El rayo es una poderosa descarga electrostática natural producida durante una tormenta eléctrica. La descarga eléctrica precipitada del rayo es acompañada por la emisión de luz (el relámpago), causada por el paso de corriente eléctrica que ioniza las moléculas de aire. La electricidad (corriente eléctrica) que pasa a través de la atmósfera calienta y expande rápidamente al aire, produciendo el ruido característico del trueno del relámpago.
El primer proceso en la generación del relámpago es la separación de cargas positivas y negativas dentro de una nube. Los cristales de hielo dentro de las nubes cumulonimbus se frotan entre sí debido a las corrientes aéreas ascendentes fuertes en estas nubes, acumulando así una carga estática fuerte. Los cristales positivamente cargados tienden a ascender lo que hace que la capa superior de la nube acumule una carga estática positiva.
Los cristales negativamente cargados y los granizos caen a las capas del centro y del fondo de la nube que acumula una carga estática negativa. Las nubes cumulonimbus que no producen suficientes cristales de hielo, en general, no pueden producir bastante electricidad estática para causar el rayo.
Como es sabido, el rayo tiende a caer en lugares altos que lo conduzcan hasta la tierra, lugar a donde debe ir a parar. Por norma general un objeto cubre el doble de distancia a la redonda que su altura, es decir, si un cuerpo mide 10 m todos los rayos que caigan en un radio de 20 m caerán generalmente sobre él.
Como es sabido, el rayo tiende a caer en lugares altos que lo conduzcan hasta la tierra, lugar a donde debe ir a parar. Por norma general un objeto cubre el doble de distancia a la redonda que su altura, es decir, si un cuerpo mide 10 m todos los rayos que caigan en un radio de 20 m caerán generalmente sobre él.
En caso de sufrir la caída de un rayo la probabilidad de muerte no es tan grande como pueda parecer, ya que el 94% de los afectados sobreviven. No obstante hay que tener presente que si bien el impacto no resulta mortal, las secuelas pueden ser permanentes. Algunas de las consecuencias son las siguientes:
* Pérdida de la consciencia, amnesia temporal o pérdida total de la memoria.
* Funcionamiento irregular de órganos temporal o permanente.
* Muerte de miembros u órganos.
* Pérdida de la capacidad de sentir el frío, consecuencia que, aunque simple resulta muy incómoda: es muy frecuente en personas con este problema contraer catarros, gripes, pulmonías e hipotermias, que pueden llevarlos a la muerte.
Aún teniendo la fortuna de no sufrir estas secuelas, son muchos los casos que precisan tratamiento psicológico para que el afectado olvide su accidente y el miedo que probablemente sienta por las tormentas, lluvias o incluso las simples nubes.
Datos relevantes:
Tensión entre nube y un objeto a tierra: 1.000 a 1.000 millones de Voltios
Intensidades de descarga: 5 a 300 mil Amperios
di/dt: 7,5 kA/s a 500 kA/s
Frecuencia: 1 kHz a 1 MHz
Tiempo: 10 μs a 100 ms
Temperatura superior a: 27.000 ºC
Propagación del sonido del relámpago: 340 m/s
Propagación de la luz del relámpago c = 300.000 km/s
Campo electrostático por metro de elevación sobre la superficie de la tierra: 10 kV
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El primer proceso en la generación del relámpago es la separación de cargas positivas y negativas dentro de una nube. Los cristales de hielo dentro de las nubes cumulonimbus se frotan entre sí debido a las corrientes aéreas ascendentes fuertes en estas nubes, acumulando así una carga estática fuerte. Los cristales positivamente cargados tienden a ascender lo que hace que la capa superior de la nube acumule una carga estática positiva.
Los cristales negativamente cargados y los granizos caen a las capas del centro y del fondo de la nube que acumula una carga estática negativa. Las nubes cumulonimbus que no producen suficientes cristales de hielo, en general, no pueden producir bastante electricidad estática para causar el rayo.
Como es sabido, el rayo tiende a caer en lugares altos que lo conduzcan hasta la tierra, lugar a donde debe ir a parar. Por norma general un objeto cubre el doble de distancia a la redonda que su altura, es decir, si un cuerpo mide 10 m todos los rayos que caigan en un radio de 20 m caerán generalmente sobre él.
Como es sabido, el rayo tiende a caer en lugares altos que lo conduzcan hasta la tierra, lugar a donde debe ir a parar. Por norma general un objeto cubre el doble de distancia a la redonda que su altura, es decir, si un cuerpo mide 10 m todos los rayos que caigan en un radio de 20 m caerán generalmente sobre él.
En caso de sufrir la caída de un rayo la probabilidad de muerte no es tan grande como pueda parecer, ya que el 94% de los afectados sobreviven. No obstante hay que tener presente que si bien el impacto no resulta mortal, las secuelas pueden ser permanentes. Algunas de las consecuencias son las siguientes:
* Pérdida de la consciencia, amnesia temporal o pérdida total de la memoria.
* Funcionamiento irregular de órganos temporal o permanente.
* Muerte de miembros u órganos.
* Pérdida de la capacidad de sentir el frío, consecuencia que, aunque simple resulta muy incómoda: es muy frecuente en personas con este problema contraer catarros, gripes, pulmonías e hipotermias, que pueden llevarlos a la muerte.
Aún teniendo la fortuna de no sufrir estas secuelas, son muchos los casos que precisan tratamiento psicológico para que el afectado olvide su accidente y el miedo que probablemente sienta por las tormentas, lluvias o incluso las simples nubes.
Datos relevantes:
Tensión entre nube y un objeto a tierra: 1.000 a 1.000 millones de Voltios
Intensidades de descarga: 5 a 300 mil Amperios
di/dt: 7,5 kA/s a 500 kA/s
Frecuencia: 1 kHz a 1 MHz
Tiempo: 10 μs a 100 ms
Temperatura superior a: 27.000 ºC
Propagación del sonido del relámpago: 340 m/s
Propagación de la luz del relámpago c = 300.000 km/s
Campo electrostático por metro de elevación sobre la superficie de la tierra: 10 kV
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