Es posible que la historia de la Humanidad sea una farsa? ¿Qué se oculta sobre nuestro verdadero origen? Es evidente que algo no concuerda entre los hallazgos arqueológicos y nuestra historia.
Aquí y allá se han encontrado baterías eléctricas cuya edad se cuenta por millares de años, inscripciones en rocas de seres extraños que lucen indumentarias espaciales y cinturones con hebillas. También aparecen líneas de quince cifras que no han sido escritas por ninguna computadora. Marcas de zapatos, tornillos, mapas satelitales, maquetas de aviones y otros artefactos con miles de miles de años de antigüedad.
Entonces, ¿dónde adquirieron los seres superprimitivos esa facultad para crear lo inconcebible? Recuerdos del futuro, trata de develar el misterio de una humanidad que por motivos desconocidos fue destruida y deducir si somos engañados por la historia o no.
Nuestro hogar está lleno de misterios de un pasado que tal vez sea nuestro futuro.
Esfera metálica con ranuras fue hallada en un estrato de roca en Sudáfrica. La esfera tiene 2800 millones de años de antigüedad. En esa época no se admite que existieran colonias humanas en la Tierra. Entonces. ¿De donde surgió este objeto?
El mapa de Piri Reis de 1513, contiene un detalle completo del globo terráqueo, incluyendo América y la Antártida que no fue descubierta hasta 1818. Según los cartógrafos expertos, solo es posible crear un mapa así con imágenes satelitales.
Pisadas humanas petrificadas halladas en Laetoli, Tanzania. Las huellas tiene 3.6 millones de años de antigüedad. Esto indicaría que hace millones de años caminaban sobre la tierra seres humanos.
En 1968, un coleccionista de trilobites (fósiles extintos), encontró en una roca una huella de un zapato en terreno de pizarra cerca de Antílope Springs, Utah. Lo curioso es que la huella tiene la modesta antigüedad de 590 a 505 millones de años.
Esta supuesta maqueta de avión pertenece a elementos precolombinos. Ante semejante descubrimiento, fueron sometidos a túneles de viento, resultando perfectamente aeronáuticos. ¿Existirá enterrado un avión a escala real?
Este cráneo pertenece a un Neanderthal. Lo curioso es que tiene una perforación de bala de 40.000 años de antigüedad. Fue analizada por arqueólogos y luego por expertos en balística, sin poder salir de su asombro. ¿Quién portaba armas hace 40.000 años?.
Junto al río Paluxi, en Texas (USA). se pueden contemplar huellas de dinosaurio junto a otras pisadas de aspecto humano. Esta evidencia, desprestigia a la ciencia que a promovido siempre que hombres y dinosaurios no convivieron jamas.
Escultura japonesa Dogu de más de 5000 años de antiguedad, que representa una figura llevando lo que parece ser un casco de astronauta. Los expertos están muy intrigados con los anteojos, ya que tal pieza no se podía haber inventado durante la Edad de Piedra japonesa.
¿INOXIDABLE?
En el patio de un templo de Delhi, en la India hay una columna hecha de trozos de hierro soldados que han sido expuestos al desgaste durante más de 4000 años sin mostrar nunca ni rastro de oxidación, ya que no contienen ni azufre ni fósforo.
Tenemos frente a nosotros, pues, una extraña aleación. Quizá la columna fue levantada por un grupo de ingenieros que no disponían de recursos para construir un edificio colosal, pero que querían legar a la posteridad un monumento visible que desafiara al tiempo.
La columna pesa más de seis toneladas; lo que resulta curioso es que en Europa no pudo haberse construído ni una sola pieza de un tamaño similar hasta finales del siglo XIX
Existen intrigantes señales de que la tierra fue visitada hace miles de años por vida extraterrestre inteligente. ¿Somos descendientes de los Dioses?
Imagínese la escena: un gigantesco ovni sobre el desierto, rayos láser salen de su parte inferior, desplazando grandes bloques de piedra bajo los asombrados ojos de los nómadas. Cuando la nave se ha marchado, quedan sobre la arena tres grandes pirámides. Durante generaciones, los maravillados hombres tribales contarán el acontecimiento en sus leyendas y libros sagrados describiendo a la nave como un mensajero de los dioses, y a sus pilotos como ángeles sobre carros dorados.
Según algunos, esta escena pudo ocurrir realmente hace unos 5.000 años en Gizeh, el enclave de la Gran Pirámide de Egipto, y en diferentes épocas, en otros lugares: en Stonehenge (Inglaterra), en el este de Islandia y en América del Sur. Pero, ¿por qué una civilización avanzada tendría interés en ayudar a los indígenas a construir estas enormes estructuras? Las teorías van desde afirmar que eran transmisores cósmicos a decir que fueron puertas hacia las estrellas.
Algunos partidarios de la teoría de los antiguos astronautas llegan a sugerir que la propia especie humana fue "sembrada" por alienígenas. Según dicen, estos visitantes llegaron hace cientos de miles de años y le dieron un empujoncito a la evolución, tal como está descrito en la novela de Arthur C. Clarke, 2001: Una odisea del espacio.
Ancestros alienigenas
Estas ideas no son nuevas. El concepto de que avanzadas civilizaciones de las estrellas influyeron en el progreso humano, ha estado presente por lo menos desde la época victoriana, cuando la Sociedad Teosófica imaginó una historia alternativa para el hombre. Pero el concepto no llegó a ser conocido hasta los años setenta, a través de los libros del Suizo Erich Von Daniken. Von Daniken ha escrito una serie de libros que han obtenido un gran éxito, empezando por Chariots of the Gods (1969), en el que presenta pruebas de visitas alienígenas en tiempos antiguos.
Imágenes uniformes
A pesar de que buena parte del trabajo de Von Daniken ha caído en el descrédito, algunos ufólogos creen que en el fondo de sus hallazgos hay algo de verdad: seres civilizados visitaron la Tierra y dejaron su huella en los albores de la civilización Pero, ¿donde est la prueba?
La teoría de Von Daniken y las ideas de los defensores de los antiguos astronautas se fundamentan en la notable consistencia de las imágenes y los iconos de los pueblos antiguos. Existe también una uniformidad en sus leyendas y en las características de sus dioses que no puede deberse solo a la casualidad. Se refieren a la similitud de relatos de origen tan disperso como el antiguo Egipto, el imperio Maya y la antigua China, ninguno de los cuales tuvo contacto con los otros. Una de las mejores descripciones de lo que resultarían ser visitantes alienígenas se encuentra en uno de los más antiguos textos de la India: el Mahabhrarata.
Textos antiguos
En diversas partes del texto, los autores describen a lo que llaman Virmana, una palabra que significa "maquina voladora". En el texto, las Virmanas se describen a veces como vehículos voladores utilizados con fines militares y son a menudo pilotados por dioses indios. Una de esas armas es llamada Agneya y aparece en un pasaje particularmente impactante:
Fue disparado un flamígero proyectil dominado por el resplandor del fuego sin humo. De repente, una espesa niebla envolvió las huestes. Todos los puntos del horizonte se oscurecieron repentinamente. Empezaron a soplar vientos portadores del mal. Las nubes se agolparon en lo más alto del aire y llovió sangre. El sol parecía girar sobre sí mismo. El mundo, abrasado por el calor de tal arma, parecía tener fiebre.
A primera vista, esto podría parecer un arma nuclear haciendo explosión, lo cual, dado que conocemos estas armas desde hace poco tiempo, indujo a los entusiastas a pensar que la Virmana tenía que ser de origen extraterrestre.
Pruebas adicionales
Sin embargo, este pasaje como muchos que apoyan las teorías de los antiguos astronautas está completamente abierto a diversas interpretaciones. Es posible que este relato describiese originalmente un fenómeno natural como una erupción volcánica, y que el cuento fuese adulterado por numerosas reinterpretaciones. Pero, aseguran los entusiastas, que existen más pruebas.
Según los defensores de la teoría de los antiguos astronautas, los hombres primitivos estaban obsesionados con figuras con trajes espaciales. Dibujos de lo que parecen ser astronautas se encuentran en cavernas de América, Europa, Africa, Extremo Oriente y Australia.
Para apoyar esta prueba, los defensores han investigado lo que ellos creen que son antiguas zonas de aterrizaje para los ovnis. La más conocida es la llanura de Nazca, en Perú, que sólo puede ser identificada como una estructura global por medio de fotografías aéreas.
Los arqueólogos insisten en que las señales de Nazca son caminos incas, pero se hace difícil aceptar el hecho de que no conduzcan a ninguna parte. Las señales incluyen algunas configuraciones muy extrañas que los más entusiastas identifican como zonas de aparcamiento para naves o vehículos espaciales.
El mayor problema en relación con las visitas de alienígenas reside en como pudieron recorrer las enormes distancias interestelares para llegar hasta aquí. Incluso los partidarios de la teoría de las visitas alienígenas aceptan que el hogar más cercano para otra civilización estaría a 4,2 años luz de distancia (la estrella más próxima a nuestro Sol).
Puzzle científico
Tales distancias significan que aunque una civilización hubiera descubiertos el modo de viajar a la velocidad de la luz necesitaría más de 8 años para realizar un viaje de ida y vuelta. Demasiado tiempo para una visita de cortesía. Otros sugieren que estos seres han desarrollado sistemas para soslayar las leyes físicas que imponen un límite de velocidad en los viajes interestelares.
Otra teoría sostiene que, hace miles de años, urna civilización avanzada pasó por aquí cuando se dirigía a colonizar otros mundos. Los alienígenas que visitaron a los faraones o los mayas lo hicieron abandonando su nave nodriza durante poco tiempo y dejaron algunas señales indelebles en la historia de la humanidad.
