Todos hemos visto las señales de prohibición del uso de teléfonos móviles en las estaciones de servicio. Incluso hemos recibido correos electrónicos con videos e imágenes de incendios o explosiones provocados por el supuesto uso del teléfono al repostar.
Pero, ¿hay un riesgo real?
Si hablamos de explosiones o incendios, la respuesta es que no.
Las explosiones a las que se refiere este mito son explosiones químicas producidas a partir de una reacción de combustión de carácter exotérmico. Se trata de una combustión rápida que genera gases calientes que se expansionan, dando lugar a una onda de presión (onda aérea) y a un frente de llama que se propaga rápidamente.
Realmente cuando empleamos el término explosión para el caso que nos ocupa, nos estamos refiriendo a una deflagración, ya que la velocidad lineal de avance de la reacción (frente de llama) es inferior a la velocidad del sonido, y la onda de presión generada avanza por delante del frente de llama o zona de reacción.
Para que se produzca una deflagración es necesaria la presencia de un producto combustible mezclado con un comburente -dentro de unos límites de explosividad-, y de una fuente de ignición. Es el clásico triángulo del fuego que todos conocemos (realmente es un tetraedro, pero hoy lo simplificamos en aras de una mejor comprensión)
Para que ocurra un fuego o una deflagración, necesitamos completar los tres elementos del triángulo. En las gasolineras tenemos el combustible (los vapores de los carburantes), un comburente (el oxígeno del aire) y faltaría la fuente de ignición como parámetro que pueda ocasionar la deflagración para cerrar el triángulo del fuego.
¿Cuál crees que ha sido la fuente de ignición?…No pienses ni en cigarros encendidos ni en teléfonos móviles o combustiones espontáneas, la causa es la electricidad estática.
Si lo volvemos a ver observaremos que la chica entra y sale del coche, se frota la ropa y en ningún momento toca parte metálica alguna de la carrocería. La típica chispa que a todos nos ha dado al bajar del coche le da a ella al ir a recoger la manguera, con la mala suerte de que la mezcla aire-combustible estaba dentro de los límites de explosividad. El triángulo se completó y se produjo la espectacular deflagración.
Volviendo a la pregunta inicial ¿El teléfono móvil puede ser una fuente de ignición que origine una explosión?
Un teléfono móvil emite una energía por debajo de 1 w/cm2, y es prácticamente imposible que pueda ser una fuente de ignición debido a su baja potencia y su bajo voltaje. Sí, se nos calienta la oreja después de una conversación muy larga, pero ese calor no sería suficiente para originar una explosión. No nos sirve para cerrar el triángulo.
Hasta aquí la teoría. Ahora viene el experimento.
Los geniales Adam Savage y Jamie Hayneman (Mythbusters) no se conformaban con la teoría que desmonta este mito y se decidieron a cazarlo a su manera. A lo grande.
La única y remota posibilidad de que un teléfono pueda generar una chispa, se produciría por un defecto de fabricación en su batería. Es altamente improbable que ocurra, y ya sería mala suerte que se materializara en una gasolinera cuando estás repostando. No hay que olvidar que los automóviles llevan baterías y también pueden hipotéticamente “explotar”.
Fuente -- http://amezipgs.es/2010/09/16/es-peligroso-el-uso-del-telefono-movil-en-una-gasolinera/
que lo disfruten