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13 Interesantes curiosidades, prendete que están buenas

Info4/4/2011
13 Interesantes curiosidades, prendete que están buenas

siempre



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Hola Comunidad !


Hay más de estas curiosidades que luego las voy a ir posteando, varias están muy buenas y son muy interesantes.

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interesantes


Índice



-- Los 10 alimentos que levantan el ánimo

-- 10 cosas que jamás tenés que probar cuando salís a comer afuera

-- Las 8 mentiras más grandes sobre la comida sana

-- Los 5 platos más insanos del mundo

-- 8 cosas que nunca tenés que hacer en internet cuando estás borracho

--10 alimentos que ayudan a dormir mejor

-- Los 10 mayores fracasos gastronómicos de la última década

-- Golosinas retro: las 10 favoritas de los adultos argentinos

-- ¿Cuáles son las mejores y las peores golosinas del quiosco?

-- Los 11 mejores chocolates para comprar en el quiosco

-- Cuáles son los mejores y los peores alfajores del quiosco

-- Las franquicias que el tiempo se llevó y todos quieren volver a ver

-- McDonald's deja de ser la cadena de comidas más grande del mundo



mejor


Los 10 alimentos que levantan el ánimo


Así como hay canciones que nos ponen contentos, existen comidas que mejoran el humor. ¿Cuáles son? Lee esta nota y enterate.

La serotonina, una sustancia encargada de transmitir señales nerviosas a través de las neuronas, tiene una relación directa con el estado de ánimo de las personas: si su nivel en sangre es alto, sentimos placer y bienestar; si es bajo, cambia el humor, crece la ansiedad y el deseo de atracarse con chocolates y harinas. Para que el cuerpo produzca esta sustancia de la felicidad necesita el aminoácido triptofano, así que para prevenir el bajón y sentirte bien, conviene que incluyas en tu dieta los alimentos que lo contienen en altos niveles.

Aquí, 10 fuentes naturales de triptofano para incorporar a tu alimentación:


1. Poroto verde de soja
Originario de Asia, es rico en proteínas y es reconocido como uno de los alimentos

que proveen más cantidad de triptofano al cuerpo.

2. Semillas de lino
Contienen gran cantidad de triptofano y ácidos grasos Omega 3. Con comer entre 4 y

5 semillas por día o entre 3 y 4 cucharaditas de aceite de lino alcanza para levantar el ánimo.

3. Ananá
Nueces para el amor, ananá para el desengaño. Por ser una fruta rica en triptofano, rescata a los enamorados despechados levantando el humor y los niveles de energía.

4. Banana
Las bananas también entran dentro del grupo de alimentos que levantan el ánimo. Como postre o en licuados, son un "sedante" natural para el cerebro y ayudan a inducir el sueño.

5. Espinaca
Es una gran fuente de vitamnas, minerales y ácido fólico, además de triptofano. Se puede comer cruda en ensaladas o cocida en rellenos de tartas, empanadas y pastas.

6. Avena
Con un alto contenido de fibra, proteínas e hidratos de carbono, la avena es un aliado del sistema nervioso, que ayuda a apaciguar la ansiedad.

7. Espárragos
Un superalimento: además triptofano, posee ácido fólico y vitaminas, entre ellas la vitamina C, que mejora la absorción del aminoácido. Un must en la dieta.

8. Queso Cottage
Los lácteos poseen grandes cantidades de triptofano. Entre ellos, el queso Cottage es un favorito a la hora de planificar una dieta rica en estos aminoácidos. Incluílo en la tuya.

9. Tofu
El queso de leche de soja tiene un doble beneficio: provee de proteínas necesarias al cuerpo y proporciona una buena cantidad de triptofano al cerebro.

10. Pollo
Además de ser una carne sabrosa y rica en proteínas, el pollo contiene altos valores de triptofano, lo que levanta los niveles de serotonina en el cerebro.



curiosidades


10 cosas que jamás tenés que probar cuando salís a comer afuera


Aquí, lo que uno jamás debe hacer si sale a comer afuera y pretende seguir con vida.

Chocolate

Nuestra confianza digestiva nace en la milanesa con fritas y los ravioles con tuco, y muere en el bife con mixta y la muzza media masa. Para todo lo demás, tenemos miedo. Salir a comer afuera puede ser un acto de arrojo: cualquiera sea el lugar elegido, siempre estamos confiando nuestro estómago a manos ajenas, con resultado incierto. Los amantes de la cocina de la abuela tuvimos que aceptar la moda de la cocina moderna: pero en nombre de la modernidad, muchas veces, se cometen sacrilegios. Estas son las 10 cosas que deberías evitar cuando salís a comer afuera.

1. No comer empanadas en una parrillas. Cuando vas a una parrilla, pedí sólo platos que provengan de las brasas. Y para ir picando, chori, morci o achuras. Jamás pidas una empanada, ya que muchos locales utilizan los recortes de carne asada para su relleno.

2. No untar el paté. Te lo dejan en tu mesa no bien llegás, pero lo que meten ese bol es una tristeza: procesan un rejunte de verduras sobrecocidas con algún caldillo o crema y las sobras que van pasando de mesa en mesa. Siempre mejor pedir manteca.

3. No pedir ensalada Caesar. La salsa en su receta original lleva yema de huevos crudos y con ellos, el riesgo de contraer salmonella.

4. No probar el pescado del día. La pesca del día no es otra cosa que una trampa literal -y literaria- del menú. La oferta nunca suele ser muy variada. En los bodegones medio pelo siempre será la merluza. Y el proveedor aparece una vez por semana. De frescura, nada.

5. No pedir ceviche si el restaurante no es peruano. La cocina peruana es pandemia. Y contagia con el síndrome de la mosca: aparece hasta en la sopa. Hoy todos los “restó” –palabra aborrecible- ofrecen ceviche, pero muy pocos hacen lo único que se debe hacer para prepararlo: hacerlo al momento con pescado bien fresco y, dentro de lo posible, con sus ingredientes originales.

6. No pedir aceite de oliva extra virgen. Estamos sentados en un bodegón. Todo pinta bien: ambiente, platos, pan y vino. Hasta que pedimos que nos traigan el aceite de oliva para condimentar la ensalada verde. Entonces, acercan un líquido opaco, espeso y rancio: lubricante digestivo de aroma fiel a su lóbrego aspecto que arruina todo lo que toca, sentidos incluidos. ¿Tiene sentido arruinar la rúcula con aceite de maíz o girasol? Para nada.

7. No pedir mariscos. Los mariscos, cuanto más frescos mejor. Del mar a la olla. ¿Cómo adivinar la edad y suerte de ese mejillón gratinado? ¿Hace cuánto abandonó su océano y transita por el patíbulo gastronómico, la dudosa cadena de frío a la que cada tanto se le pianta un eslabón? Ante la duda, mejor no pedirlos.

8. Evitar el volcán de chocolate . El almendrado de los 80 y el tiramisú de los 90. Pareciera que esta década para abrir un restaurante la AFIP solicita en su formulario que el chef sepa hacer el volcán de chocolate . ¡Vaya suerte! ¿Y nosotros qué somos, conejillos de indias? Aunque no es fácil replicar el postre más interpretado del mundo, hoy cualquiera se le anima. Para concebirlo con la dignidad de un traductor es necesario manipular con talento la mejor materia prima, lo cual no ocurre en la mayoría de los restaurantes.

