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[Formación de base] Crítica del programa de Gotha C. Marx

Info12/4/2010
CRÍTICA DEL PROGRAMA DE GOTHA C. Marx

Resumido por Novatadelux



[Formación de base] Crítica del programa de Gotha C. Marx



FUENTE (para leer entero):

[Intro]

Durante muchos años, Marx y Engels criticaron con dureza la vulgarización que Lassalle realizó de la doctrina socialista, especialmente sus falsas teorías sobre la explotación, los salarios y su práctica política de colaboración con el Estado la Crítica al programa de Gotha (expuesta por Marx en su carta a Bracke, del 5 de mayo de 1875) no fue publicada en vida de Marx y sólo fue editada por Neue Zeit en 1891.

De la misma forma la carta que Engels envió a Bebel (dirigente de la socialdemocracia alemana) el 18 de marzo de 1875 respecto a la misma cuestión, y que Lenin consideraba como “uno de los razonamientos más notables, si no el más notable de las obras de Marx y Engels respecto al Estado”, no se publicó hasta 1911 en el segundo tomo de las memorias de Bebel, es decir, 36 años después de ser escrita.

Los dirigentes de la socialdemocracia trataron de ocultar la verdadera apreciación de Marx y Engels respecto al Estado, a la táctica política, a los principios económicos del socialismo, y la razón era obvia: la posición de los teóricos y fundadores del socialismo científico contradecía tanto en la forma como en el fondo, aspectos esenciales la doctrina y la práctica política de la socialdemocracia en aquel momento.

Este proceso tuvo su colofón más infame en vísperas de la I Guerra Mundial, con la capitulación de la socialdemocracia ante su propia burguesía apoyando los créditos de guerra y justificando la carnicería imperialista.

A finales de la década de los 60 del siglo XIX, los dirigentes más importantes de la socialdemocracia alemana eran W.Liebknecht y A. Bebel, que encabezaban el Partido Obrero Socialista. Esta organización, aunque formalmente se declaraba marxista, distaba mucho de haber asimilado el programa del socialismo científico tal y como Marx y Engels lo habían formulado.

Frente al ala marxista, se encontraba otro reagrupamiento socialista con influencia en el movimiento obrero alemán: La Asociación General de los Trabajadores alemanes dirigida por F. Lassalle. Marx y Engels criticaban duramente a Lassalle por sus posiciones confusas en el terreno de la teoría y especialmente por su adaptación oportunista al Estado bismarckiano.

Las cuestiones señaladas por Marx y Engels eran de principios. Nunca en su vida adoptaron la postura doctrinaria o sectaria, pues comprendían perfectamente que un paso real del movimiento valía más que una docena de programas. Ese método les permitió dar vida a la Asociación Internacional de Trabajadores (La I Internacional) donde los marxistas dieron un nuevo impulso al movimiento revolucionario de la clase obrera.

"el objetivo de los marxistas, de los comunistas, es la supresión de toda forma de dominación estatal, algo que sólo será posible en una sociedad sin clases, esto es en la sociedad comunista."


_____________________________



Los socialistas científicos no luchamos por el reparto equitativo del fruto del trabajo, tal y como plantean los lassellanos, sino por acabar con las relaciones sociales de producción capitalistas y las relaciones jurídicas y políticas que estas engendran.


I
GLOSAS MARGINALES AL PROGRAMA DEL PARTIDO OBRERO ALEMAN


“El trabajo sólo es fuente de riqueza y de cultura como trabajo social”, o, lo que es lo mismo, “dentro de la sociedad y a través de ella” ...pues aunque el trabajo del individuo aislado (presuponiendo sus condiciones materiales) también puede crear valores de uso, no puede crear ni riqueza ni cultura.


...igualmente indiscutible es esta otra tesis: “En la medida en que el trabajo se desarrolla socialmente, convirtiéndose así en fuente de riqueza y de cultura, se desarrollan también la pobreza y el desamparo del que trabaja, y la riqueza y la cultura del que no lo hace”. Esta es la ley de toda la historia hasta hoy.

