Distrae y calma
La costumbre podría no ser tan negativa si no caes en excesos. El chicle sin azúcar puede ayudarte a saciar el hambre, aliviar el estrés y mejorar la memoria, además de combatir el hábito de fumar. Entérate cuando una simple goma de mascar puede ayudarte y...¡disfrútala sin culpa!
Sabrosa costumbre
El chicle se obtiene del árbol Manilkara zapota, originario de México, América Central y América del Sur. Ya en el siglo XVI, los mayas masticaban la savia de la planta. En 1848 se conoció por primera vez en el mercado y 80 años más tarde aparecería el chicle globo. En los ’50, nació el sin azúcar.
Calma el estrés
Dos estudios pequeños sugieren que mascar chicle con frecuencia puede ayudar a calmar la ansiedad, a mejorar el estado de ánimo, reducir la fatiga mental y el estrés. Y lo mejor es elegir uno sin azúcar endulzado con xilitol, para no sumar las calorías y evitar las caries, informa Consumer Reports.
Puede producir acidez
El Dr. John Sumner Bell, de la Asociación Americana de Gastroenterología, dice que tiene pacientes que mastican chicle para aliviar el reflujo ácido, pero que él no lo recomienda. "Si la goma es de menta, puede relajar el esfínter esofágico y puede aumentar el reflujo en lugar de evitarlo”, dijo.
Baja el deseo de comer
Es una excelente trampa para engañar al cerebro y al estómago. Investigadores de la Universidad de Rhode Island hallaron que las personas que mastican chicle en la mañana, consumen 67 calorías menos en el almuerzo. También ayuda a distraerse y a pensar menos en bocadillos.
Puede provocar gases
En el momento en que comienzas a mascar, el cerebro es alertado de que el proceso digestivo se inicia y libera saliva y líquidos. Pero el Dr. Sumner Bell, quien es especialista en gastroenterología en Virginia, dice que esto puede provocar distensión abdominal y gases por la gran entrada de aire.
Ayuda a dejar de fumar
Y sin efectos secundarios. Los chicles de nicotina son recomendados por los especialistas como muy seguros. Una revisión reciente de la Universidad Stanford, en California, analizó en más de 30,000 personas los efectos cardíacos de los chicles de nicotina y halló que no hacen daño al corazón.