InicioParanormalTodd Chronicles - Cap 13
Buenas tardes a todos, aquí les traigo mas un capítulo de Todd Chronicles. Debo decir que este es, sin duda, el capítulo mas largo que jamás escribí hasta ahora. 17 fucking paginas. Podría justificar eso la tardanza por subir, pero en realidad, el motivo es otro que no viene al caso.

Bueno, estamos por los últimos caps de Todd Chronicles. Y algunos de vosotros ya sabéis que ocurrirá cuando acabe Todd Chronicles, si recibisteis el mp "Tu personaje en Todd Chronicles". Si, para la próxima historia, cuyo nombre será "Questioner Chronicles", romperé una de las reglas que había establecido: nada de cameos.

No os preocupéis, me estoy empeñando con que la próxima sea aun mejor que esta, con mucha mas acción, muchos mas creepypastas y muchas mas revelaciones.


[CreepyStories] Todd Chronicles - Cap 13




Cap 13
El príncipe de los Killers


- Los iluminados están listos, señor Administrador. – Jane dijo, cerrando la puerta detrás suya al entrar en la base. Todd cogió dos pistolas de una caja con armas en una de las paredes, aun que dudaba que tuviera que usarlas, y las guardó. Lucas bajaba las escaleras, usando una chaqueta negra para substituir la que había perdido el día anterior, que en realidad pertenecía a Hoddie.

- Muy bien. – Slenderman respondió a Jane, apareciendo en el otro lado de la sala. – Los Deadman se reunieron?

- Señor… - El lenguaje corporal de Jane decía que algo no iba bien, algo la estaba incomodando. – No encontré rastro de ningún Deadman que pudiera reunir. – Lucas cogió una de las pistolas, la analizó, y la volvió a poner en el sitio. Todd observaba la conversación de Jane atentamente, quienes eran los Deadman? Le picaba la curiosidad, pero decidió que sería mejor no preguntar en aquel momento. Si fuera algo de relevancia para él, seguramente le contarían después.

- Entiendo… - Slenderman respondió. – Buen trabajo de todos modos, Jane. – Slenderman se giró hacia atrás, y en un parpadeo, no estaba más allí. Todd ya se había acostumbrado con aquella forma que Slenderman usaba para desaparecer, y no se impactó con la súbita ausencia de la entidad.

- Liu viene? – Lucas preguntó, ni siquiera había escuchado la conversación entre Slenderman y Jane, concentrado en que armas debería escoger, eso sí debería escoger algún arma.

- No creo. – Todd respondió, revisando su Cursed Stone otra vez en el pecho. – Fui ver como estaba hace pocos minutos. Está despierto, pero no creo que pueda pelear. – Liu estaba lleno de vendajes en su habitación, de cama. Cuando Todd entró, Liu trató de hablar, pero fue impedido por un acceso de tos con sangre. Cuando terminó de toser, había abandonado la idea de tratar de hablar, y tan solo hizo un gesto para que Todd se fuera. Liu parecía extremamente frustrado, y con razón, porque por lo que Lucas había dicho, Liu ni siquiera logró rozar en Jeff.

- Yo voy con vosotros. – Jane dijo mientras caminaba hasta la caja con armas y sacaba de allí a dos subametralladoras. – Así tenía que ser en un comienzo. Liu no poseía entrenamiento suficiente para suportar el aura de Jeff. – Jane guardó las subametralladoras en dos pistoleras que quedaban en sus costados derecho e izquierdo.

- Que hace la aura de Jeff, exactamente? – Todd preguntó.

- Varias cosas. – Jane respondió Lucas hizo una media sonrisa, parecía que lo que Jane había dicho era algún chiste extremamente malo que solo Lucas entendió. – Pero solo sabemos de algunas pocas. Al menos, todos estamos seguros de algo: Sus poderes pueden alterar la mente del adversario, y así hacer con que le sea más fácil derrotar sus enemigos.

- Je, en serio? – Lucas dijo en tono sarcástico. – Estaba seguro de que mis piernas habían cobrado vida propia. – Nadie se rió del chiste.

- Lo de tus piernas solo comprueban que es muy peligroso pelear contra Jeff. – Jane miró hacia Lucas, sus ojos serios por detrás de su máscara de porcelana. – Su aura es muy fuerte, hasta para alguien bien entrenado, y casi todos pueden ser afectados por su alteración mental. Y no solo eso. Cuanto más tiempo pasas cerca de Jeff, más loco te vuelves. – Lucas miró hacia Todd, y luego hacia Jane. Todd miraba fijamente hacia Jane, de brazos cruzados y con ceño fruncido, ahora todo hacía sentido.

- Entonces es por eso que tiene tantos asesinos. – Todd dijo, a lo que Jane asintió.

- Exacto. Es por ese motivo que sus víctimas se vuelven asesinos después de un tiempo. –

- El muy capullo prácticamente les hace un lavado mental. – Lucas dijo con una sonrisa nerviosa. – Ei, Jane, pero y aquello de las llamas que salen de su cuerpo? – Todd miró hacia Lucas con una ceja arqueada, Lucas notó que Jane también estaba confundida.

- Que? - Jane dijo, sin aumentar la voz.

- En el búnquer, vi como llamas salían de dentro de él y le rodeaban mientras atacaba a Liu. – Lucas dijo, al decirlo, sonaba muy irreal, el sabia, pero después de lo que ya había visto, no pensaba que todos estarían confundidos al saber de esto.

- Nunca oí nada parecido. – Jane respondió, sin dar relevancia al comentario de Lucas. No iba a ser la primera ni la última vez en que alguien tuvo alucinaciones cerca de Jeff.

- Creo que fue alguna ilusión. – Todd dijo. Kevin bajó las escaleras, tenía pesadas ojeras, el pelo desordenado y sus varios pelos sueltos por el mentón delataban que necesitaba hacer su barba.