"En la sociedad actual, los medios de trabajo son monopolio de los dueños de tierras (el monopolio de la propiedad del suelo es, incluso, la base del monopolio del capital) y de los capitalistas."

"En Inglaterra, la mayoría de las veces el capitalista no es siquiera propietario del suelo sobre el que se levanta su fábrica."


¿Qué es "reparto equitativo"?

en esta sociedad comunista, todo obrero debe obtener el "fruto íntegro del trabajo" lassalleano. Tomemos las palabras "el fruto del trabajo" en el sentido del producto del trabajo; entonces, el fruto del trabajo colectivo será la totalidad del producto social.

..del producto social hay que deducir:

Primero: una parte para reponer los medios de producción consumidos.
Segundo: una parte suplementaria para ampliar la producción.
Tercero: el fondo de reserva o de seguro contra accidentes, trastornos debidos a fenómenos naturales, etc.
antes de que esta parte llegue al reparto individual, de ella hay que deducir todavía:
Primero: los gastos generales de administración, no concernientes a la producción. Esta parte será, desde el primer momento, considerablemente reducida en comparación con la sociedad actual, e irá disminuyendo a medida que la nueva sociedad se desarrolle.
Segundo: la parte que se destine a satisfacer necesidades colectivas, tales como escuelas, instituciones sanitarias, etc.Esta parte aumentará considerablemente desde el primer momento, en comparación con la sociedad actual, y seguirá aumentando en la medida en que la nueva sociedad se desarrolle.
Tercero: los fondos de sostenimiento de las personas no capacitadas para el trabajo, etc.; en una palabra, lo que hoy compete a la llamada beneficencia oficial.


De lo que aquí se trata no es de una sociedad comunista que se ha desarrollado sobre su propia base, sino, al contrario, de una que acaba de salir precisamente de la sociedad capitalista y que, por tanto, presenta todavía en todos sus aspectos, en el económico, en el moral y en el intelectual, el sello de la vieja sociedad de cuya entraña procede. Congruentemente con esto, en ella el productor individual obtiene de la sociedad —después de hechas las obligadas deducciones— exactamente lo que ha dado. Lo que el productor ha dado a la sociedad es su cuota individual de trabajo. Así, por ejemplo, la jornada social de trabajo se compone de la suma de las horas de trabajo individual; el tiempo individual de trabajo de cada productor por separado es la parte de la jornada social de trabajo que él aporta, su participación en ella. La sociedad le entrega un bono consignando que ha rendido tal o cual cantidad de trabajo (después de descontar lo que ha trabajado para el fondo común), y con este bono saca de los depósitos sociales de medios de consumo la parte equivalente a la cantidad de trabajo que rindió. La misma cantidad de trabajo que ha dado a la sociedad bajo una forma, la recibe de esta bajo otra distinta.

Aquí reina, evidentemente, el mismo principio que regula el intercambio de mercancías, por cuanto éste es intercambio de equivalentes. Han variado la forma y el contenido, por que bajo las nuevas condiciones nadie puede dar sino su trabajo, y porque, por otra parte, ahora nada puede pasar a ser propiedad del individuo, fuera de los medios individuales de consumo.


Pero unos individuos son superiores, física e intelectualmente a otros y rinden, pues, en el mismo tiempo, más trabajo, o pueden trabajar más tiempo; y el trabajo, para servir de medida, tiene que determinarse en cuanto a duración o intensidad; de otro modo, deja de ser una medida. Este derecho igual es un derecho desigual para trabajo desigual. No reconoce ninguna distinción de clase, porque aquí cada individuo no es más que un trabajador como los demás; pero reconoce, tácitamente, como otros tantos privilegios naturales, las desiguales aptitudes individuales, y la desigual capacidad de rendimiento. En el fondo es, por tanto, como todo derecho, el derecho de la desigualdad. El derecho sólo puede consistir, por naturaleza, en la aplicación de una medida igual. individuos desiguales sólo pueden medirse por la misma medida siempre y cuando que se les coloque bajo un mismo punto de vista; por ejemplo, en el caso dado, sólo en cuanto obreros, y no se vea en ellos ninguna otra cosa, es decir, se prescinda de todo lo demás. Prosigamos: un
obrero está casado y otro no; uno tiene más hijos que otro, etc., etc. A igual trabajo y, por consiguiente, a igual participación en el fondo social de consumo, uno obtiene de hecho más que otro, uno es más rico que otro, etc. Para evitar todos estos inconvenientes, el derecho no tendría que ser igual, sino desigual.

