ante la mala y buena onda de mi anterior post seguimos con lo prometido los golpes en argentina.
6 de septiembre de 1930 -
Crónica de un golpe anunciado
Autor: Adaptación para El Historiador del libro de Felipe Pigna Los Mitos de la Historia Argentina 3, Buenos Aires, Planeta. 2006.
El golpe que el 6 de septiembre de 1930 derrocaría al presidente constitucional Hipólito Yrigoyen venía siendo anunciado mucho antes de que Leopoldo Lugones exaltara “la hora de la espada”. En ese discurso el prestigioso poeta llamaría al Ejército —“esa última aristocracia”— a tomar las riendas, y la conspiración sentaría precedentes que lamentablemente iban a hacer escuela en la Argentina. Los golpistas del futuro aprendieron en el 30 que la cosa debía empezar con el desprestigio del gobierno y el sistema a través de una activa campaña de prensa; asimismo, lograr la adhesión y el auxilio económico de los grandes capitales nacionales y extranjeros a cambio de entregarles el manejo de la economía; rebajar los sueldos y pedir sacrificios a los asalariados que luego se traducirían en una hipotética prosperidad; las arengas debían ser fascistas pero el Ministerio de Economía sería entregado a un empresario o gerente liberal al que no le molestaran mucho los discursos y las actitudes autoritarias, a un liberal al que lo tuvieran sin cuidado el respeto a los derechos humanos y todos aquellos derechos impulsados justamente por el liberalismo. Para que quede claro, un “liberal” argentino, en los términos de la genial definición de Alberdi: “Los liberales argentinos son amantes platónicos de una deidad que no han visto ni conocen. Ser libre, para ellos, no consiste en gobernarse a sí mismos sino en gobernar a los otros. La posesión del gobierno: he ahí toda su libertad. El monopolio del gobierno: he ahí todo su liberalismo. El liberalismo como hábito de respetar el disentimiento de los otros es algo que no cabe en la cabeza de un liberal argentino. El disidente es enemigo; la disidencia de opinión es guerra, hostilidad, que autoriza la represión y la muerte”.
También había que prometerle al pueblo orden y seguridad, y al asumir era importante meter miedo. Prohibir la actividad política y sindical; intervenir las provincias y las universidades; decretar la pena de muerte; detener, torturar y asesinar a los opositores y al mismo tiempo hacer una declaración de profunda fe católica y de pertenencia al mundo occidental y cristiano; dejar en suspenso la duración del gobierno militar (incluso, si se quiere, se lo puede llamar provisional) y, finalmente, en pago de tantos sacrificios, en nombre de la patria y la honestidad, hacer los más sucios y descarados negociados.
Cómo construir un dictador
Los que conocían bien a Uriburu fueron testigos de cómo aquel revolucionario de 1890 devino ultraconservador con el paso de los años: poco después de que Yrigoyen, su viejo correligionario, ganara las elecciones por segunda vez, decidió pasar a retiro y también a conspirar contra la democracia. El general tenía quién le escribiera, allí estaban los nacionalistas católicos Julio y Rodolfo Irazusta, que publicaban el semanario La Nueva República, una influyente tribuna desde la que se fogoneaba un cambio en el orden institucional. Julio Irazusta inauguró una frase que, lamentablemente para sus herederos, no registró como propia, ya que sería usada hasta el cansancio durante el resto del siglo XX, e incluso hasta comienzos del siglo XXI, por algún comunicador social en aquella hora clave de la crisis del 2001: “hay que sacar las tropas a la calle”. En 1928, festejando el primer cumpleaños de aquel periódico, el general Uriburu se comprometió públicamente a encabezar un movimiento de renovación espiritual y política.
A partir de entonces comenzaron a producirse selectas reuniones de civiles y militares en los elegantes salones del Círculo de Armas. Allí iban sin demasiado disimulo gente como Federico Pinedo, Leopoldo Melo, Antonio Santamarina y representantes de los generales Justo y Uriburu.
Los líderes visibles del golpe de Estado en marcha eran los generales José Félix Uriburu y Agustín Pedro Justo , que si bien coincidían en la metodología golpista para derrocar a Yrigoyen, mantenían importantes diferencias a la hora de ejercer el poder. Mientras Uriburu pretendía hacer una profunda reforma constitucional que terminara con el régimen democrático y el sistema de partidos y, así, implantar un régimen de representación corporativa, Justo planteaba el modelo de gobierno provisional que convocara a elecciones en un tiempo prudencial; prefería restablecer el clásico sistema de partidos con las restricciones que los dueños del poder creyeran convenientes, o sea, una democracia de ficción y fraudulenta. Esto llevó a que Justo permaneciera en un segundo plano durante los preparativos del golpe de Estado programado para el 6 de septiembre de 1930, pero no dejó de presionar a Uriburu a través de sus oficiales para introducir sus puntos de vista.
