14/03 – 14:00 – Según las propias cifras oficiales, el consumo de drogas en los últimos años viene creciendo a niveles preocupantes, y son cada vez más jóvenes las personas que caen en el flagelo. Todavía no existe ningún Centro de Internación, pese a que se prometieron tres en el año 2005. Por ello, hoy, son más de 100 los drogadependientes internados fuera de la provincia. El gobernador hizo referencia al tema en distintas ocasiones, y reconoció que se trata de una deuda pendiente. A fines de 2006 el escándalo estalló en Caleta Olivia. Ahora, el problema se reflota a partir de la advertencia de una Fundación, y una nueva promesa oficial de por medio.Vox populi
“Los políticos son zonsos o cómplices”, disparó el cura Enrique Lapadula en noviembre de 2006, luego de una feroz polémica que se suscitó a partir de una fuerte discusión que tuvo con el senador nacional Nicolás Fernández (FVS), de Caleta Olivia. El tema en cuestión era la enorme visibilidad de la circulación de la droga en esa localidad del norte provincial.
“No puede ser que se venda la droga de la manera en que la he visto, y no se haga nada”, acusó Claudio Izaguirre semanas antes de esa polémica. Él, un ex adicto recuperado, titular de AARA (Asociación Antidroga de la República Argentina, con sede en Cap. Fed.), visitó zona norte sobre fines de 2006.
“Tengo conocimiento que en Río Gallegos se vende droga en al menos dos lugares: en la zona de la laguna María la Gorda y en el barrio Belgrano”, detalló en su momento. Lo particular del caso es que Izaguirre jamás estuvo en la capital de la provincia, y por ello se le preguntó con qué información respaldaba sus dichos. “Mis fuentes son el pedido desesperado de los padres. Este problema está matando a los pibes, se están suicidando”, explicó.
La lista de testimonios podría seguir, pero vale la pena focalizar en el presente. ¿Qué cambió en Santa Cruz en el último año y medio?
El Estado insuficiente
A tres días de las elecciones del 28 de octubre pasado, el gobernador Daniel Peralta habló de “un compromiso muy fuerte para luchar contra las adicciones” y, durante esos días, remarcó la necesidad de enfrentar fuertemente el narcotráfico en toda la provincia.
Hoy, en Santa Cruz, todavía no existe ninguna Comunidad Terapéutica donde se interne a las personas que sufren la drogodependencia, pese que existe una promesa que se realizó en septiembre de 2005.
En aquellos días, faltaban sólo algunas semanas para las elecciones legislativas en las que resultaría ganadora Alicia Kirchner. Y durante una reunión en la Cámara de Diputados de la provincia, José Manuel Córdoba prometió tres Centros de Internación, uno para cada región: sur, centro y norte provincial. Todos, con el visto bueno de Ministerio de Desarrollo Social, comandado por la hermana del presidente.
Los Centros de zona norte y centro brillan por su ausencia, y recién desde hace unos meses se empezó hablar más seriamente acerca del tercero, en cercanías de Río Gallegos. José Manuel Córdoba -el prometedor- era en ese entonces diputado provincial y había reunido, para la ocasión, a un sin-número de actores sociales a quienes dio a conocer la gran noticia. Al mes siguiente, él también resultó ganador de las legislativas, acompañando en la boleta a la Hermana K, y desde aquel entonces reside en Capital Federal. Mientras, en Caleta Olivia -ciudad de la que fue intendente durante varios periodos- el drama de los pibes y la droga siguió creciendode manera imparable.
Dios atiende en la capital
“La Fundación Viaje de Vuelta recibirá apoyo estatal”, resaltaba un título del diario La Opinión Austral del 25 de octubre pasado, ilustrado por una fotografía en la que el gobernador posaba su mano sobre el brazo de Fabio Maidana, en un claro ejemplo de confianza.
