Cuando éramos chavitos, el Día de San Valentín era una forma de mostrar nuestra habilidad con las mujeres. Quien no recibía ni una mugre carta, globo o cualquier detalle cursi de parte de una chavita el 14 de febrero, era un verdadero perdedor; mientras que el que obtenía decenas de estas porquerías podría presumir que era un chingón con las viejas. Para quien escribe estas líneas, el día 14 no tiene nada de especial, al contrario. Obvio, en mis juventudes era de aquellos que recibían desde golosinas hasta masivas amorosas de todo índole; sin embargo, desde entonces y hasta la fecha sigo pensando que festejar este día, hacer cartas o expresarse de alguna manera fuera de lo común el día 14, para un hombre es una verdadera mariconada, punto.
Sin embargo, para las viejas es uno de los días más relevantes del calendario y, para nosotros, un pretexto perfecto para darle rienda suelta al colchón. Si tu mujer es una de esas cursis que necesita flores, chocolates, peluches, cartas o cualquier otra chuche parecida, es mejor que tomes muy enserio su afición por San Valentín y que de ninguna manera pases de alto esta fecha. Si lo que quieres es terminar en la cama el Día del Amor y la Amistad (y el resto del año), lo mejor es que vayas haciendo un guardadito para comprarle un detalle anticipado que puedas dejar en su coche, cuarto o buzón, darle un buen regalo, llevarla a comer, a echar un trago y comértela en un buen hotel; de lo contrario y lo tomas como cualquier otra fecha, te puedes ir despidiendo del sexo por varios días, incluso semanas.
Ni modo, no hay de otra, aunque sea una jotería, en el Día del Amor debes consentirla, mimarla y hacerla sentir especial para, después, ser gratamente recompensado en la habitación de algún motel citadino o, en su defecto, en el sitio donde siempre rompen el turrón. Respira profundo, ten paciencia y aguántate.
Sin embargo, para las viejas es uno de los días más relevantes del calendario y, para nosotros, un pretexto perfecto para darle rienda suelta al colchón. Si tu mujer es una de esas cursis que necesita flores, chocolates, peluches, cartas o cualquier otra chuche parecida, es mejor que tomes muy enserio su afición por San Valentín y que de ninguna manera pases de alto esta fecha. Si lo que quieres es terminar en la cama el Día del Amor y la Amistad (y el resto del año), lo mejor es que vayas haciendo un guardadito para comprarle un detalle anticipado que puedas dejar en su coche, cuarto o buzón, darle un buen regalo, llevarla a comer, a echar un trago y comértela en un buen hotel; de lo contrario y lo tomas como cualquier otra fecha, te puedes ir despidiendo del sexo por varios días, incluso semanas.
Ni modo, no hay de otra, aunque sea una jotería, en el Día del Amor debes consentirla, mimarla y hacerla sentir especial para, después, ser gratamente recompensado en la habitación de algún motel citadino o, en su defecto, en el sitio donde siempre rompen el turrón. Respira profundo, ten paciencia y aguántate.