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Lo Peor De La Iglesia Catolica! Lean

Info1/18/2011
Se dicen muchas cosas de la Iglesia Católica:



- Que no tienen datos fehacientes en cuanto a sus doctrinas.

- Que miente.

- Que siempre estuvo con los que les convenía: en todos los casos dictadores, de Europa y Latinoamérica.

- Que muchos curas sufren problemas psicológicos, tales como la pedofilia, entre otros. Y que aparte de este gran problema, la Iglesia Católica nos lo oculta derivándolos, a los curas, a diferentes iglesias de distintos lugares del mundo. Creyéndose que esa es la cura de la enfermedad ¡Cuanta hipocresía!

- Que no hace nada por los pobres.

- Que no hace nada por nadie.

- Y muchas, muchas cosas más…la verdad que la lista es muy larga…





Pero, para mi entender y por lo que he llegado a investigar, lo más irritante, agraviante y cruel es el malgenio y egoísmo que tienen para ocultar y/o adulterar la historia…


Desde siempre han tenido la manía de querer ser los únicos, sin importar nada de nada. El único propósito de la Iglesia Católica, es la de eliminar la competencia, para que la gente se una a ella por falta de opciones. En otras palabras, esta empresa casi siempre ha conseguido a sus seguidores de mala manera. Pero el punto está en que, siempre se ha sabido de las malas intensiones sociales, de las mentiras, de los ocultamientos que ha hecho esta empresa llamada Iglesia Católica, y que por cierto, deja tan mal parada a la religión católica apostólica romana. El tema es delicado porque durante la historia ha tenido siempre un “As” bajo la manga: quemaba libros y cualquier evidencia de lo sucedido (vamos a profundizar un poco en este tema en los párrafos siguientes), se unía a dictadores (tema que trataremos más adelante), quemaba a personas culpándolas de herejes o brujas (tema, que también, trataremos en los próximos párrafos), obligaba a unirse o morir (otro tema para extender), y muchas cosas más. ¿Cuál es la buena noticia?, se preguntarán ustedes, la buena noticia de todo esto es que actualmente, en los tiempos que vivimos y gracias a la globalización, podemos hablar, escribir, escuchar, opinar, comentar, agredir, felicitar, ofender y muchas acciones más sobre este tema que ha sido (y que lo sigue siendo) un gran tabú en la sociedad, mundialmente. Aunque sigan existiendo personas capaces de censurar los contenidos, se tiene una mayor libertad en comparación a otros tiempos.





Comenzaremos por lo primero, cuando la Iglesia Católica hacía sus primeras acciones e intervenciones sociales (por no decir manipulaciones)


La historia de la Iglesia Católica empieza, para los creyentes, cuando Jesús predice su crucifixión y le dice a Cefas que se encargue de llevar la palabra de dios a toda persona que viva en la tierra mediante la Iglesia Católica, existen otras versiones que aseguran que dicho pedido se lo dijo a María Magdalena y que Pedro o Cefas tenía tanta envidia de ella que, apenas se elevó Jesús a los cielos, la mandó a matar, pero María Magdalena logró escapar. No sé, de eso no vamos a hablar (por ahora), mejor hablaremos de otros datos con un poco más de carga histórica y no tan religiosa, es decir, del principio “oficial” de la Iglesia Católica encargado de la mano del emperador romano Constantino. Quien a principios del Siglo IV, logró el reconocimiento social de la religión apostólica romana, acordando todo de dicha religión: las fechas, los escritos, los ritos, los mitos, las metáforas, las oraciones, los evangelios del Nuevo Testamento, todo. Como siguiente acción y como para que el círculo cerrara perfectamente había que borrar los sucesos históricos que no formaban parte de esta religión. Es así como en el año 313 ésta empresa y su gran santo Constantino empiezan a quemar libros y cualquier evidencia escrita que existiera de otras religiones (quizás sea ese el milagro que lo convirtió en santo) y es aquí donde empieza la gran adulteración de la historia, la gran mentira mundial, es aquí donde empieza la idea de egoísmo, que tanta vergüenza ajena me da.

Este es, a mi criterio, el primer dictador con el que transó la Iglesia Católica. Pobre asesino malparido, no sabía que con la Iglesia Católica no se tenía que meter: en el siglo VIII, dicha empresa, falsifica unos documentos eclesiásticos llamados “Donación de Constantino”, estos documentos se esgrimieron hasta el siglo XX como título de propiedad, según la cual ese emperador (que por cierto se retorcía en su tumba maldiciendo a los falsificadores católicos) le otorgó el 30 de marzo del año 315 a la Iglesia Católica toda Italia y el Occidente ¡Lindo negocio se hicieron!