Relieve de una losa sepulcral de un templo maya de Palenque, Mexico, que muestra una figura humana sentada en lo que parece una cápsula espacial. La figura esta comprimida en un pequeño espacio con palancas y lo que parece ser un panel de control.
Símbolos jeroglíficos en techo del antiguo templo de Abydos, en Egipto. Muestran claramente lo que algunos creen que es un ejemplo de sofisticada tecnología de los dioses. Se puede apreciar, un helicoptero, una cañonera y un submarino.
Pintura rupestre de hace 2000 años, encontrada en Rusia y China, que muestra lo que parece ser un astronauta y una figura extraña con dos antenas en la cabeza, además se observa un ovni que lanza una nube de humo.
[color=red]Este extraño ser pertenece a una pintura rupestre de más de 6000 años de antiguedad. Fue encontrada en la región de Tassili, en el desierto de Sahara.[/color]
[color=red]Para un observador de hoy en día, la figura de cerámica de 3000 años y 25cm de altura, encontrada en un enclave entre Bolivia y Ecuador, tiene un parecido asombroso con un hombre vestido con traje espacial.[/color]
[color=red]El plato Lalldoff, una pieza de 4000 años del Nepal, muestra lo que algunos creen que son ovnis con forma de disco. Los extraterrestres, en el borde del plato, se parecen a los "grises" descritos en diversos casos de abducción.[/color]
[color=red]Este cráneo deformado de 3000 años de antiguedad, se exhibe en el museo Ica de Perú, algunos científicos dicen que es una simple mutación, mientras que para otros fue producto de ingeniería genética.
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[color=red]Objeto de 3000 años de antigüedad encontrado en una excavación en Toprakkale, Turquía, que parece una nave espacial con un piloto a los mandos.[/color]
[color=red]Tractores de la Prehistoria[/color]
Uno de los grandes misterios de los monumentos megalíticos es el de su construcción. ¿Cómo levantaron aquellas civilizaciones primitivas del Neolítico y Eneolítico semejantes monumentos? La imaginación popular resolvió la incógnita apelando a seres sobrenaturales: dioses, gigantes, brujas o demonios. La legendaria intervención en la construcción de megalitos de los cíclopes, míticos gigantes de un solo ojo, dio origen a la denominación de "arquitectura ciclópea" que, inicialmente, se aplicó a las construcciones realizadas con grandes bloques de piedra sin desbastar. Más tarde, se acuñó el término "megalítico" para designar únicamente la categoría de monumentos que aquí tratamos, dólmenes y menhires, y el término ciclópeo se reservó para designar aquella arquitectura, algo posterior, que también utilizaba grandes bloques de piedra sin pulir, pero dispuestos en hiladas, una encima de la otra, para obtener una estructura más compleja que la de los megalitos. La naveta d'Es Tudons, en Menorca, o la muralla iberorromana de Tarragona (España), son dos buenos ejemplos de construcciones ciclópeas.
Evidentemente, suponía muchos menos problemas técnicos levantar un menhir que construir un dolmen. De todos modos, si tenemos en cuenta que algunos de estos menhires sobrepasan ampliamente los siete metros y su peso se acerca a las 100 toneladas, tendremos que reconocer que la operación, al menos en estos casos, tampoco debió de ser sencilla, y que era preciso una sofisticada técnica, así como una organización considerable, para llevarla a cabo. Pensemos, además, que en el Neolítico y Eneolítico los pueblos que vivían en la Europa occidental poseían un nivel de civilización bajo. Eran gentes que seguían practicando la caza, la pesca y la recolección de frutos y mariscos; la agricultura y el pastoreo todavía se hallaban en un estado poco avanzado. En la mayoría de los casos, sus habitaciones seguían siendo cuevas naturales, si bien ya comenzaban a levantar pequeñas chozas de piedra o de madera. El material más empleado para la obtención de la mayoría de sus herramientas seguía siendo la piedra, aunque en los últimos años del período Eneolítico empezó a utilizarse el bronce. Los recipientes de cerámica comenzaban a generalizarse en medio de los ya tradicionales de madera o de piel. En definitiva, el hombre de la Europa occidental estaba en plena fase de organización social y en posesión de una técnica, al parecer, no lo suficientemente evolucionada como para que le permitiese por sí mismo, sin influencia de otra cultura superior, abordar la compleja tarea de levantar los megalitos.
Para izar un gran menhir con la técnica más rudimentaria, y a falta de dioses o gigantes que cooperasen o de brujos capaces de lograr teleportaciones, haciendo que los enormes bloques de piedra se volvieran ingrávidos, hubo de ser imprescindible construir un plano inclinado y hacer subir el menhir por él a base de rodillos y fuerza bruta; una vez arriba, era preciso hacerlo bascular de tal forma que su extremo inferior fuese a caer en el agujero que había sido abierto al final del plano inclinado. Apuntado el menhir en el agujero, era cuestión de buscar su estabilidad a base de tirar de él hasta la posición adecuada, procurando que no se viniese abajo. Hecho esto, asegurar la verticalidad del menhir, llenando de tierra el agujero; era ya cosa fácil.
[color=red]La naveta d'Es Tudons, es uno de los más famosos monumentos prehistóricos baleares, atribuido a los míticos y monstruosos cíclopes.[/color]
Pero, ¿cómo colocar el bloque de piedra sobre los rodillos? Y, ¿cómo evitar que los rodillos se clavasen en el suelo, bajo el enorme peso que soportaban? Para resolver el primer problema tenemos que echar mano de la palanca. Un sistema de palancas colocadas en los bordes del bloque y accionadas simultáneamente pudo haber permitido elevar el bloque lo suficiente como para deslizar debajo de él los rodillos. Otro método consistiría en desplazar lateralmente el bloque de piedra mediante las palancas hasta situarlo encima de los rodillos.
La segunda cuestión queda resuelta si suponemos la construcción de algún tipo de calzada resistente, a base de losas yuxtapuestas o de troncos de árbol dispuestos longitudinalmente, a modo de railes.
Si uno se imagina esta operación con una mole como la del gran menhir de Locmariaquer, de más de 20 metros de altura y un peso que supera las 300 toneladas, se dará cuenta de la tremenda dificultad que tal obra debió de entrañar, y del grado de organización con que debieron de contar los aproximadamente 3.000 hombres que probablemente intervinieron en la operación de poner en pie aquel coloso de piedra.
Por otra parte, la verticalidad de estos monumentos, y sobre todo la estabilidad de que han hecho gala ante el paso del tiempo, resistiendo el descarnamiento erosivo de su base, corrimientos de tierras y movimientos sísmicos, hacen sospechar que aquellos que levantaron los grandes menhires no desconocían el uso de la plomada. Para la construcción de los grandes dólmenes los trabajos debieron de ser todavía más complicados, pues entonces se trataba, además de clavar unos bloques en el suelo, de levantar otros hasta alturas a veces superiores a los tres metros y colocarlos encima de aquéllos.
La operación de levantar la losa de cobertura debió de realizarse elevando el bloque con ayuda de palancas dispuestas en los bordes y accionadas consecutivamente. El espacio de elevación obtenido se rellenaba con tierra o bien se nivelaba con entramados de madera superpuestos. Poco a poco, la losa iba ganando altura. Una vez se había alcanzado la elevación suficiente, el bloque se deslizaba por el talud de tierra aplanada o por la superficie del entramado hasta el lugar que le correspondiese. Su avance se llevaba a cabo mediante apalancamiento, esta vez aplicando la fuerza en obtener un desplazamiento lateral.
Este procedimiento que, seguramente, debía de dar buenos resultados con bloques de pequeño y mediano tamaño -inferiores a 40 toneladas- es posible que no sirviese para elevar grandes losas. En los casos en que el bloque de piedra podía llegar a sobrepasar las 100 toneladas de peso, el sistema de elevación por aplicación de palancas en los bordes debió de complementarse con el empleo de una rudimentaria cabria, con el objeto de multiplicar la fuerza ejercida por la palanca. Una vez elevada la piedra, se debía de colocar sobre rodillos y se deslizaba por una calzada resistente hasta su lugar en el megalito.
Bien, hasta aquí parece quedar resuelto el problema de la construcción de los megalitos, aunque a costa de un esfuerzo tremendo y una inversión de tiempo considerable. Pero al echar un vistazo a algunos de los monumentos descubiertos hasta ahora, se plantean de nuevo enigmas de difícil solución.
La hipótesis que supone la utilización de rodillos para desplazar los bloques se basa en la observación de que la mayoría de las losas utilizadas presentan una de sus caras los suficientemente alisada como para permitir el deslizamiento; sin embargo, se han encontrado dólmenes con enormes losas de cobertura ásperas por ambas caras, lo que descarta la rodadura de los rodillos. ¿Cómo se construyeron estos dólmenes? ¿Se aprovechó la plasticidad de la arcilla mojada, haciendo resbalar la losa, una vez elevada, por un talud enfangado?
[color=red]Megalito de importantes proporciones.[/color]
o más frecuente, ante las enormes dificultades que debía de representar el transporte de los bloques de piedra, es que los monumentos megalíticos se encuentren en lugares próximos al sitio de extracción de los materiales. Sin embargo, no siempre es así y, en ocasiones, el monumento se encuentra a varios kilómetros de distancia de la cantera. Una losa del dolmen de falsa cúpula de El Soto(Huelva) fue transportada más de 38 kilómetros antes de ser colocada en el monumento. Aunque el caso más espectacular es el de las "piedras azules" (bluestones) de Stonehenge (Inglaterra); estos 24 bloques de piedra, con un peso total de más de 350 toneladas y que constituyen el segundo circulo del gran monumento, fueron extraídas de los montes Prescelly, en el País de Gales, e instaladas al norte de Salisbury, en un llano que dista 280 km del lugar de origen.
