Caso Factory, Hasta hoy no existe Justicia
La tarde del sabado 19 de abril de 2008 ocurrio un terrible incendio por culpa de una bengala lanzada dentro del escenario, por personas sin experiencia en juegos artifiaciales y por medidas de seguridad decadentes dentro de la discoteca Factory de Quito-Ecuador, Discoteca localizada en San Bartolo al sur de la Ciudad, muy parecido al de la discoteca cromagnon en Argentina, fallecieron 20 Personas entre las cuales se encontraban varios amigos y conocidos, a continuacion, un extracto de lo que paso y lo que sintieron nuestros amigos, larga vida al rock sudamericano, nunca nos callaran!!!
Ultratumba 2008
El Encuentro Gótico reuniría a los 14 mejores grupos cultores de ese género y sería la ocasión para lanzar un Cd conmemorativo. Las bandas invitadas eran, entre otras, Hempírica, Amghelis (Guayaquil), Lamento (Ambato), Trovador Depresivo, Vendimia y Zelestial.
Hacia las cuatro, Zelestial se preparaba en camerinos para su presentación. Sobre el escenario, Vendimia mostraba su espectáculo. En ese instante fatal, alguien encendió la bengala. El área de camerinos fue la zona más crítica. Ahí murieron Pablo y Paola, junto con otros cuatro integrantes de su banda.
El calvario para los familiares de los fallecidos y heridos empezó esa tarde. “De todas las víctimas calcinadas, mi hijo (Diego Freire) era el que menos quemado estaba. Murió por asfixia”, se consolaba su madre Gloria Cruz, con los ojos enrojecidos por el llanto.
Eva Arias, madre de Pablo Bernal y suegra de Paola Flachier, se enteró de la tragedia por un amigo de su hijo. Recorrieron las casas de salud del sur y norte de Quito sin resultados. Al final, encontraron sus restos en la morgue.
Un drama similar vivió Julio Cárdenas, cuyo hermano, Juan Carlos, desa-pareció después del concierto. Al día siguiente fue a la morgue, pero no lo encontró. En la tarde regresó y pudo identificarlo por sus piezas dentales.
Esa noche, en el Concejo Metropolitano, el alcalde Paco Moncayo presentó su renuncia ante los ediles. En Buenos Aires, después del incendio de la discoteca Cro Magnon, el alcalde Aníbal Ibarra dejó su cargo. En Quito la renuncia no fue aceptada.
Pero sí empezó un proceso de investigación, a través de una veeduría, que a la postre dejó dos conclusiones irrefutables. La primera: la tragedia ocurrió por una serie de irregularidades por parte de las autoridades.
Y, en segundo lugar, los colectivos de jóvenes se sienten excluidos de los espacios urbanos: son una docena de agrupaciones, entre ellas, los rockeros góticos, que expresan sus creencias en su forma de vestir y en la música que escuchan y crean. “No son satánicos, ni adictos, son profesionales con un modo de pensar distinto. Aprendí a querer y a respetar a mi yerno, que era baterista de Nekrótika, murió en el incendio y deja un huérfano de tres meses”, dijo la suegra de William Valenzuela.
Irregularidades en círculo
Dante escribió sobre los nueve círculos del infierno. La tragedia de la discoteca Factory se originó por varios círculos de irregularidades, que empezaron en el Municipio.
El 15 de noviembre de 2006, el entonces coordinador de Desarrollo Zonal del Cabildo, Marco Gutiérrez, dictaminó que “Factory Dance Industry” no podía ser ubicada en la avenida Maldonado 1.500 y vía Férrea, sector San Bartolo, donde se produjo la tragedia.
En su argumentación, la ordenanza 095 (que regula el uso del suelo) prohíbe que los centros de diversión se encuentren a 100 metros de distancia de establecimientos educativos y de salud. En el caso de Factory, a menos de 100 metros se encuentran la escuela fiscal Mata Martínez, el colegio Cinco de Junio y el colegio Liceo del Sur. Por eso, emitió un informe desfavorable a la implantación del bar y discoteca.
El Cabildo reconsideró ese planteamiento y emitió el informe favorable. Sobre esa base, el Cuerpo de Bomberos inspeccionó el local el 11 de abril de 2007, y expidió un certificado de funcionamiento. Tal certificación expiró el 31 de diciembre de ese año, de modo que Factory venía funcionando los últimos cuatro meses sin permiso, y sin que autoridad alguna se percatara.
“Durante la inspección en abril del año pasado, encontramos que el establecimiento cumplía todas las normas de seguridad, tenía un sistema eléctrico en buen estado, no tenía materiales combustibles y tenía varias salidas de emergencia, además tenía un plan de contingencia y siete extinguidores”, explicó durante la veeduría el principal del Cuerpo de Bomberos, Jaime Benalcázar.
Después de la tragedia, los bomberos constataron que el lugar al que ellos autorizaron a funcionar no era el mismo que se incendió.
