A Robert Edward Tyrrell Jr, natural de Villa Rica (y con fundamento) en Georgia (EE.UU.) no le gusta hacer la plancha. A sus 29 años considera que eso de dejar sin arrugas las camisas es “cosas de mujeres”, y como vive con su parentela, su madre se dejaba mangonear…
Hasta que un buen día, harta, le dijo que no.
Se esperaría que Robert, humillado, pillaría por banda la plancha y se pondría a alisarse sus propia ropa. Pero, sacando el psicópata que llevaba en su interior, agarró un arma y a punta de pistola le quitó a su madre las llaves, el teléfono móvil y la tuvo secuestrada en casa durante algo más de seis horas.
Afortunadamente la madre, cuyo nombre desconocemos, pudo escapar (suponemos que mientras el niño trataba de abrir un bote de nocilla o algo así) y pudo ir a la comisaría más cercana, donde contó lo que había ocurrido. Acto seguido los agentes procedieron a prender a Robert.
Sí, Robert, ahora tendrás que aprender a usar la plancha de la cárcel. Y no te decimos qué te puede pasar si aparece alguna quemadura o alguna arruga en la ropa de los presos peligrosos.