Maidana es el titular de la Fundación que atiende -en tratamiento ambulatorio- a once drogodependientes en Río Gallegos, y junto al CPA (Centro Preventivo Asistencial, del Ministerio de Asuntos Sociales) son las únicas dos instituciones que se dedican al tratamiento de enfermos adictos, aunque ninguna de las dos con internación.
Si bien es cierto que la Fundación recibió un subsidio de cincuenta mil pesos por parte del gobierno provincial, más los tres mil que aporta mensualmente en Municipio de la capital, días atrás Maidana dio el ultimátum: “Si el gobierno no cumple, nos vamos”.
Él, explica que la plata que les dio el gobierno les sirve para subsistir hasta el 30 de abril, día en que les vence el contrato de alquiler de la propiedad donde funciona Viaje de Vuelta. La casona, por la que pagan $1600 mensuales, cambió de dueño y no existe voluntad de renovarles el contrato; en todo caso el costo se iría a los $4800 por mes, más mes de comisión y depósito.
Hoy, son cerca de 120 los jóvenes (y algunos adultos) que reciben tratamiento en Centros de Internación fuera de la provincia. Lo que brindan tanto la Fundación como el Centro Preventivo que depende del gobierno, no sirve para recuperar personas que estén muy comprometidas con las drogas. De allí nace la urgencia de contar con los Centros de Internación.
Uno de esos casos, es el de un niño de alrededor de 12 años, quien desde los 10 fue derivado fuera de la provincia porque necesitaba sí o sí la internación.
Irse tiene muchos riesgos: al enorme problema de la adicción, al adicto se le suma la enorme lejanía de su familia. A su vez, las realidades en otros Centros de Internación -como por ejemplo Buenos Aires- son más complejas, por lo que se corre peligro que se convierta en “una escuela” para profundizar su adicción: en general, un adicto no quiere estar internado y en abstinencia, y si se escapa -por ejemplo- puede legar a experimentar otras drogas que en Santa Cruz no son todavía populares, como el paco.
¿Final feliz?
El ministro de Asuntos Sociales, Jorge Mascheroni, dijo hace dos semanas “ojalá el Centro de Internación” para Río Gallegos se concrete este año: “para mayo o junio” tendría que estar en funcionamiento al menos parte del proyecto.
Pese a que existe el Centro Preventivo que depende del gobierno, el gobernador Peralta le ofreció a Viaje de Vuelta “asumir la responsabilidad de la comunidad terapéutica”. Se trataría, en principio, de un centro mixto (para hombres y mujeres), con capacidad para cincuenta personas de 13 a 21 años. El predio está ubicado camino a Punta Loyola, en cercanías de Río Gallegos, y actualmente pertenece al Obispado. “En los papeles no hay nada todavía, pero el diálogo con la Iglesia es muy bueno”, explicó Fabio Maidana.
Aunque parezca increíble, a mediados de 2006 se supo que el Centro de Salud Mental de Río Gallegos internaba pacientes drogodependientes y alcohólicos. Claro está que no es lo mismo tratar a un paciente psiquiátrico que a un adicto, ni resulta conveniente que compartan un mismo espacio.
En el año 2000 se escuchó decir lo siguiente de parte de un especialista: “La droga nos supera en todos los aspectos: son muchos más los que se inician a diario que los que logran salir y es mucho mejor la promoción de la droga en comparación a la prevención que podemos hacer”. Años después se difundió, oficialmente, que Santa Cruz lidera el crecimiento de porcentaje de jóvenes que probaron droga alguna vez. Esto significa que hay más posibles drogadictos.
Hoy, decir “marihuana” ya no sorprende a casi nadie que tenga entre 10 y 17 años. La palabra “pegamento” es, en la calle, cada vez más escuchada.
Las palabras del cura Lapadula, que dieron comienzo a este artículo, se convierten en una pregunta inquietante: el Estado, ¿es zonso o cómplice?
Como mínimo, negligente. (Agencia OPI Santa Cruz)