- No, estoy seguro de lo que vi, eran llamas rojas, un poco transparentes, pero se notaban. – Lucas dijo, haciendo gestos con sus manos mientras hablaba. Kevin caminó hasta la caja y cogió una pistola. Usaba una chaqueta de cuero y pantalones azul-oscuros, casi negros.

- Voy con vosotros. – Kevin dijo súbitamente, a lo que todos le miraron algo desconcertados.

- Estás seguro? – Todd preguntó, con las cejas levantadas.

- Sí, estoy seguro. – Kevin dijo bruscamente, con su mandíbula tensa. - Os estuve observando desde hace un rato. Noté que desde cuando llegué, habláis sobre los asesinos, sobre el monstruo ese Zalgo, sobre piedras. – Kevin se giró hacia todos, su mirada llena de rabia. – Pero hasta ahora no os oí hablar sobre mi hermano, que está desaparecido ya hace más de un mes por culpa de esos enfermos, seguramente en pésimas condiciones de vida, y hasta ahora no he visto a nadie preguntarse DONDE COÑO EDDY ESTÁ! – Lucas compartía la misma expresión de sorpresa que Todd, aun que la de Todd rápidamente cambió para tristeza. Debería contarle a Kevin lo que Zalgo le había dicho? Debería sacarle a Kevin todas sus esperanzas? “No”, Todd pensó, “Zalgo dijo que Clark estaba muerto, pero está vivo, también existe esperanza para Eddy”.

- Kevin, estamos en ello, es… -

- Jódete, Todd, JÓDETE! Deja de decir mentiras! – Kevin apuntó hacia Todd. – No estáis en ello, solo os preocupáis con vuestras propias narices! Encontrasteis a Clark hecho mierda y pensasteis “Oh, encontramos a Clark, trabajo hecho compañeros”, y os olvidasteis completamente de Kevin. – Todd se quedó en silencio, sentía la culpa golpear su cabeza una y otra vez.

- Eso no es verdad! – Lucas respondió, con el ceño fruncido.

- Ah sí?! Entonces dime, “ave negra”, cuando fue la última vez que han interrogado a un asesino para saber donde estaba Eddy?! DIME! – Lucas pensó por un momento.

- Cuando capturamos a Jeff, creo… - Murmuró Lucas.

- Y eso hace cuanto tiempo?! –

- Un mes, más o menos, creo. –

- HACE UN PUTO MES! – Kevin exclamó, Lucas no tenía coraje para decir nada mas, aquello todo era verdad, Lucas y Todd habían dejado de pensar en Eddy desde que llegaron al Kämpfer. – Y es por eso que voy con vosotros! Porque mi hermano ahora puede estar MURIENDO y a vosotros os estará importando un carajo! – Jane no se movió un musculo durante toda la explosión de Kevin.

- No, no vas a ir. – Jane dijo, su voz seguía fría como siempre. – A menos que quieras morir, no voy a permitir eso.

- Si, si voy a ir. – Kevin miró fijamente hacia Jane. – Y yo mismo voy a interrogar a esos malditos asesinos. – Jane cerró un puño, fue un acto discreto, pero Todd logró notar y sabía que pasaría enseguida. Jane no era alguien con quien Kevin podía discutir abiertamente y salir ileso.

- Jane. – Todd dijo, su voz sonó algo más melancólica que normalmente, parecía ahogada en culpa, Todd pensó por un momento. – Deja que venga, tiene razón en querer salvar a su hermano. – Kevin no miró hacia Todd, solo se mantuvo observando a Jane mientras respiraba pesadamente por la furia y la tristeza. Jane miró hacia Todd por unos segundos, entonces relajó su mano.

- Está bien. – Jane dijo, por fin. – Pero no entres en el campo de batalla, o saldrás muy mal-herido. –

- No estoy loco para hacer eso. – Kevin dijo, caminando hacia la salida. – Solo quiero a mi hermano. – Kevin abrió la puerta y salió por esta, aun amanecía.

Aquella mañana estaba especialmente fría. Todd había perdido completamente la data en que estaba desde que todo había empezado, pero sabía que estaban cerca del invierno, y en TreeCity, el invierno era bastante frio, al punto de nevar durante días.

Masky y Hoddie no estaban en la base, el único que la vigilaba era Strider, andando calmamente por la zona leste de la base, donde la hierba era demasiado alta. De hecho, Todd no había visto a Strider hacia un tiempo, por lo que ver a aquella gran criatura otra vez le atrajo su curiosidad. “Que comerá Strider?”, divagó Todd, “Se parece con un caballo… Comerá hierba también?”

Todd alejó sus divagaciones mientras salían del recinto de la base. Nadie se atrevía a hablar, aun mas con Kevin cerca, entonces el viaje siguió en silencio.

El viaje tardó bastantes horas. El grupo aun se detuvo en un rio para beber agua antes de continuar con el viaje. Atravesaron el bosque y empezaron a subir hacia las montañas. Allí el frio era más intenso, y Lucas empezó a desear que su abrigo no se hubiera destruido gracias a Nina. Jane no sentía frio, o eso aparentaba, puesto que lo único que usaba era un largo vestido negro, y ni siquiera le erizaba la piel por el frio.

Entonces, llegaron a su destino. El grupo había caminado durante horas por un camino de tierra, terminando en el camping abandonado. La entrada del camping era rodeada por algunas arboles bajas, con hierba alta creciendo desordenadamente aquí y allí. Existía una placa de metal extremamente oxidada delante de una improvisada barrera de madera. En la placa, se notaba que alguien había dibujado algo con un espray blanco, pero ya no era posible saber de qué se trataba el dibujo. Más atrás, era posible ver una especie de casa amarilla, que debería servir como recepción o comedor en el pasado, y detrás de esta, el camino seguía rodeado por arboles hacia algunas pequeñas cabañas.

