Juan Carlos Onganía

Juan Carlos Onganía (Marcos Paz, Argentina, 17 de marzo de 1914 – Buenos Aires, 8 de junio de 1995) fue un militar argentino que presidió de facto el país entre 1966 y 1970. Se destaca por ser el segundo presidente de facto que más duró en el poder.
Onganía ingresó al ejército en 1931, en el arma de caballería. Tuvo una carrera poco destacada pero eficiente hasta 1959, cuando fue ascendido al grado de general. Durante el gobierno de José María Guido, Onganía se reveló como uno de los líderes de la facción azul en el seno del ejército; a diferencia de los colorados, que consideraban al peronismo un movimiento clasista afín al comunismo y que debía ser erradicado, los azules apreciaban su carácter nacionalista y cristiano, y lo consideraban una fuerza moderada, útil para contener el avance de las ideas de extrema izquierda. El triunfo de los azules llevó al nombramiento de Onganía como Comandante en Jefe del Ejército en 1963, aunque ya los principios originales de cada una de las facciones se fueron diluyendo. Al asumir Arturo Umberto Illia, Onganía decidió pasar a un segundo plano. Sin embargo, a raíz de la insatisfacción de sectores exteriores, la prensa, y grandes empresas con la política nacionalista y socialdemocrata de éste, y a la decisión de Illia de revocar la proscripción del peronismo, Onganía lideró el golpe de Estado —llamado también Revolución Argentina— que lo derrocó.
Luego del golpe, recién asumido como presidente, comunicaba a la población:
Onganía rezando una plegaria durante un acto en Luján, 1969.
dijo:"Argentinos, he asumido el cargo de Presidente de la Nación que las Fuerzas Armadas han coincidido en conferirme, con brevedad de la circunstancia nacional que nos impone obligaciones inexcusables. Acepto ésta responsabilidad excepcional persuadido de que es menester producir en la República un cambio fundamental, una verdadera revolución que devuelva a nuestros argentinos su fe, su confianza y su orgullo"
Durante su gobierno desarrollo la teoría de la necesidad de atender primero el 'tiempo económico' sobre el 'tiempo social' y el 'tiempo político'. Onganía intentó mantener la participación de los distintos sectores del país en su gobierno mediante la formación de comités consultivos en áreas específicas de la política agraria, industrial y económica. Esta medida recibió fuertes críticas de los sectores más conservadores del ejército; finalmente, la disensión que provocó resultaría en el derrocamiento de Onganía y su pase a retiro.
La Noche de los Bastones Largos
Un mes después del golpe de estado, las universidades públicas argentinas estaban entonces organizadas de acuerdo a los principios de la Reforma Universitaria, que establecían la autonomía universitaria del poder político y el cogobierno tripartito de estudiantes, docentes y graduados.
El estallido ocurrió el 28 de julio de 1966 cuando estudiantes y docentes manifestaban en la Universidad. La represión fue particularmente violenta en las facultades de Ciencias Exactas y Naturales y de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.
La policía tenía órdenes de reprimir duramente. El nombre proviene de los bastones largos usados por la policía para golpear con dureza a las autoridades universitarias, los estudiantes, los profesores y los graduados, cuando los hicieron pasar por una doble fila al salir de los edificios, luego de ser detenidos.
Fueron detenidas 400 personas y destruidos laboratorios y bibliotecas universitarias. Como resultado de esta política represiva, cientos de científicos e investigadores se exiliaron, lo que constituyó una significativa "fuga de cerebros".
El gobierno de Onganía prohibió las representaciones del ballet El mandarín maravilloso de Béla Bartók y de La consagración de la primavera de Igor Stravinsky y posteriormente el estreno argentino en el Teatro Colón de la ópera de Alberto Ginastera y Manuel Mujica Láinez, Bomarzo, que venía de estrenarse en Washington.[1] La censura se extendió al cine con la prohibición de Blow Up de Michelangelo Antonioni y de espectaculos teatrales en el Instituto Di Tella entre otros.
Últimos años
En junio de 1969 renunció el gabinete en pleno. El nuevo ministro de economía convocó a paritarias para descomprimir la presión laboral, pero las aguas siguieron revueltas. Conflictos gremiales, paros activos, y puebladas como el cordobazo se manifestaban en todo el país. También empezaban a surgir las guerrillas urbanas como el ERP y Montoneros. En una reunión con los altos mandos castrenses fue consultado por los plazos estimados para la concreción de su mandato y el general respondió:
«Es un proceso muy largo. No se puede reestructurar la sociedad en 10 o 20 años.»
Muchos hicieron cuentas rápidas y pensaron en 1990, pero Onganía fue más lejos diciendo:
«Si es preciso se debe modificar la constitución, se debía pensar en un período transcurrido entre la Revolución de Mayo y la sanción de la constitución Argentina, lo que es equivalentes a 43 años para 2013.»
Según los calculos de esta basura en 2 años la sociedad argentina ya estará totalmente libre de pensamientos
oscuros que envenenaron la mente de los jovenes. De Perón ya nadie se acuerda, menos Evita. Ya estamos listos, la
izquierda ya no existe, no hay organizaciones sociales ni artistas subersivos, nadie habla de libertad ni de únion latinoamericana, no más distribución de la riqueza, ni derechos, ni pueblos originarios, un país EUROPEO, BLANCO Y CATOLICO !!!!!
Me sorprendió leer esto... NUNCA MAS !!!
Lo maravilloso de todo éste nuevo proceso politico latinoamericano es que ciertos sentidos volvimos a los 70 pero sin milicos... las ideas no murieron y seguimos de pie pensando que un mundo mejor es posible... SALUDOS AMIGOS !!!!
Fuente
http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Carlos_Ongan%C3%ADa