Resulta que dentro de las células de las cebollas existen enzimas llamadas alinasas que contienen azufre. Al romperse las células el azufre queda en un estado más volátil, difundiéndose por el aire.
Estas liberaciones de azufre al entrar en contacto con la humedad de los ojos producen ácido sulfúrico, que es la composición química que genera esa profunda picazón en los ojos.
Los nervios que se encuentra en los ojos son muy sensibles y al detectar la irritación, “intercambia con el cerebro información”. El cerebro actúa, “pidiéndole” a los conductos lacrimales que generen lágrima a fin de diluir el ácido sulfúrico y salvaguardar los ojos.
Trucos para relativizar el efecto del ácido en nuestros ojos o, mejor aún, evitarlo.
* Truco 1: trabajar con la cebolla bajo agua fría. Al liberarse los compuestos, entre ellos el azufre, el agua fría entrará en contacto con ellos y el efecto ocurrirá pero no llegará a nuestros ojos. Como nuestras manos no son tan sensibles (salvo que se tenga alguna cortadura o similar) no sentiremos esa picazón.
* Truco 2: congelar por unos minutos la cebolla. Simplemente el frío ralentizará la acción de las enzimas, es decir su volatilidad será más lenta. Este truco no me ha convencido tanto como el anterior, pues a la hora de cocinarlas….
Cabe destacar que la cebolla cumple un rol muy importante en nuestra dieta alimenticia. Entre sus propiedades podemos resaltar
* Elimina hongos y bacterias,
* Previene ciertos tipos de cáncer,
* Cuenta con diversas propiedades como ser antialergénicas, antiinflamatorias y ayuda a prevenir la osteoporosis.
* Además de otros usos tales como para combatir la sinusitis, al hervirla se respira el fuerte aroma (eso si con los ojos cerrados claro).