Es un poco largo, pero vale la pena leerlo.
Espero que alguien lo lea de principio a fin, porque hay varios conceptos interesantes.
Larga Vida a la Web:
Un llamado por los Estándares Abiertos y la Neutralidad
La Web es crítica, no solo para la revolución digital, sino para nuestra continua prosperidad -e incluso nuestra libertad. Como la democracia, necesita ser defendida
Por Tim Berners-Lee | 22 de Noviembre de 2010
La World Wide Web nació en mi escritorio en Ginebra, Suiza, en Diciembre de 1990. Consistía de un sitio web y un navegador, que estaban en la misma computadora. Esa simple instalación demostró un profundo concepto: que cualquier persona podría compartir información con cualquier otro, en cualquier parte. Es este espíritu, la Web se expandió rápidamente desde su inicio. Hoy, en su 20° Aniversario, la web está completamente integrada en nuestras vidas. Damos por hecho su existencia, esperando que "esté ahí" en todo momento, como la electricidad.
La Web evolucionó en una herramienta poderosa porque fue construida sobre principios igualitarios y porque miles de individuos, universidades y compañías han trabajado, tanto independiente como colectivamente, formando parte del Consorcio de la World Wide Web (www.w3.org), para expandir sus capacidades basado en esos principios.
La Web como la conocemos, está siendo amenazada de diferentes formas. Algunos de sus habitantes más exitosos han empezado a descartar sus principios. Inmensos sitios de redes sociales están aislando la información posteada por sus usuarios del resto de la Web. Proveedores de Internet inalámbricos están siendo tentados para ralentizar el tráfico a sitios con los que ellos no tienen negocios. Gobiernos -totalitarios y democráticos por igual- están monitoreando los hábitos de la gente en línea, poniendo en peligro derechos humanos importantes.
Si nosotros, los usuarios de la Web, permitimos que estas y otras tendencias continúen, la Web podría transformarse en islas fragmentadas. Podríamos perder la libertad de conectarnos con cualquier sitio que querramos. Los efectos nocivos podrían extenderse a los smartphones (teléfonos inteligentes) y las tablets, que también son portales a la extensa información que la Web provee.
¿Por qué debería importarte? Porque la Web es tuya. Es un recurso público del cual vos, tu negocio, tu comunidad y tu gobierno dependen. La Web también es vital para la democracia, un canal de comunicación que hace posible un diálogo continuo y global. La web es ahora más importante para la libre expresión que cualquier otro medio. Transfiere principios establecidos en la Constitución de EEUU, la Carta Magna inglesa, y otros documentos similares, a la era de la red: Libertad para no ser espiado, filtrado, censurado o desconectado.
Incluso hay gente que piensa que la Web es alguna especie de organismo vivo, y que si comienza a decaer, bueno, es una de esas cosas desafortunadas en las que no podemos ayudar. No es así. Nosotros creamos la Web, diseñando protocolos de computadoras y programas; este proceso está completamente bajo nuestro control. Nosotros elegimos qué propiedades queremos que tenga y cuáles no. No está de ninguna manera terminada (y definitivamente no está muerta). Si queremos ver lo que el gobierno está haciendo, qué hacen las compañías, entender el estado verdadero del planeta, encontrar la cura al Alzheimer, sin dejar de lado compartir fácilmente nuestras fotos con nuestros amigos, nosotros el público, la comunidad científica y la prensa debemos asegurarnos que los principios de la Web permanezcan intactos -no sólo para preservar lo que hemos ganado, sino para beneficiarnos de los grandes avances que están por venir.
La Universalidad es Clave
Varios principios son clave para asegurar que la Web se convierta en algo cada vez más valioso. El principio de diseño primario que posibilita la utilidad y crecimiento de la Web es la Universalidad. Cuando creas un link (o hipervínculo), podés apuntarlo adonde quieras. Eso significa que la gente debe poder poner lo que quiera en la Web, sin importar qué computadora tenga, que software use o que idioma hable e independientemente de si tiene una conexión inalámbrica o cableada. La Web debe poder ser usada por gente con capacidades diferentes. Debe trabajar con cualquier tipo de información, sea un documento o datos, y a su vez la información puede ser desde un "tweet" medio tonto a una investigación científica. Y debe ser accesible por cualquier clase de hardware que pueda conectarse a internet: estático o móvil, grandes pantallas o pequeñas.
Estas características pueden parecer obvias, intrínsecas o incluso sin importancia, pero ellas son la razón por la que el próximo sitio web de moda, o la nueva página del equipo de fútbol de tu hijo van a aparecer en la Web sin ninguna dificultad. La Universalidad es una gran ventaja, para cualquier sistema.
La Descentralización es otra característica de diseño importante. No tenés que tener la aprobación de ninguna autoridad central para añadir una página o hacer un link. Todo lo que debés hacer es usar tres protocolos simples y estándares: escribir la página en formato HTML, nombrarla con la convención URI, y ponerla a disposición en internet usando HTTP. La descentralización ha hecho posible la innovación en todas partes, y lo continuará haciendo.
La URI es la clave para la Universalidad. (Originalmente, lo nombré URI, pero pasó a conocerse como URL) La URI te permite seguir cualquier link, independientemente de a qué contenido apunta o quién publica ese contenido. Los links convierten al contenido de la web en algo muy valioso: un espacio de información interconectado.
Recientemente, muchas amenazas a la universalidad de la Web han aparecido. Compañías de Cablevisión que venden conectividad de internet están considerando limitar a sus usuarios de Internet para que puedan descargar sólo sus productos de entretenimiento. Los sitios de redes sociales presentan otro tipo de problemas. Facebook, LinkedIn, Friendster y otros adquieren valor al capturar información mientras la ingresás: tu cumpleaños, tu dirección de e-mail, tus gustos, y links indicando quién es amigo de quién y quién está en cuál fotografía. Los sitios ordenan estos bits de datos en bases de datos geniales y reusan esa información para ofrecer servicios de valor agregado -pero sólo dentro de sus sitios. Una vez que ingresás tus datos en uno de estos servicios, no podés usarlos fácilmente en otro sitio. Cada sitio es un "silo", ocultado de los demás. Sí, tus páginas del sitio están en la Web, pero tus datos no. Podés acceder a una página Web con una lista de personas que creaste en un sitio, pero no podés enviar esa lista, o items de ella, a otro sitio.
