Los astrónomos han encontrado un planeta extrasolar que podría albergar vida en su superficie. Este se encuentra a la distancia adecuada de su estrella para albergar potencialmente agua líquida y, probablemente presenta una composición rocosa similar a la Tierra.
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“Este exoplaneta es el más importante que he visto hasta ahora”, comenta James Kasting de la Universidad Estatal de Pensilvania en University Park, que no participó directamente en el descubrimiento.
El planeta orbita alrededor de una estrella enana roja que se encuentra a 20 años luz de la Tierra, a la que se a denominado Gliese 581 g. Ya se conocía con anterioridad que alrededor de esta estrella giraban cuatro planetas.
Uno de ellos, tarda 13 días en completar una órbita alrededor de su estrella, este parece demasiado caliente para que pueda albergar agua líquida. Otro de ellos, completa su órbita alrededor de su estrella en 67 días, este es el que se encuentra en la zona habitable, y presenta las condiciones para tener agua líquida, pero se tienen algunas dudas a tenor de lo dado a conocer por Kasting.
Este planeta recientemente descubierto se encuentra en la denominada zona de “Ricitos de Oro”, y fue bautizado como Gliese 581 g. Steven Vogt de la Universidad de California, Santa Cruz, y Paul Butler del Instituto Carnegie de Washington, DC, han estudiado las oscilaciones de la estrella madre para determinar su movimiento. Esto reveló la existencia de dos planetas que no se habían descubiertos previamente, pudiendo contabilizarse un total de seis planetas. Uno de ellos tiene una masa siete veces superior a la Tierra completando su órbita alrededor de su estrella en aproximadamente 433 días, este se encuentra demasiado alejado para tener agua líquida.
Pero, el otro, Gliese 581 g, se encuentra en la zona habitable y tiene una órbita de 37 días. Su masa se ha estimado entre 3,1 y 4,3 veces la de la Tierra.
Steve Vogt
Esta masa relativamente baja da a entender que el planeta presenta una estructura rocosa similar a la Tierra. Las simulaciones nos muestran que los planetas que presentan más de 10 masas terrestres presentan una gran cantidad de gas, convirtiéndose en gigantes como Júpiter y por lo tanto haciéndolos inhabitables, sin una superficie sólida o líquida para proporcionar un punto de apoyo para la vida.
Las condiciones que presenta el planeta sería muy diferente de las que se dan en la Tierra. Partimos de la premisa que la estrella es una enana roja de baja masa y que es sólo 1 por ciento tan brillante como el sol.
Debido a que emite poca luz y calor, la zona habitable (ricitos de oro) está mucho más cerca de la estrella. Esta por lo tanto tiene que ejercer un fuerte tirón gravitacional ocasionando que el planeta no presente un movimiento de rotación, ocurriría en este caso como en la Luna, que presenta siempre la misma cara. Por lo tanto este planeta tiene un lado permanentemente mirando a su estrella y el otro a la oscuridad cósmica. Se ha estimado que la temperatura sería aproximadamente de 71 º C en el lado visible de la estrella y de – 34 º C en el lado oscuro. Evidentemente y dada la estructura del planeta a través de las diversas latitudes y longitudes, va a presentar diferentes gradientes térmicos, esto sugiere que la zona en la que puede darse la vida estarían en los lugares correspondientes al amanecer y atardecer terrestres, que es donde se encontrarán las temperaturas más equilibradas, así lo dio a conocer Vogt.
Este descubrimiento sugiere que los planetas habitables son más comunes de lo que se pensaba en un principio, y que un total del 10 a un 20 por ciento de las enanas rojas y de estrellas similares al Sol tienen que albergar vida, comenta el equipo.
Aunque el nuevo planeta se encuentra en la zona habitable, de momento es pronto para lanzar las campanas al vuelo, quedan algunas mediciones pendientes, una manera de averiguarlo es midiendo el espectro de luz del planeta, que nos daría a conocer la presencia de oxígeno molecular y otros posibles signos de vida en su atmósfera. Pero el abrumador resplandor de su estrella madre hace que sea imposible hacerlo con los instrumentos actuales.
Sin embargo, Butler comenta que este es probablemente sólo el primero de los muchos planetas que van a encontrarse en la zona habitable en los próximos años, y que algunos de ellos serán probablemente mucho más favorables para la realización de un correcto seguimiento.
