En la casa habitan el enfermero Raúl Leisa, y la docente Alejandra Campos, junto a sus cinco hijos. Su pequeño hogar se vio inundado por vecinos de la ciudad que llegaron a hacer una cuadra de cola para pasar a ver el milagroso suceso.
La familia utilizó su living para improvisar un austero santuario. Colocaron a la virgen en una simple alacena, resguardada en una urna de madera y vidrio, desde donde se podía observar que lágrimas de un color rojo intenso salían de sus ojos, manchaban su túnica y llegaban a sus pies.
“Nosotros la compramos hace 12 años en Corrientes, cuando hicimos bautizar a nuestra hija Macarena. Al llegar a Cruz del Eje le hicimos esa caja de resguardo, que es hermética, y nunca se abrió”, contó Raúl Leisa, sorprendido tanto por el hecho en sí como por la repercusión generada en su comunidad.
Las lágrimas, de acuerdo al relato de la familia, comenzaron el domingo pasado. Sorprendidos, nadie podía darle una explicación a los que estaba sucediendo, aunque su espíritu religioso, les hizo encontrar alguna dilucidación por más que la misma no esté emparentada con la lógica. ”No sé explicar la sensación que sentí, un cimbronazo, un golpe interno”, dijo Leisa.
Según publica el diario La Voz del Interior, el obispo Santiago Olivera, titular de la diócesis de Cruz del Eje, recomendó “prudencia” a los feligreses. “Nuestra fe no necesita más que los signos del Evangelio. Manifestaciones de este tipo las iremos observando, las iremos viendo, con la misma prudencia que recomiendo”, dijo precavido el sacerdote, evitando pronunciarse en forma categórica. El hecho halló al jefe religioso católico de la región mientras estaba en Buenos Aires
El video
La familia utilizó su living para improvisar un austero santuario. Colocaron a la virgen en una simple alacena, resguardada en una urna de madera y vidrio, desde donde se podía observar que lágrimas de un color rojo intenso salían de sus ojos, manchaban su túnica y llegaban a sus pies.
“Nosotros la compramos hace 12 años en Corrientes, cuando hicimos bautizar a nuestra hija Macarena. Al llegar a Cruz del Eje le hicimos esa caja de resguardo, que es hermética, y nunca se abrió”, contó Raúl Leisa, sorprendido tanto por el hecho en sí como por la repercusión generada en su comunidad.
Las lágrimas, de acuerdo al relato de la familia, comenzaron el domingo pasado. Sorprendidos, nadie podía darle una explicación a los que estaba sucediendo, aunque su espíritu religioso, les hizo encontrar alguna dilucidación por más que la misma no esté emparentada con la lógica. ”No sé explicar la sensación que sentí, un cimbronazo, un golpe interno”, dijo Leisa.
Según publica el diario La Voz del Interior, el obispo Santiago Olivera, titular de la diócesis de Cruz del Eje, recomendó “prudencia” a los feligreses. “Nuestra fe no necesita más que los signos del Evangelio. Manifestaciones de este tipo las iremos observando, las iremos viendo, con la misma prudencia que recomiendo”, dijo precavido el sacerdote, evitando pronunciarse en forma categórica. El hecho halló al jefe religioso católico de la región mientras estaba en Buenos Aires
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