LA MENDOZA DEL FUTURO:
LA TECNOLOGÍA QUE VIENE
La empresa IBM lanzó un informe en el que revela las cinco innovaciones que cambiarán a las ciudades en los próximos cinco años, incluida Argentina. Especialistas locales celebran los cambios tecnológicos pero creen que el desembarco en nuestra provincia depende de decisiones políticas.
domingo, 17 de enero de 2010
El cine y la literatura alimentaron la visión futurista de las ciudades y nos presentaron escenarios modernos dominados por la tecnología. Hubo más delirios que aciertos pero todos apuntaron a un denominador común infalible: la innovación tecnológica gana terreno en la vida cotidiana.
Siguiendo esa línea IBM presentó las cinco innovaciones que tienen el potencial de cambiar la manera en que las personas viven, trabajan y se divierten en las ciudades de todo el mundo en los próximos cinco a diez años.
La predicción de IBM contempla que las ciudades tendrán sistemas inmunológicos más saludables; los edificios sentirán y responderán como si fueran organismos vivos; los automóviles y los colectivos de la ciudad funcionarán sin combustibles fósiles; los sistemas más inteligentes saciarán la sed de las ciudades y ahorrarán energía y las ciudades responderán a las crisis, incluso antes de recibir una llamada telefónica de emergencia.
No es poca cosa lo que plantean pero obliga a preguntarnos cuánto de todo eso será una realidad palpable en Mendoza. “La tecnología está disponible para cualquiera. Cada urbanismo decide usarla o no. Muchas de estas cosas en ciudades como Mendoza se pueden aplicar y el costo o la accesibilidad no es un problema porque son tecnologías accesibles”, señala a Los Andes Mario Bolo, Líder en Innovación y Tecnología de IBM Argentina.
El tránsito, el uso del agua, los edificios, la seguridad y la salud pueden ser más inteligentes según lo plantea IBM y creen que incluso esta tendencia puede verse en Argentina. “Es una cuestión de cambio de mentalidad en la dirigencia política y en inversión privada. Ninguna empresa va a decir que no quiere vender innovación a una ciudad porque es chica. Son desarrollos para megaciudades como San Pablo, pero también para más pequeñas como Mendoza”, aclara Bolo.
En lista de espera
Los especialistas en construcción y urbanización de Mendoza coinciden en que cualquier desarrollo tecnológico es posible para mejorar la vida de la gente pero que llegue aquí en forma masiva es un tema diferente.
“Entiendo que puede ser que la tecnología esté a favor de mejorar la calidad de vida y es interesante la propuesta. Ahora para nuestro Cono Sur no sé si se puede aplicar en función social y no sé si se van a instrumentar en las provincias. No sólo aquí sino que habrá que ver si en países como Estados Unidos beneficia a los sin techo o en España a los desocupados. Habría que ver si se puede aplicar esto por ejemplo a los barrios del IPV. Allí veremos que no es verso”, asegura Carlos Boetto, presidente de la Regional Centro del Colegio de Arquitectos de Mendoza y coordinador del Observatorio del Desarrollo Humano.
Mendoza cuenta ya con algunos edificios inteligentes pero no dejan de ser obras privadas que cuentan con alta tecnología que es inalcanzable y poco práctica para la población en general.
“Las construcciones inteligentes están fundamentalmente orientadas a control numérico o ahorro energético. A mi entender eso soluciona un problema pero es una visión muy acotada de los problemas que hay. Funcionan muy bien donde los desastres naturales son controlables pero esos sistemas en Mendoza carecen de sentido si no garantizamos la existencia misma del edificio tras un sismo. En otras palabras: nada de eso sirve si el edificio cae en un terremoto y en nuestro país un tercio de la gente vive en zonas sísmicas”, apunta Miguel Tornello, director del Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad Tecnológica Nacional, Regional Mendoza.
Decir y hacer
Para IBM esto es una predicción basada en la tendencia y en el desarrollo propio. Sin embargo, hay muchos más factores involucrados para que esos sistemas sean aplicables en nuestra provincia.
“Los arquitectos podemos decir que instalen molinos eólicos o paneles solares para generar energía limpia pero cuestan lo mismo que un baño y una cocina y ésa es la prioridad. Deberíamos ser los precursores pero la realidad nos enseña que si a una empresa le proponemos usar nuevas tecnología y le sale 50% más caro, no lo hace. La empresa privada sólo busca generar ganancias. Creo que hay que bajar a la tierra y ver qué puede hacer IBM en un barrio de Las Heras de todo lo que plantea”, arriesga el arquitecto Boetto.
Para los expertos la traba no está en la innovación sino en la decisión de aplicarla.
“Tecnológicamente puede llegar todo eso a Mendoza pero no va a suceder por cuestiones políticas y de inversión. En comparación con otros países estamos en una situación lamentable. Sin ir más lejos, Chile, que estaba más atrás que nosotros, hoy nos supera. Son cosas que no dependen de la tecnología sino de gestiones y decisiones políticas”, afirma Tornello.
Casi de la misma forma coinciden desde el Colegio de Arquitectos: “El problema es la implementación de todo eso. Si lo tomás teóricamente es genial porque mejora la calidad de vida de los habitantes pero en lo concreto es otra cosa. Primero hay cosas más importantes que resolver. Primero lo primordial y luego apliquemos las nuevas tecnologías”, ¿Cuáles son las necesidad primarias? La respuesta varía según el ámbito de trabajo de cada uno pero igualmente válida en todos los sentidos.
Para Boetto la prioridad es resolver el caos y la contaminación vehicular mientras que para Tornello la urgencia es edificar bajo estándares reglamentados de construcción antisísmica. “Resolver algunos problemas no es una cuestión de tecnología sino de planificación y eso sale mucho más barato”, enfatiza Boetto.
