Relato número uno. Un peligroso delincuente se traslada en un automóvil blanco por el barrio de Pompeya, en la ciudad de Buenos Aires. La policía descubre al criminal e inicia una persecución con la intención de capturarlo y poner a salvo a los vecinos. El caco inicia un tiroteo y detiene su huída sólo después de atropellar y matar a tres personas que cruzaban la calle. Finalmente termina detenido.
Relato número dos. Un comerciante sin antecedentes penales se traslada en un automóvil blanco por el barrio de Pompeya, en la ciudad de Buenos Aires. Un coche sin identificación, con varios hombres en su interior, comienza a perseguirlo. El comerciante piensa que lo están por asaltar y acelera. Desde el auto asoma un muchacho de pelo largo y comienza a dispararle, acertando ocho balazos e hiriéndolo gravemente en la mandíbula. El comerciante queda inconsciente al volante y termina atropellando y matando a tres personas que cruzaban la calle. Finalmente termina detenido.
Si tuviéramos que jugar a descubrir las diferencias entre ambos relatos, no tardaríamos en advertir que son muchas y notorias. Esas inmensas diferencias son las que distinguen la historia oficial difundida por la Policía Federal Argentina (el relato número uno) de la denuncia llevada al cine por el director Enrique Piñeyro en El Rati Horror Show, un nuevo documental que tendrá su estreno comercial el próximo jueves.
Este hecho, que sucedió el 25 de enero de 2005, se conoció como “La masacre de Pompeya” y tuvo como protagonista a Fernando Ariel Carrera, el comerciante que terminó condenado a treinta años de prisión. Lo que hace Piñeyro es recopilar una gran cantidad de testimonios que comenzaron a difundirse hace tiempo (y que forman parte de la defensa del detenido) y sumar su capacidad investigativa para demostrar la inocencia de Carrera.
El cineasta, actor y piloto de avión logra exponer de manera contundente ante la cámara que el comerciante fue condenado injustamente a partir de una manipulación deliberada de la causa judicial. Piñeyro no duda en afirmar que los oficiales de la Comisaría 34 (tristemente celebre por el asesinato de Ezequiel Demonty) alteraron las evidencias y que los supuestos testigos de la persecución no eran otros que amigos de los policías.
Desde entonces, Carrera (casado, padre de tres hijos) pasa sus días en el penal de Marcos Paz y confía en que la presentación que el propio Piñeyro, Adolfo Pérez Esquivel (Premio Nobel de la Paz en 1980) y Nora Cortiñas (fundadora de la Asociación Madres de Plaza de Mayo) realizaron ante la Corte Suprema para exponer las irregularidades del expediente le permita salir en la libertad. La decisión, en principio, está en manos del Procurador General de la Nación, Esteban Righi, quien puede ordenar a la Corte que revise la causa.
Pese a que lo más valioso de El Rati Horror Show es la cantidad de pruebas que aporta para sostener su denuncia, tampoco puede dejarse de lado la capacidad de Piñeyro como cineasta. El director de Whisky Romeo Zulu y Fuerza Aérea Sociedad Anónima apela incluso a elementos de la ficción y a la inclusión de efectos especiales para redondear una película que, además de su clara denuncia, logra entretener e involucrar al espectador.
El Rati Horror Show tuvo su estreno en el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI), donde obtuvo la Mención Especial de la Competencia de Derechos Humanos. Desde este jueves, su denuncia adquirirá aún mayor trascendencia gracias a la llegada a las salas argentina.
PD: Lo saque de pochoclos.com