dijo:
Una decena de momentos en donde los autos se transforman en lo más importante de la película en cuestión.
No teníamos excusa pero no nos importo: queríamos fierro y a fierro va el fin de semana. Si quieren la disfrazamos pero no es necesario: queríamos persecuciones de autos. Poco nos importo el estreno de "la nueva de Crepúsculo" y los vampiros versión 2.0 (con énfasis en el cero). Queremos persecuciones de y con autos (u otros objetos que escapan). Y eso, ventajas de los caprichos que pican en punta, es lo que vamos a tener. Carburen, señores y señoras.
1- Terminator 2
James Cameron es un experto en el arte de la guerra y en esos de agarrar aparatotes gigantes y hacer chocar (siendo el Titanic su expresión máxima). De paso, Cameron definió para casi toda una generación lo que es la acción. Y Terminator 2 es una especie de Mona Lisa de ese asunto pero con jeta de australiano. Vieja escuela, nada de efectos digitales para los choques: una camión, un doble de riesgo, Arnold con esa cara de poker que lo hizo gobernador. Y la mano mágica de Cameron. Es más, tan buena es T2 que si quieren se queda con John Connor escapando en moto o, si nos les basta, tienen la persecución -con helicóptero incluido- del final.
2- Deja Vu
¿Una persecución de Tony Scott? You bet your ass, Denzel Washington. ¿Por qué en un mundo donde John Woo filmó Misión Imposible II el orate de Scott llega al segundo puesto? Simplemente por llevar a cabo un experimento que en el proceso deja de serlo para devinir milagro de la grasa: ¡una persecución en dos planos temporales diferentes! Es decir, dos persecuciones en el mismo instante: solo la jeta imposible de Washington y su seriedad fuera de norma son capaces de hacer de ese delirio esta maravilla.
3- Blues Brothers
Era obvio: que los Blues Brothers explotan de onda es algo que John Belushi demostró de la peor forma posible. Y Blues Brothers posee quizás la más clásica de las persecuciones. Pilas de Dodge, policías persiguiendo, backproyecting, destrucción de propiedad privada, una canción que se tatuó en la cultura popular, un tipo se da de frente contra la cámara, imágenes imposibles de pensar hoy día. Y, sobre todo, una pila hermosa de patrulleros destruidos. ¿Qué más se le puede pedir a los Blues Brothers?
4- Bullit
Steve McQueen. Bullit. Quinta a fondo, pero a fondo mal. De hecho, Steve McQueen quedo asociado el resto de su vida con la pasión fierrera. Pero este relojito suizo de escena vale más que mil Steve McQueens. La música empieza a funcionar como base, el plano medido, la tranquilidad antes de la paliza: se va armando la cosa. Se ajusta el cinturón y listo, a quemar llanta. Como suena ese motor. Como saltan esos autos. Una persecución de diez minutos que no para nunca. Masterpiece.
5- La estafa maestra
La original era un clásico, La versión 2003 vino a desplumar a cualquier persecución post 90 (Matrix, Bourne Identity, Driven, El transportador) por simplemente una razón: toda la onda del mundo. Y si decimos onda, obviamente, va en el asiento del conductor de un Mini Cooper. El pequeño autito más cinematográfico del mundo. Y eso acá falta el duelo entre un Mini Copper y un helicóptero. La persecución casi más irresponsable de la historia del cine. (Plus: la persecución en Turín del original también cuenta).
6- Who Am I?
¿Por qué la anterior es la persecución "casi más irresponsable de la historia del cine"? Precisamente, aquí esta l respuesta. Antes de ser el Miyagi del nuevo milenio, Jackie era (es y será) el Buster Keaton de nuestra generación. Más comediante que ninja, ¿cómo traducir su estilo siempre jugado, siempre al límite de quebrarse todo, a una persecución de autos? Van, por favor, vean. Autos que pelean, que andan de cote, que hacen chistes de dibujo animado, que caen 4 pisos y todo bien de verdad. Humille, maestro.
7- The French Connection
Esta bien, es obvio, como muchas, pero "la bola en la ingle es la bola en la ingle". The French Connection: ya escucharon todo lo que había para decir. Que es el policial de los 70 (que, dicen, es la mejor década de la historia del cine), que la aspereza, que la cámara en mano, que esas calles. Suena todo a lugar común, obvio, hasta que se le da Play a la ventanita de acá abajo y no queda otra que darle la mano a Gene Hackman y su desesperado bólido.
8- Death Proof
Tarantino. Poco amigos de la casa como Quentin. Hace un ratito, Quentin y su hermano no sanguíneo Robert Rodríguez se mandaron una cartota de amor al cine que se veñia en autos, el cine descartable. Quentin agarro una pandilla de esas amazonas que solo el cine posee, un tipo como solo el cine puede crear (Kurt Russel) y se despacha con una persecución antológica. Una rubia en el capo, un demente que golpea al auto conducido por chicas, las chicas que se cansan y dan vuelta el juego. ¿Qué más quieren?
9- Volver al futuro 2
No es estrictamente una "persecución de autos" pero, Dios, es la película que más queremos en el mundo. Ya había pasado en la primera: Martin se hacía un skate de madera y Biff terminaba incrustado en el estiércol ("Odio el estiércol"

. En Volver al futuro 2, la persecución es de skate vs. skate . Y no cualquier skate, skates del 2015, es decir, ¡skates que vuelan! Pero, ¡Maaaaaac Fly! no vuelan en agua. La persecución no automotriz más querida de nuestra historia.
10- Ronin
Ah, pero esto es casi una pieza arquitectónica del arte de la persecución. Todo esta puesto en su lugar correcto: Europa, criminales de guante blanco, autos más lindos que el Anthology de los Beatles, todo muy seco, todo muy elegante. Claro, hasta que prendemos los motores. Y se arma esa creación de John Frankheimer a costas de Francia. Y, posta, Robert De Niro nunca la rompió tanto como en el asiento de acompañante.