Hola mis amigos T!
Aqui traigo mi Tercer post de los Asesinos mas famosos de todos los tiempos.
Espero les sea de interes.
Herman Webster Mudget, "El Dr. Holmes", un industrial del crimen. En 1893, la Exposición de Chicago debía ser una gran fiesta del progreso… Aquel Barba Azul del Nuevo Mundo aprovechó la ocasión para lanzar la primera fábrica de matar de la historia del crimen.
La posteridad es injusta. Resulta sorprendente que el Dr. Holmes sea totalmente ignorado por el público español y europeo, y casi desconocido por la inmensa mayoría de los americanos, sus compatriotas. Comparados con aquel industrial del crimen, otros mucho más célebres son sólo unos artesanos, incluso unos amables aficionados.
Con, probablemente, unas doscientas muertes sobre la conciencia, este Barba Azul sádico y obseso sexual puede considerarse, en la lista de premios de los grandes criminales, como una especie de "recordman" en todas las categorías. Su mansión del suburbio de Englewood en Chicago -el Holmes Castle- es aún hoy la casa de matar más sofisticada de toda la historia de la criminología.
El Dr. Holmes, cuyo verdadero nombre era Herman Webster Mudget, nació en 1860 en Gilmanton, en una honrada y muy puritana familia de New Hampshire. Muy pronto manifestó hacia las mujeres -y sobre todo hacia las mujeres de fortuna- el interés poco corriente que iba a hacer de él un auténtico donjuán del crimen. A los dieciocho años, se casó con una rica joven llamada Clara Louering.
Para pagar sus estudios de medicina, la arruinó, y después, una vez obtenidos con lustre sus diplomas en la Universidad de Michigan, la abandonó para irse a vivir con una guapa viuda que se complació en subvenir a sus necesidades gracias a las rentas de su respetable casa de huéspedes. Siendo ya médico, dejó sin pena a aquella segunda conquista, ejerció durante un año en el estado de Nueva York y fue después a establecerse en Chicago.
Alto, guapo, con aire distinguido, siempre elegantemente vestido, Mudget tenía innumerables éxitos amorosos. Al llegar a su nueva ciudad no tardó en seducir a una joven encantadora (y casualmente millonaria) llamada Myrta Belknap. Para vencer las reticencias que la virtuosa señorita le oponía, tomó el nombre de Holmes, se casó con ella y, gracias a unas falsificaciones de escrituras, se apresuró a estafar 5,000 dólares a su familia política para hacerse construir, en Wilmette, una casa suntuosa.
Consiguió entonces, en las afueras de Englewood, la gerencia de una farmacia propiedad de una viuda excesivamente ingenua, de quien se hizo a la vez su amante y hombre de confianza. A base de falsificaciones de contabilidad y de malversaciones de fondos, logró hacerse dueño de la totalidad de los bienes de la desgraciada, después la hizo "desaparecer" y puso en obra su gran proyecto.
El "Holmes Castle"
La exposición de 1893 se estaba preparando y debía atraer a Chicago una muchedumbre considerable, entre la cual habría, por supuesto, multitud de mujeres guapas, ricas y solas. Ingeniosamente, Holmes decidió por lo tanto aprovechar aquella situación. Gracias a una serie de hábiles estafas adquirió un terreno y emprendió la construcción de un enorme hotel con aspecto de fortaleza medieval, cuya disposición interior concibió él mismo. Cada una de las habitaciones de aquel extraño inmueble estaba provista de trampas y de puertas correderas que daban a un laberinto inextricable de pasillos secretos desde los cuales, por unas ventanillas visuales disimuladas en las paredes, el doctor podía observar a escondidas el vaivén de sus clientes y sobre todo de sus clientas. Disimulada bajo el entarimado, una instalación eléctrica perfeccionada le permitía por otra parte seguir en un panel indicador instalado en su despacho el menor desplazamiento de sus futuras víctimas. Con sólo abrir unos grifos de gas, podía finalmente, sin desplazarse, asfixiar a los ocupantes de unas cuantas habitaciones.
Un montacargas y dos "toboganes" servían para hacer bajar los cadáveres a una bodega ingeniosamente instalada, donde eran, según los casos, disueltos en una cubeta de ácido sulfúrico, reducidos a polvo en un incinerador o simplemente hundidos en una cuba llena de cal viva. En una habitación, bautizada como "el calabozo", estaba instalado un impresionante arsenal de instrumentos de tortura. Entre las máquinas sádicas instaladas por el ingenioso doctor, una de ellas llamó particularmente la atención de los periodistas. Era un autómata que permitía cosquillear la planta de los pies de las víctimas hasta hacerles literalmente morir de risa.
El Holmes Castle fue terminado en 1892 y la exposición de Chicago abrió sus puertas el 1 de mayo de 1893. Durante los seis meses que duró, la fábrica de matar del Dr. Holmes no se desocupó. El verdugo escogía a sus "clientas" con mucha precaución. Tenían que ser ricas, jóvenes, guapas, estar solas y, para evitar las visitas inoportunas de amigos o familiares, su domicilio tenía que estar situado en un estado lo más alejado posible de Chicago.
¿Cuántas mujeres fueron violadas, torturadas y asesinadas en el castillo del Dr. Holmes? La cifra de doscientas es una aproximación verosímil. Seguramente por modestia, Holmes sólo confesó veintisiete, lo cual sería bien poco si se toma en cuenta la importancia de las instalaciones que había colocado.
Los últimos crímenes
Con el final de la Exposición, las rentas del hotel acusaron una caída brutal, y Holmes se encontró pronto corto de dinero. El medio más sencillo que imaginó para procurarse ingresos fue incendiar el último piso de su inmueble y reclamar a su asegurador una prima de 60,000 dólares, sin pensar un instante que la compañía podría muy bien hacer una investigación antes de pagárselos. Descubierto, nuestro doctor tuvo que refugiarse en Texas, donde se apresuró a realizar diversas estafas que lo llevaron por primera vez a la cárcel. Liberado bajo fianza, vuelve a salir unos meses después no sin haber puesto en pie una nueva operación criminal.
La idea era sencilla e ingeniosa. Un cómplice, llamado Pitizel, debía hacerse un seguro de vida en una compañía de Filadelfia. Se presentaría luego como suyo un cadáver anónimo desfigurado por un accidente. No habría más que repartir la prima que cobraría la Sra. Pitizel, mientras que el "muerto" iría durante algún tiempo a hacerse olvidar a Sudamérica. Para su desgracia, Holmes tuvo la mala idea de cambiar su plan y de matar realmente a Pitizel. Aquella solución tenía en su opinión la ventaja de ahorrarle la búsqueda peligrosa de un cadáver y, sobre todo, permitirle quedarse él solo la totalidad de la prima, deshaciéndose ulteriormente de la Sra. Pitizel y de sus hijos -lo cual, para él, sólo era un simple trabajo rutinario.
Muy cooperador acudió, pues, a la morgue para reconocer el cuerpo de su amigo, fue a Boston a buscar a la desdichada viuda y la trajo a Filadelfia para que cobrara su dinero. La denuncia de un antiguo compañero de celda, Marion Hedgepeth, vino a sembrar la duda en el ánimo de los aseguradores.
La policía hizo una investigación. Remontó con paciencia todos los eslabones de la cadena. Holmes confesó primero la estafa a la compañía aseguradora y, ante las pruebas abrumadoras reunidas en su contra, los asesinatos de Pitizel y de sus hijos. Holmes fue condenado a muerte por el Tribunal de Filadelfia y ahorcado el 7 de mayo de 1896. Sólo tenía treinta y cinco años.
Mentiroso empedernido
Los testigos se sorprendieron con la habilidad muy excepcional que tenía Holmes para mentir. A pesar de la evidencia de su culpabilidad en el asesinato de los niños Pitizel, no vaciló en escribir a su madre: "Usted me conoce, ¿me cree realmente capaz de asesinar a niños inocentes, y ello sin ningún motivo para hacerlo?
¿Doscientas víctimas?
Ante el tribunal, Holmes afirmó haber asesinado a veintisiete personas a lo largo de su vida. Eso es poco creíble. El acusado disfrutaba burlándose de la justicia; confesaba, por ejemplo, el asesinato de personas que estaban vivas. Por lo tanto nunca sabremos con certeza el número de sus víctimas. A juzgar por los descubrimientos hechos en su castillo, es considerable. La cifra de doscientas es propuesta por los criminólogos como la más verosímil.
El caso Holmes-Pitizel
El policía que, a petición de la compañía de seguros, elucidó el asesinato de Pitizel y de sus hijos se llamaba Franck P. Geyer. Era un hombre de Pinkerton. Unos años después relató el caso en su libro The Holmes-Pitizel Case, a History of the Greatest Crime of the Century.
