¡Hola! Soy matiastheancient y últimamente estoy posteando en T todas las leyendas urbanas que encuentro en mis investigaciones. Hoy quiero traerles algo diferente que seguro le va a gustar a todos los cazadores de leyendas. Mi primer Megapost de Leyendas urbanas.
Primero y antes que nada me gustaría explicar la definición de leyenda urbana. Una leyenda urbana es un relato que pertenece al folclor de un determinado lugar que aunque tengan ciertos toques de elementos sobrenaturales se afirman como cosas que pasaron en la realidad. Muchas de ellas parten de hechos, lugares, personas y situaciones reales que son de cierta forma exageradas o cambiadas para para adecuarlas en un lugar y tiempo mas cercano al que las narra. Es por eso que estas leyendas tienen muchas versiones (para no decir infinidades). Yo por ejemplo postee estos últimos dias una leyenda que sucedió en la ciudad de Mar del Plata donde un muchacho practicaba la necrofilia y en mi blog personal introduje la versión de La Plata (Ya que mi blog pertenece a leyendas urbanas mas especificas de la zona sur de Buenos Aires). Es por esto que muchas leyendas tienen similitudes por diferentes partes del globo. Por ejemplo la chica de blanco de la ruta 4 y la Banshee de las rutas de EEUU.
Sin mas que escribir y ampliarme en la definición (O lo que opine yo sobre estas leyendas) voy a compartir un par de estos cuentos folclóricos con uds. Espero que les gusten!!!
María vivía con sus padres en Chascomús.
A los diecinueve años se fué a vivir sola a Buenos Aires. Alquilaba un pequeño departamento en el barrio de Once. Cerca de la Facultad de Medicina, donde se había anotado. Le parecía fascinante la ciudad vista desde un octavo piso. Toda para ella. Los edificios, las luces, las inmensas avenidas.
Si bien en la facultad pudo conocer gente nueva y con bastante onda los trabajos que le daban le resultaban dificilísimos. A tal punto que un Viernes invitó a dos compañeras para que la ayudaran. Y ya que está se quedaron a cenar juntas.
Una vez que se fueron, a eso de las once, se quedó estudiando. Le pareció oir ruidos en la cocina. Fué a fijarse y no vió nada. Siguió con su tarea hasta que a las doce se acostó.
Otra mañana cuando abrió los ojos escuchó unos pasos que caminaban de prisa hacia el balcón. Se levantó. Corrió a mirar y si bien no encontró a nadie notó que la ventana estaba abierta. Lo que le llamó la atención.
Después hizo lo de siempre. Desayunó leche con galletitas, se duchó y salió caminando hacia la facultad. Si bien los trabajos que le daban le seguían resultando difíciles ya no lo eran tanto como al principio. De a poco iba logrando adaptarse. A la vez que se hacía de nuevas amigas.
Una noche estaba preparando fideos en la cocina. Le pareció que desde la pequeña ventana que tenía alguien la observaba. Dió vuelta la cara pero no vió a nadie. Una vez que estaba comiendo en la mesa del living tuvo la misma sensación. Desvió la mirada hacia la ventana y observó que unas manos se tomaban de las rejas del balcón. Corrió a fijarse sin que las pudiera volver a ver. Lo que hizo que optara por cerrar la persiana.
Esto ya estaba empezando a preocuparla. Lo habló con varias amigas de la facultad y le dijeron que se cuide. Que Buenos Aires no es como Chascomús, que hay mucha inseguridad.
Mientras tanto seguía con su habitual ritmo de vida. Ahora estaba un poco nerviosa.
Tenía que rendir en dos semanas y no sabía casi nada. De modo que se la pasaba todo el tiempo yendo de la facultad a su departamento. Donde permanecía estudiando horas enteras. Se acostaba como a las tres de la mañana. Y los días que no tenía que ir se levantaba alrededor de las siete para luego comer algo y ponerse a estudiar.
En ese tiempo solo tuvo problemas una noche. Cuando varias veces sonó el teléfono, ella atendía y del otro lado no contestaba nadie. Era silencio absoluto. Entonces optó por dejarlo descolgado.
