Santiago Pinetta es un nombre que probablemente no les suene. Sin embargo fue él quien destapó el escándalo IBM-Banco Nación. Un amigo me comentó que varias veces lo vió pidiendo limosna en la estación de subte donde él bajaba para ir al trabajo y de la indignación causada por esa anécdota surge este post.
Su curriculum es amplio: Desde 1945 trabajó en muchos medios periodísticos: Clarín, La Razón, Crítica, El Mundo, la revista Primera Plana desde su fundación y también en radio y televisión. Fue corresponsal de medios extranjeros y autor de "El final de un brujo", sobre la Triple A, y de una biografía de Juan Perón.
En su libro "La Nación Robada", Pinetta develó las maniobras de corrupción que rodearon la operación entre el Nación e IBM, por casi 250 millones de dólares, y el propio periodista acudió en 1994 a los tribunales federales para radicar la denuncia que dio origen a una investigación penal que ahora será ventilada en un juicio oral.
Les dejo una citas de esta entrevista realizada en 2004 por Jorge Urien Berri para La Nación:
(...)como no se iniciaba ninguna investigación, redacté una denuncia judicial y el 18 de mayo de 1994 se la entregué en mano a un fiscal de Cámara, que la leyó y me dijo: Retirala, esto te va a llevar a la Chacarita. Pero se la dejé. Le tocó al juez federal Adolfo Bagnasco y, ¿qué hizo? La puso en un cajón. Pero ahí nomás, en mayo de 1994, empezó a cambiar mi vida. Me golpean en Loria y Rivadavia.
-¿Cuándo empezó a moverse la causa?
-El 16 de septiembre de 1995. Ese día pasaron varias cosas: desembarcó gente del FBI y allanó IBM por esa ley norteamericana que impide a sus empresas coimear. Y tal vez por eso, ese día Bagnasco fue a buscar documentos al Banco Nación. Y a las 18 de ese día sufrí el segundo atentado: en Callao, entre Rivadavia y Mitre, me pasó por arriba un taxi. Me lo tiraron encima. Me llevaron a la Clínica Colegiales con 14 fracturas, y allí me acordé de lo que me había dicho el fiscal. Estuve internado siete meses.
-Luego lo tajearon.
-Antes hubo un tercer atentado en 1996. Armaron una falsa entrevista y, cuando los recibí en casa, me dieron una trompada con esos puños de hierro y perdí los dientes. El cuarto fue el 31 de julio de 1996. Caminaba por Corrientes cuando me tiraron al suelo. Me desperté en el Hospital Ramos Mejía. Tenía tajeado "IBM" en el pecho con un bisturí. Adrián Pelacchi, el jefe de la Federal, dijo que yo me lo escribí.
-¿Quisieron coimearlo?
-Sí, pero no vamos a hablar de eso. Es cierto que después nunca más conseguí trabajo en serio, sólo tareas mal remuneradas. Casi todos mis trabajos los he cobrado en negro, por eso no tengo jubilación.
-¿Investigó otros escándalos?
-Sí, el caso del Banco Nacional de Desarrollo durante el gobierno de Alfonsín, y las misteriosas inversiones del Banco Nación en las Islas Caymán, que denuncié, y la Justicia no hizo nada. Y mucho antes destapé un asunto que me valió mi primera paliza como periodista: un contrabando de hermosos fusiles Máuser de colección del Ejército, entregados a holdings de grandes cazadores norteamericanos.
Uno al indagar un poco en la vida de este honorable periodista (aún en esta época y país la palabra "honor" no debe perderse) se pregunta cómo es posible que termine así. ¿No existe un gremio?¿Una asociación profesional?¿Por qué no lo revindican sus colegas de los medios masivos?
¿A nadie avergüenza que esté debilitado y mendigando en las estaciones de subte?
La falta de programas políticos y de periodismo de investigación facilitan que en lugar de hablar de casos como este, la opinión pública esté más preocupada por una nena desaparecida en Europa o por quién llega a la final de gerundiando por un sueño.
Para los que quieran profundizar sobre la historia de este periodista abandonado por sus colegas, por sus ex-empleadores y por la ingrata sociedad que no valora el hecho de que gracias a este tipo volvieron millones al erario, les dejo estos links:
http://www.analisisdigital.com.ar/noticias.php?ed=1&di=0&no=59598
http://www.grupopayne.com.ar/archivo/07/0706/070606/1e-elpais.php
http://www.abebooks.de/servlet/BookSearchPL?ph=2&an=Pinetta%20Santiago&zanpid=1049001696451102720
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¿Se hará eco alguno de los periodistas que tienen la suerte y el acomodo como para hablar masivamente?
Foto: Ricardo Pristupluk