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Guerra Civil-Guatemala

Info2/3/2010


1960-1996, 36 años de conflicto armado


El coronel Carlos Castillo Armas revirtió muchos de los cambios realizados por Arbenz con anterioridad, llevando una política que se abanderaba como anticomunista. Fue asesinado en 1957, por lo que el Congreso de la República hubo de nombrar a presidentes interinos sucesivamente para llenar el vacío de poder dejado. Dentro de ellos se nombró el General Miguel Ydígoras Fuentes, anterior Ministro de Obras Públicas en la dictadura ubiquista y detractor de las políticas de Arévalo y Arbenz. Ydigoras formó en Guatemala a los activistas que intentaron la fallida Invasión de Bahía de Cochinos. Los boinas verdes (United States Army Special Forces) se instalaron en el país, y entrenaron a su ejército hasta convertirlo en la fuerza antiinsurgente más poderosa de América Central. Organizaciones como la Mano Blanca o el Ejército Secreto Anticomunista realizaron una actividad violenta que tuvo su paralelismo con los cruentos asesinatos y secuestros realizados por los radicales comandos de la ORPA (Organización del Pueblo en Armas). Dichos guerrilleros izquierdistas fueron patrocinados por el gobierno soviético y cubano. Dicha época fue caracterizada por excesos cometidos particularmente por el bando del ejército, financiado principalmente por el gobierno de los Estados Unidos y cuyas masacres aún son investigadas hoy en día.
En respuesta a su gobierno cada vez más autocrático, un grupo de oficiales militares de menor rango, entre los que estaba Alejandro Yon Sosa, se rebeló, intentando derrocarlo en 1960. Cuando fracasaron, varios huyeron y establecieron lazos estrechos con Cuba. Este grupo se convertiría en el núcleo de las fuerzas armadas de insurgencia que lucharían contra los gobiernos militares durante los 36 años siguientes. Sus cuatro grupos principales guerrilleros de izquierda realizaron sangrientos sabotajes económicos y ataques armados a las instalaciones del gobierno y los miembros de las fuerzas de seguridad estatal. Estas organizaciones se combinarían para formar la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) en 1982.


URNG

La Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (UNRG) fue fundada el 07 de febrero de 1982, como resultado de la coordinación de los cuatro grupos guerrilleros más importantes de Guatemala. Estas guerrillas eran: Ejército Guerillero de los Pobres (EGP), la Organización del Pueblo en Armas (ORPA), las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR), y el Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT).
La URNG presento un avance en la lucha revolucionaria a inicios de 1980, teniendo mayor presencia en poblaciones caracterizadas por la pobreza y la marginación, especialmente en la zona occidental del país en Quiche, Huehuetenango y San Marcos.


Después del golpe de Estado en 1954 que derroco a Jacobo Arbenz, el segundo gobierno de la revolución democrática en Guatemala, y la instauración de la dictadura militar de Castillo Armas, se dio una serie de fricciones entre los movimientos populares y el gobierno que estaba al servicio de las elites político-económicas del país, siendo la principal razón de conflictos la tenencia de la tierra.
Al ser interrumpido el gobierno del Coronel Arbenz también se dio la interrupción del programa de Reforma Agraria que beneficiaba en su mayoría a los campesinos del area rural. Por esta razón en 1960 un grupo de oficiales del Ejército que fueron partidarios de Arbenz y dirigentes campesinos, encabezaron un golpe de Estado sin éxito, después de eso se van a la clandestinidad e inspirados por el triunfo de la Revolución cubana fundan los primeros nucleos guerrilleros que después darían origen a FAR de ideología marxista-leninista que fue uno de los movimientos guerrilleros más antiguos de América Latina, de la cual más tarde se desprendería el EGP.


En 1966 llega a la presidencia el gobierno de Julio César Méndez Montenegro, quien se llama así mismo "El tercer gobierno de la Revolución" con el que se logra una breve tregua con la insurgencia, pero esta tregua dura poco tiempo, debido a la fuerte ofensiva contra-insurgente que lanza el Ejército, secundada por el nacimiento de bandas paramilitares de ultraderecha que inician la practica de la desaparición forzada de opositores de izquierda. Algunas de sus organizaciones miembros estuvieron vinculados a los secuestros y asesinatos del embajador estadounidense John Gordon Mein; y del embajador alemán Karl von Spreti.