Finalmente los días pasaron y rindió bien. Estaba contenta. Y para festejar decidió invitar a varias amigas y amigos a su casa para tomar algo y después salir a bailar.
Cuando volvió, a eso de las seis de la mañana se fué a dormir. Enseguida se despertó de un sobresalto. Le pareció que alguien la fotografió. Aunque en el estado en que se hallaba a causa de las cervezas y los tragos que se había tomado no pudo distinguir si era verdad o lo soñó.
Peor fué lo que le ocurrió una tarde en la que se estaba bañando. Del otro lado de la mampara distinguió una figura humana. Se quedó dura a causa del miedo. Abrió la mampara y alcanzó a ver unos zapatos que salian corriendo. Después no observó nada mas.
Se vistió. Llamó a varias amigas y amigos para contarles y preguntarles si alguno de ellos le había hecho una broma pero le contestaron que no. También le dijeron que no hable con cualquiera, que cierre la puerta bien con la traba y la llave y que no le de a nadie sus datos.
Otro Sábado iba a tomar algo a un bar con tres amigas. Mientras se peinaba alcanzó a ver en el espejo la cara de un hombre encapuchado. Pegó un grito. Este salió corriendo hacia el balcón, donde se trepo por la baranda hasta perderse de vista. Sin embargo para no quedarse sola en su casa pensando decidió salir igual.
Luego pasaron varios dias sin que María tuviese algún problema. También hubo un Viernes en el que después de preparar pizza y torta invitó a cenar a sus padres. A quienes ademas de verlos después de un largo tiempo aprovechó para mostrarles su nuevo departamento. Sin embargo para no preocuparlos optó por no decirles nada acerca de estos episodios que le venían sucediendo.
Hasta que hubo una mañana en la que pasó un momento horrible. Fué cuando al despertarse descubrió que, sentado en una silla, la estaba observando ese hombre encapuchado. Quien tenía los pantalones bajos. Y con una suave voz le preguntó si estaba bien. Después se los subió y salió corriendo hacia la puerta de entrada.
María se quedo temblando en la cama. Sentía que ese sujeto la estaba molestando cada vez mas al tiempo que no sabía como hacer para evitarlo. Finalmente se levantó y salió a la facultad intentando despejarse un poco. Comió algo allí antes de entrar y no se duchó por temor a que le ocurriera algún hecho desagradable. A la tarde tenía miedo de volver sola a su departamento. Así que lo hizo junto a una amiga. Quien además la invitó a dormir a su casa aprovechando que esa noche su hermana no iba a estar.También cenaron en un restaurante que quedaba en la esquina.
Al otro día regresó a su departamento sin que le ocurriera nada malo. Estuvo una semana así, lo que la tranquilizó un poco.
Un Sábado quedó en ir a bailar con dos amigas y tres amigos. Estaba cenando en el living cuando escuchó que el vidrio se abría. Giró la vista y observó a un hombre mayor de saco y corbata, quien la obligó a desnudarse. Ella pegó un grito y él apuntándole con un arma le dijo que se callara y le haga caso. Lo mismo hizo cuando sonó su celular, dándole la orden para que lo apagara. Luego la obligó a ir a la cama.
Al llegar a la pieza la empujó contra el colchón mientras empezaba a desvestirse. Una vez que estaban los dos desnudos él empezo a manosearla. Después la beso en la boca.
Hasta que de repente aparecieron dos policias. Quienes apuntaron contra el hombre diciendo que soltara el arma y dejara en paz a la chica. Luego lo esposaron, le pidieron algunos datos a María y se lo llevaron. María se vistio. Empezó a llorar y temblar de miedo.
Al rato golpearon la puerta. Eran los amigos con los que había quedado en ir a bailar junto a su vecina. Una señora de unos sesenta años que vino a enterarse de lo que pasaba debido a que le pareció extraño el impresionante grito que pegó ella. En cambio sus amigos luego de abrazarla le dijeron que vinieron a ver que le ocurría. Ya que como no atendía los llamados que les hacían a su celular y con todo lo que ella les decía optaron por llamar a la policia.
Luego la acompañaron algunas horas hasta que a eso de las cuatro de la mañana María se fué a dormir.
Estuvo en el departamento unos pocos días mas y después decidió volver a vivir con sus padres en Chacomús.