El aislamiento ocurre porque cada pieza de información no tiene una URI. Las conexiones entre los datos existen solo dentro del sitio. Entonces, mientras más entrás, más encerrado estás. Tu sitio de red social se convierte una plataforma central -un silo cerrado de contenido, y que no te da control total sobre tu información en él. Mientras más uso gane este tipo de arquitectura, más se fragmenta la Web, y menos disfrutamos un único y universal espacio de información.
Un peligro relacionado es que un sitio de red social -o un motor de búsqueda o un navegador- se haga tan grande que se convierta en un monopolio, lo que tiende a limitar la innovación. Como ha sido el caso desde que comenzó la Web, la innovación continua puede ser el mejor control y balance contra cualquier compañía o gobierno que intente denostar la universalidad. GnuSocial y Diaspora son proyectos en la Web que te permiten crear tu propia red social en su propio servidor, y conectar con cualquiera en cualquier otro sitio. El proyecto Status.net, que maneja sitios como identi.ca, te permite operar en un entorno similar a Twitter sin la centralización propia de Twitter.
Los Estándares Abiertos Promueven la Innovación
Permitiendo a cualquier sitio enlazar a cualquier otro sitio es necesario pero no suficiente para una Web fuerte. Las tecnologías básicas de la Web que necesitan los individuos y las compañías para desarrollar servicios poderosos deben estar disponibles gratis, sin pagar regalías. Amazon.com, por ejemplo, se convirtió en una gigante librería online, luego tienda de música, y luego tienda para casi todo, y sólo porque tenía acceso irrestricto y gratis a los estándares técnicos en los que opera la Web. Amazon, como cualquier otro usuario de la Web, podía usar HTML, URI y HTTP sin pedirle permiso a nadie y sin tener que pagar. Podía usar también las mejoras a esos estándares desarrollados por el Consorcio de la World Wide Web, para permitirles a sus clientes llenar formularios de pedidos virtuales, pagar online, calificar los productos, y así sucesivamente.
Por "Estándares Abiertos" me refiero a estándares que pueden tener a cualquier experto involucrado en su desarrollo, que han sido ampliamente aceptados, que están disponibles gratis en la Web, y que no tienen regalías (no es necesario pagar) para los desarrolladores o los usuarios. Estándares abiertos, sin regalías, que son fáciles de usar crean la rica diversidad de los sitios Web, desde grandes nombres como Amazon, Graigslist y Wikipedia a oscuros blogs escritos por adultos hasta videos caseros publicados por adolescentes.
Abierto también implica que podés construir tu propio sitio o el de tu compañía sin la aprobación de nadie. Cuando la Web comenzó, yo no tenía que pedir permiso o pagar regalías para usar los protocolos abiertos propios de Internet, como los conocidísimos TCP e IP. De manera similar, la política sin regalías del Consorcio de la Web dice que las compañías, universidades e individuos que contribuyen al desarrollo de un estándar deben aceptar que no cobrarán regalías a nadie que quiera usar el estándar.
Estándares abiertos sin regalías no quieren decir que una compañía o individuo no puede cobrarte por la creación de un programa para compartir fotos. Pueden cobrar. Y vos podrías elegir pagar si creés que es "mejor" que otros. El punto es que los estándares abiertos permiten muchas opciones, gratis y pagas.
De hecho, muchas compañías gastan plata para desarrollar aplicaciones extraordinarias precisamente porque están confiados que esas aplicaciones funcionarán para cualquiera, independientemente del hardware de su computadora, su sistema operativo, o su proveedor de servicio de Internet (ISP), lo cual es posible gracias a los estándares abiertos de la Web. La misma confianza ayuda a los científicos a gastar miles de horas creando bases de datos increíbles que pueden compartir información sobre proteínas, digamos, esperanzados a que ayude a curar enfermedades. Esa confianza logra que gobiernos como los EEUU o el Reino Unido pongan más y más información en línea para que los ciudadanos puedan controlarlos, haciendo el gobierno cada vez más transparente. Los estándares abiertos también proporcionan la posibilidad de creaciones impactantes: alguien puede usarlos de formas que nadie imaginó. Nos damos cuenta de esto cada día en la Web.
Al contrario, al no usar estándares abiertos se crean mundos cerrados. El sistema iTunes de Apple, por ejemplo, identifica canciones y videos usando URIs que son abiertas (id3). Pero en lugar de "http:" las direcciones comienzan con "itunes:", el cual es propietario. Podés acceder a un link "itunes:" sólo usando el propio programa propietario iTunes. No podés hacer un link de cualquier información del mundo iTunes -una canción o información de una banda. No podés enviarle ese link a alguien para que lo vea. Ya no estás en la web. El mundo de iTunes está centralizado y amurallado. Estás atrapado en una sola tienda, en lugar de estar en un mercado abierto. A pesar de las buenísimas características de esa tienda, su evolución está limitada a los pensamientos e ideas de una sola empresa.
Otras compañías también han creado mundos cerrados. La tendencia de las revistas, por ejemplo, para crear "aplicaciones" para smartphones, en lugar de crear aplicaciones Web es preocupante, porque ese material está fuera de la Web. No podés guardar algo en "favoritos" o mandar por mail un link a una página dentro de ellas. No podés twittearlo. Es mejor crear una aplicación Web que también funcionará en el navegador del smartphone, y las técnicas para hacerlo son cada vez mejores.
Alguna gente puede pensar que los mundos cerrados están bien. Los mundos son fáciles de usar y parecen darle a la gente lo que quiere. Pero como vimos en los '90 con el sistema de información de America Online que daba acceso restringido a sólo una parte de la Web, estos "jardines amurallados", sin importar lo lindos que sean, nunca pueden competir en diversidad, riqueza e innovación con el mercado loco, apasionante de la Web fuera de sus puertas. Si un jardín amurallado es lo suficientemente poderoso para el mercado, puede sin embargo retrasar el crecimiento del resto.
Mantener la Web separada de Internet
Manteniendo la Web universal y manteniendo sus estándares abiertos ayuda a la gente a inventar nuevos servicios. Pero un tercer principio -la separación de capas- separa el diseño de la Web del de Internet.