El sitio estaba subdividido en tres lugares de baile, por lo que las puertas de emergencia se convirtieron en accesos a las demás pistas. El tumbado estaba cubierto con colchones de esponja altamente inflamable porque los vecinos se habían quejado por el ruido. Y se había construido un escenario y un ring para espectáculos, bloqueando una de las salidas. La escenografía consistía en tela oscura de un material altamente inflamable.
Los rockeros no van al infierno
“¿Quién más debe morir quemado frente a ustedes para que nos reconozcan? Ustedes nos han excluido, no tenemos espacios para mostrar nuestra música”, reclamaba David, del movimiento rockero, durante la veeduría que el Municipio constituyó para investigar el caso.
Y no era la única voz de protesta. “El negro no es solo luto, es una forma de protestar contra el capitalismo y la estupidez humana… Los rockeros somos madres, profesionales, artistas. Que este río de sangre sirva para que cambien las cosas”, reclamaba Viviana.
La concejal Margarita Carranco –que dirigía la veeduría– mostraba sorpresa en su rostro. Ella reivindica un trabajo de cinco años con jóvenes rockeros, hiphoperos y reggetoneros de Quito, a través de la Comisión de Equidad Social y Género del Municipio de Quito, que ha apoyado varios conciertos, especialmente en espacios públicos. Aún más, asegura que tiene una hija rockera.
Pero al parecer no todos los colectivos urbanos se sienten abrigados por ese respaldo. El Movimiento Al Sur del Cielo, que reúne a 200 bandas de rock y 40.000 seguidores solo en Quito, asegura haber sentido una sistemática marginación.
Y afirma que los colectivos urbanos de jóvenes que tienen el respaldo del Municipio son aquellos que tienen una línea de trabajo político afín, o que tienen padrinos entre los concejales.
“Debió pasar esta fatalidad para que nos tomen en cuenta. La nuestra es una cultura subterránea porque no encuentra espacios de expresión, hemos hecho conciertos en cerrajerías o en quebradas”, asegura Diego Brito, representante del Movimiento.
Según Pepe Trujillo, del grupo de hard rock Cross Fire, el movimiento rockero del sur de Quito no tiene espacios: hace 20 años tomó la concha acústica de la Villa Flora para conciertos que reúnen hasta 20.000 personas. Pero el pasado mes de enero el Municipio multó con 1.200 dólares a los organizadores, con el argumento que dejaron basura después del espectáculo.
La tragedia de la discoteca visibilizó estos colectivos. La muerte de 16 personas los unió en el dolor. La sociedad debe empezar por entender y tolerar a quienes piensan diferente.
Ahora supuestamente se hace justicia
Las personas que fueron acusadas de homicidio inintencional por el incendio ocurrido en la discoteca Factory recibieron su sentencia. Patricia Cajo, organizadora del concierto, y Gabriel Riera, el joven que encendió la bengala con la que se inició el fuego, fueron sentenciados a dos y seis meses de prisión, respectivamente.
Ambos habían sido condenados a seis meses de prisión correccional, pero el tribunal del caso redujo la pena considerando los atenuantes. El fallo fue promulgado por el Tribunal Octavo de lo Penal de Pichincha luego de que la Fiscalía determinó que solo ellos eran los responsables del incendio.
El 19 de abril de 2008, en una discoteca ubicada en el sur de Quito, se organizó un concierto de música dark. Durante el espectáculo, uno de los asistentes encendió una bengala. El fuego entró en contacto con las cortinas del escenario -lo que desencadenó una gran llamarada en medio del público-, cegó la vida de 20 personas y dejó varias decenas de heridos.
En la audiencia oral de juzgamiento, se conoció que Cajo tenía las llaves para abrir los candados de las puertas de salida de emergencia. Durante el flagelo, la gente no pudo salir, por lo que tuvo que abrir un agujero en la pared para escapar. En su defensa, Cajo señaló que cerró las puertas con seguro para evitar que las personas ingresen sin pagar entrada. (GCA)
Ahora unas cuantas imagenes que nos recuerdan ese fatidico dia





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Esas Fueron las Primeras 16 Victimas y las que tuvieron la opcion de decir lo que sentian, nosotros en cambio teniamos un terrible dolor oculto, puesto que nuestro buen amigo fallecio en contados segundos del accidente, su madre no quiso que se publicara la historia de su muerte puesto que el dolor de la señora era demasiado intenso ya que antes habia perdido a una hija suya en un accidente, Paz en tu Tumba, Amigo...
Jose Rafael Villacres 1983 - 2008
Un Homenaje de Viuda Negra Para Los Caidos en El Factory
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=mJxZoLToW2w
Finalmente, los conciertos que se han organizado en memoria de nuestros amigos
Parque de la Mujer en Quito
Espero les haya gustado y tomemos conciencia sobre la seguridad en espacios publicos y estos hechos no queden impunes y los culpables, sean castigados.
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