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- Lugar agradable. – Lucas dijo, mientras tocaba en algunos arbustos tranquilamente. – Es bastante tranquilo.

- Demasiado. – Jane se acercó de la placa, mirándola fijamente, entonces empezó a observar los arboles. – Cojan sus armas y preparen-se, esto es una trampa. – Lucas levantó una ceja mientras miraba hacia Todd, que frunció el ceño y cerró los puños. Kevin se alejó del grupo, mirando hacia los lados. Jane sacó sus subametralladoras, apuntó hacia un árbol y disparó. Un cuerpo cayó por detrás del árbol, y entonces, 27 asesinos salieron del bosque y del camping, provocando un ensordecedor ruido de pasos, carcajadas e insultos.

Los asesinos cayeron sobre el grupo como una tempestad, siendo repelidos por Todd, Lucas y Jane. Jane empezó a disparar con su subametralladora izquierda hacia delante y con la derecha en la dirección de donde Kevin estaba, para protegerlo. Tenía mucha habilidad con aquello, cada vez que apuntaba, 5 cuerpos caían al suelo.

Algunos asesinos dispararon hacia Lucas, que cubrió su cara con el brazo izquierdo, haciendo con que las balas rebotasen e impactaran con los arboles y con otros asesinos. Lucas avanzó un poco, aun con su mano delante de la cara, y al estar suficientemente cerca de un trío de asesinos, los empujó con el brazo izquierdo. Los asesinos volaron 14 metros antes de caer encima de algunas piedras en la subida de la montaña, dos murieron y uno quedó moribundo.
Lucas entonces alcanzó otro asesino que avanzaba hacia Kevin, lo cogió por un brazo y lo giró sobre su cabeza, para soltarlo sobre otro asesino. El brazo se arrancó por la fuerza, y Lucas dejó escapar un grito de asco al ver la extremidad sangrando en su mano.

Todd respiró profundamente y trató de mantener la calma. Había observado a Jane durante el viaje y reflexionado sobre su habilidad en combate. Ella simplemente no parecía tener emociones, tan solo veía blancos a los que debía disparar, había abandonado completamente sus sentimientos y los había reemplazado por sus deberes. Todd sentía que era aquello que la hacía ser tan perfeccionista en sus ataques, pues al no ocupar su mente con en que sería lo más correcto a hacer o como era peligroso su adversario, ella tenía más tiempo para analizar los ataques y los movimientos de su adversario y descubrir sus puntos débiles. Todd llegó a la conclusión de que si no aprendía como hacía eso, no podría ganar en ninguna pelea. No era invulnerable como Lucas y su entrenamiento en combate no era tan bueno como el de Liu, solo dependía de sus poderes eléctricos que ni siquiera sabía usar muy bien.

Con eso en mente, Todd corrió hacia un asesino, tratando de observar como atacaba, pero sus ataques eran demasiado rápidos. El asesino, un joven de 15 con el pelo extremamente grasoso, sacó un cuchillo de cocina empapado de sangre y trató de apuñalar a Todd mientras reía sin parar. Todd había visto el ataque venir, pero pensó demasiado antes de parar el ataque, recibiendo la apuñalada en el hombro derecho, lanzando un chorro de sangre sobre el asesino, mientras que Todd dejó escapar un grito. Sin pensar dos veces, Todd rodeó su mano con electricidad y lanzó un puñetazo al asesino, que tuvo el mismo efecto de cómo si este fuera atacado con una pistola eléctrica. El asesino empezó a retorcerse en el suelo, victima de la descarga eléctrica, y Todd ni siquiera notó como otro asesino le apuntaba con una pistola y disparaba, explotando un pedazo de su cuello, a lo que Todd cayó al suelo con otro grito, sujetando la herida chorreante, mientras su Cursed Stone brillaba intensamente.
- Kämpfer! Al camping! – Jane exclamó, mientras disparaba hacia el asesino que había atacado a Todd con su pistola. Jane levantó a Todd con una mano, la herida ya casi estaba cerrada. – Piensas demasiado, Todd, si quieres sobrevivir, tienes que despejar tu mente. – Y empezó a correr hacia el camping, saltando las vallas de madera que bloqueaban la entrada. Todd siguió detrás de ella.

Kevin trataba de evitar llegar cerca de la pelea, siempre alejando-se de los asesinos, pero esto se había vuelto imposible, ya que los asesinos también trataban de atacarlo. Por este motivo, Lucas ahora corría a su lado, atacando a los asesinos que estuvieran lo suficientemente cerca. Un asesino disparó dos veces en Lucas y trató de atacar a Kevin con un cuchillo, pero Lucas aceleró el paso y arremetió contra el asesino con su codo. El asesino se rompió todas las costillas y parte de su columna quedó pulverizada, mientras este volaba casi 15 metros como si fuera un muñeco, cayendo sobre el techo de la recepción del camping.

Una oleada de disparos salió de las subametralladoras de Jane, matando a más algunos asesinos y despejando el camino. La mujer se detuvo delante de la recepción y esperó a que el grupo la alcanzara.

- Lucas y Kevin, busquen en la recepción. – Jane señaló hacia la casa amarilla con una subametralladora. – Todd, busca en la cabaña de madera. – Jane apuntó con su otra subametralladora hacia una cabaña un poco más alejada que Todd no había notado antes, la cabaña quedaba delante de un precipicio, aun que lo suficiente alejada como para ser seguro vivir allí sin tener miedo de caer. – Yo buscaré en las otras cabañas. – Los asesinos llegaban corriendo hacia el grupo, Jane disparó más algunas balas y empezó a correr hacia las casas, atravesando el camino arbolado.