La historia comenzó en realidad en las páginas policiales de los periódicos, cuando se informó de ataques sexuales a varias jóvenes de la zona por parte de “uno o más individuos disfrazados”; altos, al parecer, cubiertos de pelaje oscuro, y además lo que llamaba la atención era la increíble agilidad que poseian.
De echo, cuando los casos fuerón numerosos, la policía se aposto en lugares estratégico con el fin de capturarlos. Pero esto sólo evidenció la habilidad de que eran poseedores, pues sus escapes de redadas prácticamente perfectas eran impresionantes. En ocasiones, se afirmaba que uno de estos seres había sido rodeado en un terreno baldío, aparentemente escondido entre los matorrales, pero cuando treinta o cuarenta hombres cargaron sobre ese punto se encontraron con la sorpresa de que dicho ser habia desaparecido.
A medida que pasaba el tiempo las apariciones se multiplicaron. Lo que dio la pauta de que se lidiaba con un número significativo de seres ya que en una misma noche eran múltiples las observaciones en puntos muy alejados. Los vecinos comenzaron a tomar sus propios recaudos, se armaron, y la emprendieron a tiros con todo bulto que se moviera en la noche.
Algunos de estos casos son interesantes. En una ocasión, por ejemplo, una familia escuchó aterrada cómo algo golpeaba y arañaba su ventana. Sus gritos alertaron a algunos vecinos, quienes salieron a la calle con tiempo de observar cómo una delgada silueta peluda y negruzca ganaba la oscuridad. Dos de estos observadores estaban armados, por lo que se echaron en persecución del ser, disparándole a distancias no superiores a cinco metros. Dos veces, según los testimonios, el ente cayó al suelo por el impacto de los balazos pero en ambos casos se levantó y continuó corriendo como si nada le hubiese afectado.
Pero hay algo más. En esos días, pobladores de la zona completamente aterrorizados y desilusionados por los fracasos en la investigación policial comenzaron a solicitar en gran número el apoyo de profesionales en parapsicología, buena parte de ellos provenientes de localidades muy alejadas del epicentro de los hechos (lo que invalida la suposición de que los propios colegas zonales incentivaran los rumores con fines monetarios).
Me consta que muchos de ellos encontraron en los “hombres gato” un gran parecido a súcubos, los demonios del medievo que se materializaban para atacar sexualmente o perturbar la paz espiritual de los hombres). La violenta desaparición de los fenómenos unos días más tarde, casi tan violenta como fue su irrupción ha llevado a la conclusión de que fue el esfuerzo psíquico conjunto de un número grande de entrenados expertos lo que puso fin a esta pesadilla o, desde mi punto de vista, un subconsciente colectivo.
El mito, habla sobre la misteriosa chica que se ve comúnmente, dicen bastantes personas del barrio, en la esquina de Vicente López y Azcuénaga donde, durante muchos años, los chicos del lugar evitaron seducir a las chicas que frecuentaban las específicamente esa zona del barrio (Y más aun si estas estaban llorando).
Comúnmente, según cuentan las leyendas… las damas de blanco, las lloronas y también conocidas como Banshess son espíritus femeninos que moran por ciertos lugares buscando venganza sobre los hombres. La mayoría de las leyendas que tratan comúnmente a estos espíritus hablan sobre la locura que genero a una mujer, cuando al descubrir que su esposo la engañaba, mataba a sus hijos. Y así, por miedo a reencontrarse con ellos en la otra vida, prefieren morar por la tierra y tomar venganza de todo hombre que engaña a su mujer dándole una muerte atroz y terrible.
En lo personal, apoyo su moción.
Ahora si… sin escribir mas para evitar aburrirlos… Doy inicio al mito.
Rufinita Cambaceres, era una joven aristócrata hija de Eugenio Cambaceres un escritor de la década del 1800 y Luisa Baccini, al morir su padre de Tuberculosis, su madre paso a ser la “favorita” de Hipólito Yrigoyen (nuestro único Presidente soltero).
Para ese entonces Rufina ya había cumplido catorce años, era muy agraciada y cantidad de mozos rondaban la antigua casona de Montes de Oca, sin obtener no obstante sus favores. Ella sabía a quién amaba, con ese silencio que la caracterizaba.