Según sugiere la comunidad científica, van a encontrarse planetas habitables a lo largo del primer semestre del próximo año, y con características más favorables que el encontrado recientemente, así de esperanzado nos lo daba a conocer Butler.
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“Este exoplaneta es el más importante que he visto hasta ahora”, comenta James Kasting de la Universidad Estatal de Pensilvania en University Park, que no participó directamente en el descubrimiento.
El planeta orbita alrededor de una estrella enana roja que se encuentra a 20 años luz de la Tierra, a la que se a denominado Gliese 581 g. Ya se conocía con anterioridad que alrededor de esta estrella giraban cuatro planetas.
Uno de ellos, tarda 13 días en completar una órbita alrededor de su estrella, este parece demasiado caliente para que pueda albergar agua líquida. Otro de ellos, completa su órbita alrededor de su estrella en 67 días, este es el que se encuentra en la zona habitable, y presenta las condiciones para tener agua líquida, pero se tienen algunas dudas a tenor de lo dado a conocer por Kasting.
Este planeta recientemente descubierto se encuentra en la denominada zona de “Ricitos de Oro”, y fue bautizado como Gliese 581 g. Steven Vogt de la Universidad de California, Santa Cruz, y Paul Butler del Instituto Carnegie de Washington, DC, han estudiado las oscilaciones de la estrella madre para determinar su movimiento. Esto reveló la existencia de dos planetas que no se habían descubiertos previamente, pudiendo contabilizarse un total de seis planetas. Uno de ellos tiene una masa siete veces superior a la Tierra completando su órbita alrededor de su estrella en aproximadamente 433 días, este se encuentra demasiado alejado para tener agua líquida.
Pero, el otro, Gliese 581 g, se encuentra en la zona habitable y tiene una órbita de 37 días. Su masa se ha estimado entre 3,1 y 4,3 veces la de la Tierra.
Steve Vogt
Esta masa relativamente baja da a entender que el planeta presenta una estructura rocosa similar a la Tierra. Las simulaciones nos muestran que los planetas que presentan más de 10 masas terrestres presentan una gran cantidad de gas, convirtiéndose en gigantes como Júpiter y por lo tanto haciéndolos inhabitables, sin una superficie sólida o líquida para proporcionar un punto de apoyo para la vida.
Las condiciones que presenta el planeta sería muy diferente de las que se dan en la Tierra. Partimos de la premisa que la estrella es una enana roja de baja masa y que es sólo 1 por ciento tan brillante como el sol.
Debido a que emite poca luz y calor, la zona habitable (ricitos de oro) está mucho más cerca de la estrella. Esta por lo tanto tiene que ejercer un fuerte tirón gravitacional ocasionando que el planeta no presente un movimiento de rotación, ocurriría en este caso como en la Luna, que presenta siempre la misma cara. Por lo tanto este planeta tiene un lado permanentemente mirando a su estrella y el otro a la oscuridad cósmica. Se ha estimado que la temperatura sería aproximadamente de 71 º C en el lado visible de la estrella y de – 34 º C en el lado oscuro. Evidentemente y dada la estructura del planeta a través de las diversas latitudes y longitudes, va a presentar diferentes gradientes térmicos, esto sugiere que la zona en la que puede darse la vida estarían en los lugares correspondientes al amanecer y atardecer terrestres, que es donde se encontrarán las temperaturas más equilibradas, así lo dio a conocer Vogt.
Este descubrimiento sugiere que los planetas habitables son más comunes de lo que se pensaba en un principio, y que un total del 10 a un 20 por ciento de las enanas rojas y de estrellas similares al Sol tienen que albergar vida, comenta el equipo.
Aunque el nuevo planeta se encuentra en la zona habitable, de momento es pronto para lanzar las campanas al vuelo, quedan algunas mediciones pendientes, una manera de averiguarlo es midiendo el espectro de luz del planeta, que nos daría a conocer la presencia de oxígeno molecular y otros posibles signos de vida en su atmósfera. Pero el abrumador resplandor de su estrella madre hace que sea imposible hacerlo con los instrumentos actuales.
Sin embargo, Butler comenta que este es probablemente sólo el primero de los muchos planetas que van a encontrarse en la zona habitable en los próximos años, y que algunos de ellos serán probablemente mucho más favorables para la realización de un correcto seguimiento.
Según sugiere la comunidad científica, van a encontrarse planetas habitables a lo largo del primer semestre del próximo año, y con características más favorables que el encontrado recientemente, así de esperanzado nos lo daba a conocer Butler.