Y la cosa se complica más al descubrir en Pépieux (Francia), en la cima de un cerro, aislado y de laderas fuertemente inclinadas, la presencia de un dolmen con una losa de más de 30 toneladas de peso. ¿Cómo fue posible subir un bloque de piedra semejante hasta allí? Uno ya no puede evitar el pensar en dioses, gigantes o brujas.
Dioses llegados del cosmos
Los seres estelares, los carros con alas y las criaturas mitad hombre, mitad animal son tema de las leyendas y de la imaginería de todos los tiempos. Algunos consideran como un hecho histórico la visita de extraterrestres a nuestro planeta.
Según la Biblia, y tal como se enseña en el catecismo y en las escuelas dominicales de todo el mundo, somos descendientes de la primera pareja humana, Adán y Eva. Aunque en la actualidad son muy pocos los que creerían en esta historia al pie de la letra, es así como nos imaginamos el mito bíblico. Pero éste cuenta con un curiosa modificación textual, que normalmente no se comenta. El Génesis establece, de manera totalmente explícita,que fue agregada una segunda raza a la fusión de los genes humanos, un linaje que no era de este mundo, sino de "origen celestial". Inmediatamente antes de la descripción del Diluvio, en el capítulo 6 del Génesis, puede leerse: Y habiendo comenzado los hombres a multiplicarse sobre la Tierra, y engendrado hijas. Viendo los hijos de Dios las hijas de los hombres que eran hermosas, tomaron mujeres las que escogieron entre todas... Y había gigantes sobre la Tierra en aquellos días: porque después que los hijos de Dios entraron a las hijas de los hombres, y ellas tuvieron (los Nephilim, los "caídos", éstos son los poderosos desde la antigüedad varones de fama.
Estos versos bíblicos difieren de modo sorprendente del resto de la narrativa en torno a la creación, y han planteado más de un problema a traductores y teólogos. Pero, ¿por qué estos "hijos de Dios" se entrometen en los asuntos terrestres, cuando se dice que Dios creó a Adán a su imagen y semejanza, como representante suyo en la tierra?
El episodio de los "hijos de Dios" tiene la apariencia de un resto fósil de paganismo, que se había pasado por alto en las cuidadosas ediciones de generaciones enteras de devotos escribas judíos. Si se tratara de un ejemplo aislado, podría tranquilamente presentarse como un problema de exégesis bíblica. Pero no sólo en este oscuro versículo de la Biblia puede hallarse constancia de la misma extraña creencia en un período pasado, en el que seres provenientes del "cielo" habrían descendido a escoger sus esposas de entre los humanos. También está presente, por ejemplo, en los mitos griegos que relatan las aventuras amorosas de sus dioses; en la época clásica, cualquier noble griego que se preciara trataba de hacer remontar su ascendencia hasta uno u otro de los dioses del Olimpo.
Este tipo de aventuras amorosas entre mortales y seres de otros mundos aparecen con frecuencia en el folklore de los indios norteamericanos. Los indios thompson de la Columbia Británica cuentan cómo una vez una mujer casada fue capturada por "gente del cielo". Furiosas, todas las criaturas de la tierra emprendieron una guerra en vano contra los poderosos "hombres del cielo". Para llegar al cielo, la "gente de la tierra" construyó un endeble armazón que se desmoronó en cuanto "los del cielo" comenzaron a tomar represalias. Muchos murieron en la empresa, y se extinguieron enormes cantidades de especies animales. La versión de los indios quinalt de Washington refiere que los agresores llegaron del "país del cielo, donde están las estrellas".
Este sello neo-asirio (950-612ac) representa a tres criaturas sobrenaturales de hombre, pez y pájaro.
No siempre tales uniones concluían en tragedia. Los maoríes atribuyen indirectamente el origen de su civilización a un asunto amoroso ilícito entre la hija de un jefe y un príncipe del "país del cielo". El intruso fue atrapado por el jefe maorí, pero luego aceptado como yerno. Una delegación maorí obtuvo permiso para visitar el "país del cielo", donde fueron instruidos en valiosas artes por los seres superiores que allí habitaban. Relatos similares acerca de los tiempos en que se establecían relaciones íntimas entre seres del cielo y seres humanos figuran también en culturas muy distantes entre si. Los indios machiguenga de la jungla peruana narran que "gente de los cielos bajó a la tierra por un camino resplandeciente en el firmamento". Un mito japonés afirma que el acceso a la Tierra lo proporcionaba entonces una especie de puente, que permitía a los dioses hacer frecuentes visitas.
Preguntas sin respuesta
¿Cómo, entonces, hemos de interpretar estas curiosas -y a veces ridículas- leyendas? La antropología ortodoxa no ofrece una respuesta standard para tales historias, en las que salta a la vista el nexo con lo que actualmente se denomina "fenómenos paranormales". Algunas de las leyendas traen a la mente las historias de secuestros (o abducciones) efectuados por OVNIS en nuestros días. Y debería subrayarse que una parte de los llamados "encuentros con OVNIS" incluyen algún tipo de trato sexual con los extraterrestres.
¿No se tratará, tal vez, de alguna misteriosa cualidad de la psiquis humana, que fuerza a pueblos muy distantes a desarrollar fantasías similares alrededor de una creencia en seres inteligentes superiores al hombre? La respuesta alternativa -que estos relatos sean vestigios de algún tipo de contacto histórico entre el hombre y seres extraterrestres- resulta difícil de aceptar. Sin embargo, esta posibilidad ha sido discutida por un gran número de teóricos, cuyos razonamientos no deben ser descartados tan a la ligera.
Uno de los intentos serios de penetrar esta maraña de mito y creencias sobre los "hijos de los Dioses" fue efectuado por Tom Lethbridge, uno de los personajes más pintorescos de la arqueología inglesa hasta su muerte en 1971. En 1957 había renunciado indignado a su puesto de conservador de antigüedades anglosajonas en el Museo Arqueológico de Cambridge. Durante años había vivido malhumorado por la falta de imaginación de la mayoría de los arqueólogos, y la gota que colmó el vaso llegó cuando muchos de sus colegas rechazaron de plano su afirmación de que había gigantescas figuras de tiza que representaban dioses y símbolos astrales enterradas bajo el césped de Wandlebury Camp, en Cambridgeshire. Se renovó en Lethbridge un viejo interés por la rabdomancia, para el cual hubo de desarrollar técnicas refinadas, que aplicó luego con éxito a su investigación arqueológica. Sus estudios y escritos se ampliaron hasta incluir fenómenos extrasensoriales (PEs) y otros problemas parapsicológicos, y culminó sus trabajos con un polémico ensayo, The legend of the Sons of God (La leyenda de los hijos de Dios).
Según los aborígenes australianos, unos seres conocidos como Wondjina visitaron la tierra a bordo de Ovnis.
Lethbridge supo apreciar la dimensión del problema, que a su vez afecta a cuestiones fundamentales: ¿qué eran los dioses? ¿Por qué desde siempre la mayor parte de la humanidad ha creído que existían seres semejantes? por cierto, sus colegas académicos supieron darle abundantes explicaciones en los términos de sus propias teorías favoritas, pero la "leyenda de los hijos de Dios" parecía desafiar todo análisis: "¿Cómo encuadrar estas leyendas en cualquiera de los ismos conocidos? -preguntaba Lethbridge-. No se trata de totemismo, ni de antropomorfismo ni de nada por el estilo. Hay que aceptar como una realidad definitiva el hecho de que una raza conocida como los hijos de Dios emparentó con otra conocida como las hijas de los hombres."
"Asombrosas máquinas voladoras"
Lethbridge se basó en otras evidencias mitológicas acerca de los vehículos empleados por los antiguos "dioses". Elías había sido remolcado hasta el cielo en un carro de fuego; los dioses griegos del Olimpo viajaban en vehículos aéreos. Lethbridge aclaró que no se trataba solamente de un producto de la imaginación griega, "pues existían también leyendas hindúes sobre personajes divinos poseedores de asombrosas máquinas voladoras y armas destructivas. Para Lethbridge resultaba obvia la semejanza entre tales vehículos y los OVNIS de los tiempos modernos, y eso le condujo a una inevitable conclusión con respecto a la naturaleza de los "hijos de Dios". Con cierta perplejidad se atrevió a sugerir que esos mitos eran recuerdos de visitas extraterrestres y que, posiblemente, "hace cinco mil años o más" llegaron a la Tierra seres de otro mundo y elevaron a la humanidad uno o dos peldaños en la escala de la civilización mediante contactos y entrecruzamiento racial.
Tales ideas no eran nuevas, por supuesto, aunque Lethbridge llegara a ellas de manera independiente. En 1968, cuando estaba a punto de completar su manuscrito, apareció "Chariots of the gods" (Recuerdos del futuro), del suizo Erich von Daniken. Varios escritos habían abordado el tema de los "antiguos astronautas" mucho antes de que el libro de Von Daniken inteligentemente autopromocionado, le hiciera aparecer como un descubridor. Ya en el siglo XIX la ocultista Helena Blavatsky había afirmado que la civilización, y acaso la humanidad misma, se había originado en otro planeta. Y las pruebas antropológicas y mitológicas utilizadas por Von Dániken habían sido cuidadosamente coleccionadas por un gran número de investigadores, especialmente por los franceses Louis Pauwels y Jacques Bergier, los ingleses Raymond Drake, John Michelí y Brinsley Le Poer Trench (lord Clancarty, que hizo celebrar un debate sobre el tema OVNIS en la Cámara de los Lores en 1979) y el español Andreas Faber-Kaiser, autor de Sacerdotes o cosmonautas (Barcelona, Plaza y Janés, 1974).