El "Holmes Castle"
Para construir su castillo el Dr. Holmes recurrió a varias empresas. Estas nunca eran pagadas e interrumpían pronto sus obras. De esa manera, el propietario era el único en conocer detalladamente un edificio cuyo extraño arreglo habría podido suscitar la curiosidad.
Randy Kraft tuvo una infancia normal, en el condado conservador de Orange County, donde encajaba perfectamente, tenía amigos, una buena educación y tocaba en la banda de música del colegio. Todo parecía perfecto hasta que llegó a la universidad, donde lo único que hacía era salir de fiesta y no volver en varios días. Durante ese tiempo empezó también a tener sus primeros contactos con el mundo gay, ya que frecuentaba y trabajaba en locales de ambiente...
La primera víctima conocida de Randy Kraft fue un niño de 13 años que se había escapado de su casa. Lo encontró por casualidad en la playa y se lo llevó a su casa después de estar fumando marihuana. Dentro de la casa Randy drogó, le dio alcohol y le enseñó fotos de hombres practicando sexo al joven, y cuando este estaba semiinconsciente, lo violó. Cuando Randy se fue al trabajo el niño salió de la casa y se fue a un bar cercano a pedir socorro, allí llamaron a una ambulancia y a la policía, a la que se pidió que acudiese a casa de Randy en busca de los zapatos del chico. La policía encontró 76 fotos de Randy teniendo sexo con hombre y varias drogas ilegales por toda la casa. El problema residía en que al no tener orden de registro éste sería ilegal por lo que no se podía detener a Randy. El 5 de octubre de 1971 se encontró el cuerpo de Wayne Joseph Dukette desnudo, era un camarero de 30 años que regentaba un bar gay. La ropa y objetos personales de la víctima nunca fueron encontrados.
Un año y 3 meses más tarde se encontró el cuerpo de otro hombre, un marine de 20 años llamado Edward Daniel Moore al que aparentemente habían lanzado desde un coche en marcha. La realidad es que había sido estrangulado, tenía señales de mordiscos en los genitales y un calcetín metido en su recto. Seis semanas después otro hombre, esta vez sin identificar, fue encontrado desnudo, la víctima había sido estrangulada un par de días antes de ser encontrado, tenía unos 18 años y un calcetín metido en su ano. Poco tiempo más tarde otro hombre sin identificar fue encontrado, esta vez vestido pero le faltaban los zapatos y calcetines. Cuando le quitaron la ropa vieron con terror que sus genitales habían sido cortados. Las causas de su muerte no estuvieron muy claras, se pudo haber desangrado y pudo haber sido asfixiado.
La víctima del año siguiente, otro desconocido fue encontrado en dos condados diferentes, la cabeza en uno y en otro la pierna derecha, el torso y los dos brazos. Sus extremidades habían sido congeladas antes de repartirlas por varios sitios, sus manos nunca se encontraron. Ron Wiebe fue el siguiente, era un joven de 20 años que desapareció de un bar y dos días más tarde fue encontrado con signos de haber sido torturado. Se supone que fue colgado boca abajo, le propinaron mordiscos en su estómago y pene. El calcetín que le faltaba fue encontrado en su recto. Vicente Cruz Mestas, 23 años, como el último fue encontrado vestido sin zapatos, uno de los calcetines estaba en su ano.
Su cabeza y cara habían sido afeitadas recientemente y no tenía manos, solo dos bolsas para sandwiches en su lugar, también le habían introducido por el pene un objeto del tamaño de un lápiz antes de su muerte. Malcolm Eugene Little de 20 años fue dejado con las piernas abiertas para que se pudiesen ver sus dañados genitales, también le habían introducido un objeto por el ano antes de matarlo. Roger Dickerson, otro marine de 18 años, fue estrangulado y mordido en los genitales y el pezón izquierdo, luego abandonado en un campo de golf. Thomas Paxton Lee de 25 años fue estrangulado y encontrado totalmente vestido. Gary Wayne Cordova, 23 años, muerto por sobredosis de alcohol y drogas fue encontrado vestido pero sin zapatos. James Dale Reeves de 19 años fue encontrado con las piernas abiertas y un objeto introducido en su ano. A John Leras, 17 años, lo metieron en el mar pero antes le introdujeron un palo en su ano, fue estrangulado y después lo arrastraron hasta meterlo en el mar.
Craig Victor Jonaites, 21 años, fue encontrado muerto, estrangulado y totalmente vestido, de hecho tenía dos pares de pantalones puestos. Los asesinatos de hombres jovenes continuaron mientras que la policía no sabía qué hacer o hacia dónde mirar. En 1983 durante un control de alcohol en la carretera, la policía detuvo el coche de Randy Kraft. Él juraba que no estaba borracho pero el control demostró lo contrario. La policía pensó que sería otra noche más, pero cuando miraron el interior del coche se encontraron con un cuerpo, de un hombre que estaba vestido pero sin zapatos, tenía la cremallera bajada y estaba mostrando sus genitales.
A su lado había un cuchillo, también se encontraron medicamentos de prescripción médica, incluyendo valium. Lo más terrible fue encontrar 47 fotos de hombres desnudos, muertos o inconscientes, debajo de la alfombrilla del copiloto. Cuando fueron a registrar la casa encontraron muchísimas pruebas, fibras, huellas y objetos personales de muchos de los asesinados durante años anteriores. Fue condenado a pena de muerte y hoy en día permanece en la prisión de San Quintín, en el corredor de la muerte, esperando a ser ejecutado. De sus 67 víctimas, 22 permanecen sin identificarse ni ser encontrados sus cuerpos.
Aqui una foto mostrando a sus victimas
Buenos amigos, hasta aqui llega el post, espero que les guste y lo lean
Aqui la primera parte
Aqui la segunda parte
Aqui traigo mi Tercer post de los Asesinos mas famosos de todos los tiempos.
Espero les sea de interes.
Charles Cullen
Charles Cullen, el enfermero asesino de 46 años y veterano de la Marina estaba entre esos profesionales de un hospital que se dedican a cuidar de los pacientes, pero al parecer, se dedicó a matarlos. Cuando en el año 2003 compareció ante el juez Paul Armstrong, al que manifestó que no quería un abogado, y que su intención era declararse culpable, declaró que durante los últimos 16 años, en las instituciones sanitarias donde trabajó, fue el responsable de matar a unas 40 personas.
Cullen había sido acusado de la muerte de Florian Gall, un vicario en el condado de Hunterdon, y de haber intentado matar a una mujer, ambos pacientes del Somerset Medical Center, donde él trabajaba.
El religioso ingresó en el hospital con un infarto el 28 de junio pasado, pero su muerte no se debió a un fallo cardíaco, sino a que recibió una excesiva dosis de un medicamento utilizado en pacientes con problemas del corazón.
La víctima del segundo crimen imputado, fue Kyung Han, una mujer de 40 años, enferma de cáncer y del corazón, que recibió una sobredosis del mismo medicamento y murió en septiembre por causas sin relación con su enfermedad, después de haber sido dada de alta del hospital.
En ambos casos Cullen es sospechoso de usar dosis mortales de digoxin, un medicamento para el corazón, que él consiguió con la manipulación de la computadora del hospital.
Según las primeras investigaciones internas del hospital Cullen podría ser el denominador común entre unos 16 pacientes muertos en las mismas condiciones que Florian y Kyung Han.
Ya en el 2002, enfermeras del hospital del St. Luke's Hospital in Bethlehem, habían advertido a los superiores de que podría tratarse de un asesino y exigieron que Cullen fuera despedido e investigado. Sin embargo, los administradores del hospital respondieron negativamente.
Las autoridades han iniciado una investigación sobre la trayectoria completa del enfermero para el que el juez ha fijado una fianza de un millón de dólares.
Durante las primeras investigaciones, Cullen está siendo sospechoso de varios asesinatos, siempre por muertes inesperadas, y se están empezando a realizar las primeras exhumaciones de cadáveres como parte de la investigación. Otras posibles víctimas ya poseen un informe toxicológico donde parece demostrarse la alta presencia de digoxin en la sangre a pesar de que los pacientes nunca habían tenido prescrito este medicamento. Tanto los resultados finales de los informes como de las exhumaciones están todavía pendientes.
Cullen es el más jovencito de nueve hermanos. Su padre era conductor de autobús y su madre ama de casa. Cullen creció en un vecindario de clase obrera en pleno Nueva Jersey y con una familia profundamente religiosa. Su padre murió cuando él todavía era un niño y su madre murió mientras él estudiaba en la escuela secundaria. Dos de sus hermanos también murieron, y él estuvo al cuidado de uno de ellos durante el proceso.