No pocos oficiales y suboficiales se sumaron al golpe sin medir las consecuencias, sin tomar conciencia cabal del error gravísimo que estaban cometiendo. Entre ellos, Juan Domingo Perón, que al respecto comentaba lo siguiente: “Yo recuerdo que el presidente Yrigoyen fue el primer presidente argentino que defendió al pueblo, el primero que enfrentó a las fuerzas extranjeras y nacionales de la oligarquía para defender a su pueblo. Y lo he visto caer ignominiosamente por la calumnia y los rumores. Yo, en esa época, era un joven y estaba contra Yrigoyen, porque hasta mí habían llegado los rumores, porque no había nadie que los desmintiera y dijera la verdad”.
Perón advierte a la distancia la trascendencia del hecho y su influencia en el futuro político argentino. “Nosotros sobrellevamos el peso de un error tremendo. Nosotros contribuimos a reabrir, en 1930, en el país, la era de los cuartelazos victoriosos. El año 1930, para salvar al país del desorden y del desgobierno no necesitamos sacar las tropas a los cuarteles y enseñar al Ejército el peligroso camino de los golpes de Estado. Pudimos, dentro de la ley, resolver la crisis. No lo hicimos, apartándonos de las grandes enseñanzas de los próceres conservadores, por precipitación, por incontinencia partidaria, por olvido de la experiencia histórica, por sensualidad de poder. Y ahora está sufriendo el país las consecuencias de aquel precedente funesto”. Finalmente, en su autobiografía, recopilada por Enrique Pavón Pereyra,
Perón concluye: “El 6 de setiembre, terminó bruscamente la experiencia radical que había sido promovida por la ley del sufragio universal y por la intención participativa. Ese día histórico es el comienzo de una nueva e tapa en la cual el gobierno será dirigido por las huestes de la oligarquía conservadora donde muchos de los que participaron y contribuyeron al éxito del golpe lo hicieron sin saber exactamente quién se movía detrás de ellos. La proclamación de la ley marcial desde el 8 de septiembre de 1930 hasta junio del 31 puso en evidencia que había triunfado la línea del nacionalismo oligárquico”.
(…)
El golpe del 6 de septiembre de 1930 significó para la tradicional elite terrateniente exportadora la recuperación, no del poder real, que nunca había perdido, sino del control del aparato del Estado. Quedaba además demostrado que el radicalismo, por su origen de clase y por sus enormes contradicciones internas, no había podido o no había querido conformar ni impulsar sectores económicos dinámicos modernos que pudieran disputarle el poder al tradicional sector terrateniente. El golpe terminó también con la alianza que había comenzado en la Revolución de 1890 entre una parte de aquella elite y los sectores medios, que en un principio apoyaran el golpe del 30 porque pensaban que los incluía entre los beneficiarios del asalto al poder y las arcas públicas; sin embargo, pronto se dieron por enterados en carne propia, como ocurriría con todos los golpes de Estado posteriores, que les agradecían los servicios prestados, pero que no estaban invitados a la fiesta. La elite volvió a tener la posibilidad de marginar políticamente —como antes de la sanción de la Ley Sáenz Peña— a los sectores sociales que venía marginando social y económicamente desde siempre. La vuelta al fraude electoral alejaba a las mayorías populares de la posibilidad de decidir sus destinos; la sociedad se preparaba para los grandes cambios que se avecinarían a mediados de los años 40. Pero para eso faltaba mucho tiempo, mucho sufrimiento y mucha lucha. Estaba comenzando una década claramente infame.
Alberdi, Juan Bautista, Escritos póstumos, tomo X, Buenos Aires, Editorial Cruz, 1890.
José Félix Uriburu (1868-1932) nació en Salta. Participó en la Revolución de 1890 del lado de los cívicos. Pero en 1905 reprimió la intentona revolucionaria radical. Fue director de la Escuela Superior de Guerra y observador y agregado militar en Europa. En 1914 fue elegido diputado al Congreso Nacional. Durante la presidencia de Alvear fue nombrado inspector general del Ejército y miembro del Consejo Supremo de Guerra.
Agustín Pedro Justo (1876-1943) nació en Concepción del Uruguay, Entre Ríos. Además de militar fue ingeniero civil recibido en la UBA. Fue profesor y luego director del Colegio Militar. Alvear lo designó como ministro de Guerra.