Este grupo de escritores ha acumulado tal cantidad de pruebas (de calidad irregular), extraídas de tradiciones y creencias de todo el mundo, que su conjunto constituye un intrigante cuadro para afirmar la intervención extraterrestre en la historia del hombre. Las más convincentes de todas estas pruebas son las que hacen referencia a los omnipresentes mitos de los "héroes culturales", de misterioso origen, quienes al parecer enseñaron al hombre todas las artes de la civilización.
Muchas de estas leyendas sobre un "héroe cultural" parecen confirmar sorprendentemente la teoría de los "astronautas antiguos". Los pueblos de Babilonia conservaban historias acerca de una raza de seres con cola de pez que cada día salían del golfo Pérsico para enseñar a sus antepasados todas las artes y ciencias. Tales leyendas tienen un paralelo en el mito griego de los dioses anfibios llamados Telquinos, difusores de las técnicas metalúrgicas. La tribu de los Dogon, en Africa occidental, refiere que una parecida especie de seres-pez descendió de los cielos en un vehículo que, al girar, producía un ruido atronador. Los Dogon atribuyen el origen de su civilización a estos seres, llamados Nommos, y las tradiciones que se refieren a la estrella invisible Sirio B (cuna de los Nommo) presentan una exactitud alarmante, con lo que el "enigma de Sirio" se ha convertido en uno de los argumentos de más peso para la existencia de contactos extraterrestres en el pasado. Los aborígenes australianos atribuyen la creación y el ordenamiento del mundo a unos seres conocidos por el nombre de Wondjina. Se conservan pinturas rupestres de los Wondjina, y los indígenas australianos creen que habitan en misteriosos puntos luminosos del cielo -a los que los australianos blancos llaman OVNIS.
Los portadores de cultura que protagonizan estos mitos aparecen como muy posibles "extraterrestres", especialmente cuando se les asocia con vehículos volantes. Al igual que los primitivos galeses, los griegos creían que la agricultura fue enseñada al hombre, y no descubierta por él. La diosa Deméter envió a su protegido Triptolemo alrededor del mundo en un carro volador con ruedas aladas, tirado por dragones, para que distribuyera el grano y enseñara la agricultura y la fabricación del pan a todos los hombres. Algunas pinturas en vasos lo presentan sentado en un carro de dos ruedas, adornado con alas y serpientes. Automáticamente, uno se siente inclinado a recordar la famosa visión del profeta Ezequiel, esa "visión de Dios" que ocupa un lugar privilegiado en los textos sobre "astronautas antiguos". Sentado junto al río Chebar en Babilonia, Ezequiel vio a lo lejos un "torbellino" que se aproximaba; el torbellino se convirtió en una nube de fuego que luego aterrizó con gran estruendo. Así se vio frente a un vehículo deslumbrante que le parecía estar compuesto de ruedas, alas y criaturas vivientes. También llevaba un trono, sobre el cual iba sentada una "forma de aspecto humano". La semejanza con el carro alado de Triptolemo no puede ser puramente accidental (una moneda judía que data del siglo IV a.C. muestra a Jehová sentado sobre un vehículo parecido al del mito griego).
La más antigua moneda hebrea, que data del siglo IV ac. muestra a Jehová sentado en un carro alado.
Pero la mitología hindú es seguramente la más apropiada para todos los que creen en la intervención extraterrestre. Sus pintorescos relatos incluyen casi todos los elementos esenciales de las otras leyendas sobre "los hijos de Dios". Dioses y semidioses descienden del cielo, difunden el conocimiento y toman mujeres mortales por esposas. Estos seres vuelan sobre extraños animales o en magníficos vehículos que superan la velocidad del viento. Las epopeyas de la India describen batallas aéreas con "misiles" semejantes al rayo, capaces de destruir los sembrados y convertirlos en tierra yerma. Una de tales armas contiene el Poder del Universo y desprende "un humo más brillante que diez mil soles". según ciertos escritores como Raymond Drake y Erich von Daniken, todo lo que hay que hacer es leer "extraterrestres" cada vez que aparece la palabra "dioses", y las leyendas hindúes se nos revelarán como un verdadero relato de las andanzas de antiguos astronautas al estilo de La guerra de las galaxias.
Mientras los escritores especializados en el tema de los antiguos astronautas acumulan historia sobre historia acerca de dioses celestiales, héroes culturales, carros voladores y cosas semejantes, la idea de que los extraterrestres estuvieron presentes en la historia del hombre comienza a parecer como una explicación casi natural. El tema es lo suficientemente intrigante como para originar una demanda de pruebas "más convincentes"; o, en todo caso, una refutación definitiva. Debemos ir con cuidado al tratar de explicar un misterio (la leyenda de los "hijos de los dioses" mediante otro misterio (la vida extraterrestre). El elemento mitológico por sí solo es meramente sugestivo, una posible señal para abordar una zona inexplorada de la historia de la humanidad. Las leyendas de Homero encontraron su justificación muchos siglos después, cuando el arqueólogo Schliemann descubrió las ruinas de Troya y de Micenas; pero, ¿han encontrado los "dioses del espacio" a su Schliemann?
Vivimos en un planeta lleno de misterios que el hombre a lo largo de su existencia no ha podido develar.
Coincidencias extrañas, curiosidades geológicas, lugares místicos, sucesos terroríficos, regiones encantadas son ejemplos de una larga e intrigante lista de enigmas que encierra nuestra Tierra.
Atrévase a conocer los misterios con que el hombre ha convivido hasta el día de hoy sin poder encontrarles una explicación.
Enigmas Modernos
ANIMAL VIVO HALLADO DENTRO DE UNA PIEDRA
En 1851 en Blois, Francia, trabajadores hallaron un sapo vivo al partir un trozo de pedernal de aproximadamente seis kilos. Al ser liberado, saltó fuera del agujero y se alejó rápidamente, pero fue atrapado por los obreros, los cuales lo colocaron en el mismo espacio de la piedra y lo mandaron para su estudio, a la Sociedad de Ciencias.
El sapo fue llevado al sótano de la sede de la Sociedad, donde permaneció en la piedra, cuando se le quitaba la parte superior, en la oscuridad, permanecía quieto pero al estar iluminada la habitación el sapo trataba de escapar.
LA MALDICIÓN DE JAMES DEAN
El prometedor actor norteamericano James Dean murió en un trágico accidente automovilístico en septiembre de 1955. Después, cuando los restos del coche fueron llevados a un garaje, el motor se desprendió y cayó sobre un mecánico, rompiéndole ambas piernas. El motor fue comprado luego por un médico, que lo colocó en un coche de carreras, y murió poco después.
En la misma carrera pereció otro conductor que se había instalado la palanca de cambios del coche de Dean. Después, el automóvil del actor fue reconstruido.., y el garaje se incendió. Fue exhibido en Sacramento y cayó del pedestal, rompiendo la cadera a un adolescente. Más tarde, en Oregon, el camión que transportaba el coche patinó y se estrelló contra la fachada de una tienda. Finalmente, en 1959, se partió en 11 pedazos mientras estaba apoyado en una sólida base de acero
COINCIDENCIAS ASOMBROSAS
Franz Richter de 19 años nacido en Suecia, fue un joven voluntario enrolado en el Cuerpo de Transporte austríaco durante la Primera Guerra Mundial. Un día fue internado en el hospital aquejado de neumonía. En ese mismo hospital se hallaba internado otro paciente del Cuerpo de Transporte llamado también Franz Richter, de 19 años y también aquejado de neumonía.
.En 1975, en Bermudas, un hombre fue atropellado y muerto por un taxi al ir en una bicimoto. El hecho ocurrió exactamente un año después que su hermano fue muerto al ir conduciendo la misma bicimoto, por la misma calle y por el mismo taxista, que llevaba el mismo pasajero del accidente anterior.
Cuando el actor Anthony Hopkins firmó el contrato para interpretar un papel en la película La chica de Petrovka, basada en la novela homónima de George Feifer, trató en vano de hallar un ejemplar de la novela. Luego de recorrer las tiendas de Charing Cross Road, cansado y desilusionado, ingresó al metro de Leicester Square para regresar a su casa. En un banco de la estación encontró un ejemplar del libro, olvidado por un pasajero
EXTRAÑOS ESQUELETOS
En el condado de Bradford, Pennsylvania, en 1880 fueron encontrados, en un túmulo sepulcral, esqueletos humanos cuyos cráneos mostraban unos cuernos de cinco centímetros, encima de los arcos ciliares. La altura promedio de los esqueletos era de aproximadamente 2,13 metros. Su antigüedad se calculó en 800 años. Algunos de estos huesos fueron enviados al American Investigating Museum de Filadelfia, de donde parece que desaparecieron.
En la caverna de Lovelock, en 1911, mineros que trabajaban en los depósitos de guano, encontraron restos indios y una momia de una persona de una estatura de 1,98 metros. Un cráneo gigantesco hallado en esta caverna son exhibidos junto a fotografías y objetos encontrados en la caverna, en el museo Humboldt de Winnemucca. Midiendo la longitud de sus fémures se dedujo que pertenecía a un pueblo cuyos miembros tenían una estatura entre 1,80 y 3 metros.
CARRETERA FATAL
En el verano de 1929 fue inaugurada una nueva carretera entre Bremen y Bremerhaven, Alemania. En el lapso de un año, más de cien automovilistas se habían accidentado en forma muy misteriosa en ella.
Estos accidentes siempre sucedían en el kilómetro 239. Este era un tramo totalmente recto. Al ser interrogados por la policía, los sobrevivientes declaraban que al acercarse a ese lugar una rara sensación les había invadido y que una fuerza misteriosa se había posesionado de sus vehículos arrojándolos fuera de la carretera, sin poder impedirlo.