- Espera, Jane! – Todd exclamó. – Como despejo mi mente?! – Pero Jane ni siquiera lo miró.


- Todd, es mejor que te des prisa. – Lucas dijo, dando una palmadita en las espaldas de Todd, para acto seguido empezar a correr en dirección de la casa amarilla, con Kevin detrás de él.

Un arco de madera y una puerta constituían la entrada de la recepción, ambas podridas y sucias. Lucas empujó la puerta para entrar, que se tumbó, dejando paso libre para Lucas y Kevin. Tres asesinos seguían a los dos, y dos asesinos más esperaban en el salón donde antes debía existir la recepción. Lucas miró alrededor rápidamente y, con una patada, lanzó la puerta hacia los dos asesinos en el salón, que tropezaron y cayeron, acto seguido, saltó sobre uno de los otros três asesinos con una patada, aterrizando sobre el pecho del asesino en cuestión y atravesando-lo y quedando entre los otros dos asesinos. Lucas lanzó un gancho de izquierda a un asesino y una patada al otro, y aun que el gancho no hubiera causado un buen impacto en el asesino, por la posición de Lucas, el asesino chocó contra el techo y cayó escupiendo sangre, con su mandíbula rota, mientras que el otro asesino chocó contra el arco, partiendo la madera podrida y aterrizando en las piedras a lo lejos. Lucas volvió a saltar, ahora hacia los dos asesinos que se levantaban, y aterrizó entre los dos, golpeando con sus codos en ellos, que cayeron inconscientes y con graves heridas en la cara.

Kevin examinó el cadáver de uno de los asesinos y volvió a mirar hacia Lucas, con una expresión desaprobadora.

- Lo has matado. – Kevin dijo. Lucas le miró despreocupadamente.

- Que? –

- Que lo has matado. – Kevin se acercó de Lucas. – Como es que ni sientes ni una pizca de remordimiento? – Lucas pensó por un instante.

- Tan solo no pienso en ellos como humanos. – Lucas encogió sus hombros. Entonces frunció el ceño, mientras apartaba la vista de Kevin. – Es extraño… Tienes razón, debería al menos vacilar. – Lucas miró alrededor. – No soy ningún monstruo, pero esto es muy extraño.

Aquella sala no parecía con una recepción. Existía una mesa rota en el suelo y basura por el mismo. Había dos estanterías rotas en una pared a la derecha cerca de una ventana, y en la pared frontal, existía una chimenea de ladrillos rojos, ahora de un color más grisáceo por los años de desuso. Al lado de la chimenea, existía un corredor. Ni rastro de Cursed Stone allí.

- Por allí. – Lucas apuntó hacia el corredor, y empezó a caminar, crujiendo el suelo a cada paso por los pedazos de baldosas destrozadas y hormigón destrozado.

Kevin miraba hacia el suelo, caminando con cuidado, pero entonces escuchó como alguien caminaba apresuradamente y enseguida vio como Lucas volaba hacia atrás, golpeando una pared en el acto.

Todd empezó a correr en dirección de la cabaña de madera por el camino rodeado de arboles. Tres asesinos lo seguían, uno de ellos disparando. La puerta de la cabaña quedaba de frente para el precipicio, con algunos metros de suelo entre el precipicio y la puerta, esta poseía una pequeña escalera debajo. Todd logró llegar hasta la escalera y se giró hacia los asesinos, cargando electricidad en su mano derecha y disparando en uno de ellos, que salió despedido y chocó contra un árbol. Enseguida, Todd levantó los dos brazos y disparó dos rayos en los otros dos asesinos, provocando que estos fueran lanzados hacia atrás y recibieran una poderosa descarga eléctrica, dejando a ambos inmovilizados.

Todd se giró hacia la puerta y la abrió de un golpe. Allí olía fatal, como a heces y orina humana. Existía un agujero en el tejado y había moho en las paredes. El suelo estaba extremamente sucio, lleno de basura de todo tipo, y le dio asco a Todd de entrar, pero aun así, entró.

La cabaña no era muy grande. Tenía un minúsculo comedor, un baño y una habitación vacía. Existía dos ventanas, una de frente para el precipicio y otra que daba al camino de arboles. “La vista sería muy bonita aquí”, pensó Todd, pero no tenía tiempo para apreciarla. Todd buscó por el suelo del comedor, no había ninguna Cursed Stone allí. Entonces, algo aterrizó sobre Todd, y este sintió varias láminas puntiagudas perforando y cortando la piel de sus espaldas. Todd gritó y golpeó rápidamente el atacante atrás de él con su codo, pero la cosa saltó hacia atrás y aterrizó un metro detrás de Todd, quedando agachada mientras observaba al joven. La criatura era un rastrillo, Todd supo al instante, era la misma cosa que vio en sus sueños, eso si de verdad eran sueños, y supuso que aquello era un rastrillo por sus garras afiladas. La criatura era humanoide, extremamente delgada y desprovista de pelo alguno, con una cabeza esquelética pequeña, donde existían dos vacíos negros en lugar de ojos. Sus manos terminaban en afilados dedos puntiagudos, ahora húmedos de sangre fresco.

El rastrillo saltó hacia Todd, con su mano izquierda abierta, lanzando un corte horizontal hacia la cara de Todd. Todd rodeó su brazo izquierdo de electricidad y bloqueó el ataque levantando el brazo y protegiendo su cara con este, las láminas no hirieron el brazo de Todd, y este aprovechó la situación para lanzar un derechazo rodeado de electricidad, golpeando la cara del rastrillo, que ignoró el golpe y, con un mordisco, arrancó un pedazo del hombro derecho de Todd. Todd gritó y tropezó hacia atrás, el rastrillo corrió en su dirección y lanzó tres cortes seguidos a su pecho, haciendo pedazos su camisa. Todd rodeó su pierna con electricidad y lanzó una patada al pecho del rastrillo, este salió despedido hasta chocar contra la pared detrás de él, entonces Todd rápidamente apuntó con su mano derecha y disparó un rayo, que después de golpear al rastrillo, lo lanzó contra una pared, partiendo la madera, pero no lo suficiente como para hacer un agujero. El rastrillo se re-incorporó rápidamente y empezó a correr hacia Todd.

