Tarde de consoiraciones?
Operación Caos: La guerra oculta contra el rock
John Lennon, Jimi Hendrix, Jim Morrison ... sus muertes llenaron de lágrimas los ojos de millones de admiradores en todo el mundo. Pero ese llanto hubiera sido de rabia de haberse sabido que estos músicos no encontraron sus trágicos finales no como consecuencia de imprudencias o accidentes fortuitos, sino de un plan perfectamente organizado para poner freno a la contracultura norteamericana.
Los grandes medios de comunicación norteamericanos están infiltrados por agentes de la CIA y presuntos patriotas que encuentran muy poco conveniente que salgan a la luz historias sobre asesinatos políticos en Estados Unidos. Sin embargo, éstos existen y se relacionan directamente con las operaciones clandestinas que la Agencia Central de Inteligencia y el FBI han mantenido contra determinadas estrellas del rock, en aras de una estabilidad social mal entendida. Los blancos de estas acciones sabían que estaban en el ojo del huracán. De hecho, muchas de las víctimas sufrieron extraños episodios de paranoia antes de sus sospechosas muertes.
En 1980, el periodista danés Henrik Krüger reunió cierto número de informaciones suprimidas sobre el entorno de Nixon dentro del Partido Republicano. Según Krüger, «el asesinato se convirtió en un modus operandi bajo el mandato de Nixon». En aquella época, en la Casa Blanca se constituyó un verdadero escuadrón de la muerte, comandado por Howard Hunt, un asesino a sueldo de la CIA que solucionó para el presidente del Watergate muchos, «asuntos complicados». Sus métodos eran de lo más variado pero, dado que el mejor asesinato es aquel que nadie llega a investigar, las «sobredosis de droga» y los «suicidios» se convirtieron en los favoritos de su arsenal.
En 1967, una forma de música cada vez más subversiva comenzó a fundirse con la política en San Francisco. Con la Guerra de Vietnam en pleno apogeo, las minorías raciales reclamando sus derechos y los soviéticos multiplicando su capacidad armamentística, no se podía tolerar que una pandilla de melenudos se pusiera a enredar más las cosas. El FBI, guardián del modo de vida norteamericano, decidió poner a trabajar a lo mejor de su departamento de operaciones clandestinas. Por su parte, la CIA, muy aficionada a bautizar a sus actuaciones con nombres propios de una película de James Bond, puso en marcha la «Operación Caos», cuyo fin era terminar con el movimiento hippie, o al menos volverlo inofensivo.
La nación entró en un estado cercano al propio de la ley marcial después de que hicieran su aparición aquellos jovenzuelos que se dejaban crecer la melena y se negaban a ser inmolados en el infierno asiático.
Siguiendo las consignas de la CIA, la mafia recuperó el papel que ya interpretara durante la ley seca, dirigiendo laboratorios clandestinos que abasteciesen el mercado de las drogas. Incluso se constituyó una «mafia hippie», un grupo llamado «La Hermandad del Amor Eterno» que, liderado por el agente de la CIA Ronald Stark, llegó a hacerse con el monopolio del tráfico de LSD en Estados Unidos; todo ello con el propósito de socavar los cimientos de la floreciente revolución, a golpe de alucinógeno.
Mae Brussell, una verdadera enciclopedia viviente en materia de conspiraciones, llegó a algunas conclusiones muy interesantes en un manuscrito inédito: «El LSD era el motor de toda la operación; el causante, entre otras cosas, del asesinato de Sharon Tate». Se sospecha que Charles Manson, músico fracasado que supo reconducir su talento hacia la carrera de gurú de una secta de asesinos en serie, Bobby Beausoleil, un espécimen de no mucha mejor catadura, y el Beach Boy Dennis Wilson, encontrado ahogado en extrañas circunstancias en 1988, fueron algunos conejillos de indias empleados en esta operación. El centro de este festival de la psicopatía alucinógena, e íntima amiga de los tres anteriores, era Mama Cass Eliot -líder de The Mamas & The Papas-, quien Murió en 1974 como consecuencia de un «paro cardiaco», según el forense. Su amigo Paúl Kassner piensa que fue asesinada y declaró: «Sabía demasiadas cosas sobre las conexiones criminales entre Hollywood, Washington y Las Vegas... También era amiga de Sharon Tate».