ESTO ES TODO POR AHORA???????......
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Aquí y allá se han encontrado baterías eléctricas cuya edad se cuenta por millares de años, inscripciones en rocas de seres extraños que lucen indumentarias espaciales y cinturones con hebillas. También aparecen líneas de quince cifras que no han sido escritas por ninguna computadora. Marcas de zapatos, tornillos, mapas satelitales, maquetas de aviones y otros artefactos con miles de miles de años de antigüedad.
Entonces, ¿dónde adquirieron los seres superprimitivos esa facultad para crear lo inconcebible? Recuerdos del futuro, trata de develar el misterio de una humanidad que por motivos desconocidos fue destruida y deducir si somos engañados por la historia o no.
Nuestro hogar está lleno de misterios de un pasado que tal vez sea nuestro futuro.
Esfera metálica con ranuras fue hallada en un estrato de roca en Sudáfrica. La esfera tiene 2800 millones de años de antigüedad. En esa época no se admite que existieran colonias humanas en la Tierra. Entonces. ¿De donde surgió este objeto?
El mapa de Piri Reis de 1513, contiene un detalle completo del globo terráqueo, incluyendo América y la Antártida que no fue descubierta hasta 1818. Según los cartógrafos expertos, solo es posible crear un mapa así con imágenes satelitales.
Pisadas humanas petrificadas halladas en Laetoli, Tanzania. Las huellas tiene 3.6 millones de años de antigüedad. Esto indicaría que hace millones de años caminaban sobre la tierra seres humanos.
En 1968, un coleccionista de trilobites (fósiles extintos), encontró en una roca una huella de un zapato en terreno de pizarra cerca de Antílope Springs, Utah. Lo curioso es que la huella tiene la modesta antigüedad de 590 a 505 millones de años.
Esta supuesta maqueta de avión pertenece a elementos precolombinos. Ante semejante descubrimiento, fueron sometidos a túneles de viento, resultando perfectamente aeronáuticos. ¿Existirá enterrado un avión a escala real?
Este cráneo pertenece a un Neanderthal. Lo curioso es que tiene una perforación de bala de 40.000 años de antigüedad. Fue analizada por arqueólogos y luego por expertos en balística, sin poder salir de su asombro. ¿Quién portaba armas hace 40.000 años?.
Junto al río Paluxi, en Texas (USA). se pueden contemplar huellas de dinosaurio junto a otras pisadas de aspecto humano. Esta evidencia, desprestigia a la ciencia que a promovido siempre que hombres y dinosaurios no convivieron jamas.
Escultura japonesa Dogu de más de 5000 años de antiguedad, que representa una figura llevando lo que parece ser un casco de astronauta. Los expertos están muy intrigados con los anteojos, ya que tal pieza no se podía haber inventado durante la Edad de Piedra japonesa.
¿INOXIDABLE?
En el patio de un templo de Delhi, en la India hay una columna hecha de trozos de hierro soldados que han sido expuestos al desgaste durante más de 4000 años sin mostrar nunca ni rastro de oxidación, ya que no contienen ni azufre ni fósforo.
Tenemos frente a nosotros, pues, una extraña aleación. Quizá la columna fue levantada por un grupo de ingenieros que no disponían de recursos para construir un edificio colosal, pero que querían legar a la posteridad un monumento visible que desafiara al tiempo.
La columna pesa más de seis toneladas; lo que resulta curioso es que en Europa no pudo haberse construído ni una sola pieza de un tamaño similar hasta finales del siglo XIX
Existen intrigantes señales de que la tierra fue visitada hace miles de años por vida extraterrestre inteligente. ¿Somos descendientes de los Dioses?
Imagínese la escena: un gigantesco ovni sobre el desierto, rayos láser salen de su parte inferior, desplazando grandes bloques de piedra bajo los asombrados ojos de los nómadas. Cuando la nave se ha marchado, quedan sobre la arena tres grandes pirámides. Durante generaciones, los maravillados hombres tribales contarán el acontecimiento en sus leyendas y libros sagrados describiendo a la nave como un mensajero de los dioses, y a sus pilotos como ángeles sobre carros dorados.
Según algunos, esta escena pudo ocurrir realmente hace unos 5.000 años en Gizeh, el enclave de la Gran Pirámide de Egipto, y en diferentes épocas, en otros lugares: en Stonehenge (Inglaterra), en el este de Islandia y en América del Sur. Pero, ¿por qué una civilización avanzada tendría interés en ayudar a los indígenas a construir estas enormes estructuras? Las teorías van desde afirmar que eran transmisores cósmicos a decir que fueron puertas hacia las estrellas.
Algunos partidarios de la teoría de los antiguos astronautas llegan a sugerir que la propia especie humana fue "sembrada" por alienígenas. Según dicen, estos visitantes llegaron hace cientos de miles de años y le dieron un empujoncito a la evolución, tal como está descrito en la novela de Arthur C. Clarke, 2001: Una odisea del espacio.
Ancestros alienigenas
Estas ideas no son nuevas. El concepto de que avanzadas civilizaciones de las estrellas influyeron en el progreso humano, ha estado presente por lo menos desde la época victoriana, cuando la Sociedad Teosófica imaginó una historia alternativa para el hombre. Pero el concepto no llegó a ser conocido hasta los años setenta, a través de los libros del Suizo Erich Von Daniken. Von Daniken ha escrito una serie de libros que han obtenido un gran éxito, empezando por Chariots of the Gods (1969), en el que presenta pruebas de visitas alienígenas en tiempos antiguos.
Imágenes uniformes
A pesar de que buena parte del trabajo de Von Daniken ha caído en el descrédito, algunos ufólogos creen que en el fondo de sus hallazgos hay algo de verdad: seres civilizados visitaron la Tierra y dejaron su huella en los albores de la civilización Pero, ¿donde est la prueba?
La teoría de Von Daniken y las ideas de los defensores de los antiguos astronautas se fundamentan en la notable consistencia de las imágenes y los iconos de los pueblos antiguos. Existe también una uniformidad en sus leyendas y en las características de sus dioses que no puede deberse solo a la casualidad. Se refieren a la similitud de relatos de origen tan disperso como el antiguo Egipto, el imperio Maya y la antigua China, ninguno de los cuales tuvo contacto con los otros. Una de las mejores descripciones de lo que resultarían ser visitantes alienígenas se encuentra en uno de los más antiguos textos de la India: el Mahabhrarata.
Textos antiguos
En diversas partes del texto, los autores describen a lo que llaman Virmana, una palabra que significa "maquina voladora". En el texto, las Virmanas se describen a veces como vehículos voladores utilizados con fines militares y son a menudo pilotados por dioses indios. Una de esas armas es llamada Agneya y aparece en un pasaje particularmente impactante:
Fue disparado un flamígero proyectil dominado por el resplandor del fuego sin humo. De repente, una espesa niebla envolvió las huestes. Todos los puntos del horizonte se oscurecieron repentinamente. Empezaron a soplar vientos portadores del mal. Las nubes se agolparon en lo más alto del aire y llovió sangre. El sol parecía girar sobre sí mismo. El mundo, abrasado por el calor de tal arma, parecía tener fiebre.
A primera vista, esto podría parecer un arma nuclear haciendo explosión, lo cual, dado que conocemos estas armas desde hace poco tiempo, indujo a los entusiastas a pensar que la Virmana tenía que ser de origen extraterrestre.
Pruebas adicionales
Sin embargo, este pasaje como muchos que apoyan las teorías de los antiguos astronautas está completamente abierto a diversas interpretaciones. Es posible que este relato describiese originalmente un fenómeno natural como una erupción volcánica, y que el cuento fuese adulterado por numerosas reinterpretaciones. Pero, aseguran los entusiastas, que existen más pruebas.
Según los defensores de la teoría de los antiguos astronautas, los hombres primitivos estaban obsesionados con figuras con trajes espaciales. Dibujos de lo que parecen ser astronautas se encuentran en cavernas de América, Europa, Africa, Extremo Oriente y Australia.
Para apoyar esta prueba, los defensores han investigado lo que ellos creen que son antiguas zonas de aterrizaje para los ovnis. La más conocida es la llanura de Nazca, en Perú, que sólo puede ser identificada como una estructura global por medio de fotografías aéreas.
Los arqueólogos insisten en que las señales de Nazca son caminos incas, pero se hace difícil aceptar el hecho de que no conduzcan a ninguna parte. Las señales incluyen algunas configuraciones muy extrañas que los más entusiastas identifican como zonas de aparcamiento para naves o vehículos espaciales.
El mayor problema en relación con las visitas de alienígenas reside en como pudieron recorrer las enormes distancias interestelares para llegar hasta aquí. Incluso los partidarios de la teoría de las visitas alienígenas aceptan que el hogar más cercano para otra civilización estaría a 4,2 años luz de distancia (la estrella más próxima a nuestro Sol).
Puzzle científico
Tales distancias significan que aunque una civilización hubiera descubiertos el modo de viajar a la velocidad de la luz necesitaría más de 8 años para realizar un viaje de ida y vuelta. Demasiado tiempo para una visita de cortesía. Otros sugieren que estos seres han desarrollado sistemas para soslayar las leyes físicas que imponen un límite de velocidad en los viajes interestelares.
Otra teoría sostiene que, hace miles de años, urna civilización avanzada pasó por aquí cuando se dirigía a colonizar otros mundos. Los alienígenas que visitaron a los faraones o los mayas lo hicieron abandonando su nave nodriza durante poco tiempo y dejaron algunas señales indelebles en la historia de la humanidad.
