La historia nos muestra y nos sigue mostrando aún en el día de hoy multitud de extrañas desapariciones... sin explicaciones racionales...
Ocurrió en Canadá, en el invierno de 1930... Un pueblo entero e incluso los muertos de sus tumbas se desvanecieron sin dejar ningún rastro...
En noviembre de 1930 Joe Labelle, trampero canadiense de la piel, caminaba hacia la aldea de la gente de Anjikuni del lago... Todo se encontraba inusualmente silencioso...
No era normal ese silencio... Normalmente aquella aldea de la pesca era un establecimiento ruidoso con 2.000 esquimales... Los botes y los kayaks se hallaban amarrados a la orilla... pero no había nadie...
Se adentró en la aldea... Ni una sola persona por las calles... Labelle visitó cada una de las chozas y de los almacenes esquimales de los pescados pero no halló a ninguno de los aldeanos...
Dentro de las cabañas se encontraban los rifles de los aldeanos... Ningún esquimal viajaría sin ellos... Las ollas con la comida mohosa se encontraba sobre los fuegos apagados hacía tiempo...
Según parecía, cerca del almuerzo algo les interrumpió su trabajo diario... La vida y el tiempo parecían haberse detenido en ese preciso instante... No había rastros de violencia... pero tampoco de vida...
Ocurrió en Canadá, en el invierno de 1930... Un pueblo entero e incluso los muertos de sus tumbas se desvanecieron sin dejar ningún rastro...
En noviembre de 1930 Joe Labelle, trampero canadiense de la piel, caminaba hacia la aldea de la gente de Anjikuni del lago... Todo se encontraba inusualmente silencioso...
No era normal ese silencio... Normalmente aquella aldea de la pesca era un establecimiento ruidoso con 2.000 esquimales... Los botes y los kayaks se hallaban amarrados a la orilla... pero no había nadie...
Se adentró en la aldea... Ni una sola persona por las calles... Labelle visitó cada una de las chozas y de los almacenes esquimales de los pescados pero no halló a ninguno de los aldeanos...
Dentro de las cabañas se encontraban los rifles de los aldeanos... Ningún esquimal viajaría sin ellos... Las ollas con la comida mohosa se encontraba sobre los fuegos apagados hacía tiempo...
Según parecía, cerca del almuerzo algo les interrumpió su trabajo diario... La vida y el tiempo parecían haberse detenido en ese preciso instante... No había rastros de violencia... pero tampoco de vida...