“No puede ser”, Todd pensó, “ni siquiera demuestra signos de que está lastimado”, como se libraría de él? El rastrillo saltó sobre él, tumbándolo boca-arriba, y clavó sus garras derechas en el cuello de Todd.

Lucas se levantó al escuchar una risa atrás suya, que nunca podría salir de Kevin. De la sala que Lucas asumió ser la cocina salió un asesino. Era un asesino joven, con más o menos la edad de Lucas. Usaba una sudadera blanca manchada de sangre, jeans negros donde existía un cinturón, en el cual colgaba un machete. Su rostro era oval, no era pálido como el de Jeff y su pelo era castaño oscuro y largo, llegándole a los hombros. Aun así, Lucas sabía que era un asesino por su sonrisa tallada y sus ojos sin parpados. Kevin tropezó hacia atrás al ver el asesino detrás de él, y terminó cayendo al suelo.

- Eres el Zalgo Slayer o Mothman? – El asesino dijo, lamiéndose los labios. – Papá dijo que aquí habían dos.

- Soy el Mothman, creo, es un placer. – Lucas corrió hacia el asesino y lanzó un izquierdazo, pero el asesino levantó su brazo izquierdo y bloqueó el golpe. Lucas levantó las cejas al percatarse de que el asesino había acabado de bloquear un ataque suyo sin salir volando o al menos terminar con su brazo roto.

- Tú eres Mothman? – El asesino se puso a reír, entonces cerró el puño derecho y lanzó un derechazo hacia Lucas, que hizo con que este saliera despedido hacia la pared a la izquierda de Lucas, rompiéndola. – Creí que Mothman sería un desafío. Papá me dijo que eras fuerte, pero se equivocó. – El asesino siguió riendo mientras caminaba hacia el joven. Lucas se levantó de entre los escombros y notó que había escupido sangre. Kevin se arrastró hacia una de las paredes, aunque el asesino no se importó con él, estaba enfocado en Lucas. – Me llamo Mark, el príncipe de los Killers, y tu cabeza va a ser mi premio. – Mark sacó su machete y empezó a caminar hacia Lucas. – Le voy a enseñar a papá como no pasas de un debilucho cualquiera.

- Debilucho? - Lucas caminó hasta el arco de madera y se apoyó en este. – Creo que te equivocas de Mothman, amigo. – Mark atravesó el agujero y Lucas arrancó el arco del suelo, girando este como si fuera un bate de beisbol y golpeando a Mark, lanzándolo metros hacia delante.

Mark aterrizó sobre algunas piedras, partiéndolas, pero antes que pudiera levantarse, Lucas saltó encima de él con un rodillazo en su espalda, agrietando el suelo debajo de Mark. Lucas entonces cogió a Mark por su cabeza y golpeó el suelo con ella, agrietando aun más el terreno. Lucas recibió un codazo de Mark, que lo suspendió 2 metros en el aire por algunos segundos, tiempo suficiente para que Mark se levantara y saltara, agarrando a Lucas por el cuello y lanzándolo al camino, levantando arena y piedras con el impacto, además de formar una pequeña cratera. Mark aterrizó con una patada, pero Lucas se levantó y bloqueó el golpe con su brazo derecho, Mark entonces lanzó un derechazo, pero Lucas se agachó y se levantó rápidamente, lanzando dos puñetazos seguidos al rostro de Mark, rompiendo su nariz, y un tercero que Mark paró con su mano izquierda, para lanzar un derechazo hacia las costillas de Lucas, rompiendo tres y provocando que este escupiera sangre. Mark llevó su puño hacia atrás para golpear a Lucas, haciendo con que su piedra roja fuera jalada hacia delante, suspendida por el cordón que la ataba al cuello de Mark, recordando a la piedra de Todd. “Un momento”, Lucas pensó, “como soy tonto, esa es la Cursed Stone”, entonces recibió el puñetazo.
Jane entró en la pequeña cabaña, sintiendo una inesperada nostalgia al estar allí, mientras recordaba sus primeros años como Jane The Killer. Aquel camping fue, en otro tiempo, la casa de los antiguos Deadmans, personas unidas con el objetivo de matar a Jeff y sus seguidores. Eran como una familia, y mientras se mantuviesen unidos, nada podría vencerles… Eso fue hasta que Matt desapareció.

La cabaña – una pequeña cabaña blanca con tan solo una habitación - se encontraba vacía, y la siguiente también. En el interior de la tercera, un asesino saltó sobre Jane con un cuchillo, pero recibió un balazo en la cabeza antes de lograr rozar un dedo en la mujer. Jane entró en la próxima cabaña, también vacía. Ella esperaba que Lucas y Todd tuvieran más suerte encontrando la Cursed Stone, y eso se confirmó cuando Jane escuchó un estruendo viniendo de la casa amarilla.

Las cabañas donde Jane estaba quedaban bastante alejadas de la casa amarilla. A la derecha del camino con árboles, existía un pequeño lago, y alrededor de este, algunas cabañas pequeñas, de paredes blancas, que en otro tiempo sirvieron como habitaciones para los Deadmans. Jane podía ver un pedazo de la casa amarilla después de los arboles, y como salía polvo amarillo de esta, resultante de un agujero recién creado en la pared. Claramente, Lucas había encontrado al portador de la Cursed Stone. Jane también observó como Lucas empezaba una pelea con un asesino, que le era extrañamente familiar a Jane. Sin perder tiempo observando, la asesina empezó a correr en dirección de la batalla.
Jane subió la pequeña colina que se interponía entre las cabañas y el camino, apuntó con sus dos subametralladoras y se detuvo para fijar el blanco. No tardó en saber quién era el Killer, sus ropas y su rostro desfigurado lo delataban, pero Jane se paralizó al reconocer el rostro del asesino. Miles de pensamientos cruzaron su mente al ver el rostro del asesino, con una sonrisa tallada, golpeando la cara de Lucas.