Relieve de una losa sepulcral de un templo maya de Palenque, Mexico, que muestra una figura humana sentada en lo que parece una cápsula espacial. La figura esta comprimida en un pequeño espacio con palancas y lo que parece ser un panel de control.
Símbolos jeroglíficos en techo del antiguo templo de Abydos, en Egipto. Muestran claramente lo que algunos creen que es un ejemplo de sofisticada tecnología de los dioses. Se puede apreciar, un helicoptero, una cañonera y un submarino.
Pintura rupestre de hace 2000 años, encontrada en Rusia y China, que muestra lo que parece ser un astronauta y una figura extraña con dos antenas en la cabeza, además se observa un ovni que lanza una nube de humo.
[color=red]Este extraño ser pertenece a una pintura rupestre de más de 6000 años de antiguedad. Fue encontrada en la región de Tassili, en el desierto de Sahara.[/color]
[color=red]Para un observador de hoy en día, la figura de cerámica de 3000 años y 25cm de altura, encontrada en un enclave entre Bolivia y Ecuador, tiene un parecido asombroso con un hombre vestido con traje espacial.[/color]
[color=red]El plato Lalldoff, una pieza de 4000 años del Nepal, muestra lo que algunos creen que son ovnis con forma de disco. Los extraterrestres, en el borde del plato, se parecen a los "grises" descritos en diversos casos de abducción.[/color]
[color=red]Este cráneo deformado de 3000 años de antiguedad, se exhibe en el museo Ica de Perú, algunos científicos dicen que es una simple mutación, mientras que para otros fue producto de ingeniería genética.
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[color=red]Objeto de 3000 años de antigüedad encontrado en una excavación en Toprakkale, Turquía, que parece una nave espacial con un piloto a los mandos.[/color]
[color=red]Tractores de la Prehistoria[/color]
Uno de los grandes misterios de los monumentos megalíticos es el de su construcción. ¿Cómo levantaron aquellas civilizaciones primitivas del Neolítico y Eneolítico semejantes monumentos? La imaginación popular resolvió la incógnita apelando a seres sobrenaturales: dioses, gigantes, brujas o demonios. La legendaria intervención en la construcción de megalitos de los cíclopes, míticos gigantes de un solo ojo, dio origen a la denominación de "arquitectura ciclópea" que, inicialmente, se aplicó a las construcciones realizadas con grandes bloques de piedra sin desbastar. Más tarde, se acuñó el término "megalítico" para designar únicamente la categoría de monumentos que aquí tratamos, dólmenes y menhires, y el término ciclópeo se reservó para designar aquella arquitectura, algo posterior, que también utilizaba grandes bloques de piedra sin pulir, pero dispuestos en hiladas, una encima de la otra, para obtener una estructura más compleja que la de los megalitos. La naveta d'Es Tudons, en Menorca, o la muralla iberorromana de Tarragona (España), son dos buenos ejemplos de construcciones ciclópeas.
Evidentemente, suponía muchos menos problemas técnicos levantar un menhir que construir un dolmen. De todos modos, si tenemos en cuenta que algunos de estos menhires sobrepasan ampliamente los siete metros y su peso se acerca a las 100 toneladas, tendremos que reconocer que la operación, al menos en estos casos, tampoco debió de ser sencilla, y que era preciso una sofisticada técnica, así como una organización considerable, para llevarla a cabo. Pensemos, además, que en el Neolítico y Eneolítico los pueblos que vivían en la Europa occidental poseían un nivel de civilización bajo. Eran gentes que seguían practicando la caza, la pesca y la recolección de frutos y mariscos; la agricultura y el pastoreo todavía se hallaban en un estado poco avanzado. En la mayoría de los casos, sus habitaciones seguían siendo cuevas naturales, si bien ya comenzaban a levantar pequeñas chozas de piedra o de madera. El material más empleado para la obtención de la mayoría de sus herramientas seguía siendo la piedra, aunque en los últimos años del período Eneolítico empezó a utilizarse el bronce. Los recipientes de cerámica comenzaban a generalizarse en medio de los ya tradicionales de madera o de piel. En definitiva, el hombre de la Europa occidental estaba en plena fase de organización social y en posesión de una técnica, al parecer, no lo suficientemente evolucionada como para que le permitiese por sí mismo, sin influencia de otra cultura superior, abordar la compleja tarea de levantar los megalitos.
Para izar un gran menhir con la técnica más rudimentaria, y a falta de dioses o gigantes que cooperasen o de brujos capaces de lograr teleportaciones, haciendo que los enormes bloques de piedra se volvieran ingrávidos, hubo de ser imprescindible construir un plano inclinado y hacer subir el menhir por él a base de rodillos y fuerza bruta; una vez arriba, era preciso hacerlo bascular de tal forma que su extremo inferior fuese a caer en el agujero que había sido abierto al final del plano inclinado. Apuntado el menhir en el agujero, era cuestión de buscar su estabilidad a base de tirar de él hasta la posición adecuada, procurando que no se viniese abajo. Hecho esto, asegurar la verticalidad del menhir, llenando de tierra el agujero; era ya cosa fácil.
[color=red]La naveta d'Es Tudons, es uno de los más famosos monumentos prehistóricos baleares, atribuido a los míticos y monstruosos cíclopes.[/color]
Pero, ¿cómo colocar el bloque de piedra sobre los rodillos? Y, ¿cómo evitar que los rodillos se clavasen en el suelo, bajo el enorme peso que soportaban? Para resolver el primer problema tenemos que echar mano de la palanca. Un sistema de palancas colocadas en los bordes del bloque y accionadas simultáneamente pudo haber permitido elevar el bloque lo suficiente como para deslizar debajo de él los rodillos. Otro método consistiría en desplazar lateralmente el bloque de piedra mediante las palancas hasta situarlo encima de los rodillos.
La segunda cuestión queda resuelta si suponemos la construcción de algún tipo de calzada resistente, a base de losas yuxtapuestas o de troncos de árbol dispuestos longitudinalmente, a modo de railes.
Si uno se imagina esta operación con una mole como la del gran menhir de Locmariaquer, de más de 20 metros de altura y un peso que supera las 300 toneladas, se dará cuenta de la tremenda dificultad que tal obra debió de entrañar, y del grado de organización con que debieron de contar los aproximadamente 3.000 hombres que probablemente intervinieron en la operación de poner en pie aquel coloso de piedra.
Por otra parte, la verticalidad de estos monumentos, y sobre todo la estabilidad de que han hecho gala ante el paso del tiempo, resistiendo el descarnamiento erosivo de su base, corrimientos de tierras y movimientos sísmicos, hacen sospechar que aquellos que levantaron los grandes menhires no desconocían el uso de la plomada. Para la construcción de los grandes dólmenes los trabajos debieron de ser todavía más complicados, pues entonces se trataba, además de clavar unos bloques en el suelo, de levantar otros hasta alturas a veces superiores a los tres metros y colocarlos encima de aquéllos.
La operación de levantar la losa de cobertura debió de realizarse elevando el bloque con ayuda de palancas dispuestas en los bordes y accionadas consecutivamente. El espacio de elevación obtenido se rellenaba con tierra o bien se nivelaba con entramados de madera superpuestos. Poco a poco, la losa iba ganando altura. Una vez se había alcanzado la elevación suficiente, el bloque se deslizaba por el talud de tierra aplanada o por la superficie del entramado hasta el lugar que le correspondiese. Su avance se llevaba a cabo mediante apalancamiento, esta vez aplicando la fuerza en obtener un desplazamiento lateral.
Este procedimiento que, seguramente, debía de dar buenos resultados con bloques de pequeño y mediano tamaño -inferiores a 40 toneladas- es posible que no sirviese para elevar grandes losas. En los casos en que el bloque de piedra podía llegar a sobrepasar las 100 toneladas de peso, el sistema de elevación por aplicación de palancas en los bordes debió de complementarse con el empleo de una rudimentaria cabria, con el objeto de multiplicar la fuerza ejercida por la palanca. Una vez elevada la piedra, se debía de colocar sobre rodillos y se deslizaba por una calzada resistente hasta su lugar en el megalito.
Bien, hasta aquí parece quedar resuelto el problema de la construcción de los megalitos, aunque a costa de un esfuerzo tremendo y una inversión de tiempo considerable. Pero al echar un vistazo a algunos de los monumentos descubiertos hasta ahora, se plantean de nuevo enigmas de difícil solución.
La hipótesis que supone la utilización de rodillos para desplazar los bloques se basa en la observación de que la mayoría de las losas utilizadas presentan una de sus caras los suficientemente alisada como para permitir el deslizamiento; sin embargo, se han encontrado dólmenes con enormes losas de cobertura ásperas por ambas caras, lo que descarta la rodadura de los rodillos. ¿Cómo se construyeron estos dólmenes? ¿Se aprovechó la plasticidad de la arcilla mojada, haciendo resbalar la losa, una vez elevada, por un talud enfangado?
[color=red]Megalito de importantes proporciones.[/color]
o más frecuente, ante las enormes dificultades que debía de representar el transporte de los bloques de piedra, es que los monumentos megalíticos se encuentren en lugares próximos al sitio de extracción de los materiales. Sin embargo, no siempre es así y, en ocasiones, el monumento se encuentra a varios kilómetros de distancia de la cantera. Una losa del dolmen de falsa cúpula de El Soto(Huelva) fue transportada más de 38 kilómetros antes de ser colocada en el monumento. Aunque el caso más espectacular es el de las "piedras azules" (bluestones) de Stonehenge (Inglaterra); estos 24 bloques de piedra, con un peso total de más de 350 toneladas y que constituyen el segundo circulo del gran monumento, fueron extraídas de los montes Prescelly, en el País de Gales, e instaladas al norte de Salisbury, en un llano que dista 280 km del lugar de origen.