Esta separacíon es fundamental. La Web es una aplicación que funciona en Internet, que es una red electrónica que transmite paquetes de información entre millones de computadoras de acuerdo a unos pocos protocolos abiertos. Una analogía es que la Web es un electrodoméstico que funciona conectado a la red eléctrica. Una heladera o una impresora pueden funcionar mientras usen unos pocos protocolos estándar -en EEUU, cosas como operar a 120 Voltios y 60 Hertz. De igual manera, cualquier aplicación -entre ellas la Web, los e-mails o la mensajería instantánea- pueden funcionar en Internet mientras usen unos pocos protocolos estándar de Internet, como TCP e IP.
Los fabricantes pueden mejorar las heladeras e impresoras sin alterar cómo funciona la electricidad, y las compañías de servicio pueden mejorar la red eléctrica sin alterar la forma en que funcionan los electrodomésticos. Las dos capas de tecnología trabajan juntas pero pueden avanzar independientemente. La separación de las capas es crucial para la innovación. En 1990 la Web funcionó sobre Internet sin cambiarla, al igual que todos sus cambios desde entonces. Y en ese tiempo, las conexiones de Internet se han acelerado desde 300 bits por segundo a 300 millones de bits por segundo (Mbps) sin que la Web haya tenido que ser rediseñada para hacer uso de las mejoras.
Derechos Humanos Electrónicos
Aunque los diseños de la Web e Internet están separados, un usuario de la Web es también un usuario de Internet y por lo tanto cuenta con que Internet esté libre de interferencias. En los viejos tiempos era demasiado difícil técnicamente que una compañía o país manipulara Internet para interferir con los usuarios individuales de la Web. La tecnología para la interferencia se ha vuelto más poderosa. En 2007, BitTorrent, una compañía cuyo protocolo de red "punto a punto" permite que la gente comparta música, videos y otros archivos directamente sobre Internet, se quejó ante la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) que el gigante proveedor de Internet (ISP) Comcast estaba bloqueando o ralentizando a los usuarios que usaban la aplicación BitTorrent. La FCC le dijo a Comcast que detenga esa práctica, pero en Abril de 2010 una corte federal dictaminó que la FCC no podía pedirle a Comcast eso. Un buen ISP intentará acomodar el tráfico para que cuando el ancho de banda de achique, se deje de lado lo no crucial, de una manera transparente, para que los usuarios lo sepan. Un línea muy fina separa esta acción de hacer lo mismo para discriminar.
La distinción marca el principio de la neutralidad de la red. La neutralidad de la red implica que si yo pagué por una conexión a Internet de una cierta calidad, digamos, 300 Mbps, y vos pagaste por esa calidad, entonces nuestras comunicaciones deberían ocurrir a esa calidad. Proteger este concepto prevendría que un gran ISP te envíe video de una compañía de medios que le pertenece a 300 Mbps pero te envíe videos de una compañía de la competencia a menos velocidad. Eso lleva a discriminación comercial. Otras complicaciones podrían surgir. ¿Qué pasaría si tu ISP te facilitara la conexión a determinada zapatería online, pero te complicara tu conexión con alguna otra? Eso sería un tremendo control. ¿Y qué sería si el ISP te complicara ir a sitios de ciertos partidos políticos, o religiones, o sitios de evolución?
Desafortunadamente, en Agosto, Google y Verizon por alguna razón sugirieron que la neutralidad de la red no debería aplicar a conexiones de teléfonos celulares. Mucha gente de áreas rurales, desde Ohio hasta Uganda, tienen acceso a Internet sólo vía teléfonos celulares; exceptuar a lo inalámbrico de la neutralidad de la red dejaría a esos usuarios con un servicio con potencial de discriminación. Aparte, es bizarro pensar que mi derecho fundamental a acceder a la fuente de información de mi gusto sólo debería ser aplicable cuando estoy en mi computadora conectado por WiFi en casa, pero no cuando uso mi teléfono celular.
Un medio de comunicación neutral es la base de una economía de mercado, democracia, y ciencia justas y competitivas. De nuevo a comenzado el debate de si se necesita una ley para proteger la neutralidad de la red. Es necesaria. A pesar de que Internet y la Web normalmente predominan gracias a la falta de regulación, algunos valores básicos deben ser preservados legalmente.
Sin espiar
Otras amenazas a la Web son el resultado de meterse con Internet, incluyendo el espiar. En 2008 una compañía, Phorm, encontró una manera para que los ISP "espíen" dentro de los paquetes de información que se enviaban. El ISP podía determinar cada URI que cualquier cliente navegara. Entonces el ISP podía crear un perfil de los sitios que visitó el usuario y producir publicidad dirigida.
Acceder a la información dentro de un paquete de internet es equivalente a pinchar un teléfono o abrir el correo. Las URIs que visita la gente revelan mucho sobre ellos. Una compañía que compre perfiles URI de potenciales empleados podría usarlos para discriminar al contratar gente con ciertas tendencias políticas, por ejemplo. Compañías de seguros podrían discriminar a gente que haya visitado páginas con síntomas cardíacos en la Web. Acechadores podrían usar los perfiles para elegir sus objetivos. Todos nosotros usaríamos la Web de forma muy distinta si supiéramos que nuestros clics pueden ser monitoreados y los datos compartidos con otros interesados.
La libertad de expresión también debería protegerse. La Web debería ser como una hoja de papel en blanco: lista para ser escrita, sin control de lo que se escribe. Hace unos meses, Google acusó al gobierno chino de hackear en sus bases de datos para encontrar los e-mails de disidentes del régimen. El supuesto hackeo ocurrió luego de que Google se resistiera las demandas del gobierno de censurar algunos documentos de su motor de búsqueda.
Los gobiernos totalitarios no son los únicos que violan los derechos en la red de sus ciudadanos. En Francia, una ley creada en 2009, llamada Hadopi, le permite a una nueva agencia (que lleva el mismo nombre) desconectar de Internet a un hogar por un año si alguien del grupo familiar es acusado por una compañía de medios (discográfica, de películas, etc.) de haber "pirateado" música o video. Luego de mucha oposición, en Octubre el Concejo Constitucional de Francia requirió que un juez revise el caso antes de cortar el acceso, pero si se aprueba, el hogar puede ser desconectado sin el Debido Proceso. En Reino Unido, la Ley de Economía Digital fue aprobada rápidamente en Abril, permitiéndole al gobierno ordenarle a un ISP desconectar a cualquiera que aparezca en una lista de gente sospechosa (NdT: WTF!?) de violación de derechos de autor. En Septiembre, el Senado de EEUU introdujo la Ley para Combatir los Delitos Online, que permitiría al gobierno crear una lista negra de sitios -alojados en EEUU o no- que sean acusados de infringir la ley y presionar u obligar a todos los ISPs bloquear el acceso a esos sitios.