En Félix Luna, Yrigoyen, Buenos Aires, Hyspamérica, 1985.
En Roberto Etchepareborda, Yrigoyen, tomos I y II, Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1983.
Pavón Pereyra, Enrique, Yo Perón, Buenos Aires, MILSA, 1993.
La Década Infame
RESTAURACIÓN CONSERVADORA: síntesis cronologica
La Década Infame: (1930-1943)
• el presidente Irigoyen enfermó y fue reemplazado por el vicepresidente Martinez.
• El radicalismo estaba dividido entre los personalistas o irigoyenistas y los antipersonalista.
• Al nivel mundial había una verdadera crisis económica causada por la caída de la bolsa de Wall Stree dando lugar al nacimiento de gobiernos autoritarios que derrocaron a aquellos democráticos, como el fascismo y el nazismo.
• El crack del 24 de octubre de 1929 de la bolsa norteamericana generó:
a)Una gran recesión mundial.
b)Caída de la producción
a)Caída de los salarios.
b)Desocupación.
c)Se achicaban las exportaciones.
d)No había créditos internacionales.
• Los items a) al f) no fueron ajenos a la Argentina.(huelgas, desorden social, hambre)
• En el año 1930 hubo 10 movimientos o golpes militares de los cuales 6 salieron exitosos.
• En Argentina, Irigoyen ya no era garantía para los intereses de los grupos económicos, que se encontraban asediados por la crisis mundial.
• El 6 de septiembre de 1930 un golpe militar encabezado por el salteño Uriburu destituye al régimen democrático de Irigoyen, de esta manera se inicia la década infame, vuelven los antiguos conservadores, oligarcas, que defendían el modelo agro exportador.
• Irigoyen fue detenido en la isla Martín García.
• Ellos odiaban al radicalismo, lo llamaban "la chusma" y el pueblo aceptó este golpe pensando que podría ser una solución a sus problemas laborales.
• Los golpistas se dividieron en dos líneas, la de Agustín P. Justo que quería volver al orden político anterior a 1916, y la otra con tendencias fascista, que deseaba implantar el régimen de Musolinni, basado en el corporativismo. Quería reformar la Constitución Nacional.
• Uriburu gobernó durante 18 meses e implantó el estado de sitio y la ley marcial, disolvió el Congreso, intervino las provincias y universidades, persiguió a los opositores, e intentó modificar la ley Saenz Peña. Fue un gobierno sumamente autoritario, de todas manera comienza una etapa de apertura democrática.
• Se realizan elecciones en 1931 para gobernador de la prov. De Buenos Aires, y gana el vapuleado partido radical, poniendo de manifiesto el descontento de una mayoría con el régimen instaurado.
• El gobierno golpista no pudo aceptar esta derrota y decide anular las elecciones, argumentando un fraude electoral, de esta manera esta derrota dá por fracasado el proyecto pro- fascista de Uriburu, el cual se retira del escenario político.
• La política de J. P. Justo toma vigor y forma la CONCORDANCIA, un partido político formado por la unión de diversas fuerzas, como los socialistas, comunistas, conservadores, radicales no personalistas. El vicepresidente propuesto era Julio Argentino Roca hijo.
• El partido radical no concurrió a los comicios porque fue proscrito por el gobierno, su candidato era Marcelo T. De Alvear.
• La Concordancia le ganó al partido de Lisandro de la Torre y Nicolás Repetto, conocido como la Alianza Civil. Agustín P. Justo militar, ingeniero civil y conservador llegó al poder.
• La crisis mundial que inicialmente se pensó que sería un desorden pasajero y que pronto se reactivaría, continuó con sus males y las medidas tomadas en su momento no alcanzaron a equilibrar el caos.
• Los gobierno afectados se alejaron del liberalismo, para intervenir activamente en la economía nacional, por ejemplo en EE.UU. Rooselvelt lanzó el plan "New Deal" o Nuevo Trato.
• Nació el proteccionismo, dejando de lado el libre cambio de Adams Schmidt, padre del liberalismo económico y se crearon Juntas Reguladoras de Precios y Producción de granos, carnes, y demás productos. Se reestructuró Y.P.F. y se creó el Banco Central.
• Se realizaron grandes obras civiles, como la Avda. Gral. Paz y 9 de Julio. Se creó la Dirección Nacional de Vialidad que construyó miles de Km. de rutas.
• Se construyó el Colegio Militar de El Palomar, el Hospital Militar de Campo de Mayo, la Escuelas de Aviación de Córdoba y demás edificios militares, confirmando a su vez su papel en la sociedad.