En Reino Unido las cosas no eran muy distintas. Allí, el mayor enemigo para el orden público eran los Rolling Stones.
les dejo la historia de Morrison y de Lennon
MORRISON
El cadáver de Jim Morrison fue encontrado por Pamela Courson, su esposa, en la bañera de su piso de París, a primeras horas de la mañana del 3 de julio de 1971, exactamente dos años después de la muerte de Bryan Jones. A la mayoría de sus conocidos no les sorprendió esta muerte. Durante meses le vieron capitular lentamente, vencido por la desesperación y una creciente paranoia. Las autoridades americanas, preocupadas por su posición de liderazgo en el ámbito de la nueva izquierda, le habían estado acosando desde mucho tiempo atrás.
Sin embargo, una vez más la prensa achacó el fallo cardiaco a una presunta, sobredosis, cuando era de sobra conocido que Morrison, espantado por la muerte de Janis Joplin, había renegado de las drogas. Algo tendrá que ocultar la CIA a este respecto cuando durante años ha mantenido a un agente suplantando la identidad de Morrison, manteniendo operativos, un pasaporte y varias cuentas bancarias a su nombre y -para añadir el toque de surrealismo al asunto- escribiendo un libro firmado por el difunto, todo ello para crear la leyenda de una presunta muerte fingida y así alejar las sospechas de un asesinato político.
La cantante folk Joan Báez, una de las más activas críticas que tuvo la participación norteamericana en Vietnam, sobrevivió a las acechanzas de la «Operación Caos». Tal vez esta deferencia se debiera a su padre, profundamente implicado en actividades clandestinas de la CIA, en especial en Iraq.
LENNON
Los analistas de la Central de Inteligencia tenían muy claro que lo que estaba en juego en este caso era la identidad histórica y cultural de la contracultura y su ubicación en un lugar definido dentro del orden social. Por eso, no se conformó solo con la muerte del cantante, sino que, además, llevó a cabo una intensa campaña de descrédito después de muerto, destinada a acabar con la imagen pública del malogrado artista.
En el Caribe, los ídolos tampoco estaban seguros. Peter Tosh, nacido el 9 de octubre de 1944, hijo de un predicador, trascendió sus humildes orígenes para convertirse, como Bob Marley, en un agitador tremendamente influyente en pro de los derechos civiles.
Comenten!
Operación Caos: La guerra oculta contra el rock
John Lennon, Jimi Hendrix, Jim Morrison ... sus muertes llenaron de lágrimas los ojos de millones de admiradores en todo el mundo. Pero ese llanto hubiera sido de rabia de haberse sabido que estos músicos no encontraron sus trágicos finales no como consecuencia de imprudencias o accidentes fortuitos, sino de un plan perfectamente organizado para poner freno a la contracultura norteamericana.
Los grandes medios de comunicación norteamericanos están infiltrados por agentes de la CIA y presuntos patriotas que encuentran muy poco conveniente que salgan a la luz historias sobre asesinatos políticos en Estados Unidos. Sin embargo, éstos existen y se relacionan directamente con las operaciones clandestinas que la Agencia Central de Inteligencia y el FBI han mantenido contra determinadas estrellas del rock, en aras de una estabilidad social mal entendida. Los blancos de estas acciones sabían que estaban en el ojo del huracán. De hecho, muchas de las víctimas sufrieron extraños episodios de paranoia antes de sus sospechosas muertes.
En 1980, el periodista danés Henrik Krüger reunió cierto número de informaciones suprimidas sobre el entorno de Nixon dentro del Partido Republicano. Según Krüger, «el asesinato se convirtió en un modus operandi bajo el mandato de Nixon». En aquella época, en la Casa Blanca se constituyó un verdadero escuadrón de la muerte, comandado por Howard Hunt, un asesino a sueldo de la CIA que solucionó para el presidente del Watergate muchos, «asuntos complicados». Sus métodos eran de lo más variado pero, dado que el mejor asesinato es aquel que nadie llega a investigar, las «sobredosis de droga» y los «suicidios» se convirtieron en los favoritos de su arsenal.
En 1967, una forma de música cada vez más subversiva comenzó a fundirse con la política en San Francisco. Con la Guerra de Vietnam en pleno apogeo, las minorías raciales reclamando sus derechos y los soviéticos multiplicando su capacidad armamentística, no se podía tolerar que una pandilla de melenudos se pusiera a enredar más las cosas. El FBI, guardián del modo de vida norteamericano, decidió poner a trabajar a lo mejor de su departamento de operaciones clandestinas. Por su parte, la CIA, muy aficionada a bautizar a sus actuaciones con nombres propios de una película de James Bond, puso en marcha la «Operación Caos», cuyo fin era terminar con el movimiento hippie, o al menos volverlo inofensivo.
La nación entró en un estado cercano al propio de la ley marcial después de que hicieran su aparición aquellos jovenzuelos que se dejaban crecer la melena y se negaban a ser inmolados en el infierno asiático.
Siguiendo las consignas de la CIA, la mafia recuperó el papel que ya interpretara durante la ley seca, dirigiendo laboratorios clandestinos que abasteciesen el mercado de las drogas. Incluso se constituyó una «mafia hippie», un grupo llamado «La Hermandad del Amor Eterno» que, liderado por el agente de la CIA Ronald Stark, llegó a hacerse con el monopolio del tráfico de LSD en Estados Unidos; todo ello con el propósito de socavar los cimientos de la floreciente revolución, a golpe de alucinógeno.
Mae Brussell, una verdadera enciclopedia viviente en materia de conspiraciones, llegó a algunas conclusiones muy interesantes en un manuscrito inédito: «El LSD era el motor de toda la operación; el causante, entre otras cosas, del asesinato de Sharon Tate». Se sospecha que Charles Manson, músico fracasado que supo reconducir su talento hacia la carrera de gurú de una secta de asesinos en serie, Bobby Beausoleil, un espécimen de no mucha mejor catadura, y el Beach Boy Dennis Wilson, encontrado ahogado en extrañas circunstancias en 1988, fueron algunos conejillos de indias empleados en esta operación. El centro de este festival de la psicopatía alucinógena, e íntima amiga de los tres anteriores, era Mama Cass Eliot -líder de The Mamas & The Papas-, quien Murió en 1974 como consecuencia de un «paro cardiaco», según el forense. Su amigo Paúl Kassner piensa que fue asesinada y declaró: «Sabía demasiadas cosas sobre las conexiones criminales entre Hollywood, Washington y Las Vegas... También era amiga de Sharon Tate».
En Reino Unido las cosas no eran muy distintas. Allí, el mayor enemigo para el orden público eran los Rolling Stones.
les dejo la historia de Morrison y de Lennon
MORRISON
El cadáver de Jim Morrison fue encontrado por Pamela Courson, su esposa, en la bañera de su piso de París, a primeras horas de la mañana del 3 de julio de 1971, exactamente dos años después de la muerte de Bryan Jones. A la mayoría de sus conocidos no les sorprendió esta muerte. Durante meses le vieron capitular lentamente, vencido por la desesperación y una creciente paranoia. Las autoridades americanas, preocupadas por su posición de liderazgo en el ámbito de la nueva izquierda, le habían estado acosando desde mucho tiempo atrás.
Sin embargo, una vez más la prensa achacó el fallo cardiaco a una presunta, sobredosis, cuando era de sobra conocido que Morrison, espantado por la muerte de Janis Joplin, había renegado de las drogas. Algo tendrá que ocultar la CIA a este respecto cuando durante años ha mantenido a un agente suplantando la identidad de Morrison, manteniendo operativos, un pasaporte y varias cuentas bancarias a su nombre y -para añadir el toque de surrealismo al asunto- escribiendo un libro firmado por el difunto, todo ello para crear la leyenda de una presunta muerte fingida y así alejar las sospechas de un asesinato político.
La cantante folk Joan Báez, una de las más activas críticas que tuvo la participación norteamericana en Vietnam, sobrevivió a las acechanzas de la «Operación Caos». Tal vez esta deferencia se debiera a su padre, profundamente implicado en actividades clandestinas de la CIA, en especial en Iraq.
LENNON
Los analistas de la Central de Inteligencia tenían muy claro que lo que estaba en juego en este caso era la identidad histórica y cultural de la contracultura y su ubicación en un lugar definido dentro del orden social. Por eso, no se conformó solo con la muerte del cantante, sino que, además, llevó a cabo una intensa campaña de descrédito después de muerto, destinada a acabar con la imagen pública del malogrado artista.
En el Caribe, los ídolos tampoco estaban seguros. Peter Tosh, nacido el 9 de octubre de 1944, hijo de un predicador, trascendió sus humildes orígenes para convertirse, como Bob Marley, en un agitador tremendamente influyente en pro de los derechos civiles.
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