En estos casos, no hay Debido Proceso de acuerdo a la ley que proteja a la gente antes de ser desconectada o que se bloqueen sus sitios. Dadas las muchas formas en que la Web es hoy crucial para nuestras vidas y nuestro trabajo, la desconexión es una forma de privación de la libertad. Mirando hacia la Magna Carta, deberíamos quizá afirmar: "Ninguna persona u organización debería ser privada de la posibilidad de conectarse con otros sin el debido proceso de la ley y con la presunción de inocencia".
Cuando se violan tus derechos de red, es necesario el repudio público. Los ciudadanos en todo el mundo se quejaron por los pedidos de China a Google, tanto que la Secretaria de Estado Hillary Clinton dijo que el gobierno de Estados Unidos apoyaba la posición de Google y que la libertad de Internet -y con ella la libre expresión en la Web- debería convertirse en un punto crucial de la política exterior norteamericana. En Octubre, Finlandia hizo que el acceso a la banda ancha, a una velocidad de 1 Mbps, sea un derecho legal para todos sus ciudadanos.
De aquí hacia el futuro
Mientras se mantengan los principios básicos de la Web, su evolución constante no esté en manos de ninguna persona u organización -ni las mías ni nungún otra. Si podemos preservar los principios, la Web promete algunas capacidades fantásticas en el futuro.
Por ejemplo, la última versión de HTML, llamada HTML5, no es sólo un lenguaje de la Web, sino ya una plataforma de cómputo que hará a las aplicaciones Web aún más poderosas de lo que ya son. La proliferación de smartphones hará a la Web aún más central en nuestras vidas. El acceso inalámbrico será un acontecimiento importante para los países en desarrollo, donde mucha gente no tiene conexión cableada (por teléfono o por cable), pero tienen capacidad de conexión inalámbrica. Mucho más necesita hacerse, por supuesto, incluyendo la accesibilidad para personas discapacitadas y la creación de páginas que se vean bien en todas las pantallas, desde gigantes pantallas en 3D que cubren una pared a ventanas del tamaño de un reloj.
Un gran ejemplo de lo que promete el futuro, y combina las fortalezas de todos los principios, es datos entralazados (NdT: es linked data, mejor no sé traducirlo). La Web de hoy es bastante eficiente para ayudar a la gente a publicar y encontrar documentos, pero nuestros programas de computadora no pueden leer o manipular los datos dentro de estos documentos. A medida que se resuelve este problema, la Web se convertirá en algo mucho más útil, porque los datos de casi todos los aspectos de nuestras vidas se están creando a un ritmo asombroso. En medio de todos esos datos está el conocimiento de cómo curar enfermedades, hacer prosperar negocios y gobernar nuestro mundo más eficientemente.
Los científicos están trabajando en los mayores esfuerzos para poner los datos entrelazados en la Web. Los investigadores, por ejemplo, están dándose cuenta que en muchos casos no hay un solo laboratorio o banco de almacenamiento de datos suficiente para descubirir nuevas drogas. La información necesaria para entender las complejas interacciones entre las enfermedades, los procesos biológicos del cuerpo humano, y la gran cantidad de agentes químicos está desparramada por todo el mundo en miles de bases de datos, hojas de cálculo y documentos.
Un triunfo relaciona el descubrimiento de una droga para combatir la enfermedad de Alzheimer. Un gran número de laboratorios de investigación corporativos y gubernamentales dejaron de lado su usual negativa a abrir sus bancos de datos y crearon la Iniciativa de Neuroimágenes para la Enfermedad de Alzheimer. Postearon una increíble cantidad de información de sus pacientes e imágenes de sus cerebros como datos entrelazados, los cuales habían estudiado incontables veces, para avanzar en su investigación. En una demostración que presencié, un científico hizo la pregunta: "¿Cuántas proteínas están involucradas en la traducción de señales y están relacionadas a neuronas piramidales?" Cuando la puso en Google, la pregunta obtuvo 233.000 resultados y ninguna respuesta. Al poner la pregunta en el mundo de las bases de datos interrelacionadas, sin embargo, surgió un pequeño número de proteínas específicas que tenían esas propiedades.
Los sectores financieros y de inversión también pueden beneficiarse con los datos entrelazados. Se generan ganancias, en gran parte, al encontrar patrones en un grupo cada vez más diversificado de fuentes de información. Los datos también están en todas nuestras vidas. Cuando vas a tu sitio de red social y agregás a un recién llegado como amigo, eso establece una relación. Y esa relación es un dato.
Los datos entrelazados generan ciertas preocupaciones con las que tendremos que lidiar. Por ejemplo, nuevas capacidades de integración de datos podrían generar problemas de privacidad que no son tenidos en cuenta por las leyes de nuestro tiempo. Deberemos examinar las opciones culturales, legales y técnicas que preservarán la privacidad sin perder los beneficios de las capacidades para compartir datos.
Hoy es un tiempo emocionante. Desarrolladores Web, compañías, gobiernos y ciudadanos deberán trabajar juntos de manera abierta y mancomunada, como lo hemos hecho hasta ahora, para preservar los principios fundamentales de la Web, así como también los de Internet, asegurando que los protocolos tecnológicos y convenciones sociales que establezcamos respeten valores humanos básicos. La meta de la Web es servir a la humanidad. La construimos para que los que vengan en el futuro sean capaces de crear cosas que nosotros no podemos imaginar.
Sobre el Autor
Tim Berners-Lee inventó la World Wide Web. Hoy es el director del Consorcio Internacional de la World Wide Web, con sede en el MIT (Massachusetts Institute of Technology) de EEUU. También es profesor de Ingeniería en el MIT y profesor de electrónica y ciencia computacional en la Universidad de Southampton en Inglaterra.
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Bueno, este es mi primer post y realmente pienso que vale la pena compartirlo.
Estuve traduciendo esto desde hoy a la mañana; no está perfecto, pero creo que está mejor que con un traductor online y transmite claramente los pensamientos del autor.
Intenté ponerle color con algunas imágenes, espero que sea de su agrado y, más importante, que hayan podido leerlo y aprender más (como me pasó a mi) sobre este gran invento que es la Web.