9. Evitar la "sugerencia del chef". Siempre hay que almorzar a la carta. El menú ejecutivo será la opción más económica, pero si se puede, lo mejor es esquivar las pizarras con la trilogía garabateada en tizas de colores. “Plato + bebida + postre = peligro de temporada”. Por lo general, las propuestas de hoy, son las sobras de ayer.

10. No pedir vino por copa. Pedir vino por copas nos expone a tintos sobreoxigenados y blancos muertos. Tan muertos como la imagen de la marca. Esquivar el vino en copa hoy es fácil, pidiendo alguna buena botella de 375cl. que muchas bodegas han comenzado a comercializar.



sabor


Las 8 mentiras más grandes sobre la comida sana


Ni las espinacas dan fuerza, ni las zanahorias te hacen ver mejor. Aquí, falsos mitos sobre la comida “saludable”.

pico dulce

Las maravillas del marketing y los gurús de la comida sana nos han hecho creer que ciertos alimentos hacen milagros en el cuerpo humano: adelgazan, queman grasas, nos quitan el hambre o, inclusive, nos hacen más felices. Sin embargo, la mayoría de los mitos sobre la alimentación saludable son absolutamente falsos. Estas son las ocho mentiras más grandes que nos han contado sobre el tema.

1.Los alimentos integrales adelgazan
Muchos creen que “integral” es lo mismo que “dietético”. Grave error. Las harinas y cereales integrales cuentan con prácticamente las mismas calorías que los productos refinados. Sí se podrá decir que son más sanos por su alto contenido en minerales y fibras, y que ayudan a eliminar toxinas con más facilidad. Pero de ninguna manera adelgazan.

2. Las ensaladas de los fast food son la “opción saludable”
Nunca falta el que entra en McDonald´s y, en vez de pedir una hamburguesa como Dios manda, elige la ensalada porque es la “opción sana”. Una reciente investigación privada sobre las ensaladas que se venden en los locales de comida rápida determinó que estos productos están excedidos de sal y grasas. El ejemplo es lapidario: un Big Mac tiene 540 calorías y 1,040 miligramos de sal; mientras que una ensalada completa con pollo y aderezo cuenta con 530 calorías y 1,260 mg de sal. O sea que el Big Mac es más sano; o menos dañino. Y más rico.

3. Los productos 0% grasa son sanos
Es muy común que uno se sienta habilitado para devorar sin culpas toda clase de alimentos “0% grasa” (fat free en inglés). Mucha gente los consume porque piensa que, mágicamente, perderá peso. El problema es que, al quitar la grasa, gran parte del sabor original de estos productos es removido, lo cual obliga a los fabricantes a agregar azúcar y toda clase de químicos de origen dudoso. Por eso, los alimentos 0% grasa pueden ser peores que los comunes.

4. Las galletitas son mejores que el pan
Más mitos que se derrumban. Y una buena noticia para los amantes incondicionales del pan: las galletitas tienen muchas más calorías (420 en 100 gramos) que el pan (280 en 100 gramos) y también más grasa. Así que terminemos con eso de andar haciendo migas con las insoportables galletas de agua y pidámosle al mozo otra panera.

5. Los limones aportan vitamina C y no tienen azúcar
Es cierto que los limones aportan vitamina C, pero también es verdad que otras frutas tienen las mismas propiedades y son deliciosas. Tomen nota: un kilo de frutillas tiene más Vitamina C que un kilo de limones y, aunque no lo crean, tiene menos azúcar. Por eso, basta ya de sacrificarse tomando jugo de limón para evitar gripes y resfríos, creyendo que eso nos hará todopoderosos. Las frutillas cuentan con las mismas propiedades vitamínicas y son definitivamente más ricas.

6. Las barritas de cereal hacen bien
En los últimos años se multiplicó la variedad de barritas de cereal en los quioscos. Muchos deportistas las consumen como complemento proteico. Lo que no todos saben es que estos cereales, mezclados con frutas y chocolate , pueden tener hasta el doble de azúcar que algunas golosinas convencionales. Hay que estar atento.

7. Las espinacas dan fuerza
Popeye sacaba unos músculos tremendos cada vez que comía su lata de espinacas. Y es cierto que esta verdura tiene hierro, pero no tanto como las lentejas, el hígado de cerdo o los berberechos. Además, las espinacas tienen sustancias laxantes y quelantes que hacen más difícil la absorción del hierro por parte del cuerpo humano.

8. Las zanahorias agudizan la visión
Comer zanahorias cual Bugs Bunny no nos salvará de usar lentes si realmente tenemos problemas de visión. Los betacarotenos que contiene esta verdura son precursores de la vitamina A, imprescindible para la fabricación del pigmento rodopsina, que mejora la agudeza visual en ambientes con malas condiciones de luz. Es decir: no por comer zanahorias vamos a tener la vista de un lince; a lo sumo veremos un poquitito mejor si está oscuro.



13 Interesantes curiosidades, prendete que están buenas


Los 5 platos más insanos del mundo


Si cuidás tu salud, ni se te ocurra probar alguna de estas especialidades de la comida chatarra.

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Algunas comidas que sirven las cadenas de fast food son tan tentadores como peligrosos para una dieta saludable. Contienen grandes cantidades de grasas saturadas y superan las calorías recomendadas por día para los adultos. Pero si eso no te preocupa, hincale el diente a alguna de éstas:

5. Pollo frito con papas de Dairy Queen
El pollo frito no es un plato nocivo para la salud, pero si comés seis piezas de carne blanca rebozada más papas fritas, pan tostado y aderezo, tal como se sirve aquí, en unas simpáticas canastitas, es un arma letal para el colesterol: aporta unas 1410 calorías, casi el total recomendado para un adulto por día, en un solo plato.

4. Mac-N-Cheese Breadbowl Pasta de Domino’s
Una cruza entre la pizza y la pasta. Es una especie de bowl de pan crocante que contiene penne rigatte mezclados con muzzarella y cheddar. ¿A quién se le ocurrió una combinación tan diabólica? No se sabe, pero sí se conoce su alto impacto en el estómago: posee 1480 calorías, la mitad de ellas es grasa pura.

3. Frituras de pescado y papas de Nathan’s Famous
El pescado frito con papas fritas es una comida tan clásica como letal, al menos para quienes padecen de alto colesterol y la piden en esta cadena de fast food. Sirven porciones que contienen 1537 calorías, con un rebozado grueso y grasiento. ¿La ensalada de col que acompaña las frituras servirá para aliviar el menú? Gracias, nos quedamos con sus célebres hot dogs.

2. Sándwich de atún de Quizno’s
El sándwich de atún grande de esta cadena, de aspecto inocente y saludable, se las arregla para contener 1760 calorías, 93 gramos de grasa y 2120 milligramos de sodio. Si le agregás el aderezo, hay que sumar otras 370 calorías, casi el total que se recomienda por día para un adulto. Lleva mayonesa, queso cheddar, lechuga y tomate.

1. Hamburguesa Cuadruple Bypass de , Heart Attack Grill
La preparan en el restaurante más mortal del mundo, Heart Attack Grill. Tiene 8000 calorías y lleva cuatro piezas de carne vacuna de media libra cada una fritas en grasa de cerdo, un tomate entero cortado en rodajas, media cebolla en rodajas, ocho fetas de queso, y seis rebanadas de pan. Cuesta 12,95 dólares, y si la terminás te llevan hasta tu auto en una silla de ruedas.



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8 cosas que nunca tenés que hacer en internet cuando estás borracho


Utilizar la computadora con algunas copas encima seguramente no ponga en riesgo tu vida, pero sin dudas puede derivar en grandes papelones.

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A continuación, 8 cosas que desaconsejamos hacer en Internet si tomaste demasiado.


1. Responder mails laborales
Por más te que creas capaz de hacerlo, desistí. Nadie va a creer que sos tan responsable como para estar pensando en procesos administrativos a las tres de la mañana. Definitivamente, una mala idea.

2. Chatear con miembros de tu familia
El hecho de que tu tío viva en Europa y aparezca on line a las 5 de la mañana no es motivo suficiente como para preguntarle si hace mucho frío en Frankfurt.

3. Cambiar la contraseña de tu casilla de mail
De todo lo que vas a olvidar de esa noche, el recuerdo que más querrás recuperar es el momento en que decidiste que tu nuevo password fuera “quierootrahamburguesa”.

4. Usar tu tarjeta de crédito
No compres ese disfraz de marciano para la fiesta de disfraces de la semana que viene. Y no: no es necesario suscribirte a otros tres sitios porno.

5. Describir tu nivel de intoxicación en tu status
Ya todos te vieron bailando ridículamente. Y muchos más te verán cuando comiencen a circular las fotos. No hace falta que, encima, se lo recuerdes a toda la comunidad, actualizando tu estado con errores de ortografía.

6. Mandarle un mail a tu ex
Esto es peor aún que mandarle un mensaje de texto. Mientras en el SMS tenés un espacio limitado, en un correo electrónico podés llegar a escribir cualquier barbaridad, como “besás mucho mejor que tu hermana”.

7. Reenviar mails graciosos
Esto se dejó de hacer en 2001 y es una costumbre que no es bueno retomar, menos aún cuando tu estado de ebriedad no te permite discernir lo engorroso que es recibir un mail de 14 megas.

8. Descargar pornografía
OK: te morís de ganas por ver ese video chancho de Kim Kardashian, pero si estás tan desesperado, pagá por él cuando estés sobrio. En ese estado, vas a llenar tu PC de virus ¡Por algo inventaron el streaming!


mejor


10 alimentos que ayudan a dormir mejor


Algunas comidas, por sus propiedades nutricionales, favorecen al sueño y al descanso mejor que cualquier píldora para dormir. ¿Cuáles son? Leé esta nota y enterate.

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Ciertos alimentos, por su composición nutritiva (y según la cantidad ingerida), tienen una acción directa sobre el sueño: afectan al sistema nervioso y favorecen la liberación de sustancias como la melatonina y la serotonina que, relacionadas con la sensación de relajación, ayudan a descansar mejor. Aquí te contamos cuáles tenés que comer para dormir bien.

1. Bananas
Son pastillas para dormir naturales. Una inyección de melatonina y serotonina, además son ricas en magnesio, un relajante muscular.

2. Avena
Es una de las mejores fuentes de melatonina, y por ser rica en hidratos de carbono, ayuda a liberar serotonina. Otro punto a favor: como es de lenta digestión, no interrumpe el sueño.

3. Miel
Agregá una cucharada de miel a tu taza de leche caliente o de té. El azúcar es estimulante, pero un poco de glucosa alcanza para indicarle al cerebro que disminuya la función de la orexina, un neurotransmisor directamente relacionado con la vigilia.

4. Leche caliente
Contiene triptofano, un aminoácido esencial, necesario para la formación de melatonina y serotonina, dos neurotransmisores que participan del ciclo del sueño.

5. Pollo
Otro alimento rico en triptofano. Para incorporar una buena cantidad, combiná una porción de carne de pollo con una rodaja de pan integral a mitad del día. Vas a dormir como un bebé por la noche.

6. Papa
Contiene hidratos de carbono, que estimulan la secreción de insulina, hormona que aumenta la disposición del triptofano para formar serotonina.

7. Semillas de lino
Además de ser ricas en triptofano, las semillas de lino contienen ácidos grasos omega 3, que ayudan a levantar el ánimo. Agregá dos cucharadas a tus cereales o ensaladas, y vas a ir a la cama de buen humor.

8. Almendras
Poseen buenas cantidades de triptofano y de magnesio, ambas sustancias capaces de inducir el sueño.

9. Pan integral
Rico en vitaminas B1 y B6. Con miel, ayuda a que el triptofano llegue al cerebro, donde se convierte en serotonina y permite descansar mejor.

10. Té de manzanilla
Entre las infusiones relajantes, la manzanilla es la preferida para ayudar a conciliar el sueño. Al igual que el tilo y la melisa, tiene un efecto sedante.



Chocolate


Los 10 mayores fracasos gastronómicos de la última década


Tuvieron todo para triunfar... excepto el éxito. Aquí, diez ejemplos que pondrían verde de envidia al mismísimo Titanic.

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1. Los clubes privados de alta gama.
Los clubes privados al estilo londinense no lograron hacer pie en Buenos Aires. La idea sonaba novedosa y sofisticada: implicaba, básicamente, hacerse socio de un restaurante, pagando una cuota anual a cambio de tener un espacio exclusivo donde reunirse con amigos, beber tragos, fumar puros y comer platos de lujo. Con un sofisticado ambiente night-dinner-disco, 674 abrió en 2006 en San Telmo, pero al año siguiente anuló el sistema de membresías y se transformó en un restaurante de alta gama. Maat, refinado y sibarita, inauguró en Belgrano el mismo año, pero nunca logró cautivar a los corazones masculinos porteños; cerró en 2010. ¿Qué ocurrió? Por un lado, muy pocos podían o estaban dispuestos a pagar los fantásticos valores de membresía y de las cenas. Además, el sistema simplemente no gustó. El que quiere tomar algo después del trabajo, elije un bar y, el que busque algo realmente refinado, por ahí busca alguna barra de hotel. Los “dinner clubs” siguen firmes en el Reino Unido.

2. El modelo de negocio de las bodegas boutique
A fines de los años 90, las “bodegas garage” o “boutique” irrumpían con una exitosa fórmula cuyo elemento clave era la exclusividad: reducida producción de botellas, bajo presupuesto en marketing, instalaciones mínimas y (supuesta) mayor calidad. El ansia de novedades del público enófilo sostuvo este modelo y sus precios inevitablemente altos, y la cosa funcionó mientras hubo pocas etiquetas. El periodista y crítico de vinos José Luis Belluscio desmenuza el final: “En la primera década del nuevo siglo, el snobismo y el desconocimiento hizo que cualquiera quisiera tener bodega o vino propio, pensando que era negocio ‘hacer vino’. Las grandes firmas contraatacaron inundando el mercado con cientos de marcas, de modo tal que el consumidor no supo qué tomar de las góndolas atestadas, y se volcó a las marcas clásicas o nuevas. Así, de las bodegas boutique, sobrevivieron muy pocas”.

3. La gastronomía molecular
Básicamente, la aplicación de la ciencia a la cocina. Espumas, geles, emulsiones… podrá ser una búsqueda gastronómica válida en cuanto a la investigación de técnicas y procesos físico-químicos para conocer las moléculas del sabor, pero la pregunta es si puede convencer a los comensales. La impresión es que ir a cenar a un restó de cocina molecular es como comer en el laboratorio de Dexter: una vez es divertido, ¿pero dan ganas de volver? ¿O de cenar siempre múltiples platos semilíquidos de tamaño no mayor al de una cucharita? Hmm. La moda de restaurantes 100% moleculares alcanzó apenas a un puñado de lugares. Y algunos de ellos (como los restós de los hoteles Moreno y Faena), terminaron mutando su carta hacia platos más convencionales, tal vez con alguna que otra extraña textura para darles relieve y originalidad. Pero queda claro que las moléculas por sí mismas no atraen multitudes. Igual que los libros de química.

4. Ciertas cadenas de fast food
En un país tan afecto a las divisiones bipartidistas, no extraña que, el rubro de las comidas rápidas, sólo McDonald’s y Burger King hayan sobrevivido, erigiéndose en una suerte de Boca y River de las hamburguesas. Ya en los años 90 habían quedado en el camino varios pesos pesados yanquis: en algunos casos la propuesta simplemente no cuadró con las costumbres locales (la pizza american style de Pizza Hut y Domino’s, las donas glaseadas y el café fofo de Dunkin’ Donuts), otros simplemente aburrieron (Fuddruckers y su hamburguesa para armar). En la década pasada vimos cómo cerraban los 18 locales de Wendy’s a fines de 2000 y cómo, hace apenas seis meses, se iba del país el último Lomito’n, de capitales chilenos. Tampoco funcionó Schlotzky’s Deli (¿alguien lo recuerda? Y al que lo recuerda, ¿no se le traba la lengua tratando de pronunciarlo?) que, falto de carisma, en 2002 se llevó sus pastramis a otros lares. En 2011, Pizza Hut y Kentucky Fried Chicken desembarcarán nuevamente en la Argentina en busca de revancha. Tal vez les vaya bien, pero deberían saber que nadie es profeta en su tierra… y a veces, tampoco en la ajena.

5. Los dispensers de vino
A inicios de la década pasada, florecía la moda de los wine bars y en estos ocupaban un lugar destacado los dispensers. Estas máquinas permitían conservar y servir diversos vinos de diversas cepas por copa, pero pronto empezaron a desaparecer. Los motivos tenían que ver, como siempre, con lo económico: según Belluscio, “la alta rotación de los vinos (en general de gama baja o media) más el costo de mantenimiento de esos dispensers, hicieron que muchos los desecharan y dejaran las botellas abiertas sin otro resguardo que el corcho”. Hoy en día estos aparatos sobreviven en pocos locales y en algunos hasta suelen hacer las veces de estrambótica vidriera, en vez de prestar el servicio para el cual fueron diseñados.

6. Los bares temáticos
Reductos con decoración, menú y merchandising centrados en un tema en particular, por lo general deportivo. Tendencia que brilló allá por 2003 y cuyo éxito se presumía imbatible. La memoria exhuma al bar de Boca Juniors sobre la calle Sarmiento, al de River Plate en la avenida Callao, el World Sport Café y Locos Por el Fútbol en Recoleta, TyC Café, Carburando Café o Los Pumas Café, sin olvidar variantes como el artístico Sonoridad Amarilla, el intelectual Un Gallo Para Esculapio o el carnoso Hooters. Cerraron todos y sólo se salva el pionero: Hard Rock Café, que sigue ofreciendo lo suyo dignamente. Se concluye que la parafernalia visual (pletóricos de objetos de culto, pantallas de TV y ruido imbancable, amén de comida/ bebida de mediana calidad y escasa imaginación) no resultó pasión de multitudes y que a la hora de ver deporte por TV, los muchachos siguen yendo a sus bares, pizzerías y restaurantes de confianza. O se quedan en casa.

7. Los restaurantes de famosos
Otro ejemplo de lo que pasa cuando un negocio se pone de moda en nuestro país y todo el mundo -famosos incluidos- se tira de cabeza a la pileta, con la ilusión de salir a flote nadando con estilo. El tsunami del fracaso, mezcla de desconocimiento del oficio y del medio + propuestas poco tentadoras, se llevó proyectos como el del Federico “Pocho” Insúa (Ochenta77), Daniel Passarella y Américo Gallego (World Sports Café), Marisa Brel y Mercedes Marti (News Bar, Slow Café & Drinks), Celina Rucci (D’Rucci), Florencia Peña (El Gran Lebowski), Moria Casán (Restó y +), Pablo Echarri (5º Stone), que terminaron naufragando como Tom Hanks en aquella famosa película… sólo que a Tom lo rescataron a tiempo.

8. Los formatos no tradicionales para envasar vinos
Hubo dos que supieron levantar cierta polvareda mediática, y suele recordárselos cual veros Vilcapugio y Ayohuma de la escena local del vino: dos desastres. Hablamos del vino en lata (Iron Wine y Barokes fueron las marcas emblemáticas) y del Bag In Box, suerte de envase similar al tetra brik (Viña Ona fue el pionero). En ambos casos, y más allá de la discutible calidad de algunos de los productos, de nuevo el paladar y el instinto argentos fueron indiferentes a un formato que sí tiene peso en el Viejo Mundo. “El argentino es muy tradicional para el consumo de vinos”, afirma Belluscio. “Le gusta que la botella que compró tenga corcho natural y sea de vidrio; cuanto más pesada, símbolo de mayor calidad. Sin entender que el mundo cambió. Europa pide vino de precios medio-bajos en envases Bag in Box y botellas cada vez más livianas, Australia inunda el mercado con tapas Stelvin (a rosca). La lata es otro ejemplo de lo arraigado de las costumbres en nuestro país, amén de la incerteza de que pueda ser un buen contenedor para el vino”. Telón rápido.

9. Las cupcakes
Suerte de madalenas enchapadas en azúcar glaseada, muy populares en EE.UU., vivieron en 2010 su warholesco cuarto de hora de fama en la Reina del Plata: numerosos reposteros y panaderos se volcaron a la tendencia y las cupcakerías brotaron como hongos, gozando de un misterioso suceso. Bernard Claus, otrora chef mediático, hoy exégeta gastronómico, dispara: “Se impone la cacofonía que hace impronunciable a este inaprensible bocadillo lleno de colorante y texturas que lo asemejan a un mortero de la construcción. Es eso, el boom de la construcción”. ¿Tendrá cimientos firmes el edificio? ¿O se vendrá abajo antes de fin de año? ¡Corren las apuestas!

10. Los productos a base de vino
Nacidos como una manera de acompañar al poderoso entusiasmo por esta noble bebida (y de hacer algún dinerillo en el proceso), despertaron interés y hasta simpatía: de golpe hubo cosméticos, champúes, jabones, perfumes, salsas, fideos, helados, vinoterapia (masajes y máscaras con pulpa y/o mosto), incluso cuadros pintados con la borra del vino… y de golpe, a fines de la década, lo que parecía ser una tendencia en fuerte crecimiento, se estancó. Actualmente subsisten en algunos hoteles y se los vende, casi tímidamente, como productos exóticos para turistas.



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Golosinas retro: las 10 favoritas de los adultos argentinos


De los recreos de la primaria, a los cajones de la oficina: los dulces que cautivan a toda una generación

13 Interesantes curiosidades, prendete que están buenas

Hay golosinas que parecen haber estado en los quioscos desde que el mundo fue creado. ¿O alguna vez viste un quiosco que no tuviera una Rhodesia, un Cabsha o un paquete de DRF? Los dulces que marcaron nuestra infancia siguen vigentes en nuestra adultez. Estos son 10 de los hay que probar para viajar un rato en el tiempo.


1. Cabsha
¿Qué importa pegotearse los dedos abriendo el embadurnado doblez de papel metalizado? ¿Cuánto más importa que la golosina dure lo que un bocado? Los instantes en que trituramos ese tierno bizcocho, mientras el dulce de leche , apenas rociado de licor, se derrama, provocan un placer exultante. Y perdurable.

2. Chiclets Adams
Ya sea en cajita de 12 unidades, o en las de 2, lo irresistible de Chiclet’s Adams era sacudirlos y oir las coberturas acarameladas golpeteando. Masticarlos sin ese paso previo era una picardía. Un dato: Thomas Adams, fundador de la empresa, fue el primero en comercializar chicles en 1870. Actualmente, la marca es comercializada por Cadbury.

3. Alfajor Jorgito
Ya lo dice el lema: es “el nombre del alfajor”. Y en el año de su cincuentenario, la fórmula sigue siendo inalterable. Los clásicos son los de chocolate , con una cobertura generosa en los bordes; pero la alternativa del dulce de leche , con deliciosas placas de azúcar impalpable que se desploman al abrir el paquete, permanece única e inigualable.

4. Chocolatín Jack
Gran parte de la cultura pop más naif pasó oculta por estos mini cajoncitos de chocolate : de los titanes de Martín Karadagián a la familia Simpson. De chico, se los compraba por sus “muñequitos”; de grande, por esos deliciosos, si bien escasos, bordes de chocolate con leche .

5. Mantecol
Entre duro y blando, postre y turrón, dulce y grasoso. Empezó como golosina y llegó a ser torta. La inventó un tal Miguel Georgalos, de procedencia griega y dueño de la compañía que lleva su nombre; de hecho, Mantecol está inspirado en recetas griegas. A 60 años desde su aparición, sigue siendo una de las golosinas con mayor personalidad en el quiosco.

6. Galletitas Manón
Un clásico escolar. Entre las Manón y las Lincoln se disputaba la merienda de los recreos. Aunque muchos admiten que era una galletita aburrida, tenía un suave sabor a leche , y por eso se la usa en la elaboración de tortas caseras. Además, son el ingrediente principal de la Tita.

7. Tita y Rhodesia
Tita y Rhodesia son un clásico que ha divido familias. La Tita, con relleno esencia a limón y bañada en chocolate , un tanto dura, versus la Rhodesia, con esa crocante oblea que tras ser mordida derrapaba todo el chocolate , obligando luego a pasar la lengua por el envoltorio. Con el tiempo, ambas se convirtieron en clásicas. Se siguen vendiendo, aunque con un desafortunado cambio de packaging: se reemplazó el papel metalizado por un desalmado celofán plástico.

8. Bananita Dolca
Ni en EE.UU. ni en Europa se consigue algo así. Hace poco trascendió que la misteriosa masa amarilla por la que tantos mueren de amor, es sólo un vulgar fondant de pastelería, y por ende circulan profanas recetas para prepararla. Todo esfuerzo será fútil. La verdadera fórmula permanece oculta y habrá que seguir recurriendo al quiosco para degustarla.

9. Biznikke Nevado
Imaginar una galletita recubierta de chocolate , incluso en proporciones generosas, no auspicia demasiada satisfacción. Sin embargo, algo en esa fórmula hace del Biznikke una golosina única en su clase. Quizá sea por el tornasolado blanquinegro (el “nevado”) de la cobertura; pero a medida que los bocados avanzan, el placer de sentir cómo la galletita se disuelve en chocolate se hace más intenso. Llegando al final, a diferencia de sus congéneres, sacia. No pide repetición.

10. Pastillas D.R.F.
En el país siempre hubo abundancia de buenos caramelos, desde los confites Sugus hasta los corazoncitos Dorin’s. Pero por alguna razón (su anís dulzón, la facilidad con que el paquete se introduce en cualquier rincón de la ropa), las pastillas D.R.F. llegaron al alma del consumidor. Desde aquí, nuestro homenaje a Don Darío Rodríguez Fuente.



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¿Cuáles son las mejores y las peores golosinas del quiosco?


Investigamos, consultamos, probamos y este es nuestro veredicto.

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Nada más difícil que sostener una dieta en la Argentina. Hay casi un quiosco cada dos cuadras y estamos constantemente tentados por miles de golosinas que nos atraen, nos llaman, nos piden que las probemos. En Planeta JOY cedimos a la tentación. Probamos todos los dulces y elegimos los mejores y los peores por cada categoría. Aquí, el cielo y el infierno de las golosinas.

Las 10 mejores y las 5 peores.

EL CIELO

1. Mejor bocadito: Marroc
El bocadito Marroc logra lo que toda golosina debe lograr: que uno quiera más. Es así: un solo bocadito Marroc nunca es suficiente. Por su suavidad y textura, este bloquecito de praline blanco y leche es nuestro favorito. Es cierto que cada vez parece venir en tamaño más pequeño ¿o es que nosotros crecimos? Lo concreto es que el Marroc es un clásico que no conoce edades.

2. Mejor golosina original: Vauquita
La Vauquita se puede equiparar con las curitas, la gillette y la plasticola: marcas que, de tan conocidas, pasaron a ser el nombre genérico con el que se conoce un producto. Ya sabés de qué te hablamos: esa tableta de dulce de leche solidificado que viene desde siempre en su emblemática cajita de cartón beige. Además de dulce, rica y original, aporta pocas calorías. Perfección hecha golosina.

3. Mejor golosina clásica: Nugaton
Es posiblemente el producto más rico de Bonafide, y cumple ahora 60 años. Todo un número para algo tan simple como una golosina. Las versiones más nuevas (black y chocolate blanco) están ok, pero no son su punto más fuerte. El clásico, en cambio, tiene todo lo que tiene que tener. Textura aireada, sabor vicioso, buen tamaño y precio más que razonable. Sí, nos gusta mucho.

4. Mejor pastilla: DRF
Las mejores pastillas para comer sin parar. Blancas como la cal, pura azúcar saborizada que logra algo muy inusual: todos los sabores son ricos, y cada consumidor tiene su preferido. La mayoría opta por la menta, refrescante, si bien la naranja y limón convencen a varios. Y qué decir del anís, un gusto jugado, que tiene quienes lo odian, y quienes lo aman.

5. Mejor chupetín: Pico Dulce
Un ejemplo perfecto para corroborar que “bien hecho” no tiene que significar “alto precio”. El Pico Dulce logró traspasar las barreras generacionales, y gustar a chicos y adolescentes en base a sus múltiples colores, y a un sabor que deambula muy bien en el delicado equilibrio de lo dulce y lo ácido. Muy buena página web.

6. Mejor confite: M&M
Sí, estas grageas de chocolate cubierto con una fina capa de caramelo de todos los colores son incuestionables. Mucho mejor que sus competencias nacionales y de panadería, aquí resalta la calidad del chocolate con leche , y también el hecho de que cada color de caramelo es un sabor distinto. Para el cine, para la “sobrecama”, para la oficina.

7. Mejor chicle: Beldent Splash Frutilla-Lima
La marca Beldent se ha apoderado de los mostradores de quiosco con una infinita variedad de clases y sabores de chicle. Los de menta son todos prácticamente iguales, pero los de fruta no. Y en esta categoría encontramos esta joyita: un blister con 9 chicles de forma rectangular, con una crocante cobertura de frutilla y un splash de jugo cítrico. Refresca y tiene una buena durabilidad en boca.

8. Mejor golosina bizarra: Bananita Dolca
Ya estás acostumbrado a verla en los quioscos desde hace décadas, pero sé sincero: ¿no es raro que exista una golosina con forma de banana rellena de una pasta amarilla y casi fluorescente? Sí: es raro. Y sabelo: de banana lo único que tiene es la forma. A pesar de todo, “el encanto es su sabor” como decía su famosa publicidad, y sus fans se cuentan de a miles. A ellos y a Dolca, nuestro reconocimiento.

9. Mejor bocadito relleno: Cabsha
¿Por qué los argentinos amamos el Cabsha? Tal vez sea por esa cobertura de chocolate negro, y esa fina galleta (casi una costra) que la sostiene y que se quiebra para dar lugar a su corazón de dulce leche apenas licoroso que se desprende al morderlo. O tal vez sea otra cosa que tienen las golosinas que conmueven. Algo que no se puede explicar y que trasciende el sabor en sí mismo: el Cabsha tiene mística.

10. Mejor galletita bañada: Rodhesia
La rivalidad entre Tita y Rhodesia no tiene que ver su sabor sino más bien con un tema de edades: los más chicos prefieren la Tita, hasta que se dan cuenta es apenas un sánguche de dos galletitas Manón bañadas en simil chocolate . Con el tiempo, todos eligen la Rhodesia, por esa suerte de hojaldre que forman las obleas y por su cobertura finita que se resquebraja al ser mordida. Ojalá que el conflicto con la planta de Kraft (exTerrabusi) no produzca mermas en la calidad de esta impresionante golosina.


EL INFIERNO

1. Peor caramelo: Media Hora
Si ya el anís es un sabor ajeno al paladar del argentino promedio, qué decir del anetol, un derivado de esa planta que le da gusto a estos caramelos que desde hace años pueblan nuestros quioscos. No es culpa del anís que los Media Hora sean tan feos, sino su incómoda forma tipo bola y algún secreto del anti-marketing que deben guardar sus fabricantes para hacerlos particularmente horribles. Sus detractores se cuentan de a miles y nadie logra explicar cómo es que siguen firmes en el mercado. Pero siguen.

2. Peor golosina clásica: Paragüitas
Sabemos que muchos van a saltar, horrorizados porque nos metemos con el emblemático paragüitas, un chocolate que acompaña a muchos desde la más tierna infancia. Pero dejen esa nostalgia de lado y pruébenlo con cierta objetividad: es malísimo. Sabor a aceite hidrogenado y azucarado, con un retrogusto que queda pegado en la lengua por unos cuantos minutos. No, no, no. Es verdad que lo retro está de moda, pero hay límites.

3. Peor engendro: Fun Pop Blue
Esto debería ir bajo la categoría de peor chupetín, pero no. No es un chupetín. Es un engendro. No hay otra palabra para definir esta cosa, la más fea que jamás hayamos visto en un quiosco. No tiene siquiera la simpática caradurez del helado Patalín, ni el toque gore de imitar la forma de un insecto. No. Su estética apunta, creemos, a los niños, que sin duda tendrán años de pesadillas después de verlo. Parece un chupete rodeado por un montón de dientes agresivos y adultos, y una suerte de lengua inversa con sabor a caramelo frutal. Creado en China, es un gran ejemplo de cómo malgastar recursos.

4. Peor bocadito: Chocomaní
Cómo se nota que el maní es barato... porque se lo somete realmente a todo tipo de aberraciones golosinescas (con muy honrosas excepciones, como el consabido y querido Shot). En este caso, se trata de un caramelo semiblando, como esos de dulce de leche que se pegan a los dientes. Pero si en ese caso zafan justamente por el sabor del producto patrio, el chocomaní tiene un color y sabor oscurísimo, sumando maní picado (andá a sacarlo de entre los dientes). No tiene excusas. Simplemente, incomprable.

5. Peor chicle: Bazooka
El chiste que viene en su envoltorio jamás causó gracia. El horóscopo nunca resultó creíble. Lo único que le faltaba a Bazooka era que el producto en sí mismo fuera malo. Y Bazooka cambió. Poco queda de aquel chicle blando con el que hacíamos globos en nuestra infancia. Ahora, en menos de dos minutos de masticación se convierte en una goma dura, chiquita e insípida, que induce al escupitajo inmediato. Nada, ni su amplia variedad de sabores, lo salva del infierno.

Y por último, una gran duda: ¿al mantecol donde lo ponemos, en el cielo o en el infierno? Vos sabrás.



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Los 11 mejores chocolates para comprar en el quiosco


Planeta JOY te cuenta cuáles son los mejores para cada ocasión.

mejor

En el quiosco, frente a una oferta interminable de tabletas de chocolate , cada situación de tu día a día puede corresponder a un chocolate distinto. Estos son nuestros favoritos para cada momento.

1. PARA DESPUES DEL SEXO: Toblerone. Hoy, que la sociedad bien pensante ve al cigarrillo con malos ojos, un chocolate puede ser una gran alternativa para la sobremesa del sexo: se comparte y se disfruta en goloso silencio. ¿Cuál elegir? El mejor para ese momento es el Toblerone, uno de los más ricos, un top indiscutido del quiosco. Con textura de almendras, endulzado con miel y fisonomía que hace honor a los Alpes suizos. Exito total.

2. PARA LLEVAR A LA CANCHA: Misky. Aquí no vale hacerte el fino. Te comiste un paty con tricapa de mostaza, kétchup y mayonesa; tomaste una Coca aguada y sin gas. No estás para delicadezas. Entre lo barato y grande del quiosco, lo mejor es el Chocolate con leche Misky, que le saca dos vueltas, por ejemplo, al berreta Hamlet con cookies.

3. PARA LA HORA DEL TE: Biznikke Nevado. Una galletita cubierta de un mix de chocolate blanco y negro de calidad básica, con una consistencia mayor que si fuese puro chocolate . Compañero perfecto para un té negro, o incluso un mate cocido. Además, suma aires retro, que nos llevan directo al corazón de los felices ochenta (¿felices?...ok, olvidemos la hiperinflación, las pascuas de Alfonsín y todo eso).

4. PARA QUE ELLA LE REGALE A EL: todos los de la línea Cadbury. Si existe una marca que apunta a cortar con la dulzura casi melosa de otros chocolates (por ejemplo, el Dos Corazones) y se convierte en un choco ideal para que una chica le regale a un chico, esa marca es Cadbury, con lindo packaging y vicioso sabor. Las opciones clásicas son siempre bienvenidas: el Dairy Milk, por ejemplo, es tradicional y efectivo; lo mismo que el Cream, de chocolate blanco. Si te querés jugar a lo “exótico”, andá por el Tres Sueños, que mezcla chocolate con leche , blanco y semiamargo.

5. PARA COMER SOLA, UN SABADO DE MADRUGADA, MIRANDO UN CAPITULO REPETIDO DE WILL & GRACE, PREGUNTANDOTE COMO LLEGASTE A ESA SITUACION: Milka de 170 gramos . A momentos límites, decisiones límites: salí del pozo a fuerza de toneladas de azúcar y dulzor, con un Milka de 170 gramos de chocolate con castañas de cajú y caramelo. Uno de los mejores productos que podés encontrar en los quiscos en tamaño familiar. Vale acompañarlo de: dulce de leche , Baileys o un copón de vino tinto (y si un sommelier te dice que el vino tinto no marida con los chocolates con leche , mandalo al carajo).

6. PARA QUEDAR BIEN CON EL HIJO DE TU PAREJA: Kinder Maxi. ¿Tu pareja tiene un hijo? Ganate su confianza de la manera más artera: llevale siempre un regalo. Entre las tabletas, ganan dos infantiles clásicas: el chocolatín Jack, para chicos de hasta diez años, y para los niños más pequeños, la tabletita Kinder Maxi, de sabor adictivo y extra suave. Los Arcor tipo Power Rangers y similares, sí, son baratos, pero sí, son feos. Idem las Moneditas de Oro y los Paragüitas (aunque tu nostalgia te indique lo contrario, son horribles).