Pero estos defectos son inevitables en la primera fase de la sociedad comunista, tal y como brota de la sociedad capitalista después de un largo y doloroso alumbramiento. El derecho no puede ser nunca superior a la estructura económica ni al desarrollo cultural de la sociedad por ella condicionado.

En una fase superior de la sociedad comunista, cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora de los individuos a la división del trabajo, y con ella, el contraste entre el trabajo intelectual y el trabajo manual; cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida, sino la primera necesidad vital; cuando, con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos, crezcan también las fuerzas productivas y corran a chorro lleno los manantiales de la riqueza colectiva, sólo entonces podrá rebasarse totalmente el estrecho horizonte del derecho burgués y la sociedad podrá escribir en sus banderas: ¡De cada cual, según sus capacidades; a cada cual según sus necesidades!


La distribución de los medios de consumo es un corolario de la distribución de las propias condiciones de producción. Y ésta es una característica del modo mismo de producción. El modo capitalista de producción descansa en el hecho de que las condiciones materiales de producción les son adjudicadas a los que no trabajan bajo la forma de propiedad del capital y propiedad del suelo, mientras la masa sólo es propietaria de la condición personal de producción, la fuerza de trabajo. Distribuidos de este modo los elementos de producción, la actual distribución de los medios de consumo es una consecuencia natural. Si las condiciones materiales de producción fuesen propiedad colectiva de los propios obreros, esto determinaría, por sí solo, una distribución de los medios de consumo distinta de la actual.

El socialismo vulgar ha aprendido de los economistas burgueses a considerar y tratar la distribución como algo independiente del modo de producción, y, por tanto, a exponer el socialismo como una doctrina que gira
principalmente en torno a la distribución.


Naturalmente, la clase obrera, para poder luchar, tiene que organizarse como clase en su propio país, ya que éste es la palestra inmediata de su lucha. En este sentido, su lucha de clases es nacional, no por su contenido, sino, como dice el Manifiesto Comunista, “por su forma”. Pero “el marco del Estado nacional de hoy”, se halla a su vez, económicamente, “dentro del marco” del mercado mundial, y políticamente, “dentro del marco” de un sistema de Estados. Cualquier comerciante sabe que el comercio alemán es, al mismo tiempo, comercio exterior, y la grandeza del señor Bismarck reside precisamente en algún tipo de política internacional.

¿Y a qué reduce su internacionalismo el Partido Obrero Alemán? A la conciencia de que el resultado de sus aspiraciones “será la fraternización internacional de los pueblos”(...) ¡De los deberes internacionales de la clase obrera alemana no se dice, por tanto, ni una palabra!

La acción internacional de las clases obreras no depende, en modo alguno, de la existencia de la "Asociación Internacional de los Trabajadores". Esta fue solamente un primer intento de crear para aquella acción un órgano central; un intento que, por el impulso que dio, ha tenido una eficacia perdurable, pero que en su primera forma histórica no podía prolongarse después de la caída de la Comuna de Paris.


II


...el salario no es lo que parece ser, es decir, el valor, o el precio del trabajo, sino sólo una forma disfrazada del valor, o del precio de la fuerza de trabajo. (...)el sistema del trabajo asalariado es un sistema de esclavitud, una esclavitud que se hace más dura a medida que se desarrollan las fuerzas productivas sociales del trabajo, esté el obrero mejor o peor remunerado.

En vez de la vaga frase final del párrafo: “la supresión de toda desigualdad social y política”, lo que debiera haberse dicho es que con la abolición de las diferencias de clase, desaparecen por si mismas las desigualdades sociales y políticas que de ellas emanan.