En 1978 decidió alistarse en la marina de los Estados Unidos y cuando salió ingresó en una escuela profesional de enfermería. Antes de 1988, encontró su primer empleo en un importante hospital pero duró muy poco tiempo. Le fueron las cosas bastante bien y consiguió casarse y tener dos hijas pero pronto se divorció. En 1998, se había quedado sin trabajo y estaba lleno de deudas. Cullen sentía que la vida no lo había tratado nada bien, estaba rencoroso.
Mientras las deudas lo inundaban, él se movía de hospital en hospital, sus empleos duraban poco, y en St. Luke's Hospital in Bethlehem se marchó para evitar una investigación por la muerte de unos 69 pacientes y por una misteriosa caja llena de medicación para el corazón encontrada en su casilla. Aunque parece que Cullen no es culpable de las 69 muertes inesperadas, muchas de esas muertes serán repasadas de nuevo después de escuchar la sorprendente declaración de Cullen, hasta ese momento no había habido informes toxicológicos sobre estos pacientes y solamente se les realizó una autopsia. La investigación había sido superficial, no se había determinado la existencia de sustancias o medicamentos en los cuerpos sin vida, por esa razón, el siguiente paso, y si las autoridades lo permiten, se procederá a la exhumación de todos los cadáveres.
Lo sorprendente es que a pesar de que su expediente laboral estaba manchado y no era nada bueno, Cullen nunca tenía problemas para conseguir otro trabajo, posiblemente debido a la escasez de personal de enfermería. Pero todo acabó cuando se encontró envuelto entre numerosas preguntas referentes a la muerte del Reverendo Florian Gall. Ahora lo están investigando en siete condados a través de la fiscalía de los Estados Unidos.
Representantes del Centro hospitalario Somerset aseguran no saber que Cullen había sido investigado en otros condados y sólo comprobaron sus credenciales cuando lo contrataron. Fue durante el periodo que trabajó en éste hospital donde realizó su trabajo más mortal, admitiendo haber matado entre 12 y 15 personas en sólo 13 meses.
Según sus declaraciones, actuó así para aliviar el dolor y sufrimiento de los enfermos, pero las investigaciones confirman que muchos de los pacientes no mostraban enfermedades terminales o de gravedad.
El 2 de marzo del 2006, durante el nuevo juicio Charles Cullen, considerado uno de los asesinos más prolíficos que ha habido en el sector médico de los Estados Unidos, evitó ser condenado a muerte tras llegar a un acuerdo con la fiscalía mediante el cual él les dirá que pacientes mató usando inyecciones de medicamentos difíciles de detectar.
Durante le juicio se mostró muy tranquilo ante la presencia de los familiares de las víctimas que mostraron fotografías y calificaron al ex enfermero de "monstruo".
"En caso de que haya olvidado cómo se veía mi madre, míreme a los ojos ahorita", le dijo Richard J. Stoecker a Cullen, quien permaneció calmado y cruzado de brazos en la corte.
El asesino admitió haber usado dosis letales de medicamentos para matar a sus pacientes. Cuando fue arrestado en diciembre del 2003 dijo que mató a pacientes "muy enfermos", pero en realidad algunos no estaban enfermos de gravedad.
Cullen ha dicho a los investigadores que quizá mató hasta 40 personas durante su carrera como enfermero, que empezó en 1987. Más adelante será sentenciado por siete homicidios y tres intentos de asesinato en Pensilvania.
Finalmente Cullen fue sentenciado a 11 cadenas perpetuas consecutivas durante la tensa audiencia por 22 asesinatos e intento de homicidio de otras tres personas sólo en Nueva Jersey.
Cullen había sido acusado de la muerte de Florian Gall, un vicario en el condado de Hunterdon, y de haber intentado matar a una mujer, ambos pacientes del Somerset Medical Center, donde él trabajaba.
El religioso ingresó en el hospital con un infarto el 28 de junio pasado, pero su muerte no se debió a un fallo cardíaco, sino a que recibió una excesiva dosis de un medicamento utilizado en pacientes con problemas del corazón.
La víctima del segundo crimen imputado, fue Kyung Han, una mujer de 40 años, enferma de cáncer y del corazón, que recibió una sobredosis del mismo medicamento y murió en septiembre por causas sin relación con su enfermedad, después de haber sido dada de alta del hospital.
En ambos casos Cullen es sospechoso de usar dosis mortales de digoxin, un medicamento para el corazón, que él consiguió con la manipulación de la computadora del hospital.
Según las primeras investigaciones internas del hospital Cullen podría ser el denominador común entre unos 16 pacientes muertos en las mismas condiciones que Florian y Kyung Han.
Ya en el 2002, enfermeras del hospital del St. Luke's Hospital in Bethlehem, habían advertido a los superiores de que podría tratarse de un asesino y exigieron que Cullen fuera despedido e investigado. Sin embargo, los administradores del hospital respondieron negativamente.
Las autoridades han iniciado una investigación sobre la trayectoria completa del enfermero para el que el juez ha fijado una fianza de un millón de dólares.
Durante las primeras investigaciones, Cullen está siendo sospechoso de varios asesinatos, siempre por muertes inesperadas, y se están empezando a realizar las primeras exhumaciones de cadáveres como parte de la investigación. Otras posibles víctimas ya poseen un informe toxicológico donde parece demostrarse la alta presencia de digoxin en la sangre a pesar de que los pacientes nunca habían tenido prescrito este medicamento. Tanto los resultados finales de los informes como de las exhumaciones están todavía pendientes.
Cullen es el más jovencito de nueve hermanos. Su padre era conductor de autobús y su madre ama de casa. Cullen creció en un vecindario de clase obrera en pleno Nueva Jersey y con una familia profundamente religiosa. Su padre murió cuando él todavía era un niño y su madre murió mientras él estudiaba en la escuela secundaria. Dos de sus hermanos también murieron, y él estuvo al cuidado de uno de ellos durante el proceso.
En 1978 decidió alistarse en la marina de los Estados Unidos y cuando salió ingresó en una escuela profesional de enfermería. Antes de 1988, encontró su primer empleo en un importante hospital pero duró muy poco tiempo. Le fueron las cosas bastante bien y consiguió casarse y tener dos hijas pero pronto se divorció. En 1998, se había quedado sin trabajo y estaba lleno de deudas. Cullen sentía que la vida no lo había tratado nada bien, estaba rencoroso.
Mientras las deudas lo inundaban, él se movía de hospital en hospital, sus empleos duraban poco, y en St. Luke's Hospital in Bethlehem se marchó para evitar una investigación por la muerte de unos 69 pacientes y por una misteriosa caja llena de medicación para el corazón encontrada en su casilla. Aunque parece que Cullen no es culpable de las 69 muertes inesperadas, muchas de esas muertes serán repasadas de nuevo después de escuchar la sorprendente declaración de Cullen, hasta ese momento no había habido informes toxicológicos sobre estos pacientes y solamente se les realizó una autopsia. La investigación había sido superficial, no se había determinado la existencia de sustancias o medicamentos en los cuerpos sin vida, por esa razón, el siguiente paso, y si las autoridades lo permiten, se procederá a la exhumación de todos los cadáveres.
Lo sorprendente es que a pesar de que su expediente laboral estaba manchado y no era nada bueno, Cullen nunca tenía problemas para conseguir otro trabajo, posiblemente debido a la escasez de personal de enfermería. Pero todo acabó cuando se encontró envuelto entre numerosas preguntas referentes a la muerte del Reverendo Florian Gall. Ahora lo están investigando en siete condados a través de la fiscalía de los Estados Unidos.
Representantes del Centro hospitalario Somerset aseguran no saber que Cullen había sido investigado en otros condados y sólo comprobaron sus credenciales cuando lo contrataron. Fue durante el periodo que trabajó en éste hospital donde realizó su trabajo más mortal, admitiendo haber matado entre 12 y 15 personas en sólo 13 meses.
Según sus declaraciones, actuó así para aliviar el dolor y sufrimiento de los enfermos, pero las investigaciones confirman que muchos de los pacientes no mostraban enfermedades terminales o de gravedad.
El 2 de marzo del 2006, durante el nuevo juicio Charles Cullen, considerado uno de los asesinos más prolíficos que ha habido en el sector médico de los Estados Unidos, evitó ser condenado a muerte tras llegar a un acuerdo con la fiscalía mediante el cual él les dirá que pacientes mató usando inyecciones de medicamentos difíciles de detectar.
Durante le juicio se mostró muy tranquilo ante la presencia de los familiares de las víctimas que mostraron fotografías y calificaron al ex enfermero de "monstruo".
"En caso de que haya olvidado cómo se veía mi madre, míreme a los ojos ahorita", le dijo Richard J. Stoecker a Cullen, quien permaneció calmado y cruzado de brazos en la corte.