Saludos, y buena vida para todos.
Espero que alguien lo lea de principio a fin, porque hay varios conceptos interesantes.
Larga Vida a la Web:
Un llamado por los Estándares Abiertos y la Neutralidad
La Web es crítica, no solo para la revolución digital, sino para nuestra continua prosperidad -e incluso nuestra libertad. Como la democracia, necesita ser defendida
Por Tim Berners-Lee | 22 de Noviembre de 2010
La World Wide Web nació en mi escritorio en Ginebra, Suiza, en Diciembre de 1990. Consistía de un sitio web y un navegador, que estaban en la misma computadora. Esa simple instalación demostró un profundo concepto: que cualquier persona podría compartir información con cualquier otro, en cualquier parte. Es este espíritu, la Web se expandió rápidamente desde su inicio. Hoy, en su 20° Aniversario, la web está completamente integrada en nuestras vidas. Damos por hecho su existencia, esperando que "esté ahí" en todo momento, como la electricidad.
La Web evolucionó en una herramienta poderosa porque fue construida sobre principios igualitarios y porque miles de individuos, universidades y compañías han trabajado, tanto independiente como colectivamente, formando parte del Consorcio de la World Wide Web (www.w3.org), para expandir sus capacidades basado en esos principios.
La Web como la conocemos, está siendo amenazada de diferentes formas. Algunos de sus habitantes más exitosos han empezado a descartar sus principios. Inmensos sitios de redes sociales están aislando la información posteada por sus usuarios del resto de la Web. Proveedores de Internet inalámbricos están siendo tentados para ralentizar el tráfico a sitios con los que ellos no tienen negocios. Gobiernos -totalitarios y democráticos por igual- están monitoreando los hábitos de la gente en línea, poniendo en peligro derechos humanos importantes.
Si nosotros, los usuarios de la Web, permitimos que estas y otras tendencias continúen, la Web podría transformarse en islas fragmentadas. Podríamos perder la libertad de conectarnos con cualquier sitio que querramos. Los efectos nocivos podrían extenderse a los smartphones (teléfonos inteligentes) y las tablets, que también son portales a la extensa información que la Web provee.
¿Por qué debería importarte? Porque la Web es tuya. Es un recurso público del cual vos, tu negocio, tu comunidad y tu gobierno dependen. La Web también es vital para la democracia, un canal de comunicación que hace posible un diálogo continuo y global. La web es ahora más importante para la libre expresión que cualquier otro medio. Transfiere principios establecidos en la Constitución de EEUU, la Carta Magna inglesa, y otros documentos similares, a la era de la red: Libertad para no ser espiado, filtrado, censurado o desconectado.
Incluso hay gente que piensa que la Web es alguna especie de organismo vivo, y que si comienza a decaer, bueno, es una de esas cosas desafortunadas en las que no podemos ayudar. No es así. Nosotros creamos la Web, diseñando protocolos de computadoras y programas; este proceso está completamente bajo nuestro control. Nosotros elegimos qué propiedades queremos que tenga y cuáles no. No está de ninguna manera terminada (y definitivamente no está muerta). Si queremos ver lo que el gobierno está haciendo, qué hacen las compañías, entender el estado verdadero del planeta, encontrar la cura al Alzheimer, sin dejar de lado compartir fácilmente nuestras fotos con nuestros amigos, nosotros el público, la comunidad científica y la prensa debemos asegurarnos que los principios de la Web permanezcan intactos -no sólo para preservar lo que hemos ganado, sino para beneficiarnos de los grandes avances que están por venir.
La Universalidad es Clave
Varios principios son clave para asegurar que la Web se convierta en algo cada vez más valioso. El principio de diseño primario que posibilita la utilidad y crecimiento de la Web es la Universalidad. Cuando creas un link (o hipervínculo), podés apuntarlo adonde quieras. Eso significa que la gente debe poder poner lo que quiera en la Web, sin importar qué computadora tenga, que software use o que idioma hable e independientemente de si tiene una conexión inalámbrica o cableada. La Web debe poder ser usada por gente con capacidades diferentes. Debe trabajar con cualquier tipo de información, sea un documento o datos, y a su vez la información puede ser desde un "tweet" medio tonto a una investigación científica. Y debe ser accesible por cualquier clase de hardware que pueda conectarse a internet: estático o móvil, grandes pantallas o pequeñas.
Estas características pueden parecer obvias, intrínsecas o incluso sin importancia, pero ellas son la razón por la que el próximo sitio web de moda, o la nueva página del equipo de fútbol de tu hijo van a aparecer en la Web sin ninguna dificultad. La Universalidad es una gran ventaja, para cualquier sistema.
La Descentralización es otra característica de diseño importante. No tenés que tener la aprobación de ninguna autoridad central para añadir una página o hacer un link. Todo lo que debés hacer es usar tres protocolos simples y estándares: escribir la página en formato HTML, nombrarla con la convención URI, y ponerla a disposición en internet usando HTTP. La descentralización ha hecho posible la innovación en todas partes, y lo continuará haciendo.
La URI es la clave para la Universalidad. (Originalmente, lo nombré URI, pero pasó a conocerse como URL) La URI te permite seguir cualquier link, independientemente de a qué contenido apunta o quién publica ese contenido. Los links convierten al contenido de la web en algo muy valioso: un espacio de información interconectado.
Recientemente, muchas amenazas a la universalidad de la Web han aparecido. Compañías de Cablevisión que venden conectividad de internet están considerando limitar a sus usuarios de Internet para que puedan descargar sólo sus productos de entretenimiento. Los sitios de redes sociales presentan otro tipo de problemas. Facebook, LinkedIn, Friendster y otros adquieren valor al capturar información mientras la ingresás: tu cumpleaños, tu dirección de e-mail, tus gustos, y links indicando quién es amigo de quién y quién está en cuál fotografía. Los sitios ordenan estos bits de datos en bases de datos geniales y reusan esa información para ofrecer servicios de valor agregado -pero sólo dentro de sus sitios. Una vez que ingresás tus datos en uno de estos servicios, no podés usarlos fácilmente en otro sitio. Cada sitio es un "silo", ocultado de los demás. Sí, tus páginas del sitio están en la Web, pero tus datos no. Podés acceder a una página Web con una lista de personas que creaste en un sitio, pero no podés enviar esa lista, o items de ella, a otro sitio.