IV


Y ahora voy a referirme a la parte democrática.

A. “Base libre del Estado”.


¿Qué es el Estado libre?
De ningún modo es propósito de los obreros, que se han librado de la estrecha mentalidad del humilde súbdito, hacer libre al Estado. La libertad consiste en convertir al Estado de órgano que está por encima de la sociedad en un órgano completamente subordinado a ella.

La “sociedad actual” es la sociedad capitalista, que existe en todos los países civilizados. El “Estado actual” varía con las fronteras nacionales.

Sin embargo, los distintos Estados de los distintos países civilizados, pese a la abigarrada diversidad de sus formas, tienen de común el que todos ellos se asientan sobre las bases de la moderna sociedad burguesa, puede hablarse del “Estado actual”, por oposición al futuro, en el que su actual raíz, la sociedad burguesa, se habrá extinguido.

Cabe, entonces, preguntarse: ¿que transformación sufrirá el régimen estatal en la sociedad comunista? O, en otros términos: ¿qué funciones sociales, análogas a las actuales funciones del Estado, subsistirán entonces? Esta pregunta sólo puede contestarse científicamente, y por más que acoplemos de mil maneras la palabra pueblo y la palabra Estado, no no nos acercaremos ni un pelo a la solución del problema.

Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista media el período de la transformación revolucionaria de la primera en la segunda. A este período corresponde también un período político de transición, cuyo Estado no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado.

Pero el programa no se ocupa de esta última, ni del futuro régimen estatal de la sociedad comunista.



B. "El Partido Obrero Aleman exige, como base espiritual y moral del Estado: 1. Educación popular general e igual a cargo del Estado. Asistencia escolar obligatoria general. Instrucción gratuita".


El párrafo sobre las escuelas deberia exigir, por lo menos, escuelas técnicas (teóricas y prácticas), combinadas con las escuelas públicas.

Eso de “educación popular a cargo del Estado” es absolutamente inadmisible. ¡Una cosa es determinar, por medio de una ley general, los recursos de las escuelas públicas, las condiciones de capacidad del personal docente, las materias de enseñanza, etc., y, como se hace en los Estados Unidos, velar por el cumplimiento de estas prescripciones legales mediante inspectores del Estado, y otra cosa completamente distinta es nombrar al Estado educador del pueblo! Lo que hay que hacer es más bien substraer la escuela a toda influencia por parte del gobierno y de la Iglesia. Sobre todo en el imperio prusiano-alemán, donde es, por el contrario, el Estado el que necesita recibir del pueblo una educación muy severa.


3. “Restricción del trabajo de la mujer y prohibición del trabajo infantil”.


La reglamentación de la jornada de trabajo debe incluir ya la restricción del trabajo de la mujer, en cuanto se refiere a la duración, descansos, etc., de la jornada; de no ser así, sólo puede significar la exclusión del trabajo de la mujer de las ramas de producción que son especialmente nocivas para el organismo femenino o inconvenientes, desde el punto de vista moral, para este sexo. Si es esto lo que se ha querido decir, debió haberse dicho.

“Prohibición del trabajo infantil”. Aquí, era absolutamente necesario señalar el límite de la edad.
La prohibición general del trabajo infantil es incompatible con la existencia de la gran industria y, por tanto, un piadoso deseo, pero nada más. El poner en práctica esta prohibición —suponiendo que fuese factible— sería reaccionario, ya que, reglamentada severamente la jornada de trabajo según las distintas edades y aplicando las demás medidas preventivas para la protección de los niños, la combinación del trabajo productivo con la enseñanza desde una edad temprana es uno de los más potentes medios de transformación de la sociedad actual.



5. “Reglamentación del trabajo en las prisiones”.

Mezquina reivindicación, en un programa general obrero. En todo caso, debió proclamarse claramente que no se quería, por celos de competencia, ver tratados a los delincuentes comunes como a bestias, y, sobre todo, que no se les quería privar de su único medio de corregirse: el trabajo productivo. Era lo menos que podía esperarse de socialistas.


Dixi et salvavi animan meam (He dicho y salvado mi alma)


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