El asesino admitió haber usado dosis letales de medicamentos para matar a sus pacientes. Cuando fue arrestado en diciembre del 2003 dijo que mató a pacientes "muy enfermos", pero en realidad algunos no estaban enfermos de gravedad.
Cullen ha dicho a los investigadores que quizá mató hasta 40 personas durante su carrera como enfermero, que empezó en 1987. Más adelante será sentenciado por siete homicidios y tres intentos de asesinato en Pensilvania.
Finalmente Cullen fue sentenciado a 11 cadenas perpetuas consecutivas durante la tensa audiencia por 22 asesinatos e intento de homicidio de otras tres personas sólo en Nueva Jersey.
Herman Webster Mudget~El Doctor Holmes
Herman Webster Mudget, "El Dr. Holmes", un industrial del crimen. En 1893, la Exposición de Chicago debía ser una gran fiesta del progreso… Aquel Barba Azul del Nuevo Mundo aprovechó la ocasión para lanzar la primera fábrica de matar de la historia del crimen.
La posteridad es injusta. Resulta sorprendente que el Dr. Holmes sea totalmente ignorado por el público español y europeo, y casi desconocido por la inmensa mayoría de los americanos, sus compatriotas. Comparados con aquel industrial del crimen, otros mucho más célebres son sólo unos artesanos, incluso unos amables aficionados.
Con, probablemente, unas doscientas muertes sobre la conciencia, este Barba Azul sádico y obseso sexual puede considerarse, en la lista de premios de los grandes criminales, como una especie de "recordman" en todas las categorías. Su mansión del suburbio de Englewood en Chicago -el Holmes Castle- es aún hoy la casa de matar más sofisticada de toda la historia de la criminología.
El Dr. Holmes, cuyo verdadero nombre era Herman Webster Mudget, nació en 1860 en Gilmanton, en una honrada y muy puritana familia de New Hampshire. Muy pronto manifestó hacia las mujeres -y sobre todo hacia las mujeres de fortuna- el interés poco corriente que iba a hacer de él un auténtico donjuán del crimen. A los dieciocho años, se casó con una rica joven llamada Clara Louering.
Para pagar sus estudios de medicina, la arruinó, y después, una vez obtenidos con lustre sus diplomas en la Universidad de Michigan, la abandonó para irse a vivir con una guapa viuda que se complació en subvenir a sus necesidades gracias a las rentas de su respetable casa de huéspedes. Siendo ya médico, dejó sin pena a aquella segunda conquista, ejerció durante un año en el estado de Nueva York y fue después a establecerse en Chicago.
Alto, guapo, con aire distinguido, siempre elegantemente vestido, Mudget tenía innumerables éxitos amorosos. Al llegar a su nueva ciudad no tardó en seducir a una joven encantadora (y casualmente millonaria) llamada Myrta Belknap. Para vencer las reticencias que la virtuosa señorita le oponía, tomó el nombre de Holmes, se casó con ella y, gracias a unas falsificaciones de escrituras, se apresuró a estafar 5,000 dólares a su familia política para hacerse construir, en Wilmette, una casa suntuosa.
Consiguió entonces, en las afueras de Englewood, la gerencia de una farmacia propiedad de una viuda excesivamente ingenua, de quien se hizo a la vez su amante y hombre de confianza. A base de falsificaciones de contabilidad y de malversaciones de fondos, logró hacerse dueño de la totalidad de los bienes de la desgraciada, después la hizo "desaparecer" y puso en obra su gran proyecto.
El "Holmes Castle"
La exposición de 1893 se estaba preparando y debía atraer a Chicago una muchedumbre considerable, entre la cual habría, por supuesto, multitud de mujeres guapas, ricas y solas. Ingeniosamente, Holmes decidió por lo tanto aprovechar aquella situación. Gracias a una serie de hábiles estafas adquirió un terreno y emprendió la construcción de un enorme hotel con aspecto de fortaleza medieval, cuya disposición interior concibió él mismo. Cada una de las habitaciones de aquel extraño inmueble estaba provista de trampas y de puertas correderas que daban a un laberinto inextricable de pasillos secretos desde los cuales, por unas ventanillas visuales disimuladas en las paredes, el doctor podía observar a escondidas el vaivén de sus clientes y sobre todo de sus clientas. Disimulada bajo el entarimado, una instalación eléctrica perfeccionada le permitía por otra parte seguir en un panel indicador instalado en su despacho el menor desplazamiento de sus futuras víctimas. Con sólo abrir unos grifos de gas, podía finalmente, sin desplazarse, asfixiar a los ocupantes de unas cuantas habitaciones.
Un montacargas y dos "toboganes" servían para hacer bajar los cadáveres a una bodega ingeniosamente instalada, donde eran, según los casos, disueltos en una cubeta de ácido sulfúrico, reducidos a polvo en un incinerador o simplemente hundidos en una cuba llena de cal viva. En una habitación, bautizada como "el calabozo", estaba instalado un impresionante arsenal de instrumentos de tortura. Entre las máquinas sádicas instaladas por el ingenioso doctor, una de ellas llamó particularmente la atención de los periodistas. Era un autómata que permitía cosquillear la planta de los pies de las víctimas hasta hacerles literalmente morir de risa.
El Holmes Castle fue terminado en 1892 y la exposición de Chicago abrió sus puertas el 1 de mayo de 1893. Durante los seis meses que duró, la fábrica de matar del Dr. Holmes no se desocupó. El verdugo escogía a sus "clientas" con mucha precaución. Tenían que ser ricas, jóvenes, guapas, estar solas y, para evitar las visitas inoportunas de amigos o familiares, su domicilio tenía que estar situado en un estado lo más alejado posible de Chicago.
¿Cuántas mujeres fueron violadas, torturadas y asesinadas en el castillo del Dr. Holmes? La cifra de doscientas es una aproximación verosímil. Seguramente por modestia, Holmes sólo confesó veintisiete, lo cual sería bien poco si se toma en cuenta la importancia de las instalaciones que había colocado.
Los últimos crímenes
Con el final de la Exposición, las rentas del hotel acusaron una caída brutal, y Holmes se encontró pronto corto de dinero. El medio más sencillo que imaginó para procurarse ingresos fue incendiar el último piso de su inmueble y reclamar a su asegurador una prima de 60,000 dólares, sin pensar un instante que la compañía podría muy bien hacer una investigación antes de pagárselos. Descubierto, nuestro doctor tuvo que refugiarse en Texas, donde se apresuró a realizar diversas estafas que lo llevaron por primera vez a la cárcel. Liberado bajo fianza, vuelve a salir unos meses después no sin haber puesto en pie una nueva operación criminal.
La idea era sencilla e ingeniosa. Un cómplice, llamado Pitizel, debía hacerse un seguro de vida en una compañía de Filadelfia. Se presentaría luego como suyo un cadáver anónimo desfigurado por un accidente. No habría más que repartir la prima que cobraría la Sra. Pitizel, mientras que el "muerto" iría durante algún tiempo a hacerse olvidar a Sudamérica. Para su desgracia, Holmes tuvo la mala idea de cambiar su plan y de matar realmente a Pitizel. Aquella solución tenía en su opinión la ventaja de ahorrarle la búsqueda peligrosa de un cadáver y, sobre todo, permitirle quedarse él solo la totalidad de la prima, deshaciéndose ulteriormente de la Sra. Pitizel y de sus hijos -lo cual, para él, sólo era un simple trabajo rutinario.
Muy cooperador acudió, pues, a la morgue para reconocer el cuerpo de su amigo, fue a Boston a buscar a la desdichada viuda y la trajo a Filadelfia para que cobrara su dinero. La denuncia de un antiguo compañero de celda, Marion Hedgepeth, vino a sembrar la duda en el ánimo de los aseguradores.
La policía hizo una investigación. Remontó con paciencia todos los eslabones de la cadena. Holmes confesó primero la estafa a la compañía aseguradora y, ante las pruebas abrumadoras reunidas en su contra, los asesinatos de Pitizel y de sus hijos. Holmes fue condenado a muerte por el Tribunal de Filadelfia y ahorcado el 7 de mayo de 1896. Sólo tenía treinta y cinco años.
Mentiroso empedernido
Los testigos se sorprendieron con la habilidad muy excepcional que tenía Holmes para mentir. A pesar de la evidencia de su culpabilidad en el asesinato de los niños Pitizel, no vaciló en escribir a su madre: "Usted me conoce, ¿me cree realmente capaz de asesinar a niños inocentes, y ello sin ningún motivo para hacerlo?
¿Doscientas víctimas?