LA TECNOLOGÍA QUE VIENE
La empresa IBM lanzó un informe en el que revela las cinco innovaciones que cambiarán a las ciudades en los próximos cinco años, incluida Argentina. Especialistas locales celebran los cambios tecnológicos pero creen que el desembarco en nuestra provincia depende de decisiones políticas.
domingo, 17 de enero de 2010
El cine y la literatura alimentaron la visión futurista de las ciudades y nos presentaron escenarios modernos dominados por la tecnología. Hubo más delirios que aciertos pero todos apuntaron a un denominador común infalible: la innovación tecnológica gana terreno en la vida cotidiana.
Siguiendo esa línea IBM presentó las cinco innovaciones que tienen el potencial de cambiar la manera en que las personas viven, trabajan y se divierten en las ciudades de todo el mundo en los próximos cinco a diez años.
La predicción de IBM contempla que las ciudades tendrán sistemas inmunológicos más saludables; los edificios sentirán y responderán como si fueran organismos vivos; los automóviles y los colectivos de la ciudad funcionarán sin combustibles fósiles; los sistemas más inteligentes saciarán la sed de las ciudades y ahorrarán energía y las ciudades responderán a las crisis, incluso antes de recibir una llamada telefónica de emergencia.
No es poca cosa lo que plantean pero obliga a preguntarnos cuánto de todo eso será una realidad palpable en Mendoza. “La tecnología está disponible para cualquiera. Cada urbanismo decide usarla o no. Muchas de estas cosas en ciudades como Mendoza se pueden aplicar y el costo o la accesibilidad no es un problema porque son tecnologías accesibles”, señala a Los Andes Mario Bolo, Líder en Innovación y Tecnología de IBM Argentina.
El tránsito, el uso del agua, los edificios, la seguridad y la salud pueden ser más inteligentes según lo plantea IBM y creen que incluso esta tendencia puede verse en Argentina. “Es una cuestión de cambio de mentalidad en la dirigencia política y en inversión privada. Ninguna empresa va a decir que no quiere vender innovación a una ciudad porque es chica. Son desarrollos para megaciudades como San Pablo, pero también para más pequeñas como Mendoza”, aclara Bolo.
En lista de espera
Los especialistas en construcción y urbanización de Mendoza coinciden en que cualquier desarrollo tecnológico es posible para mejorar la vida de la gente pero que llegue aquí en forma masiva es un tema diferente.
“Entiendo que puede ser que la tecnología esté a favor de mejorar la calidad de vida y es interesante la propuesta. Ahora para nuestro Cono Sur no sé si se puede aplicar en función social y no sé si se van a instrumentar en las provincias. No sólo aquí sino que habrá que ver si en países como Estados Unidos beneficia a los sin techo o en España a los desocupados. Habría que ver si se puede aplicar esto por ejemplo a los barrios del IPV. Allí veremos que no es verso”, asegura Carlos Boetto, presidente de la Regional Centro del Colegio de Arquitectos de Mendoza y coordinador del Observatorio del Desarrollo Humano.
Mendoza cuenta ya con algunos edificios inteligentes pero no dejan de ser obras privadas que cuentan con alta tecnología que es inalcanzable y poco práctica para la población en general.
“Las construcciones inteligentes están fundamentalmente orientadas a control numérico o ahorro energético. A mi entender eso soluciona un problema pero es una visión muy acotada de los problemas que hay. Funcionan muy bien donde los desastres naturales son controlables pero esos sistemas en Mendoza carecen de sentido si no garantizamos la existencia misma del edificio tras un sismo. En otras palabras: nada de eso sirve si el edificio cae en un terremoto y en nuestro país un tercio de la gente vive en zonas sísmicas”, apunta Miguel Tornello, director del Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad Tecnológica Nacional, Regional Mendoza.
Decir y hacer
Para IBM esto es una predicción basada en la tendencia y en el desarrollo propio. Sin embargo, hay muchos más factores involucrados para que esos sistemas sean aplicables en nuestra provincia.
“Los arquitectos podemos decir que instalen molinos eólicos o paneles solares para generar energía limpia pero cuestan lo mismo que un baño y una cocina y ésa es la prioridad. Deberíamos ser los precursores pero la realidad nos enseña que si a una empresa le proponemos usar nuevas tecnología y le sale 50% más caro, no lo hace. La empresa privada sólo busca generar ganancias. Creo que hay que bajar a la tierra y ver qué puede hacer IBM en un barrio de Las Heras de todo lo que plantea”, arriesga el arquitecto Boetto.
Para los expertos la traba no está en la innovación sino en la decisión de aplicarla.
“Tecnológicamente puede llegar todo eso a Mendoza pero no va a suceder por cuestiones políticas y de inversión. En comparación con otros países estamos en una situación lamentable. Sin ir más lejos, Chile, que estaba más atrás que nosotros, hoy nos supera. Son cosas que no dependen de la tecnología sino de gestiones y decisiones políticas”, afirma Tornello.
Casi de la misma forma coinciden desde el Colegio de Arquitectos: “El problema es la implementación de todo eso. Si lo tomás teóricamente es genial porque mejora la calidad de vida de los habitantes pero en lo concreto es otra cosa. Primero hay cosas más importantes que resolver. Primero lo primordial y luego apliquemos las nuevas tecnologías”, ¿Cuáles son las necesidad primarias? La respuesta varía según el ámbito de trabajo de cada uno pero igualmente válida en todos los sentidos.
Para Boetto la prioridad es resolver el caos y la contaminación vehicular mientras que para Tornello la urgencia es edificar bajo estándares reglamentados de construcción antisísmica. “Resolver algunos problemas no es una cuestión de tecnología sino de planificación y eso sale mucho más barato”, enfatiza Boetto.