Aquel era… Mark? Como aquello era posible? Porque? Que le había pasado? Que le había ocurrido para que se volviera un asesino? Porque? Porque tenía que ser justo Mark a sucumbir? Porque él? Y porque nadie le había dicho nada sobre eso?

Las subametralladoras temblaron en las manos de Jane, por detrás de su máscara, ella seguía con su expresión enfadada de siempre, pero en realidad, sentía un dolor psicológico muy profundo en aquel momento, al ver a su hijo, a su primogénito, volviéndose todo lo que ella siempre había odiado. Ella era la culpada por aquello? Creía tener puesto a Mark en buenas manos, había confiado en Stephan, porque él había dejado que Mark sucumbiera?

“El no es Mark”, las subametralladoras dejaron de temblar en las manos de Jane, “Ahora sabes que Mark está muerto. Ese no es tu hijo, ese es Jeff”, Jane sintió su furia crecer cada vez más, la furia que siempre le motivó a exterminar aquellos desgraciados. Su mente volvió a despejarse. Apuntando con sus dos subametralladoras, Jane abrió fuego. Mark estaba de espaldas bloqueando un ataque de Lucas cuando los disparos le impactaron. El cuerpo de Mark se dobló hacia atrás un instante antes de ser proyectado con violencia algunos metros hacia delante, tumbando-se en la arena. Lucas logró salir de delante de Mark antes de que este fuera lanzado hacia delante, y después de esto suceder, miró hacia Jane y asintió con la cabeza, en un “gracias por la ayuda” sin palabras.

Mark tenía la parte trasera de su sudadera totalmente destrozada, revelando sus espaldas, llenas de moretones y heridas superficiales donde las balas habían impactado. Lo que sobró de las balas estaban esparcidas por el suelo y colgando por la sudadera. Mark escupió sangre y empezó a levantarse, mientras Jane recargaba sus subametralladoras. Mark se giró tambaleando, pero lleno de furia, buscando al culpable por aquel ataque, sus ojos mirando hacia Lucas y posándose por ultimo en Jane. La mujer pudo ver cómo en un flash, su mirada se volvió un tanto extraña, como si hubiera reconocido a Jane, como si se hubiera olvidado de que era un asesino, en un pequeño momento, Mark recobró su consciencia, de una manera que Jane ya había visto ocurrir antes, con Jeff, en cortos periodos de tiempo, en los cuales el asesino dejaba de ser Jeff The Killer y se volvía tan solo Jeffrey Woods. Desafortunadamente, ese gesto duró solamente una fracción de segundo, y la locura volvió a Mark. Este abrió la boca para decir algo, pero fue interrumpido por otra oleada de balas, ahora impactando el pecho de Mark, que volvió a tumbarse en el suelo.

Su sudadera ahora estaba completamente arruinada, y mientras Mark se levantaba, los últimos pedazos de esta cayeron al suelo, agujereados por Jane. El pecho de Mark presentaba heridas superficiales, y la Cursed Stone le colgaba por el pecho. Jane volvió a recargar su subametralladora, pero Mark no quiso esperar. El asesino empezó a correr, agarró el brazo de Lucas, que por la sorpresa no pudo soltarse al instante, y lo lanzó sobre Jane, que al disparar, terminó dándole a Lucas. Mark aprovechó esto y saltó sobre Lucas. Ahora era demasiado tarde como para Jane volver a disparar.

Todd se ahogaba en su propia sangre. Las garras del rastrillo estaban clavadas muy profundamente en su cuello, llegando a perforar el piso de madera debajo de Todd. Sangre chorreaba por las heridas, manchando las garras del rastrillo. La Cursed Stone de Todd trabajaba sin parar, pero ella no le hacía inmortal, y la mente de Todd empezaba a nublarse mientras este escupía sangre a brotes.

Todd levantó la mano izquierda y trató de sacar la mano del rastrillo de su cuello, pero su fuerza lo había abandonado, y su mano ni siquiera logró ejercer presión sobre la mano del rastrillo. La mano de Todd deslizó hacia el suelo otra vez, mientras este seguía tratando de respirar, con sangre brotando de su boca. Su mente estaba vacía, no conseguía pensar en nada. En absolutamente nada, se estaba muriendo.

Un gatillo se disparó en la mente de Todd. Todd seguía con la mente vacía, pero ahora podía verlo todo con más claridad. No tenía pensamientos reflexivos, no sentía emoción alguna, pero lo veía todo, el ambiente, el rastrillo, cada movimiento, cada pequeño gesto, Todd lograba captarlo y anticiparlo.

Todd observó al rastrillo detenidamente. El rastrillo tenía una rodilla doblada sobre el pecho de Todd y su otra pierna estaba apoyada en el suelo, al lado del cuerpo de Todd. Su mano derecha estaba clavada en el cuello de Todd, y su mano izquierda estaba apoyada en el suelo al lado de la cabeza de Todd, dejando al rastrillo curvado sobre Todd. Todd notó que los ojos del rastrillo parecían cuencas vacías, pero en una inspección más cercana, era posible notar que substituyendo sus glóbulos oculares, existían dos esferas negras gelatinosas, que reflejaban la luz de una manera extraña, haciendo con que parecieran ser formadas apenas de oscuridad. Sus mandíbula estaba parcialmente abierta, dejando a muestra sus pequeños, pero afilados, dientes. Todd no sentía ninguna respiración venir de su boca.

