencia de sus padres, con los que habla varias veces al día.
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