Corría el año 1902, algunos hablan de 1903…, pero fue el día 31 de mayo en que Rufina cumplía sus diecinueve años, y Luisa había dispuesto una importante celebración para terminar luego la noche en el Teatro Colón disfrutando de una función lírica. Tales eran los planes. Sin embargo, el destino movió los hilos en un sentido diferente.
Según cuentan, ese día del cumpleaños diecinueve de Rufina, recibió de labios de su amiga íntima una revelación que desencadenaría los hechos subsiguientes. Pues que el mismísimo novio de la niña mantenía relaciones con su bella madre, que eran amantes. El impacto que le produjo esta confidencia ocasionó a Rufina tal lacerante dolor, que su corazón literalmente se destrozó y le provocó la muerte en el acto.
Uno de los médicos presentes diagnosticó un síncope. Tres médicos certificaron que Rufina había muerto.
Hipólito Yrigoyen se cuidó de acompañar a Luisa e inhumar sus restos en la Recoleta.
Sin embargo, esta funesta historia no había acabado aún; el espanto recién comenzaba.
Un par de días más tarde, el cuidador de la bóveda de los Cambaceres debió comunicar a Luisa que descubrió abierto y con la tapa quebrada el féretro de Rufina. El cajón se había movido; y cuando lo abrieron, encontraron a la joven con el rostro y las manos arañados y amoratados.
Se cuenta que Rufina habría sido víctima de un ataque de catalepsia y despertó en la oscuridad del sepulcro para rendirse y volver a morir después de una desconsolada y estéril pelea.
Oficialmente se manifestó que se había tratado de un hurto, dado que la niña había sido enterrada con sus joyas más lucidas; no obstante, a Luisa le tocó vivir el resto de su vida remordida por el conocimiento y certidumbre de que su hija había padecido un ataque de catalepsia por lo que fue sepultada viva.
Se dice que la joven Rufina, vaga entre las bóvedas por las noches, llorando por amor con su corazón destrozado…
Espero que les haya gustado.
Primero y antes que nada me gustaría explicar la definición de leyenda urbana. Una leyenda urbana es un relato que pertenece al folclor de un determinado lugar que aunque tengan ciertos toques de elementos sobrenaturales se afirman como cosas que pasaron en la realidad. Muchas de ellas parten de hechos, lugares, personas y situaciones reales que son de cierta forma exageradas o cambiadas para para adecuarlas en un lugar y tiempo mas cercano al que las narra. Es por eso que estas leyendas tienen muchas versiones (para no decir infinidades). Yo por ejemplo postee estos últimos dias una leyenda que sucedió en la ciudad de Mar del Plata donde un muchacho practicaba la necrofilia y en mi blog personal introduje la versión de La Plata (Ya que mi blog pertenece a leyendas urbanas mas especificas de la zona sur de Buenos Aires). Es por esto que muchas leyendas tienen similitudes por diferentes partes del globo. Por ejemplo la chica de blanco de la ruta 4 y la Banshee de las rutas de EEUU.
Sin mas que escribir y ampliarme en la definición (O lo que opine yo sobre estas leyendas) voy a compartir un par de estos cuentos folclóricos con uds. Espero que les gusten!!!
EL EXTRAÑO VISITANTE - BARRIO DEL ONCE
María vivía con sus padres en Chascomús.
A los diecinueve años se fué a vivir sola a Buenos Aires. Alquilaba un pequeño departamento en el barrio de Once. Cerca de la Facultad de Medicina, donde se había anotado. Le parecía fascinante la ciudad vista desde un octavo piso. Toda para ella. Los edificios, las luces, las inmensas avenidas.
Si bien en la facultad pudo conocer gente nueva y con bastante onda los trabajos que le daban le resultaban dificilísimos. A tal punto que un Viernes invitó a dos compañeras para que la ayudaran. Y ya que está se quedaron a cenar juntas.
Una vez que se fueron, a eso de las once, se quedó estudiando. Le pareció oir ruidos en la cocina. Fué a fijarse y no vió nada. Siguió con su tarea hasta que a las doce se acostó.