7. PARA REEMPLAZAR A LA BARRITA DE CEREALES DESPUES DEL GYM: Cadbury Yogurth. ¿Sos de comer una barrita dietética de cereales todas las mañanas, creyendo que así mantenés la línea y satisfacés tus necesidades empalagosas? Para vos existe la barrita Cadbury Yogurth con frutilla. No es que sea light, pero “parece” más sana. Calma tu sed de azúcar, sin hacerte sentir tan culpable.

8. PARA EL BAJON DEL DESPUES: Spicy Fort. Por lo que cuentan por ahí, para el bajón del después, lo mejor es un chocolate no demasiado dulce, para no cortar el viaje, pero sí lo suficiente como para levantar el ánimo azucarero. Este Spicy Fort (de FelFort) es una delicadeza que trae chili y pimienta. En ese momento –literalmente- te pueden hacer flashear.

9. PARA LA CENA EN CASA DE TUS SUEGROS: Aguila Mousse Relleno. Lo ideal es ir con una caja de bombones Vasalissa o con unas flores, pero si lo tuyo es el ahorro, o querés dar un mensaje desde el vamos, en los quioscos encontrarás al Aguila Mousse Relleno: packaging algo “grasa-de-luxe”, de tonos dorados brillantes, con la elegante y antigua palabra mousse impresa en letras gigantes. Es uno de esos chocolates que tienden a gustar a todos, por ser suaves, blandos (lo puede comer hasta el abuelo), y bien dulces. Otra opción: el Aguila Capuccino, para la sobremesa.

10. PARA UN MOMENTO GOURMET: Lindt. Si estás por fumar un puro, y ya te serviste un cognac, debés ir a los chocolates amargos de verdad. Los quioscos de barrio no venden más que mezclas semiamargas, que no podrán hacerse cargo de la situación. Así que buscá un drugstore y elegí un Lindt de 85% cacao ($24). En formato industrial, es lo mejor que podrás encontrar en el país. Amargo, intenso, largo en boca. Para ir comiendo y disfrutando de a pequeños bocados. Si te parece demasiado exagerado, una opción apta para paladares de todo público es el Orange Intense Dark: más dulce, con muy buen toque de naranjas.

11. PARA EL CINE: Coffler Block. En el cine, siguiendo la tradición, nada como el mix de maní y chocolate . En lo que respecta a tabletas, la elección obvia recaería en el famoso Shot, pero, si de elegir se trata el que más nos gusta es el Coffler Block. La cantidad de maní está balanceada, y presenta buena textura y rico sabor.



curiosidades


Cuáles son los mejores y los peores alfajores del quiosco


Te contamos cuáles comprar y cuáles mejor pasar por alto.

Chocolate

No hay nada en el mundo más democrático que un alfajor. A todos les gusta, todos han probado decenas de marcas diferentes y todos tienen algunas que aman y otras que odian. Pero ninguna opinión es tan respetada como la del El Lord de los Alfajores, un experto que desde su Blog de los Alfajores cata, degusta y analiza cada uno de los alfajores que pasan por los quioscos de Buenos Aires. Planeta JOY lo convocó para que nos contara cuáles son los mejores y los peores. Aquí, su veredicto.

EL CIELO DE LOS ALFAJORES

1. Havanna de chocolate . Clásico entre clásicos, Havanna es casi sinónimo de “alfajor” en la Argentina. Tienen una variedad muy grande de sabores pero los de chocolate son los más buscados por los alfajómanos del mundo. Dulce de leche cremoso, galletitas que se desmigajan suavemente y un delicioso baño de chocolate amargo: los ingredientes justos para hacer de estos alfajores una auténtica maravilla.

2. El Cachafaz. Sabor y elegancia reunidos en un sólo y explosivo redondel negro. Cuenta la leyenda urbana que en realidad se trata de un alter ego del antiguo alfajor Havanna (de esos que sólo se podían conseguir en Mar del Plata). Más allá del mito, podemos decir que el alfajor posee una textura y un sabor único que nos transporta en cuestión de milisegundos al paraíso de los dulces.

3. Minitorta Aguila Clásica. No importa que algún genio del marketing de Arcor haya bautizado a esta maravilla como “minitorta”. Esto sigue siendo un alfajor triple, hecho y derecho. Sus virtudes: una masa más esponjosa que la que suelen tener los otros alfajores, y un suave y delicado baño de chocolate con leche . Para completar el combo, nos regala dos capas de relleno, cada una con un sabor distinto. La minitorta es una verdadera bomba.

4. Milka Xtreme chocolate . Masa oscura, delicioso chocolate con leche como baño y dos capas de relleno, una de mousse de chocolate y otra de dulce de leche . Los amantes del chocolate estamos de parabienes.

5. Vauquita. Un triple con tamaño de triple (“como los de antes”, dirían los nostálgicos) con una capa obscena de dulce de leche que rebalsa del alfajor al morderlo. Benditos sean los alfajores que cumplen lo que prometen.

6. Blanco y Negro de Bagley. Los que tenemos cerca de 30 años aún recordamos aquel pegadizo jingle que acompañaba la publicidad televisiva de estos alfajores en los años 80. Hoy no tienen el mismo sabor que antes, pero son una buena elección. Ambas versiones vienen con pedacitos de maní en la cobertura, lo cual genera una interesante crocancia al morder, y dejan un buen sabor en la boca por largo rato.

7. Triple Shot. Hay muchos que no son amigos de los alfajores con galletita dura, pero así y todo no pueden resistirse a la magnificencia de esta golosina. El mismo sabor al chocolate que les dio origen nos inunda la boca al primer mordisco. Pequeños trozos de maní (que ojalá vinieran en mayor cantidad) se unen al estupendo baño que cubre toda la superficie y forman una sinfonía de puro placer chocolatoso. De yapa, una capa de rellena de mousse de chocolate y otra de crema tipo maní.

8. Capitán del Espacio Triple. Tienen adeptos que los defienden a rajatabla y que llegan a formar una especie de barrabrava alfajoril. La versión triple que circula por algunos quioscos de Capital Federal, me resultó sumamente digna y equilibrada. Una felicitación para sus fabricantes, que lograron en base al boca en boca una fama internacional.

EL INFIERNO DE LOS ALFAJORES

1. Tatín. Seco. Dos capas de galletita sin gusto y, entre ellas, una línea que simula ser el relleno de un supuesto dulce de leche . Para completar el combo, un baño de algo que ronda entre el alquitrán y el petróleo crudo en la variante negra y un poco de cal recién sacada de una construcción como baño blanco.

2. Game. Todos deseamos que los alfajores no sean tan caros, pero cuando uno consigue dos triples por $1,50 es inevitable desconfiar. La cobertura de los Game es una cosa marrón grasosa que encima empalaga, la masa es seca como el desierto y el relleno de dulce de leche es casi imperceptible. Por si algo faltaba , caen como una bomba.

3. Nevares. Nevares, la misma empresa que nos brinda el alfajor Game, llega con su hermano llamado simplemente Nevares, no sea cosa que nos compliquemos la vida pensando en un nombre original. Comparte características con el Game, sólo que lo podemos encontrar en versión simple y es un poco mas grande . Tiene una horrible cobertura de baño de repostería y deja un feo sabor en la boca.

4. Fulbito. Es difícil llamar alfajor a este mamarracho. Dos cachos de cartón corrugado unidos por una sustancia viscosa sin sabor (parecida a la baba de caracol) que simula ser el relleno. Todo eso escupido con un polvo blanco con sabor a limadura de hierro. Por suerte sólo se consiguen en oscuros e inaccesibles quioscos de estaciones de tren del conurbano bonaerense, de esas que están hechas de madera y en las que uno tiene que andar esquivando charcos de vómito y perros fornicando. Sólo para masoquistas y amantes de las emociones fuertes.

