LA VENGANZA DE CORINA KAVAGNAGH
Palacio Anchorena
¿Hay nobleza en la Argentina? No, se abolió en 1.813. Pero sí hay familias “patricias” esto es criollos (hijos de españoles) que llegaron temprano al reparto de tierras y entonces son casi nobles. Luego vinieron otras familias también adineradas, pero claro, ya era tarde, los títulos de “nobleza” estaban completamente repartidos.
¿Hay una familia más patricia que los Anchorena? Me parece que no. Participaron siempre en la política argentina (normalmente del lado equivocado, pero esa es otra historia) y fueron los dueños de uno de los máximos palacios porteños: El Palacio Anchorena.
Fue construido entre 1.905 y 1.909 y se le reconocen varias fuentes de inspiración, las más remotas son modelos de edificios parisinos como el Hôtel de Condé (1765). El palacio es en realidad un conjunto de tres residencias alrededor de un patio de honor, disposición que se completa con dos jardines laterales y posteriores. El patio de honor, de planta ovalada, tiene una galería con columnas dóricas, escalinatas de generoso desarrollo, frentes interiores y dos cúpulas.
Allí vivían los Anchorena con sus ciento cincuenta sirvientes.
Uno de los hijos de los Anchorena se enamoró perdidamente de una chica de familia adinerada, los Kavanagh, pero que no era “noble”, y la matriarca de la familia, Mercedes Castellanos de Anchorena, desaprobó el romance. Y el joven lo aceptó mansamente. El oprobio por el rechazo fue mayúsculo para los Kavanagh y la niña quedó con el corazón partío. Pero la madre de la niña, Corina, esperó pacientemente su momento.
Basílica del Santísimo Sacramento
El palacio de los Anchorena da a la plaza San Martín, y del otro lado del parque, la matriarca mandó construir en 1.920 la Basílica del Santísimo Sacramento, una de las iglesias más bellas de la ciudad, a la que además la familia usaba como sepulcro. La vista desde el Palacio a la Iglesia era magnífica, y los Anchorena se jactaban de ella.
Justo enfrente a la iglesia había un solar vacío, que estaba también en la mira de la matriarca, pero ésta cometió un error: antes de comprarlo se fue de viaje a Europa.
Edificio Kavanagh, y detrás, Basílica del Santísimo Sacramento
Y hubo alguien que vendió tres estancias para comprarlo primero: Corina Kavanagh, la madre de la niña rechazada por los Anchorena. En tiempo récord (catorce meses) construyó un rascacielos de hormigón armado, único en el mundo y por muchos años el más alto de Sudamérica, con 120 metros de altura y un total de 33 pisos y 113 departamentos de lujo (todos completamente distintos entre sí). Con 3 ascensores, 5 entradas independientes, 5 escaleras, una pileta, talleres de lavado y planchado, cámara frigorífica para pieles y alfombras, sistema telefónico central y depósitos de seguridad. Corina se reservó para ella el piso 14° de setecientos metros cuadrados.
Adiós a la hermosa vista de la Iglesia desde el palacio ni desde ningún otro lado. Es más, quedó tan próxima la basílica al edificio Kavanagh, que la única manera de verla bien es desde el Pasaje llamado…Corina Kavanagh.
¿Se imaginan a esta buena Señora de Anchorena, observando la construcción de un edificio semejante? ¿Tomaría el té con las amigas viendo la obra? ¿Y el joven Anchorena?
Ya no quedan Anchorenas en el Palacio Anchorena, ni Kavanaghs en el Edificio Kavanagh, ni rastros de un amor que no fue tan grande, pero sí queda el testimonio del odio que desencadenó. En el Palacio actualmente está nuestra Cancillería, y en el Kavanagh hay propietarios de alcurnia, aunque no tanta como la de los Anchorena…
No me gustan las venganzas, pero si hubiera de vengarme, preferiría no enfrentar al ofensor a punta de pistola o golpes de puño. Definitivamente, le levantaría en tiempo récord un rascacielos frente a su palacio, para que no pudiera ver la basílica que ordenó construir.