Década de los 70 y el genocidio maya



Poco tiempo después hubo elecciones democráticas y resultó Presidente electo Julio César Méndez Montenegro en 1966. Aunque en un principio parecía haberse conseguido una democracia transparente, el ejército, que tuteló el gobierno, lanzó una fuerte campaña contra la insurgencia que rompió en gran parte el movimiento guerrillero en el campo y comenzó el conflicto civil que habría de causar centenares de miles de víctimas, en su mayoría por los militares guatemaltecos.

Las comunidades indígenas fueron las más afectada durante el conflicto armado interno
El Coronel Carlos Manuel Arana Osorio (1970-1974) fue el primero de una larga serie de presidentes militares, intensificándose los visos fascistas que con motivo de detener la acción insurgente y bajo la justificación del anticomunismo, se iniciaron desde 1954 con la intervención estadounidense. Posteriormente, Arana Osorio alcanzó el grado de General de División. Fue conocido por su crueldad como El Chacal.
En 1972 un nuevo grupo guerrillero se infiltró en el país desde México. En 1974, el General Kjell Lauguerud García derrotó al General Efraín Ríos Montt, el candidato del Partido Demócrata Cristiano, que ya a finales de los ochentas alcanzaría el poder y sería uno de los más corruptos que ha tenido el país. En 1978, el General Romeo Lucas García asumió el poder. En 1970 dos nuevos grupos guerrilleros patrocinados por la Unión Soviética y Fidel Castro, el EGP y la ORPA, intensificaron la insurgencia contra los gobiernos militares. En 1979, Jimmy Carter, prohibió cualquier ayuda militar al ejército guatemalteco, a causa de los sistemáticos abusos de este contra la población y los derechos humanos.







Década de los 80



Durante los gobiernos de 1978-1982 (Fernando Romeo Lucas García), 1982-1983 (Efraín Ríos Montt), 1983-1986 (Óscar Humberto Mejía Víctores) provocaron un genocidio con más de 250.000 víctimas mortales, de las cuales 45.000 continúan desaparecidas. El genocidio maya hizo que un millón quinientos mil ciudadanos forzosamente fueran desplazados. La guerra provocó el desplazamiento de 450,000 campesinos, que se vieron obligados a refugiarse en México. Dichos desplazados huyeron tanto de los guerrilleros como de los militares, ya que ambos bandos no respetaron la neutralidad de varias comunidades, causando además 667 masacres y que 443 aldeas completas desaparecieran.
A partir de la asunción del general Lucas García, Guatemala entró en un nuevo ciclo de represión. Durante 1979 y 1980 se registraron varias masacres en el interior del país, de escaso eco mediático. El 31 de enero de 1980 la situación en Guatemala pasó a ser objeto de atención mundial por el asalto a la Embajada de España]] y posterior asesinato de 37 personas indígenas sobrevivientes del genocidio; el único superviviente testigo de lo ocurrido fue asesinado al día siguiente.
La embajada, situada en la 6ª calle entre la 7ª y 6ª avenida de la zona 9, en la Ciudad de Guatemala, había sido ocupada pacíficamente por un grupo de indígenas provenientes de varias aldeas del departamento noroccidental de El Quiché -un área donde la represión fue especialmente dura durante los meses anteriores- apoyados por estudiantes de la Universidad de San Carlos. Su objetivo era llamar la atención de la opinión internacional sobre una serie de masacres en sus comunidades realizadas por el ejército. Durante la ocupación de la legación, el embajador español, Máximo Cajal, exigió a las autoridades guatemaltecas por vía telefónica que no intervinieran, respetando la extraterritorialidad de la misión diplomática. Dicha petición fue reforzada por el gobierno español mediante una llamada del ministro de Asuntos Exteriores al general Lucas García, que declinó ponerse al aparato.
Las fuerzas de seguridad irrumpieron en el recinto y el saldo fue de 37 fallecidos, incluyendo el cónsul español Jaime Ruiz del Árbol, el ex vicepresidente de Guatemala Eduardo Cáceres, el ex canciller guatemalteco Adolfo Molina y el padre de la Premio Nobel Rigoberta Menchú, Vicente Menchú, uno de los líderes de los indígenas ocupantes. Se salvaron, con graves quemaduras, el Embajador de España y un indígena que fue secuestrado el día después del hospital donde convalecía de sus heridas, torturado y asesinado. Su cuerpo, arrojado frente a la Universidad de San Carlos, tenía un cartel colgado del cuello con la frase "Cajal, comunista, te ocurrirá lo mismo". El gobierno español evacuó al Embajador Máximo Cajal, con la asistencia del cuerpo diplomático en Guatemala y rompió relaciones diplomáticas con el país. Unos meses después fue asesinado de 55 disparos Roberto Mertins Murúa, director del Instituto Guatemalteco de Cultura Hispánica -actual Centro Cultural de España en Guatemala-, que había criticado en Televisión Española la actuación de las autoridades militares en el asalto a la embajada.
Durante los siguientes años, sucesivas comisiones de investigación llegaron a la conclusión, aceptada por el gobierno guatemalteco en 1984, de que las víctimas habían muerto por quemaduras producidas por granadas de fósforo blanco, asumiendo que la Policía Nacional de Guatemala era la responsable de lo acaecido y exonerando completamente a los ocupantes de cualquier responsablidad en el trágico desenlace. No obstante, hasta el día de hoy, medios afines a la ultraderecha militar siguen defendiendo que los ocupantes se autoinmolaron, y acusan en particular al embajador Cajal de connivencia con la guerrilla.
El problema institucional relacionado con los fraudes en las elecciones en 1982 surgió de nuevo. El 9 de marzo de ese año el ejército era el encargado de velar por el buen desarrollo de las elecciones. Varios de los "jóvenes oficiales" y, entre ellos, el ex candidato presidencial Otto Pérez Molina (elecciones 2007), eran los encargados de vigilar la transparencia de dichas elecciones directamente en las urnas; dándose cuenta del fraude, el 23 de marzo de 1982 dieron un golpe de Estado para evitar la toma de posesión del recién electo presidente militar Ángel Aníbal Guevara.
El General Ríos Montt se aprovechó de la situación y luego de un conveniente cambio de religión, formó una junta militar de tres miembros que anuló la constitución de 1965, disolvió el Congreso, suspendió los partidos políticos y anuló la ley electoral. Después de unos meses, Ríos Montt despidió a sus colegas de junta y asumió de facto el título de “Presidente de la República” gobernando en solitario.
Las fuerzas guerrilleras, Cuba, la Unión Soviética y sus aliados izquierdistas denunciaron a Ríos Montt. El Presidente procuró derrotar a los guerrilleros con acciones militares y reformas económicas. En mayo de 1982, la Conferencia de Obispos Católicos acusó a Ríos Montt de la responsabilidad de cultivar la militarización del país y continuar las masacres de civiles por medios militares.
El ejército de Ríos Montt y las Patrullas de Autodefensa Civil (PAC), recobraron esencialmente todo el territorio guerrillero; la actividad guerrillera disminuyó y fue en gran parte limitada a operaciones de golpear y huir. Ríos Montt ganó esta victoria parcial a un enorme costo de muertes civiles.
La breve presidencia de Ríos Montt fue probablemente el período más violento del conflicto de 36 años, que resultó en aproximadamente 60.000 muertes de civiles, en su mayoría indígenas desarmados. Aunque los guerrilleros izquierdistas y las brigadas de muerte derechistas también se dedicaron a realizar masacres, desapariciones forzadas, y torturas de no combatientes, la mayoría de las violaciones de derechos humanos fueron realizadas por los militares guatemaltecos y las PAC que ellos controlaban. Se estima que más del 80% de estos horrores los causó el ejército.
El 8 de agosto de 1983, Ríos Montt fue depuesto por su propio Ministro de Defensa, General Óscar Mejía Víctores, quién lo sucedió como presidente (Jefe de Gobierno) de facto de Guatemala (Ríos Montt sobreviviría para fundar un partido político, FRG). El General Mejía permitió un regreso controlado de la democracia en Guatemala, comenzando con una elección el 1 de julio de 1984 para una Asamblea Constituyente para redactar una constitución democrática. El 30 de mayo de 1985, después de 9 meses del debate, la Asamblea Constituyente terminó de redactar una nueva constitución, que entró en vigor inmediatamente. El Lic. Vinicio Cerezo, un político civil con amplio récord, fue candidato a presidente por la Democracia Cristiana, ganó la primera elección sostenida bajo la nueva constitución con casi el 70% del voto, y tomó posesión del cargo el 14 de enero de 1986.


Nota: personalmente para mi el comunismo, socialismo, y todo movimiento innfluenciado por lenin o marx son un cancer. creo que hay soluciones diferentes a este tipo de movimientos dañinos para nuestras sociedades. en nuestro pais ciertos personajes intentan hacer creer a los pobres que hay una lucha de clases la cual considero no existe, en nuestro pais el que trabaja tiene deecho a tener y el que no, no. es mi humilde opinion.

No pongo los acuerdos de paz porque todos sabemos que eso solo fue un circo en este pais no hay paz.




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