• A nivel internacional, Inglaterra país que siempre tuvo una estrecha relación comercial con Argentina, tomó medidas nacionales, que protegían a la industria inglesa y dejaba de lado la compra de carnes y cereales a nuestro país.
• Como esta medida perjudicaba notablemente a los terratenientes, ganaderos y hacendados, frigoríficos, estancieros, dueños del poder económico y político del país, presionaron para que el gobierno tome medidas que le aseguren su bienestar económico.
• Una comisión encabezada por Julio Argentino Roca hijo, se dirigió a Europa y firmó el famoso tratado de Roca-Runciman, en donde Argentina le concedía todo de tipo de beneficios y protecciones a las empresas inglesas que mantuvieran su relación comercial con los poderosos de Argentina.
• Le aseguró una ganancia mínima a las empresas inglesas que se dedicaban al transporte de pasajeros y de carga, como los trenes y transporte urbano. Así también les eliminó el impuesto de sus importaciones de elementos para el mantenimiento de sus mismos transportes.
• Lisandro de la Torre, senador por Santa Fe, denunció en el Congreso estas maniobras del gobierno nacional, en pos de un grupo poderoso, el cual gozaba de privilegios y además se estaban protegiendo a las industrias frigoríficas extranjeras.
• Esta situación hizo que un matón a sueldo intentara matarlo, pero su compañero de bancada, Enzo Bordabehere, se interpuso en el recorrido de la bala, y resultó muerto.
• Lisandro de la Torre, se aleja de política y en 1939 se suicida.
• de todas maneras el clima de crisis continuaba, pues las exportaciones de los productos tradicionales no se mantuvo como se esperaba, y la clase conservadora junto a su modelo agropecuario entró en crisis.
• El gobierno entonces apoyó la incipiente industria nacional, marcando una etapa denominada como proceso de sustitución de importaciones, ahora en el país se construiría lo que antes de importaba. En 7 años la industria creció un 45%. (pero la industria liviana , productos de consumo)
• Surgieron industrias textiles, de electrodomésticos, de remedios, de productos químicos, de máquinas agrícolas. Las industrias de asentaron en Capital Federal y Gran Bs.As., Bahía Blanca, Rosario, Santa Fé, Córdoba, etc. Hubo como un éxodo desde la zona rural a la ciudad que les ofrecía alguna salida laboral. Nacieron las villas miserias en los alrededores de las ciudades. Los recorridos de los tranvías y nuevos colectivos se extendieron.
• De esta manera el modelo agro-exportador llegó a su fin.
• En 1930 nació la C.G.T. y se fue fortaleciendo al paso de los años pues los obreros industriales crecieron al compás de la evolución industrial.
• En 1938 hay nuevamente elecciones, llega al poder por la Concordancia, Roberto Ortíz y Ramón Castillo, por supuesto se recurrió al fraude electoral.
• Ortíz deseaba terminar con este sistema fraudulento pero no pudo sanear la clase política, su salud empeoró por una diabetes, dejándolo ciego; ya alejado del gobierno fue sustituido por su segundo: Ramón Castillo quien retomó las prácticas del fraude. Simpatizaba con las potencias del Eje, pero se mantuvo en la neutralidad durante la Segunda Guerra Mundial, decisión tomada por su antecesor presidencial.
• Ortíz apoyó la candidatura para las nuevas elecciones a un conservador salteño, Robustiano Patrón Costa, que defendía los intereses norteamericanos. De llegar este al gobierno (seguramente mediante el fraude) ponía en peligro las ideas fascistas de un grupo militar (logia) conocido como el GOU (grupo de oficiales unidos), que apoyaban al Eje y temían que la Argentina cambiara su postura frente a la Guerra.
• El 4 de Junio de 1943 esta logia decidió llegar al poder mediante un golpe de estado, tomando ahora la presidencia Pedro Ramírez, ministro de guerra del gobierno anterior. Ahora como Ministro de Guerra llegaba el Gral. Domingo Perón quien también organizó la Secretaria de Previsión Social.
• Nuevamente se volvía a repetir la historia y un gobierno democrático era volteado por un golpe militar, que recurriría a prácticas autoritarias como la disolución del Congreso, proscripción de partidos políticos y control de los medios de comunicación e intervención a las universidades.
• Finalizó la restauración conservadora de la misma forma en que llegó al poder: un golpe militar.
fuentes:
http://www.portalplanetasedna.com.ar/dedadainfame.htm
seguiremos pronto con el golpe del 4 de junio de 1943
saludos a todos!