El aislamiento ocurre porque cada pieza de información no tiene una URI. Las conexiones entre los datos existen solo dentro del sitio. Entonces, mientras más entrás, más encerrado estás. Tu sitio de red social se convierte una plataforma central -un silo cerrado de contenido, y que no te da control total sobre tu información en él. Mientras más uso gane este tipo de arquitectura, más se fragmenta la Web, y menos disfrutamos un único y universal espacio de información.
Un peligro relacionado es que un sitio de red social -o un motor de búsqueda o un navegador- se haga tan grande que se convierta en un monopolio, lo que tiende a limitar la innovación. Como ha sido el caso desde que comenzó la Web, la innovación continua puede ser el mejor control y balance contra cualquier compañía o gobierno que intente denostar la universalidad. GnuSocial y Diaspora son proyectos en la Web que te permiten crear tu propia red social en su propio servidor, y conectar con cualquiera en cualquier otro sitio. El proyecto Status.net, que maneja sitios como identi.ca, te permite operar en un entorno similar a Twitter sin la centralización propia de Twitter.
Los Estándares Abiertos Promueven la Innovación
Permitiendo a cualquier sitio enlazar a cualquier otro sitio es necesario pero no suficiente para una Web fuerte. Las tecnologías básicas de la Web que necesitan los individuos y las compañías para desarrollar servicios poderosos deben estar disponibles gratis, sin pagar regalías. Amazon.com, por ejemplo, se convirtió en una gigante librería online, luego tienda de música, y luego tienda para casi todo, y sólo porque tenía acceso irrestricto y gratis a los estándares técnicos en los que opera la Web. Amazon, como cualquier otro usuario de la Web, podía usar HTML, URI y HTTP sin pedirle permiso a nadie y sin tener que pagar. Podía usar también las mejoras a esos estándares desarrollados por el Consorcio de la World Wide Web, para permitirles a sus clientes llenar formularios de pedidos virtuales, pagar online, calificar los productos, y así sucesivamente.
Por "Estándares Abiertos" me refiero a estándares que pueden tener a cualquier experto involucrado en su desarrollo, que han sido ampliamente aceptados, que están disponibles gratis en la Web, y que no tienen regalías (no es necesario pagar) para los desarrolladores o los usuarios. Estándares abiertos, sin regalías, que son fáciles de usar crean la rica diversidad de los sitios Web, desde grandes nombres como Amazon, Graigslist y Wikipedia a oscuros blogs escritos por adultos hasta videos caseros publicados por adolescentes.
Abierto también implica que podés construir tu propio sitio o el de tu compañía sin la aprobación de nadie. Cuando la Web comenzó, yo no tenía que pedir permiso o pagar regalías para usar los protocolos abiertos propios de Internet, como los conocidísimos TCP e IP. De manera similar, la política sin regalías del Consorcio de la Web dice que las compañías, universidades e individuos que contribuyen al desarrollo de un estándar deben aceptar que no cobrarán regalías a nadie que quiera usar el estándar.
Estándares abiertos sin regalías no quieren decir que una compañía o individuo no puede cobrarte por la creación de un programa para compartir fotos. Pueden cobrar. Y vos podrías elegir pagar si creés que es "mejor" que otros. El punto es que los estándares abiertos permiten muchas opciones, gratis y pagas.
De hecho, muchas compañías gastan plata para desarrollar aplicaciones extraordinarias precisamente porque están confiados que esas aplicaciones funcionarán para cualquiera, independientemente del hardware de su computadora, su sistema operativo, o su proveedor de servicio de Internet (ISP), lo cual es posible gracias a los estándares abiertos de la Web. La misma confianza ayuda a los científicos a gastar miles de horas creando bases de datos increíbles que pueden compartir información sobre proteínas, digamos, esperanzados a que ayude a curar enfermedades. Esa confianza logra que gobiernos como los EEUU o el Reino Unido pongan más y más información en línea para que los ciudadanos puedan controlarlos, haciendo el gobierno cada vez más transparente. Los estándares abiertos también proporcionan la posibilidad de creaciones impactantes: alguien puede usarlos de formas que nadie imaginó. Nos damos cuenta de esto cada día en la Web.
Al contrario, al no usar estándares abiertos se crean mundos cerrados. El sistema iTunes de Apple, por ejemplo, identifica canciones y videos usando URIs que son abiertas (id3). Pero en lugar de "http:" las direcciones comienzan con "itunes:", el cual es propietario. Podés acceder a un link "itunes:" sólo usando el propio programa propietario iTunes. No podés hacer un link de cualquier información del mundo iTunes -una canción o información de una banda. No podés enviarle ese link a alguien para que lo vea. Ya no estás en la web. El mundo de iTunes está centralizado y amurallado. Estás atrapado en una sola tienda, en lugar de estar en un mercado abierto. A pesar de las buenísimas características de esa tienda, su evolución está limitada a los pensamientos e ideas de una sola empresa.
Otras compañías también han creado mundos cerrados. La tendencia de las revistas, por ejemplo, para crear "aplicaciones" para smartphones, en lugar de crear aplicaciones Web es preocupante, porque ese material está fuera de la Web. No podés guardar algo en "favoritos" o mandar por mail un link a una página dentro de ellas. No podés twittearlo. Es mejor crear una aplicación Web que también funcionará en el navegador del smartphone, y las técnicas para hacerlo son cada vez mejores.
Alguna gente puede pensar que los mundos cerrados están bien. Los mundos son fáciles de usar y parecen darle a la gente lo que quiere. Pero como vimos en los '90 con el sistema de información de America Online que daba acceso restringido a sólo una parte de la Web, estos "jardines amurallados", sin importar lo lindos que sean, nunca pueden competir en diversidad, riqueza e innovación con el mercado loco, apasionante de la Web fuera de sus puertas. Si un jardín amurallado es lo suficientemente poderoso para el mercado, puede sin embargo retrasar el crecimiento del resto.
Mantener la Web separada de Internet
Manteniendo la Web universal y manteniendo sus estándares abiertos ayuda a la gente a inventar nuevos servicios. Pero un tercer principio -la separación de capas- separa el diseño de la Web del de Internet.