Todd rápidamente dedujo que los ojos del rastrillo deberían ser las partes más sensibles del cuerpo de la criatura, y sin pensarlo dos veces, clavó sus dedos en los ojos de la cosa. Todd sintió algo húmedo y pegajoso, el rastrillo gritó y soltó el cuello de Todd, tratando librarse desesperadamente del mismo. Todd soltó al rastrillo y este retrocedió, mientras un líquido negro salía de sus ojos.

Todd se levantó rápidamente mientras su herida se cerraba y la sangre dejaba de brotar de su boca. El rastrillo lanzó un rugido y empezó a circular a Todd, preparándose para otro ataque. Todd rápidamente analizó el escenario: A pocos metros del, existía una ventana en una de las paredes, grande lo suficiente para que alguien – o a algo – callera por allí. Por lo que podía ver desde donde estaba, la ventana daba directamente para el precipicio, por lo que caer por allí significaría caer por el precipicio.

El rastrillo saltó sobre Todd, que con un movimiento ágil, se agachó y, mientras el rastrillo pasa por encima de él, empujó con sus pies al monstruo hacia la ventana antes que este aterrizara. El rastrillo fue proyectado hacia la ventana abierta, cayendo de espaldas delante de la misma y deslizando hacia afuera hasta caer del otro lado. El rastrillo trató de aferrarse a la madera de la cabaña, pero fue demasiado lento, y antes de poder levantar los brazos, ya estaba cayendo a una velocidad demasiado alta.

Todd cambaleo hacia atrás y se apoyó en una pared mientras se frotaba la cabeza, mientras todas sus emociones y sensaciones volvían. Que había sido aquello? Todd escuchó los sonidos de la batalla que ocurría en la casa amarilla, pero antes de que pudiera empezar a caminar, escuchó un pitido en su cabeza, y la giró instintivamente hacia la ventana. De principio, Todd no entendió porque hizo aquello, pero al fijarse, notó una figura negra a lo lejos, en la montaña, observando. Era Strider, Todd supo al instante, por la apariencia física de la criatura.

Lucas aterrizó sobre Jane, lanzándola a algunos metros hacia atrás y rompiendo algunas costillas suyas. Al caer en el suelo, Lucas se puso de pié enseguida, pero recibió una potente patada de Mark en la cara, que lo lanzó hacia el extremo derecho del camino, chocando contra algunas piedras de gran tamaño. Jane empezó a levantarse con dificultad, por el dolor que la herida interna le causaba, pero antes que pudiera estar de pié, fue sujetada por el cuello y levantada. Jane trató inútilmente de librarse de la mano de Mark, pero este aun tenía a su Cursed Stone, lo que lo dejaba con una fuerza muy superior a la de Jane.

Mark miró fijamente al rostro de Jane, cubierta con aquella mascara de porcelana con aquella sonrisa burlona. Mark tenía los mismos ojos que su padre, Jane notó, aunque su nariz y su pelo eran más parecidos con los de Jane.

Mark reconocia a Jane, no como su madre, pero como la mujer que le daba dolores de cabeza a Jeff una vez u otra. Lo único que Mark sentía al ver Jane eran sus ganas de matarla, lenta y dolorosamente. Papá estaría orgulloso.

El asesino apretó un poco más el cuello de Jane, esta aun trataba de libertarse – y también de respirar -, sin lograr nada. Mark continuó apretando más y más el cuello de Jane, era tan fácil, Jane podría aparentar ser fuerte, pero era tan frágil como todos los humanos normales. Ese pensamiento le dio gracia a Mark, que decidió terminar con Jane allí mismo. No tendría tiempo para torturarla en aquella situación, debía despacharla de un modo rápido, para...

Entonces, Mark sintió como dos manos se posaban en sus témporas, y derepente, una descarga eléctrica golpeó su cabeza, y luego, todo su cuerpo. El dolor era insoportable, Mark empezó a morder su lengua mientras lanzaba un gemido ahogado y su cuerpo era sacudido con violencia. Todd sacó sus manos de la cabeza de Mark, y este se desplomó al suelo, soltando a Jane.

Jane no perdió tiempo y se reincorporó, aproximándose de Mark y verificando si aún tenía pulso. En efecto, Mark seguía vivo. Realmente, el joven era resistente como su padre.

- Estás bien, Jane? - Todd preguntó, mientras le ofrecía su mano para levantarse. Jane se levantó por si sola, mientras miraba fijamente al rostro de Todd. A simple vista, Todd parecia normal, pero Jane podía notar pequeñas pistas en el rostro de Todd, en sus expresión facial aparentemente aliviada, en como su mirada parecía ligeramente perdida, y todo eso indicava que algo había ocurrido en la cabaña, y que ese algo había despertado el otro lado de Todd. El Administrador le habia hablado sobre eso cuando Jane cuestionó la habilidad de Todd en combate. Según el Administrador, Todd tenía "algo mas" en su cabeza, algo que hereditario, que le daba la habilidad de, en un instante, apagar su humanidad y alcanzar el 100% de su inteligencia, así recibiendo una velocidad de reacción y análisis perfecta, volviéndose casi imposible de sorprender. Slenderman dijo que Todd descubriría como usar esa habilidad en un momento crítico, como fue con sus poderes de Zalgo Slayer, aunque tal vez necesitaría de un empujoncito.

Kevin salió de dentro de la casa amarilla, estaba lleno de polvo y tenía el ceño fruncido, tratando de ver por el polvo que se había formado en la casa. Sus ojos se posaron sobre el asesino en el suelo, y luego en Jane y Todd.