Ante el tribunal, Holmes afirmó haber asesinado a veintisiete personas a lo largo de su vida. Eso es poco creíble. El acusado disfrutaba burlándose de la justicia; confesaba, por ejemplo, el asesinato de personas que estaban vivas. Por lo tanto nunca sabremos con certeza el número de sus víctimas. A juzgar por los descubrimientos hechos en su castillo, es considerable. La cifra de doscientas es propuesta por los criminólogos como la más verosímil.
El caso Holmes-Pitizel
El policía que, a petición de la compañía de seguros, elucidó el asesinato de Pitizel y de sus hijos se llamaba Franck P. Geyer. Era un hombre de Pinkerton. Unos años después relató el caso en su libro The Holmes-Pitizel Case, a History of the Greatest Crime of the Century.
El "Holmes Castle"
Para construir su castillo el Dr. Holmes recurrió a varias empresas. Estas nunca eran pagadas e interrumpían pronto sus obras. De esa manera, el propietario era el único en conocer detalladamente un edificio cuyo extraño arreglo habría podido suscitar la curiosidad.
Randy Kraft
Randy Kraft tuvo una infancia normal, en el condado conservador de Orange County, donde encajaba perfectamente, tenía amigos, una buena educación y tocaba en la banda de música del colegio. Todo parecía perfecto hasta que llegó a la universidad, donde lo único que hacía era salir de fiesta y no volver en varios días. Durante ese tiempo empezó también a tener sus primeros contactos con el mundo gay, ya que frecuentaba y trabajaba en locales de ambiente...
La primera víctima conocida de Randy Kraft fue un niño de 13 años que se había escapado de su casa. Lo encontró por casualidad en la playa y se lo llevó a su casa después de estar fumando marihuana. Dentro de la casa Randy drogó, le dio alcohol y le enseñó fotos de hombres practicando sexo al joven, y cuando este estaba semiinconsciente, lo violó. Cuando Randy se fue al trabajo el niño salió de la casa y se fue a un bar cercano a pedir socorro, allí llamaron a una ambulancia y a la policía, a la que se pidió que acudiese a casa de Randy en busca de los zapatos del chico. La policía encontró 76 fotos de Randy teniendo sexo con hombre y varias drogas ilegales por toda la casa. El problema residía en que al no tener orden de registro éste sería ilegal por lo que no se podía detener a Randy. El 5 de octubre de 1971 se encontró el cuerpo de Wayne Joseph Dukette desnudo, era un camarero de 30 años que regentaba un bar gay. La ropa y objetos personales de la víctima nunca fueron encontrados.
Un año y 3 meses más tarde se encontró el cuerpo de otro hombre, un marine de 20 años llamado Edward Daniel Moore al que aparentemente habían lanzado desde un coche en marcha. La realidad es que había sido estrangulado, tenía señales de mordiscos en los genitales y un calcetín metido en su recto. Seis semanas después otro hombre, esta vez sin identificar, fue encontrado desnudo, la víctima había sido estrangulada un par de días antes de ser encontrado, tenía unos 18 años y un calcetín metido en su ano. Poco tiempo más tarde otro hombre sin identificar fue encontrado, esta vez vestido pero le faltaban los zapatos y calcetines. Cuando le quitaron la ropa vieron con terror que sus genitales habían sido cortados. Las causas de su muerte no estuvieron muy claras, se pudo haber desangrado y pudo haber sido asfixiado.
La víctima del año siguiente, otro desconocido fue encontrado en dos condados diferentes, la cabeza en uno y en otro la pierna derecha, el torso y los dos brazos. Sus extremidades habían sido congeladas antes de repartirlas por varios sitios, sus manos nunca se encontraron. Ron Wiebe fue el siguiente, era un joven de 20 años que desapareció de un bar y dos días más tarde fue encontrado con signos de haber sido torturado. Se supone que fue colgado boca abajo, le propinaron mordiscos en su estómago y pene. El calcetín que le faltaba fue encontrado en su recto. Vicente Cruz Mestas, 23 años, como el último fue encontrado vestido sin zapatos, uno de los calcetines estaba en su ano.
Su cabeza y cara habían sido afeitadas recientemente y no tenía manos, solo dos bolsas para sandwiches en su lugar, también le habían introducido por el pene un objeto del tamaño de un lápiz antes de su muerte. Malcolm Eugene Little de 20 años fue dejado con las piernas abiertas para que se pudiesen ver sus dañados genitales, también le habían introducido un objeto por el ano antes de matarlo. Roger Dickerson, otro marine de 18 años, fue estrangulado y mordido en los genitales y el pezón izquierdo, luego abandonado en un campo de golf. Thomas Paxton Lee de 25 años fue estrangulado y encontrado totalmente vestido. Gary Wayne Cordova, 23 años, muerto por sobredosis de alcohol y drogas fue encontrado vestido pero sin zapatos. James Dale Reeves de 19 años fue encontrado con las piernas abiertas y un objeto introducido en su ano. A John Leras, 17 años, lo metieron en el mar pero antes le introdujeron un palo en su ano, fue estrangulado y después lo arrastraron hasta meterlo en el mar.
Craig Victor Jonaites, 21 años, fue encontrado muerto, estrangulado y totalmente vestido, de hecho tenía dos pares de pantalones puestos. Los asesinatos de hombres jovenes continuaron mientras que la policía no sabía qué hacer o hacia dónde mirar. En 1983 durante un control de alcohol en la carretera, la policía detuvo el coche de Randy Kraft. Él juraba que no estaba borracho pero el control demostró lo contrario. La policía pensó que sería otra noche más, pero cuando miraron el interior del coche se encontraron con un cuerpo, de un hombre que estaba vestido pero sin zapatos, tenía la cremallera bajada y estaba mostrando sus genitales.
A su lado había un cuchillo, también se encontraron medicamentos de prescripción médica, incluyendo valium. Lo más terrible fue encontrar 47 fotos de hombres desnudos, muertos o inconscientes, debajo de la alfombrilla del copiloto. Cuando fueron a registrar la casa encontraron muchísimas pruebas, fibras, huellas y objetos personales de muchos de los asesinados durante años anteriores. Fue condenado a pena de muerte y hoy en día permanece en la prisión de San Quintín, en el corredor de la muerte, esperando a ser ejecutado. De sus 67 víctimas, 22 permanecen sin identificarse ni ser encontrados sus cuerpos.
Richard Ramirez~The Night Stalker
Richard Ramirez "The Night Stalker" o el merodeador nocturno. Como la mayoría de los asesinos en serie, Ramirez fue en su adolescencia un chico problemático: a los 9 años ya comenzo a robar y mas tarde a consumir drogas en Texas, su estado natal. Una vez en Los Angeles, comienza su carrera como asesino, sin unas pautas concretas lo cual hacía mas dificil su detención: mataba a personas dandole igual sexo, raza, edad o condición. Las armas utilizadas iban desde un bate de beisbol a un puñal, pasando por varios tipos de pistolas.
Algunos psicólogos calificaron a Ramirez como un asesino fuera del grupo de los asesinos. Richard Ramirez "The Night Stalker" o el merodeador nocturno mató a 14 personas en Los Angeles entre 1984 y 1985.Su modus operandi también oscilaba, ya que podía asesinar de una manera organizada sin dejar pista o matar sin ningun cuidado creyendose amparado por su dios
Satan, dibujando signos satánicos en las paredes , comiendo en casa de sus víctimas, robandoles el dinero que llevaban encima o dejando las armas homicidas en el lugar del crimen. Su juego preferido era salir de caza, acompañado por un walkman, oyendo AC/DC, encontraba a su víctima y entraba en su casa preparado para violar y matar.
Al principio, solo golpeaba y violaba, dejando incluso a la mayoria de sus víctimas con vida, pero después se hace mas sádico, como por ejemplo, en el asesinato de una joven, que violó y la sacó los ojos con una cuchara, matando a la chica después y enviandolos a su casa al día siguiente.
Como muchas de sus víctimas sobrevivían, una mujer le reconocio en Agosto del 85 por la calle, después de numerosos retratos robot enviados por la policía, y un grupo de gente a la voz de "matadlo" le persiguió y capturó mientras intentaba robar un coche, salvandose de ser linchado por una patrulla de policía
El 4 de Octubre del 89, reliza las siguientes declaraciones: "...Yo no creo ni en la hipocresía ni en los dogmas morales de la llamada sociedad civilizada. Solo me basta con mirar dentro de esta habitación, para conoceros tal y como sois: mentirosos, cobardes, asesinos, ladrones... y cada uno con su propia profesión legal. Sois unos gusanos hipócritas, me poneis enfermo..."
"...No necesito oir todos los raciocinios de vuestra sociedad. Ya los he oido antes y los argumentos siempre son los mismos..."
