LA BATATA PUEDE SER UN ALIMENTO TOXICO LA BATATA MACABRA Primero fueron los transgénicos, siguió la vaca loca, luego la gripe del pollo, ahora la patata macabra. Millones mueren en el mundo por falta de alimentos pero de seguir a este paso muchos más morirán por comer. Las sociedades desarrolladas consumen alimentos en cantidades a veces excesivas y con unos requisitos de especialización cada vez más variados y exigentes. Ésto, sumado a la necesidad de obtener cuotas que también permitan proveer a los países más carenciados, ha llevado a los productores a adoptar conductas en ocasiones dudosas en relación al rendimiento de cosechas y animales. El desarrollo de los transgénicos fue un ejemplo del esfuerzo por aumentar la producción agrícola. Se inició como un supuesto plan de obtener más alimentos y poder cubrir las necesidades de los países más pobres. Pero pronto estalló la polémica sobre su inocuidad: no sólo producen una seria degradación de los terrenos de cultivo y contaminación genética de otras especies, sino que además sus efectos en la salud pueden ser muy graves. Los cultivos transgénicos se obtienen manipulando el ADN de las plantas tratadas. Se introducen genes extraños en su secuencia y se los fuerza a actuar (para que la planta muestre los cambios deseados) mediante otra secuencia de genes procedentes de virus. ¿Cuáles podrían ser sus consecuencias? Al ingerir estos vegetales, tanto animales como humanos se contaminan con toxinas desconocidas, nuevas sustancias alergénicas y quién sabe qué más. La vaca loca es otro ejemplo de la manipulación alimenticia. Los vacunos contaminados fueron alimentados con harinas de vaca (¿canibalismo animal?) que contenían ciertas proteínas defectuosas, los priones, responsables de una enfermedad que fue detectada en el ganado alrededor de 1990. Los priones atacan a las células nerviosas, y luego de un largo período de incubación comienzan a destruir el cerebro, dejándolo, gráficamente hablando, como una esponja (de ahí que la enfermedad se denomine "encefalopatía espongiforme". Poco después se supo que esta enfermedad podía transmitirse al hombre a través de la ingesta de carne de vaca, oveja y cabra, y más tarde se desató la sospecha de que su transmisión fuera posible también por el consumo de lácteos. Pero eso no es todo: el recibir una transfusión sanguínea o un órgano transplantado de una persona infectada constituye otra vía de contagio. En cualquier caso, la enfermedad es mortal. De la gripe del pollo poco se sabe porque mucho se ha ocultado. No parece ser consecuencia de experimentos genéticos pero su transmisión se incrementa debido a la demanda de aves de corral en el mercado. La produce un virus que afecta a las aves acuáticas migratorias. Éstas, al tomar contacto con las domésticas, favorecen su diseminación. Por las exigencias de producción los animales se hacinan en mercados y criaderos; entonces la gripe se propaga como reguero de pólvora. El virus muta fácilmente y por ello es difícil de combatir. Y como los cerdos también se contagian, las vías de acceso al hombre se multiplican. El contagio puede ocasionar una enfermedad epidémica grave con alta mortalidad. La última novedad en alimentación tóxica acaba de surgir en Holanda, Bélgica y Alemania. Se trata de lo que podríamos denominar "la patata macabra", dados sus efectos fatales. En estos países, para saber si un lote de patatas son aptas para freír, se las sumerge en cierta arcilla donde, si se hunden, son buenas para fritura. Pero he aquí que el diablo metió la cola y la arcilla que usó hace unos días una empresa holandesa contenía dioxina, una sustancia cancerígena. Si pensáis que con no comer patatas nunca más se arregla el problema, os equivocáis. Porque con las pieles de las patatas envenenadas se hizo pienso para alimentar animales de granja. Y esos animales de granja potencialmente estarán en los embutidos y otras delicias que nos zamparemos pronto. Claro que la Comisión Europea se