Y la cosa se complica más al descubrir en Pépieux (Francia), en la cima de un cerro, aislado y de laderas fuertemente inclinadas, la presencia de un dolmen con una losa de más de 30 toneladas de peso. ¿Cómo fue posible subir un bloque de piedra semejante hasta allí? Uno ya no puede evitar el pensar en dioses, gigantes o brujas.
Dioses llegados del cosmos
Los seres estelares, los carros con alas y las criaturas mitad hombre, mitad animal son tema de las leyendas y de la imaginería de todos los tiempos. Algunos consideran como un hecho histórico la visita de extraterrestres a nuestro planeta.
Según la Biblia, y tal como se enseña en el catecismo y en las escuelas dominicales de todo el mundo, somos descendientes de la primera pareja humana, Adán y Eva. Aunque en la actualidad son muy pocos los que creerían en esta historia al pie de la letra, es así como nos imaginamos el mito bíblico. Pero éste cuenta con un curiosa modificación textual, que normalmente no se comenta. El Génesis establece, de manera totalmente explícita,que fue agregada una segunda raza a la fusión de los genes humanos, un linaje que no era de este mundo, sino de "origen celestial". Inmediatamente antes de la descripción del Diluvio, en el capítulo 6 del Génesis, puede leerse: Y habiendo comenzado los hombres a multiplicarse sobre la Tierra, y engendrado hijas. Viendo los hijos de Dios las hijas de los hombres que eran hermosas, tomaron mujeres las que escogieron entre todas... Y había gigantes sobre la Tierra en aquellos días: porque después que los hijos de Dios entraron a las hijas de los hombres, y ellas tuvieron (los Nephilim, los "caídos", éstos son los poderosos desde la antigüedad varones de fama.
Estos versos bíblicos difieren de modo sorprendente del resto de la narrativa en torno a la creación, y han planteado más de un problema a traductores y teólogos. Pero, ¿por qué estos "hijos de Dios" se entrometen en los asuntos terrestres, cuando se dice que Dios creó a Adán a su imagen y semejanza, como representante suyo en la tierra?
El episodio de los "hijos de Dios" tiene la apariencia de un resto fósil de paganismo, que se había pasado por alto en las cuidadosas ediciones de generaciones enteras de devotos escribas judíos. Si se tratara de un ejemplo aislado, podría tranquilamente presentarse como un problema de exégesis bíblica. Pero no sólo en este oscuro versículo de la Biblia puede hallarse constancia de la misma extraña creencia en un período pasado, en el que seres provenientes del "cielo" habrían descendido a escoger sus esposas de entre los humanos. También está presente, por ejemplo, en los mitos griegos que relatan las aventuras amorosas de sus dioses; en la época clásica, cualquier noble griego que se preciara trataba de hacer remontar su ascendencia hasta uno u otro de los dioses del Olimpo.
Este tipo de aventuras amorosas entre mortales y seres de otros mundos aparecen con frecuencia en el folklore de los indios norteamericanos. Los indios thompson de la Columbia Británica cuentan cómo una vez una mujer casada fue capturada por "gente del cielo". Furiosas, todas las criaturas de la tierra emprendieron una guerra en vano contra los poderosos "hombres del cielo". Para llegar al cielo, la "gente de la tierra" construyó un endeble armazón que se desmoronó en cuanto "los del cielo" comenzaron a tomar represalias. Muchos murieron en la empresa, y se extinguieron enormes cantidades de especies animales. La versión de los indios quinalt de Washington refiere que los agresores llegaron del "país del cielo, donde están las estrellas".
Este sello neo-asirio (950-612ac) representa a tres criaturas sobrenaturales de hombre, pez y pájaro.
No siempre tales uniones concluían en tragedia. Los maoríes atribuyen indirectamente el origen de su civilización a un asunto amoroso ilícito entre la hija de un jefe y un príncipe del "país del cielo". El intruso fue atrapado por el jefe maorí, pero luego aceptado como yerno. Una delegación maorí obtuvo permiso para visitar el "país del cielo", donde fueron instruidos en valiosas artes por los seres superiores que allí habitaban. Relatos similares acerca de los tiempos en que se establecían relaciones íntimas entre seres del cielo y seres humanos figuran también en culturas muy distantes entre si. Los indios machiguenga de la jungla peruana narran que "gente de los cielos bajó a la tierra por un camino resplandeciente en el firmamento". Un mito japonés afirma que el acceso a la Tierra lo proporcionaba entonces una especie de puente, que permitía a los dioses hacer frecuentes visitas.
Preguntas sin respuesta
¿Cómo, entonces, hemos de interpretar estas curiosas -y a veces ridículas- leyendas? La antropología ortodoxa no ofrece una respuesta standard para tales historias, en las que salta a la vista el nexo con lo que actualmente se denomina "fenómenos paranormales". Algunas de las leyendas traen a la mente las historias de secuestros (o abducciones) efectuados por OVNIS en nuestros días. Y debería subrayarse que una parte de los llamados "encuentros con OVNIS" incluyen algún tipo de trato sexual con los extraterrestres.
¿No se tratará, tal vez, de alguna misteriosa cualidad de la psiquis humana, que fuerza a pueblos muy distantes a desarrollar fantasías similares alrededor de una creencia en seres inteligentes superiores al hombre? La respuesta alternativa -que estos relatos sean vestigios de algún tipo de contacto histórico entre el hombre y seres extraterrestres- resulta difícil de aceptar. Sin embargo, esta posibilidad ha sido discutida por un gran número de teóricos, cuyos razonamientos no deben ser descartados tan a la ligera.
Uno de los intentos serios de penetrar esta maraña de mito y creencias sobre los "hijos de los Dioses" fue efectuado por Tom Lethbridge, uno de los personajes más pintorescos de la arqueología inglesa hasta su muerte en 1971. En 1957 había renunciado indignado a su puesto de conservador de antigüedades anglosajonas en el Museo Arqueológico de Cambridge. Durante años había vivido malhumorado por la falta de imaginación de la mayoría de los arqueólogos, y la gota que colmó el vaso llegó cuando muchos de sus colegas rechazaron de plano su afirmación de que había gigantescas figuras de tiza que representaban dioses y símbolos astrales enterradas bajo el césped de Wandlebury Camp, en Cambridgeshire. Se renovó en Lethbridge un viejo interés por la rabdomancia, para el cual hubo de desarrollar técnicas refinadas, que aplicó luego con éxito a su investigación arqueológica. Sus estudios y escritos se ampliaron hasta incluir fenómenos extrasensoriales (PEs) y otros problemas parapsicológicos, y culminó sus trabajos con un polémico ensayo, The legend of the Sons of God (La leyenda de los hijos de Dios).
Según los aborígenes australianos, unos seres conocidos como Wondjina visitaron la tierra a bordo de Ovnis.
Lethbridge supo apreciar la dimensión del problema, que a su vez afecta a cuestiones fundamentales: ¿qué eran los dioses? ¿Por qué desde siempre la mayor parte de la humanidad ha creído que existían seres semejantes? por cierto, sus colegas académicos supieron darle abundantes explicaciones en los términos de sus propias teorías favoritas, pero la "leyenda de los hijos de Dios" parecía desafiar todo análisis: "¿Cómo encuadrar estas leyendas en cualquiera de los ismos conocidos? -preguntaba Lethbridge-. No se trata de totemismo, ni de antropomorfismo ni de nada por el estilo. Hay que aceptar como una realidad definitiva el hecho de que una raza conocida como los hijos de Dios emparentó con otra conocida como las hijas de los hombres."
"Asombrosas máquinas voladoras"
Lethbridge se basó en otras evidencias mitológicas acerca de los vehículos empleados por los antiguos "dioses". Elías había sido remolcado hasta el cielo en un carro de fuego; los dioses griegos del Olimpo viajaban en vehículos aéreos. Lethbridge aclaró que no se trataba solamente de un producto de la imaginación griega, "pues existían también leyendas hindúes sobre personajes divinos poseedores de asombrosas máquinas voladoras y armas destructivas. Para Lethbridge resultaba obvia la semejanza entre tales vehículos y los OVNIS de los tiempos modernos, y eso le condujo a una inevitable conclusión con respecto a la naturaleza de los "hijos de Dios". Con cierta perplejidad se atrevió a sugerir que esos mitos eran recuerdos de visitas extraterrestres y que, posiblemente, "hace cinco mil años o más" llegaron a la Tierra seres de otro mundo y elevaron a la humanidad uno o dos peldaños en la escala de la civilización mediante contactos y entrecruzamiento racial.
Tales ideas no eran nuevas, por supuesto, aunque Lethbridge llegara a ellas de manera independiente. En 1968, cuando estaba a punto de completar su manuscrito, apareció "Chariots of the gods" (Recuerdos del futuro), del suizo Erich von Daniken. Varios escritos habían abordado el tema de los "antiguos astronautas" mucho antes de que el libro de Von Daniken inteligentemente autopromocionado, le hiciera aparecer como un descubridor. Ya en el siglo XIX la ocultista Helena Blavatsky había afirmado que la civilización, y acaso la humanidad misma, se había originado en otro planeta. Y las pruebas antropológicas y mitológicas utilizadas por Von Dániken habían sido cuidadosamente coleccionadas por un gran número de investigadores, especialmente por los franceses Louis Pauwels y Jacques Bergier, los ingleses Raymond Drake, John Michelí y Brinsley Le Poer Trench (lord Clancarty, que hizo celebrar un debate sobre el tema OVNIS en la Cámara de los Lores en 1979) y el español Andreas Faber-Kaiser, autor de Sacerdotes o cosmonautas (Barcelona, Plaza y Janés, 1974).
