Aunque resulta difícil hacer un ranking, puede decirse que la seta más venenosa del mundo es la Amanita virosa, también llamada Amanita maloliente por el desagradable olor que desprende cuando es vieja. Otras setas como la Amanita verde o cicuta verde causan más muertes que la anterior, pero son menos venenosas.
La Amanita virosa, conocida en algunos países como “Ángel Destructor”, es de color blanco tirando a ocre en su parte central y tiene un sombrero de entre 5 y 10 centímetros, convexo y semicónico o acampanado. El pie es casi siempre velludo, con un anillo membranoso y una vulva en la base.
La Amanita virosa es una seta del orden de las Angaricales y suele encontrarse en suelos húmedos y ácidos -sobre todo bosques de hayas o coníferas- desde el comienzo de la primavera hasta el otoño, tanto de forma solitaria como en pequeños grupos.
Es precisamente su olor fétido el que, unido a su sabor desagradable, impide que la Amanita virosa cause tantas muertes por intoxicación como otras setas venenosas.