Esta separacíon es fundamental. La Web es una aplicación que funciona en Internet, que es una red electrónica que transmite paquetes de información entre millones de computadoras de acuerdo a unos pocos protocolos abiertos. Una analogía es que la Web es un electrodoméstico que funciona conectado a la red eléctrica. Una heladera o una impresora pueden funcionar mientras usen unos pocos protocolos estándar -en EEUU, cosas como operar a 120 Voltios y 60 Hertz. De igual manera, cualquier aplicación -entre ellas la Web, los e-mails o la mensajería instantánea- pueden funcionar en Internet mientras usen unos pocos protocolos estándar de Internet, como TCP e IP.
Los fabricantes pueden mejorar las heladeras e impresoras sin alterar cómo funciona la electricidad, y las compañías de servicio pueden mejorar la red eléctrica sin alterar la forma en que funcionan los electrodomésticos. Las dos capas de tecnología trabajan juntas pero pueden avanzar independientemente. La separación de las capas es crucial para la innovación. En 1990 la Web funcionó sobre Internet sin cambiarla, al igual que todos sus cambios desde entonces. Y en ese tiempo, las conexiones de Internet se han acelerado desde 300 bits por segundo a 300 millones de bits por segundo (Mbps) sin que la Web haya tenido que ser rediseñada para hacer uso de las mejoras.
Derechos Humanos Electrónicos
Aunque los diseños de la Web e Internet están separados, un usuario de la Web es también un usuario de Internet y por lo tanto cuenta con que Internet esté libre de interferencias. En los viejos tiempos era demasiado difícil técnicamente que una compañía o país manipulara Internet para interferir con los usuarios individuales de la Web. La tecnología para la interferencia se ha vuelto más poderosa. En 2007, BitTorrent, una compañía cuyo protocolo de red "punto a punto" permite que la gente comparta música, videos y otros archivos directamente sobre Internet, se quejó ante la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) que el gigante proveedor de Internet (ISP) Comcast estaba bloqueando o ralentizando a los usuarios que usaban la aplicación BitTorrent. La FCC le dijo a Comcast que detenga esa práctica, pero en Abril de 2010 una corte federal dictaminó que la FCC no podía pedirle a Comcast eso. Un buen ISP intentará acomodar el tráfico para que cuando el ancho de banda de achique, se deje de lado lo no crucial, de una manera transparente, para que los usuarios lo sepan. Un línea muy fina separa esta acción de hacer lo mismo para discriminar.
La distinción marca el principio de la neutralidad de la red. La neutralidad de la red implica que si yo pagué por una conexión a Internet de una cierta calidad, digamos, 300 Mbps, y vos pagaste por esa calidad, entonces nuestras comunicaciones deberían ocurrir a esa calidad. Proteger este concepto prevendría que un gran ISP te envíe video de una compañía de medios que le pertenece a 300 Mbps pero te envíe videos de una compañía de la competencia a menos velocidad. Eso lleva a discriminación comercial. Otras complicaciones podrían surgir. ¿Qué pasaría si tu ISP te facilitara la conexión a determinada zapatería online, pero te complicara tu conexión con alguna otra? Eso sería un tremendo control. ¿Y qué sería si el ISP te complicara ir a sitios de ciertos partidos políticos, o religiones, o sitios de evolución?
Desafortunadamente, en Agosto, Google y Verizon por alguna razón sugirieron que la neutralidad de la red no debería aplicar a conexiones de teléfonos celulares. Mucha gente de áreas rurales, desde Ohio hasta Uganda, tienen acceso a Internet sólo vía teléfonos celulares; exceptuar a lo inalámbrico de la neutralidad de la red dejaría a esos usuarios con un servicio con potencial de discriminación. Aparte, es bizarro pensar que mi derecho fundamental a acceder a la fuente de información de mi gusto sólo debería ser aplicable cuando estoy en mi computadora conectado por WiFi en casa, pero no cuando uso mi teléfono celular.
Un medio de comunicación neutral es la base de una economía de mercado, democracia, y ciencia justas y competitivas. De nuevo a comenzado el debate de si se necesita una ley para proteger la neutralidad de la red. Es necesaria. A pesar de que Internet y la Web normalmente predominan gracias a la falta de regulación, algunos valores básicos deben ser preservados legalmente.
Sin espiar
Otras amenazas a la Web son el resultado de meterse con Internet, incluyendo el espiar. En 2008 una compañía, Phorm, encontró una manera para que los ISP "espíen" dentro de los paquetes de información que se enviaban. El ISP podía determinar cada URI que cualquier cliente navegara. Entonces el ISP podía crear un perfil de los sitios que visitó el usuario y producir publicidad dirigida.
Acceder a la información dentro de un paquete de internet es equivalente a pinchar un teléfono o abrir el correo. Las URIs que visita la gente revelan mucho sobre ellos. Una compañía que compre perfiles URI de potenciales empleados podría usarlos para discriminar al contratar gente con ciertas tendencias políticas, por ejemplo. Compañías de seguros podrían discriminar a gente que haya visitado páginas con síntomas cardíacos en la Web. Acechadores podrían usar los perfiles para elegir sus objetivos. Todos nosotros usaríamos la Web de forma muy distinta si supiéramos que nuestros clics pueden ser monitoreados y los datos compartidos con otros interesados.
La libertad de expresión también debería protegerse. La Web debería ser como una hoja de papel en blanco: lista para ser escrita, sin control de lo que se escribe. Hace unos meses, Google acusó al gobierno chino de hackear en sus bases de datos para encontrar los e-mails de disidentes del régimen. El supuesto hackeo ocurrió luego de que Google se resistiera las demandas del gobierno de censurar algunos documentos de su motor de búsqueda.
Los gobiernos totalitarios no son los únicos que violan los derechos en la red de sus ciudadanos. En Francia, una ley creada en 2009, llamada Hadopi, le permite a una nueva agencia (que lleva el mismo nombre) desconectar de Internet a un hogar por un año si alguien del grupo familiar es acusado por una compañía de medios (discográfica, de películas, etc.) de haber "pirateado" música o video. Luego de mucha oposición, en Octubre el Concejo Constitucional de Francia requirió que un juez revise el caso antes de cortar el acceso, pero si se aprueba, el hogar puede ser desconectado sin el Debido Proceso. En Reino Unido, la Ley de Economía Digital fue aprobada rápidamente en Abril, permitiéndole al gobierno ordenarle a un ISP desconectar a cualquiera que aparezca en una lista de gente sospechosa (NdT: WTF!?) de violación de derechos de autor. En Septiembre, el Senado de EEUU introdujo la Ley para Combatir los Delitos Online, que permitiría al gobierno crear una lista negra de sitios -alojados en EEUU o no- que sean acusados de infringir la ley y presionar u obligar a todos los ISPs bloquear el acceso a esos sitios.