Este grupo de escritores ha acumulado tal cantidad de pruebas (de calidad irregular), extraídas de tradiciones y creencias de todo el mundo, que su conjunto constituye un intrigante cuadro para afirmar la intervención extraterrestre en la historia del hombre. Las más convincentes de todas estas pruebas son las que hacen referencia a los omnipresentes mitos de los "héroes culturales", de misterioso origen, quienes al parecer enseñaron al hombre todas las artes de la civilización.
Muchas de estas leyendas sobre un "héroe cultural" parecen confirmar sorprendentemente la teoría de los "astronautas antiguos". Los pueblos de Babilonia conservaban historias acerca de una raza de seres con cola de pez que cada día salían del golfo Pérsico para enseñar a sus antepasados todas las artes y ciencias. Tales leyendas tienen un paralelo en el mito griego de los dioses anfibios llamados Telquinos, difusores de las técnicas metalúrgicas. La tribu de los Dogon, en Africa occidental, refiere que una parecida especie de seres-pez descendió de los cielos en un vehículo que, al girar, producía un ruido atronador. Los Dogon atribuyen el origen de su civilización a estos seres, llamados Nommos, y las tradiciones que se refieren a la estrella invisible Sirio B (cuna de los Nommo) presentan una exactitud alarmante, con lo que el "enigma de Sirio" se ha convertido en uno de los argumentos de más peso para la existencia de contactos extraterrestres en el pasado. Los aborígenes australianos atribuyen la creación y el ordenamiento del mundo a unos seres conocidos por el nombre de Wondjina. Se conservan pinturas rupestres de los Wondjina, y los indígenas australianos creen que habitan en misteriosos puntos luminosos del cielo -a los que los australianos blancos llaman OVNIS.
Los portadores de cultura que protagonizan estos mitos aparecen como muy posibles "extraterrestres", especialmente cuando se les asocia con vehículos volantes. Al igual que los primitivos galeses, los griegos creían que la agricultura fue enseñada al hombre, y no descubierta por él. La diosa Deméter envió a su protegido Triptolemo alrededor del mundo en un carro volador con ruedas aladas, tirado por dragones, para que distribuyera el grano y enseñara la agricultura y la fabricación del pan a todos los hombres. Algunas pinturas en vasos lo presentan sentado en un carro de dos ruedas, adornado con alas y serpientes. Automáticamente, uno se siente inclinado a recordar la famosa visión del profeta Ezequiel, esa "visión de Dios" que ocupa un lugar privilegiado en los textos sobre "astronautas antiguos". Sentado junto al río Chebar en Babilonia, Ezequiel vio a lo lejos un "torbellino" que se aproximaba; el torbellino se convirtió en una nube de fuego que luego aterrizó con gran estruendo. Así se vio frente a un vehículo deslumbrante que le parecía estar compuesto de ruedas, alas y criaturas vivientes. También llevaba un trono, sobre el cual iba sentada una "forma de aspecto humano". La semejanza con el carro alado de Triptolemo no puede ser puramente accidental (una moneda judía que data del siglo IV a.C. muestra a Jehová sentado sobre un vehículo parecido al del mito griego).
La más antigua moneda hebrea, que data del siglo IV ac. muestra a Jehová sentado en un carro alado.
Pero la mitología hindú es seguramente la más apropiada para todos los que creen en la intervención extraterrestre. Sus pintorescos relatos incluyen casi todos los elementos esenciales de las otras leyendas sobre "los hijos de Dios". Dioses y semidioses descienden del cielo, difunden el conocimiento y toman mujeres mortales por esposas. Estos seres vuelan sobre extraños animales o en magníficos vehículos que superan la velocidad del viento. Las epopeyas de la India describen batallas aéreas con "misiles" semejantes al rayo, capaces de destruir los sembrados y convertirlos en tierra yerma. Una de tales armas contiene el Poder del Universo y desprende "un humo más brillante que diez mil soles". según ciertos escritores como Raymond Drake y Erich von Daniken, todo lo que hay que hacer es leer "extraterrestres" cada vez que aparece la palabra "dioses", y las leyendas hindúes se nos revelarán como un verdadero relato de las andanzas de antiguos astronautas al estilo de La guerra de las galaxias.
Mientras los escritores especializados en el tema de los antiguos astronautas acumulan historia sobre historia acerca de dioses celestiales, héroes culturales, carros voladores y cosas semejantes, la idea de que los extraterrestres estuvieron presentes en la historia del hombre comienza a parecer como una explicación casi natural. El tema es lo suficientemente intrigante como para originar una demanda de pruebas "más convincentes"; o, en todo caso, una refutación definitiva. Debemos ir con cuidado al tratar de explicar un misterio (la leyenda de los "hijos de los dioses" mediante otro misterio (la vida extraterrestre). El elemento mitológico por sí solo es meramente sugestivo, una posible señal para abordar una zona inexplorada de la historia de la humanidad. Las leyendas de Homero encontraron su justificación muchos siglos después, cuando el arqueólogo Schliemann descubrió las ruinas de Troya y de Micenas; pero, ¿han encontrado los "dioses del espacio" a su Schliemann?
Vivimos en un planeta lleno de misterios que el hombre a lo largo de su existencia no ha podido develar.
Coincidencias extrañas, curiosidades geológicas, lugares místicos, sucesos terroríficos, regiones encantadas son ejemplos de una larga e intrigante lista de enigmas que encierra nuestra Tierra.
Atrévase a conocer los misterios con que el hombre ha convivido hasta el día de hoy sin poder encontrarles una explicación.
Enigmas Modernos
ANIMAL VIVO HALLADO DENTRO DE UNA PIEDRA
En 1851 en Blois, Francia, trabajadores hallaron un sapo vivo al partir un trozo de pedernal de aproximadamente seis kilos. Al ser liberado, saltó fuera del agujero y se alejó rápidamente, pero fue atrapado por los obreros, los cuales lo colocaron en el mismo espacio de la piedra y lo mandaron para su estudio, a la Sociedad de Ciencias.
El sapo fue llevado al sótano de la sede de la Sociedad, donde permaneció en la piedra, cuando se le quitaba la parte superior, en la oscuridad, permanecía quieto pero al estar iluminada la habitación el sapo trataba de escapar.
LA MALDICIÓN DE JAMES DEAN
El prometedor actor norteamericano James Dean murió en un trágico accidente automovilístico en septiembre de 1955. Después, cuando los restos del coche fueron llevados a un garaje, el motor se desprendió y cayó sobre un mecánico, rompiéndole ambas piernas. El motor fue comprado luego por un médico, que lo colocó en un coche de carreras, y murió poco después.
En la misma carrera pereció otro conductor que se había instalado la palanca de cambios del coche de Dean. Después, el automóvil del actor fue reconstruido.., y el garaje se incendió. Fue exhibido en Sacramento y cayó del pedestal, rompiendo la cadera a un adolescente. Más tarde, en Oregon, el camión que transportaba el coche patinó y se estrelló contra la fachada de una tienda. Finalmente, en 1959, se partió en 11 pedazos mientras estaba apoyado en una sólida base de acero
COINCIDENCIAS ASOMBROSAS
Franz Richter de 19 años nacido en Suecia, fue un joven voluntario enrolado en el Cuerpo de Transporte austríaco durante la Primera Guerra Mundial. Un día fue internado en el hospital aquejado de neumonía. En ese mismo hospital se hallaba internado otro paciente del Cuerpo de Transporte llamado también Franz Richter, de 19 años y también aquejado de neumonía.
.En 1975, en Bermudas, un hombre fue atropellado y muerto por un taxi al ir en una bicimoto. El hecho ocurrió exactamente un año después que su hermano fue muerto al ir conduciendo la misma bicimoto, por la misma calle y por el mismo taxista, que llevaba el mismo pasajero del accidente anterior.
Cuando el actor Anthony Hopkins firmó el contrato para interpretar un papel en la película La chica de Petrovka, basada en la novela homónima de George Feifer, trató en vano de hallar un ejemplar de la novela. Luego de recorrer las tiendas de Charing Cross Road, cansado y desilusionado, ingresó al metro de Leicester Square para regresar a su casa. En un banco de la estación encontró un ejemplar del libro, olvidado por un pasajero
EXTRAÑOS ESQUELETOS
En el condado de Bradford, Pennsylvania, en 1880 fueron encontrados, en un túmulo sepulcral, esqueletos humanos cuyos cráneos mostraban unos cuernos de cinco centímetros, encima de los arcos ciliares. La altura promedio de los esqueletos era de aproximadamente 2,13 metros. Su antigüedad se calculó en 800 años. Algunos de estos huesos fueron enviados al American Investigating Museum de Filadelfia, de donde parece que desaparecieron.
En la caverna de Lovelock, en 1911, mineros que trabajaban en los depósitos de guano, encontraron restos indios y una momia de una persona de una estatura de 1,98 metros. Un cráneo gigantesco hallado en esta caverna son exhibidos junto a fotografías y objetos encontrados en la caverna, en el museo Humboldt de Winnemucca. Midiendo la longitud de sus fémures se dedujo que pertenecía a un pueblo cuyos miembros tenían una estatura entre 1,80 y 3 metros.
CARRETERA FATAL
En el verano de 1929 fue inaugurada una nueva carretera entre Bremen y Bremerhaven, Alemania. En el lapso de un año, más de cien automovilistas se habían accidentado en forma muy misteriosa en ella.
Estos accidentes siempre sucedían en el kilómetro 239. Este era un tramo totalmente recto. Al ser interrogados por la policía, los sobrevivientes declaraban que al acercarse a ese lugar una rara sensación les había invadido y que una fuerza misteriosa se había posesionado de sus vehículos arrojándolos fuera de la carretera, sin poder impedirlo.
ESTO ES TODO POR AHORA???????......
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