"... No me entendeis. Tal y como suponía, no sois capaces de hacerlo. Yo estoy mas alla de vuestra experiencia. Estoy mas alla del bien y del mal..."
Finalmente es acusado de 14 asesinatos, 5 intentos de asesinato, 9 violaciones (entre las cuales 3 fueron a menores), 2 secuestros (solía secuestrar niños para abandonarlos a cientos de kilometros de su casa solo por el placer de hacerlos sufrir), 4 actos de sodomía, 2 felaciones forzadas, 5 robos y 14 allanamientos de morada. A pesar de estos datos, se estima que actuó en muchas más ocasiones ya que su modus operandi no era facilmente identificable y él nunca colaboró con la policía dando datos de sus crímenes. En 1989 es condenado a la camara de gas, y Ramirez no perdio su fe: "... !Legiones de la noche!, !Razas de la noche!, no repitais los errores del Night Stalker y no concedais clemencia alguna... Yo sere vengado. Lucifer esta con nosotros..."
Algunos psicólogos calificaron a Ramirez como un asesino fuera del grupo de los asesinos. Richard Ramirez "The Night Stalker" o el merodeador nocturno mató a 14 personas en Los Angeles entre 1984 y 1985.Su modus operandi también oscilaba, ya que podía asesinar de una manera organizada sin dejar pista o matar sin ningun cuidado creyendose amparado por su dios
Satan, dibujando signos satánicos en las paredes , comiendo en casa de sus víctimas, robandoles el dinero que llevaban encima o dejando las armas homicidas en el lugar del crimen. Su juego preferido era salir de caza, acompañado por un walkman, oyendo AC/DC, encontraba a su víctima y entraba en su casa preparado para violar y matar.
Al principio, solo golpeaba y violaba, dejando incluso a la mayoria de sus víctimas con vida, pero después se hace mas sádico, como por ejemplo, en el asesinato de una joven, que violó y la sacó los ojos con una cuchara, matando a la chica después y enviandolos a su casa al día siguiente.
Como muchas de sus víctimas sobrevivían, una mujer le reconocio en Agosto del 85 por la calle, después de numerosos retratos robot enviados por la policía, y un grupo de gente a la voz de "matadlo" le persiguió y capturó mientras intentaba robar un coche, salvandose de ser linchado por una patrulla de policía
El 4 de Octubre del 89, reliza las siguientes declaraciones: "...Yo no creo ni en la hipocresía ni en los dogmas morales de la llamada sociedad civilizada. Solo me basta con mirar dentro de esta habitación, para conoceros tal y como sois: mentirosos, cobardes, asesinos, ladrones... y cada uno con su propia profesión legal. Sois unos gusanos hipócritas, me poneis enfermo..."
"...No necesito oir todos los raciocinios de vuestra sociedad. Ya los he oido antes y los argumentos siempre son los mismos..."
"... No me entendeis. Tal y como suponía, no sois capaces de hacerlo. Yo estoy mas alla de vuestra experiencia. Estoy mas alla del bien y del mal..."
Finalmente es acusado de 14 asesinatos, 5 intentos de asesinato, 9 violaciones (entre las cuales 3 fueron a menores), 2 secuestros (solía secuestrar niños para abandonarlos a cientos de kilometros de su casa solo por el placer de hacerlos sufrir), 4 actos de sodomía, 2 felaciones forzadas, 5 robos y 14 allanamientos de morada. A pesar de estos datos, se estima que actuó en muchas más ocasiones ya que su modus operandi no era facilmente identificable y él nunca colaboró con la policía dando datos de sus crímenes. En 1989 es condenado a la camara de gas, y Ramirez no perdio su fe: "... !Legiones de la noche!, !Razas de la noche!, no repitais los errores del Night Stalker y no concedais clemencia alguna... Yo sere vengado. Lucifer esta con nosotros..."
Luis Alfredo Garavito Cubillos~La Bestia
Luis Alfredo Garavito nació en Génova, Quindío, el 25 de enero de 1957. Es el mayor de siete hermanos y durante su infancia vivió la falta de afecto y el maltrato físico por parte de su padre. Según su testimonio fue víctima de abuso sexual. A sus 44 años, fue declarado por los investigadores y jueces como un asesino en serie. Hace dos años cuando fue capturado confesó ser el autor de la muerte de 140 niños en distintas regiones del país, pero a la fecha la Fiscalía lo investiga por el homicidio de 172 niños en su paso por 59 municipios del país.
En repetidas ocasiones, Garavito Cubillos se hacía pasar por vendedor ambulante, monje, indigente, discapacitado y representante de fundaciones ficticias en favor de niños y ancianos era conocido también como “Alfredo Salazar”, “El Loco”, “Tribilín”, “Conflicto” y “El Cura”.
Las víctimas de Garavito eran niños entre los 6 y los 16 años, de bajo estrato económico. Los abordaba en los parques infantiles, canchas deportivas, terminales de buses, plazas de mercado y barrios pobres. Según lo establecido les ofrecía dinero y los invitaba a caminar hasta cuando los menores se cansaban y eran atacados en sitios despoblados.
De acuerdo con la investigación, en esos lugares los cuerpos sin vida de los menores fueron encontrados degollados, mutilados y con señales de haber sido amarrados. En las residencias de su compañera y de una amiga en Pereira se encontraron objetos similares a los hallados en los sitios de los crímenes y publicaciones periodísticas en las cuales se reseñaba el estado de las investigaciones por desapariciones y homicidios de niños en el país.
El 24 de junio de 1998 los cuerpos de tres niños de 9, 12 y 13 años fueron hallados sin vida en la finca La Merced, en Génova (Quindío), con evidentes signos de tortura y desmembración de algunas de sus extremidades. Los menores fueron vistos por última vez cinco días antes en el parque central del municipio en compañía de un adulto, quien al parecer les ofreció dos mil pesos a cada uno para que le ayudaran a buscar una res en fincas cercanas a Génova.
En un comienzo se orientó la investigación hacia la prostitución infantil, el satanismo, el tráfico de órganos y pedofilia. Con base en un cruce de información entre el CTI de Tunja, Armenia y Pereira se logró establecer que los casos de desaparición de menores en esas ciudades guardaban similitud, ante lo que se conformó un álbum con 25 fotografías de posibles sospechosos.
Mediante el cruce de información entre los diferentes equipos investigativos, se estableció que una de las fotografías del álbum con el nombre de Bonifacio Morera Lizcano correspondía a Luis Alfredo Garavito Cubillos, persona sobre quien pesaba una orden de captura de la Fiscalía 17 Especializada de Tunja por el homicidio de un niño de 12 años de edad.
El 22 de abril de 1999, miembros del Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía capturaron en Villavicencio a Luis Alfredo Garavito Cubillos, en momentos que intentaba agredir sexualmente a un menor. Su plena identificación se logró mediante cotejo dactiloscópico.
Gracias a las pruebas recogidas por la Fiscalía y a su propia confesión, Garavito Cubillos resultó ser el responsable no sólo de la muerte del menor de Tunja sino también del homicidio de los tres niños de Génova y de otros 172 crímenes cometidos contra menores en 11 departamentos del país, entre 1992 y 1998.
De los 172 casos judicializados, 138 tienen fallo condenatorio, 32 están en instrucción, uno en apelación y uno está para sentencia. Las condenas suman 1.853 años y nueve días.
Con este caso, la Fiscalía General de la Nación sentó un precedente en el campo de la investigación criminal con la individualización y condena a quien organismos judiciales internacionales consideran el segundo homicida en serie del mundo.
En repetidas ocasiones, Garavito Cubillos se hacía pasar por vendedor ambulante, monje, indigente, discapacitado y representante de fundaciones ficticias en favor de niños y ancianos era conocido también como “Alfredo Salazar”, “El Loco”, “Tribilín”, “Conflicto” y “El Cura”.
Las víctimas de Garavito eran niños entre los 6 y los 16 años, de bajo estrato económico. Los abordaba en los parques infantiles, canchas deportivas, terminales de buses, plazas de mercado y barrios pobres. Según lo establecido les ofrecía dinero y los invitaba a caminar hasta cuando los menores se cansaban y eran atacados en sitios despoblados.
De acuerdo con la investigación, en esos lugares los cuerpos sin vida de los menores fueron encontrados degollados, mutilados y con señales de haber sido amarrados. En las residencias de su compañera y de una amiga en Pereira se encontraron objetos similares a los hallados en los sitios de los crímenes y publicaciones periodísticas en las cuales se reseñaba el estado de las investigaciones por desapariciones y homicidios de niños en el país.