6 de septiembre de 1930 -
Crónica de un golpe anunciado
Autor: Adaptación para El Historiador del libro de Felipe Pigna Los Mitos de la Historia Argentina 3, Buenos Aires, Planeta. 2006.
El golpe que el 6 de septiembre de 1930 derrocaría al presidente constitucional Hipólito Yrigoyen venía siendo anunciado mucho antes de que Leopoldo Lugones exaltara “la hora de la espada”. En ese discurso el prestigioso poeta llamaría al Ejército —“esa última aristocracia”— a tomar las riendas, y la conspiración sentaría precedentes que lamentablemente iban a hacer escuela en la Argentina. Los golpistas del futuro aprendieron en el 30 que la cosa debía empezar con el desprestigio del gobierno y el sistema a través de una activa campaña de prensa; asimismo, lograr la adhesión y el auxilio económico de los grandes capitales nacionales y extranjeros a cambio de entregarles el manejo de la economía; rebajar los sueldos y pedir sacrificios a los asalariados que luego se traducirían en una hipotética prosperidad; las arengas debían ser fascistas pero el Ministerio de Economía sería entregado a un empresario o gerente liberal al que no le molestaran mucho los discursos y las actitudes autoritarias, a un liberal al que lo tuvieran sin cuidado el respeto a los derechos humanos y todos aquellos derechos impulsados justamente por el liberalismo. Para que quede claro, un “liberal” argentino, en los términos de la genial definición de Alberdi: “Los liberales argentinos son amantes platónicos de una deidad que no han visto ni conocen. Ser libre, para ellos, no consiste en gobernarse a sí mismos sino en gobernar a los otros. La posesión del gobierno: he ahí toda su libertad. El monopolio del gobierno: he ahí todo su liberalismo. El liberalismo como hábito de respetar el disentimiento de los otros es algo que no cabe en la cabeza de un liberal argentino. El disidente es enemigo; la disidencia de opinión es guerra, hostilidad, que autoriza la represión y la muerte”.
También había que prometerle al pueblo orden y seguridad, y al asumir era importante meter miedo. Prohibir la actividad política y sindical; intervenir las provincias y las universidades; decretar la pena de muerte; detener, torturar y asesinar a los opositores y al mismo tiempo hacer una declaración de profunda fe católica y de pertenencia al mundo occidental y cristiano; dejar en suspenso la duración del gobierno militar (incluso, si se quiere, se lo puede llamar provisional) y, finalmente, en pago de tantos sacrificios, en nombre de la patria y la honestidad, hacer los más sucios y descarados negociados.
Cómo construir un dictador
Los que conocían bien a Uriburu fueron testigos de cómo aquel revolucionario de 1890 devino ultraconservador con el paso de los años: poco después de que Yrigoyen, su viejo correligionario, ganara las elecciones por segunda vez, decidió pasar a retiro y también a conspirar contra la democracia. El general tenía quién le escribiera, allí estaban los nacionalistas católicos Julio y Rodolfo Irazusta, que publicaban el semanario La Nueva República, una influyente tribuna desde la que se fogoneaba un cambio en el orden institucional. Julio Irazusta inauguró una frase que, lamentablemente para sus herederos, no registró como propia, ya que sería usada hasta el cansancio durante el resto del siglo XX, e incluso hasta comienzos del siglo XXI, por algún comunicador social en aquella hora clave de la crisis del 2001: “hay que sacar las tropas a la calle”. En 1928, festejando el primer cumpleaños de aquel periódico, el general Uriburu se comprometió públicamente a encabezar un movimiento de renovación espiritual y política.
A partir de entonces comenzaron a producirse selectas reuniones de civiles y militares en los elegantes salones del Círculo de Armas. Allí iban sin demasiado disimulo gente como Federico Pinedo, Leopoldo Melo, Antonio Santamarina y representantes de los generales Justo y Uriburu.
Los líderes visibles del golpe de Estado en marcha eran los generales José Félix Uriburu y Agustín Pedro Justo , que si bien coincidían en la metodología golpista para derrocar a Yrigoyen, mantenían importantes diferencias a la hora de ejercer el poder. Mientras Uriburu pretendía hacer una profunda reforma constitucional que terminara con el régimen democrático y el sistema de partidos y, así, implantar un régimen de representación corporativa, Justo planteaba el modelo de gobierno provisional que convocara a elecciones en un tiempo prudencial; prefería restablecer el clásico sistema de partidos con las restricciones que los dueños del poder creyeran convenientes, o sea, una democracia de ficción y fraudulenta. Esto llevó a que Justo permaneciera en un segundo plano durante los preparativos del golpe de Estado programado para el 6 de septiembre de 1930, pero no dejó de presionar a Uriburu a través de sus oficiales para introducir sus puntos de vista.
