Las brujas malvadas y sedientas de poder que mostraba Disney reforzaron el arquetipo inquisidor del rostro femenino del mal. Más real y trágico, el ocultismo de personajes cómo José López Rega y Heinrich Himmler, líder de las SS nazis, consolidaron la figura del oscuro brujo racista. Hoy, en cambio, muchas “nuevas brujas” y sacerdotisas neopaganas militan en un ambientalismo activo, luchan por los derechos de género o defienden con fervor la libertad de pensamiento.
La figura de la bruja mala, demonizada, juzgada y casi exterminada durante la cacería en Europa que se prolongó sobre todo entre 1430 y 1630, empezó a cambiar hace dos siglos. Así, nuevas religiones como la wicca, ya reconocida legalmente en Estados Unidos, o el culto a la Diosa, abrevan en creencias ancestrales. Y sus cultores se presentan como herederos o continuadores de las víctimas de la represión renacentista.
La figura de la bruja mala, demonizada, juzgada y casi exterminada durante la cacería en Europa que se prolongó sobre todo entre 1430 y 1630, empezó a cambiar hace dos siglos. Así, nuevas religiones como la wicca, ya reconocida legalmente en Estados Unidos, o el culto a la Diosa, abrevan en creencias ancestrales. Y sus cultores se presentan como herederos o continuadores de las víctimas de la represión renacentista.