El 24 de junio de 1998 los cuerpos de tres niños de 9, 12 y 13 años fueron hallados sin vida en la finca La Merced, en Génova (Quindío), con evidentes signos de tortura y desmembración de algunas de sus extremidades. Los menores fueron vistos por última vez cinco días antes en el parque central del municipio en compañía de un adulto, quien al parecer les ofreció dos mil pesos a cada uno para que le ayudaran a buscar una res en fincas cercanas a Génova.
En un comienzo se orientó la investigación hacia la prostitución infantil, el satanismo, el tráfico de órganos y pedofilia. Con base en un cruce de información entre el CTI de Tunja, Armenia y Pereira se logró establecer que los casos de desaparición de menores en esas ciudades guardaban similitud, ante lo que se conformó un álbum con 25 fotografías de posibles sospechosos.
Mediante el cruce de información entre los diferentes equipos investigativos, se estableció que una de las fotografías del álbum con el nombre de Bonifacio Morera Lizcano correspondía a Luis Alfredo Garavito Cubillos, persona sobre quien pesaba una orden de captura de la Fiscalía 17 Especializada de Tunja por el homicidio de un niño de 12 años de edad.
El 22 de abril de 1999, miembros del Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía capturaron en Villavicencio a Luis Alfredo Garavito Cubillos, en momentos que intentaba agredir sexualmente a un menor. Su plena identificación se logró mediante cotejo dactiloscópico.
Gracias a las pruebas recogidas por la Fiscalía y a su propia confesión, Garavito Cubillos resultó ser el responsable no sólo de la muerte del menor de Tunja sino también del homicidio de los tres niños de Génova y de otros 172 crímenes cometidos contra menores en 11 departamentos del país, entre 1992 y 1998.
De los 172 casos judicializados, 138 tienen fallo condenatorio, 32 están en instrucción, uno en apelación y uno está para sentencia. Las condenas suman 1.853 años y nueve días.
Con este caso, la Fiscalía General de la Nación sentó un precedente en el campo de la investigación criminal con la individualización y condena a quien organismos judiciales internacionales consideran el segundo homicida en serie del mundo.
Richard Chase~El Vampiro de Sacramento
RICHARD CHASE, un asesino diagnosticado esquizofrénico paranoide tras disparar, adagar, descuartizar, y beber la sangre de seis personas en 1977, ganándose el apodo de el Vampiro de Sacramento". Desde muy joven, Chase es conocido por su conducta psicótica con rasgos de apatía y con otros de agresividad. Esto sería debido en gran parte a unos traumas infantiles por las constantes peleas entre su padre alcohólico y su madre, y con su posterior divorcio.
A los 21 años, se va de casa para compartir piso con unos amigos. Allí, contínuamente drogado, empieza a obsesionarse con la idea de que una organización criminal trata de acabar con él, hasta tal punto que clava con tablas la puerta de su habitación, entrando y saliendo de ella por un pequeño agujero que había hecho en el fondo de un armario de pared.
Poco tiempo después, se afeita la cabeza y acude asustado al médico alegando que su cráneo se está deformando poco a poco y los huesos le agujerean la piel. Al mismo tiempo dice sentir que se muere porque alguien le ha robado la arteria pulmonar, y nota que su sangre no puede circular.
Es internado en un psiquiátrico, saliendo al poco tiempo, pese a la opinión de algunos médicos que lo consideran peligroso. Una vez dejó de tomar la medicación y su conducta comienza a empeorar, creyendo que su sangre se estaba volviendo polvo y que necesitaba otra más fresca para sobrevivir, se inyecta y bebe sangre de conejo, tragándose las vísceras de los animales...
Al poco tiempo cae enfermo, y los médicos tras percatarse de su obsesión por consumir sangre, lo internan de nuevo diagnosticándole una fuerte esquizofrenia paranoide además de conducta peligrosa.
Un año después, de nuevo en la calle, descuartiza a numerosos perros, gatos y vacas para beber su sangre y vísceras mezcladas con Coca-Cola a modo de cóctel, estando convencido que a causa de la falta de sangre, su estómago se empieza a pudrir, su corazón disminuye de tamaño y que los distintos órganos se desplazan en su interior.
Fascinado por los crímenes de los asesinos Kenneth Bianchi y Angelo Buono, guarda celosamente todos aquellos recortes de prensa que los menciona y se compra una pistola de calibre 22 dispuesto a imitarlos.
A los 28 años, comienza una serie de crímenes disparando dos veces sin motivo alguno sobre un desconocido, que se convertiría en la primera de sus víctimas.
Su segunda víctima, una joven de 22 años, salvajemente asesinada a pocos metros de su casa cuando se encontraba sacando la basura. Chase dispara tres veces sobre ella, y mientras agoniza, le abre el vientre para arrancarle los intestinos, y los esparce cuidadosamente por el suelo. Luego, le corta el hígado, el diafragma, un pulmón y los riñones, colocándolos encima de una cama. En un ataque de histeria adaga varias veces el cuerpo sin vida y tras beber su sangre, se pinta la cara con ella. Finalmente, como toque final a su obra, defeca sobre la boca del cadáver y abandona la casa, satisfecho.
Cuatro días después comete el más sangriento de sus crímenes entrando en una casa elegida al azar y disparando a la cabeza de una pareja de 27 años, un niño de 6 años y un bebé de 22 meses. Luego, llevándose el cuerpo de la mujer a una habitación, sodomiza el cadáver, le arranca un ojo y bebe su sangre. Momentos más tarde es sorprendido en su macabra carnicería por alguien que llama a la puerta mientras vaciaba el cráneo del niño, y huye a toda prisa llevandose el cadáver del bebé.
En su propia casa, decapita el cuerpo tras beberse la sangre y devorar el cerebro crudo.
Esa misma tarde la policía descubre la matanza y comienza una serie de investigaciones por toda la ciudad registrando cada rincón de la ciudad tratando de atraparlo.
Cuando tres policías llaman a la puerta de Chase no obtienen respuesta, pero oyendo ruidos en el interior deciden vigilar el apartamento.
Poco después, sale de la casa con una caja de cartón bajo el brazo, que arroja al suelo para tratar de huir al ver a los agentes en l a puerta.
Su contenido se esparce por el suelo asombrando a los policías: se trata de ropa ensangrentada y trozos de cerebro humano...
Chase es finalmente detenido. Al registrar su apartamento, se encuentran un espantoso olor a putrefacción, manchas de sangre, huesos humanos en la cocina y el salón, un plato con restos de cerebro encima de la cama y la nevera repleta de recipientes con órganos humanos y animales en el interior.
En el juicio trata de justificar sus macabros crímenes diciendo que unas voces de seres extraterrestres y otras criaturas lo acosaban contínuamente obligándole a matar...
Finalmente es condenado a pena de muerte aunque su ejecución en la cámara de gas nunca se llevó a cabo, pues se suicida pocos meses después en su celda con una sobredosis de antidepresivos en diciembre de 1980.
"A veces oigo voces por teléfono... ignoro qué voces... amenazas.
Suena el teléfono y alguien me dice cosas extrañas... que mi madre me envenena poco a poco y que me voy a morir.
Me siento observado... sé que alguien me vigila...."
"...si devoré a esas personas fue porque tenía hambre y me estaba muriendo.
Mi sangre está envenenada y un ácido me corroe el hígado.
Era absolutamente necesario que bebiera sangre fresca.."
Estas declaraciones forman parte de una entrevista psiquiátrica a Richard Tranton Chase
A los 21 años, se va de casa para compartir piso con unos amigos. Allí, contínuamente drogado, empieza a obsesionarse con la idea de que una organización criminal trata de acabar con él, hasta tal punto que clava con tablas la puerta de su habitación, entrando y saliendo de ella por un pequeño agujero que había hecho en el fondo de un armario de pared.
Poco tiempo después, se afeita la cabeza y acude asustado al médico alegando que su cráneo se está deformando poco a poco y los huesos le agujerean la piel. Al mismo tiempo dice sentir que se muere porque alguien le ha robado la arteria pulmonar, y nota que su sangre no puede circular.
Es internado en un psiquiátrico, saliendo al poco tiempo, pese a la opinión de algunos médicos que lo consideran peligroso. Una vez dejó de tomar la medicación y su conducta comienza a empeorar, creyendo que su sangre se estaba volviendo polvo y que necesitaba otra más fresca para sobrevivir, se inyecta y bebe sangre de conejo, tragándose las vísceras de los animales...
Al poco tiempo cae enfermo, y los médicos tras percatarse de su obsesión por consumir sangre, lo internan de nuevo diagnosticándole una fuerte esquizofrenia paranoide además de conducta peligrosa.
Un año después, de nuevo en la calle, descuartiza a numerosos perros, gatos y vacas para beber su sangre y vísceras mezcladas con Coca-Cola a modo de cóctel, estando convencido que a causa de la falta de sangre, su estómago se empieza a pudrir, su corazón disminuye de tamaño y que los distintos órganos se desplazan en su interior.