En estos casos, no hay Debido Proceso de acuerdo a la ley que proteja a la gente antes de ser desconectada o que se bloqueen sus sitios. Dadas las muchas formas en que la Web es hoy crucial para nuestras vidas y nuestro trabajo, la desconexión es una forma de privación de la libertad. Mirando hacia la Magna Carta, deberíamos quizá afirmar: "Ninguna persona u organización debería ser privada de la posibilidad de conectarse con otros sin el debido proceso de la ley y con la presunción de inocencia".
Cuando se violan tus derechos de red, es necesario el repudio público. Los ciudadanos en todo el mundo se quejaron por los pedidos de China a Google, tanto que la Secretaria de Estado Hillary Clinton dijo que el gobierno de Estados Unidos apoyaba la posición de Google y que la libertad de Internet -y con ella la libre expresión en la Web- debería convertirse en un punto crucial de la política exterior norteamericana. En Octubre, Finlandia hizo que el acceso a la banda ancha, a una velocidad de 1 Mbps, sea un derecho legal para todos sus ciudadanos.
De aquí hacia el futuro
Mientras se mantengan los principios básicos de la Web, su evolución constante no esté en manos de ninguna persona u organización -ni las mías ni nungún otra. Si podemos preservar los principios, la Web promete algunas capacidades fantásticas en el futuro.
Por ejemplo, la última versión de HTML, llamada HTML5, no es sólo un lenguaje de la Web, sino ya una plataforma de cómputo que hará a las aplicaciones Web aún más poderosas de lo que ya son. La proliferación de smartphones hará a la Web aún más central en nuestras vidas. El acceso inalámbrico será un acontecimiento importante para los países en desarrollo, donde mucha gente no tiene conexión cableada (por teléfono o por cable), pero tienen capacidad de conexión inalámbrica. Mucho más necesita hacerse, por supuesto, incluyendo la accesibilidad para personas discapacitadas y la creación de páginas que se vean bien en todas las pantallas, desde gigantes pantallas en 3D que cubren una pared a ventanas del tamaño de un reloj.
Un gran ejemplo de lo que promete el futuro, y combina las fortalezas de todos los principios, es datos entralazados (NdT: es linked data, mejor no sé traducirlo). La Web de hoy es bastante eficiente para ayudar a la gente a publicar y encontrar documentos, pero nuestros programas de computadora no pueden leer o manipular los datos dentro de estos documentos. A medida que se resuelve este problema, la Web se convertirá en algo mucho más útil, porque los datos de casi todos los aspectos de nuestras vidas se están creando a un ritmo asombroso. En medio de todos esos datos está el conocimiento de cómo curar enfermedades, hacer prosperar negocios y gobernar nuestro mundo más eficientemente.
Los científicos están trabajando en los mayores esfuerzos para poner los datos entrelazados en la Web. Los investigadores, por ejemplo, están dándose cuenta que en muchos casos no hay un solo laboratorio o banco de almacenamiento de datos suficiente para descubirir nuevas drogas. La información necesaria para entender las complejas interacciones entre las enfermedades, los procesos biológicos del cuerpo humano, y la gran cantidad de agentes químicos está desparramada por todo el mundo en miles de bases de datos, hojas de cálculo y documentos.
Un triunfo relaciona el descubrimiento de una droga para combatir la enfermedad de Alzheimer. Un gran número de laboratorios de investigación corporativos y gubernamentales dejaron de lado su usual negativa a abrir sus bancos de datos y crearon la Iniciativa de Neuroimágenes para la Enfermedad de Alzheimer. Postearon una increíble cantidad de información de sus pacientes e imágenes de sus cerebros como datos entrelazados, los cuales habían estudiado incontables veces, para avanzar en su investigación. En una demostración que presencié, un científico hizo la pregunta: "¿Cuántas proteínas están involucradas en la traducción de señales y están relacionadas a neuronas piramidales?" Cuando la puso en Google, la pregunta obtuvo 233.000 resultados y ninguna respuesta. Al poner la pregunta en el mundo de las bases de datos interrelacionadas, sin embargo, surgió un pequeño número de proteínas específicas que tenían esas propiedades.
Los sectores financieros y de inversión también pueden beneficiarse con los datos entrelazados. Se generan ganancias, en gran parte, al encontrar patrones en un grupo cada vez más diversificado de fuentes de información. Los datos también están en todas nuestras vidas. Cuando vas a tu sitio de red social y agregás a un recién llegado como amigo, eso establece una relación. Y esa relación es un dato.
Los datos entrelazados generan ciertas preocupaciones con las que tendremos que lidiar. Por ejemplo, nuevas capacidades de integración de datos podrían generar problemas de privacidad que no son tenidos en cuenta por las leyes de nuestro tiempo. Deberemos examinar las opciones culturales, legales y técnicas que preservarán la privacidad sin perder los beneficios de las capacidades para compartir datos.
Hoy es un tiempo emocionante. Desarrolladores Web, compañías, gobiernos y ciudadanos deberán trabajar juntos de manera abierta y mancomunada, como lo hemos hecho hasta ahora, para preservar los principios fundamentales de la Web, así como también los de Internet, asegurando que los protocolos tecnológicos y convenciones sociales que establezcamos respeten valores humanos básicos. La meta de la Web es servir a la humanidad. La construimos para que los que vengan en el futuro sean capaces de crear cosas que nosotros no podemos imaginar.
Sobre el Autor
Tim Berners-Lee inventó la World Wide Web. Hoy es el director del Consorcio Internacional de la World Wide Web, con sede en el MIT (Massachusetts Institute of Technology) de EEUU. También es profesor de Ingeniería en el MIT y profesor de electrónica y ciencia computacional en la Universidad de Southampton en Inglaterra.
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Bueno, este es mi primer post y realmente pienso que vale la pena compartirlo.
Estuve traduciendo esto desde hoy a la mañana; no está perfecto, pero creo que está mejor que con un traductor online y transmite claramente los pensamientos del autor.
Intenté ponerle color con algunas imágenes, espero que sea de su agrado y, más importante, que hayan podido leerlo y aprender más (como me pasó a mi) sobre este gran invento que es la Web.
Saludos, y buena vida para todos.
