Un grupo de científicos daneses ha presentado un estudio de lo más inusual y muy impactante. Gracias a una técnica de imagen que incluye una tomografía computada y una resonancia magnética, los investigadores han podido observar en vivo el proceso de digestión de una pitón birmana de 5 kilos una hora después de tragarse una rata entera. El experimento ha comprobado cómo el interior de la serpiente se transforma tras el banquete: el corazón crece un 25%, los intestinos se agrandan y la vesícula se reduce.
Esta imagen, tomada mediante scanners CT y MRI, muestra a la pitón birmana digiriendo 3 ratas
(MR Research Center, Aarhus University Hospital, Denmark)
La técnica, que ha sido presentada en la reunión anual de la Sociedad de Biología Experimental en Praga (República Checa), ha permitido a los científicos de la Universidad de Aarhus observar el interior del reptil sin necesidad de abrirlo en canal, lo que aporta dos ventajas: no se mata al animal -sólo se le anestesia- y se evitan las interpretaciones equívocas que en ocasiones se obtienen de la disección. Además, la serpiente puede ser estudiada una y otra vez.
La pitón birmana (Phyton molurus bivittatus), que vive en el sudeste asiático y pueden llegar a medir más de cinco metros de longitud, ayuna durante meses para después darse un homenaje gastronómico. La comida puede representar hasta la mitad del peso de la serpiente -los ejemplares más grandes hasta se atreven a tragarse un ciervo- y su digestión, llevar varios días.
132 horas de digestión
El estudio de resonancia magnética muestra cómo los órganos internos de la pitón se transformaron durante la digestión de la rata, que duró 132 horas. A medida que el cuerpo del roedor se desintegraba, la vesícula de la serpiente se hacía más pequeña. Por contra, los intestinos se expandían y el corazón crecía un 25%, posiblemente por la energía requerida para tanta glotonería, según explica la BBC
Se escaneó a la pitón birmana (Python molurus) en ayuno y a las 16, 24, 48, 72 y 132 horas después de la ingestión de una rata. La sucesión de imágenes revela una progresiva desaparición del cuerpo de la rata, acompañada de una expansión global del intestino de la serpiente, la disminución de la vesícula biliar, y un aumento del 25% en el volumen del corazón.
(MR Research Center, Aarhus University Hospital, Denmark)
Los científicos utilizaron tomografía computada y resonancia magnética para explorar el cuerpo de la pitón, mientras que la serpiente estaba comiendo una rata. La rata se ve a medio camino a través del cuerpo, ya estaba en el proceso de digestión.
(Henrik Lauridsen and Kasper Hansen, MR Research Center, Aarhus University Hospital, Skejby, Denmark)
En un experimento, los científicos alimentaron una pitón con tres ratas y observó cómo los "snacks" descendieron a través del intestino de la serpiente y desaparecieron.
(Henrik Lauridsen and Kasper Hansen, MR Research Center, Aarhus University Hospital, Skejby, Denmark)
El estudio se ha llevado a cabo como parte de Locomorph, un proyecto de la UE en el que participan seis universidades de cinco países europeos y que ya ha producido imágenes internas de otras especies, como caimanes, tortugas, ranas o anguilas. Su objetivo es estudiar la anatomía animal para mejorar la locomoción de los robots.
Fuente
Esta imagen, tomada mediante scanners CT y MRI, muestra a la pitón birmana digiriendo 3 ratas
(MR Research Center, Aarhus University Hospital, Denmark)
La técnica, que ha sido presentada en la reunión anual de la Sociedad de Biología Experimental en Praga (República Checa), ha permitido a los científicos de la Universidad de Aarhus observar el interior del reptil sin necesidad de abrirlo en canal, lo que aporta dos ventajas: no se mata al animal -sólo se le anestesia- y se evitan las interpretaciones equívocas que en ocasiones se obtienen de la disección. Además, la serpiente puede ser estudiada una y otra vez.
La pitón birmana (Phyton molurus bivittatus), que vive en el sudeste asiático y pueden llegar a medir más de cinco metros de longitud, ayuna durante meses para después darse un homenaje gastronómico. La comida puede representar hasta la mitad del peso de la serpiente -los ejemplares más grandes hasta se atreven a tragarse un ciervo- y su digestión, llevar varios días.
132 horas de digestión
El estudio de resonancia magnética muestra cómo los órganos internos de la pitón se transformaron durante la digestión de la rata, que duró 132 horas. A medida que el cuerpo del roedor se desintegraba, la vesícula de la serpiente se hacía más pequeña. Por contra, los intestinos se expandían y el corazón crecía un 25%, posiblemente por la energía requerida para tanta glotonería, según explica la BBC
Se escaneó a la pitón birmana (Python molurus) en ayuno y a las 16, 24, 48, 72 y 132 horas después de la ingestión de una rata. La sucesión de imágenes revela una progresiva desaparición del cuerpo de la rata, acompañada de una expansión global del intestino de la serpiente, la disminución de la vesícula biliar, y un aumento del 25% en el volumen del corazón.
(MR Research Center, Aarhus University Hospital, Denmark)
Los científicos utilizaron tomografía computada y resonancia magnética para explorar el cuerpo de la pitón, mientras que la serpiente estaba comiendo una rata. La rata se ve a medio camino a través del cuerpo, ya estaba en el proceso de digestión.
(Henrik Lauridsen and Kasper Hansen, MR Research Center, Aarhus University Hospital, Skejby, Denmark)
En un experimento, los científicos alimentaron una pitón con tres ratas y observó cómo los "snacks" descendieron a través del intestino de la serpiente y desaparecieron.
(Henrik Lauridsen and Kasper Hansen, MR Research Center, Aarhus University Hospital, Skejby, Denmark)
El estudio se ha llevado a cabo como parte de Locomorph, un proyecto de la UE en el que participan seis universidades de cinco países europeos y que ya ha producido imágenes internas de otras especies, como caimanes, tortugas, ranas o anguilas. Su objetivo es estudiar la anatomía animal para mejorar la locomoción de los robots.
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