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Suelo encularme cuando veo que suben mails a Taringa, como si fueran posts creativos e inteligentes. Pero la verdad, siento la necesidad innata de compartir esto... espero que a alguno le llegue. No voy a borrar comentarios, ni bloquear, ni ninguna de esas cagonadas que me suelen hacer cuando bardeo con derecho, pero les pido por favor, que si van a emitir una opinión, que sea inteligente y coherente... acá no se trata de ver quién sabe más puteadas. De eso ya se encargó Barcelona. Sacaron un diccionario y todo.


Bienvenidos a Costa Pobre

Cuando era adolescente, mientras terminaba la
secundaria, conseguí un trabajo en el kiosco de diarios y revistas "El
Gallego", en la esquina de Avenida Escalada y la Autopista Teniente
Dellepiane. Para quien no conoce la zona, es a 100 metros del inicio
del Parque Indoamericano, que como tal, no existía. Fue durante la
gestión de Domínguez que el mismo se trazó, se forestó y se inauguró.
Es allí donde también está el monumento más grande a los caídos en la
Guera de las Malvinas. Al menos en la Ciudad de Buenos Aires.


A mediados de la década del ´90, quienes querían
ir al Parque Indoamericano a disfrutar de sus 5 canchas de fútbol 11,
no podían. Desde las 8 de la mañana estaban las cinco ocupadas por
gente de la colectividad boliviana que las usaba para armar torneos,
por los cuales cobraban inscripción. Obviamente, no tenían
autorización de nadie. Todos los santos domingos, terminaban todos
alcoholizados y protagonizando batallas campales. Cada lunes, quienes
salían a correr por el parque en horas de la mañana, debían cambiar su
circuito. Los restos de papeles y los teresos de los copados hermanos
bolivianos, estaban desperdigados por todos lados. El Parque
Avellaneda, en Floresta, padecía la misma situación.

Quienes viven en Liniers o han transitado por
sus calles en los últimos 5 años, habrán notado algún cambio. Ya es
Little Villazón. Uno camina por el barrio y ve de todo. Odontólogos
especialistas en implantes de cobre, casas de tolerancia "cholas para
los cholos" y una feria permanente en la vereda, donde señoras defecan
en el cordón, mientras le ofrecen un paquete de pimentón dulce o un
conjunto de lencería de dudoso gusto. Ni siquiera les sugiero que
crucen la General Paz y vayan ver cómo se encuentra Ciudadela, a no
ser que sean adeptos al turismo aventura. Si circulan en auto de
noche, les recomiendo que vayan atentos. Si sienten un lomo de burro,
es algún hermano boliviano que quedó dormido en la calzada.

Lo que hoy estamos viviendo por televisión,
desde la comodidad de nuestros living, era una fruta a punto de caer.
Y cayó. Cuando en 2.007 tomaron 200 hectáreas en Ingeniero Budge,
partido de Lomas de Zamora , salieron por todos lados. Nadie hizo nada.
Scioli entregó sin chistar un predio gigante que iba a convertirse en
el Polo Industrial de Lomas de Zamora .

Ese fue el mensaje. Para esta clase dirigente,
lo que importa no es el trabajo. Importa que la gente los quiera. Por
lo menos esos negritos a los que siempre les tuvieron miedo. Los ven
como si fueran parte de un zoológico. Se les acercan cada tanto, les
tiran unos maníes, se sacan fotos y se van. Los que tenemos que
padecer la desidia de la marginalidad generada, somos los que
discriminamos. En este país, el 60% que produce para mantener al otro
40% no existe. De ese sector productivo, la mitad no tiene ni chances
de acceder a una vivienda, a no ser que la herede.

Los que quieren apuntar a que esto se trata de
una cuestión de xenofobia, le están chingando feo. Tanto le están
pifiando, que van despertando un sentimiento xenófobo real donde sólo
había un pedido de legalidad. Yo, particularmente, reconozco una sola
clase de hombre: el que trabaja. Me importa nada su nacionalidad,
color o religión, mientras labure. Pero arriba no se dan cuenta.
Trabajamos 16 horas al día para mantenernos en pie. Le entregamos al
estado 6 meses de producción en concepto de impuestos y, no sólo no
disponemos de beneficios crediticios, sino que, además, nos quitan la
posibilidad de disfrutar de nuestros parques.

Ahora, si encima de todo esto, nos tenemos que
fumar a la progresía argentina señalándonos con el dedo por pensar
como pensamos, están prendiéndose un pucho al lado de un barril de
pólvora. Ahí vienen todos a recordarnos que somos hijos, nietos,
bisnietos o descendientes de inmigrantes. ¿Y? Más allá de que la
historia del mundo se compone de desplazamientos poblacionales y toda
la bola, comparar las políticas migratorias de finales del siglo XIX o
de mediados del siglo XX con esta fantochada de país gratuito, es
errarla.