Otra mañana cuando abrió los ojos escuchó unos pasos que caminaban de prisa hacia el balcón. Se levantó. Corrió a mirar y si bien no encontró a nadie notó que la ventana estaba abierta. Lo que le llamó la atención.
Después hizo lo de siempre. Desayunó leche con galletitas, se duchó y salió caminando hacia la facultad. Si bien los trabajos que le daban le seguían resultando difíciles ya no lo eran tanto como al principio. De a poco iba logrando adaptarse. A la vez que se hacía de nuevas amigas.
Una noche estaba preparando fideos en la cocina. Le pareció que desde la pequeña ventana que tenía alguien la observaba. Dió vuelta la cara pero no vió a nadie. Una vez que estaba comiendo en la mesa del living tuvo la misma sensación. Desvió la mirada hacia la ventana y observó que unas manos se tomaban de las rejas del balcón. Corrió a fijarse sin que las pudiera volver a ver. Lo que hizo que optara por cerrar la persiana.
Esto ya estaba empezando a preocuparla. Lo habló con varias amigas de la facultad y le dijeron que se cuide. Que Buenos Aires no es como Chascomús, que hay mucha inseguridad.
Mientras tanto seguía con su habitual ritmo de vida. Ahora estaba un poco nerviosa.
Tenía que rendir en dos semanas y no sabía casi nada. De modo que se la pasaba todo el tiempo yendo de la facultad a su departamento. Donde permanecía estudiando horas enteras. Se acostaba como a las tres de la mañana. Y los días que no tenía que ir se levantaba alrededor de las siete para luego comer algo y ponerse a estudiar.
En ese tiempo solo tuvo problemas una noche. Cuando varias veces sonó el teléfono, ella atendía y del otro lado no contestaba nadie. Era silencio absoluto. Entonces optó por dejarlo descolgado.
Finalmente los días pasaron y rindió bien. Estaba contenta. Y para festejar decidió invitar a varias amigas y amigos a su casa para tomar algo y después salir a bailar.
Cuando volvió, a eso de las seis de la mañana se fué a dormir. Enseguida se despertó de un sobresalto. Le pareció que alguien la fotografió. Aunque en el estado en que se hallaba a causa de las cervezas y los tragos que se había tomado no pudo distinguir si era verdad o lo soñó.
Peor fué lo que le ocurrió una tarde en la que se estaba bañando. Del otro lado de la mampara distinguió una figura humana. Se quedó dura a causa del miedo. Abrió la mampara y alcanzó a ver unos zapatos que salian corriendo. Después no observó nada mas.
Se vistió. Llamó a varias amigas y amigos para contarles y preguntarles si alguno de ellos le había hecho una broma pero le contestaron que no. También le dijeron que no hable con cualquiera, que cierre la puerta bien con la traba y la llave y que no le de a nadie sus datos.
Otro Sábado iba a tomar algo a un bar con tres amigas. Mientras se peinaba alcanzó a ver en el espejo la cara de un hombre encapuchado. Pegó un grito. Este salió corriendo hacia el balcón, donde se trepo por la baranda hasta perderse de vista. Sin embargo para no quedarse sola en su casa pensando decidió salir igual.
Luego pasaron varios dias sin que María tuviese algún problema. También hubo un Viernes en el que después de preparar pizza y torta invitó a cenar a sus padres. A quienes ademas de verlos después de un largo tiempo aprovechó para mostrarles su nuevo departamento. Sin embargo para no preocuparlos optó por no decirles nada acerca de estos episodios que le venían sucediendo.
Hasta que hubo una mañana en la que pasó un momento horrible. Fué cuando al despertarse descubrió que, sentado en una silla, la estaba observando ese hombre encapuchado. Quien tenía los pantalones bajos. Y con una suave voz le preguntó si estaba bien. Después se los subió y salió corriendo hacia la puerta de entrada.
María se quedo temblando en la cama. Sentía que ese sujeto la estaba molestando cada vez mas al tiempo que no sabía como hacer para evitarlo. Finalmente se levantó y salió a la facultad intentando despejarse un poco. Comió algo allí antes de entrar y no se duchó por temor a que le ocurriera algún hecho desagradable. A la tarde tenía miedo de volver sola a su departamento. Así que lo hizo junto a una amiga. Quien además la invitó a dormir a su casa aprovechando que esa noche su hermana no iba a estar.También cenaron en un restaurante que quedaba en la esquina.