5. Alfajor Grandote. Conocido por muchos por su horrenda publicidad radial que dice “¡Probaste el chiquito! (¿?) ¡Ahora probá el Grandote!”. Nos encontramos con un alfajor soso cuyas galletas son secas y generan migas en exceso, con un baño de repostería vulgar en su versión negra y un horrible pseudo glaseado en su versión blanca. Para colmo, el poco dulce de leche que poseen como relleno empalaga. A la hoguera directo.

6. Guaymallén de fruta. Sus versiones en negro y blanco son pasables, sin embargo la versión con relleno de fruta (que en realidad es una especie de mermelada de sabor ambiguo) cuenta con muchos detractores. Y no podemos culparlos: el relleno es empalagoso como pocos y su cobertura blanca símil cera de vela determina que la combinación no sea feliz. Le decimos “si” a Guaymallén, pero “no” a esta variedad que falla miserablemente.

7. Tofi. El alfajor Tofi se cuelga del respeto que todo adepto a las golosinas tiene hacia el delicioso chocolate que tantas alegrías nos ha traído. Nos encontramos con un alfajor totalmente común y berreta, que comete el pecado capital número uno de los alfajores: ser grasoso en exceso. ¿Dulce de leche ? Sí, creo que con un microscopio podemos encontrar unos átomos de algo similar a esta sustancia en el lugar en el que debería estar el relleno.

8. Ser. ¿Hay algo peor que un alfajor que quiere hacer sentir culpa a quien lo consume? Comer un alfajor es disfrutar sin miedo de esas calorías que sólo lo dulce provee. Partiendo de esta base, un “alfajor light” es un oxímoron, es decir una contradicción en su propia terminología. Algo así como decir que un helado está caliente. Un alfajor es engordante. Y punto. Si alguien nos ofrece uno, lo único que podemos hacer es huir despavoridos.



sabor


Las franquicias que el tiempo se llevó y todos quieren volver a ver


Hay restaurantes que formaron parte de nuestra infancia y quedaron grabados en nuestra memoria. ¿Qué darías a cambio de un Mobur?

pico dulce

Algunos momentos de la infancia no se olvidan jamás. Y los restaurantes que más nos gustaban de chicos tienen un lugar especial en nuestro corazoncito retro. Tal vez sus platos no eran deliciosos, ni sofisticados, pero nos traen buenos recuerdos.

Estos son 6 de los lugares que la gente más extraña.

1. Pumper Nic
Clásico de clásicos. ¿Quién no recuerda las Frenys o el Mobur, y el logo del hipopótamo verde? La cadena nació en 1974, creció rápidamente y llegó a tener más de 70 sucursales. La debacle comenzó con el desembarco de McDonald’s (en 1986) y Burger King (en 1989). El acta de defunción llegó en 1999, cuando cerró su último local. Hoy, blogs, foros y redes sociales piden a gritos su regreso. Sólo su página de Facebook tiene 19.000 fans.

2. Chéburger
Fue la cadena pionera del fast food en el país. Nació en 1965 con un local en Florida y Sarmiento (el primero de tres) replicando la estética y la propuesta gastronómica de McDonald’s, desconocido por estos lares en aquella época. Sus hamburguesas y batidos de crema conquistaron el paladar de los porteños y hasta quedaron inmortalizadas en el cuento de Dolina “Conviértase en un señor modernísimo”. Pero Chéburger perdió en la carrera con otras cadenas de comida rápida, y cerró en 1986. Es recordada en blogs, foros y redes sociales.

3. La Lecherísima
Fue el primer “bar lácteo” del país. Allí se servía una leche merengada y unos waffles con helado que todavía hacen suspirar. Por el parecido de su nombre con el de la marca La Serenísima, muchos creían que se trataba de un emprendimiento de esa firma, pero en realidad pertenecía a un chofer de la empresa a quien se le permitió usar ese nombre a cambio de la compra de productos. Tiene fans por todos los lugares donde pasó (algunos hasta son capaces comprar el menú enmarcado que se vende en Mercado Libre). En algún momento poco preciso de los años ochenta, desapareció, dejando a miles de niños sin sus licuados de banana.

4. Fuddruckers
Originario de EEUU, hizo pie en Argentina en 1988 con su primer local en Santa Fe y Agüero, en Barrio Norte. Llegó a tener varias sucursales (dos en Martínez, una en Salguero, otra en la Rural y hasta en Pinamar) y devotos seguidores de sus hamburguesas, que las armaban a su gusto y hasta elegían el punto de cocción. Pero unos años más tarde bajó la calidad del producto y perdió la fidelidad del público.

5. Dunkin’ Donuts
Si bien este no es propiamente un restaurante sino una cadena, el reclamo popular por su vuelta es realmente grande. Sólo en Facebook, por ejemplo, se han creado 13 grupos distintos bregando por la causa. Desembarcó en el país en 1994 y llegó a abrir 10 locales. Pero sus rosquillas no sedujeron a todos los paladares argentos por igual, y hacia 1998 la empresa decidió hacer las valijas y dejar el país.

6. Palacio di Pappo
Los más nostálgicos recuerdan a la perfección el jingle “una sorpresa feliz cada plato, en Córdoba y Pringles, Palacio di Pappo”. El local siempre estaba lleno de clientes pidiendo sus famosos sándwiches con banderitas de países. Después del furor que causó en los 80, el único rastro de su existencia es un cenicero con el logo del restaurante, que un fan melancólico exhibe como trofeo en una página web de ofertas.



13 Interesantes curiosidades, prendete que están buenas


McDonald's deja de ser la cadena de comidas más grande del mundo


La tienda de sándwiches Subway superó a la compañía de los arcos dorados en cantidad de puntos de venta, con 33.749 locales en todo el mundo.

siempre

El podio de las cadenas más grandes del mundo tiene un nuevo ganador. Subway, la multinacional de los sándwiches, desplazó a McDonald´s del primer puesto tras alcanzar en enero de este año un total de 33.749 locales en todo el mundo. Mientras, del lado de los arcos dorados, para esa misma fecha se contaban 32.737 restaurantes, de acuerdo al informe anual presentado por McDonald´s ante la Comisión de Valores de los Estados Unidos.

“Los sobrepasamos en cierto momento de 2010. Hace un año estábamos ligeramente atrás”, dijo Les Winograd, vocero de la empresa. De hecho, la brecha entre ambas compañías continuó ampliándose en estos primeros meses de 2011. Según indica la página web oficial, Subway alcanzó los 34.239 restaurantes en 95 países.

RONALD IGUAL SONRIE
Pero el payaso Ronald todavía tiene motivos para sonreír. Si de contar billetes se trata, Mc Donald´s lleva la delantera. Según publicó El Cronista Comercial, McDonald´s tuvo un volumen de negocios de US$ 24.075 millones en 2010, contra los US$ 15.002 millones de Subway. Además, está presente en 117 países, 22 más que la cadena de sándwiches, y conserva casi un 20% de sus restaurantes como propiedad directa de la marca, a diferencia de su competidor, que se maneja sólo con franquicias.

Según The Wall Street Journal la batalla de las cadenas de comida rápida ahora se libra en Asia, el mercado de mayor crecimiento en el mundo para este tipo de establecimientos. La cadena de sándwiches adelantó que prevé duplicar en 15 años la cantidad de establecimientos en China, donde ya cuen
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