Aquellas oleadas migratorias se llevaron a cabo
con vistas de proyectos de país, y no con fines meramente políticos.
Si uno agarra al azar la historia de cualquier ciudad o pueblo que
haya crecido a la vera de alguna estación de tren, se encontrará que
los mismos fueron fundados por inmigrantes suizos, italianos,
españoles, alemanes e ingleses. No se quedaron en la ciudad , fueron a
buscar trabajo y a hacerse la América. Para aquellos que acusan a
aquellas gestiones de atraer sólo la migración europea, no puedo creer
que haya que explicarles lo que es un modelo de país. No se trataba de
tener todos rubios de ojos celestes (si encuentran un tano del sur con
esas características, chiflen) sino de convertir este país
improductivo en un país agroexportador con la primera corriente, y
reconvertirlo en uno industrializado con la segunda.

Esto no es lo mismo. Esto no es igual. Una mujer
que sale en Telefé Noticias quejándose de que los 8 mil pesos que le
dio el Gobierno de la Ciudad para que desaloje un departamento
usurpado ya se le habían acabado y que nadie le quería dar más, no es
siquiera similar a lo que nos quieren vender como corrientes
inmigratorias idénticas a las anteriores. Todo el periodismo
preocupado por si las balas que mataron a un paraguayo y a un
boliviano en el desalojo habían provenido de armas policiales. ¿Y si
venían de armas policiales, qué?

Es el Estado el que tiene el poder de la fuerza.
El único que tiene el control sobre lo público. Por cada vez que
alguien argumente que nuestros ancestros también llegaron escapando
del hambre y la miseria, le responderé que lo primero que tuvieron que
hacer, fue adaptarse a las leyes de la Argentina. Es así. No me
imagino a un grupo de Argentinos loteando la Plaza Mayor de Madrid, o
el Tiergarten de Berlín. Como tampoco me imagino al progresista
Rodríguez Zapatero haciéndose el dolobu y ordenando al Cuerpo Nacional
de Policía que no le de una mano a la Policía Municipal.

Pero nosotros tenemos un Gobierno Rock&Pop que
gobierna para todos. Antes, le teníamos miedo al enemigo inglés.
Ahora, Bolivia hace con nosotros lo que se le canta el papo. Si el
Ejército Boliviano invade territorio argentino para delinquir y el
Gobierno no hace nada, imagínense qué carajo le importará que tomen un
parque. Pero de la omisión capciosa, pasamos directamente a la acción
consciente: el Jefe de Gabinete de la Nación amenazó con expulsar
inmediatamente de la fuerza a todo aquel que actúe en el Parque
Indoamericano.

Ahora entiendo a mis conocidos anarquistas que
se sienten identificados con este Gobierno, lo cual genera otra gran
incógnita. Si este Gobierno propugna el intervencionismo estatal para
el bienestar de la población. ¿Dónde mierda está el Estado ahora?
¿Dónde?

El martes, eran 50 familias desalojadas. Ayer,
eran 200. Hoy son 1.200. Como es un viva la pepa, ahora van llegando
desde La Matanza y Lomas de Zamora . Y mientras tenemos exponentes del
nivel de Lubertino, que sostiene que el Gobierno de la Ciudad se lo
merece por no haber solucionado el problema habitacional, tenemos a
miles de porteños que no pueden acceder a un crédito hipotecario, por
no cobrar 14 mil pesos mensuales que les alcanzaría para comprar un
monoambiente en Villa Culo y que terminarían de pagar a los 60 años.

Ahí tienen a la Embajada Boliviana en Argentina
agradeciendo al país por los 1.800.000 de ciudadanos bolivianos que
fueron recibidos por nuestro país desde la reforma migratoria,
mientras critica a Macri por querer reprimir. Ya cualquiera se nos
anima. Cualquiera.

Dado que siempre me acusan de quejarme y nunca
sugerir nada, por lo pronto, propongo que el Gobierno Nacional lance
el "Plan Progres Solidarios" y que cada progre argentino se lleve a su
casa una familia de hermanos latinoamericanos. Ya que hay mucho
preocupado por la realidad de Bolivia, esta es la oportunidad de oro
de tener su propia familia de bolivianos. Otra solución sería hacer la
gran Chávez. Mandemos a los hermanitos latinoamericanos a vivir a
hoteles hasta que se solucione el desastre habitacional. Podemos
arrancar por el de Moyano y el de Cristina. Después de todo, el
socialismo empieza por casa.

Viernes. Bienvenidos a Costa Pobre
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