Un olvido imperdonable en estas Bodas de Oro
Los Arrieros de Yavi no fueron invitados
Hoy comienza la 50º edición del Festival Nacional del Folclore en Cosquín, Córdoba. Es el encuentro más importante de la música folclórica argentina, y a lo largo de todos estos años han sido muchos los exponentes jujeños que pasaron por ese escenario, al que hoy es tan difícil llegar.
Están los consagrados que llegaron para quedarse y que ya tienen el reconocimiento del país, los que estuvieron en algunas ediciones con mucho éxito y que llegaron por mérito propio, los que tocaron el escenario mayor con el empujón de una discográfica, y los que por ahora se conforman con estar en las peñas y espectáculos callejeros de la ciudad por estos días.
Con todo, Jujuy siempre estuvo presente, con mayores o menores dificultades, y los jujeños estuvimos orgullosos cada vez que Cosquín recibió a nuestros artistas. Sin ir más lejos hoy la apertura de tan significativa edición, en la que se cumplen las Bodas de Oro del festival, estará a cargo de Los Tekis, jóvenes que desde hace un tiempo se consagraron como los embajadores de la provincia y supieron mostrar el carnaval en todo su esplendor cada año, durante los últimos tiempos. Ellos también cerraron con esta fiesta, el recientemente concluido Festival Nacional de Doma y Folclore de Jesús María.
Sin embargo, hoy un pequeño recelo nos embarga, cuando nos enteramos, que los primeros ganadores de Cosquín, en la primera edición del festival, fueron los integrantes de la agrupación jujeña Los Arrieros de Yavi (de músicos y bailarines), y que ellos no fueron invitados siquiera al festejo de los 50 años.
Y esto no es sólo un capricho, sino que no estuvieron en esa primera edición porque se ofrecieron, sino porque la organización de ese entonces los convocó especialmente para engalanar esa primera edición, que surgía en medio de una situación alarmante del pueblo. De alguna manera, fueron pioneros y fundadores del festival, y hoy no estarán en ese escenario, que hoy mucho más grande e imponente, incurre en algunos olvidos.
Conversamos con Julio Walter Mur, quien fue parte de esa delegación de artistas que fue ovacionada por el público en Cosquín, en aquella primera edición de 1960. "Quiero recordar aspectos poco conocidos del nacimiento de este fenómeno cultural", comentó a nuestro matutino, "al cabo de 50 años este festival logró posicionarse como un referente de carácter mundial. Es la meca hacia donde todos los eneros se dirigen cultores de todo tipo, artista aficionados y consagrados, y hoy la ciudad de Cosquín ofrece actividad todo el año mediante la apertura a todos los géneros, con la consecuente afluencia turística de una oferta hotelera en constante crecimiento, pero en aquel momento, el festival nació como una alternativa para que el pueblo vuelva a llamar la atención de los visitantes", y recordó que Cosquín fue el lugar que se pobló de tuberculosos y tísicos por aquel entonces, porque "casi desahuciados ante la impotencia de la medicina, los enfermos de todo el país iban a respirar allí un consuelo para sus enfermos pulmones". Esto hizo que la gente dejara de ir a Cosquín, y que ni siquiera su estación figurara en el itinerario del ferrocarril que atravesaba el Valle de Punilla.
La preocupación de los pobladores llevo a pesar en varias posibilidades para recuperar visitante en un tiempo en el que las otras localidades del Valle de Punilla habían comenzado a desarrollar el recurso del turismo. Importantes descubrimientos hicieron que los enfermos se fuera recuperando y volvieran a sus lugares de origen, pero Cosquín seguía siendo un sitio en el que nadie quería quedarse.
Se pensó en varias posibilidades, cuenta Mur, y entre ellas, la del festival, para convocar gente.
Los Arrieros de Yavi, dirigidos por el hoy ya fallecido, Julio Mur (padre), habían estado un tiempo antes de este primer festival, participando del Primer Certamen Nacional de Danzas llevado a cabo en la capital cordobesa. Hasta allí llegaron los integrantes de la comisión municipal de fomento, para invitarlos al Primer Festival Nacional del Folclore.
El encuentro se hizo en la avenida principal del pueblo, se cortó el tránsito y la gente estaba parada, recordó Mur. "Fuimos ovacionados, y volvimos por lo menos por cuatro años consecutivos como invitados especiales", por lo que de alguna manera se consideran "pioneros del festival" que hoy se olvidó de ellos.
"Obviamente esperaban ser invitados a estas Bodas de Plata del festival", le comento en medio de la charla, y él nos dice: "Claro. Incluso yo le sugerí en una nota a la gente de la Secretaría de Cultura de la Provincia, que podría ser que estuviéramos presentes, para hacer simplemente un intercambio de souvenires, y que se gestione quizás nuestra presencia a través de ellos, pero no tuve respuesta".
Lo cierto es que después de haber sido casi fundadores artísticos del festival, esta edición, Los Arrieros de Yavi, la verán por televisión. De todas maneras, Mur asegura: "No queda la doble satisfacción de haber contribuido con nuestra presencia a desechar esa actitud social indignante de segregar por temor al contagio (cabe recordar que el programa incluída la actuación del conjunto en los dos hospitales para tuberculosos instalados en la zona); y en el aspecto artístico, haber sido primer premio en este primer festival como Mejor Delegación Provincial”.
Seguramente los cambios de comisión que lleva adelante semejante festival han ido cambiando, pero un festival que se precie de ser el mayor argentino, debe tener un archivo y un registro que le impida olvidarse de los pioneros.