está encargando de rastrear los alimentos contaminados para retirarlos de la distribución, pero... ¿os comeréis un francfurt tranquilos de ahora en adelante? En fin, no hay que sembrar la paranoia. Después de todo, morir uno puede morir de cualquier cosa. Pero que te mate el alimento que supuestamente debe darte la vida, éso es una paradoja. La ministra de Medio Ambiente alertó ayer sobre los riesgos de los productos que contienen sustancias tóxicas, "que se encuentran dentro de la cadena alimentaria", y recomendó que las personas "busquen información, por ejemplo, sobre lo que comen". Sin duda, la elaboración de alimentos requiere más controles y mucha más conciencia para mirar por la nutrición y no por la intoxicación del ser humano. A ver si les echamos una mano a los productores de tomate de Europa entre los que están Holanda y Bélgica, a propósito, que aseguran tener una calidad ejemplar, respetuosa del medio ambiente, y que reclaman más apoyo para fomentar el consumo. Si respaldamos este cultivo, además, estaremos contribuyendo con el avance económico de España porque, sin duda... aquí sí que hay tomate. PORQUE ES TÓXICA? La patata es uno de los alimentos más importantes de nuestra dieta. Es un producto barato y rico en nutrientes, que además nos permite prepararla de diferentes maneras y sacarle el máximo partido. Este tubérculo ha sido y es el principal sustento de muchas personas, pero no debemos pasar por alto que puede ser un alimento muy tóxico. Nunca hemos reparado en la posible toxicidad de la patata, y es que lo que mucha gente no sabe es que este alimento que aparentemente es inofensivo puede resultar muy perjudicial para nuestra salud si no lo consumimos adecuadamente. Desde luego que os preguntareis el por qué de todo esto. La respuesta está en el alcaloide solanina que posee la patata tanto en la planta como en el tubérculo, y es lo que hace que resulte tóxica para el ser humano. Esta sustancia la encontramos a lo largo de toda la planta de la patata, es un mecanismo de defensa que ésta tiene para evitar que los insectos y demás depredadores y parásitos acaben con ella. Se trata de un tipo de pesticida natural que aparece en grandes concentraciones en los tallos tiernos de la patata y en sus hojas, y en mucha menor medida en los tubérculos, que al fin y al cabo es lo que nos comemos. Concretamente en los tubérculos o patatas, la solanina se encuentra en la sustancia verde que está justo debajo de la piel, lo que hace que comerlas crudas o con piel sea un peligro para nuestra salud, pues este alcaloide no solo afecta a los animales, sino que al ser humano también le causa efectos. Por esto es importante limpiar bien las patatas y lograr eliminar toda la piel, incluyendo esta capa verde que las recubre. A la hora de cocerlas hay que hacerlo sin piel para evitar que este alcaloide pueda afectarnos. Las intoxicaciones por solanina afectan a nuestro organismo mediante desajustes gastrointestinales y neurológicos. Es decir, los síntomas de una intoxicación por solanina se traducen en malestar estomacal y digestivo, vómitos, diarreas, náuseas, dolor de cabeza, vértigos, escozor de garganta, reacciones alérgicas diversas… Aunque depende mucho el grado de toxicidad, pero en casos extremos se ha llegado a casos de pérdida de consciencia, alucinaciones, hipotermia, bajada de tensión… Debemos ser cuidadosos a la hora de consumir patatas. Ya sabemos que es un ingrediente esencial en nuestra cocina, y una fuente importante de hidratos de carbono, pero tenemos que conocer los efectos que su mal uso puede tener en nuestra salud. Desde luego que las patatas que se comercializan tienen totalmente controlados los niveles de solanina, pero es aconsejable eliminar perfectamente la piel y consumir las patatas cuanto antes, pues las concentraciones de este alcaloide aumentan cuanto más viejo es el ejemplar. Fuente.http://www.vitonica.com http://www.lukor.com
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