Al otro día regresó a su departamento sin que le ocurriera nada malo. Estuvo una semana así, lo que la tranquilizó un poco.
Un Sábado quedó en ir a bailar con dos amigas y tres amigos. Estaba cenando en el living cuando escuchó que el vidrio se abría. Giró la vista y observó a un hombre mayor de saco y corbata, quien la obligó a desnudarse. Ella pegó un grito y él apuntándole con un arma le dijo que se callara y le haga caso. Lo mismo hizo cuando sonó su celular, dándole la orden para que lo apagara. Luego la obligó a ir a la cama.
Al llegar a la pieza la empujó contra el colchón mientras empezaba a desvestirse. Una vez que estaban los dos desnudos él empezo a manosearla. Después la beso en la boca.
Hasta que de repente aparecieron dos policias. Quienes apuntaron contra el hombre diciendo que soltara el arma y dejara en paz a la chica. Luego lo esposaron, le pidieron algunos datos a María y se lo llevaron. María se vistio. Empezó a llorar y temblar de miedo.
Al rato golpearon la puerta. Eran los amigos con los que había quedado en ir a bailar junto a su vecina. Una señora de unos sesenta años que vino a enterarse de lo que pasaba debido a que le pareció extraño el impresionante grito que pegó ella. En cambio sus amigos luego de abrazarla le dijeron que vinieron a ver que le ocurría. Ya que como no atendía los llamados que les hacían a su celular y con todo lo que ella les decía optaron por llamar a la policia.
Luego la acompañaron algunas horas hasta que a eso de las cuatro de la mañana María se fué a dormir.
Estuvo en el departamento unos pocos días mas y después decidió volver a vivir con sus padres en Chacomús.
HOMBRES-GATO – RAFAEL CALZADA
La historia comenzó en realidad en las páginas policiales de los periódicos, cuando se informó de ataques sexuales a varias jóvenes de la zona por parte de “uno o más individuos disfrazados”; altos, al parecer, cubiertos de pelaje oscuro, y además lo que llamaba la atención era la increíble agilidad que poseian.
De echo, cuando los casos fuerón numerosos, la policía se aposto en lugares estratégico con el fin de capturarlos. Pero esto sólo evidenció la habilidad de que eran poseedores, pues sus escapes de redadas prácticamente perfectas eran impresionantes. En ocasiones, se afirmaba que uno de estos seres había sido rodeado en un terreno baldío, aparentemente escondido entre los matorrales, pero cuando treinta o cuarenta hombres cargaron sobre ese punto se encontraron con la sorpresa de que dicho ser habia desaparecido.
A medida que pasaba el tiempo las apariciones se multiplicaron. Lo que dio la pauta de que se lidiaba con un número significativo de seres ya que en una misma noche eran múltiples las observaciones en puntos muy alejados. Los vecinos comenzaron a tomar sus propios recaudos, se armaron, y la emprendieron a tiros con todo bulto que se moviera en la noche.
Algunos de estos casos son interesantes. En una ocasión, por ejemplo, una familia escuchó aterrada cómo algo golpeaba y arañaba su ventana. Sus gritos alertaron a algunos vecinos, quienes salieron a la calle con tiempo de observar cómo una delgada silueta peluda y negruzca ganaba la oscuridad. Dos de estos observadores estaban armados, por lo que se echaron en persecución del ser, disparándole a distancias no superiores a cinco metros. Dos veces, según los testimonios, el ente cayó al suelo por el impacto de los balazos pero en ambos casos se levantó y continuó corriendo como si nada le hubiese afectado.
Pero hay algo más. En esos días, pobladores de la zona completamente aterrorizados y desilusionados por los fracasos en la investigación policial comenzaron a solicitar en gran número el apoyo de profesionales en parapsicología, buena parte de ellos provenientes de localidades muy alejadas del epicentro de los hechos (lo que invalida la suposición de que los propios colegas zonales incentivaran los rumores con fines monetarios).