Fascinado por los crímenes de los asesinos Kenneth Bianchi y Angelo Buono, guarda celosamente todos aquellos recortes de prensa que los menciona y se compra una pistola de calibre 22 dispuesto a imitarlos.
A los 28 años, comienza una serie de crímenes disparando dos veces sin motivo alguno sobre un desconocido, que se convertiría en la primera de sus víctimas.
Su segunda víctima, una joven de 22 años, salvajemente asesinada a pocos metros de su casa cuando se encontraba sacando la basura. Chase dispara tres veces sobre ella, y mientras agoniza, le abre el vientre para arrancarle los intestinos, y los esparce cuidadosamente por el suelo. Luego, le corta el hígado, el diafragma, un pulmón y los riñones, colocándolos encima de una cama. En un ataque de histeria adaga varias veces el cuerpo sin vida y tras beber su sangre, se pinta la cara con ella. Finalmente, como toque final a su obra, defeca sobre la boca del cadáver y abandona la casa, satisfecho.
Cuatro días después comete el más sangriento de sus crímenes entrando en una casa elegida al azar y disparando a la cabeza de una pareja de 27 años, un niño de 6 años y un bebé de 22 meses. Luego, llevándose el cuerpo de la mujer a una habitación, sodomiza el cadáver, le arranca un ojo y bebe su sangre. Momentos más tarde es sorprendido en su macabra carnicería por alguien que llama a la puerta mientras vaciaba el cráneo del niño, y huye a toda prisa llevandose el cadáver del bebé.
En su propia casa, decapita el cuerpo tras beberse la sangre y devorar el cerebro crudo.
Esa misma tarde la policía descubre la matanza y comienza una serie de investigaciones por toda la ciudad registrando cada rincón de la ciudad tratando de atraparlo.
Cuando tres policías llaman a la puerta de Chase no obtienen respuesta, pero oyendo ruidos en el interior deciden vigilar el apartamento.
Poco después, sale de la casa con una caja de cartón bajo el brazo, que arroja al suelo para tratar de huir al ver a los agentes en l a puerta.
Su contenido se esparce por el suelo asombrando a los policías: se trata de ropa ensangrentada y trozos de cerebro humano...
Chase es finalmente detenido. Al registrar su apartamento, se encuentran un espantoso olor a putrefacción, manchas de sangre, huesos humanos en la cocina y el salón, un plato con restos de cerebro encima de la cama y la nevera repleta de recipientes con órganos humanos y animales en el interior.
En el juicio trata de justificar sus macabros crímenes diciendo que unas voces de seres extraterrestres y otras criaturas lo acosaban contínuamente obligándole a matar...
Finalmente es condenado a pena de muerte aunque su ejecución en la cámara de gas nunca se llevó a cabo, pues se suicida pocos meses después en su celda con una sobredosis de antidepresivos en diciembre de 1980.
"A veces oigo voces por teléfono... ignoro qué voces... amenazas.
Suena el teléfono y alguien me dice cosas extrañas... que mi madre me envenena poco a poco y que me voy a morir.
Me siento observado... sé que alguien me vigila...."
"...si devoré a esas personas fue porque tenía hambre y me estaba muriendo.
Mi sangre está envenenada y un ácido me corroe el hígado.
Era absolutamente necesario que bebiera sangre fresca.."
Estas declaraciones forman parte de una entrevista psiquiátrica a Richard Tranton Chase
Robert Pickton~El asesino macabro
Aqui una foto mostrando a sus victimas
El asesinato más macabro de Canadá. Un asesino en serie canadiense, juzgado por la muerte de 26 mujeres, reconoce haber matado a 49 Robert William Pickton cometió los asesinatos durante la década de los 90. El propio acusado reconoció que merecía la pena capital.
El ganadero acusado por la justicia canadiense del asesinato de 26 mujeres en el estado de Columbia Británica reconoció ante sus abogados y ante un policía de incógnito que había asesinado 49 mujeres en total, y no sólo el total de víctimas del que es acusado, siendo detenido por la Policía antes de lograr su objetivo de asesinar 50.
Robert William Pickton, de 56 años de edad, fue acusado de la muerte de 26 mujeres, en su mayoría prostitutas y drogadictas.
Los asesinatos fueron cometidos durante la pasada década de los noventa principalmente en la zona más deprimida de la ciudad de Vancouver en la zona Oeste del país en el estado de Columbia Británica.
Según confesó el acusado, los descuidos favorecieron su detención por parte de la Policía y reconoció al tribunal que lo juzga su culpabilidad, asegurando él mismo que merecía ser condenado a la pena capital, algo que no logrará ya que Canadá abolió la pena de muerte hace treinta años, aunque con toda probabilidad sea condenado a cadena perpetua.
De probarse este sería el caso más macabro vivido en Canadá y hasta el momento.
Pickton sólo ha hecho frente a seis de los 26 casos que se le imputan, declarándose en los seis no culpable.
Los otros veinte cargos de asesinato en primer grado serán presentados ante la justicia posteriormente.
Las víctimas forman parte de cerca de 60 mujeres, prostitutas y drogadictas, que desaparecieron en un lapso de 20 años.
La parte acusadora sostiene que Pickton confesó que asesinó a 49 personas.
La primera semana del proceso del presunto peor asesino de la historia de Canadá termina el jueves con el fin de la difusión de la larga grabación de video en la cual el ex criador de puercos es acusado de haber dado de comer a sus cerdos a las mujeres que mataba.
Durante tres días, el jurado vio la grabación de un interrogatorio de 11 horas realizado justo después de la detención de Pickton, de 57 años. El presunto peor asesino de la historia canadiense pasa en la cinta de verse relajado a abatido, ante las acusaciones que se le imputan, negando hasta ahora haber matado a alguien.
En el interrogatorio, un policía le hace escuchar el testimonio de un conocido, Andy Bell, afirmando que mataba a mujeres, las desangraba y se las daba de comer a sus cerdos.
Otro conocido de Pickton afirmó que éste le había dicho que un modo de matar a los drogadictos era inyectarles en las venas líquido anticongelante para limpiaparabrisas de automóviles.
El ganadero acusado por la justicia canadiense del asesinato de 26 mujeres en el estado de Columbia Británica reconoció ante sus abogados y ante un policía de incógnito que había asesinado 49 mujeres en total, y no sólo el total de víctimas del que es acusado, siendo detenido por la Policía antes de lograr su objetivo de asesinar 50.
Robert William Pickton, de 56 años de edad, fue acusado de la muerte de 26 mujeres, en su mayoría prostitutas y drogadictas.
Los asesinatos fueron cometidos durante la pasada década de los noventa principalmente en la zona más deprimida de la ciudad de Vancouver en la zona Oeste del país en el estado de Columbia Británica.
Según confesó el acusado, los descuidos favorecieron su detención por parte de la Policía y reconoció al tribunal que lo juzga su culpabilidad, asegurando él mismo que merecía ser condenado a la pena capital, algo que no logrará ya que Canadá abolió la pena de muerte hace treinta años, aunque con toda probabilidad sea condenado a cadena perpetua.
De probarse este sería el caso más macabro vivido en Canadá y hasta el momento.
Pickton sólo ha hecho frente a seis de los 26 casos que se le imputan, declarándose en los seis no culpable.
Los otros veinte cargos de asesinato en primer grado serán presentados ante la justicia posteriormente.
Las víctimas forman parte de cerca de 60 mujeres, prostitutas y drogadictas, que desaparecieron en un lapso de 20 años.
La parte acusadora sostiene que Pickton confesó que asesinó a 49 personas.
La primera semana del proceso del presunto peor asesino de la historia de Canadá termina el jueves con el fin de la difusión de la larga grabación de video en la cual el ex criador de puercos es acusado de haber dado de comer a sus cerdos a las mujeres que mataba.
Durante tres días, el jurado vio la grabación de un interrogatorio de 11 horas realizado justo después de la detención de Pickton, de 57 años. El presunto peor asesino de la historia canadiense pasa en la cinta de verse relajado a abatido, ante las acusaciones que se le imputan, negando hasta ahora haber matado a alguien.
En el interrogatorio, un policía le hace escuchar el testimonio de un conocido, Andy Bell, afirmando que mataba a mujeres, las desangraba y se las daba de comer a sus cerdos.
Otro conocido de Pickton afirmó que éste le había dicho que un modo de matar a los drogadictos era inyectarles en las venas líquido anticongelante para limpiaparabrisas de automóviles.
Buenos amigos, hasta aqui llega el post, espero que les guste y lo lean
Aqui la primera parte
Aqui la segunda parte