No pocos oficiales y suboficiales se sumaron al golpe sin medir las consecuencias, sin tomar conciencia cabal del error gravísimo que estaban cometiendo. Entre ellos, Juan Domingo Perón, que al respecto comentaba lo siguiente: “Yo recuerdo que el presidente Yrigoyen fue el primer presidente argentino que defendió al pueblo, el primero que enfrentó a las fuerzas extranjeras y nacionales de la oligarquía para defender a su pueblo. Y lo he visto caer ignominiosamente por la calumnia y los rumores. Yo, en esa época, era un joven y estaba contra Yrigoyen, porque hasta mí habían llegado los rumores, porque no había nadie que los desmintiera y dijera la verdad”.
Perón advierte a la distancia la trascendencia del hecho y su influencia en el futuro político argentino. “Nosotros sobrellevamos el peso de un error tremendo. Nosotros contribuimos a reabrir, en 1930, en el país, la era de los cuartelazos victoriosos. El año 1930, para salvar al país del desorden y del desgobierno no necesitamos sacar las tropas a los cuarteles y enseñar al Ejército el peligroso camino de los golpes de Estado. Pudimos, dentro de la ley, resolver la crisis. No lo hicimos, apartándonos de las grandes enseñanzas de los próceres conservadores, por precipitación, por incontinencia partidaria, por olvido de la experiencia histórica, por sensualidad de poder. Y ahora está sufriendo el país las consecuencias de aquel precedente funesto”. Finalmente, en su autobiografía, recopilada por Enrique Pavón Pereyra,
Perón concluye: “El 6 de setiembre, terminó bruscamente la experiencia radical que había sido promovida por la ley del sufragio universal y por la intención participativa. Ese día histórico es el comienzo de una nueva e tapa en la cual el gobierno será dirigido por las huestes de la oligarquía conservadora donde muchos de los que participaron y contribuyeron al éxito del golpe lo hicieron sin saber exactamente quién se movía detrás de ellos. La proclamación de la ley marcial desde el 8 de septiembre de 1930 hasta junio del 31 puso en evidencia que había triunfado la línea del nacionalismo oligárquico”.
(…)
El golpe del 6 de septiembre de 1930 significó para la tradicional elite terrateniente exportadora la recuperación, no del poder real, que nunca había perdido, sino del control del aparato del Estado. Quedaba además demostrado que el radicalismo, por su origen de clase y por sus enormes contradicciones internas, no había podido o no había querido conformar ni impulsar sectores económicos dinámicos modernos que pudieran disputarle el poder al tradicional sector terrateniente. El golpe terminó también con la alianza que había comenzado en la Revolución de 1890 entre una parte de aquella elite y los sectores medios, que en un principio apoyaran el golpe del 30 porque pensaban que los incluía entre los beneficiarios del asalto al poder y las arcas públicas; sin embargo, pronto se dieron por enterados en carne propia, como ocurriría con todos los golpes de Estado posteriores, que les agradecían los servicios prestados, pero que no estaban invitados a la fiesta. La elite volvió a tener la posibilidad de marginar políticamente —como antes de la sanción de la Ley Sáenz Peña— a los sectores sociales que venía marginando social y económicamente desde siempre. La vuelta al fraude electoral alejaba a las mayorías populares de la posibilidad de decidir sus destinos; la sociedad se preparaba para los grandes cambios que se avecinarían a mediados de los años 40. Pero para eso faltaba mucho tiempo, mucho sufrimiento y mucha lucha. Estaba comenzando una década claramente infame.
Alberdi, Juan Bautista, Escritos póstumos, tomo X, Buenos Aires, Editorial Cruz, 1890.
José Félix Uriburu (1868-1932) nació en Salta. Participó en la Revolución de 1890 del lado de los cívicos. Pero en 1905 reprimió la intentona revolucionaria radical. Fue director de la Escuela Superior de Guerra y observador y agregado militar en Europa. En 1914 fue elegido diputado al Congreso Nacional. Durante la presidencia de Alvear fue nombrado inspector general del Ejército y miembro del Consejo Supremo de Guerra.
Agustín Pedro Justo (1876-1943) nació en Concepción del Uruguay, Entre Ríos. Además de militar fue ingeniero civil recibido en la UBA. Fue profesor y luego director del Colegio Militar. Alvear lo designó como ministro de Guerra.
