En comparación con otras partes del cuerpo, tus oídos-orejas no te piden gran cosa. No hace falta que te las cepilles como haces con los dientes o que te las cortes como haces con las uñas de los pies. Lo único que necesitan tus orejas es que te las laves regularmente, o sea que no te olvides de frotártelas al igual que el resto del cuerpo con agua y jabón cuando te duches o te bañes.
QUE PASA SI NO TE LIMPIAS LOS OÍDOS
En comparación con otras partes del cuerpo, tus oidos no te piden gran cosa. No hace falta que te las cepilles como haces con los dientes o que te las cortes como haces con las uñas de los pies. Lo único que necesitan tus orejas es que te las laves regularmente, o sea que no te olvides de frotártelas al igual que el resto del cuerpo con agua y jabón cuando te duches o te bañes.
LA VERDAD SOBRE LA CERA DE LOS OÍDOS:
Tal vez te hayas preguntado alguna vez por qué tenemos cera en los oídos y si debes hacer algo para eliminarla. De hecho, por muy asquerosa que te pueda parecer, la cera tiene una razón de ser. El conducto auditivo fabrica esta sustancia pegajosa para proteger el oído. Una vez fabricada, la cera se desplaza lentamente hacia la parte más externa del oído.
Mucho cuidado con los aros (piercings)
Los aros (piercings) pueden quedar bien en una oreja, pero es preciso tener mucho cuidado si no quieres que las cosas se pongan feas. Cuando te hagas un agujero nuevo en el lóbulo de la oreja, no te quites el pendiente hasta que el agujero haya cicatrizado por completo. Si no, se te podría cerrar.
También deberás adoptar las medidas necesarias para que no se te infecten los agujeros recién hechos. Lávate las manos cada vez que te toques las orejas. Si te pones un poco de alcohol en la zona afectada, también contribuirás a mantener los gérmenes a raya. Con la ayuda de un adulto, moja una bolita de algodón con un poco de alcohol y restriégatela por ambos lados del agujero (sin quitarte el pendiente). Luego gira varias veces el pendiente para asegurarte de que el alcohol llega a toda la superficie del mismo que está en contacto con el agujero.
Si te parece que se te puede haber infectado algún agujero (piercing), díselo a tu madre o a tu padre. Si se te infecta un lóbulo de la oreja, lo más probable es que éste se inflame, se ponga rojo y caliente y/o te duela, y también puede supurar un fluido denominado pus. Si te ocurre algo parecido, no esperes a que se te cure solo, pues la infección podría extenderse y hacer que te encuentres mal.
OÍDOS, FRIÓ Y CALOR
Ahora ya sabes como protegerte los oídos después del baño, pero, ¿y cuando hace mucho calor? Cuando el sol pegue fuerte, ponte un gorro o no te olvides de ponerte crema de protección solar en las orejas para evitar quemártelas. Y, cuando llegue el invierno, tápatelas bien con un gorro o con una cinta para la cabeza
La mejor forma de limpiar tus oídos es con un hisopo
De nuevo, los hisopos son solo una receta para el desastre cuando se trata de limpiar el interior de tus oídos. Como Shape informa, Nitin Bhatía, M.D., del ENT and Allergy Associates en White Plains, NY, sugiere que en vez tú: “Agarres un Kleenex, lo uses para cubrir tu dedo meñique, y uses el dedo para gentilmente limpiar tu oído, cuidando de no empujarlo más lejos de lo que quiera ir. Haz esto después de la regadera, cuando la cera esté suave”. Otra opción es: “poner unas cuantas gotas de aceite mineral, aceite de bebé, glicerina, o gotas comerciales en el oído. Las gotas detergentes como el peróxido de hidrógeno o peróxido de carbamida también pueden ayudar a quitar la cera”. Y por último, puedes escoger regar tus oídos utilizando una jeringa de agua o solución salina. Y por supuesto, puedes buscar la asistencia de expertos en otorrinolaringología profesional que pueden quitar manualmente la cera del oído no deseada y el exceso de cera, usando herramientas de succión o instrumentos especializados (que no debes de usar en casa).