Los Arrieros de Yavi no fueron invitados
Hoy comienza la 50º edición del Festival Nacional del Folclore en Cosquín, Córdoba. Es el encuentro más importante de la música folclórica argentina, y a lo largo de todos estos años han sido muchos los exponentes jujeños que pasaron por ese escenario, al que hoy es tan difícil llegar.
Están los consagrados que llegaron para quedarse y que ya tienen el reconocimiento del país, los que estuvieron en algunas ediciones con mucho éxito y que llegaron por mérito propio, los que tocaron el escenario mayor con el empujón de una discográfica, y los que por ahora se conforman con estar en las peñas y espectáculos callejeros de la ciudad por estos días.
Con todo, Jujuy siempre estuvo presente, con mayores o menores dificultades, y los jujeños estuvimos orgullosos cada vez que Cosquín recibió a nuestros artistas. Sin ir más lejos hoy la apertura de tan significativa edición, en la que se cumplen las Bodas de Oro del festival, estará a cargo de Los Tekis, jóvenes que desde hace un tiempo se consagraron como los embajadores de la provincia y supieron mostrar el carnaval en todo su esplendor cada año, durante los últimos tiempos. Ellos también cerraron con esta fiesta, el recientemente concluido Festival Nacional de Doma y Folclore de Jesús María.
Sin embargo, hoy un pequeño recelo nos embarga, cuando nos enteramos, que los primeros ganadores de Cosquín, en la primera edición del festival, fueron los integrantes de la agrupación jujeña Los Arrieros de Yavi (de músicos y bailarines), y que ellos no fueron invitados siquiera al festejo de los 50 años.
Y esto no es sólo un capricho, sino que no estuvieron en esa primera edición porque se ofrecieron, sino porque la organización de ese entonces los convocó especialmente para engalanar esa primera edición, que surgía en medio de una situación alarmante del pueblo. De alguna manera, fueron pioneros y fundadores del festival, y hoy no estarán en ese escenario, que hoy mucho más grande e imponente, incurre en algunos olvidos.
Conversamos con Julio Walter Mur, quien fue parte de esa delegación de artistas que fue ovacionada por el público en Cosquín, en aquella primera edición de 1960. "Quiero recordar aspectos poco conocidos del nacimiento de este fenómeno cultural", comentó a nuestro matutino, "al cabo de 50 años este festival logró posicionarse como un referente de carácter mundial. Es la meca hacia donde todos los eneros se dirigen cultores de todo tipo, artista aficionados y consagrados, y hoy la ciudad de Cosquín ofrece actividad todo el año mediante la apertura a todos los géneros, con la consecuente afluencia turística de una oferta hotelera en constante crecimiento, pero en aquel momento, el festival nació como una alternativa para que el pueblo vuelva a llamar la atención de los visitantes", y recordó que Cosquín fue el lugar que se pobló de tuberculosos y tísicos por aquel entonces, porque "casi desahuciados ante la impotencia de la medicina, los enfermos de todo el país iban a respirar allí un consuelo para sus enfermos pulmones". Esto hizo que la gente dejara de ir a Cosquín, y que ni siquiera su estación figurara en el itinerario del ferrocarril que atravesaba el Valle de Punilla.
La preocupación de los pobladores llevo a pesar en varias posibilidades para recuperar visitante en un tiempo en el que las otras localidades del Valle de Punilla habían comenzado a desarrollar el recurso del turismo. Importantes descubrimientos hicieron que los enfermos se fuera recuperando y volvieran a sus lugares de origen, pero Cosquín seguía siendo un sitio en el que nadie quería quedarse.
Se pensó en varias posibilidades, cuenta Mur, y entre ellas, la del festival, para convocar gente.
Los Arrieros de Yavi, dirigidos por el hoy ya fallecido, Julio Mur (padre), habían estado un tiempo antes de este primer festival, participando del Primer Certamen Nacional de Danzas llevado a cabo en la capital cordobesa. Hasta allí llegaron los integrantes de la comisión municipal de fomento, para invitarlos al Primer Festival Nacional del Folclore.
El encuentro se hizo en la avenida principal del pueblo, se cortó el tránsito y la gente estaba parada, recordó Mur. "Fuimos ovacionados, y volvimos por lo menos por cuatro años consecutivos como invitados especiales", por lo que de alguna manera se consideran "pioneros del festival" que hoy se olvidó de ellos.
"Obviamente esperaban ser invitados a estas Bodas de Plata del festival", le comento en medio de la charla, y él nos dice: "Claro. Incluso yo le sugerí en una nota a la gente de la Secretaría de Cultura de la Provincia, que podría ser que estuviéramos presentes, para hacer simplemente un intercambio de souvenires, y que se gestione quizás nuestra presencia a través de ellos, pero no tuve respuesta".
Lo cierto es que después de haber sido casi fundadores artísticos del festival, esta edición, Los Arrieros de Yavi, la verán por televisión. De todas maneras, Mur asegura: "No queda la doble satisfacción de haber contribuido con nuestra presencia a desechar esa actitud social indignante de segregar por temor al contagio (cabe recordar que el programa incluída la actuación del conjunto en los dos hospitales para tuberculosos instalados en la zona); y en el aspecto artístico, haber sido primer premio en este primer festival como Mejor Delegación Provincial”.
Seguramente los cambios de comisión que lleva adelante semejante festival han ido cambiando, pero un festival que se precie de ser el mayor argentino, debe tener un archivo y un registro que le impida olvidarse de los pioneros.