En Félix Luna, Yrigoyen, Buenos Aires, Hyspamérica, 1985.
En Roberto Etchepareborda, Yrigoyen, tomos I y II, Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1983.
Pavón Pereyra, Enrique, Yo Perón, Buenos Aires, MILSA, 1993.
La Década Infame
RESTAURACIÓN CONSERVADORA: síntesis cronologica
La Década Infame: (1930-1943)
• el presidente Irigoyen enfermó y fue reemplazado por el vicepresidente Martinez.
• El radicalismo estaba dividido entre los personalistas o irigoyenistas y los antipersonalista.
• Al nivel mundial había una verdadera crisis económica causada por la caída de la bolsa de Wall Stree dando lugar al nacimiento de gobiernos autoritarios que derrocaron a aquellos democráticos, como el fascismo y el nazismo.
• El crack del 24 de octubre de 1929 de la bolsa norteamericana generó:
a)Una gran recesión mundial.
b)Caída de la producción
a)Caída de los salarios.
b)Desocupación.
c)Se achicaban las exportaciones.
d)No había créditos internacionales.
• Los items a) al f) no fueron ajenos a la Argentina.(huelgas, desorden social, hambre)
• En el año 1930 hubo 10 movimientos o golpes militares de los cuales 6 salieron exitosos.
• En Argentina, Irigoyen ya no era garantía para los intereses de los grupos económicos, que se encontraban asediados por la crisis mundial.
• El 6 de septiembre de 1930 un golpe militar encabezado por el salteño Uriburu destituye al régimen democrático de Irigoyen, de esta manera se inicia la década infame, vuelven los antiguos conservadores, oligarcas, que defendían el modelo agro exportador.
• Irigoyen fue detenido en la isla Martín García.
• Ellos odiaban al radicalismo, lo llamaban "la chusma" y el pueblo aceptó este golpe pensando que podría ser una solución a sus problemas laborales.
• Los golpistas se dividieron en dos líneas, la de Agustín P. Justo que quería volver al orden político anterior a 1916, y la otra con tendencias fascista, que deseaba implantar el régimen de Musolinni, basado en el corporativismo. Quería reformar la Constitución Nacional.
• Uriburu gobernó durante 18 meses e implantó el estado de sitio y la ley marcial, disolvió el Congreso, intervino las provincias y universidades, persiguió a los opositores, e intentó modificar la ley Saenz Peña. Fue un gobierno sumamente autoritario, de todas manera comienza una etapa de apertura democrática.
• Se realizan elecciones en 1931 para gobernador de la prov. De Buenos Aires, y gana el vapuleado partido radical, poniendo de manifiesto el descontento de una mayoría con el régimen instaurado.
• El gobierno golpista no pudo aceptar esta derrota y decide anular las elecciones, argumentando un fraude electoral, de esta manera esta derrota dá por fracasado el proyecto pro- fascista de Uriburu, el cual se retira del escenario político.
• La política de J. P. Justo toma vigor y forma la CONCORDANCIA, un partido político formado por la unión de diversas fuerzas, como los socialistas, comunistas, conservadores, radicales no personalistas. El vicepresidente propuesto era Julio Argentino Roca hijo.
• El partido radical no concurrió a los comicios porque fue proscrito por el gobierno, su candidato era Marcelo T. De Alvear.
• La Concordancia le ganó al partido de Lisandro de la Torre y Nicolás Repetto, conocido como la Alianza Civil. Agustín P. Justo militar, ingeniero civil y conservador llegó al poder.
• La crisis mundial que inicialmente se pensó que sería un desorden pasajero y que pronto se reactivaría, continuó con sus males y las medidas tomadas en su momento no alcanzaron a equilibrar el caos.
• Los gobierno afectados se alejaron del liberalismo, para intervenir activamente en la economía nacional, por ejemplo en EE.UU. Rooselvelt lanzó el plan "New Deal" o Nuevo Trato.
• Nació el proteccionismo, dejando de lado el libre cambio de Adams Schmidt, padre del liberalismo económico y se crearon Juntas Reguladoras de Precios y Producción de granos, carnes, y demás productos. Se reestructuró Y.P.F. y se creó el Banco Central.
• Se realizaron grandes obras civiles, como la Avda. Gral. Paz y 9 de Julio. Se creó la Dirección Nacional de Vialidad que construyó miles de Km. de rutas.
• Se construyó el Colegio Militar de El Palomar, el Hospital Militar de Campo de Mayo, la Escuelas de Aviación de Córdoba y demás edificios militares, confirmando a su vez su papel en la sociedad.