Como segunda instancia, pasaremos a los grandes tiempos de impunidad total conocidos como la Inquisición (cuánta sangre inocente se llevaron)


Quisiera aclarar que hemos hecho un salto bastante grande en la historia, pasando por alto grandes acontecimientos (que merecerían indudablemente otro post), tales como Las “benditas” cruzadas las cuales fueron realizadas con la excusa de que “dios lo quiere” (Deus Vult). Tenemos que nombrar las cruzadas, y en especial las primeras ocho porque son, de cierto modo, las causales del desastre llamado Inquisición.

La primera fue iniciada por Urbano II, “el papa de las guerras santas” (no es el único ni el primero de los papas que participa de manera explícita o implícita en guerras civiles, pero si es uno de los más fanáticos de las mismas, lindo problemita psicológico), aquí fue el inicio de otro gran negocio dirigido por esta irritante empresa capitalista: el hurto y venta de reliquias. Negocio del cual sacaron bastante provecho monetario, tanto que los paró económicamente varios siglos posteriores. La segunda fue predicada por San Bernardo de Claraval, fue un fracaso, ¡para ellos! La tercera, predicada por el arzobispo Guillermo de Tiro, en esta se encontraba Ricardo Corazón de León quien masacró en Acre a tres mil personas y mandó a rajar los cadáveres en busca de joyas por si se las habían tragado sus dueños para llevárselas a la eternidad. La cuarta, lanzada por Inocencio III. La octava emprendida por San Luis Rey de Francia, quien se murió en el transcurso de la misma por una peste que invadió su campamento en Túnez ¡Gracias a Dios! (no se ha cual).

Vamos a ser un breve paso por los lugares donde hicieron desastres atroces, en los tiempos de las ocho cruzadas primeras: Masacraron a los Pragos y a los de Regensburg. Por Hungría, Yugoslavia y Bulgaria, pasó la horda vándala devastando campos y ciudades. En Zemum Pedro el Ermitaño mató a cuatro mil cristianos y luego quemó Belgrado. Y todo con la bendición de los obispos acompañantes. Una vez en Asia menor, iban decapitando infieles por donde pasaban para después lanzar sus cabezas por sobre las murallas de las ciudades que sitiaban (como Nicea, Antioquía y Tiro) con el fin de desmoralizar a sus defensores, que les contestaban catapultándoles las cabezas de sus conciudadanos cristianos. Pero la apoteosis del horror fue en Jerusalén. A los sarracenos los torturaban durante días, los obligaban a saltar de las torres, los flechaban, los decapitaban. A los judíos que se refugiaron en la sinagoga los quemaron vivos. “Y en el templo de Salomón –escribe el cronista Raymond de Aguilers- la sangre les llegaba a los caballos hasta las bridas, justo y maravilloso castigo de dios a los infieles”. Los cadáveres de infieles y caballos se apilaban en las calles entre cabezas, manos y pies cercenados. Destruyeron a Zara, y a Constantinopla la saquearon e incendiaron. Todo esto, y mucho más, con la escusa de que era “el justo juicio de dios”.

¿Por qué decimos que hay que nombrar las cruzadas antes de hablar de la inquisición? Es simple, en estos casi cuatro siglos de masacres esta gente creó un deseo de matar a inocentes por doquier, deseo que llevó a otra idea guiada por la Iglesia Católica llamada Inquisición. Lo más sorprendente es que como son tradicionalistas netos, siguieron las tradiciones atroces de derramar litros de sangre sin sentido; los papas de la Inquisición, no sólo los papas también obispos y demás dictadores religiosos, eran parientes de los monstruos que manejaban las cruzadas.

Aunque la Inquisición, este sanguinario invento, se le atribuye a Gregorio IX no se puede llevar todos los créditos, en cierta parte colaboró también su tío Inocencio III, ¿les suena ese nombre? Es el malparido que inició la cuarta cruzada, como no tuvo tanto éxito en la cruzada (tener éxito, para estos religiosos, es matar a tanta gente que el deseo mismo de ver sangre se convierte en una rutina y dicha rutina pasa a ser un acto del “juicio de dios”), se le ocurrió esto de la Inquisición para seguir matando. Me imagino una conversación con su sobrino, que por cierto también es un gran asesino, Gregorio IX:
-¡Sobrino! Se me acaba de ocurrir una idea.
-¿Idea de que Tío?
- Una idea de esas, las que nosotros decimos que dios nos la pide y como nadie puede juzgar la palabra de dios, tenemos toda la impunidad posible.
-Ah! Sí, como las cruzadas.
- Si, eso mismo. Bueno ahora se me ocurrió una en la que a las brujas y a los herejes los quemamos en una hoguera ¡Qué lindo seria! (piensa en voz alta) He pensado hasta en el nombre –dice Inocencio, haciendo un gesto lento con la mano derecha en alto moviéndola de un lado a otro y mirando para arriba como si estuviera observando un cartel con una gigantografía publicitando la “magnífica” idea que tuvo- Inquisición, le dice al sobrino, con vos de parlante publicitario.