Me consta que muchos de ellos encontraron en los “hombres gato” un gran parecido a súcubos, los demonios del medievo que se materializaban para atacar sexualmente o perturbar la paz espiritual de los hombres). La violenta desaparición de los fenómenos unos días más tarde, casi tan violenta como fue su irrupción ha llevado a la conclusión de que fue el esfuerzo psíquico conjunto de un número grande de entrenados expertos lo que puso fin a esta pesadilla o, desde mi punto de vista, un subconsciente colectivo.
LA DAMA DE BLANCO – RECOLETA
El mito, habla sobre la misteriosa chica que se ve comúnmente, dicen bastantes personas del barrio, en la esquina de Vicente López y Azcuénaga donde, durante muchos años, los chicos del lugar evitaron seducir a las chicas que frecuentaban las específicamente esa zona del barrio (Y más aun si estas estaban llorando).
Comúnmente, según cuentan las leyendas… las damas de blanco, las lloronas y también conocidas como Banshess son espíritus femeninos que moran por ciertos lugares buscando venganza sobre los hombres. La mayoría de las leyendas que tratan comúnmente a estos espíritus hablan sobre la locura que genero a una mujer, cuando al descubrir que su esposo la engañaba, mataba a sus hijos. Y así, por miedo a reencontrarse con ellos en la otra vida, prefieren morar por la tierra y tomar venganza de todo hombre que engaña a su mujer dándole una muerte atroz y terrible.
En lo personal, apoyo su moción.
Ahora si… sin escribir mas para evitar aburrirlos… Doy inicio al mito.
Rufinita Cambaceres, era una joven aristócrata hija de Eugenio Cambaceres un escritor de la década del 1800 y Luisa Baccini, al morir su padre de Tuberculosis, su madre paso a ser la “favorita” de Hipólito Yrigoyen (nuestro único Presidente soltero).
Para ese entonces Rufina ya había cumplido catorce años, era muy agraciada y cantidad de mozos rondaban la antigua casona de Montes de Oca, sin obtener no obstante sus favores. Ella sabía a quién amaba, con ese silencio que la caracterizaba.
Corría el año 1902, algunos hablan de 1903…, pero fue el día 31 de mayo en que Rufina cumplía sus diecinueve años, y Luisa había dispuesto una importante celebración para terminar luego la noche en el Teatro Colón disfrutando de una función lírica. Tales eran los planes. Sin embargo, el destino movió los hilos en un sentido diferente.
Según cuentan, ese día del cumpleaños diecinueve de Rufina, recibió de labios de su amiga íntima una revelación que desencadenaría los hechos subsiguientes. Pues que el mismísimo novio de la niña mantenía relaciones con su bella madre, que eran amantes. El impacto que le produjo esta confidencia ocasionó a Rufina tal lacerante dolor, que su corazón literalmente se destrozó y le provocó la muerte en el acto.
Uno de los médicos presentes diagnosticó un síncope. Tres médicos certificaron que Rufina había muerto.
Hipólito Yrigoyen se cuidó de acompañar a Luisa e inhumar sus restos en la Recoleta.
Sin embargo, esta funesta historia no había acabado aún; el espanto recién comenzaba.
Un par de días más tarde, el cuidador de la bóveda de los Cambaceres debió comunicar a Luisa que descubrió abierto y con la tapa quebrada el féretro de Rufina. El cajón se había movido; y cuando lo abrieron, encontraron a la joven con el rostro y las manos arañados y amoratados.
Se cuenta que Rufina habría sido víctima de un ataque de catalepsia y despertó en la oscuridad del sepulcro para rendirse y volver a morir después de una desconsolada y estéril pelea.
Oficialmente se manifestó que se había tratado de un hurto, dado que la niña había sido enterrada con sus joyas más lucidas; no obstante, a Luisa le tocó vivir el resto de su vida remordida por el conocimiento y certidumbre de que su hija había padecido un ataque de catalepsia por lo que fue sepultada viva.
Se dice que la joven Rufina, vaga entre las bóvedas por las noches, llorando por amor con su corazón destrozado…
BASTA DE LEYENDAS POR HOY
Espero que les haya gustado.
Saludos!!!