- Que a acabado de pasar? - Kevin dijo, caminando hacia los dos. Lucas se levantaba, un poco mareado por los golpes. - Está muerto? - Kevin le preguntó a Jane, apuntando hacia Mark. Jane negó con la cabeza mientras sacaba la Cursed Stone del collar de Mark. Kevin miró al rededor, habían cadáveres por todas partes, y el camping, que antes ya estaba viejo y sucio, ahora estaba arruinado.
- Estáis bien? - Todd repitió, con un tono de voz un poco más alto. Jane siguió sin responder, limitándose a ponerse de pié y guardar la Cursed Stone.
- Yo estoy bien, gracias. - Lucas respondió mientras caminaba hacia el grupo. - Pero los músculos me duelen un poco. Y creo que mañana se pone peor.
- Algún asesino sobrevivió? - Kevin interrumpió la charla. - Además de este. - Terminó de decir, apuntando con su cabeza hacia Mark.
- Creo que dejé a algunos parapléjicos, pero vivos. - Lucas respondió, con una pequeña sonrisa burlona, mientras miraba hacia las piedras que rodeaban la entrada de la casa amarilla. Encima de las piedras, un asesino trataba de levantarse, pero en vano. Era perceptible que sentía un inmenso dolor.
- Voy a interrogarlos. - Kevin dijo, girándose hacia el asesino y empezando a caminar hacia él.
- Kevin, ahora no. - Jane dijo fríamente. - No podemos perder tiempo aquí. Más asesinos pueden aparecer a cualquier momento.
- Pues al menos lleven uno hacia la base. - Kevin dijo, parando en mitad del camino y mirando hacia Jane. La mujer tardó un momento en contestar.
- Está bien. - Jane miró hacia Lucas, que estaba de brazos cruzados. - Lucas, puedes cargar al asesino hasta llegar a la base?
- Por supuesto. - Lucas dijo, sin pestañear. - Digo, esos asesinos pesan menos que una pluma, no veo por qué no.

Lucas caminó hacia el asesino que trataba de levantarse y lo levantó con un brazo, para ponerlo sobre un hombro. El asesino trató de zafarse, murmurando palabrotas, y los hombros de Lucas no eran muy anchos, por lo que casi deja al asesino caer, pero por el dolor, el asesino terminó renunciando.

Con la Cursed Stone recuperada, el grupo empezó a bajar la montaña, de regreso a la base. El clima se había vuelto un tanto extraño. Todd no sabía decir el porqué, pero algo andaba mal, lo notaba en el aire, en el suelo, en la montaña. Debía ser solo un presentimiento suyo, pero le pareció por un instante que el cielo había parpadeado, y por una fracción de segundo, todo estaba color sangre. Todd miró hacia sus compañeros, ninguno parecía notar nada. Todd entonces recordó aquello que le había pasado en la cabaña. Estaría relacionado con lo que había acabado de ocurrir? Todd sentía que podía hacer aquello otra vez, apagar sus emociones y volverse una maquina, sentía aquella cosa como un interruptor, dentro de su cabeza, y que podía alcanzarlo cuando quisiera. Le entró ganas de preguntarle a Jane que significaba aquello, pero decidió no incomodarla en aquél momento.

Estaban ya en el bosque, cuando Lucas sintió una sensación extraña que le obligó mirar hacia atrás. El resto del grupo, extrañamente, sintió la misma necesidad. Fue cuando pudieron ver la extraña formación de nubes en las montañas, parecían un pulpo grisáceo sobre la montaña, pero eso no era lo más escalofriante, la montaña sangraba. Podía ser tan solo un efecto de luces, pero era demasiado realista para Lucas, y al parecer, para el resto del grupo, porque Lucas notó como Todd fruncía el ceño, preocupado, como Kevin miraba hacia Jane, buscando explicación, y como Jane empezaba a apresurar el paso para seguir el camino, con un breve "vamos".

Cuando el grupo por fin llegó al Kämpfer, la entrada estaba abierta, y en su interior, Todd podía ver a cientos de personas, todas usando mascaras de diferentes clases. Mascaras con sonrisas, mascaras tristes, mascaras de "Guy Fawkes" blancas, mascaras de sky, mascaras de porcelana, como la de Jane, o de plástico. Todos en silencio, mirando hacia el edificio del Kämpfer, esperando por algo.

- Va a empezar. - Jane murmuró, mientras aceleraba el paso para entrar. Todd se sentía especialmente inquieto, Lucas igual, y Kevin estaba aterrorizado.

Slenderman apareció delante de Jane. Estaba más alto y delgado que de costumbre, volviéndose una figura más perturbadora que la que Todd y Lucas conocían. Slenderman caminó hasta Jane y le dijo algo telepáticamente, entonces caminó hasta Todd y Lucas.
- No tenemos más tiempo. - Dijo Slenderman. Los enmascarados lo miraban, murmurando cosas, algunos hasta entonaban himnos extraños, en especial, los que usaban mascaras de Guy Fawkes blancas. - Zalgo logró romper su sello y reunir sus seguidores. - La sangre de Todd se heló al oír eso. - Una masacre ocurrirá esta noche. Y ahora, el futuro del mundo va a depender de vosotros dos, Todd y Lucas. - Los ojos de Lucas estaban abiertos como dos huevos fritos, mientras miraba hacia Slenderman. Lucas trató de mantener la calma, y miró hacia Todd. Todd estaba blanco como la leche, pero su cara no reflejaba miedo. - Todd, tú estás destinado a lograr contener a Zalgo. No tengas miedo, tu puedes hacerlo, yo confió en ti. - Slenderman volvió a desaparecer. Jane daba órdenes hacia los enmascarados, acompañada de Masky y Hoddie. Ella lanzó una ojeada por encima del hombro hacia Todd y Lucas, y movió la cabeza positivamente.

Slenderman tenía razón, estaba por suceder una masacre.

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