Saliendo un poco de la situación ficticia (inventada obvio), y retomando los datos históricos, pasamos un poco al rol de Gregorio IX en la Inquisición: este se encargó de la parte “legal” (del papelerío absurdo, porque de legal no tiene nada. No importa el tiempo en el que se vivía ni nada, nunca ha sido legal matar alguien por no creer en dios, más allá de que sí lo han hecho). El muy bastardo cambió literalmente algunos principios jurídicos de la época y decretó formalmente la pena de muerte para los herejes (que de hecho ya se venía aplicando hace décadas atrás), otro dato importante es que no sólo fueron herejes y “brujas” a quienes quemaron, mataron, violaron y torturaron sino que también eran judíos, mahometanos, protestantes y cualquiera que se negara a pensar como ellos. Uno de los principios jurídicos cambiado por este hombre fue el del derecho romano y germánico de que un acusado es inocente mientras no se pruebe que es culpable, lo invirtió y lo pasó a tercera persona: es culpable mientras no pruebe que es inocente. El problema de esto es que para la Inquisición nunca hubo un inocente, aparte en el caso de que haya alguna duda te tenías que defender vos sólo, porque Gregorio IX había pasado el principio jurídico en tercera persona “mientras no pruebe que es inocente” (Seguramente te decían: ¡andéis a quejarte con Magolla!). Lamentablemente la palabra de un pueblero era insignificante para una persona que ocupaba algún cargo político en la empresa (como es actualmente).

Aparte de estos dos asesinos nombrados anteriormente no podemos no mencionar al Inquisidor General de España, nombrado en dicho cargo religioso por Sixto IV, Tómas de Torquemada (¡Linda piedra pa´la onda! Diría mi viejo). Este señor, quien fue el confesor de la reina isabel, era un gran monstruo, con todas las letras. Para mí, la peor creación de la Iglesia ¿No me créen? Juan Antonio Llorente, quien fuera secretario de la Inquisición en Madrid a fines del Siglo XVIII, calculaba que hasta sus días se había quemado en España en total a treinta mil personas. Torquemada hizo sólo once años de gestión y quemó a diez mil, hagan una relación: en trescientos años pasaron muchísimos inquisidores que sumaron treinta mil personas muertas, estamos hablando sólo de España, Torquemada en once años se ocupó de diez mil de los treinta mil en trescientos años ¡Que hijo de remil puta! (perdonen la expresión). La reina isabel y el rey fernando, reyes de España, (no se merecen ni ponerles las iniciales en mayúsculas) quienes querían mucho a Torquemada, decidieron llamarlo el padrino de la Inquisición ¡Cómo no! si era un asesino de primera.

Inocencio IV, este va a ser el último personaje que veremos de esta catastrófica época aunque no hayamos visto ni un cuarto de todos los males que han hecho estas personas, ni mucho menos todas las personas que llevaron a cabo los males de ese entonces. Esta persona, mal llamada de este modo, ya que es una bazofia social no una persona, fue el que autorizó la tortura, y las cámaras de la Inquisición. A los acusados los encerraban en celdas aislados, les impedían ver a sus familiares y no le decían el nombre de sus acusadores (hay que saber que los acusadores eran siempre familiares, porque a los supuestos culpables los obligaban a dar nombres de familiares ¡Casi me olvidaba! Cierto que para la Iglesia Católica lo más importante es la familia, que hipócritas). Las torturas eran otras de las cosas en las que se volvieron expertos: les ponían unas abrazaderas que se cerraba con un tornillo mientras iba triturándoles los dedos; les quebraban la tibia para sentarlos en una silla de metal que tenía un hornito abajo, la silla aparte de estar al rojo vivo tenía clavos; les dislocaban los brazos y las piernas en una rueda llamada el potro de tortura; les desencajaban las mandíbulas abriéndoselas hasta más no poder; y muchas cosas más que hacen de estas personas y a la Iglesia Católica una muy mala mensajera de la paz y/o todas esas cosas que suelen decir.





CONTINUARÁ...





SI ME MERESCOO PUNTOS DEJENN PLISSS.!






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