• A nivel internacional, Inglaterra país que siempre tuvo una estrecha relación comercial con Argentina, tomó medidas nacionales, que protegían a la industria inglesa y dejaba de lado la compra de carnes y cereales a nuestro país.
• Como esta medida perjudicaba notablemente a los terratenientes, ganaderos y hacendados, frigoríficos, estancieros, dueños del poder económico y político del país, presionaron para que el gobierno tome medidas que le aseguren su bienestar económico.
• Una comisión encabezada por Julio Argentino Roca hijo, se dirigió a Europa y firmó el famoso tratado de Roca-Runciman, en donde Argentina le concedía todo de tipo de beneficios y protecciones a las empresas inglesas que mantuvieran su relación comercial con los poderosos de Argentina.
• Le aseguró una ganancia mínima a las empresas inglesas que se dedicaban al transporte de pasajeros y de carga, como los trenes y transporte urbano. Así también les eliminó el impuesto de sus importaciones de elementos para el mantenimiento de sus mismos transportes.
• Lisandro de la Torre, senador por Santa Fe, denunció en el Congreso estas maniobras del gobierno nacional, en pos de un grupo poderoso, el cual gozaba de privilegios y además se estaban protegiendo a las industrias frigoríficas extranjeras.
• Esta situación hizo que un matón a sueldo intentara matarlo, pero su compañero de bancada, Enzo Bordabehere, se interpuso en el recorrido de la bala, y resultó muerto.
• Lisandro de la Torre, se aleja de política y en 1939 se suicida.
• de todas maneras el clima de crisis continuaba, pues las exportaciones de los productos tradicionales no se mantuvo como se esperaba, y la clase conservadora junto a su modelo agropecuario entró en crisis.
• El gobierno entonces apoyó la incipiente industria nacional, marcando una etapa denominada como proceso de sustitución de importaciones, ahora en el país se construiría lo que antes de importaba. En 7 años la industria creció un 45%. (pero la industria liviana , productos de consumo)
• Surgieron industrias textiles, de electrodomésticos, de remedios, de productos químicos, de máquinas agrícolas. Las industrias de asentaron en Capital Federal y Gran Bs.As., Bahía Blanca, Rosario, Santa Fé, Córdoba, etc. Hubo como un éxodo desde la zona rural a la ciudad que les ofrecía alguna salida laboral. Nacieron las villas miserias en los alrededores de las ciudades. Los recorridos de los tranvías y nuevos colectivos se extendieron.
• De esta manera el modelo agro-exportador llegó a su fin.
• En 1930 nació la C.G.T. y se fue fortaleciendo al paso de los años pues los obreros industriales crecieron al compás de la evolución industrial.
• En 1938 hay nuevamente elecciones, llega al poder por la Concordancia, Roberto Ortíz y Ramón Castillo, por supuesto se recurrió al fraude electoral.
• Ortíz deseaba terminar con este sistema fraudulento pero no pudo sanear la clase política, su salud empeoró por una diabetes, dejándolo ciego; ya alejado del gobierno fue sustituido por su segundo: Ramón Castillo quien retomó las prácticas del fraude. Simpatizaba con las potencias del Eje, pero se mantuvo en la neutralidad durante la Segunda Guerra Mundial, decisión tomada por su antecesor presidencial.
• Ortíz apoyó la candidatura para las nuevas elecciones a un conservador salteño, Robustiano Patrón Costa, que defendía los intereses norteamericanos. De llegar este al gobierno (seguramente mediante el fraude) ponía en peligro las ideas fascistas de un grupo militar (logia) conocido como el GOU (grupo de oficiales unidos), que apoyaban al Eje y temían que la Argentina cambiara su postura frente a la Guerra.
• El 4 de Junio de 1943 esta logia decidió llegar al poder mediante un golpe de estado, tomando ahora la presidencia Pedro Ramírez, ministro de guerra del gobierno anterior. Ahora como Ministro de Guerra llegaba el Gral. Domingo Perón quien también organizó la Secretaria de Previsión Social.
• Nuevamente se volvía a repetir la historia y un gobierno democrático era volteado por un golpe militar, que recurriría a prácticas autoritarias como la disolución del Congreso, proscripción de partidos políticos y control de los medios de comunicación e intervención a las universidades.
• Finalizó la restauración conservadora de la misma forma en que llegó al poder: un golpe militar.
fuentes:
http://www.portalplanetasedna.com.ar/dedadainfame.htm
seguiremos pronto con el golpe del 4 de junio de 1943
saludos a todos!