"Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla"
Nicolás Avellaneda
Tomarlo como lo que es, parte de la historia de la humanidad...
"¡Dios sabe que yo quise la paz!"
Nota: En respuesta a la negativa de Winston Churchill de establecer una paz negociada poco antes de la invasión a Polonia.
"¡Honrad el trabajo y respetad al obrero! Para millones es hoy difícil volverse a encontrar por sobre el odio y los errores procreados artificialmente en tiempos pasados. Hay un credo que nos permite recorrer fácilmente este camino. Que trabaje quien quiera y donde quiera, mas no puede ni debe olvidar que su compañero, el que cumple su deber lo mismo que él, es indispensable, que la nación no existe por el trabajo de un gobierno, de una clase determinada o por obra de su inteligencia, sino que sólo vive por el trabajo común de todos".
"Las mujeres españolas, aunque hablen varias lenguas, son excepcionalmente estúpidas. La mujer de Franco, por ejemplo, acude cada día a la Iglesia. Reconozco que la confesión tiene sus ventajas; la mujer obtiene la satisfacción de la absolución y el permiso para seguir con sus jueguecitos, ¡y el cura tiene el gusto de enterarse de todo!"
"Mañana muchos maldecirán mi nombre".
"La Naturaleza no conoce fronteras políticas: sitúa nuevos seres sobre el globo terrestre y contempla el libre juego de las fuerzas que obran sobre ellos. Al que entonces se sobrepone por su esfuerzo y carácter, le concede el supremo derecho a la existencia".
"La capacidad de asimilación de la gran masa es sumamente limitada y no menos pequeña su facultad de comprensión; en cambio es enorme su falta de memoria. Teniendo en cuenta esos antecedentes, toda propaganda eficaz debe concentrarse en muy pocos puntos y saberlos explotar como apotegmas, hasta que el último hijo del pueblo pueda formarse una idea de aquello que se persigue. En el momento en que la propaganda sacrifique este principio o quiera hacerse múltiple, quedará debilitada su eficacia por la sencilla razón de que la masa no es capaz de retener ni asimilar todo lo que se le ofrece. Y con esto sufre detrimento el éxito, para acabar a la larga por ser completamente nulo".
"La doctrina judía del marxismo rechaza el principio aristocrático de la naturaleza y antepone la cantidad numérica y su peso inerte al privilegio sempiterno de la fuerza y del poder".
"Ante Dios y el mundo, el más fuerte tiene el derecho de hacer prevalecer su voluntad [...] ¡Al que no tiene la fuerza, el derecho en sí no le sirve de nada! [...] Toda la naturaleza es una formidable pugna entre la fuerza y la debilidad, una eterna victoria del fuerte sobre el débil".
"Con humanidad y democracia nunca han sido liberados los pueblos".
"Detrás de la economía también debe haber poder, dado que solamente el poder garantiza la economía".
"Ahora quizás surja todavía la pregunta de si hoy es conveniente hablar sobre la culpa de la guerra. [...] ¡Del conocimiento viene la voluntad de resurgir! Han quedado dos millones en la lucha. También ellos tienen derechos, no solamente nosotros los sobrevivientes. Hay millones de huérfanos, lisiados y viudas entre nosotros. ¡También ellos tienen derechos! Para la Alemania de hoy ninguno ha muerto ni ha quedado lisiado, huérfano o viuda. ¡Tenemos la deuda con estos millones de construir una nueva Alemania!".
F.
Nicolás Avellaneda
Tomarlo como lo que es, parte de la historia de la humanidad...

"¡Dios sabe que yo quise la paz!"
Nota: En respuesta a la negativa de Winston Churchill de establecer una paz negociada poco antes de la invasión a Polonia.
"¡Honrad el trabajo y respetad al obrero! Para millones es hoy difícil volverse a encontrar por sobre el odio y los errores procreados artificialmente en tiempos pasados. Hay un credo que nos permite recorrer fácilmente este camino. Que trabaje quien quiera y donde quiera, mas no puede ni debe olvidar que su compañero, el que cumple su deber lo mismo que él, es indispensable, que la nación no existe por el trabajo de un gobierno, de una clase determinada o por obra de su inteligencia, sino que sólo vive por el trabajo común de todos".
"Las mujeres españolas, aunque hablen varias lenguas, son excepcionalmente estúpidas. La mujer de Franco, por ejemplo, acude cada día a la Iglesia. Reconozco que la confesión tiene sus ventajas; la mujer obtiene la satisfacción de la absolución y el permiso para seguir con sus jueguecitos, ¡y el cura tiene el gusto de enterarse de todo!"
"Mañana muchos maldecirán mi nombre".
"La Naturaleza no conoce fronteras políticas: sitúa nuevos seres sobre el globo terrestre y contempla el libre juego de las fuerzas que obran sobre ellos. Al que entonces se sobrepone por su esfuerzo y carácter, le concede el supremo derecho a la existencia".
"La capacidad de asimilación de la gran masa es sumamente limitada y no menos pequeña su facultad de comprensión; en cambio es enorme su falta de memoria. Teniendo en cuenta esos antecedentes, toda propaganda eficaz debe concentrarse en muy pocos puntos y saberlos explotar como apotegmas, hasta que el último hijo del pueblo pueda formarse una idea de aquello que se persigue. En el momento en que la propaganda sacrifique este principio o quiera hacerse múltiple, quedará debilitada su eficacia por la sencilla razón de que la masa no es capaz de retener ni asimilar todo lo que se le ofrece. Y con esto sufre detrimento el éxito, para acabar a la larga por ser completamente nulo".
"La doctrina judía del marxismo rechaza el principio aristocrático de la naturaleza y antepone la cantidad numérica y su peso inerte al privilegio sempiterno de la fuerza y del poder".
"Ante Dios y el mundo, el más fuerte tiene el derecho de hacer prevalecer su voluntad [...] ¡Al que no tiene la fuerza, el derecho en sí no le sirve de nada! [...] Toda la naturaleza es una formidable pugna entre la fuerza y la debilidad, una eterna victoria del fuerte sobre el débil".
"Con humanidad y democracia nunca han sido liberados los pueblos".
"Detrás de la economía también debe haber poder, dado que solamente el poder garantiza la economía".
"Ahora quizás surja todavía la pregunta de si hoy es conveniente hablar sobre la culpa de la guerra. [...] ¡Del conocimiento viene la voluntad de resurgir! Han quedado dos millones en la lucha. También ellos tienen derechos, no solamente nosotros los sobrevivientes. Hay millones de huérfanos, lisiados y viudas entre nosotros. ¡También ellos tienen derechos! Para la Alemania de hoy ninguno ha muerto ni ha quedado lisiado, huérfano o viuda. ¡Tenemos la deuda con estos millones de construir una nueva Alemania!".
F.