La plastinación es un procedimiento técnico de preservación de material biológico, creado por el artista y científico Gunther von Hagens en 1977, que consiste en extraer los líquidos corporales como el agua y los lípidos por medio de solventes como acetona fría y tibia para luego sustituirlos por resinas elásticas de silicona y rígidos de epóxicas.
Esta técnica presenta las siguientes ventajas:
1. No es necesario ningún sistema de conservación para especímenes plastinados, sólo se han de mantener alejados de la luz solar directa y cuando no estén expuestos se han de proteger en bolsas o vitrinas.
2. La coloración se aproxima a lo natural, aunque esto dependerá de la mezcla de embalsamar que se haya utilizado para conservar el tejido.
3. Dota de una rigidez a las dissecciones que alarga la duración de las mismas y permite mayor manipulación.
Pero, al igual que la clonación, presenta problemas de carácter ético, religioso y legal como el manejo de los cadáveres y la voluntad de la persona moribunda en su decisión de mandar a plastinar. Sin embargo, ha tenido una muy buena aceptación por parte de la ciencia y del público y de algunos países de Europa, China, Rusia, Japón, Estados Unidos, Chile, Colombia y México entre otros, donde este último, se aplicó por vez primera en 1999 (primera vez en Latinoamérica).
La finalidad de la plastinación en la conservación de material biológico es su provecho en la enseñanza de la anatomía, el conocimiento del cuerpo humano y la exhibición museográfica.
Luis Fernando Espinel trabaja con el Departamento de Química de la Universidad de Los Andes y hace cuatro años desarrolla una investigación con la Facultad de Medicina en el área de la plastinación de órganos.
Aquí la fuente y el video de explicación: