Lesión producida por una caída desde altura.
Parálisis de ambos miembros inferiores, sin control de esfínteres.
En la RMI (Resonancia Magnética por Imágenes) se observa una lesión de la vértebra dorsal 12 y lumbar 1 con compromiso de la médula lindante. Gran inestabilidad de la columna.
Abiertos los planos correspondientes, liberada la médula y alineadas las vértebras se procede a la colocación de los tornillos en los pedículos vertebrales.
Se moldean dos barras de titanio que se colocan entre los tornillos para unir las vértebras superiores a las inferiores. Posteriormente se colocan fragmentos óseos que luego solidificaran de forma definitiva los segmentos en cuestión.
Aquí vemos en el postoperatorio una radiografía de frente con el material colocado.
Radiografía en posición perfil con tornillos y barras en los lugares adecuados.
Se puede apreciar la expansión parcial de las vértebras colapsadas.
Evolución favorable, alta a los 7 días.
Control al año, logró la bipedestación, control de esfínteres y marcha con secuelas menores.
Parálisis de ambos miembros inferiores, sin control de esfínteres.
En la RMI (Resonancia Magnética por Imágenes) se observa una lesión de la vértebra dorsal 12 y lumbar 1 con compromiso de la médula lindante. Gran inestabilidad de la columna.
Abiertos los planos correspondientes, liberada la médula y alineadas las vértebras se procede a la colocación de los tornillos en los pedículos vertebrales.
Se moldean dos barras de titanio que se colocan entre los tornillos para unir las vértebras superiores a las inferiores. Posteriormente se colocan fragmentos óseos que luego solidificaran de forma definitiva los segmentos en cuestión.
Aquí vemos en el postoperatorio una radiografía de frente con el material colocado.
Radiografía en posición perfil con tornillos y barras en los lugares adecuados.
Se puede apreciar la expansión parcial de las vértebras colapsadas.
Evolución favorable, alta a los 7 días.
Control al año, logró la bipedestación, control de esfínteres y marcha con secuelas menores.